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13 unicornios en lo que va de año

Leo que China ha generado 13 unicornios (empresas con un valor de más de 1.000 millones de dólares) en lo que va de 2017.

Es por si alguien a estas alturas aún duda de China…

El yuan, ¿protagonista en 2017?

China va a continuar siendo el foco de atención de la economía mundial y en consecuencia de los mercados bursátiles, en 2017. Y en mi opinión lo va a seguir siendo especialmente por la evolución que siga su moneda: el yuan. El gobierno chino está tratando de gestionar el yuan para que su devaluación sea controlada, de manera que permita mantener un ritmo de crecimiento del PIB que sea el resultado de un descenso en el crecimiento de la exportación y un aumento del consumo interno. Los chinos están en lo que podríamos llamar “la 2ª Larga Marcha” (la primera fue la que preconizó Mao Tse Tung hace décadas). Esta es una marcha de cariz económico, que pretende que la economía china disminuya su dependencia de la industria y la aumenten los servicios, disminuya la dependencia de la exportación y aumente el consumo interno, disminuya la dependencia de la industria manufacturera básica y aumente la de valor añadido, disminuya la clase obrera y aumente la clase media, disminuya la importancia del sector público en muchos sectores (en especial en la banca) y aumente el sector privado… y todo ello, por supuesto, sin que cambie el régimen político. Es un reto muy difícil, pero en ello están. De que lo consigan depende la estabilidad de los mercados financieros en el mundo. Y uno de los elementos de regulación clave es el cambio de su divisa respecto al dólar.

Si los inversores chinos (o no chinos) ven peligrar en exceso la cotización, sacarán dinero de China a marchas forzadas, y eso agravará el problema creando un círculo vicioso. El resultado será una importación de inflación al país y mayores dificultades para llevar a cabo la agenda que acabo de describir, porque daría un impulso a corto a la competitividad de la industria manufacturera china, aparte de ser visto como una amenaza por el resto de países, que podrían reaccionar elevando sus restricciones al comercio con china. Es decir, una pesadilla global.

Todo ello, ahora, además está especialmente sensible por la postura negativa de Estados Unidos con Trump, que no olvidemos que es el mayor cliente de China.

Así que, ojo al yuan.

China: ¿antes vieja que rica?

Me ha impactado leer un artículo de Bloomberg que insinúa que la población china, aparte de pasar del campo a las ciudades de forma acelerada en las últimas décadas, también está envejeciendo a marchas forzadas. Y su desarrollo económico dependerá de cómo se comporten las personas de mayor edad en un próximo futuro. De si continúan gastando o si dejan de hacerlo, como ha sido hasta ahora en la China de siempre.

China en alerta por contaminación

Si uno lee noticias como ésta:  China en alerta por contaminación se pregunta ¿a dónde va China?

Está claro que el modelo de crecimiento sin límite y sin límites de la gran potencia asiática no es sostenible. O intrudcen la sostenibilidad en sus parámetros urbanos, sociales e industriales, o no sobrevivirán.

¿Cuáles son las alternativas? ¿Cuáles son las consecuencias?

China compra el mundo

2016 va a ser un año récord en cuanto a lo que se refiere a compras de empresas extranjeras por parte de empresas chinas.

Una cifra de inversiones en el orden de los 200.000 millones de dólares colocan a China por delante de los Estados Unidos como compradora de empresas en el mundo. De ellos, una parte importante en Europa, Alemania en cabeza, y España con unos nada despreciables 3.000 millones de euros.

La pregunta que me hago es ¿qué consecuencias tendrán esas compras para las empresas compradas y para la sociedad española en general? ¿Cómo se van a comportar los nuevos dueños chinos? La verdad, soy poco optimista. Hasta ahora no ha saltado a la opinión pública ningún escándalo, pero creo que no tardaremos en verlo.

Claro está que en esas compras hay de todo. Hay compras con sentido estratégico hechas por corporaciones más o menos serias, pero también hay compras más especulativas, guiadas por otros objetivos, como por ejemplo la compra de clubs de fútbol. Las compras especulativas me temo mucho que acabarán mal.

El propio gobierno chino está poniendo coto a este tipo de compras. La razón oficial es que debilitan el yuan.

Trump: ¿bomba de relojería?

Mucho me temo que el nuevo presidente de Estados Unidos llevará a la humanidad a tiempos revueltos. Sus decisiones económicas y sobre todo políticas me hacen temer por una era post-Trump muy dura.

Ojalá me equivoque.

¡Ah! Y supondrá una época gloriosa para China y Rusia, que sin duda nos conducirá a una nueva especie de guerra fría, con dos frentes: China-Rusia por un lado y Estados Unidos-Europa por otro. No es un panorama que me entusiasme.

