Bolsas y mercados financieros

Las empresas de retail y las de eCommerce están destinadas a integrarse

Llevo tiempo diciendo que el eCommerce y el Comercio Físico en la calle no van a sobrevivir de forma independiente. Las empresas de eCommerce deberán extenderse hacia la presencia física en la calle, y las de comercio físico no sobrevivirán sin entrar fuerte en eCommerce. El futuro del comercio son empresas híbridas de retail e eCommerce, con mayor o menor énfasis en uno u otro posiblemente dependiendo de sus antecedentes.

Por decirlo de forma gráfica: Amazon quiere ser Walmart y Walmart quiere ser Amazon.

Y por eso vemos los esfuerzos que están haciendo gigantes del retail actuales como El Corte Inglés o Mercadona por reforzarse en el eCommerce. O como Amazon se plantea comprar Carrefour. O Carrefour está adquiriendo empresas de eCommerce europeas en ámbitos de negocio que le son propios.

El futuro no es blanco ni negro en este área (como en otras) sino mulato.

¿Criptomonedas? No, gracias

Hay algunos inversores que, ansiosos por encontrar la piedra filosofal de las inversiones e influidos por los cantos de sirena que prometen rentabilidades altísimas, están invirtiendo en el mundo de las criptomonedas. Nosotros NO lo aconsejamos.

Creemos que es un entorno radicalmente especulativo del que no vemos que vaya a salir nada bueno. De hecho estamos convencidos de que ahí se está labrando el próximo escándalo financiero. No acabamos de entender cómo hay inversores que no lo ven. Aunque, lógicamente, si quienes lo hacen son adultos y conscientes del riesgo que corren, allá ellos. Obviamente, admitimos poder estar equivocados en nuestras apreciaciones. El tiempo lo dirá.

Puntualizamos que no hablamos de bitcoins sino de criptomonedas, porque el pionero bitcoin ha sido difuminado en el marasmo de criptomonedas que ahora se cuenta por centenares y que, en nuestra opinión, amplía los signos de burbuja que intuimos.

Es cierto que ” a río revuelto, ganancia de pescadores”, y han surgido como setas los “gurús” de las criptomonedas que animan a los inversores incautos o avariciosos (“la avaricia rompe el saco”) a meterse en este tipo de inversión, prometiéndoles pingües beneficios y minimizando los riesgos.

El tiempo, como decimos, dirá quien tiene razón. Mientras tanto, si usted, querido lector, no ha invertido aún en criptomonedas, no lo haga. Y si lo hace, tómeselo como si pagase una entrada en un espectáculo para ser un espectador. Obviamente lo de “cripto” tiene su morbo…

Sólo para acabar: ¿cuál será la aportación de las criptomonedas al mundo económico y financiero a largo plazo? Pues creemos que permitirá evolucionar en el modo en que se plantean los medios de pago y quizás a larguísimo plazo haga posible la implantación de una moneda virtual global, gracias a la tecnología que hace posible su existencia, el blockchain, de la que podemos esperar muchas cosas en tiempos venideros.

Una nota adicional, recogiendo las palabras de Warren Buffett que acabo de leer en referencia a las criptomonedas (son en inglés sencillo, pero si alguien no las entiende que me lo diga): “When you buy Bitcoin, you are just hoping that the next guy will pay more; it will not produce profit itself. That is not investing, that is one kind of game.”

Activos inmobiliarios prime: un refugio como el oro

Los activos inmobiliarios prime en ciudades como Nueva York se valoran como un activo refugio, como el oro.

Los precios de dichos activos se aprovechan de un círculo virtuoso: su apreciación continuada atrae inversores de todo el  mundo, lo que ayuda a que continuen apreciándose.

