6 de abril de 2014

¿Cómo invertir en el nuevo Google?

Todos los inversores soñamos con invertir en el nuevo Google. Pero es sólo un sueño. Acertar con una empresa cotizada que multiplique nuestra inversión por 10 es, sobre todo, una cuestión de suerte. Pero la suerte hay que buscarla, hay que acercarse donde la reparten.

Yo me he preguntado: ¿dónde es más probable que encuentre una acción que me dé plusvalías del 100% para arriba? Y la respuesta que he encontrado es: en las IPO americanas. Las salidas a bolsa que se llevan a cabo en los mercados estadounidenses. Principalmente el Nasdaq, pero también la bolsa de Nueva York.

Y eso es lo que hago en estos momentos: analizar las salidas de los últimos meses y seleccionar aquellos valores que me parece que pueden tener recorrido. Es un deporte de riesgo, que necesita tiempo de dedicado  a analizar los folletos de salida, y las apuestas hay que hacerlas en una cuantía proporcional al tamaño de la cartera de acciones de cada uno, porque el riesgo es muy alto, pero me parece que es un modo divertido e innovador de tratar de obtener una rentabilidad media atractiva en mi cartera.

Tengo la suerte de que mi banco (Bankinter) ejecuta mis órdenes de compra sin problema alguno (en minutos) y de que los costes son aceptables. Yo ya he hecho mi primera apuesta, en Achaogen, una biotecnológica de San Francisco.

6 de abril de 2014

La responsabilidad de administradores en España

Los administradores de sociedades están en España permanentemente en vilo, porque la tarea de administrador o consejero se ha convertido en un oficio de riesgo. La causa de esa situación se encuentra en la legislación mercantil (la Ley de Sociedades de Capital) que incide con saña en la responsabilidad de los administradores. Dentro de las causas de responsabilidad, la más difusa y preocupante es la llamada responsabilidad “objetiva”, que pretende evitarse en buscar una relación causa-efecto entre la responsabilidad y el daño causado, y para ello se limita a decir que los administradores son responsables si no han convocado junta dentro de los dos meses siguientes a haberse dado cuenta que el patrimonio neto de la sociedad está por debajo del 50% de su capital social.

Este precepto legal asusta a los administradores y provoca un rechazo generalizado a la aceptación de tal papel, creando incluso un efecto perturbador en el tráfico mercantil. Además, como recientemente he sufrido en mis propias carnes, provoca la presentación de demandas temerarias de mala fe por parte de acreedores sin escrúpulos, asesorados por abogados con honorarios a beneficio.

Hay que confiar en la justicia para parar a esos mafiosos del derecho.

 

28 de marzo de 2014

El índice DPC

Se me ha ocurrido que hay tres elementos o factores clave que determinan y determinarán cada vez más el éxito tanto a nivel personal/profesional como empresarial en el mundo totalmente globalizado en el que vivimos:

  • Diferenciación,
  • Productividad y
  • Calidad.

Parece de perogrullo, pero creo que es bueno visualizarlo, porque al menos a mi, me permite entender muchas cosas.

Todos los profesionales (los trabajadores, sean empleados o directivos) o las empresas, son evaluados en función de esos tres elementos, de lo que me he atrevido a bautizar como “Índice DPC”.

Si le damos un valor a tal índice en función de cómo se nos puede calificar respecto a la media del entorno en el que competimos (que es, como todos sabemos, cada vez más global) en cada uno de los tres factores, nos podemos encontrar, en un extremo, con quienes saquen un valor muy alto, porque ofrecen alta diferenciación, alta productividad y alta calidad, y en el otro extremo, quienes no puntúan bien en ninguno de los tres factores, porque ni ofrecen diferenciación, ni productividad ni calidad por encima de la media.

¿Quienes tienen el Índice DPC más alto? Las empresas más exitosas; por ejemplo, Apple. O los directivos o profesionales más cualificados.

Por el contrario, los desempleados o las empresas en crisis son las que dan el índice más bajo.

Desde una perspectiva más geopolítica, el índice se puede aplicar a los países. En los más altos: USA, Suiza, Alemania, Japón… En los más bajos, los países más subdesarrollados. La mayoría de países, personas y empresas están en una franja intermedia. Son más o menos buenos en una o dos cosas, pero no en todas.

Cuando hablamos de Diferenciación me estoy refiriendo a creatividad, originalidad, innovación; ofrecer algo nuevo que aporte un valor diferenciado, que resuelva un problema donde hay una necesidad, de mejor manera que se venía haciendo. Sirve, por ejemplo, para un profesional que habla inglés, o chino, o alemán, allí donde se demanda. O que conoce técnicas profesionales muy demandadas. O una empresa que ofrece un producto totalmente diferenciado, como el iPhone, o las aspiradoras Dyson.

