Bolsas y mercados financieros

Brexit, brexit, brexit

Los británicos nos han puesto en las televisiones y los medios de comunicación un término inventado por alguien que está presente en casi todas las conversaciones de cariz económico e incluso político, y que está llevando de cabeza a los analistas y a los inversores: Brexit.

Es la expresión de un deseo de una gran parte de la ciudadanía británica, de dejar de pertenecer a la Unión Europea. Y el 23 de junio próximo (en una semana) se hará un referendum para saber qué porcentaje de los británicos están a favor o en contra.

Si lo miramos con perspectiva, no deja de ser sorprendente que un país serio, como es la Gran Bretaña, se plantee salir de un proyecto tan importante como el europeo. Aunque la sorpresa es menor si se tiene en cuenta que la entrada ya supuso un debate profundo en la sociedad británica y que, de hecho, siempre han estado a medio disgusto en el club europeo.

¿Qué va a pasar el 23? Los pronósticos están muy repartidos, y de ahí la incertidumbre y el miedo que ha calado en los inversores y la caída de las bolsas que llevamos experimentando desde la semana pasada. Leo un análisis del Banco de Santander que apunta a un 75% de probabilidad de que gane la permanencia (el “Bremain”). También las casas de apuestas, tan arraigadas en la cultura británica, apuestan (valga la redundancia) por la permanencia. Pero van apareciendo otros análisis (no sabemos si maltintencionados), como uno de Goldman Sachs, que apuntan a la salida, y que hacen énfasis en sus desastrosas consecuencias.

Las preguntas que surgen son muchas.

Si hay Brexit, ¿de qué dimensión será la crisis que muchos apuntan? ¿Será inmediata o paulatina? Y, en todos caso, ¿estamos preparados para hacerle frente? ¿O no, como también se dice? En cuanto a las bolsas, ¿han descontado ya las consecuencias del posible Brexit, o se han quedaod cortas? ¿O al contrario, han descontado un escenario pero que el real?

¿Puede incluso ser positivo que Gran Bretaña deje la UE? ¿Puede darse un escenario a corto de caída de cotizaciones, pero a medio/largo de recuperación fuerte porque la UE salga reforzada?

¿O el Brexit sería el preámbulo del fin de la UE e incluso del euro, como vaticinan los más agoreros?

En definitiva, incertidumbre. Están abiertas las posibilidades desde un escenario de caídas del 20-30% (o más) a subidas de la misma intensidad.

Ante este panorama, cada cual sigue su método. Yo sigo el de no alterarme, y no hacer cambios en períodos de incertidumbre cuando la misma es bidireccional en mi opinión.

Hay dos escenarios positivos:

a) no hay Brexit

b) hay Brexit, pero a medio plazo fortalece el proyecto europeo, desligándose la UE de un socio incómodo

Incluso visto así, hasta me  atrevería a decir que me gusta más b) que a). Porque GB es más un pasivo que un activo para la UE.

Y un escenario negativo, que es el Brexit, porque a corto plazo supone un nuevo panorama económico y político, del que se desconocen las consecuencias, y a medio plazo, si la UE no supiera reaccionar, puede suponer una amenaza para la propia UE y el euro. Es decir, tenemos un escenario negativo, pero sólo a corto plazo, y uno extremadamente negativo, a corto y medio plazo, si la UE no sabe reaccionar con fuerza y atajar cualquier conato de salida adicional y no aprovecha para dar un paso al frente en cuanto a consolidación del modelo europeo, ya liberada de la rémora de los británicos.

En suma, estamos ante un panorama complejo, que habrá que volver a analizar a la luz de los resultados del día 23.

Y mientras tanto, rezaremos para que nuestras carteras de acciones aguanten la tormenta.

La cuestión no es si explotará la burbuja china, sino cuándo

En China hay una triple burbuja que se retroalimenta: crédito-inmuebles-bolsas. Parece inapelable que en un plazo máximo de 2 a 3 años va a explotar. La cuestión es si lo hará más o menos violentamente y cuáles serán sus consecuencias.

Que la explosión sea controlada depende de la gestión que haga el gobierno chino. Pero no es nada fácil.

¿Qué pasará? Pues el escenario central apunta a una caída de la tasa de crecimiento del PIB (por debajo del 5%), pero los escenarios más pesimistas suponen crecimiento cero o negativo, en medio de disturbios sociales e incluso, porqué no, de una guerra civil en un entorno de cambio de régimen.

Obviamente las consecuencias en el resto del mundo de esos escenarios son malas o muy malas, porque supondrían un desplome de las materias primas y los países emergentes (que ya estamos viendo en parte en estos últimos meses) y un recorte del crecimiento mundial que podría llegar a una recesión global.

Creo que eso explica porqué las bolsas están como están. Debatiéndose entre los que auguran una continuidad del crecimiento mundial, con unos EEUU saliendo de la crisis y quienes ven muchos nubarrones en el horizonte, en un contexto de cotizaciones muy altas y expectativas de crecimiento de beneficios muy bajas. ¡Ah! y a todo eso se debe añadir la Espada de Damocles que supone la vuelta a un aumento de tipos de interés en algún momento cuando los bancos centrales cambien sus políticas, liderados por una FED que está ya en la senda de la subida (y que por eso es tan lenta, porque se ve responsable de una posible crisis mundial si de alguna manera se precipita en subirlos).

En conclusión, un mundo complejo y enmarañado al que hemos de acostumbrarnos, con una volatilidad altísima, con unos mercados que suben y bajan como montañas rusas.

¿Podemos dar por acabada la crisis en EEUU?

Hay mucha confusión respecto a si la crisis ha acabado o no en el mundo. Incluso en los EEUU, hay factores que apuntan al fin de la crisis y otros que no. Es por eso que se deshoja la margarita de la subida de tipos de interés de la FED, un acontecimiento de interés y alcance mundial del que todos los mercados están pendientes.

Un dato: en EEUU la demanda de electricidad está en máximos de los últimos 9 años.

Bremain vs. Brexit

¿Gran Bretaña decidirá permanecer (Bremain) o salir (Brexit) de la UE? La incógnita pesa actualmente sobre las bolsas mundiales y en especial las europeas.

Parece que se va decantando a favor de la permanencia, pero hasta el día del referéndum no podremos estar seguros. Y la inquietud es lógica porque la salida de GB de la UE sería un duro golpe a la credibilidad de la Unión.

Yo apuesto por la continuidad y por un escenario positivo en el que la ratificación de GB impulse un proceso de “refundación” de la UE y de reencaje de todos sus miembros. Aunque eso implique introducir nuevos conceptos como por ejemplo que existan tres categorías diferentes de miembros de la UE: 1) Los miembros core: los países pertenecientes a la Eurozona; 2) La GB, con sus peculiaridades de moneda, cultura e insularidad; y 3) Los países del Este no incluidos en la Eurozona e incluso quizás Turquía en algún momento. Obviamente podría haber desplazamientos entre estas tres categorías, tanto al inicio como con el paso del tiempo.

La UE siempre ha avanzado a golpe de ultimatums. Este sería uno más. No hay mal que por bien no venga. Sería lo bueno que nos traería esta afición de Cameron a la ruleta rusa.

 

El boom del private equity

Leía este fin de semana que la española Nmas1  ha levantado un fondo de private equity de 400 millones de euros, para invertir en compañías españolas de tamaño medio, en operaciones de entre 30 y 50 millones de euros. Me ha hecho pensar en lo positivo que es desde la perspectiva de la maduración y crecimiento de la empresa media española, que es una de las mayores carencias de nuestra economía. También lo veo positivo como instrumento de colocación de las carteras de inversión de family offices y particulares.

El único damnificado que veo es la banca, tanto por el lado del pasivo, porque se les escapará dinero de la banca privada (los más listos aconsejarán invertir en estos fondos), y por el lado del activo porque este es un paso más en la invasión que están sufriendo en su negocio los bancos. Aunque siempre hay un lado positivo, la banca va a ir reduciendo sus balances con movimientos como éste, y cada vez vamos a ir a bancos más lean. Bancos más sanos, lo que es bueno para todos.

¿Desaparecen las barreras sectoriales?

La economía y la empresa eran hace años ámbitos tranquilos, donde cada cosa estaba en su sitio y los conceptos que se enseñaban a los estudiantes eran claros y permanentes. Pero esa tranquilidad se ha acabado. Podríamos afirmar que  nada es lo que era.

Por ejemplo, las empresas ya no se conforman con hacer negocio en un sector, sino que se mueven a otros sectores sin problema ninguno. ¿Ha entrado en crisis el tan alabado “zapatero a tus zapatos”? Parece que si.

¿Qué es lo que parece que importa ahora? ¿Cuál es la referencia sobre la que pivota el éxito? La marca, la imagen, la “cultura empresarial” que emana de una marca, y que se proyecta al mercado, a los consumidores. La idea es: si los consumidores ya me conocen, me son fieles, confían en mí, ¿por qué no les vendo más cosas?

