Contabilidad y fiscalidad

Aprendiendo de los errores del Circo del Sol

El Cirque du Soleil (CdS) está en dificultades financieras a causa del parón por el COVID19, según leo en El País (https://elpais.com/cultura/2020-05-30/circo-del-sol-del-esplendor-a-la-ruina-en-tan-solo-tres-meses.html)

Me hace pensar en tres enseñanzas que ningún directivo puede olvidar:

1. Que las empresas hay que gestionarlas observando el balance, no solo la cuenta de resultados. Obviamente en el CdS obviamente no lo han hecho.

2. Que el apalancamiento (el recurso a la deuda financiera en lugar de al capital propio) tiene un límite. Los accionistas, fondos que compraron la empresa endeudándola, han mantenido esa carga, tratando de llevar la rentabilidad de su inversión al extremo. Es un juego peligroso.

3. Que las empresas, como decía en un artículo reciente, han de REINVENTARSE permanentemente. El CdS no es una excepción, y en los últimos 20 años le han ido saliendo imitadores, que lo han obligado a hacer un esfuerzo y han erosionado sus beneficios.

Quien soportará el coste del post COVID19

Aunque esta pandemia no está ni mucho menos superada, ya empieza a debatirse el cómo salir de la crisis y quién y cómo deberá soportar sus costes.

Yo me he hecho mi propia reflexión, que expongo con el deseo de ayudar a mis lectores a aclarar sus ideas, porque hemos de evitar las afirmaciones irreflexivas que ya empiezan a escucharse.

Lo primero que creo que debemos aceptar es que el esfuerzo necesario para salir adelante deberá ser soportado por todos de forma equitativa. Todos quiere decir los más poderosos y ricos y los menos. Obviamente que la claves es definir el modo para que se pueda considerar un reparto equitativo. Por ahí vendrán los problemas.

Otra cosa que también debemos tener clara es que, de modo directo o indirecto, quienes soportarán la crisis serán los ciudadanos, las familias. Tu familia, mi familia, o la de Amancio Ortega o Ana Botín. Porque detrás de las empresas o los gobiernos, no debemos olvidar que hay familias. Familias de los accionistas, los directivos o los trabajadores…

Esos son los tres entes que van a jugar aquí:

  1. Ciudadanos: trabajadores, empresarios, ahorradores/inversores, jubilados, funcionarios…
  2. Empresas: grandes, medianas, pequeñas, bancos…
  3. Gobiernos: locales, nacionales o supranacionales, incluidos organismos públicos de todo tipo.

Esa triada va a apoyarse en los dos sistemas socio-económicos que son clave en nuestra sociedad:

  • El sistema financiero: bancos privados y públicos e instituciones financieras de todo tipo.
  • El sistema fiscal: los impuestos, los presupuestos de gasto, las ayudas en forma de subvenciones o préstamos, etc.

Entre esos 5 elementos, a través de múltiples mecanismos, habrá que encajar el desajuste que implica el parón económico y las consecuencias sociales que va a suponer el coronavirus.

Vuelvo a decir que, lo resolvamos como lo resolvamos, al final de todo hay ciudadanos, estén en España o en Alemania, sean ricos o pobres. Personas que verán afectada su vida y su economía por las medidas que se adopten. No entidades impersonales en las que hay quien puede pensar que acaba todo. Detrás de cada gobierno están sus ciudadanos, que pagan sus impuestos y cumplen sus directrices. detrás de cada empresa están sus accionistas y sus empleados, que cobran sus dividendos o sus salarios. Nadie querría sacrificar nada, pero todos habremos de hacerlo. El COVID19 va a impactar en sus vidas y en sus patrimonios, de un modo u otro.

De los 5 elementos que he citado al principio, queda claro que quienes tienen un mayor protagonismo son los gobiernos, porque están en lo alto de la pirámide e influyen en todos los demás: empresas, ciudadanos, sistema financiero y sistema fiscal. Pero eso no quiere decir que no sea importante el papel de cada uno de ellos.

Pensemos un poco en el papel que juegan.

