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20 de enero de 2019

El impeachment de Trump cada vez más cerca

Cuando resultó elegido, me aventuré a vaticinar que Trump no acabaría su mandato. Parece que ahora estamos más próximos de que ocurra y el mundo sea un lugar mejor donde vivir.

Las bolsas, sin duda, lo recibirían eufóricas.

14 de enero de 2019

¿Será 2019 un buen año para los mercados bursátiles emergentes?

Robeco (un banco del que me fío) apunta a que lo pueden ser, si la FED no sube tipos más allá de lo esperado (y por tanto el dólar no se revalua) y la guerra comercial con China no va a más e incluso se resuelve.

El FMI estima que el crecimiento del PIB de las economías emergentes seguirá siendo mayor que el de los países desarrollados en los próximos años, y que el diferencial de crecimiento se ampliará.

Las valoraciones de las empresas cotizadas de los países emergentes, tras las caídas de 2018, son otro factor a considerar, porque arrojan múltiplos muy favorables.

Como es normal, apostar por emergentes es asumir un riesgo extra, pero quizás no sea recomendable prescindir de ellos en las carteras de 2019.

Yo me estoy pensando ampliar mi apuesta. Como creo que ya he dicho en algún post anterior, lo que más me gusta es Asia.

14 de enero de 2019

¿El empeño en el muro le costará a Trump la reelección?

Bloomberg, enemigo acérrimo de Trump, especula con que el cierre administrativo en el que Trump está empeñado en su pulso con el Congreso de los Estados Unidos, le costará la reelección.

Es posible. Desde luego, creo que sería una buena noticia para el mundo.

12 de enero de 2019

¿Por qué en Israel si y en España no?

Leyendo hoy un artículo de Expansión sobre Pepsico, leo que compraron por ¡3.200 millones de dólares! una compañía israelita llamada SodaStream que fabricaba dispensadores de agua gasificada para “fabricar refrescos naturales a partir de agua del grifo” (sic). Inmediatamente me ha venido a la cabeza que algo así sería imposible si la empresa fuera española.

Me pregunto, ¿por qué?

11 de enero de 2019

El sector del automóvil entra en un período de reconversión

Llevo tiempo diciéndolo: la próxima crisis no vendrá de la banca, sino de las grandes empresas del automóvil. Y los primeros síntomas serios empiezan a hacerse evidentes. En este inicio de año, grandes empresas como Ford o Jaguar ya han anunciado importantes medidas de reducción de plantillas y probablemente de cierre de fábricas. Y, como anuncia Bloomberg, esto no ha hecho mas que empezar.

Llevamos años diciendo que hay un exceso de marcas y de capacidad de producción, y en los últimos tiempos, a eso se ha añadido una regulación ambiental más restrictiva, que conlleva la llegada imparable del coche eléctrico, y sobre todo, el gran cambio de modelo de negocio, pasando de un modelo de venta de un producto (el auto) a uno de venta de un servicio (la movilidad).

Los cambios estructurales que ello implica en los actuales jugadores del mercado del automóvil son enormes. Sobran fábricas y las que queden habrán de ser diferentes. Sobran puntos de venta, y los que queden habrán de ser diferentes. Los balances de las marcas cambiarán radicalmente: de vender a alquilar, para entendernos. De fábricas de automóviles a proveedores de servicios de movilidad.

No hay ninguna marca que esté totalmente preparada para el cambio, pero algunas lo han anticipado mejor y están el camino correcto. Otras no lo han visto venir a tiempo o no han sabido afrontarlo. Es el caso de las que ya van saliendo a la palestra: Ford o Jaguar son un ejemplo.

Aparte de que veamos una vuelta de tuerca en el proceso de fusiones (reduciendo el número de marcas independientes), el impacto en la economía global será importante. Porque el sector del automóvil es el mayor sector industrial del globo.

Países como España, donde hay numerosas fábricas y una importante industria auxiliar, sin que residan los cuarteles centrales de ninguna de ellas, serán de los más afectados.

Los inversores habrán de tenerlo en cuenta, evitando en lo posible, las acciones de las empresas del sector. Las administraciones harán bien en ir preprándose para lo que se avecina.

11 de enero de 2019

La adicción a las redes sociales está generando “drogodependencia”

Un estudio de la Universidad de Michigan ha apuntado que el uso obsesivo de las redes sociales, que afecta a una parte importante del tercio de la humanidad que son usuarios de las mismas, está afectando a esas personas en su vida profesional y familiar, haciéndoles actuar, de alguna manera, del mismo modo que actúan los drogodependientes.

Es algo que debe hacer pensar a la sociedad en general y a las empresas en particular, por las funestas consecuencias que puede arrastrar.

Lo que empezó, y es, una herramienta positiva de intercambio y socialización, está derivando en muchos casos en una obsesión y un problema.

Como sociedad hemos de encontrar soluciones.

11 de enero de 2019

¿El crecimiento de los salarios traerá más inflación?