Cuando hablamos de Productividad se trata de hacer las cosas a costes ventajosos respecto a los demás. Ser más productivo no significa un menor coste absoluto, sino un menor coste relativo, es decir, costes por unidad de servicio o producto que ofrezco a mi cliente. Los países más pobres y subdesarrollados suelen ofrecer buena productividad en términos de costes absolutos, pero no tan buena en términos relativos. Y viceversa, hay países desarrollados, como Alemania, que califican bien en términos de productividad, porque traducen costes absolutos altos en costes relativos por debajo de la media.

En cuanto a la calidad, hay poco que decir, se trata de ser capaz de hacer algo similar en teoría a lo que hacen los demás, pero con un acabado u una fiabilidad que otros no tienen. Eso justifica los ratios de honorarios de las Big 4 o el precio superior de los productos alemanes, por ejemplo.

En definitiva, querido lector, si como profesional o como empresa no cualificas en el Índice DPC, quiere decir que no puedes aspirar a un buen sueldo o un buen margen, por mucho que te empeñes. En cuanto tu mercado se reduzca un poco (cosa que pasará en algún momento, si es que no te ha pasado ya), te echarán de él. Te quedarás sin trabajo, o quebrarás. Es así de duro, pero así de claro. Así que empieza a plantearte cómo está tu DPC y qué puedes hacer para mejorarlo.

 

25 de marzo de 2014

El papel de los consejeros no ejecutivos

El papel de los consejeros no ejecutivos en los consejos no es nada fácil si quieren que su aportación sea relevante y eficaz. Han de ser capaces de conseguir que los árboles no les tapen el bosque, y para ello han de poder ver más allá de la información que les exponen los consejeros ejecutivos.

Esa información muy raramente es la adecuada sino que tiende a situarse en uno de dos extremos: o es excesiva en su detalle y presentada sin tiempo para su análisis pausado, o es escasa y general. En cualquiera de las dos situaciones, el consejero no se puede hacer una composición de lugar válida que le permita opinar con conocimiento de causa. Y si no puede opinar con criterio, ¿de qué sirve su presencia?

Los consejeros no ejecutivos han de poder exigir a los ejecutivos el respeto a unas reglas de juego básicas. No hacerlo es perder todo su sentido.

Más adelante compartiré con mis lectores lo que yo llamo el DECÁLOGO DEL CONSEJERO NO EJECUTIVO.

23 de marzo de 2014

Dólar al alza

Tal como yo lo veo, la recuperación del PIB y algún factor adicional van a suponer en EEUU la reducción de la tasa de paro y el repunte de la inflación; ello conducirá a la FED al incremento paulatino de los tipos de interés,  ello conducirá a una revalorización del dólar respecto al resto de monedas, y en concreto respecto al euro.

Con el euro puede suponer bajar del entorno de 1,40$/€ a las cercanías de 1,20$/€ hacia finales de 2014. De ocurrir como digo, quienes compren o posean ahora dólares obtendrían una plusvalía de alrededor de un 14% de aquí a finales de año, o lo que es lo mismo, un 20% de rentabilidad. Es decir, merece la pena guardar los dólares que se posean, o invertir en activos en dólares en este momento.

21 de marzo de 2014

El secreto de Silicon Valley

Mis lectores saben que llevo todo el mes en San Francisco. En este mes una de las preguntas que me he hecho y que sigo tratando de responderme es cuál es el secreto de que este sea el rincón de la Tierra con mayor índice de emprendimiento y de éxito en dicho emprendimiento.

Poco a poco voy encontrando respuestas. Ahora mismo me aventuro a decir que se basa en cuatro puntos:

1. Son gente muy lista. Quizás el adjetivo que mejor les encaja es “brillantes”.

2. Que trabajan mucho y muy bien.

3. Que asumen el riesgo con naturalidad.

4. Y (last but not least) que están rodeados de un entorno (social, educativo, financiero y de mercado potencial) muy favorecedores.

Voy a detenerme un poco en cada punto (dentro del contexto limitado de este blog).

Gente muy brillante

Si me permitís usar el título de una película famosa, este no es país para tontos.

Aquí hay gente lista, aparte de culta y por descontado bien formada. Y no sólo ni necesariamente en ámbitos universitarios (todo el mundo sabe que el malogrado Steve Jobs no acabó la universidad) sino bien formada en el ámbito educativo infantil y juvenil. En una sociedad que valora el esfuerzo y la inteligencia. Y una cosa muy importante, yo diría que importantísima: gente que sabe comunicarse, que sabe articular un discurso o preparar una presentación. Algo en lo que los emprendedores necesitan ser excelentes.

Que trabaja muy duro

Aquí no se duerme nadie en los laureles. Se trabaja de sol a sol, literalmente. Por descontado se trabaja los viernes por la tarde (algo que hemos olvidado en otros países, por ejemplo en España), y si es necesario se sigue el fin de semana. Las fechas y los compromisos de entrega son sagrados. La gente, para bien o para mal, está entregada a su trabajo, a su proyecto. Aman lo que hacen.

Por cultura de país, el domingo por la tarde empieza para muchos la semana laboral, con un tiempo tranquilo dedicado a planificar la semana.

