Bolsas y mercados financieros

Escenarios económicos inmediatos

Hay cuatro factores que están influyendo en estos momentos en la evolución de los mercados financieros:

  1. La evolución del precio del petróleo. Si continuase bajando o experimentase un alza brusca y fuerte, las señales serían negativas. La bajada denotaría debilidad de la economía mundial y el alza dispararía una preocupación por la inflación. La mejor situación es un alza moderada, fruto de un acompañamiento de oferta y demanda. Parece que las decisiones de la OPEP van en el camino de la reducción de la producción y de la recuperación de una senda de precio al alza moderado.
  2. La solución el Brexit, de la que tendremos una idea mejor este próximo martes 11 de diciembre cuando sepamos qué opina el Parlamento británico. Una aprobación del Plan May calmaría a los mercados y supondría una reacción positiva de las bolsas; pero la posibilidad de una ruptura que abocase a una salida no pactada sin duda hundiría las bolsas.
  3. La evolución de la guerra comercial USA-China, que sigue el guión de un culebrón, esta misma semana agravado con la detención en Canadá de la directora financiera de Huawei. No se vislumbra una solución a corto plazo, y los dos escenarios extremos están abiertos: acuerdo y gran impulso a las bolsas, o ruptura y el caos.
  4. Por último pero no menos importante, la evolución de los tipos de interés del dólar. Si la FED frena la velocidad de subida de tipos y la curva se normaliza, manteniendo o rebajando los tipos a corto, iremos bien; pero si sigue con las subidas previstas y la curva de tipos profundiza en la pendiente negativa (tipos a corto más altos que los tipos a largo), entonces tendremos problemas.

En conclusión: estamos en una encrucijada, de la que las bolas pueden salir hacia arriba, o hundirse más de lo que lo llevan hecho en este complejo 2018.

recemos por que no se cumplan las hipótesis más pesimistas.

Bolsas: crisis tras crisis

A la sensación de que estamos ante un final de ciclo, airada a los cuatro vientos por muchos analistas financieros, se añaden cada día nuevos factores exógenos que ayudan a alimentar la sensación de miedo entre los inversores. Hoy ha sido la detención de la directora financiera de Huawei, que sin duda viene a aumentar la tensión en las relaciones China-USA, haciendo más difícil el entendimiento en el contexto de la guerra comercial en la que están empeñadas ambas potencias (¿o deberíamos decir ambos líderes?).

La conclusión, la salida de inversores de las bolsas es incesante, y con ello la caída de las cotizaciones. Como siempre en estos casos la gran pregunta es ¿es el momento de salir (acompañando a la manada) o justamente al contrario es el momento de entrar, porque los precios en relación a los beneficios de las cotizadas son una ganga?

Es el tiempo de los osados…

El bitcoin baja a la Tierra

El bitcoin cumple 10 años, y por fin está aterrizando desde las nubes donde lo habían puesto, sea por ignorancia o por avaricia y mala fe. Desde diciembre 2017 su cotización cae un 80%. ¿Será su final? No lo creo, pero sí su normalización e integración ordenada en el sistema de pagos internacional. Aunque queda aún un cierto camino por recorrer.

Las bolsas están mal, pero ¿tan mal?

Leo en Bloomberg que el S&P 500 ha caído un 17% desde el inicio de año en términos de PER sobre los beneficios esperados a 12 meses vista. Ha pasado de 18,7 a 15,4.

Lo que me sorprende es que es una caída de parecidas proporciones a la experimentada por este ratio en 2008, cuando se produjo la crisis financiera de las hipotecas basura que asoló la economía mundial y puso en peligro el sistema económico mundial.

¿Estamos en la misma situación? ¿Tiene lógica que las bolsas estén tan mal? Yo creo que no, y estimo que cualquier buen dato que aparezca las hará subir a niveles más razonables.

Veremos.

Todos los días un susto… por lo menos

Parece que las bolsas quieran imitar aquel famoso slogan publicitario que nos animaba a comer plátanos canarios: “Todos los días un plátano, por lo menos”. En bolsa se convierte en “Todos los días un susto, por lo menos”. Hoy hemos empezado la semana con la noticia de la detención del presidente de Renault y Nissan, el admirado y aclamado Carlos Ghosn. ¿Qué nos esparará mañana?

Así, claro está, no podemos esperar acabar 2018 decentemente. ¡A ver si llega pronto 2019!

¿Quien está ganando en bolsa este año?

Desde luego no lo ha ganado, al menos hasta ahora, quien ha mantenido una cartera conservadora y ha apostado principalmente por Europa, sino quien ha mantenido una buena posición en EEUU y a poder ser en las grandes tecnológicas, e indirectamente en el dólar.

El diario Expansión de hoy mismo publica un artículo de A.R. que lo corrobora. Las carteras que acumulan una rentabilidad positiva en 2018 invierten con ese sesgo. También en Salud y algunos en small caps españolas. Y en deuda, pero tomando riesgos, principalmente de países emergentes.