El caso de Nueva York ha sido estudiado en los últimos 65 años, y tomando como nivel 100 el valor de los activos inmobiliarios de la Gran Manzana en 1950, se ha pasado por los siguientes estadios:

  • 43 en 1977 (demostrando que no están exentos de entrar en crisis; en ese caso con el auge de la periferia de la gran ciudad)
  • 572 en 1988
  • 1000 en 2008
  • 3384 en 2014

En el período entre 1993 y 2009, ¡el crecimiento de valor fue de un 17% anual!

Tomemos nota en el resto de grandes ciudades. En especial las que son una isla, como la neoyorquina Manhattan.

¡Los autores del estudio calculan que el suelo de Manhattan vale casi lo mismo que el PIB de Canadá: 1,7 billones de dólares!

Sigue el crecimiento económico mundial

Leo en el Informe Mensual de Caixabank que el crecimiento mundial en el primer trimestre de 2018 ha sido de aproximadamente un 4%, es decir, la tasa más alta de los últimos cuatro años. Con ello se confirma un crecimiento global de un 3,9% en todo el año 2018, superior al 3,7% de 2017.

Además, el crecimiento se está produciendo de forma homogénea en todos los países y sectores. Una situación ideal, si las políticas monetarias y los riesgos políticos no lo estropean.

Los grandes retos económicos del quinquenio 2018-2022

De la lectura del documento de Robeco citado en el anterior post quiero exponerles los que, a juicio de Robeco, son los temas clave a seguir en el próximo quinquenio, porque de su evolución dependerá que caigamos en un estancamiento secular y, en consecuencia, en una gran crisis financiera que hunda los precios de los activos financieros.

Me anticipo a decir que Robeco es optimista, porque defiende que esos temas clave no provocarán esa crisis. Pero avisa de que habrá momentos de crisis en el quinquenio (de crisis “normal”) provocados por lecturas más negativas que puedan hacer los inversores de los elementos que vamos a citar. El consejo a los inversores es, si creen lo que predice Robeco, mantener la calma, porque esas crisis se superarán, como se han superado en el pasado, y el quinquenio arrojará rentabilidades reales positivas (por encima de la inflación) en la mayoría de activos (excepto la renta fija), y en especial en las acciones.

Robeco selecciona los elementos alrededor de un desequilibrio que consideran clave para entender la génesis de las crisis: el desencaje entre ahorro e inversión. La crisis se produce, según ellos, cuando el ahorro es muy superior a la inversión, o viceversa. O sobra dinero, o falta dinero, en relación a la inversión requerida. Y la causa puede provenir de problemas con el ahorro o de problemas con la inversión. El objetivo principal de las políticas económicas es influir en ahorro o inversión para restablecer el equilibrio, de modo que ahorro e inversión se igualen.

En ese contexto, cito los 7 grandes retos, animando a mis lectores a que se bajen el documento en inglés de la web de Robeco:

