27 de agosto de 2015

La reindustrialización de Occidente

Las empresas europeas y norteamericanas están, poco a poco, devolviendo sus producciones a fábricas occidentales porque ya no les sale a cuenta fabricar en China. Eso supone una nueva oportunidad de reindustrializar Occidente, aunque no volviendo a levantar las fábricas que la crisis destruyó, sino aprovechando el momento para rehacer una industria más fuerte, más productiva, más innovadora, más sostenible. Y a China la fuerza a reubicar su industria sobre bases distintas al coste; básicamente mayor calidad y valor añadido.

En definitiva, podríamos decir aquello de que no hay mal que por bien no venga…

26 de agosto de 2015

China: panem et circenses

Los emperadores romanos consideraban que al pueblo había que darle panem et circenses (comida y entretenimiento) para que no reclamara más democracia. El gobierno chino tiene claro que su régimen político se mantendrá mientras el pueblo chino siga notando que su bienestar económico crece. El día en que eso deje de pasar, el régimen se desmoronará y el país pasará a reclamar la democracia.

Pero falta mucho para eso. China sigue creciendo, a un 7% o a un 3-4% como creen muchos analistas. Y los chinos siguen siendo un poco más ricos cada día.

26 de agosto de 2015

En cualquier caso: si no se sabe qué hacer, lo mejor es no hacer nada

Creo que es un buen consejo decirles que si están ante su cartera de acciones y no saben qué hacer (si vender o comprar), lo mejor es quedarse quieto. No hacer nada es una opción, y no debe avergonzarse de ese inmovilismo. Al contrario, hacer algo porque sí es probablemente más estúpido que no hacer nada.

26 de agosto de 2015

¿Se hunde la economía mundial o es sólo un pequeño (o no tan pequeño) tropiezo?

La mayoría de inversores se está haciendo esa pregunta. Y si se atienen a las opiniones de los diferentes analistas, van a ver que éstos se están posicionando en dos bandos: los que creen que es un buen momento para comprar, porque el crecimiento económico continuará, sobre todo en Europa y Estados Unidos; y los que creen que estamos ante una caída estructural, motivada por la debilidad de los emergentes, y que hay que vender y reducir la exposición a las bolsas.

La verdad es que es difícil decidirse por una postura u otra. Quizás lo más prudente es hacer lo que que yo hago: no creerse mucho ni a unos ni a otros. ¿Qué quiere decir eso? Pues que ni vender por vender ni comprar por comprar. Me explico. Vender aquello que exceda de un porcentaje de pérdida que nos hayamos fijado como stop loss. Y estar atentos a comprar aquellos valores que consideremos que han bajado a un precio atractivo incluso en escenarios pesimistas, si miramos al medio plazo.

En cualquier caso, la historia nos dirá quien tiene razón.

20 de agosto de 2015

Vuelve el Presupuesto Base Cero (PBC)

El PBC es una cultura, más allá de una técnica, basada en el recorte de costes superfluos y en la continua revisión desde cero de los procesos.

Un artículo en el McKinsey Quarterly habla de un retorno de esta filosofía de gestión que se remonta a décadas atrás, y recuerda que hay 5 componentes clave para la implantación con éxito de dicha cultura:

  1. Entender los costes y tenerlos asignados a “propietarios” concretos de los procesos o de los paquetes de costes, para que justifiquen su necesidad y se preocupen de rebajarlos en un proceso de mejora continua.
  2. Idealmente asignar 2 responsables a cada paquete de costes: el funcional y el económico (el responsable de la cuenta de resultados).
  3. Implantar un proceso riguroso de planificación y seguimiento, que tenga unos objetivos claros y cuantificados.
  4. Asignar incentivos alineados con los objetivos y las personas adecuadas.
  5. Cambiar la mentalidad de las personas, de justificar porqué se hace algo de un modo determinado (para evitar el cambio) a buscar maneras de hacerlo mejor y más barato.
19 de agosto de 2015

¿Se van a hundir las bolsas?

Estos días me han llegado mensajes de dos amigos que plantean un posible hundimiento de las bolsas. Parece que es una opinión que se va generalizando. Y en materia bursátil la generalización de un estado de opinión respecto a la tendencia que va a tener la bolsa es una profecía que se autoabastece. Es decir, si más y más inversores empiezan a pensar que la bolsa va a hundirse y en consecuencia empiezan a vender sus acciones, éstas acabarán hundiéndose, dándoles la razón a los que han vendido. La cuestión es ¿se han hundido porque las circunstancias económicas lo justificaban, o se han hundido porque el miedo a la bajada de las bolsas ha hecho que los inversores se pongan a vender?