Y un último vaticinio: yo creo que Trump no acabará su mandato presidencial. Veremos si acierto.

Quo vadis Europa?

Europa debe ser consciente de su posición de liderazgo mundial. Si no económico, sí ideológico. Todos (o casi todos) los habitantes del mundo querrían vivir en Europa. Europa supone sólo el 6% de la población mundial, pero el 20% del PIB mundial y ¡el 50% del gasto social mundial! Las cifras hablan por sí solas. Y dan que pensar.

La polución urbana, un problema grave ya

Hace unos días he estado en Hanoi y he experimentado la evidente contaminación del aire debido a su infernal tráfico. La mayoría de personas se cubre la boca con una máscara a modo de protección ante un aire irrespirable. Yo mismo experimenté un molesto picor preludio de le entrada del humo negro en los pulmones. Por nada del mundo viviría en esa ciudad, en la que viven 8 millones de peronas.

Pero no es un fenómeno aislado. Muchas otras ciudades están o han estado en estado de emergencia por polución. Hace unos meses Pekín, recientemente Madrid y ahora mismo leo que le está pasanso a Nueva Delhi, que ha obligado a cerrar colegios y donde los extranjeros se plantean dejar la ciudad.

En Hanoi y Delhi es fruto de la densidad de población y de las costumbres locales, de la que me gustaría destacar algo que se da en la mayoría de urbes en los países en desarrollo: no existen aceras para plantearse andar por la ciudad y los servicios públicos de transporte som deficientes, por lo que todo el que puede se mueve con un vehículo a motor. Normalmene una motocicleta, pero también un coche. Quien ha xperimentado el tráfico de Hanoi, Marrakech o El Cairo, sabe de que hablo.

no podemos seguir así, si no queremos pagar un alto precio. Los recién nacidos ya lo están notando en muchos de esos países.

La cuestión no es si explotará la burbuja china, sino cuándo

En China hay una triple burbuja que se retroalimenta: crédito-inmuebles-bolsas. Parece inapelable que en un plazo máximo de 2 a 3 años va a explotar. La cuestión es si lo hará más o menos violentamente y cuáles serán sus consecuencias.

Que la explosión sea controlada depende de la gestión que haga el gobierno chino. Pero no es nada fácil.

¿Qué pasará? Pues el escenario central apunta a una caída de la tasa de crecimiento del PIB (por debajo del 5%), pero los escenarios más pesimistas suponen crecimiento cero o negativo, en medio de disturbios sociales e incluso, porqué no, de una guerra civil en un entorno de cambio de régimen.

Obviamente las consecuencias en el resto del mundo de esos escenarios son malas o muy malas, porque supondrían un desplome de las materias primas y los países emergentes (que ya estamos viendo en parte en estos últimos meses) y un recorte del crecimiento mundial que podría llegar a una recesión global.

Creo que eso explica porqué las bolsas están como están. Debatiéndose entre los que auguran una continuidad del crecimiento mundial, con unos EEUU saliendo de la crisis y quienes ven muchos nubarrones en el horizonte, en un contexto de cotizaciones muy altas y expectativas de crecimiento de beneficios muy bajas. ¡Ah! y a todo eso se debe añadir la Espada de Damocles que supone la vuelta a un aumento de tipos de interés en algún momento cuando los bancos centrales cambien sus políticas, liderados por una FED que está ya en la senda de la subida (y que por eso es tan lenta, porque se ve responsable de una posible crisis mundial si de alguna manera se precipita en subirlos).

En conclusión, un mundo complejo y enmarañado al que hemos de acostumbrarnos, con una volatilidad altísima, con unos mercados que suben y bajan como montañas rusas.

Los grandes problemas estructurales que afectan al crecimiento mundial

El mundo está experimentando cambios estructurales que no los percibimos pero que están suponiendo en contexto económico y social (incluso político) completamente nuevo. Cuanto antes lo entendamos, como inversores y como empresarios y directivos, antes sabremos cómo actuar y encontraremos respuestas a un mundo cada vez más complejo y convulso. Es el mismo síntoma que denota la corteza terrestre cuando se está produciendo un terremoto.

¿Cuáles son esos elementos?

