Bolsas y mercados financieros

Una apuesta por la estabilización e incluso recuperación de las bolsas en 2019

Creo que en 2019 se podrá ganar dinero en bolsa. Las importantes caídas con que se ha desarrollado la segunda mitad de 2018 se deben a factores coyunturales que está costando resolver y cuyas consecuencias más negativas están siendo cotizadas como si fuera imposible evitarlas.

Veamos algunos de ellos.

Brexit

Empecemos por el Brexit: Ni la Gran Bretaña ni la Unión Europea se pueden permitir que el pulso que están llevando a cabo acabe con una derrota de ambos. Sería ridículo. Es cierto que Gran Bretaña se ha metido en un lío colosal del que va a ser difícil salir con la mitad de la población enfrentada a la otra (una situación que nos suena a los catalanes), pero al final habrán de asumir que hay que encontrar una salida. No queda otra.

Es decir, yo creo que el Brexit se resolverá. Y espero que sea en el primer semestre de 2019 (con prórroga), si no es en el primer trimestre (sin prórroga).

Europa respirará tranquila y la confianza en el proyecto europeo se recuperará.

Si hubiera de decir un factor que me preocupa para que eso pase y que retrasa la solución del proceso, diría que es que GB está en pleno empleo, y a los británicos quizás les cuesta creerse que el Brexit les afectará negativamente y que no hay manera de evitarlo. Bueno, si que hay una: repetir el referéndum y decidir seguir, pero eso no creo que pase.

Como en todo conflicto, su solución también puede traernos algo bueno, porque puede servir para reforzar a la UE, eliminando a un socio que siempre ha sido protestón y ha ido a la contra, formando parte de un club al que, en el fondo, nunca se ha adaptado bien.

Guerra comercial

¿A quien beneficia una guerra comercial? A nadie, por mucho de que Trump se crea el ganador. Es por eso que creo que en 2019 se va a firmar la pipa de la paz. Ni EEUU puede prescindir de China ni China de EEUU. La clave será que China sea capaz de hacer el paripé para que el niño malcriado Trump salve la cara y pueda venderlo como un triunfo a sus votantes. Otra cosa es impensable. Que no fuera así nos haría retroceder en el tiempo a todos los niveles.

Incluso creo que podemos sacar buenas enseñanzas del proceso, obligando a China a que acelere su crecimiento interno y abra sus fronteras a otras economías. Aparte de obligarle a respetar la propiedad intelectual y en general adecuar su comportamiento al de una potencia mundial que es lo que ya es.

A partir de 2019 China debería acomodar su crecimiento por debajo del 5%, y ya salir del grupo de las economías emergentes, y disponerse a dominar el mundo (económicamente hablando, por ahora), en tándem con el gigante americano.

Subida del dólar y del tipo de interés del dólar

La FED ha subido recientemente el tipo de interés de referencia del dólar a una franja entre el 2,25 y el 2,50%. Lo ha hecho en una economía en crecimiento y en pleno empleo, y con una inflación al alza, que si no es un problema (apenas pasa del 2%) es porque el petróleo (un componente básico del índice de inflación norteamericano) se mantiene controlado, aunque esto puede cambiar en cualquier momento.

Ha sido muy criticada por esa subida, y los mercados no se la han tomado bien, pero yo creo que es acertada. Otra cosa es que haya anunciado dos subidas más en 2019, y ya veremos si se producen, porque habrá que estar a la evolución de la economía norteamericana después de que se difuminen los beneficios de los recortes fiscales que hizo Trump el año pasado y este,

Yo confió en la FED, y creo que el tiempo nos dará la razón. A poco que el BCE la acompañe con un mensaje tranquilizador, veremos que las aguas vuelven a su cauce.

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En conclusión, si estos elementos se resuelven más o menos bien, tendremos un año más tranquilo que este, y se demostrará que los inversores, como siempre ocurre, nos hemos pasado de frenada saliendo a lo loco de las bolsas.

Ojalá sea sí.

Ladrillo vs. Bolsas

Estamos en una fase de miedos, de falta de confianza en general.

La falta de confianza hace que el dinero, que todos sabemos que es cobarde, se atrinchere en los llamados “valores refugio”, como son los activos inmobiliarios y el oro (aparte de otras opciones menos importantes).

