Bolsas y mercados financieros

Un año raro (¿malo?) para las bolsas

A fecha de ayer,  la rentabilidad acumulada en 2018 en euros de las principales bolsas es la que indican los siguientes índices:

  • DOW JONES -4,32%
  • S&P 500 -3,71%
  • NASDAQ -0,40%
  • IBOVESPA +5,05%
  • EURO STOXX 50 -2,54%
  • FTSE 100 (Londres) -4,58%
  • CAC 40 (París) -0,93%
  • DAX (Frankfurt) -5,08%
  • IBEX 35 -3,00%
  • FTSE MIB (Milán) +5,49%
  • NIKKEI -2,33%
  • HANG SENG (Honk Kong) -1,96%

Si echamos una ojeada, podemos sacar algunas conclusiones:

  • Resulta que la bolsa alemana arroja un peor resultado en lo que va de año que las bolsas americanas, cuando no es lo que los analistas esperaban.
  • El Nasdaq, aún afectado por escándalos y por el efecto “vértigo” de precios, sigue ahí, con un buen performance.
  • Brasil se ha comportado bien, dando una suculenta rentabilidad. Vamos a ver cómo se produce el resto del año. La solución a sus conflictos políticos será clave.
  • Por ahora invertir en la bolsa británica, una vez pasado a euros, no parece un buen negocio.
  • Italia, como siempre, sorprende, y aunque no tiene gobierno (o quizás por eso) arroja un magnífico resultado en lo que va de año.
  • Por último las bolsas asiáticas (Japón y China) no van mal del todo, comparadas con el resto.

Nosotros no esperamos mucho de la bolsa americana, pero ahí está. Su resultado puede que dependa mucho de la trayectoria dólar-euro.

De Londres preferimos estar lejos. Demasiada incertidumbre (por el Brexit) añadida a la normal que sufren todos lo mercados.

Alemania, debe hacerlo mejor en lo que queda de año. Si no, nos defraudará. El Eurostoxx creemos que, sin duda, lo va a hacer mejor.

Somos optimistas respecto a Brasil y China, y en general respecto a los países emergentes.

Espero, querido lector, que usted mismo saque sus consecuencias.

¿Quien comprará Tesla?

Hoy leo la noticia de que la cotización de Tesla ha caído con fuerza debido a un accidente mortal de un modelo X de la firma. Hace poco leía que Moody’s le había bajado a bono basura la calificación de la deuda de Tesla. Y de todos son conocidos los problemas de fabricación del modelo 3. El carismático Elon Musk está en el filo de la navaja.

En ese contexto no es extraño que haya quien empiece a preguntarse quien comprará Tesla. La compañía, que llegó a cotizar por en cima de 380$ por acción, lo hace ahora a 250$, lo que supone una capitalización de unos 43.000 millones de dólares, que equivale a menos de 35.000 millones de euros, lo que la hace alcanzable por parte de los verdaderos gigantes de la industria, y más en estos momentos en que la consolidación del sector, que es imparable, se está acelerando con la noticia de la fusión de Renault y Nissan.

Para que el lector haga sus apuestas, conviene repasar el tamaño de la capitalización de las grandes compañías del sector (en millones de euros, en cifras aproximadas):

  1. Toyota: 152.000
  2. Volkswagen: 81.000
  3. Daimler: 73.000
  4. Renault+Nissan: 60.000
  5. BMW: 55.000
  6. General Motors: 40.000

Si yo hubiera de poner un nombre a un primer candidato, éste sería Toyota. Aunque la actual corriente de nacionalismo norteamericano propugnado por Trump, no lo hará nada fácil.

¿Burbuja de las tecnológicas?

Estos días se está hablando de si la compañías tecnológicas que han subido con fuerza en la bolsa en los últimos dos años están experimentando el síndrome de la burbuja.

Yo me anticipo a decir que no lo creo.

Pero empecemos por aclarar de qué compañías estamos hablando.

Las tecnológicas están capitaneadas por lo que yo llamo la tripla A: Apple, Amazon y Alphabet. Y les siguen muchas más, como Facebook, Twitter, Netflix, Alibaba, etc. etc.

