BRIC

En China contratan robots

En China están contratando robots y despidiendo obreros porque los salarios no paran de subir y los obreros hacen huelgas. Bienvenidos a la modernidad.

Un dato significativo: el aumento anual medio de los salarios desde 2001 ha sido del 12%

La pregunta es: ¿qué harán con los obreros despedidos?

Ah, y el gobierno chino apoya la compra de robots, porque quieren mejorar la calidad de sus productos, y competir por calidad y no sólo por precio.

Ucrania: ¿un conflicto enquistado?

No veo la solución al conflicto ucraniano. Y ahora EEUU está planteándose mandar armas al gobierno ucraniano para contrarrestar el apoyo ruso a los rebeldes separatistas. ¿Será la excusa para una reacción de Rusia? ¿Adónde nos conducirá todo esto?

¿Cuarta guerra mundial?

Si Putin se empeña en seguir con la invasión soterrada de Ucrania, ¿vamos a acabar teniendo una guerra mundial? Está jugando con fuego, y con la paciencia de los países occidentales. Especialmente de los Estados Unidos. No hace falta decir que las consecuencias de una declaración formal de guerra serían incalculables. El famoso Grexit quedaría en un juego de niños. Las bolsas se hundirían en la miseria…

¿Quien liderará el sector de los trenes de alta velocidad?

Se trata de un mercado potencial enorme. Para muestra el Ave a la Meca. Y nos queda la esperanza de que las empresas españolas puedan jugar un papel de liderazgo, aprovechando su experiencia en la red Ave nacional. Pero les ha salido un temible competidor: China. Las empresas chinas del sector aspiran a llevarse el goloso pastel. Y apuestan fuerte.

Las espadas están en alto.

Xiaomi, el nuevo rey midas

Xiaomi, un fabricante de smartphones a $300 chino valorado en 45.000 millones de dólares, ha sido capaz de meterse en un mercado dominado por el duopolio Apple-Samsung y está a punto de commoditizarlo, es decir, de convertirlo en un mercado en el que todos los productos sean muy similares y se compita por precio. ¿Cómo lo ha hecho? Parece que con dos bazas: 1) unos costes bajos (made in China); y 2) incorporando servicios en sus móviles que le proporcionan ingresos extras.

Por otro lado, todo ello no sería posible sin el importante hecho de que su mercado doméstico (China) es de dimensiones gigantescas. Una ventaja con la que hasta ahora contaban sólo los norteamericanos.

Apréndete este nombre, querido lector. No tardarás en tener un teléfono chino… 🙂

Los tres elementos que marcarán los próximos 50 años

Coincido con McKinsey en que los tres temas que van a marcar la gestión empresarial en los próximos años son:

1. La evolución meteórica de la tecnología y la conectividad. Las capacidades de comunicación y proceso de datos llegarán a todas las personas, a todas las cosas, a todos los procesos y a todos los rincones del mundo. Lo que estamos viviendo ahora es sólo una mínima parte de lo que vamos a ver en las próximas décadas. Lo que hemos visto en películas de ciencia ficción será en unos años una realidad. Los negocios caerán o subirán al ritmo de la adopción de la extensión de las TIC. Ninguna empresa estará a salvo. Nadie se podrá dormir en los laureles.

2. El desplazamiento del centro económico mundial hacia el Este y hacia el Sur. China e India seguirán creciendo y asumiendo un protagonismo en la economía mundial. Pero también Brasil o África. El mundo será menos occidental y nórdico y cada vez más oriental y sureño. Como consecuencia emergerá una clase media que supondrá el gran mercado de las próximas décadas. Las empresas se habrán de preparar para posicionarse en ese nuevo mercado, si quieren ser alguien en el próximo futuro.

