13 de octubre de 2009

¿Tienen futuro las empresas familiares?

Esta crisis he ha hecho preguntarme si las empresas familiares tienen futuro. Sé que lo que digo puede resultar polémico, pero voy a tratar de explicarme.

Hasta ahora ha tenido sentido que alguien monte un negocio y lo convierta con su esfuerzo personal en una empresa, y que con el tiempo lo traspase a sus hijos, quienes heredan la dirección y la propiedad de la misma, y a su vez la traspasan más adelante a sus propios hijos, y así sucesivamente. Se trataba de empresas dirigidas por miembros de la misma familia, que pasaban de una generación a otra.

La pregunta que me hago es si ese modelo seguirá dándose a partir de ahora; si encaja con las circunstancias de este nuevo siglo.

Quizás sea posible en negocios que mantengan a lo largo de los años un tamaño reducido, que estén muy localizados o muy especializados. Pero dudo que lo sea para otro tipo de empresas. Y en especial en negocios que alcancen una cierta dimensión y que tengan una ambición de crecimiento.

La apertura de la propiedad, y sobre todo de la dirección, a terceros situados fuera del ámbito familiar, se hace inevitable. Ahora más que nunca, cuando el mercado es el mundo, y es en todo el mundo donde hay que vender, comprar y, en definitiva, competir.

En consecuencia, para competir con éxito, sea en el sector que sea, hay que tener un tamaño critico mínimo que es cada día mas grande. A mercados mayores, competidores mayores.

Hay sectores que están notando esa tendencia desde hace tiempo. Por ejemplo, la distribución minorista: los Carrefour, Mercadona, Inditex, El Corte Inglés, y compañía, están acabando con la tienda familiar en todos los ramos del comercio, salvo en nichos especializados muy concretos, que albergan negocios de muy reducida dimensión (lo que no quiere decir que no sean muy rentables).

En conclusión, hoy en día, si se quiere crecer y competir a nivel global, hay que abandonar la estructura familiar.

Es una reflexión mía, que estaré encantado de discutir con mis lectores.

  1. Paolo dice:

    Hola Paco, no conozco el tema lo suficiente como para profundizar en el debate de si hay o no un tamaño critico aunque comparto tu punto de vista, pero sí te puedo dar mi opinión personal sobre un aspecto del tema de empresa familiar, que he tocado de cerca, vivido y en cierto modo también sufrido. El fuerte ritmo de crecimiento y un entorno cada vez más competitivo requieren personas expertas en ámbitos muy específicos, es decir buscar talento fuera del ámbito estrictamente familiar; dicha “profesionalización de la empresa” puede afectar en un momento dado hasta las relaciones personales de la familia.
    La gran clave del éxito o del fracaso a mi entender (y por experiencia personal, aunque no sea mucha hasta la fecha) es la presencia o la falta del plan de sucesión, tanto que de 100 empresas el 60-70% no pasa de la segunda generación.
    Claro está que el sucesor ha de ser competente, creo que Francis Ford Coppola con “el padrino” lo deja muy claro…
    Saluti,
    Paolo

  2. David Soler dice:

    Totalmente de acuerdo Paco. Pero ya sabes que en este país nos encanta eso de ser propietarios aunque sea de la tienda de esquina antes de ser accionistas del super del barrio. Debe ser algo cultural, sobre eso de que nos gusta mucho mandar.
    Yo, aunque estoy de acuerdo contigo, solo vería una posibilidad para ese tipo de empresa y es cooperar con otros, buscar alianzas que les den masa crítica aunque no sea de manera formal. Eso les permite competir con los grandes y ser proveedores de ellos también. PWC lanzó esa teoría del mundo naranja que iba más o menos por ahí.

    Pero lo que sí es rotudamente cierto es lo de abrir la dirección. Pero tu sabes mejor que nadie los problemas, ¿culturales?, que eso implica en la mayoría de empresas familiares de nuestro entorno.

    ME gustó la reflexión!

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