28 de Enero de 2009

Un ejemplo de cómo se perdió el sentido común

Ayer leía en el diario La Vanguardia unas declaraciones de un abogado a propósito de un cliente suyo que había perdido sus ahorros en el caso Madoff. Decía el abogado que su cliente había perdido 400.000 euros que eran “los ahorros de toda su vida” y que lo peor era que se trataba de una inversión apalancada.

Es decir, el caballero en cuestión, como otros muchos, no sólo había invertido todo su patrimonio en una sola posición, sino que esta era un hedge fund, opaco y especulativo, y además había pedido un crédito para poder invertir más. Una mezcla de estupidez y avaricia que me recuerda al timo del toco-mocho.

¿Qué edad tendría el caballero en cuestión? Seguro que ya era mayorcito para saber qué es lo que debía hacer.

La verdad es que obtuvo lo que se merecía. Si le hubiera salido bien, como le salió incomprensiblemente a otros, los demás, los prudentes, nos habría quedado cara de idiotas, como nos quedó en otras muchas ocasiones. Nosotros éramos los tontos, y ellos los listos.

¿Ahora quien es el tonto?

Lo curioso, e inadmisible, es que ahora se les oye pedir “justicia” y “soluciones”.

Yo les digo: -Arreglaros solos, ¿no sois tan listos?

  1. AngelMiguel dice:

    Salud Paco

    a.- “se trataba de una inversión apalancada.”
    b.- “La verdad es que obtuvo lo que se merecía”

    Comparto tu primera observación, pero sobre la segunda difiero.
    Que yo sepa todas, y digo todas, las escuelas de negocios, academias y universidades,a más de ilustres academicos y pintureros varios… nos llevan hablando de las bondades del apalancamiento desde hace decadas como base del crecimiento y desarrollo.
    Hecharle la caulpa a la falta de sensatez y al gusto al riesgo de las personas… pues en fín, no me parece lo más oportuno.
    Creo que hay que ir al origen: Suspenso para la ortodoxia ( Escuelas de negocio, universidades, ministros y sucedaneos…. ).
    Lo que más me disgusta de todo esto es que aquellos que se equivocarón són los mismos que ahora nos venden la solución de la manera más tranquila. Por no hablar de quienes nos ofrecen más recetas de lo mismo.

    AngelMiguel

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