3. El envejecimiento mundial. Los países occidentales y Japón van por delante, pero el índice de natalidad por debajo del umbral de mantenimiento poblacional (1,2 niños por mujer) se está extendiendo por todo el mundo (en 2013 ya afectaba a países que representaban el 60% de la población mundial). La población mundial va a dejar de crecer en el horizonte de los próximos 50 años. Y la población será cada vez más vieja, tanto porque nacen cada vez menos niños como porque las personas mueren cada vez a mayor edad. Las empresas van a tener que tratar ese hecho como una amenaza, pero quizás también como una oportunidad.

A esos tres elementos habría que añadir, en mi opinión, el agotamiento de los recursos naturales. Me refiero al petroleo o a las tierras de labor, o a la pesca. Y a la disponibilidad de espacio para guardar las basuras o a la contaminación del aire o el agua, o al calentamiento global.

Las empresas habrán de tener tener en cuenta todos estos elementos para definir sus estrategias de hoy y del futuro. Nadie se podrá permitir actuar contra estas tendencias. Todas las estrategias de éxito se deberán construir sobre ellos.

China camino de la normalidad

Poco a poco, la China se está mutando de una economía emergente a una economía establecida. Aunque aún coexisten importantes desigualdades, el tamaño de la economía china ya compite con los grandes países del mundo. Incluso ya se está disputando el primer puesto con los Estados Unidos, a quien adelantará en breve gracias a la inercia de crecimiento que lleva China, por mucho que su velocidad de crecimiento se reduzca de los dos dígitos al entorno del 5% en el medio plazo. Un 5% sigue siendo una tasa alta, y especialmente para una economía del tamaño que ya tiene la china.

Esa normalización está arrastrando elementos que van a ser de gran importancia para el reequilibrio económico mundial. Uno de ellos es el crecimiento de los salarios chinos, que permitirá una cierta recuperación de la industria en Europa y América, y quizás también en Latinoamérica e incluso África.

Otro elemento es el crecimiento de la demanda interna china, que permitirá exportar a aquel país sobre todo productos de lujo y de calidad, mientras la industria china no sea capaz de proveerlos.

No podemos dejar de lado este fenómeno, porque llenará las agendas económicas de los próximos años.

España se juega mucho en las elecciones brasileñas

En su edición del fin de semana el diario Expansión nos recuerda que podríamos decir que, en buena medida, ‘España va bien si Brasil va bien’. Son muchas las empresas españolas con negocios en Brasil a las que les preocupa y mucho que la economía brasileña encuentre una salida a su actual estancamiento. Estamos hablando de Telefónica, Repsol, Mapfre, y muchas otras.

Brasil es un inmenso país, de más de 200 millones de habitantes, que necesita una política más liberal, que abra la economía, que reduzca la dimensión de lo público en beneficio de las gestión y la inversión privada.

Alibaba, modelo de negocio claro: centro comercial virtual (y 5)

Tienen claro lo que son: una plataforma, un centro comercial digital, accesible a través de Internet, en el que hay sitio para cualquiera que quiera vender sus productos, y para cualquiera que quiera comprarlos, desde cualquier sitio y a cualquier hora. Eso si, en los idiomas que están soportados.

Afirman que no venden directamente, porque no quieren competir con sus clientes. Porque su negocio es mejor que el de la compraventa. Porque así no tienen que invertir en stocks de producto, sólo en asegurarse de que su plataforma funciona bien y es rápida y fácil de usar. Que es fácil comprar y es fácil vender. Y los vendedores les pagan una comisión. Su margen bruto (entendido como el beneficio que obtienen al restar a sus ingresos los costes directos) es altísimo. Y su capacidad de crecimiento es prácticamente infinita.

Alibaba, orientada al largo plazo (4)

La compañía incluye en su declaración de principios una vocación de pensar más en el largo plazo que en el corto plazo. Es una afirmación acertada desde el punto de vista estratégico y de creación de valor, pero, por desgracia, a menudo poco conjugable con la presencia en la bolsa, donde se miran con lupa las decisiones y su impacto más inmediato en la cotización de la empresa.

Aún así, creo que es una muestra de personalidad tener la valentía de expresarlo públicamente, siempre que después se mantenga, a pesar de las caídas bursátiles.