Los ciudadanos

Ya he dicho, y repito, que ellos son, al final, los que han de poner en común sus esfuerzos para salir de esto. Para ayudarse entre ellos. Unos lo harán voluntariamente y otros obligados, pero ha de ser así. No son las empresas, por ejemplo, las que aportan o reciben fondos, sino que los aportan o reciben sus accionistas, directivos o trabajadores. No debemos olvidar eso cuando decimos «las empresas han de pagar más impuestos» o «las pymes han de recibir subvenciones». Las empresas no son entes abstractos e impersonales; detrás de cada una de ellas hay personas.

Cuando hablamos del gobierno, y por ejemplo decimos que «el gobierno debería pagar una renta básica», ya entendemos que hay personas que lo necesitan y que recibirán esa renta, pero no siempre caemos que ese dinero sale de otras personas, que deberán pagar más impuestos, o dejar de recibir rentas del gobierno (sueldos de funcionarios o subvenciones empresariales, por ejemplo). Los gobiernos no tienen una máquina de hacer dinero hasta el infinito. Si quieren gastar más de lo que ingresan deben pedir prestado (es lo que se llama la Deuda Pública) y lo que hacen entonces es ponerle una deuda a las generaciones venideras, que no podrán gastar todo lo que recauden sino que deberán pagar esos préstamos con sus intereses, como ya nos pasa ahora, por cierto.

Tras esta crisis todos los ciudadanos del mundo veremos reducido de un modo u otro nuestro patrimonio y nuestras expectativas económicas. A corto plazo será por la diferencia entre lo que recibamos del fondo común (en forma de ayudas o subvenciones) y lo que debamos aportar de más (en forma de impuestos). Además de la reducción de patrimonio que experimentaremos porque nuestra vivienda o nuestras acciones o nuestra empresa van a valer mucho menos, porque la economía va a entrar en recesión con fuerza, de la que no sabemos cuándo nos recuperaremos.

El sistema fiscal ya tenemos claro como actuará de mecanismo de reajuste entre unos ciudadanos y otros. ¿Cómo lo hará el sistema financiero? De diversas maneras.

  • Habrá ciudadanos que comprarán los bonos que emitan los  diversos gobiernos. Puede que un ciudadano español compre un bono italiano, y uno italiano compre un bono del estado español. De esta manera los gobiernos podrán hacer frente a las ayudas a empresas y trabajadores.
  • Otros comprarán bonos emitidos por las empresas, para que no entren en concurso y así mantengan los puestos de trabajo.
  • Otros comprarán bonos de los bancos, o mantendrán depósitos en ellos, para que esos bancos les presten dinero a las empresas, los autónomos o a los ciudadanos directamente.

Las empresas

Las empresas hand e defender ante todo su viabilidad; es decir, su capacidad de seguir operando, de sobrevivir. Han de defender sus activos, sus marcas, sus productos, sus clientes, sus mercados y, por supuesto, a sus empleados y a sus accionistas.

Si cae una empresa, todos ellos quedan afectados. E indirectamente toda la sociedad.

La cifra de ventas caerá, los beneficios se reducirán, el empleo se reducirá, el valor de la empresa se hundirá, pero siempre vale más una empresa viva que una empresa muerta. La sociedad no se puede permitir que las empresas mueran, y del mismo modo que los médicos y sanitarios han luchado por que las personas no mueran (o que sean las mínimas), hay que luchar por que no mueran las empresas. Aunque hay que asumir que las más débiles morirán. Y así como a las personas no las podemos resucitar, a las empresas si que las podemos refundar. Pueden empezar de nuevo, o fusionarse con empresas más grande so más fuertes. El resultado final no debe ser necesariamente negativo, como he explicado en uno de mis post.

La forma en que las empresas sean tratadas por el sistema fiscal y el financiero, con el apoyo de los gobiernos, será clave para que la mortalidad sea la menor posible. Es un escenario similar al de los hospitales. Hay que diagnosticarlas y tratarlas, y a aquellas en peor estado hay que ponerlas en la UCI, para ver si alguna puede salvarse.

Pero habrá que admitir que también aquí habrá fallecidos.

Recomponer el escenario empresarial no será fácil, los gobiernos deberán ejercer de árbitros en ese reequilibrio para que sea rápido y justo.

Los gobiernos

En ese papel de gestionar el reparto de las ayudas y los costes de este proceso de reequilibrado al que nos enfrentamos todos, están todos los gobiernos del mundo. En al caso español hay tres niveles de gobierno especialmente implicados:

  1. La Unión Europea
  2. El Gobierno de España
  3. El gobierno de nuestra comunidad autónoma

Todos los gobiernos han de hacer frente con sus recursos a los desequilibrios que se produzcan en sus zonas de influencia, y coordinarse a su vez entre ellos.

Los recursos de todos los gobiernos provienen de sus presupuestos. Cuando aparece un gasto inesperado (como es el caso) tienen tres vías de actuación, que pueden y deben utilizar de forma simultanea:

  1. Tratar de aumentar los ingresos, lo que implica básicamente subir los impuestos existentes o crear nuevos impuestos, siempre en el ámbito de su autoridad: La UE a los países, el Gobierno de España a sus ciudadanos y empresas (incluidos los bancos y los clubs deportivos, por ejemplo), los gobiernos de las comunidades a los ciudadanos y empresas en el ámbito de su comunidad y en el contexto de la legislación nacional.
  2. Reducir los gastos de todas las partidas del presupuesto en la medida que sea posible. Por ejemplo el sueldo de los funcionarios públicos o el de los políticos. Y reducir o incluso eliminar las inversiones, aplazándolas lo máximo posible. Como hará cualquier empresa.
  3. Pedir dinero prestado, sea a instancias superiores o a los mercados financieros (si están dispuestos a prestárselos), para poder gastar más de lo que ingresan.

Como ya he dicho antes, cuando un gobierno se endeuda está pasando una carga a sus ciudadanos del futuro.

El sistema financiero

Lo conforman los bancos centrales de cada moneda (en nuestro caso el Banco Central Europeo junto a los bancos centrales de cada país) y los bancos y entidades financieras de cada país, los mercados financieros (las bolsas) y, en definitiva, los inversores.

A ellos acudirán los ciudadanos, las empresas y los gobiernos a pedir prestado el dinero que necesiten para hacer frente a las necesidades especiales provocadas por esta crisis. Alguna de estas peticiones será de dinero nuevo, y otras serán de aplazamiento (o condonación) de préstamos antiguos. Serán negociaciones tensas.

El sistema financiero prestará en función de las expectativas de recuperación de lo prestado. En este aspecto será clave que los entes superiores respalden y avalen, si cabe, a los inferiores: las empresas a los ciudadanos, los gobiernos a las empresas y los entes supranacionales a los gobiernos.

La cúpula de esos sistemas financieros, y sobre todo los bancos centrales más importantes, destacando la FED norteamericana y el BCE europeo, va a jugar un papel capital (nunca mejor dicho) en esta crisis y en la rapidez y coste de su recuperación.

En conclusión

Todo va a depender de la rapidez con que la economía se recupere, de modo que se eviten quiebras en cadena y se evite entrar en un círculo vicioso letal para todo el sistema.

Lógicamente, los países, empresas y ciudadanos que estén menos endeudados, que tengan mayores reservas para utilizar en estos momentos, son los que saldrán mejor parados. Quienes tengan un exceso de endeudamiento y no puedan acceder al crédito, tendrán muy difícil la salida. Los gobiernos endeudados (como Italia y España) habrán de hacer recortes más serios en sus gastos actuales. En ese contexto se enclava la dura discusión que se está llevando a término estos días en la Unión Europea. Es posible que hablemos de congelación de pensiones y sueldos de funcionarios, si no en recortes. Y, como ya he dicho, congelación de inversiones.

Las empresas lo tendrán más complicado. En cualquier caso habrán de:

  • Congelar dividendos
  • Congelar inversiones
  • Recortar personal no esencial
  • Rebajar sueldos
  • Recortar gastos superfluos y renegociar contratos, como los de alquiler
  • Vender o reducir activos (oficinas, naves, mquinaria…). He escrito un post en ese sentido.

Los ciudadanos que necesiten endeudarse y no tengan opción de hacerlo deberán recortar gastos al máximo y prescindir de gastos como, por ejemplo:

  • ocio, viajes
  • renovación de mobiliario
  • renovación de automóviles

Quizás haya quien deba plantearse la venta de sus inmuebles, aunque los precios van a ir a la baja, lo mismo que los alquileres.