  1. Una caída fuerte de la inversión, como consecuencia de la caída de la productividad, que es un fenómeno que se ha ido produciendo desde 1970. Quizás debido a que se ralentice la innovación tecnológica. Robeco cree que hay suficientes frentes de innovación (en el sector del automóvil, sin ir más lejos) para que la inversión siga siendo elevada. Otra cosa son las consecuencias indirectas de esa inversión en materia de productividad, y la necesaria recolocación de los medios de producción en un mundo más automatizado y robotizado.
  2. El envejecimiento poblacional, en especial en los países desarrollados (Japón y España a la cabeza) supone mayor ahorro y menor consumo. Es un hecho preocupante, que la FED considera que ha sido la principal causa de la baja inflación y los bajos tipos de interés en Estados Unidos, y que ayudará a que sigan así durante “décadas”. Robeco cree que el efecto de ese envejecimiento, cuando la franja de los de más de 65 años (que no ahorran) supere a los de 50-65 (que sí ahorran), cambiará de signo, y dejará de añadir ahorro sin consumo al sistema. La solución en los países desarrollados, a largo plazo, es clara, y así la ha descrito el FMI: hay que dejar entrar a la inmigración, para rejuvenecer las poblaciones. De eso depende, entre otras cosas, el mantenimiento del sistema de pensiones. La labor de los políticos es gestionarlo en equilibrio con los valores occidentales. por otra parte, a corto plazo, el problema global se compensa con la situación en los países emergentes, tanto de Asia como de Latinoamérica o la emergente África.
  3. La pérdida de capacidad de la banca para encauzar el ahorro hacia la inversión como consecuencia de la crisis bancaria de 2008 (hipotecas basura, Lehman y crisis inmobiliaria), que ha provocado que los bancos no presten como debieran. Robeco cree que es un problema coyuntural que se va a resolver y se volverá  ala normalidad en este quinquenio.
  4. Las consecuencias de la globalización en cuanto a desajustes en las tasas de empleo y de ahorro y crisis en las economías desarrolladas que han conducido a una caída del ahorro y la inversión. Robeco también cree que esas consecuencias se están revirtiendo, y la inversión es fuerte en los países emergentes y se está recuperando en los desarrollados. Y, aunque en estos momentos haya un retorno al populismo, con Trump y otros, y se estén planteando nuevas barreras comerciales, nadie en su sano juicio duda de que la solución a la globalización no es el proteccionismo.
  5. La caída de los precios de los bienes de inversión puede ser cierta y puede haber influido en el desajuste entre ahorro e inversión, pero Robeco no cree que sea una causa importante. Cree que el volumen de renovación de las inversiones superará con creces la posible baja en los precios. Y una de las vías de inversión que cree que se van a dar con más fuerza en el próximo quinquenio será la inversión pública en infraestructuras, empezando por Estados Unidos y siguiendo por la Unión Europea. Ambos han expresado su intención de invertir con fuerza en la mejora de sus infraestructuras.
  6. La política monetaria laxa que viene llevando a cabo los bancos centrales, que creen que se va a acabar, aunque de forma paulatina y controlada, de forma que no impida el reajuste ahorro-inversión.
  7. Los altos niveles de deuda que experimenta la economía mundial, tanto a nivel privado como público. China, por ejemplo, tiene un volumen de deuda privada que supone el 220% del PIB, y con una tasa de impago al alza. Robeco, no obstante, es optimista en ese sentido, y cree que en paralelo a la subida de tipos la deuda irá reduciéndose, drenando con ello el exceso de ahorro sobre inversión, lo cual no deja de ser positivo. Es decir, creen que el reajuste de la deuda ayudará a recuperar el equilibrio. Como defienden que los tipos crecerán muy suavemente, no prevén que sea un problema para los deudores que los niveles de deuda se mantengan altos durante un tiempo.

Obviamente, son 7 asuntos complejos en un mundo complejo, por lo que la posibilidad de que algo no ocurra como ellos vaticinan existe. Dejo al lector que saque sus propias consecuencias.

Las rentabilidades que podemos esperar en el quinquenio 2018-2022, según Robeco

La gestora de fondos de inversión Robeco publica cada año un documento de prospectiva en el que trata de mirar a 5 años vista y anticipar la evolución global de la economía y los mercados financieros en el mundo. Es un documento que cualquiera puede bajarse de su web, aunque está en inglés.

La verdad es que su lectura resulta muy interesante, y demuestra una capacidad de análisis global que dice mucho a favor de dicha gestora.

En el documento en cuestión augura que el quinquenio aportará una menor rentabilidad y una mayor volatilidad a los activos financieros que el quinquenio precedente, aunque las diferencias no serán importantes. En cualquier caso vaticina que la rentabilidad media de las bolsas será superior a la tasa media de inflación. Obviamente, todo ello hablando en términos medios, generales y globales. Su tesis es que en un período de 5 años siempre se producen crisis, tanto pequeñas crisis como alguna gran crisis, pero que en ese plazo todo tiende a relativizarse.

Concretamente afirma que en el período 2018-2022 sin duda asistiremos a al menos una gran crisis. Pero aún así, creen que no será una crisis extraordinaria, sino una crisis que ellos llaman “normal”.