Parece que la mejora del mercado laboral, con el consiguiente alza de los salarios, que conllevaba históricamente el aumento de la inflación, no está suponiendo, en España y en todo el mundo, el crecimiento de la inflación que se esperaba.

En España, por ejemplo, la tasa de inflación subyacente (sin petróleo ni alimentos no elaborados) ha estado en 2018 en el entorno del 1%. Si no se produjera ese desacoplamiento, en 2019, dada la mejora del mercado laboral y la subida esperada de los salarios (incluido el efecto de subida del salario mínimo interprofesional), la inflación subyacente se debería ir al 1,5%. Pero los economistas tienen dudas de que sea así, por el efecto citado.

¿Qué explicaciones se encuentran a ese desacoplamiento?

Pues voy a citar al menos tres factores, para que mis lectores piensen en ellos:

– El éxito de los bancos centrales con la política monetaria anti-inflación.

– La globalización, que ha traído consigo una competencia global de empresas y trabajadores, gracias a la movilidad del capital y del trabajo.

– La digitalización de los medios de producción, incluída la robotización de los procesos, que ha supuesto una menor importancia del factor trabajo en la generación productos y servicios.

Estos factores no sólo explican por qué los precios no suben, sino en gran parte explican el desequilibrio mundial que percibimos entre los factores de producción: capital y trabajo. A favor del capital, por supuesto.

Es urgente que encontremos soluciones.

En la inminente reunión de Davos será un tema principal. Aunque también lo es en las calles de Francia, con los chalecos amarillos, y en todos los países del mundo, en mayor o menor medida.

27 de diciembre de 2018

Una apuesta por la estabilización e incluso recuperación de las bolsas en 2019

Creo que en 2019 se podrá ganar dinero en bolsa. Las importantes caídas con que se ha desarrollado la segunda mitad de 2018 se deben a factores coyunturales que está costando resolver y cuyas consecuencias más negativas están siendo cotizadas como si fuera imposible evitarlas.

Veamos algunos de ellos.

Brexit

Empecemos por el Brexit: Ni la Gran Bretaña ni la Unión Europea se pueden permitir que el pulso que están llevando a cabo acabe con una derrota de ambos. Sería ridículo. Es cierto que Gran Bretaña se ha metido en un lío colosal del que va a ser difícil salir con la mitad de la población enfrentada a la otra (una situación que nos suena a los catalanes), pero al final habrán de asumir que hay que encontrar una salida. No queda otra.

Es decir, yo creo que el Brexit se resolverá. Y espero que sea en el primer semestre de 2019 (con prórroga), si no es en el primer trimestre (sin prórroga).

Europa respirará tranquila y la confianza en el proyecto europeo se recuperará.

Si hubiera de decir un factor que me preocupa para que eso pase y que retrasa la solución del proceso, diría que es que GB está en pleno empleo, y a los británicos quizás les cuesta creerse que el Brexit les afectará negativamente y que no hay manera de evitarlo. Bueno, si que hay una: repetir el referéndum y decidir seguir, pero eso no creo que pase.

Como en todo conflicto, su solución también puede traernos algo bueno, porque puede servir para reforzar a la UE, eliminando a un socio que siempre ha sido protestón y ha ido a la contra, formando parte de un club al que, en el fondo, nunca se ha adaptado bien.

Guerra comercial

¿A quien beneficia una guerra comercial? A nadie, por mucho de que Trump se crea el ganador. Es por eso que creo que en 2019 se va a firmar la pipa de la paz. Ni EEUU puede prescindir de China ni China de EEUU. La clave será que China sea capaz de hacer el paripé para que el niño malcriado Trump salve la cara y pueda venderlo como un triunfo a sus votantes. Otra cosa es impensable. Que no fuera así nos haría retroceder en el tiempo a todos los niveles.

Incluso creo que podemos sacar buenas enseñanzas del proceso, obligando a China a que acelere su crecimiento interno y abra sus fronteras a otras economías. Aparte de obligarle a respetar la propiedad intelectual y en general adecuar su comportamiento al de una potencia mundial que es lo que ya es.

A partir de 2019 China debería acomodar su crecimiento por debajo del 5%, y ya salir del grupo de las economías emergentes, y disponerse a dominar el mundo (económicamente hablando, por ahora), en tándem con el gigante americano.

Subida del dólar y del tipo de interés del dólar

La FED ha subido recientemente el tipo de interés de referencia del dólar a una franja entre el 2,25 y el 2,50%. Lo ha hecho en una economía en crecimiento y en pleno empleo, y con una inflación al alza, que si no es un problema (apenas pasa del 2%) es porque el petróleo (un componente básico del índice de inflación norteamericano) se mantiene controlado, aunque esto puede cambiar en cualquier momento.