En suma, vamos a enfrentarnos a un tsunami que marcará una época. Habrá un antes y un después de a crisis del COVID19. Ya nadie lo discute. Dejará un rastro de cambio profundo en los cinco ámbitos que menciono en este post. ¡Y sobre todo en los ciudadanos! Nadie está a salvo.

 

 

¿Se salvará el segundo semestre de la crisis del COVID19?

Creo que el mundo no puede permitirse que la crisis del COVID19 se extienda más allá del 30 de junio. Nos quedan tres meses por delante.

Si fuera así, el fracaso sanitario, social y económico sería de proporciones catastróficas.

No me refiero a que podamos olvidarnos del coronavirus, sino a que regresemos a un estado de normalidad sanitaria, social y económica, dentro de la anormalidad que supone que tengamos un virus tan desconocido y letal como este entre nosotros. Y hablo del mundo de una forma global, no de todos los países por igual.

Y asumo que después de volver a la normalidad tendremos que seguir atentos a que el virus no se vuelva a reproducir masivamente y que la ola de contagios no vuelva a descontrolarse. Pero lo importante es que volvamos a poder salir de casa e ir a trabajar como lo veníamos haciendo, de manera que la vida vuela, como digo a la normalidad, o al menos a una cierta normalidad.

¿Cuál es la situación actual? ¿Podemos pensar que eso sea posible? La verdad es que no lo sé, y lo peor es que no creo que lo sepa nadie. Pero voy a tratar de entender y de compartir con mis lectores mi visión de la situación.

Yo me hago un cuadro global de la evolución de la lucha contra el COVID separando el mundo en cuatro bloques, y calificando en cada uno de ellos la evolución de esa batalla en un rango de 1 a 10 en el que 1 es que está en su inicio, y 10 que se ha logrado la victoria. La puntuación es puramente subjetiva, pero creo que sirve para tener un referente.

Estos son los 4 bloques, ordenados según su avance en el proceso, y la puntuación que les asigno:

  1. Asia: 7/10
  2. Europa: 5/10
  3. Norteamérica: 3/10
  4. Hemisferio Sur: 1/10

Cuando el mundo pueda decir que ha superado la crisis, deberíamos tener una puntuación global de 40 (10×4), pero ahora la tenemos de 16, si sumamos los 4 bloques. Es decir, estamos a 16 sobre 40, que quiere decir que no estamos ni a la mitad del camino.

Asia es la más avanzada, pero aún no ha salido del todo (7)

En China alardean de haber superado la crisis, pero las noticias no son del todo claras. La OMS avisa de que en Asia no se puede dar por superada la pandemia. A pesar de que la situación es la mejor de los cuatro bloques, tanto porque empezaron a combatirlo antes (no en vano el virus surgió de China) sino porque han sido más efectivos en su gestión (destacando el caso de Corea del Sur, done, no obstante, siguen habiendo 100 casos diarios de contagios).

Europa está batallando, con algunos brotes verdes (5)

La situación difiere bastante entre países, pero se puede resumir en 3 estadios:

  • Los que están sufriendo la batalla más cruel: Italia y España, con miles de muertos, que parece que ya han superado el pico de contagios y van de baja. Eso sí, a costa de una crisis económica y, si el confinamiento y la parálisis se alargan más allá de Abril, una crisis social.
  • Los que, amparados en su fortaleza sanitaria, social y económica, le están plantando cara con cierto éxito: liderados por Alemania, incluye a Holanda, Suiza, Austria y los Países Bajos. Pero ni mucho menos la han vencido.
  • Los que no se lo tomaban en serio y están reaccionando tarde: Gran Bretaña y Rusia, ambas con poder suficiente como para plantar cara, y en ello confiamos.

Quedan fuera de mi radar los países del Este, que confío que sigan el ejemplo de los demás y ataquen el problema con firmeza.

Confío en que Europa sea capaz de llegar al 30 de junio en un entorno de normalidad, y que el segundo semestre pueda recuperar el pulso económico y social, aunque manteniendo la atención sanitaria. Probablemente se producirá un cambio de hábitos sanitarios, y las mascarillas y guantes estarán al orden del día, y la gente evitará situaciones de contagio. El lavado de manos se generalizará.

