Bolsas y mercados financieros

Amazon ya es también un banco. ¡Tiembla sector bancario!

Amazon no deja títere sin cabeza. Su entrada en el negocio bancario era cuestión de tiempo, y ya es un hecho. Su excusa: facilitar la vida a los clientes y proveedores de su plataforma de comercio electrónico, líder mundial.

En eso no hace sino seguir los pasos de su rival chino Alibaba, que ya es un gigante también en el negocio bancario.

Aunque aún no ha constituido formalmente un banco, ni ha comprado una entidad ya existente, Amazon se lanza a velocidad de crucero a ello. Ya opera en pagos con Amazon Pay, en “cajeros” con Amazon Cash, en préstamos con Amazon Lending, e incluso emite tarjetas y se está planteando entrar en seguros. Las cifras de negocio ya son estratosféricas, como todo lo que hace está empresa realmente global, con una base de clientes gigantesca, probablemente la mayor del mundo.

Las vicisitudes que estamos viendo en bolsa que sufren los bancos están explicadas en parte por esto. Les ocurre lo mismo que a otros sectores donde ha aterrizado el monstruo americano. Incluso explica titulares como el que ayer nos anunciaba que el banco español BBVA está ofreciendo productos alimentarios en su web. ¿Adonde va a llevar todo esto? Estamos en tiempos de mudanza, amigo Sancho…

UBER, un pozo sin fondo

Para entender mejor el fenómeno UBER conviene saber algunas cifras. Desde su creación lleva consumidos 11.000 millones de dólares de capital. Y en el último trimestre (el segundo de 2018) ha tenido unas pérdidas de 891 millones de dólares. En términos operativos nunca ha ganado dinero.

Es la estrategia seguida por otros gigantes norteamericanos de la nueva economía. A algunos les ha funcionado (como a Amazon) y a otros no. Algunos están provocando dudas, como Tesla.

Los inversores, por ahora, siguen confiando en UBER, que tiene más de 7.000 millones de dólares en caja.

La guerra comercial USA-China ha de acabar en pacto

Estados Unidos, bajo la batuta de Trump, está empeñada en una guerra comercial con China que no favorece a nadie y lo único que consigue es poner en cuestión décadas de avances en el libre comercio internacional, que han venido acompañadas de un impresionante crecimiento de la economía mundial, aunque obviamente ha obligado a hacer frente a algunos desajustes, por otro lado inevitables.

Lo que pretende Trump es que China compre más producto americano y que reconozca que seguir inundando el mercado americano sin límite, no es razonable. China no quiere dar su brazo a torcer porque su economía aún se basa en la exportación, y el fin del libre comercio es el fin de China, al menos a corto plazo. Ahora mismo las espadas están en alto, y a las amenazas norteamericanas se suceden amenazas chinas, en un círculo vicioso absurdo, que tiene atemorizado a medio mundo, y que está obligando a todos los países a buscar la salida de tratados bilaterales para asegurarse que si la sangre llega al río, sus economías de cubran al menos en parte de los perjuicios consiguientes.

Pero yo quiero apostar por que las dos grandes potencias, que se necesitan la una a la otra (eso es indiscutible) acaben sentándose a negociar, basándose en un acuerdo que reconozca lo que cada una desea preservar y busque una solución win-win. Dicha solución podría encauzarse por la vía de que China reconozca el problema y apoye la compra de productos americanos con medidas creíbles y efectivas, y por parte de Estados Unidos entender que no puede sobrevivir sin los productos chinos. Además, a largo plazo, Estados Unidos ha de entender que no se pueden poner puertas al campo, y que si quiere que sus productos industriales se vendan (sus productos tecnológicos y no industriales en general ya se venden y mucho), ha de tomar medidas de fomento de la innovación y la productividad, y ha de pedir a sus empresas que hagan un esfuerzo adicional por salir a vender al exterior y no se conformen con el inmenso mercado doméstico. En el lado de China, la propia evolución social que está experimentando irá inclinando la economía de la industria y el mercado exterior a los servicios y el mercado interior, lo que ayudará a reequilibrar la balanza comercial con los Estados Unidos.

Esperemos que alguien en Washington y Pekín se dé cuenta de ello, y que sea pronto, porque mientras tanto la economía global puede experimentar bastante nerviosismo, y con ello los mercados financieros, que ya están empezando a ponerse nerviosos.

Eso sí, el día que eso pase, mejor estar en bolsa, porque las acciones experimentarán una subida meteórica.