Es un fenómeno conocido y desgraciadamente frecuente en los mercados bursátiles, y al inversor prudente le quedan dos opciones de difíciles elección:

– no dejarse llevar por esas opiniones y centrarse en la realidad de la economía y las empresas, o

– dejarse llevar por el rumor y salir de la bolsa.

Está claro que, como siempre, ambas son apuestas arriesgadas. La primera porque si las bolsas se hunden, pueden perder mucho dinero, y la segunda porque si no se hunden, se deja de ganar un buen dinero. No obstante, parece obvio que puestos a elegir, la mayoría de inversores preferirán optar por la segunda, porque todo el mundo prefiere dejar de ganar que perder. Aunque las cifras sean las mismas, dejar de ganar siempre duele menos que perder.

Y así parece que estamos ahora. ¿Qué hacer? Compartiré mis reflexiones de estos días con mis lectores.

24 de julio de 2015

¿Qué significa digitalizar la empresa?

Being digital requires being open to reexamining your entire way of doing business and understanding where the new frontiers of value are. For some companies, capturing new frontiers may be about developing entirely new businesses in adjacent categories; for others, it may be about identifying and going after new value pools in existing sectors.

He recogido esta frase de un artículo del McKinsey Quarterly que me ha parecido muy acertada, porque lo dice todo.

16 de julio de 2015

¿Por qué fracasan las start-ups?

Recientemente llegaron a mis manos los resultados de un estudio que recogía las principales causas del fracaso de las startups. Por orden de importancia:

  1. Falta de capital
  2. Modelo de negocio equivocado
  3. Incapacidad para atraer clientes
  4. Competencia
  5. Incapacidad para generar beneficios
  6. Problemas entre los fundadores

Espero que sirva para un rato de reflexión a mis lectores. Sobre todo a quienes están enfrascados en un proyecto startup.

8 de julio de 2015

Situación extraña en los mercados financieros

Estamos en un momento insólito en los mercados financieros, debido al trabado proceso de negociación del rescate de Grecia. A ese problema se suman al menos otros dos: la debilidad del precio del petroleo y la caída de las bolsas chinas. Y de fondo tenemos otros asuntos, que han quedado en parte eclipsados, pero que siguen influyendo en el panorama financiero, al menos a largo plazo, y de los que destacaría dos: la pérdida de empuje de la economía china y en general de las emergentes, causa y efecto de la caída del precio de las materias primas, y el indefectible aumento de los tipos de interés norteamericanos, con la consiguiente revalorización del dólar frente a otras divisas, principalmente euro y yuan o renminbi (chino).

La situación en Grecia está haciendo correr ríos (analógicos y digitales) de tinta. Y no es para menos. Nadie (o casi nadie) entiende nada.

Por un lado tenemos a un líder griego algo inexperto pero muy o bastante populista, que preside un gobierno variopinto, que quiere llevar a los prestamistas al borde del abismo para que antes de caer por el mismo acepten quitas de su deuda y condiciones ventajosas de pago del resto, y no impongan condiciones internas muy duras, porque el pueblo griego no las aceptaría (véase el referéndum), y que además acepten poner más dinero encima, porque si no no será posible evitar la bancarrota, que ni él ni sus ciudadanos quieren (¡qué listos los tíos!).

Por el otro, uno conjunto de prestamistas, que a pesar de ser quienes ponen la pasta y quienes han aceptado los mayores desaires y quitas, y van a seguir poniendo dinero, consiguen aparecer como los malos de la película. ¡Pero imposible! Pero, ¿por qué pasa eso? Primero de todo, porque están demostrando que la UE no puede seguir gestionada del modo que lo está: los gobiernos nacionales por un lado (Merkel), el Parlamento Europeo por otro, la Comisión Europea por otro (Juncker. ¡vaya personaje! ¿quien se fiaría de él?), el Eurogrupo por otro (el holandés de nombre impronunciable; por cierto, ¡qué aspecto más repelente, de suficiencia y desprecio de los pigs!).

Hasta ahora todos los espectadores hemos confiado en que se impondría el sentido común y se llegaría a un acuerdo. Pero no ha sido así. Los griegos saben que tienen cogido a los prestamistas por los coj… Y los prestamistas ofrecen una imagen patética. Son gigantes con pies de plomo.

Resumiendo tenemos a unos ciudadanos griegos que quieren que los ciudadanos del resto de la UE les sigan prestando dinero y les perdonen todo o parte del que les habían prestado antes. Y que están dispuestos a hacer algunos pero no todos los sacrificios que se les piden para poder devolver el dinero que han recibido. Es una versión macro del archiconocido “cuando uno le debe 100.000€ a un banco tiene un problema, pero si le debe 100 millones de euros, el problema lo tiene el banco”.