Ha sido muy criticada por esa subida, y los mercados no se la han tomado bien, pero yo creo que es acertada. Otra cosa es que haya anunciado dos subidas más en 2019, y ya veremos si se producen, porque habrá que estar a la evolución de la economía norteamericana después de que se difuminen los beneficios de los recortes fiscales que hizo Trump el año pasado y este,

Yo confió en la FED, y creo que el tiempo nos dará la razón. A poco que el BCE la acompañe con un mensaje tranquilizador, veremos que las aguas vuelven a su cauce.

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En conclusión, si estos elementos se resuelven más o menos bien, tendremos un año más tranquilo que este, y se demostrará que los inversores, como siempre ocurre, nos hemos pasado de frenada saliendo a lo loco de las bolsas.

Ojalá sea sí.

27 de diciembre de 2018

Ladrillo vs. Bolsas

Estamos en una fase de miedos, de falta de confianza en general.

La falta de confianza hace que el dinero, que todos sabemos que es cobarde, se atrinchere en los llamados “valores refugio”, como son los activos inmobiliarios y el oro (aparte de otras opciones menos importantes).

La evolución de las bolsas está ligada a la de inmuebles. Si uno sube, otro baja, y viceversa. Además es un fenómeno que se retroalimentación en un círculo vicioso. Cuanto más baja la bolsa, más dinero se desvía al ladrillo, haciendo que el ladrillo suba, hasta que entra en fase burbuja y más pronto o más tarde explota, devolviendo el dinero a la bolsa. Y viceversa.

Ahora estamos en una fase de salida del dinero de las bolsas (incluida la renta fija) para engrosar los mercados inmobiliarios. Los inversores un poco más sofisticados buscan alternativas híbridas, como el capital riesgo o el private equity, o al menos invierten en ladrillo a través de empresas cotizadas, como las inmobiliarias o las socimis.

2019 será un año en que la diversificación de activos será más importante que nunca. Ya lo avisábamos José Poal y yo en nuestro libro Cómo invertir en 2018, un año que ya vislumbrábamos que no sería fácil para la renta variable.

27 de diciembre de 2018

El crecimiento mundial previsto en 2019

El Fondo Monetario Internacional (FMI) estima en estos momentos que la economía mundial crecerá un +3,7% en 2019. Es una tasa apreciable, que nos sitúa lejos de una recesión global.

Los llamados países desarrollados se moverán entre el 1 y el 3%, mientras que las economías emergentes lo harán normalmente por encima del 3%. Es decir, lo que viene siendo habitual hace años.

En el grupo de los desarrollados destaco que España estiman que crezca el 2,2% (menos del 2,6% que vaticina el gobierno español), lo que es más que el 1,9% que se separa que crezca Alemania (nuestra referencia en  Europa) y menos que el 2,5% que se espera de EEUU. Estados Unidos sigue creciendo a una tasa mayor que las grandes economías desarrolladas, lo que no deja de ser destacable, dado el enorme tamaño de su PIB.

¿Será 2019 un buen año para los países emergentes? Hay opiniones encontradas. Lo que separa a pesimistas y optimistas es su visión sobre el devenir de la guerra comercial entre China y EEUU y sobre la evolución de los tipos de interés del dólar y de la propia cotización del dólar frente a las monedas de los emergentes. A mi me resulta difícil decantarme, pero si me forzaran a hacerlo, lo haría por el bando de los optimistas. 2019 puede ser un buen año para los países emergentes. Sus tasas de crecimiento, como digo más arriba, duplican al menos las de los países desarrollados, y sus avances en todos los frentes son destacables.

¿Y qué emergentes podríamos destacar?

Yo me inclino por los ubicados en Asia. Dejadme que comente las tasas de crecimiento del PIB previstas por el FMI para 2019 en algunos países asiáticos:

  1. India, 7,4%
  2. Filipinas, 6,6%
  3. Irak, 6,5%
  4. Vietnam, 6,5%
  5. China, 6,2%

Obviamente, China es la estrella, que seguirá creciendo con fuerza, aunque menos de lo que nos tiene acostumbrados; pero es que la economía china ya es enorme, y hacerla crecer al 6,2% es algo titánico.

Si hubiera de destacar un país, como una oportunidad de inversión en 2019, aparte de China e India, que son los obvios, yo destacaría Vietnam. Creo que 2019 será el año de Vietnam. Yo voy a buscar la manera de aumentar mi exposición bursátil a Vietnam el año que viene. Claro que habré de hacerlo a través de algún fondo que dé peso a las empresas de ese país. La inversión directa se me hace difícil, por no decir imposible.

Pero los emergentes que crecen no están sólo en Asia. Aunque resulte desconocido por el gran público, hay países en Latinoamérica que crecen a tasas “asiáticas”, como República Dominicana (al +9,4%) o Panamá (+6,8%); e incluso en África, los hay que crecen por encima de China (Yemen, a pesar de sus problemas, se estima que crezca al +14,7%; Libia, igual, el +10,8%, o Ruanda, al +7,8%).

En conclusión, el mundo no se acaba en Europa, EEUU, Japón o China. Hay empresas y crecimiento más allá. Con permiso del dólar y la FED,