Norteamérica está empezando la lucha (3)

En un ejercicio absurdo de machismo patriótico, el presidente de Estados Unidos ha estado ninguneando el COVI19, y las consecuencias las está pagando su país. Los contagios están en curva ascendente, y el número de fallecidos está por ver. Sin duda va a poner a prueba el sistema sanitario yanqui. No obstante, confiemos en la capacidad enorme de un país que ha demostrado de sobras desde su nacimiento su capacidad de hacer frente a los grandes retos. El mundo no puede funcionar si EEUU no funciona. ¿Serán capaces de ganar la batalla en solo 3 meses? Esperemos que sí.

De los otros dos países del subcontinente, Canadá no me preocupa, dadas sus características poblacionales y su capacidad económica. México sí que es más preocupante, pero confiemos en que su gobierno sea capaz de hacer frente a la pandemia. Probablemente de los grandes países es el que tenga más dificultades para ganar la batalla antes del 30 de junio.

Centroamérica y Caribe no los tengo en el radar, pero confío en que sus gobiernos sean conscientes del problema y sepan hacerle frente. No será fácil dada la debilidad de la estructura social económica de algunos de los países centroamericanos.ç

En definitiva, el papel relevante en este bloque lo tiene EEUU, que junto con Canadá deben liderar la lucha y la victoria, y ayudar, por su propio interés, a los demás países, y sobre todo a México.

Hemisferio Sur (1)

Le pongo un 1 porque todos son ya conscientes del problema, y le están empezando a poner solución, pero la mayoría está muy al inicio. Confío en Australia, Nueva Zelanda y en menor medida en Sudáfrica, pero me asustan dos macropaíses: India y Brasil.

Las condiciones poblacionales y económicas de India pueden hacer de ella un polvorín con el coronavirus. ¿Serás suficientes las medidas que pueda tomar su gobierno? Para mi son una gran incógnita y una gran preocupación. Es el país más poblado del mundo.

En cuanto a Brasil, es un gran país, capaz de lo mejor y de lo peor, y me da miedo que su histriónico presidente saque lo peor del país, y ello agrave la pandemia y la crisis. También son, para mí, una incógnita y una preocupación.

El resto de países están empezando a hacer lo que pueden contra este virus maligno. Espero que sigan las lecciones que surgen de los países que lo han experimentado antes que ellos. Y que se lo tomen en serio. Las estrictiras sociales y económicas de muchos de ellos son muy débiles. ¡Sobre todo en África! Aunque también en países que ya arrastraban una crisis: Venezuela, Iraq, Siria, y muchos países africanos.

En resumidas cuentas, sería un milagro si la situación en este bloque se normaliza en tres meses.

Conclusión

Yo quiero ser optimista, pero no va a ser fácil. Recemos por que los avances médicos nos ayuden para que sea posible. Mientras tanto a mi y muchas personas en todo el mundo, solo nos queda cumplir con las recomendaciones de confinamiento y confiar en nuestros sanitarios y en nuestros gobernantes.

La humanidad unida podrá vender en esta Cuarta Guerra Mundial, que gracias a Dios no es entre nosotros sino contra un enemigo invisible. Confiemos en que se el primero y el último.

 

 

Llega la criptodivisa china: esto ahora va en serio

Se ha hablado mucho de la moneda digital que quiere (o mejor dicho quería) lanzar Facebook: la lybra. Parece que el proyecto no tiene visos de salir adelante. La cuestión principal que la ha frenado es, probablemente, el hecho de que estuviera soportada por una compañía privada, por muy grande e influyente que sea.

Pero ahora parece que la cosa ya va más en serio, como no podía ser de otra manera: los bancos centrales (aquellos que soportan sus propias divisas) han tomado cartas en el asunto y se disponen a lanzar las versiones digitales de sus divisas.

El primer caso del que yo tengo noticia, es el de China (palabras mayores). China parece que tras 5 años de preparación va a lanzar en 2020 el cryptoyuan. Estará soportado por el banco central chino, el Banco del Pueblo; y su desarrollo será seguramente meteórico, gracias al uso extendido del pago digital en el país, gracias a aplicaciones como Alipay o WeChat Pay, que ya tienen cientos de millones de usuarios.

También leo que Singapur tiene un proyecto similar muy avanzado. Y seguro que hay más casos, que yo ahora mismo desconozco.

La llegada de las divisas virtuales supondrá, sin duda, una revolución en el ámbito bancario, financiero e incluso político. Las consecuencias no soy capaz de adivinarlas ahora mismo, pero intuyo que serán muy importantes. Y me imagino que las habrá positivas (eliminación del dinero negro y del blanqueo, por ejemplo), pero también negativas.

Por ejemplo: ¿acabarán con el dinero físico? ¿qué sentido tendrán las reservas de los bancos centrales? ¿cómo se comportarán los precios de las divisas? ¿qué papel jugará la banca privada en todo ello?

Estamos, sin duda, ante el comienzo de una nueva era.

Crecimiento o rentabilidad: La clave de todo es generar margen de contribución positivo

Continuamente me encuentro con empresarios que se cuestionan si deben optar por el crecimiento o por la rentabilidad. Es normal, porque todas las empresas se mueven siempre en esa dicotomía.

Gestionar una empresa es elegir entre crecimiento o rentabilidad. Esa es la decisión principal. Y normalmente no es escoger blanco o negro, sino en qué medida se opta por una combinación de uno y otro. Todos querríamos crecer (aumentar nuestra cifra de ventas) y ser cada vez más rentables. Pero son vasos comunicantes: si se opta por crecer, normalmente es a costa de una menor rentabilidad (más gastos, política de precios más agresiva, inversiones en marketing, etc.); y si se opta por la rentabilidad se suele sacrificar el crecimiento (evitar los clientes y productos con menos margen, recortar gastos, etc.).

Lo normal y prudente es que las empresas intercalen períodos de crecimiento con momentos de rentabilidad. Es como conducir un coche: hay momentos en que aprieto el gas y momentos en que aflojo. Para crecer hay que tener gasolina (capital). Cuando ese crecimiento me lanza a otra dimensión (y se me acaba el combustible, el capital), debo aflojar y adaptarme a ese nuevo estadio.

Optar por crecer es optar por arriesgarse, pero NINGUNA EMPRESA PUEDE RENUNCIAR TOTALMENTE AL CRECIMIENTO. La empresa que decide no crecer, aunque no lo crea, empieza a morir lentamente. Y más en los tiempos que corren. Crecer es obligado. La gran cuestión es cómo, en qué, con qué ambición, y sobre todo, con qué recursos. No es lo mismo hacerlo con recursos propios (generados en la fase de rentabilidad anterior) que con recursos ajenos; hacerlo apalancado en exceso (con una excesiva proporción de recursos ajenos) es muy arriesgado. Muchas empresas se han quedado en la cuneta por no respetar esta regla.

Pero, en el otro extremo, TAMPOCO SE PUEDE RENUNCIAR TOTALMENTE A LA RENTABILIDAD. Las empresas tecnológicas, las startups, se habían acostumbrado a eso, porque encontraban socios capitalistas deslumbrados por sus magníficas presentaciones (y un poco avariciosos, y ya sabemos que la caricia rompe el saco) pero parece que esa época se acabó. Los inversores han dicho basta, y si no ven clara la rentabilidad en un futuro cercano, al menos en una parte del negocio (un producto, un país, al menos), ya no ponen su dinero tan fácil. El caso de WeWork ha sido, quizás, el ejemplo que ha despertado las conciencias.

¿Cuál es la solución? Pues teóricamente muy fácil: EL CRECIMIENTO CON RENTABILIDAD. Es decir, acompasar crecimiento con rentabilidad. Crecer a partir de demostrar (en un producto, en un país…) que se tiene un modelo de negocio rentable. Y crecer a la velocidad que permitan los recursos de los que se pueda disponer. Para empezar, de los recursos proporcionados por la parte del negocio que es rentable, y si se quiere ir más rápido (se necesita más combustible para apretar más el acelerador),  de los recursos que estén dispuestos a inyectar los accionistas o inversores externos. ¡Pero no ponerse a crecer hasta que no se aseguren esos recursos!

Es obvio decir que los recursos financieros llegarán con más facilidad si la empresa demuestra que es rentable en algunas áreas de su negocio.

En fin, no me quiero extender, porque es un tema que da para mucho, pero animo a mis lectores a que aporten sus ideas respecto a este controvertido asunto.

¿Será la puntilla para General Electric?

Leo hoy que hay un analista norteamericano que defiende en un informe que la contabilidad de GE es un fraude. Al hacerse público la cotización de la compañía ha caído un 15%.