Yo percibo los siguientes (y seguro que me dejo alguno):

  • La robotización de procesos, que supone una pérdida continua de empleos, tanto en el sector industrial como en el de servicios.
  • El declive del consumismo en muchos países desarrollados, donde las nuevas generaciones reniegan del afán de tener más de sus padres. El sector que va estar impactado principalmente por este fenómeno es el de la automoción. Pero habrá muchos más. El crecimiento en las ventas será cada vez más difícil. Sobre todo para los grandes productores, a quienes se ve como los paladines del capitalismo y el consumismo.
  • El cambio climático y la concienciación de la población mundial sobre las consecuencias del mismo. La economía circular es y va a ser cada vez más la única salida. Quienes no se planteen su modelo de negocio para consumir las mínimas materias primas y la mínima energía y arrojar los mínimos desechos, están perdidos. Ya no se trata de vender productos ecológicos, se trata de ser y comprometerse con el clima y la sostenibilidad. Va muy ligado al punto anterior.
  • El envejecimiento de la población mundial, y en especial la de los países desarrollados, y en especial Japón y Europa. Los países de viejos no aguantarán el crecimiento económico actualmente exigido a las empresas.
  • La digitalización general de la economía, que los smartphones y cada vez más el Internet de las cosas (IoT, Internet of Things) están llevando a los rincones más remotos y a los procesos más inverosímiles, provocando de nuevo la aparición de nuevas empresas que van a reemplazar a las actuales y reduciendo drásticamente el empleo. Estoy pensando en la desaparición de las agencia de viaje, de las sucursales bancarias o los quioscos, por ejemplo. O al menos la redefinición drástica de su papel, a la vez que se reduce su número.
  • La globalización, que hace que cualquier empresa pueda competir en cualquier lugar del mundo, y que ninguna empresa pueda dormirse en los laureles. Y que cada vez más personas busquen empleo fuera de su lugar de origen. Eso explica muchas cosas, una de ellas la aparición de China como segunda potencia mundial. Con el tiempo se acabará de imponer el inglés, desaparecerá el pasaporte como lo conocemos ahora y evolucionaremos hacia una moneda global. La asimetría entre el poder político y el poder económico global es insostenible. La Union Europea es un ejemplo de ello. La existencia de los paraísos fiscales es otro ejemplo. Y también lo es la delincuencia y el terrorismo mundial. Mientras esas asimetrías no se resuelvan, el mundo no será un lugar justo o seguro donde vivir..
  • El enfrentamiento de civilizaciones, causa de inestabilidad política en muchos puntos del globo, y consecuencia de la ausencia de un gobierno mundial creíble y poderoso. Es muy larga la lista de enfrentamientos, pero destaquemos algunos: islamismo-cristianismo (empezando por Israel-Palestina y siguiendo por el Estado Islámico contra el mundo), chiies-suníes, comunismo-capitalismo (Corea del Norte-Corea del Sur, China-Japón, Venezuela-EEUU, Colombia-FARC, etc.), etc.
  • La inviabilidad del contrato social en las sociedades occidentales, mientras no se modifiquen los parámetros y no se implanten gobiernos más eficientes y honrados y la ciudadanía no admita los límites del estado del bienestar. Lo que está provocando déficits enormes en muchos estados y una crisis del estado del bienestar que se viene denunciando hace tiempo. La lista de países que lo sufren es larguísima (empezando por España, Francia o Italia, y siguiendo por Japón, por ejemplo).
  • La profundización de las desigualdades, tanto en los países desarrollados como en los emergentes. Lo que no sólo provoca un éxodo continuo de emigrantes Sur-Norte (especialmente en EEUU y en Europa) sino que también se da en los propios estados desarrollados donde la clase media se ve reducida diariamente para engrosar las filas de la clase baja, y los economistas se quejan de que el consumo no crece. Si seguimos así, no crecerá nunca. Muchos de los elementos que acabamos de citar están nutriendo la desigualdad continuamente, ahora tanto o más que nunca. Ya hay quien compara este período con la Revolución Francesa, y los más exagerados con la Edad Media.
  • La aberración de la desaparición de los intereses en el mundo occidental, incluso el pago de intereses negativos, como consecuencia de las actuaciones de los bancos centrales tratando de reanimar las economías nacionales respectivas (Japón, Eurozona y muchos más), sin atacar los problemas reales, que acabamos de citar. En paralelo están hundiendo el negocio bancario y animando actitudes inflacionistas en algunos sectores, que no conducirán a nada bueno. Si el dinero no cuesta nada, se hacen cosas que no se harían en una situación normal.

Todo ello conduce a menos empresas globales (mortalidad que afectará a las bolsas) y pequeñas empresas locales, muy especializadas y focalizadas, Las empresas medianas son una opción, pero sólo como estrellas fugaces, en tránsito de pequeña exitosa a gran empresa.

Son muchos problemas, que sin duda se irán solucionando a largo plazo, pero que hoy nadie puede dudar de que configuran un panorama absolutamente nuevo, al que hay que acostumbrarse y en el que son necesarios, más que nunca, gestores (económicos y políticos) muy perspicaces. Y desgraciadamente no siempre los tenemos.