16 de noviembre de 2007

Mensajes simples, concretos y sorprendentes

Sintetizo los seis rasgos que han de tener los mensajes para que sean efectivos, según un profesor de la Universidad de Chicago (Chip Heath):
1. Simples
Los buenos mensajes son cortos y rotundos, como un proverbio. “Lo bueno, si breve, dos veces bueno” (Gracian).
2. Sorprendentes
Inesperados, porque lo que se sale de lo normal es lo que reclama la atención de la gente.
3. Claros y concretos
Los mensajes del tipo “nuestra especial competencia en la distribución de libros a grandes superficies nos hace los mas capacitados para abordar con éxito la posibilidad de establecer una entrega directa a los todos los puntos de venta del territorio, de modo que se mejore el contacto de los mismos con el editor, y se reduzcan, a ser posible, los costes de la distribución…”, no sirven. Hay que decir: “llevaremos los libros directos del editor al librero”.
4. Creíbles
Han de ser creíbles tanto el mensaje como el mensajero. Quienes han experimentado algo previamente con éxito, están mejor cualificados para hablar de ello que quienes no lo han hecho. Hay que plantear cosas que tengan sentido, que no atenten al sentido común de las personas a las que nos dirigimos.
5. Apelando a las emociones
Los mensajes han de llegar al corazón de las personas, si queremos que impacten y permanezcan.
6. Apoyados, a ser posible, por ejemplos o historias
Los mensajes, sobre todo si son complejos, requieren pedagogía, y nada mejor que un ejemplo, o una historia, que apoye el mensaje y sintetice su contenido, su moraleja.

  1. Oriol Peña dice:

    Y no es nada fácil formular un mensaje simple, sorprendente, claro, concreto, creíble, emotivo y apoyado en historias. Realmente requiere entrenamiento y tener las ideas muy pero que muy claras.

    Ya le dijo Marx a Engels: “Lamento escribirte una carta tan larga, pero no tengo tiempo de hacerla más corta”.

Comentario: