19 de Agosto de 2007

La verdad sobre el final de Arthur Andersen

Tuve el honor de ser socio de Arthur Andersen desde 1989 hasta su desaparición, y me siento muy orgulloso de ello. Espero escribir algún día un libro sobre dicha experiencia. En el libro confío en que sepa resaltar que Arthur Andersen fue una gran firma, quizás la mejor de todas, y que su final se debió a una serie de circunstancias en cadena, que son poco o nada conocidas.
El fin de Arthur Andersen, o Andersen, como se llamaba en el momento de su final, no fue una quiebra ni un fracaso, como muchos piensan.
Por un lado, conviene recordar que Arthur Andersen dejó el legado de una firma exitosa, que nació y creció dentro de Arthur, y que hoy es líder mundial en consultoría: Accenture, que nació como Andersen Consulting, en el seno de Arthur Andersen, en 1989.
Por otro lado, mis lectores deben saber que Arthur Andersen, que desapareció del panorama empresarial mundial en 2003, y que se dedicaba principalmente a la auditoría, pero también a la asesoría fiscal y legal, y a la consultoría, no desapareció del todo en todo el mundo, ni mucho menos quebró.
Andersen era una federación de firmas nacionales, y cuando a la firma norteamericana el gobierno yanqui le quitó la autorización para ejercer la auditoria (que fue lo que provocó su hundimiento, pues al no poder ejercer ya no tenía sentido su existencia como negocio), lo que ocurrió es que el resto de firmas de todos los países en los que existía, simplemente se descolgó de la federación, y decidió con independencia su propia estrategia de negocio.
Las firmas españolas, por ejemplo, así lo hicieron.
Eran básicamente tres: Andersen Auditores, dedicada a la auditoria, Andersen Business Consulting, dedicada a la consultoría, y Garrigues&Andersen, dedicada a la asesoría legal y fiscal. La primera, la auditora, y la tercera, el bufete legal y fiscal, eran los líderes en su negocio en España. La firma de consultoría era pequeña, y centrada en la consultoría de negocio, aunque tocando casi todos los ámbitos. La lista de clientes de las tres firmas era impresionante; la flor y nata de las empresas españolas.
Los socios españoles de Andersen se repartían entre esas tres firmas, según su área de responsabilidad. Cada grupo de socios decidió el futuro de su firma, y lo hizo con rapidez, y sin que ello, a la postre, les produjera ningún perjuicio económico o profesional. Todos siguieron trabajando, sin solución de continuidad, sirviendo a sus clientes y continuando sus proyectos, con el máximo de profesionalidad que les fue posible, en momentos de incertidumbre y de un cierto fenómeno de lapidación de todo lo que significaba Arthur Andersen en los medios de comunicación, por los desinformados o malintencionados de siempre, en especial en las famosas y perniciosas tertulias radiofónicas. Siendo los “arturos” hasta ese momento sinónimo de seriedad, honestidad y profesionalidad, pasaron, para algunos, en cuestión de días, a ser sinónimo de delincuentes. Pero todo ello no afectó al negocio, y el proceso de independización se llevó a cabo sin problemas.
¿Cual ha sido el final?
Pues feliz para todos, al menos en España.
La firma de auditoria se fusionó con la filial de otra firma internacional de auditoria en España: Deloitte. Los socios españoles de Andersen siguieron siendo socios de la firma fusionada, y su estatus económico y profesional siguió igual, o incluso mejoró. El presidente de Andersen Auditores es actualmente el presidente de Deloitte España. No perdieron ninguno de sus grandes clientes de auditoria. Deloitte España es ahora la auditora número 1 en España. Incluso están volviendo a desarrollar la consultoría con fuerza, y relanzando una filial de asesoramiento legal y fiscal. La potencialidad comercial de la lista de sus clientes de auditoria es enorme, y están aprovechándola, como hicieron en la anterior época de Arthur, para crear Andersen Consulting o Garrigues&Andersen.
La firma de asesoría legal y fiscal se independizó, y siguió su camino por si sola, abandonando el nombre Andersen, y pasando a llamarse solamente Garrigues (el nombre del bufete español con quien se había fusionado unos años antes del caso Enron). Sus socios son hoy, si cabe, más dueños de su propia firma que antes, ya que no han de reportar a ningún departamento central en Chicago o Londres, como hacían en el mundo Andersen. Incluso también para ellos no ha habido mal que por bien no venga, porque al independizarse se han puesto a salvo de los movimientos futuros a favor de una posible prohibición de que las firmas de auditoria den servicios legales a sus clientes. Y también han reducido los conflictos de intereses que se les producían en el mundo Andersen, al ser auditores de tantas grandes empresas. El tamaño de la nueva Garrigues es tal que se puede permitir el lujo de andar por si misma, sin depender de ninguna auditora. Y si algún día se lo plantease, tendría a las cuatro grandes firmas internacionales de auditoria a sus pies, ofreciéndoles lo que quisieran por integrarse en su red. Garrigues ha crecido más que nunca en los últimos años, y se ha convertido en una firma internacional de prestigio, deseosa de competir con los grandes bufetes anglosajones. En especial en Latinoamérica y en Europa, siguiendo la estela de las grandes empresas españolas. Y sigue siendo la nº 1 indiscutible en España.
Por último, los socios de la firma de consultoría, más pequeña, decidieron venderla a una firma norteamericana, que la convirtió en BearingPoint España. La mayoría de socios de consultoría, después de vender sus participaciones, dejó la firma.
En otros países la historia fue bastante similar.
Quizás en Estados Unidos fue donde la desaparición de Andersen fue algo más dolorosa, pero ya saben que allí la capacidad de rehacer la vida profesional es mucho mayor que en la vieja Europa.
Incluso en algún país, como Polonia, Andersen ha sobrevivido, haciendo lo mismo, y con el mismo nombre, incluso hasta ahora.
En conclusión, Andersen no merece un réquiem, sino un emocionado:
¡el Rey ha muerto, viva el Rey!