El analista no es un cualquiera; es quien destapó el fraude de Madoff.

¿Será cierto? De ser así, ¿será la puntilla para GE?

La diferencia entre quebrar o relanzar es la contabilidad

Estos día he leido en la prensa la historia de la cadena de tiendas de electrodomésticos Miró. El gerente actual, que la ha sacado de la quiebra, comentaba que al hacerse cargo del negocio se sorprendió de que no se llevaba una cuenta de resultados por tienda.

¿Cómo es posible que alguien tenga un negocio de venta de lo que sea, con una cadena de tiendas, y no sepa cuánto gana o pierde en cada una de ellas? Pues eso pasa en España en pleno siglo XXI. Parece mentira, pero es así. El resultado ya lo sabemos: un negocio floreciente que se va a pique en cuanto hay que «hilar un poco fino».

Aquí lo fácil es la contabilidad «del gancho» o sólo orientada a cumplir con lo imprescindible: declarar (lo mínimo, eso sí) a Hacienda…

El resultado: un país pobre y miserable en el que se dilapidan muchos esfuerzos y en el que hacer empresa, y sobre todo hacer gran empresa, es trabajo de titanes.

Del beneficio a la caja (y 6): Conclusión

En resumen, pues, para gestionar hay que disponer de los cuatro instrumentos siguientes, al menos con la frecuencia que citamos a continuación:

  1. Desde principios de año, unos Presupuestos del ejercicio, que incluyan:
    • Cuenta de Resultados del ejercicio
    • Balance estimado a finales del ejercicio
    • Presupuesto de Tesorería del ejercicio
  2. Cada trimestre (idealmente cada mes) la Cuenta de Resultados, para saber el beneficio y el cash flow que se está generando.
  3. Cada semestre (idealmente cada trimestre) el Balance, comparado con el Balance al final del ejercicio anterior, para saber qué recursos financieros está requiriendo el negocio y cómo se están financiando.
  4. Cada mes la Previsión de Tesorería, con visión a tres meses, para mantener controlada la tesorería.

En fin, espero que esta serie aporte mi pequeño grano de arena a la comprensión del negocio por parte de los empresarios, y les inspire a mejorar su cuadro de mando.

Del beneficio a la caja (5): la Previsión de Tesorería

Es el cuarto elemento, y el más dinámico. Es el GPS del empresario. Es como un radar que rastrea el horizonte y avisa al empresario-piloto del peligro más próximo.

Se trata de la Previsión de Tesorería, un documento a preparar cada mes (o cada 15 días) partiendo del saldo de tesorería del momento y encolumnando por días, o semanas, o quincenas, normalmente a tres meses vista, los cobros y pagos que se prevean por todos los conceptos. Permite anticipar cómo va a evolucionar las tesorería y así tomar medidas concretas antes de que eso ocurra y antes de que se agote la caja y la empresa deje de cumplir con sus obligaciones.

Del beneficio a la caja (4): los Presupuestos

Aparte de tener la Cuenta de Resultados y el Balance para mirar al pasado, hay que tratar de anticipar el futuro. cada ejercicio hay que tratar de estimar que nos va a deparar, para hacernos una composición de lugar y anticiparnos a cualquier desajuste.

Aunque hacerlo no es fácil y exige un esfuerzo y el apoyo de un profesional de las finanzas, es muy recomendable hacer cada año un Presupuesto Anual que incluya, a ser posible, tres elementos:

  1. La Cuenta de Resultados (CR) prevista para el ejercicio, de la que podamos deducir el cash flow que podemos generar.
  2. El balance previsto a final del ejercicio, que anticipe:
    • la inversión que se planea realizar
    • el incremento del Capital de Trabajo neto que sea esperable
    • la evolución de la deuda bancaria y financiera, a partir de los vencimientos o renovaciones previstos
    • la propia evolución de la tesorería
  3. El Presupuesto de Tesorería del ejercicio, que cuadre con la CR y el Balance previstos y explique la evolución de la tesorería desde la perspectiva de los cobros y pagos previstos en el ejercicio.

Armado con los Presupuestos y con la CR y el Balance, el empresario puede ya hacer frente al duro camino anual.

Pero aún puede disponer de algo más: su GPS. Veámoslo en el 5º post.