En consecuencia, las rentabilidades medias anuales que apuntan para los 7 tipos de activos financieros básicos (insisto, a nivel medio anual y global) son las siguientes, ordenadas de más a menos:

  1. Acciones de mercados emergentes: +6,25%
  2. Acciones de mercados desarrollados: +5,00%
  3. Activos financieros basados en el sector inmobiliario: +4,25%
  4. Commodities (materias primas en general): +2.75%
  5. Tesorería y activos monetarios: +0,50%
  6. Bonos high yield: +0,25%
  7. Bonos gubernamentales (estimación en base al bono alemán a 10 años): -2,50%

Es una lista que da que pensar a cualquier inversor.

Se ve con claridad que no confían en la renta fija, porque piensan que la inflación y los tipos de interés seguirán muy bajos en el quinquenio. Y, sin embargo, sí que creen que las acciones en general serán una buena opción de inversión que superará de largo la tasa de inflación. Dentro de las acciones, apuestan a que la inversión en acciones de mercados emergentes supere a los de los países desarrollados.

En otro post comentaré por encima las razones que dan para defender que en el próximo quinquenio no creen que se produzca lo que algunos economistas llaman una crisis de e¡”estancamiento secular”, que sería, en su caso, la causa de una verdadera crisis profunda de los activos financieros.

Un año raro (¿malo?) para las bolsas

A fecha de ayer,  la rentabilidad acumulada en 2018 en euros de las principales bolsas es la que indican los siguientes índices:

  • DOW JONES -4,32%
  • S&P 500 -3,71%
  • NASDAQ -0,40%
  • IBOVESPA +5,05%
  • EURO STOXX 50 -2,54%
  • FTSE 100 (Londres) -4,58%
  • CAC 40 (París) -0,93%
  • DAX (Frankfurt) -5,08%
  • IBEX 35 -3,00%
  • FTSE MIB (Milán) +5,49%
  • NIKKEI -2,33%
  • HANG SENG (Honk Kong) -1,96%

Si echamos una ojeada, podemos sacar algunas conclusiones:

  • Resulta que la bolsa alemana arroja un peor resultado en lo que va de año que las bolsas americanas, cuando no es lo que los analistas esperaban.
  • El Nasdaq, aún afectado por escándalos y por el efecto “vértigo” de precios, sigue ahí, con un buen performance.
  • Brasil se ha comportado bien, dando una suculenta rentabilidad. Vamos a ver cómo se produce el resto del año. La solución a sus conflictos políticos será clave.
  • Por ahora invertir en la bolsa británica, una vez pasado a euros, no parece un buen negocio.
  • Italia, como siempre, sorprende, y aunque no tiene gobierno (o quizás por eso) arroja un magnífico resultado en lo que va de año.
  • Por último las bolsas asiáticas (Japón y China) no van mal del todo, comparadas con el resto.

Nosotros no esperamos mucho de la bolsa americana, pero ahí está. Su resultado puede que dependa mucho de la trayectoria dólar-euro.

De Londres preferimos estar lejos. Demasiada incertidumbre (por el Brexit) añadida a la normal que sufren todos lo mercados.

Alemania, debe hacerlo mejor en lo que queda de año. Si no, nos defraudará. El Eurostoxx creemos que, sin duda, lo va a hacer mejor.

Somos optimistas respecto a Brasil y China, y en general respecto a los países emergentes.

Espero, querido lector, que usted mismo saque sus consecuencias.

¿Quien comprará Tesla?

Hoy leo la noticia de que la cotización de Tesla ha caído con fuerza debido a un accidente mortal de un modelo X de la firma. Hace poco leía que Moody’s le había bajado a bono basura la calificación de la deuda de Tesla. Y de todos son conocidos los problemas de fabricación del modelo 3. El carismático Elon Musk está en el filo de la navaja.

