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La crisis bursátil llegó en agosto

Los mercados financieros (y en especial las bolsas) de todo el mundo están experimentando graves caídas en este mes como consecuencia de las expectativas de recesión que se apuntan en el horizonte global.

Todas las grandes áreas económicas lo están experimentando. Hay factores globales que afectan a todos los países de todas las áreas, como  son:

  • La incertidumbre provocada por la guerra comercial en la que están enzarzados EEUU y China, y que EEUU está tratando de abrir con Europa, que está reduciendo los volúmenes de intercambios comerciales internacionales.
  • La política monetaria laxa, que hace que haya sectores como el bancario que no tienen apenas márgenes de beneficio, y que viene acompañada de tipos negativos (una verdadera aberración económica) y ahora con la temida inversión de la curva de tipos.
  • Las consecuencias del cambio climático que están afectando a las expectativas de los principales sectores sobre los que se ha asentado la economía mundial en el último siglo: automoción, líneas aéreas, energía, incluso turismo, aunque la ola de cambios aún no le haya llegado (cuando le llegue será muy seria)

Además de ello, cada Area económica global tiene sus elementos particulares; por ejemplo:

  • Europa está experimentando la cuenta atrás del Brexit, ese callejón sin salida en el que se han metido los británicos y que no traerá nada bueno ni para ellos ni para el resto de la Unión Europea, si Dios no lo remedia (lo que sería un milagro). Además tiene sobre su cabeza la Espada de Damocles que representa un gobierno italiano populista y  antieuropeo. Alemania ya ha empezado a dar los primeros síntomas de crisis. Gran Bretaña también.
  • América se aboca a una nueva crisis en el cono sur, con Argentina de nuevo protagonista. Estados Unidos está desacelerando su crecimiento, provocando que la FED rebaje tipos y que el presidente Trump se enzarce con su banco central exigiéndole mayores bajadas, lo que no solo no resolverá la crisis sino que a la larga la agravará.
  • Asia nos muestra una crisis en Corea (tanto del Sur como del Norte, aunque de perfiles distintos), otra en Japón, que empieza a verle las orejas al lobo del envejecimiento de su población, y la ralentización del crecimiento de China e incluso de India, que ahora se mete en una posible guerra en Cachemira. A China, además, le aparece un polvorín en Hong Kong, que puede estallar en cualquier momento.

Algunos no son elementos nuevos, pero en estos días se han sacado todos a relucir, porque las bolsas lo estaban esperando, y era cuestión de encontrar el momento. Y aquí está.

La cuestión ya no es si llega una crisis, una recesión, sino cuan grave va a ser.

¿Ante esto qué hacer? Mis lectores saben mi opinión, porque no es la primera vez que pasa y ya he expresado mi opinión en post anteriores: hay que conservar la calma. Creo que los mercados que caen globalmente se recuperan globalmente. La cuestión es cuánto tardan en recuperarse; a veces poco tiempo, aveces algunos años. Esperemos que sea lo primero.

Eso no quiere decir que cada inversor siga su propia política y, por ejemplo, se ponga sus propios stop y venda parte o toda la posición que haya llegado a un stop loss (un límite de pérdidas).

China: el imperio del centro

Esta pasado fin de semana tuve la oportunidad de asistir a un debate de ideas organizado por Foro de foros en La Granja de San Ildefonso, en Segovia, del que he vuelto muy oxigenado mentalmente. Allí se tocaron muchos temas que nos preocupan actualmente como sociedad en España. Uno de ellos fue, como no, China. En este blog he escrito mucho sobre China. Pero es un tema inacabable. En el foro citado se hizo una comparación del régimen chino actual con la China imperial, afirmando que China sigue siendo un imperio, el único existente con más de 5.000 años de historia, algo que trasciende al resto del mundo. De hecho, ese enfoque nos es útil para entender un poco más a China, la inabarcable, el imperio del centro, el país que se ve por encima del resto. Ver a Xi Jinping como un nuevo emperador. Un emperador que tiene 90 millones de mandarines (así se les llamaba a los funcionarios en la antigua China).

Todos hemos de hacer un esfuerzo por entender China, porque ya es una de las dos potencias globales. Ha sustituido a la antigua Unión Soviética, por mucho que a Putin le cueste reconocerlo y se resista a ello. Y tiene como objetivo declarado ser la potencia número 1 en 2050.

¿Será 2019 un buen año para los mercados bursátiles emergentes?

Robeco (un banco del que me fío) apunta a que lo pueden ser, si la FED no sube tipos más allá de lo esperado (y por tanto el dólar no se revalua) y la guerra comercial con China no va a más e incluso se resuelve.

El FMI estima que el crecimiento del PIB de las economías emergentes seguirá siendo mayor que el de los países desarrollados en los próximos años, y que el diferencial de crecimiento se ampliará.

Las valoraciones de las empresas cotizadas de los países emergentes, tras las caídas de 2018, son otro factor a considerar, porque arrojan múltiplos muy favorables.

Como es normal, apostar por emergentes es asumir un riesgo extra, pero quizás no sea recomendable prescindir de ellos en las carteras de 2019.

Yo me estoy pensando ampliar mi apuesta. Como creo que ya he dicho en algún post anterior, lo que más me gusta es Asia.

El crecimiento mundial previsto en 2019

El Fondo Monetario Internacional (FMI) estima en estos momentos que la economía mundial crecerá un +3,7% en 2019. Es una tasa apreciable, que nos sitúa lejos de una recesión global.

Los llamados países desarrollados se moverán entre el 1 y el 3%, mientras que las economías emergentes lo harán normalmente por encima del 3%. Es decir, lo que viene siendo habitual hace años.

En el grupo de los desarrollados destaco que España estiman que crezca el 2,2% (menos del 2,6% que vaticina el gobierno español), lo que es más que el 1,9% que se separa que crezca Alemania (nuestra referencia en  Europa) y menos que el 2,5% que se espera de EEUU. Estados Unidos sigue creciendo a una tasa mayor que las grandes economías desarrolladas, lo que no deja de ser destacable, dado el enorme tamaño de su PIB.

¿Será 2019 un buen año para los países emergentes? Hay opiniones encontradas. Lo que separa a pesimistas y optimistas es su visión sobre el devenir de la guerra comercial entre China y EEUU y sobre la evolución de los tipos de interés del dólar y de la propia cotización del dólar frente a las monedas de los emergentes. A mi me resulta difícil decantarme, pero si me forzaran a hacerlo, lo haría por el bando de los optimistas. 2019 puede ser un buen año para los países emergentes. Sus tasas de crecimiento, como digo más arriba, duplican al menos las de los países desarrollados, y sus avances en todos los frentes son destacables.

¿Y qué emergentes podríamos destacar?

Yo me inclino por los ubicados en Asia. Dejadme que comente las tasas de crecimiento del PIB previstas por el FMI para 2019 en algunos países asiáticos:

  1. India, 7,4%
  2. Filipinas, 6,6%
  3. Irak, 6,5%
  4. Vietnam, 6,5%
  5. China, 6,2%

Obviamente, China es la estrella, que seguirá creciendo con fuerza, aunque menos de lo que nos tiene acostumbrados; pero es que la economía china ya es enorme, y hacerla crecer al 6,2% es algo titánico.

Si hubiera de destacar un país, como una oportunidad de inversión en 2019, aparte de China e India, que son los obvios, yo destacaría Vietnam. Creo que 2019 será el año de Vietnam. Yo voy a buscar la manera de aumentar mi exposición bursátil a Vietnam el año que viene. Claro que habré de hacerlo a través de algún fondo que dé peso a las empresas de ese país. La inversión directa se me hace difícil, por no decir imposible.

Pero los emergentes que crecen no están sólo en Asia. Aunque resulte desconocido por el gran público, hay países en Latinoamérica que crecen a tasas “asiáticas”, como República Dominicana (al +9,4%) o Panamá (+6,8%); e incluso en África, los hay que crecen por encima de China (Yemen, a pesar de sus problemas, se estima que crezca al +14,7%; Libia, igual, el +10,8%, o Ruanda, al +7,8%).

En conclusión, el mundo no se acaba en Europa, EEUU, Japón o China. Hay empresas y crecimiento más allá. Con permiso del dólar y la FED,

¿Qué opina BNP Paribas de la situación de las bolsas?

Traigo a continuación un apartado de un informe de BNP Paribas que creo que interesará a mis lectores:

¿Hemos llegado al tope para la renta variable global en este ciclo?

No vemos ningún factor a corto plazo que pueda provocar una tendencia negativa sostenida en la renta variable global, aunque la “tabla de posiciones” seguramente sea diferente en 2019. El catalizador más probable para una caída generalizada sería una recesión en Estados Unidos, pero con unas previsiones de consenso para el crecimiento del PIB del 2,5% en 2019 y del 2,0% en 2020, evidentemente los economistas no esperan que se produzca. Al final acabará llegando una recesión, pero tras los recortes impositivos y el estímulo fiscal que seguirán avivando el crecimiento económico en Estados Unidos en 2019, y con la inflación estadounidense contenida (que únicamente le permitirá a la Reserva Federal subir modestamente sus tipos de interés), no se espera que llegue antes de un futuro razonablemente distante.

En las economías desarrolladas excluyendo a Estados Unidos, la recesión parece incluso menos probable. La recuperación de la Eurozona ha sido gradual comparada con la de EE. UU.. Además la inflación sigue muy por debajo del objetivo del BCE y todavía existe exceso de capacidad en la economía.

Si bien es cierto que las valoraciones de la renta variable de algunos mercados están altas, estas en sí mismas no suelen provocar caídas en los mercados. De hecho, los múltiplos solo caen cuando no puede justificarse la elevada valoración de los activos, y, en cualquier caso, es únicamente en algunos mercados que las valoraciones parecen estar especialmente exageradas

Perspectivas bursátiles para 2019

Empiezan a llegarme informes diversos que aventuran vaticinios sobre cómo se desarrollará 2019 a efectos bursátiles. Los primeros que leo son moderadamente optimistas (Caixabank).