Actualización: En la editorial que dirijo (Libros de Cabecera) hemos empezado a trabajar en el libro sobre Arthur Andersen.

Nueva actualización: El libro ya está apunto de salir, lleva por título “El Legado de Arthur Andersen“. Podeís encontrar más información en http://www.ellegadodearthurandersen.com.

  1. Joan dice:

    Totalmente de acuerdo Paco, los deplorables movimientos políticos pasados por el altavoz de los medios no desvirtuan la realidad de los que lideraron, contribuyeron o percibieron los servicios profesionales de un excelente colectivo de talentos. Las marcas pierden su valor, pero las personas, por suerte, no.
    A todos los arturos, lleven la bandera que lleven, hay que reconocerles su mérito, y los valores de los Arturos son la esencia del éxito de todas las firmas que nacieron y evolucionaron a partir de Arthur Andersen.
    Me uno a tus arengas,
    Al éxito por el compromiso y la excelencia!

  2. Ariel dice:

    Tuve el honor de pertenecer a la oficina de Arthur Andersen en Buenos Aires, y luego pasar a formar parte de Deloitte. Lamentablemente no sucedió aquí lo mismo que en España, el caso fue muy distinto.
    La firma local, Pistrelli, Díaz y Asociados se fusionó con la representante de Ernest & Young, y su managment formó parte de esta firma. Algunos equipos de trabajo, aquellos que estábamos en alguna firma de origen Español, pasamos a formar parte de Deloitte, pero con el management de ellos. Con lo cual mi vida en esta consultora fue esfímera.
    Hoy puedo decir, después de algunos años, que, al menos en esta parte del mundo, nada se compara a Andersen.

  3. Eduardo dice:

    Una làstima que personas que se jactan de éxito profesional no tengan la misma altura al momento de comentar la corrupción de su casa matriz.

    Si Arthur&Andersen EUA fue, señores, por un caso de podredumbre del que seguramente tenìan conocimiento sus directores regionales o locales. No pueden tapar el sol con un dedo: Espero que les vaya bien a todos los profesionales que formaron parte de esta empresa, pero que bueno que sus actos delictivos fueron descubiertos y el castigo que recibieron fue muy justo.