En ese contexto no es extraño que haya quien empiece a preguntarse quien comprará Tesla. La compañía, que llegó a cotizar por en cima de 380$ por acción, lo hace ahora a 250$, lo que supone una capitalización de unos 43.000 millones de dólares, que equivale a menos de 35.000 millones de euros, lo que la hace alcanzable por parte de los verdaderos gigantes de la industria, y más en estos momentos en que la consolidación del sector, que es imparable, se está acelerando con la noticia de la fusión de Renault y Nissan.

Para que el lector haga sus apuestas, conviene repasar el tamaño de la capitalización de las grandes compañías del sector (en millones de euros, en cifras aproximadas):

  1. Toyota: 152.000
  2. Volkswagen: 81.000
  3. Daimler: 73.000
  4. Renault+Nissan: 60.000
  5. BMW: 55.000
  6. General Motors: 40.000

Si yo hubiera de poner un nombre a un primer candidato, éste sería Toyota. Aunque la actual corriente de nacionalismo norteamericano propugnado por Trump, no lo hará nada fácil.

¿Burbuja de las tecnológicas?

Estos días se está hablando de si la compañías tecnológicas que han subido con fuerza en la bolsa en los últimos dos años están experimentando el síndrome de la burbuja.

Yo me anticipo a decir que no lo creo.

Pero empecemos por aclarar de qué compañías estamos hablando.

Las tecnológicas están capitaneadas por lo que yo llamo la tripla A: Apple, Amazon y Alphabet. Y les siguen muchas más, como Facebook, Twitter, Netflix, Alibaba, etc. etc.

En estos días son objeto de la especulación periodística algunas de ellas. Por ejemplo Facebook, como consecuencia del escándalo denunciado a partir del uso de información de los usuarios de Facebook por parte de la empresa Cambridge Analytica, lo que está obligando a Facebook a restringir las condiciones de uso por parte de terceros de la información que Facebook posee de sus usuarios, lo que redundará en una reducción de los ingresos por publicidad de la red social. Todo ello, en mi opinión, no acabará con Facebook (por mucho que Elon Musk haya dicho que se da de baja), pero sí que lanza una señal de que el crecimiento de la empresa se normalizará, y con ello su evolución bursátil. ¿Quiere eso decir que no bajará su cotización? No, seguro que bajará (de hecho ya está bajando), pero no se hundirá. Facebook pasará a tener un precio equivalente a un PER más normal.

Lo mismo, creo, le pasará a otras tecnológicas.

Si tomamos Amazon, ya veníamos avisando que su crecimiento desenfrenado sin respetar nada ni a nadie, algún día vería su fin, y estos días están llegando noticias que van un poco en ese sentido. Por ejemplo, la administración Trump ya ha lanzado un mensaje de que Amazon está acabando con el comercio local en el país. Es algo que está pasando y venimos denunciando hace tiempo en otros muchos países. También están notando la presión de los sindicatos, que le reclaman mejores condiciones salariales. En España los trabajadores de Amazon ya han hecho una huelga en ese sentido.

En conclusión: las tecnológicas son buenas empresas, que están en la cresta de la ola de la innovación y que están bien gestionadas; su valor es enorme, porque sus ingresos son enormes y sus beneficios también (Alphabet, Apple, Microsoft, Facebook; Amazon aún no tanto); pero les está llegando la hora de la normalización, de pasar de divinas a humanas, y de que sus crecimientos y el valor de sus acciones entre en los parámetros habituales de cualquier otra empresa.

¿Consejo a seguir? Pues por ahora abstenerse, porque hasta que aterricen en esa normalidad, habrá turbulencias.

¿Hasta cuando tendremos mercado alcista?

El pasado viernes 10 de marzo se cumplieron 9 años de mercado bursátil alcista: 108 meses sin que las bolsas registren una caída del 20% o superior.

Muchos inversores se preguntan: ¿hasta cuándo va a durar esto?