En definitiva, un año complicado en el que han acertado quienes han asumido mayores riesgos.

2018, un mal año para las Bolsas

Aún queda un mes y medio para acabar el año, y las bolsas pueden recuperarse algo, pero será difícil que las rentabilidades acaben siendo positivas. Habrá que ir pensando en 2019…

A fecha de hoy, sólo los índices norteamericanos arrojan una rentabilidad positiva: Dow Jones +2,81% y Nasdaq +4,99%. Como se ve, tampoco es para echar cohetes.

Las bolsas europeas están todas en negativo: el Euro Stoxx 50 -9,22%, el DAX alemán -12,21% y el IBEX español -9,83%

Perspectivas bursátiles positivas para las economías emergentes

Leo un informe de Robeco, una firma financiera que sigo y valoro, en el que predicen una evolución positiva de las acciones de países emergentes los dos próximos años. Cuando se refieren a países emergentes, el peso en los índices bursátiles mundiales lo soportan 6 países, por este orden:

  1. China
  2. Korea
  3. Taiwan
  4. India
  5. Sudáfrica
  6. Brasil

Es decir, no es un concepto abstracto, sino que se concreta en estas seis bolsas. De hecho, yo recomiendo invertir, a ser posible, o directamente en estas bolsas o, lo mejor, en un fondo que prime estas seis bolsas.

Las razones que inclinan a Robeco a ser optimista sobre las economías emergentes son tres:

  1. Creen que los países emergentes seguirán creciendo más que los desarrollados y que el diferencial se ampliará.
  2. Estiman que el dólar se debilitará en los dos próximos años, aunque pueda fortalecerse a corto plazo. creen que el impacto en la deuda emergente de una subida de tipos del dólar se compensará con la caída de la moneda.
  3. Defienden que las acciones emergentes en general están baratas con un PER actual de 12, por lo que han de subir.

La verdad es que es una música que me suena bien. Aunque no ocultan los riesgos, de los que hay que ser consciente. Yo por mi parte probablemente aumente mi exposición bursátil a los países emergentes, eminentemente asiáticos. En ello estoy.

Las bolsas anuncian tiempos peores

Están siendo mayoría los analistas que anuncian que estamos ante un final de ciclo bursátil, paralelo a la subida de tipos de interés y al final del largo ciclo de creación de dinero por parte de los bancos centrales. La FED ya está subiendo tipos y drenando liquidez y el BCE empezará a hacerlo en breve.

Los nubarrones viene del oeste y es la bolsa americana la que ya ha tocado techo y se apunta a una bajada en los próximos dos años al menos. La bolsa europea va retrasada y es posible que en 2019 salve los muebles, pero no en 2020.

Es difícil hacer vaticinios en bolsa a largo plazo, pero eso es lo que vengo leyendo a los mejores analistas. Habrá que estar al tanto. Por de pronto los inversores están ya girando sus carteras de renta variable hacia las acciones más defensivas. La bolsa española ya ha empezado a notarlo con la subida de las eléctricas y las reguladas, por ejemplo.

Qué debe hacer el inversor particular. Pues al menos tres cosas: buscar acciones refugio con buenos dividendos, aumentar la liquidez y buscar otros activos ajenos a las bolsas, como por ejemplo los Fondos de Capital Riesgo o los inmuebles.

A la banca le brotan los enanos…

La banca, que hace unos años lo era todo en el mundo corporativo, es ahora un gremio marcado con el estigma de los apestados. Nadie quiere a la banca. Esta semana hemos visto como el gobierno español decidía imponerle  a los bancos el pago del impuesto de Actos Jurídicos Documentados en loa préstamos hipotecarios que concedan, y no contento con eso, decretaba que ese coste no sería un gasto deducible en el Impuesto de Sociedades. El partido del nuevo presidente de México, por su parte, planteaba que a su llegada inminente a la presidencia del país prohibiría las comisiones bancarias.

A todo eso hay que añadir la feroz competencia en un entorno muy duro de bajos tipos de interés al que se suma la entrada en el mercado de servicios bancarios de nuevos competidores, como las telecos, las fintech e incluso las grandes compañías tecnológicas de Internet, con toda su capacidad financiera, tecnológica y comercial.

Me extraña que, al menos en España, los presidentes de los grandes bancos no salgan a dar la cara y, tras aceptar las críticas constructivas y los errores que hayan podido cometer, que seguro que han sido muchos, no reivindiquen su papel imprescindible en cualquier sociedad.

Sin duda la banca tiene mucho que mejorar y ha de reinventarse en profundidad, pero no podemos acusar a los bancos de todos los males.

Por suerte el Tribunal Supremo no atendió a las peticiones insensatas o malintencionadas de que el AJD de las hipotecas debieran pagarlo los bancos de forma retroactiva, porque eso hubiera sido una injusticia sino un enorme problema para la banca, el Estado y para la imagen de España en el mundo económico global.