La caída de un mito

General Electric, un gigante empresarial con muchos años de historia, sale hoy del índice Dow Jones, en el que ha estado desde que se creó ese índice bursátil representativo de la flor y nata de las compañías cotizadas norteamericanas. Es un acontecimiento histórico, y un signo de los tiempos.

La suma del proceso de digitalización de la sociedad y la economía en el paso del siglo XX al XXI, unida a una generación mediocre de directivos, ha traído estas consecuencias. Confiemos en que el gigante consiga salir de esta dinámica positiva, pero no será fácil. En cualquier caso, es algo que debe hacernos pensar a todos los que estamos dedicados de un modo u otro a la ciencia del management.

No se puede prescindir de los mercados emergentes

Generalizar cuando nos referimos a los países emergentes es tan impreciso como cuando lo hacemos respecto a los países desarrollados. Lo que es irrefutable es que los países emergentes acogen actualmente al 85% de la población mundial y su estado general es mucho mejor del que a veces pensamos. Por ejemplo, Corea del Sur, Taiwan o China, tienen niveles de deuda, balanzas de pagos y reservas mucho mejores que la mayoría de países desarrollados. En general, la situación de los países asiáticos es envidiable. En contrapartida, hay países como Turquía o Sudáfrica, que tienen altos niveles de déficit público. O india, aunque en este caso mejorando mucho en los últimos años. Aún así, si nos referimos al déficit público, la mayoría de países emergentes tienen un déficit público por debajo del de Gran Bretaña.

Hoy en día se puede decir que el crecimiento mundial lo marcan los países emergentes, porque crecen en media el doble que los desarrollados.

Es obvio que son mercados con alta volatilidad a corto plazo, por su sensibilidad a cuestiones políticas, principalmente, pero son países en el que cualquier inversor de largo plazo debe estar invertido.

Hay al menos tres razones para invertir:

  1. El crecimiento está estructuralmente asegurado.
    • Hay elementos geoeconómicos que lo aseguran:
      • Población joven
      • Clase media creciente
      • Grandes recursos naturales (materias primas)
    • Además, ya hay países emergentes que se están poniendo a la cabeza de la tecnología e innovación mundial, como China o Corea del Sur.
  2. El respeto a las normas de buen gobierno se va generalizando y normalizando.
  3. Todos ellos tienen un líder, un ejemplo a seguir: China, que les demuestra que el paso de emergente a desarrollado es posible.

En cualquier caso, es muy importante escoger bien los países en los que se invierte, porque la rentabilidad de las acciones emergentes está dominada más por el país que por el sector, al contrario (en general, que en los países desarrollados.

En cuanto a la renta fija corporativa de países emergentes, es cada vez más interesante, emitida con buenos tipos por grandes compañías que están gestionadas con estándares occidentales.

 

Tesla, ¿cuándo nos dará un susto?

No hay duda de que Tesla es una empresa estrella. Pero sus finanzas dejan mucho que desear. Consume dinero a espuertas, y más pronto que tarde puede dar un susto a sus accionistas y, lo que es peor, provocar una crisis en las bolsas, dada su preeminencia. Wall Street está empezando a ponerse  nerviosa.

Atentos a la subida del petróleo

El petróleo barato ha permitido disfrutar de unas cifras de inflación muy bajas los últimos años. Incluso demasiado bajas, provocando en parte momentos de deflación que han sido preocupantes.

Ahora nadie habla de deflación.

Pero el petróleo ha subido a los 80 dólares por barril. Y han empezado a encenderse las alarmas por el riego de inflación. Y por el impacto negativo potencial en el crecimiento mundial.

La política monetaria está para combatir la inflación, pero mirando de reojo el crecimiento. Si hay inflación y no hay crecimiento, tenemos un problema. Los bancos centrales deberían subir los tipos para luchar contra la inflación, pero ahogarían el crecimiento.

Hoy en día nos encontramos con situaciones diferentes en Europa y Estados Unidos. En los EEUU el crecimiento es sólido y la inflación repunta un poco. El ciclo de tipos va al alza, y el único problema a medio plazo es el déficit fiscal y la deuda. No son problemas menores, pero no son inminentes. Eso sí, la situación explica, en gran parte, la debilidad del dólar a largo plazo.

El dólar se mantiene, a corto plazo, porque el euro se debilita. Y se debilita por razones políticas, basadas en la situación de Italia. Italia es un país clave para el Euro, y el programa de la coalición M5E-LaLiga apunta a un incremento enorme del déficit fiscal y a un debilitamiento de la política paneuropea propugnada por Macron y en menor medida por Merkel.

O sea, de nuevo pinceladas de incertidumbre que están en parte compensadas por las noticias recientes de una cierta paz en la guerra comercial China-EEUU y una creciente confianza en que la UE quede al margen de la guerra comercial iniciada por Trump.

Como siempre, deberemos seguir atentos al desarrollo de los acontecimientos.

Las empresas de retail y las de eCommerce están destinadas a integrarse

Llevo tiempo diciendo que el eCommerce y el Comercio Físico en la calle no van a sobrevivir de forma independiente. Las empresas de eCommerce deberán extenderse hacia la presencia física en la calle, y las de comercio físico no sobrevivirán sin entrar fuerte en eCommerce. El futuro del comercio son empresas híbridas de retail e eCommerce, con mayor o menor énfasis en uno u otro posiblemente dependiendo de sus antecedentes.

Por decirlo de forma gráfica: Amazon quiere ser Walmart y Walmart quiere ser Amazon.

Y por eso vemos los esfuerzos que están haciendo gigantes del retail actuales como El Corte Inglés o Mercadona por reforzarse en el eCommerce. O como Amazon se plantea comprar Carrefour. O Carrefour está adquiriendo empresas de eCommerce europeas en ámbitos de negocio que le son propios.

El futuro no es blanco ni negro en este área (como en otras) sino mulato.

¿Criptomonedas? No, gracias

Hay algunos inversores que, ansiosos por encontrar la piedra filosofal de las inversiones e influidos por los cantos de sirena que prometen rentabilidades altísimas, están invirtiendo en el mundo de las criptomonedas. Nosotros NO lo aconsejamos.

Creemos que es un entorno radicalmente especulativo del que no vemos que vaya a salir nada bueno. De hecho estamos convencidos de que ahí se está labrando el próximo escándalo financiero. No acabamos de entender cómo hay inversores que no lo ven. Aunque, lógicamente, si quienes lo hacen son adultos y conscientes del riesgo que corren, allá ellos. Obviamente, admitimos poder estar equivocados en nuestras apreciaciones. El tiempo lo dirá.

Puntualizamos que no hablamos de bitcoins sino de criptomonedas, porque el pionero bitcoin ha sido difuminado en el marasmo de criptomonedas que ahora se cuenta por centenares y que, en nuestra opinión, amplía los signos de burbuja que intuimos.

Es cierto que ” a río revuelto, ganancia de pescadores”, y han surgido como setas los “gurús” de las criptomonedas que animan a los inversores incautos o avariciosos (“la avaricia rompe el saco”) a meterse en este tipo de inversión, prometiéndoles pingües beneficios y minimizando los riesgos.

El tiempo, como decimos, dirá quien tiene razón. Mientras tanto, si usted, querido lector, no ha invertido aún en criptomonedas, no lo haga. Y si lo hace, tómeselo como si pagase una entrada en un espectáculo para ser un espectador. Obviamente lo de “cripto” tiene su morbo…

Sólo para acabar: ¿cuál será la aportación de las criptomonedas al mundo económico y financiero a largo plazo? Pues creemos que permitirá evolucionar en el modo en que se plantean los medios de pago y quizás a larguísimo plazo haga posible la implantación de una moneda virtual global, gracias a la tecnología que hace posible su existencia, el blockchain, de la que podemos esperar muchas cosas en tiempos venideros.

Una nota adicional, recogiendo las palabras de Warren Buffett que acabo de leer en referencia a las criptomonedas (son en inglés sencillo, pero si alguien no las entiende que me lo diga): “When you buy Bitcoin, you are just hoping that the next guy will pay more; it will not produce profit itself. That is not investing, that is one kind of game.”

Activos inmobiliarios prime: un refugio como el oro

Los activos inmobiliarios prime en ciudades como Nueva York se valoran como un activo refugio, como el oro.

Los precios de dichos activos se aprovechan de un círculo virtuoso: su apreciación continuada atrae inversores de todo el  mundo, lo que ayuda a que continuen apreciándose.

El caso de Nueva York ha sido estudiado en los últimos 65 años, y tomando como nivel 100 el valor de los activos inmobiliarios de la Gran Manzana en 1950, se ha pasado por los siguientes estadios:

  • 43 en 1977 (demostrando que no están exentos de entrar en crisis; en ese caso con el auge de la periferia de la gran ciudad)
  • 572 en 1988
  • 1000 en 2008
  • 3384 en 2014

En el período entre 1993 y 2009, ¡el crecimiento de valor fue de un 17% anual!

Tomemos nota en el resto de grandes ciudades. En especial las que son una isla, como la neoyorquina Manhattan.

¡Los autores del estudio calculan que el suelo de Manhattan vale casi lo mismo que el PIB de Canadá: 1,7 billones de dólares!