Ello no quiere decir que se tomen un break cuando es necesario. Aunque las cafeterías se han convertido en oficinas compartidas. Hoy mismo me han enseñado una nueva start-up: Workplace Coffee, una espacie de Starbucks en el que ya reservan plaza para trabajar, conectados a una red y con facilidades de oficina, aunque en entorno de cafetería; aquí nacen negocios innovadores todos los días.

Obviamente, si no se tiene la inteligencia suficiente, nos e emprende. Y el tipo de proyecto depende del grado de brillantez. Lo más innovador para los más inteligentes.

Que asumen el riesgo empresarial

Las características de la formación y de la sociedad americana facilitan emprender. La sociedad admite el fracaso. Admite mucho menos a la gente sin iniciativa. Asumen que del fracaso se aprende. De hecho, haber fracasado en un negocio anterior similar es casi una premisa para encontrar inversores en el segundo intento (justo lo contrario que en otros países). Además, los emprendedores suelen ser gente joven, que tiene menos a perder que a ganar. Saben, por otro lado, que si su proyecto fracasa, encontrarán empleo con facilidad. El el mundo de la tecnología, por ejemplo, la demanda de ingenieros informáticos (en cualquier modalidad) es inacabable.

Que disfrutan de un entorno ideal

América es un enorme mercado que adora probar nuevas cosas. Es el entorno ideal. Quienes lanzan un producto o servicio nuevo, tienen menos problemas para encontrar clientes que lo prueben (y lo recomienden si les gusta), y si tiene éxito, sólo expandiéndose en el mercado estadounidense (casi 300 millones de habitantes con una lengua común y unos canales de comunicación comunes) ya se tiene asegurada la viabilidad del negocio.

El ecosistema del “valle” permite tener a mano todo: la mejor universidad del mundo en temas tecnológicos (Stanford), la mejor oferta de servicios y partners tecnológicos del mundo en temas de startups, una amplia fauna de inversores de riesgo (los llamados venture capitalist, muchos de ellos emprendedores de éxito que vendieron su empresa), y quizás lo más importante: las dos mejores vías para hacer un exit (una venta) exitosa: los mercados financieros mejor preparados para salir a bolsa (en especial el Nasdaq) y las grandes empresas globales (sobre todo tecnológicas) que pueden comprarte, y que de hecho compran continuamente pequeñas start-ups.

En conclusión, lo dicho, mejor imposible.

También hay alguna cosa negativa, como el alto coste del personal o de la vivienda, pero el balance es claramente positivo.

13 de marzo de 2014

Candy Crush sale a bolsa

King Digital Entertainment, la empresa creadora de la saga Candy Crush sale a bolsa por 7.600 millones de dólares. A simple vista parece una locura, pero estamos hablando de un precio que representa un PER de 13 veces el beneficio estimado en 2014.

Parece mentira que negocios de este tipo lleguen a valoraciones tan altas.

Por otro lado, son una demostración de que las empresas anglosajonas globales alcanzan unos precios que a los latinos nos son en general inalcanzables. Y también lo son, desde luego, de que el entretenimiento (los juegos) online son un negocio redondo.

Por último este también es un caso de insistencia y suerte, porque King ha lanzado 180 juegos al mercado, y ha sido solo éste el que ha dado en el clavo.

12 de marzo de 2014

Acertar en bolsa, ¿habilidad o suerte?

Estoy leyendo el libro thinking, Fast and Slow del premio Nobel Daniel Kahneman. Entre otrsos temas toca el del exceso de confianza que tenemos los humanos en determinadas cosas. Una de ellas dice que es la inversión en bolsa, y afirma sin complejos que los que aciertan en la bolsa lo hacen por suerte, más que por habilidad. Que el mercado ya incorpora todas las informaciones relevantes sobre cada valor y que no existe el concepto de minus o sobre valorado, porque el valor válido es el precio, y lo demás son ilusiones.

Sin duda es una afirmación frustante para quienes invertimos en bolsa. Aunque a mi me hace pensar, porque quizás tiene bastante razón. Recientemente he leido unas declaraciones de Warren Buffett en un sentido parecido.

12 de marzo de 2014

La impresión 3D despega

Todo apunta a que las técnicas de impresión 3D están pasando a marchas forzadas de una fase experimental a otra operativa. Su entrada en los procesos industriales e incluso en procesos de servicios va a representar una revolución. Habrá que estar atentos a quienes ganan y pierden en esa batalla que se avecina.

12 de marzo de 2014

China, la gran marcha

La economía china está iniciando un lento camino hacia una mayor liberalización. Es decir,  después de hacerse grande, ahora quiere hacerse moderna. No va a ser un camino fácil, pero era la vía lógica y esperada. Si se culmina con éxito, será muy positivo para la economía global, y así lo reflejarán las bolsas. Entre otras cosas debe suponer una mayor apertura del mercado chino. La cuestión es que esa “gran marcha”, como titulo, estará plagada de peligros, tanto económicos como políticos.