¿Quien acabará de dar su brazo a torcer? Lo curioso es que no lo sabemos, pero si no se llega a un acuerdo, tendremos un problema y grande, que las bolsas están poco a poco descontando para que no les coja de golpe. Si se llega al acuerdo, todo el miedo descontado se recuperará de golpe. Estamos, pues, en una situación de cara o cruz, en la que lo mejor es esperar y rezar.

Al final de todo, lo que se necesita para llegar a un acuerdo es que el primer ministro griego y Angela Merkel encajen una solución que permita a ambos ir a su electorado a presentarla como si no la mejor, la más buena.

Por el lado de Merkel, algo que permita explicar que Grecia está en manos de un gobierno que honestamente desea reencarrilar sus finanzas, pero que debe hacerlo a medio/largo plazo y a través de un crecimiento del PIB, y que ello conlleva aceptar unos niveles asumibles de austeridad, y que se ha llegado a una entente en ese sentido. Que los ciudadanos alemanes (y del resto de la Union Europea) no pueden dejar caer a Grecia, que es parte de la Unión, y que, confiados en el liderazgo de Tsipras, van a apoyar este postrero y esperemos que definitivo intento de salir del agujero en el que está el país. La alternativa supondría la salida de Grecia del euro y de la UE, que la mayoría de ciudadanos de Alemania y de la UE no quiere, y que supondría un mal precedente y un desprestigio del proyecto europeo. El proyecto europeo es mejorable, pero es el único posible en estos momentos de la historia. Este acuerdo nos marca una señal en la buena dirección, y hemos de seguirla.

Por el lado de Tsipras, debe poder hacer un discurso a su pueblo que incida en que la Union Europea y la Troika en general no desean ningún mal al pueblo griego, sino que todo lo han hecho para ayudarlo a salir del pozo en el que están y han estado hasta ahora sus finanzas públicas, y que el acuerdo firmado formaliza la continuidad de ese apoyo, pero que el país ha de hacer un esfuerzo para reequilibrar sus finanzas, y en ese contexto se han fijado unos objetivos fiscales, que no sólo son de la Troika sino que lo son del propio gobierno griego, y lo han de ser del país. Y para alcanzar esos objetivos se deben asumir diversas medidas, nos gusten o no nos gusten. La alternativa es la salida del euro y de la Union Europea, que una inmensa mayoría de griegos no quiere, y que nos haría dar un paso atrás en nuestra historia. Este acuerdo nos marca una señal en la buena dirección, y hemos de seguirla.

¿Y qué pasará después? Pues, si se firma un acuerdo y las cosas se recomponen, todo dependerá de la actitud de Grecia. Si vuelve a las andadas, será su final en la UE. Pero yo quiero creer que no va a ser así. Y quiero creer que un resultado positivo de la victoria de Tsipras en el referéndum y la eventual firma del acuerdo de rescate, pueda ser el fortalecimiento de Tsipras (quizás con unas nuevas elecciones), y Grecia necesita un gobierno fuerte y estable, que no ha tenido en décadas, para llevar a cabo la salida del pozo en el que está.

Si no se firma el acuerdo, pues habremos de resignarnos a que Grecia salga del euro y a un período de inestabilidad debido al reajuste macroeconómico que supondría. ¿El fin del mundo? No, pero un buen terremoto.

30 de junio de 2015

Saber encajar las pérdidas bursátiles derivadas de la crisis griega

Es en estos momentos de fuertes caídas bursátiles cuando se pone a prueba al inversor.

En mi opinión hay que tener dos cualidades: estoicismo y método.

Estoicismo para mirar las abultadas pérdidas sin perder la compostura. Es el momento de recoger los frutos de una adecuada diversificación de riesgos, entre renta fija y variable, entre diversas bolsas y monedas. Se gana más cuando las bolsas se disparan al alza, pero se pierde menos cuando bajan descontroladas.

Método para respetar los stop. Si las pérdidas alcanzan una magnitud tal que algunas acciones superan el porcentaje de pérdida que nos hayamos fijado, se vende y punto. Sin miedo y sin lamentos. Yo, además, utilizo una sistemática de mi cosecha que consiste en que, en estos momentos de caídas, vendo algunas de mis joyas (acciones con beneficios importantes) para compensar pérdidas y aligerar mi exposición y verlas venir. Si la bolsa remonta, habré perdido parte de esa remontada, pero estaré feliz. Y si baja, al menos perderé menos.

En fin, son tiempos de filosofar, porque de comprar más, aunque haya quien lo aconseje, no lo son. Habría que ser muy valiente para hacerlo.