    Sino, pregúntenle a los miles de desempleados de Enron o a los accionistas que perdieron todo su dinero.

  4. Marco Cortes de Mexico dice:

    Forme parte de Coopers & Lybrand mexico, a través de su firma mexicana Despacho Roberto Casas Alatriste, la numero uno en México desde 1924. Arthur Andersen llegó a Mexico en 1955 a través del despacho Casas Alatriste y terminó su reprsentacion en 1957 a la llegada de Coopers & Lybrand, ahora PwC. Desafortunadamente los auditores de la casa matriz de AA incurrieron en sumision y vimos en Mexico como AA se vino abajom, al unisono, y con efectos súbitos y devastadores. AA es la firma clásica por excelencia en el mundo, y por unos pocos se queman todos. Asi es la auditoria: hija legitima del capitalismo.

  5. Héctor de Mexico dice:

    Tuve la oportunidad de pertenecer por 5 años a Ruiz, Urquiza y Cia, SC (Andersen en México), donde aprendí muchas cosas desde técnica hasta ética, pero sobre todo, aprendí a valorar que el haber trabajado en la mejor firma del mundo, es una de las cosas de las que hasta hoy son mis mayores orgullos. Lamentablemente ocurrió lo que ocurrió y no hubo marcha atras! Seguì formando parte de la nueva firma fusionada en mi país durante tres años más hasta llegar a la gerencia en Deloitte.

    Conozco mucha gente, al igual que Francisco y que yo, que compartimos esa gran experiencia y en ninguno de ellos noto pena por haber pertenecido a esa gran firma, sino por el contrario reconocemos que Andersen nos enseño a dirigirnos por la vida para ser profesionales exitosos.

  6. Giovanita dice:

    Yo pienso que hicieron muy mal al hacer lo que hicieron lo que deberin de hacer primero era pensar en las concecuencias que esto iba a traer.

  7. Laura dice:

    Pienso que es verdad, que aquellos q pertenecian a esa firma podian considerarse los mejores, capisimos en lo q hacian. pero por lo mismo el grado de culpabilidad y responsabilidad es mayor….lo cierto es q fallaron y todo indica q a proposito.

  8. Florencio dice:

    Pertenecí a la firma Deloitte Touche and Tohmatsu en Buenos Aires en la división de impuestos. Son excelentes profesionales en cuanto a capacidad que buscan alcanzar su famoso “To be the Standard of Excellence” pero a su vez los considero una manga de explotadores y delincuentes que le chupan la sangre a la juventud y realizan ciertos negocios espurios. Andersen se merecía caer… Todo el que estuvo dentro saben que son una picadora de carne.

  9. Verónica Donjuan dice:

    Hola!, Me declaro hasta la fecha orgullosísima ex Arthur, trabajé 5 años en Auditoría y el último año antes del problema Enron estuve en Business Consulting.

    Creo que independientemente de lo que pudieron haber hecho algunas personas consciente o inconscientemente dentro de la firma, es una realidad que nos dolió a todos los integrantes de tan honorable firma, el que hubiera socedido lo que pasó; nadie que no haya trabajado en ella, puede tener la capacidad para opinar respecto a lo que significa y al honor que representa trabajar y aprender de tan respetable firma. He de decir, que justo cuando se desató el problema de Enron, muchos noticiarios entrevistaban y cuestionaban a sus empleados saliendo de sus oficinas, siendo la sorpresa que NADIE, absolutamente nadie se atrevió a hablar mal! y no precisamente por miedo, si no por estar convencidos de quien era Andersen y de que todos eramos parte de ella y de lo que pasaba.

    A la fecha mi vida profesional en otros lugares ha sido exitosa y debo de reconocer que ha sido gracias al aprendizaje y profesionistas que orgullosamente puedo decir que además de mis compañeros de trabajo, a la fecha siguen siendo mis amigos.

    Saludos a todos desde México.