La evolución de las bolsas está ligada a la de inmuebles. Si uno sube, otro baja, y viceversa. Además es un fenómeno que se retroalimentación en un círculo vicioso. Cuanto más baja la bolsa, más dinero se desvía al ladrillo, haciendo que el ladrillo suba, hasta que entra en fase burbuja y más pronto o más tarde explota, devolviendo el dinero a la bolsa. Y viceversa.

Ahora estamos en una fase de salida del dinero de las bolsas (incluida la renta fija) para engrosar los mercados inmobiliarios. Los inversores un poco más sofisticados buscan alternativas híbridas, como el capital riesgo o el private equity, o al menos invierten en ladrillo a través de empresas cotizadas, como las inmobiliarias o las socimis.

2019 será un año en que la diversificación de activos será más importante que nunca. Ya lo avisábamos José Poal y yo en nuestro libro Cómo invertir en 2018, un año que ya vislumbrábamos que no sería fácil para la renta variable.

El crecimiento mundial previsto en 2019

El Fondo Monetario Internacional (FMI) estima en estos momentos que la economía mundial crecerá un +3,7% en 2019. Es una tasa apreciable, que nos sitúa lejos de una recesión global.

Los llamados países desarrollados se moverán entre el 1 y el 3%, mientras que las economías emergentes lo harán normalmente por encima del 3%. Es decir, lo que viene siendo habitual hace años.

En el grupo de los desarrollados destaco que España estiman que crezca el 2,2% (menos del 2,6% que vaticina el gobierno español), lo que es más que el 1,9% que se separa que crezca Alemania (nuestra referencia en  Europa) y menos que el 2,5% que se espera de EEUU. Estados Unidos sigue creciendo a una tasa mayor que las grandes economías desarrolladas, lo que no deja de ser destacable, dado el enorme tamaño de su PIB.

¿Será 2019 un buen año para los países emergentes? Hay opiniones encontradas. Lo que separa a pesimistas y optimistas es su visión sobre el devenir de la guerra comercial entre China y EEUU y sobre la evolución de los tipos de interés del dólar y de la propia cotización del dólar frente a las monedas de los emergentes. A mi me resulta difícil decantarme, pero si me forzaran a hacerlo, lo haría por el bando de los optimistas. 2019 puede ser un buen año para los países emergentes. Sus tasas de crecimiento, como digo más arriba, duplican al menos las de los países desarrollados, y sus avances en todos los frentes son destacables.

¿Y qué emergentes podríamos destacar?

Yo me inclino por los ubicados en Asia. Dejadme que comente las tasas de crecimiento del PIB previstas por el FMI para 2019 en algunos países asiáticos:

  1. India, 7,4%
  2. Filipinas, 6,6%
  3. Irak, 6,5%
  4. Vietnam, 6,5%
  5. China, 6,2%

Obviamente, China es la estrella, que seguirá creciendo con fuerza, aunque menos de lo que nos tiene acostumbrados; pero es que la economía china ya es enorme, y hacerla crecer al 6,2% es algo titánico.

Si hubiera de destacar un país, como una oportunidad de inversión en 2019, aparte de China e India, que son los obvios, yo destacaría Vietnam. Creo que 2019 será el año de Vietnam. Yo voy a buscar la manera de aumentar mi exposición bursátil a Vietnam el año que viene. Claro que habré de hacerlo a través de algún fondo que dé peso a las empresas de ese país. La inversión directa se me hace difícil, por no decir imposible.

Pero los emergentes que crecen no están sólo en Asia. Aunque resulte desconocido por el gran público, hay países en Latinoamérica que crecen a tasas “asiáticas”, como República Dominicana (al +9,4%) o Panamá (+6,8%); e incluso en África, los hay que crecen por encima de China (Yemen, a pesar de sus problemas, se estima que crezca al +14,7%; Libia, igual, el +10,8%, o Ruanda, al +7,8%).

En conclusión, el mundo no se acaba en Europa, EEUU, Japón o China. Hay empresas y crecimiento más allá. Con permiso del dólar y la FED,

Un intento de entender el comportamiento de los mercados financieros

Ante este final de annus horribilis de los mercados financieros en todo el mundo, el inversor necesita entender qué está pasando, aunque sólo sea para tratar de encontrar algún atisbo causa-efecto.

Voy a intentar dar mi versión a mis lectores.

Estamos bajo el efecto de tres factores:

  1. Ante todo, lo más inmediato, con efectos a corto plazo, tenemos los sobresaltos políticos, consecuencia de las actuaciones gubernamentales o de lo que podríamos llamar “los avatares de la política”. Estoy pensando en las decisiones del actual presidente de los Estados Unidos, el embrollo del Brexit, las noticias -siempre negativas- de los países de Oriente Medio, Corea del Sur, Rusia-Ucrania, China-EEUU, la OPEP, etc. Son tantas las fuentes de noticias, que desgraciadamente es habitual despertarnos cada semana con una mala noticia. Es lo que hace que las bolsas caigan en un día para subir al siguiente, para volver a caer al siguiente…Aunque, en el fondo, si la cosa se quedase aquí, podríamos aplicar el famoso dicho “mucho ruido y pocas nueces…” Quizás el elemento político que actualmente está haciendo más daño es el mantenimiento del pulso China-EEUU en relación a la guerra comercial. Si se llegara a un acuerdo aceptable en este tema, que sacase del mercado el escenario de una caída forzada del comercio mundial, los mercados notarían un alivio considerable.
  2. La segunda capa, de impacto en el medio plazo, es la actuación de los bancos centrales, que apunta en la dirección de una recuperación de los tipos de interés después de años de intereses muy bajos o nulos. La cuestión aquí es: ¿están acertando los bancos centrales en su política de tipos? No es una tarea fácil, porque si se retrasan a subirlos recalientan la economía y pueden provocar inflación, y si se adelantan provocan el pánico y favorecen la entrada en recesión. Además, por si el escenario fuera poco complicado, cada banco central va a su ritmo, y así como la FED está subiendo tipos, el BCE no lo hace aún (aunque avisa que lo hará), y el Banco Central Chino se plantea bajarlos.
  3. Por último. la tercera capa es la más poderosa y afecta a todo el mercado a corto, medio y largo plazo: las grandes tendencias globales. Estamos hablando de la digitalización, que apoya el éxito de las grandes tecnológicas y que pone en jaque el status quo de muchos sectores, como la banca o los hoteles, por no decir el retail; del auge de las energías renovables en un mundo que debe ser más sostenible, que afecta al petróleo y a la automoción, ensalzando el coche eléctrico (y justificando las valoraciones astronómicos a de algunas empresa, como Tesla); del envejecimiento de la población, que provoca miedo a la quiebra de los sistemas de pensiones occidentales y que empuja a los sectores relacionados con la salud y el cuidado de los mayores; del reequilibrio geopolítico que implica que China, India y el Sudeste Asiático inclinen hacia Asia la balanza económica mundial, lo que hace que las oportunidades de valor estén más en Asia que en América o Europa.

Es difícil lidiar con todos estos factores (y los que seguramente me dejo), pero el lector ya podrá apreciar que estamos en un escenario muy complejo, que hace muy difícil manejarse en los mercados financieros. Aún así, los que lo hacen se agrupan, en mi opinión, en dos “escuelas”: los que se tratan de ganar dinero fijándose principalmente en los factores 1 y 2, y por tanto buscando la rentabilidad en el corto-medio plazo, y los que lo hacen fijándose en los 3 y2, y por tanto buscando sumarse a una tendencia a largo plazo, y encontrar la rentabilidad en el medio-largo plazo. Yo soy de los segundos. Creo que es una postura más sosegada y menos expuesta al infarto de miocardio.

En estos momentos en que vamos a acabar 2018 con pérdidas generalizadas en nuestras carteras de acciones y bonos, sólo podemos confiar en que nuestros gestores estén acertados en el largo plazo.

De lo contrario, deberemos cuidar de nuestra salud.

¿Alguien entiende el estado del Brexit?

Hago un esfuerzo por entender el proceso del Brexit y las consecuencias de las diversas opciones y escenarios, pero debo reconocer que no los entiendo.

Creo que le pasa lo mismo a muchos analistas e inversores, lo que hace que la probabilidad de escenarios de caos y pérdidas multimillonarias a uno y otro lado de la frontera se amplíe quizás más de lo que es realista.

La confirmación de May que se produjo ayer en el Parlamento británico nos da un respiro, pero seguimos sin verle el final al túnel. ¿Cómo es posible que los políticos se compliquen tanto la vida? ¿No existe una escuela de la política donde podamos mandarlos a todos para que se reciclen?

Perspectivas bursátiles para 2019

Empiezan a llegarme informes diversos que aventuran vaticinios sobre cómo se desarrollará 2019 a efectos bursátiles. Los primeros que leo son moderadamente optimistas (Caixabank).

También leo un informe de Robeco en el que apuntan a que 2019 puede ser un buen año para las bolsas de los países emergentes; empezando por China.

Ninguno de ellos esconde los riesgos.

Iré incluyendo en este blog mis comentarios a nuevos informes que me lleguen.

Escenarios económicos inmediatos

Hay cuatro factores que están influyendo en estos momentos en la evolución de los mercados financieros:

  1. La evolución del precio del petróleo. Si continuase bajando o experimentase un alza brusca y fuerte, las señales serían negativas. La bajada denotaría debilidad de la economía mundial y el alza dispararía una preocupación por la inflación. La mejor situación es un alza moderada, fruto de un acompañamiento de oferta y demanda. Parece que las decisiones de la OPEP van en el camino de la reducción de la producción y de la recuperación de una senda de precio al alza moderado.
  2. La solución el Brexit, de la que tendremos una idea mejor este próximo martes 11 de diciembre cuando sepamos qué opina el Parlamento británico. Una aprobación del Plan May calmaría a los mercados y supondría una reacción positiva de las bolsas; pero la posibilidad de una ruptura que abocase a una salida no pactada sin duda hundiría las bolsas.
  3. La evolución de la guerra comercial USA-China, que sigue el guión de un culebrón, esta misma semana agravado con la detención en Canadá de la directora financiera de Huawei. No se vislumbra una solución a corto plazo, y los dos escenarios extremos están abiertos: acuerdo y gran impulso a las bolsas, o ruptura y el caos.
  4. Por último pero no menos importante, la evolución de los tipos de interés del dólar. Si la FED frena la velocidad de subida de tipos y la curva se normaliza, manteniendo o rebajando los tipos a corto, iremos bien; pero si sigue con las subidas previstas y la curva de tipos profundiza en la pendiente negativa (tipos a corto más altos que los tipos a largo), entonces tendremos problemas.

En conclusión: estamos en una encrucijada, de la que las bolas pueden salir hacia arriba, o hundirse más de lo que lo llevan hecho en este complejo 2018.

recemos por que no se cumplan las hipótesis más pesimistas.

Bolsas: crisis tras crisis

A la sensación de que estamos ante un final de ciclo, airada a los cuatro vientos por muchos analistas financieros, se añaden cada día nuevos factores exógenos que ayudan a alimentar la sensación de miedo entre los inversores. Hoy ha sido la detención de la directora financiera de Huawei, que sin duda viene a aumentar la tensión en las relaciones China-USA, haciendo más difícil el entendimiento en el contexto de la guerra comercial en la que están empeñadas ambas potencias (¿o deberíamos decir ambos líderes?).

La conclusión, la salida de inversores de las bolsas es incesante, y con ello la caída de las cotizaciones. Como siempre en estos casos la gran pregunta es ¿es el momento de salir (acompañando a la manada) o justamente al contrario es el momento de entrar, porque los precios en relación a los beneficios de las cotizadas son una ganga?

Es el tiempo de los osados…

El bitcoin baja a la Tierra

El bitcoin cumple 10 años, y por fin está aterrizando desde las nubes donde lo habían puesto, sea por ignorancia o por avaricia y mala fe. Desde diciembre 2017 su cotización cae un 80%. ¿Será su final? No lo creo, pero sí su normalización e integración ordenada en el sistema de pagos internacional. Aunque queda aún un cierto camino por recorrer.

Las bolsas están mal, pero ¿tan mal?

Leo en Bloomberg que el S&P 500 ha caído un 17% desde el inicio de año en términos de PER sobre los beneficios esperados a 12 meses vista. Ha pasado de 18,7 a 15,4.

Lo que me sorprende es que es una caída de parecidas proporciones a la experimentada por este ratio en 2008, cuando se produjo la crisis financiera de las hipotecas basura que asoló la economía mundial y puso en peligro el sistema económico mundial.

¿Estamos en la misma situación? ¿Tiene lógica que las bolsas estén tan mal? Yo creo que no, y estimo que cualquier buen dato que aparezca las hará subir a niveles más razonables.

Veremos.