Ninguna empresa puede estar tranquila en su sector, comparándose sólo con sus competidores más próximos, porque en cualquier momento puede venir un campeón de otro sector a hacerle la competencia.

Cada vez se dan más casos.

Ahora mismo puedo citar unos cuantos, y estoy seguro de que mis lectores podrán añadir muchos más: Google y Apple entrando en el mercado del automóvil, diseñando sus propios modelos de auto, apostando por los coches eléctricos y por los autónomos. U Orange entrando en el negocio bancario. Las tecnológicas (Facebook, Google, Apple) entrando en el mundo de las comunicaciones o de los pagos (Paypal, ApplePay). El eCommerce (Amazon) entrando en la logística o en los servicios informáticos.

La banca o el automóvil, sectores “de toda la vida”, grandes, sólidos, que ven como llegan competidores que no se podían imaginar tan solo hace unos años. Empresas modelo que ven tambalearse sus cimientos. ¿Cómo lo harán estos nuevos? ¿Cómo reaccionarán las empresas establecidas, se enfrentarán o pactarán con los invasores?

Estamos en tiempos interesantes.

Los grandes problemas estructurales que afectan al crecimiento mundial

El mundo está experimentando cambios estructurales que no los percibimos pero que están suponiendo en contexto económico y social (incluso político) completamente nuevo. Cuanto antes lo entendamos, como inversores y como empresarios y directivos, antes sabremos cómo actuar y encontraremos respuestas a un mundo cada vez más complejo y convulso. Es el mismo síntoma que denota la corteza terrestre cuando se está produciendo un terremoto.

¿Cuáles son esos elementos?

Yo percibo los siguientes (y seguro que me dejo alguno):

  • La robotización de procesos, que supone una pérdida continua de empleos, tanto en el sector industrial como en el de servicios.
  • El declive del consumismo en muchos países desarrollados, donde las nuevas generaciones reniegan del afán de tener más de sus padres. El sector que va estar impactado principalmente por este fenómeno es el de la automoción. Pero habrá muchos más. El crecimiento en las ventas será cada vez más difícil. Sobre todo para los grandes productores, a quienes se ve como los paladines del capitalismo y el consumismo.
  • El cambio climático y la concienciación de la población mundial sobre las consecuencias del mismo. La economía circular es y va a ser cada vez más la única salida. Quienes no se planteen su modelo de negocio para consumir las mínimas materias primas y la mínima energía y arrojar los mínimos desechos, están perdidos. Ya no se trata de vender productos ecológicos, se trata de ser y comprometerse con el clima y la sostenibilidad. Va muy ligado al punto anterior.
  • El envejecimiento de la población mundial, y en especial la de los países desarrollados, y en especial Japón y Europa. Los países de viejos no aguantarán el crecimiento económico actualmente exigido a las empresas.
  • La digitalización general de la economía, que los smartphones y cada vez más el Internet de las cosas (IoT, Internet of Things) están llevando a los rincones más remotos y a los procesos más inverosímiles, provocando de nuevo la aparición de nuevas empresas que van a reemplazar a las actuales y reduciendo drásticamente el empleo. Estoy pensando en la desaparición de las agencia de viaje, de las sucursales bancarias o los quioscos, por ejemplo. O al menos la redefinición drástica de su papel, a la vez que se reduce su número.
  • La globalización, que hace que cualquier empresa pueda competir en cualquier lugar del mundo, y que ninguna empresa pueda dormirse en los laureles. Y que cada vez más personas busquen empleo fuera de su lugar de origen. Eso explica muchas cosas, una de ellas la aparición de China como segunda potencia mundial. Con el tiempo se acabará de imponer el inglés, desaparecerá el pasaporte como lo conocemos ahora y evolucionaremos hacia una moneda global. La asimetría entre el poder político y el poder económico global es insostenible. La Union Europea es un ejemplo de ello. La existencia de los paraísos fiscales es otro ejemplo. Y también lo es la delincuencia y el terrorismo mundial. Mientras esas asimetrías no se resuelvan, el mundo no será un lugar justo o seguro donde vivir..
  • El enfrentamiento de civilizaciones, causa de inestabilidad política en muchos puntos del globo, y consecuencia de la ausencia de un gobierno mundial creíble y poderoso. Es muy larga la lista de enfrentamientos, pero destaquemos algunos: islamismo-cristianismo (empezando por Israel-Palestina y siguiendo por el Estado Islámico contra el mundo), chiies-suníes, comunismo-capitalismo (Corea del Norte-Corea del Sur, China-Japón, Venezuela-EEUU, Colombia-FARC, etc.), etc.
  • La inviabilidad del contrato social en las sociedades occidentales, mientras no se modifiquen los parámetros y no se implanten gobiernos más eficientes y honrados y la ciudadanía no admita los límites del estado del bienestar. Lo que está provocando déficits enormes en muchos estados y una crisis del estado del bienestar que se viene denunciando hace tiempo. La lista de países que lo sufren es larguísima (empezando por España, Francia o Italia, y siguiendo por Japón, por ejemplo).
  • La profundización de las desigualdades, tanto en los países desarrollados como en los emergentes. Lo que no sólo provoca un éxodo continuo de emigrantes Sur-Norte (especialmente en EEUU y en Europa) sino que también se da en los propios estados desarrollados donde la clase media se ve reducida diariamente para engrosar las filas de la clase baja, y los economistas se quejan de que el consumo no crece. Si seguimos así, no crecerá nunca. Muchos de los elementos que acabamos de citar están nutriendo la desigualdad continuamente, ahora tanto o más que nunca. Ya hay quien compara este período con la Revolución Francesa, y los más exagerados con la Edad Media.
  • La aberración de la desaparición de los intereses en el mundo occidental, incluso el pago de intereses negativos, como consecuencia de las actuaciones de los bancos centrales tratando de reanimar las economías nacionales respectivas (Japón, Eurozona y muchos más), sin atacar los problemas reales, que acabamos de citar. En paralelo están hundiendo el negocio bancario y animando actitudes inflacionistas en algunos sectores, que no conducirán a nada bueno. Si el dinero no cuesta nada, se hacen cosas que no se harían en una situación normal.