  10. Luis Eduardo Reynoso dice:

    También tuve la oportunidad de pertenece a Arthur Andersen en Guadalajara, Jalisco, México. Pertenecía a la división Business Consulting. Para mí fue una experiencia muy importante y fue triste el tener que retirarme.
    Un saludo a todos y espero que estén teniendo una vida de éxitos.

  11. Indiana jones dice:

    Pues yo nunca he pertenecido a los Arturos y además también me siento orgulloso de ello. Orgulloso de no haber pertenecido a un tipo de empresa que inculca a sus miembros valores más propios de una sociedad masónica que de una empresa del siglo XXI, de tratar a los demás con un inaguantable aire de susperioridad y prepotencia , de considerarse los mas listos, los mas infalibles, los únicos imprescindibles…

    No me sorprende que ni uno sólo de los que arriban se dicen ex-miembros de AC no expresen la más mínima crítica a su antigua empresa. Supongo que los efectos de auto-excelencia y del culto a la empresa y sus escogidos miembros, inculcados en Andersen tardan en disiparse.

    Yo creo que sí criticaría a mi empresa si hubiera sido responsable de una auditoría como la de Enron, que dío por buenos balances atestados de irregularidades contables durante años, que validó una extructura de empresas interpuestas para camuflar con beneficios operaciones ruinosas y que terminó arruinando a miles de clientes, trabajadores y accionistas de la empresa.

    Uno se pregunta que grado de incompetencia o falta de ética hace falta para dar bueno lo anterior. Pero cuando uno se entera que en la misma Enron, la rama de auditoría de Andersen trabajaba por un lado, la rama consultora lo hacía por el otro quizás sea más fácil de entender algunas cosas. Quizas corporativa y economicamente , no resultará presentable que los infalibles auditores de AC cuestionaran las líneas de negocio diseñadas por los infalibles consultores de AC.

    El rey no ha muerto, simplemente como los largartos ha mudado la piel para capear el temporal.

  12. Juan Diego dice:

    La firma fue la mejor a nivel mundial; pero jóvenes, para nadie es un secreto que la ética profesional y la honestidad, debe primar sobre cualquier interés personal; como es posible que los directivos de Arthur hubieran permitido esta estafa? Inperdonable; como dicen, estan pagando el precio justo. Lástima porque creíamos que era la mejor compañía.

  13. Muchachón dice:

    Arturos y no arturos: La Firma fue la mejor del planeta, tuve el honor de darle casi 7 años de mi vida y poder aprender aspectos técnicos y desarrollar capacidades personales que me permitieron crecer en el mundo profesional. Pero la verdad es una y fue la falta de etica y de valores de un equipo de trabajo que, probablemente, midió las consecuencias pero no les importó. Queda la experiencia y la satisfacción personal de siempre haber hecho bien las cosas.

  14. Diana dice:

    Entré a trabajé en Arthur Andersen al egresar de la facultad de derecho en 1999. Mi experiencia laboral en la Firma ha sido la mejor de mi vida, no obstante que también presté mis servicios en otros despachos de abogados. La capacitación en St. Charles, Illinois y en el día a día era digna de mencionarse. Estuve en Andersen hasta el final de su historia en México en 2003 y la desparación de de la firma me resultó dolorosa.

  15. Martín dice:

    Nunca tan mejor usada la frase “tapar el sol con un dedo”, ustedes quieren revindicar algo que fue una estafa a nivel mundial. No dudo de la competencia de los que trabajaban en Andersen y de que quizá la empresa haya sido la mas grande en temas de auditoría y consultoría del mundo, ahora si dudo de su ética, totalmente deplorable.

    No se puede defender lo indefendible.

    Saludos,

  16. Paul dice:

    Es realmente vergonsozo que un socio de AA no tenga la humildad de reconocer el engaño a sus propios principios que tuvo la compañía a la cual representó en España. Tendría que aunque sea reconocerlo pese a que fue ajeno de ello. Se demostró por sobre todo hipocresía y en el mejor de los casos ser iluso, pero ser idiota en este negocio es pecado. Lamento por losjóvenes profesionales que creyeron en esta compañía.

Comentario: