Bolsa

¿Malos tiempos para la Bolsa china?

China se ha convertido en la segunda economía mundial, y nadie niega esa evidencia, pero el crecimiento a dos dígitos va a ser difícil al menos los dos próximos años, creo, porque la demanda norteamericana no va a seguir creciendo como hasta ahora, y la demanda interna china va a tardar al menos dos años en sustituirla. Hasta ahora China ha hecho un gran esfuerzo en infraestructuras, pero no puede seguir haciéndolo al mismo ritmo, o acabará poniendo aeropuertos en el desierto. Y el consumo privado de unos ciudadanos acostumbrados a ahorrar mucho y consumir poco, no se cambia en dos días.

Yo no recomiendo a nadie invertir en acciones o fondos chinos. ¡Ah! Y Japón también se verá afectada por ese parón de dos años. Mi apuesta sería algo más por India, y sobre todo por Brasil. ¡Suerte que existe Brasil, porque si no, no sé a donde iría a parar nuestro IBEX!

Varias lecciones del test de stress bancario

Me he comprado esta mañana el Financial Times para comparar lo que dice de los test de stress con lo que dice el español Expansión, y para tratar de entender las reacciones y los resultados de los test de stress bancarios, que creo que serán un hito positivo en la senda de la recuperación de la normalidad económica en la que confío en que estemos.

Lo primero es decir que creo que el ejercicio es positivo, porque añade información, claridad, a la situación, lo cual nunca es malo. También creo que el resultado es positivo: las entidades europeas no están tan mal como se podía pensar, y las españolas en particular quedan perfectamente retratadas. En cuanto a España, cinco cajas requerirían un aumento de capital para evitar riesgos (no para seguir funcionando en su actual día a día). Lo marcaría la prudencia para anticiparse a un posible deterioro de las condiciones económicas, más allá de lo que dicen actualmente las previsiones.

Pero, leyendo el Financial Times, me encuentro con alguna base para una reacción negativa, que espero que no se produzca, pero que podría producirse. Veremos el lunes.

Por un lado, una crítica al procedimiento y a los medios, dejando caer la idea de que los stress test no aportan nada nuevo.

Por otro lado, y dejadme aquí incluir una crítica, de nuevo, a la mala “diplomacia económica” de España a la hora de comunicarse con los medios anglosajones, como resultado del modo en que se presentan las conclusiones del dtress test europeo, habrá quien pueda deducir que la situación en España es la peor del continente, quizás haciendo renacer los temores sobre la salud de nuestro sistema financiero. Me explico. El FT saca en portada, lo primero “five Spanish banks on list“, y no se matiza que “representan sólo el 7% del conjunto de activos del sector bancario”, lo que sí explica Expansión.

Curiosamente, tampoco ninguno de los dos diarios explica que casi el 95% de los bancos españoles se han sometido al test, mientras que en otros países lo ha hecho un porcentaje mucho menor, luego también es lógico que sean más los que no pasen. Francia sólo presentó sus cuatro mayores bancos. Si España hubiera hecho lo mismo, el número de suspensos habría sido cero.

En cualquier caso, por acabar, el propio FT reconoce que los grandes bancos españoles están entre los más sólidos del continente, lo que ya se sabía, y ha servido, espero, para reforzar aún más, la confianza de los mercados en nuestros Santander y BBVA. En ellos confiamos en estos tiempos de zozobra y de mudanza….

Precios de salida a Bolsa

La próxima semana sale a cotizar en el MAB (Mercado Alternativo Bursátil español) una pequeña empresa dedicada a dar servicios y productos en el ámbito del desarrollo de medicamentos: AB Biotics. De la lectura del folleto de salida a bolsa deduzco que esperan perder en este ejercicio de 2010 más de 700.000€, pero que en 2012 esperan ganar más de 1 millón después de impuestos. La cifra de ingresos de 2012 supondría multiplicar por 4 los ingresos de 2009.

Se trata de casi una start-up y sin embargo la valoran en más de 12 millones de euros.

Yo me pregunto si una empresa de esas características vale ese precio. Si aplico la fórmula simple que propugno en mi libro VALORACION DE EMPRESAS (Deusto): Valor=Beneficio/Rentabilidad, suponiendo que el beneficio futuro de 1 millón fuera realmente alcanzable y sostenible, el precio de 12 millones estaría dándole al comprador una rentabilidad algo mayor del 8% (1/12). ¿Es una tasa del 8% razonable en inversiones del riesgo que supone esta empresa? Yo creo que no. Personalmente pediría al menos el doble. De ser así, su precio razonable no excedería de 6 millones.

Como pueden imaginar mis lectores, he descartado comprar acciones de esa empresa. Y me vuelvo a preguntar (como ya hice en un post en este blog de hace unos meses) si no se está produciendo una cierta burbuja de precios en estas empresas de cariz innovador que se venden muy bien a inversores indocumentados o irreflexivos. Sobre todo ahora que la sequía de alternativas válidas en las que invertir el dinero es tan evidente.

¿Ha pasado lo peor?

Hay opiniones para todos los gustos.
Hay quien defiende que no ha pasado lo peor y que aún queda crisis para rato. Que la medicina que se ha aplicado al enfermo quizás sirva para que se mantenga vivo, pero a costa de debilitarlo aún más, y que la recuperación se alargue por mucho tiempo. Son los partidarios de la evolución del PIB en W.
También hay quien defiende que lo peor ha pasado. Es el caso del departamento de análisis de Bankinter. Históricamente optimistas, el equipo de Ramón Forcada afirma en un informe publicado hoy que estamos experimentando una “pausa en mitad de la recuperación”, y que la economía continuará mejorando.
Son más optimistas para Estados Unidos que para Europa, pero optimistas para ambos. Sólo son más cautos con referencia a España.
¿Acertarán?

¡Atención a la evolución del yuan!

La noticia de que las autoridades chinas están dispuestas a dejar flotar el yuan (o renminbi, que de las dos formas se conoce a la moneda china) puede ser un hito en la evolución de la economía global. Aunque pueda ahora pasar desapercibido, creo que es un cambio muy favorable en el entorno económico, porque puede aliviar muchas tensiones en el equilibrio global. Por ejemplo, los riesgos inflacionarios en China, como consecuencia del recalentamiento de su economía, que pudieran extenderse como pólvora al resto del mundo.

Vamos a dejar que pasen unos días y lo iremos constatando.

A mi, de entrada, me anima a seguir invirtiendo en la bolsa.

¿Qué esperan los líderes europeos para reaccionar y poner seriedad a esta Europa?

Ha aparecido otro caso de cifras falseadas en Hungría, y parece que ese país puede hacer compañía a Grecia en el default de su deuda. El daño que se está haciendo al euro es enorme, pero sobre todo se le está haciendo a la credibilidad de Bruselas y del proyecto europeo.
Mientras tanto, los inversores vemos como menguan nuestros ahorros invertidos en Bolsa.

Momento de invertir en bolsa

Cuando nadie recomienda invertir es el momento de hacerlo.
Yo creo, no obstante, que las bolsas están descontando la peor de las hipótesis, y que en cuanto se clarifiquen mínimamente las grandes cuestiones de fondo, que están bien diagnosticadas, el mercado se recuperará, volviendo a niveles normales. ¡Eso si, dando por supuesto que no aparezca ninguna cosa nueva e imprevista! Yo confío en que no aparecerá, y que los problemas que tenemos se irán despejando (que no resolviendo del todo aún) y ese será un buen momento bursátil.
A nivel mundial tenemos el problema de la crisis bancaria, que aunque no está resuelto, está encarrilado. Y también el de los déficits públicos y el consiguiente endeudamiento estatal de los EEUU y Europa, al que se le están poniendo soluciones, básicamente por la vía del recorte del déficit. En cuanto el crecimiento económico repunte, este problema se olvidará.
Adicionalmente tenemos el problema mundial del petróleo, ahora tristemente agravado por la fuga de petroleo en el Golfo de México, que indirectamente demuestra el peligro de probar exploraciones extremas y que encarecerá el coste de la exploración y en definitiva del petroleo. Esperemos que, a la larga, eso sirva de acicate a la inversión en nuevas fuentes de energía, el verdadero maná económico de las próximas décadas.
En España tenemos tres problemas:
1) El de la recuperación de unos niveles aceptables de productividad a través de, sobre todo, una mayor flexibilidad del mercado laboral. Es algo en lo que se está trabajando, y que más pronto o más tarde acabará en un acuerdo (o una imposición del gobierno), que los mercados –espero- acogerán con júbilo.
2) La remodelación del sector bancario, que está suponiendo, sobre todo, el rescate de las cajas pequeñas que se dejaron llevar por la marea del inmobiliario, y que se gestionaron mal, sobre todo por culpa de un exceso de politización y de burocratización. Ya está en marcha, gracias a la presión del Banco de España (gracias a Dios en este país tenemos una institución que funciona al máximo nivel de prestigio mundial, que es el Banco de España).
3) El reequilibrio de las cuentas públicas, ahora y en el futuro, que pasa por un recorte del gasto público y por una redefinición del estado del bienestar (pensiones y sanidad, sobre todo). Esto va para más largo, pero espero que también se aborde con valentía antes de que acabe el año.
Si a todo eso le vamos dando solución, se recuperará la inversión, aunque sea lentamente, y el empleo.
La reforma laboral, si se hace con un mínimo de acierto, tendrá un efecto más positivo que negativo en el empleo. Es decir, creo que hay más empresarios (hoy) dispuestos a fichar personal si se flexibilizan las condiciones de contratación, que empresarios pensando en despedir en mejores condiciones. Entre otras cosas porque los que habían de despedir ya lo han hecho, aunque les haya costado.
Espero que los sindicatos estén a la altura y entiendan que oponerse al cambio es ir realmente en contra de los trabajadores.
Si se recupera el empleo, y se estabiliza el sistema financiero, el mercado inmobiliario irá, poco a poco, normalizándose. Y la rueda de la economía volverá a moverse.
Todo habrá sido como un gran aviso: se acabó la juerga inmobiliaria y los fastos públicos. Y las empresas han de basar su crecimiento en su competitividad. Es decir, espero que se recupere el sentido común.

¿Dónde está el fondo?

¿Nos acercamos al fondo de la sima en la bolsa española?
Creo que dependerá de cómo vean los mercados los tres factores que están ahora sobre la mesa:
1. La firmeza de los ajustes al déficit público
2. La credibilidad de la actuación sobre las cajas de ahorro
3. La adopción de una vez por todas de medidas estructurales creibles sobre el mercado de trabajo
¿A qué porcentaje estamos de una solución satisfactoria de esos tres factores? Me atrevo a decir que apenas a un 50%, luego aún queda camino por andar, sobre todo para el punto 3, con huelga general de por medio, y perspectivas de que el 20% de paro vaya para largo.
España se ha convertido en el dique que trata de contener la inundación de desconfianza que asola la economía global, pasando por la amenaza de hundimiento del euro y el subsiguiente hundimiento de la economía global que traería consigo. Son las cosas de la globalización.
Dicho así, parece que el fondo aún está bastante más abajo.
También es verdad que a mayor consenso en la necesidad de abordar estos problemas, mayor posibilidad de que se empiecen a enfocar con firmeza y de que las expectativas de los mercados cambien de un día para otro. El problema que surge en paralelo es si, mientras tratábamos de hacer el diagnóstico y de mantener al enfermo con vida, éste no ha agotado sus defensas, y ahora será muy difícil recuperarlo, aunque se empiece a creer en que dicha recuperación sea posible.
O sea, que, en mi opinión, quizás no estemos tan lejos del fondo, pero sí de la recuperación. Altibajos especulativos aparte.

Bolsas volátiles, ¿momento de comprar?

Los precios que se fijan en la Bolsa son la consecuencia de cientos o miles de transacciones que cada día se llevan a cabo con las acciones cotizadas. Cada transacción se produce a un precio, al que (no hay que olvidarlo) alguien libremente compra y alguien libremente vende. El que vende lo hace porque considera que el valor de la acción es inferior al precio que cobra, y el que compra lo hace porque cree que el valor de la acción es superior al precio que paga. Parece obvio, pero conviene recordarlo, y tenerlo presente cuando se analiza la bolsa.
En momentos de calma, sosiego y tranquilidad en el ámbito social, económico y político, tanto a nivel global como en el entorno más próximo a cada acción, las cotizaciones oscilan poco, porque las expectativas arrojan poca incertidumbre y, en consecuencia, los valores estimados por los operadores bursátiles difieren poco. Es como cuando se dispara a una diana y los tiros quedan agrupados en un reducido círculo.
En momentos de desconcierto e intranquilidad, como el actual, las expectativas de los operadores difieren en mucho. En consecuencia, los valores que estiman para una misma acción pueden ser muy diferentes entre un operador y otro. Eso explica que los precios que fijan cuando las compran y venden oscilen exageradamente. No hay consensos. La volatilidad se adueña del mercado. La acción que hoy se cotiza a 10€, mañana lo hace a 12 y pasado a 8. Oscilaciones que pueden ser de +/- 20% en dos días, o incluso superiores.
Las etapas de volatilidad son buen momento para comprar (barato). Las de calma lo son para vender (caro). Aunque es una lección que no siempre se puede aplicar, porque muchos inversores se encuentran atrapados dentro de la bolsa, sin liquidez y “heridos” por las perdidas registradas hasta ese momento, precisamente cuando las bolsas viven una etapa de volatilidad.
¿Cuál sería la política optima? Vender en la calma y quedarse hasta la etapa de volatilidad siguiente, para entrar y aguantar hasta la siguiente etapa de calma. Claro que, para hacerlo así hay que tener voluntad férrea y nervios de acero. Y no todos los tenemos.
Ahora desde luego, es tiempo de comprar. Si se puede.

¿Cuáles son las causas reales de esta crisis desde la perspectiva europea?

En mi opinión son tres:
1. La evidencia creciente de que el estado del bienestar es insostenible, en especial en los países del sur de la Unión Europea. No podemos permitirnos los subsidios, las pensiones o la gratuidad de la sanidad, por ejemplo. ¿Es el fin del capitalismo socialista? No lo sé. Pero en mi opinión el péndulo ha ido demasiado lejos.
2. La incapacidad política de países como Grecia (claro) o España (sospecha) de imponer un ajuste pronto y con decisión. Cuando ese sentimiento varíe se empezarán a calmar los mercados.
3. La dificultad de fondo de manejar una Europa asimétrica, con países que están en el euro y otros que no, con países de perfil económico y social muy distinto, con disciplinas presupuestarias muy diferentes. Donde el sustrato de poder económico, político y fiscal se asienta en los estados y no en la Unión Europea. O la Unión Europea se plantea seriamente un cambio en ese sentido (que es lo que ahora pretende Merkel), seguiremos con dudas.