También leo un informe de Robeco en el que apuntan a que 2019 puede ser un buen año para las bolsas de los países emergentes; empezando por China.

Ninguno de ellos esconde los riesgos.

Iré incluyendo en este blog mis comentarios a nuevos informes que me lleguen.

Bolsas: crisis tras crisis

A la sensación de que estamos ante un final de ciclo, airada a los cuatro vientos por muchos analistas financieros, se añaden cada día nuevos factores exógenos que ayudan a alimentar la sensación de miedo entre los inversores. Hoy ha sido la detención de la directora financiera de Huawei, que sin duda viene a aumentar la tensión en las relaciones China-USA, haciendo más difícil el entendimiento en el contexto de la guerra comercial en la que están empeñadas ambas potencias (¿o deberíamos decir ambos líderes?).

La conclusión, la salida de inversores de las bolsas es incesante, y con ello la caída de las cotizaciones. Como siempre en estos casos la gran pregunta es ¿es el momento de salir (acompañando a la manada) o justamente al contrario es el momento de entrar, porque los precios en relación a los beneficios de las cotizadas son una ganga?

Es el tiempo de los osados…

Perspectivas bursátiles positivas para las economías emergentes

Leo un informe de Robeco, una firma financiera que sigo y valoro, en el que predicen una evolución positiva de las acciones de países emergentes los dos próximos años. Cuando se refieren a países emergentes, el peso en los índices bursátiles mundiales lo soportan 6 países, por este orden:

  1. China
  2. Korea
  3. Taiwan
  4. India
  5. Sudáfrica
  6. Brasil

Es decir, no es un concepto abstracto, sino que se concreta en estas seis bolsas. De hecho, yo recomiendo invertir, a ser posible, o directamente en estas bolsas o, lo mejor, en un fondo que prime estas seis bolsas.

Las razones que inclinan a Robeco a ser optimista sobre las economías emergentes son tres:

  1. Creen que los países emergentes seguirán creciendo más que los desarrollados y que el diferencial se ampliará.
  2. Estiman que el dólar se debilitará en los dos próximos años, aunque pueda fortalecerse a corto plazo. creen que el impacto en la deuda emergente de una subida de tipos del dólar se compensará con la caída de la moneda.
  3. Defienden que las acciones emergentes en general están baratas con un PER actual de 12, por lo que han de subir.

La verdad es que es una música que me suena bien. Aunque no ocultan los riesgos, de los que hay que ser consciente. Yo por mi parte probablemente aumente mi exposición bursátil a los países emergentes, eminentemente asiáticos. En ello estoy.

¿Nos va a salvar el petróleo?

El petróleo sigue demostrando una gran moderación en sus precios, debido a diversos factores, entre los que destaca el boicot americano a Irán o el récord de producción en Estados Unidos. Tampoco debemos perder de vista el lento pero constante aumento de la cuota de energías renovables en todo el mundo.

Sin duda es una buena noticia para la economía mundial, que puede hacer (y de hecho hace) que las tasas de inflación se mantengan en niveles aceptables, y en consecuencia los bancos centrales limiten sus alzas de tipos de interés.

Banco Santander está mejor de lo que la bolsa piensa

La banca no está pasando sus mejores momentos, y menos la española, en estos días en que el Tribunal Supremo ha sembrado la confusión con sus sentencias sobre el pago del Impuesto de Actos Jurídicos Documentados en relación a las hipotecas, dejando abierta la posibilidad de que la banca deba pagar de forma retroactiva ese impuesto (lo que sería un mazazo para la credibilidad de nuestro país frente a la comunidad empresarial en general y la inversora en particular, aunque el populismo se congratule de la posibilidad de castigar a la banca). La banca está, sin duda, en horas bajas. En especial en España. No ha sabido, ni sabe, venderse como un agente imprescindible del progreso económico.

En ese contexto, Santander, que es la representación personalizada de la banca en España, sufre las consecuencias en su cotización bursátil. Le ayuda a ello que sus beneficios dependan de Brasil, pendiente de unas elecciones, y de UK, pendiente del Brexit.

Pero yo creo que el mercado está sobrevalorando los riesgos, y que el banco está mejor de lo que los inversores piensan.

En los próximos meses lo iremos viendo:

  • El negocio en España, va bien. Al margen de la decisión del Tribunal Supremo sobre los impuestos de las hipotecas. Incluso si fuera contraria a los bancos, Santander sería de los menos perjudicados.
  • Las elecciones en Brasil con mañana, y ahí se acabará la incertidumbre. Además probablemente ganará Bolsonaro. Pero yo creo que aunque no ganase, la incertidumbre acabaría. Haddad lo podría hacer mejor de lo que se piensa.
  • Gran Bretaña: Todos confiamos en que el Brexit encuentre una salida. Parece mentira que nadie presente una solución ingenios apara el problema del Ulster, que es el último obstáculo. Yo creo que se encontrará una solución antes de fin de año.
  • Por último USA, que ha sido un problema para el banco en el pasado, parece que va por buen camino.