15 de junio de 2009

¿Cómo saldremos de ésta?

Cada día me preguntan los amigos y clientes sobre qué pienso de la crisis que estamos viviendo tanto a nivel global como en especial en España.

A corto plazo les digo que soy pesimista. Creo que 2009 aún va a tener un segundo semestre nefasto. Pero quiero creer que 2010 lo abordaremos a partir de unas premisas de pesimismo realista que espero que nos hagan regresar al optimismo, aunque sólo sea porque nuestras expectativas sean tan bajas que superarlas sea posible.

De todas formas, creo que esta crisis es estructural, como ya he dicho en notas anteriores, y opina casi todo el mundo. Eso quiere decir que hay que hacer una especie de borrón y cuenta nueva. En todos los sentidos, personal, empresarial, de países, de sectores, de humanidad. No podemos seguir las mismas pautas que hasta ahora. es el momento de reinventarnos. De impulsar nuestras fortalezas y de pulir y evitar nuestras debilidades. ¡Hay que construir sobre nuevos cimientos!

A todos los niveles podemos encontrar fortalezas que no explotamos. Por ejemplo, España, a nivel de país, necesita urgentemente reinventarse. Hemos de reinventar nuestra propuesta de valor, más allá de la fiesta y siesta barata. Somo fiesta y siesta, pero somos algo más. Hemos de poner de actualizar y “poner en valor” nuestro mensaje. No somos un lider en la venta de productos manufacturados, pero tenemos valores que exportar. Somos una sociedad viva, donde podemos encontrar sentimiento y pasión más que ningún otro lugar de la Tierra. Hemos de traducir esos valores en algo exportable: productos de diseño diferenciado, turismo auténtico, más allá de la siesta y la playa. Quienes nos visiten desde países desarrollados, atrapados en la dinámica esquizofrénica de las sociedades occidentales, pueden sentir de nuevo la VIDA (en mayúsculas) cuando se mezclen entre nosotros. Pero hemos de hacérselo más fácil que hasta ahora.

Nuestras tradiciones, nuestras fiestas, nuestra gastronomía, son realmente inigualables, pero, como dirían los expertos, no las hemos sabido poner en valor. No las hemos sabido convertir en productos globales. La imagen de España que proyectamos al mundo sigue siendo una imagen monoproducto, muy alejada de la realidad de lo que podemos ofrecer. ¿Qué esperamos para cambiarlo? Ahora que el ladrillo se ha acabado, y que el turismo de playa da muestras de agotamiento, hay que redescubrir España. Es una tarea a la que se han de poner la nuevas generaciones.

Propongo un slogan: SPAIN: to understand what to feel alive means!

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