Todo ello conduce a menos empresas globales (mortalidad que afectará a las bolsas) y pequeñas empresas locales, muy especializadas y focalizadas, Las empresas medianas son una opción, pero sólo como estrellas fugaces, en tránsito de pequeña exitosa a gran empresa.

Son muchos problemas, que sin duda se irán solucionando a largo plazo, pero que hoy nadie puede dudar de que configuran un panorama absolutamente nuevo, al que hay que acostumbrarse y en el que son necesarios, más que nunca, gestores (económicos y políticos) muy perspicaces. Y desgraciadamente no siempre los tenemos.

Hololens: el futuro de Microsoft

Que Microsoft se está reinventando bajo la batuta de su nuevo CEO es algo conocido. Quizás no es tan conocido que está a punto de lanzar una plataforma de realidad aumentada (hologramas interactuables en 3D; es decir, ciencia ficción) a finales de este mes de marzo. Puede ser el gran bombazo de la nueva Microsoft; el producto que la volverá a poner a la cabeza de la innovación tecnológica.

Puede haber un antes y un después de Hololens, de modo que la nueva plataforma entierre la informática como ahora la conocemos.

Habrá que estar atentos.

Sepultados en un alud de deuda

Cada vez hay más voces que se levantan para decir que los bancos centrales y los gobiernos han de parar las políticas basadas en el crecimiento mundial de la deuda, y limitarse a crecer sin endeudarse y a realizar los cambios estructurales que permitan incrementar la productividad e incentivar el consumo y la inversión de aquellos que puedan hacerlo sin endeudarse. Porque sobra el dinero en el mundo. El problema es que los que lo tienen no consumen ni invierten los suficiente.

Si no se hace así, un día u otro explotará la burbuja de la deuda, y las consecuencias serán nefastas.

Es un aviso que va dirigido de un modo u otro a todos los bancos centrales y países del mundo.

Un poco de inflación, por favor

La inflación ha pasado de ser la odiada a la deseada.

Parece que hace siglos de la época en que la inflación era el enemigo a evitar en toda política económica y monetaria. Sin embargo ahora los bancos centrales de muchos países occidentales y las autoridades económicas suspiran por tener un poco de inflación, asustados y preocupados por el contexto de deflación en el que están inmersos.

Quizás es por eso que el precio del petroleo (también antes el gran problema) es ahora una mala noticia cuando baja (quien lo iba a decir) y buena cuando sube, porque se ve con buenos ojos la generación de inflación. Y se ve positivo desde dos puntos de vista que están relacionados: crea inflación y denota una recuperación de la actividad. Aunque no se sabe a ciencia cierta cuál es el huevo y cuál la gallina. Pero no importa, lo importante es que la maquinaria de consumo, inflación, crecimiento, vuelva a coger velocidad. Más adelante nos preocuparemos si la velocidad es excesiva, pero ahora todos queremos que esto se mueva; de lo contrario el fantasma de la recesión y el estancamiento (la rueda parada) nos volverá a amenazar.