En estos días son objeto de la especulación periodística algunas de ellas. Por ejemplo Facebook, como consecuencia del escándalo denunciado a partir del uso de información de los usuarios de Facebook por parte de la empresa Cambridge Analytica, lo que está obligando a Facebook a restringir las condiciones de uso por parte de terceros de la información que Facebook posee de sus usuarios, lo que redundará en una reducción de los ingresos por publicidad de la red social. Todo ello, en mi opinión, no acabará con Facebook (por mucho que Elon Musk haya dicho que se da de baja), pero sí que lanza una señal de que el crecimiento de la empresa se normalizará, y con ello su evolución bursátil. ¿Quiere eso decir que no bajará su cotización? No, seguro que bajará (de hecho ya está bajando), pero no se hundirá. Facebook pasará a tener un precio equivalente a un PER más normal.

Lo mismo, creo, le pasará a otras tecnológicas.

Si tomamos Amazon, ya veníamos avisando que su crecimiento desenfrenado sin respetar nada ni a nadie, algún día vería su fin, y estos días están llegando noticias que van un poco en ese sentido. Por ejemplo, la administración Trump ya ha lanzado un mensaje de que Amazon está acabando con el comercio local en el país. Es algo que está pasando y venimos denunciando hace tiempo en otros muchos países. También están notando la presión de los sindicatos, que le reclaman mejores condiciones salariales. En España los trabajadores de Amazon ya han hecho una huelga en ese sentido.

En conclusión: las tecnológicas son buenas empresas, que están en la cresta de la ola de la innovación y que están bien gestionadas; su valor es enorme, porque sus ingresos son enormes y sus beneficios también (Alphabet, Apple, Microsoft, Facebook; Amazon aún no tanto); pero les está llegando la hora de la normalización, de pasar de divinas a humanas, y de que sus crecimientos y el valor de sus acciones entre en los parámetros habituales de cualquier otra empresa.

¿Consejo a seguir? Pues por ahora abstenerse, porque hasta que aterricen en esa normalidad, habrá turbulencias.

¿Hasta cuando tendremos mercado alcista?

El pasado viernes 10 de marzo se cumplieron 9 años de mercado bursátil alcista: 108 meses sin que las bolsas registren una caída del 20% o superior.

Muchos inversores se preguntan: ¿hasta cuándo va a durar esto?

¿Es Trump un proteccionista o un indocumentado?

Creo que una guerra comercial es, a la larga, una guerra perdida en estos tiempos. A corto plazo puede parecer que sirve para lo que pretende (proteger la economía nacional), pero a la larga sus perjuicios son mayores que sus ventajas.

La iniciativa de Trump (contra la opinión incluso de su propio partido) es la consecuencia de una postura personal del presidente. La cuestión es: ¿mantiene esa postura por convencimiento razonado o es un mero postureo? Y más allá, ¿sabe qué significa y cuáles son sus consecuencias? Yo estoy convencido que no. Trump es un ejemplo claro de una persona que no profundiza ni reflexiona sus actos, sino que actua por impulsos, siguiendo tendencias o patrones que le “suenan” bien. Responde a lo que le dice el último que es capaz de trasladarle una idea que encaje en su deseo central de llevar la contraria a la opinión general sensata y reflexiva. Es una muestra más de su deseo de presentarse como el “antiestablishment”.

¿Dónde nos llevará con sus decisiones? ¿Lo sabe él mismo?

Las grandes compañías dominan el mundo

Un artículo de Noah Smith en Bloomberg denuncia que las grandes compañías se hacen cada vez más grandes en muchos sectores. La consecuencia es que se produce un oligopolio que tiene el peligro de que derive en una oligarquía.

Smith apunta a que ese fenómeno puede estar detrás de la generalizada bajada de salarios y subida de precios que atenaza a la clase media de muchos países y que explica en parte que se mantengan índices de inflación bajos en la mayoría de países.

El trabajador-consumidor puede estar pagando por ese fenómeno de mayor poder de las grandes empresas. Y fomentando, a la vez, un círculo vicioso: menos capacidad de compra y de ahorro, menor actividad económica general y mayor cuota de los gigantes empresariales en los respectivos mercados en los que se mueven.

La única manera de salir de ese círculo es una mayor vigilancia e intervención de las autoridades públicas de defensa de la competencia y que facilten el aprovechamiento de las oportunidades que se presentan a las empresas pequeñas y medianas que retan a esos gigantes con sus propuestas de valor innovadoras.

Sin duda hemos pasado un período favorable a los grandes, que se ha plasmado, entre otras cosas, en la importante subida de las bolsas. Esperemos que el próximo lo sea para los pequeños.

Para los inversores eso quiere decir apostar por los llamados small caps y por la inversión fuera de la bolsa, a través de fondos de private equity.

¿Todos contra el Imperio Amazon?

Amazon no respta ningún negocio o sector. Parece que va a por todos ellos. Nadie se escapa del Imperio Amazon.

Pero parece que se está empezando a producir un efecto que puede ser el inicio del ocaso (o al menos de la normalización en términos de crecimiento y estrategia) de Amazon: muchos de sus clientes de servicios en la nube (lo que llaman Amazon Web Services y que ha sido hasta ahora su vaca sagrada en cuanto a generación de cash flow), la están abandonando porque la consideran un competidor.

¿La gestión pasiva aumenta la volatilidad de los mercados?

La respuesta a esa pregunta, en mi opinión, es que NO, sino al contrario. Vamos a ver por qué.

La gestión pasiva, que se ha puesto de moda y que consiste básicamente en la inversión en acciones ligada al seguimiento de un índice (por ejemplo el IBEX35), y que principalmente se formaliza en ETFs, supone que el gestor se limita a coger el dinero que le  invierten los inversores e invertirlo en las acciones que componen el índice en cuestión, en la misma proporción que esas acciones se computan en el citado índice.

Eso quiere decir que si es un ETF sobre el IBEX35, y gestor tiene 100 millones, invierte en Telefónica la proporción en que ésta compute en el IBEX (no me paro a buscarlo, pero supongamos que el 5%). Es decir, invierte 5 millones en Telefónica.

Pero, si Telefónica sube, el porcentaje que representa en la cartera de la ETF pasa, supongamos a 6%. ¿Qué hace el gestor? Venderla para volver a bajar a 5%, y comprar de aquellas acciones que hayan bajado o hayan subido menos, contribuyendo con ello a suavizar la volatilidad de la acción.

8 escenarios pesimistas a 10 años vista

Lo he leído en Bloomberg y no me he podido resistir a mencionarlo en este blog.

Son 8 escenarios negativos que se podrían dar en los próximos años, con muy desagradables consecuencias. Obviamente, los autores avisan de que es una apuesta personal no exenta de un cierto sentido del humor. Pero, en cualquier caso, seguro que les hace pensar.

Cada lector decidirá con cuál se queda y con cuál no.

Vamos a mencionarlos. A quien desee profundizar en la amplia cascada de consecuencias derivadas de cada escenario en la próxima década, le recomiendo que entre en www.bloomberg.com

  1. Trump se presenta para un segundo mandato y lo gana
  2. Las noticias falsas (fake news) acaban con Facebook
  3. El bitcoin reemplaza a los bancos
  4. Corea del Norte ataca los EEUU
  5. En Gran Bretaña llega a primer ministro el líder laborista (Corbyn), implantando una política socialista
  6. La lucha generacional entre mayores y menores de 50 años, destruye Europa
  7. China lanza una guerra comercial global
  8. Los coches eléctricos acaban con la era del petroleo

 

SOS: Bitcoins around

La explosión de la burbuja de bitcoins es sólo una cuestión de tiempo. Me preocupa el daño que pueda hacer en tanto en cuanto no se limite a un juego de oportunistas sino que hayan entrado en el juego inversores de buena fe, atraídos por la revalorización meteórica del invento. Una explosión seria podría poner en peligro la trayectoria de los mercados financieros, e incluso meternos en un nuevo período de crisis de confianza y recesión.

Se multiplican los signos de alarma, pero no sé si llegarán a tiempo.