Contabilidad y fiscalidad

Del beneficio a la caja

Muchos pequeños empresarios me preguntan porqué sus beneficios anuales no se reflejan en un incremento de su tesorería. Es algo relativamente complejo de explicar, pero voy a intentarlo.

Si hubiéramos de resumirlo, podríamos decir que la Caja (la liquidez de una empresa) no sólo evoluciona de acuerdo a cómo evoluciona el beneficio, sino que responde a la evolución de otros componentes del balance, como son, básicamente:

– La inversión que se haya hecho en Activos Fijos (maquinaria, utillajes, vehículos, etc.)

– El incremento o decremento que haya experimentado el Capital Circulante

En las pymes el principal culpable de que la Caja no evolucione igual que el beneficio suele ser el Capital de Trabajo o Capital Circulante.

¿Qué es el Capital Circulante? Pues es el resultado de sumar el total de cuentas pendientes de cobrar de los clientes y deudores, más el valor de los inventarios menos el total de cuentas a pagar a proveedores y acreedores. Si usted calcula esa cifra a principios de año y la vuelve a calcular a finales de año, y las compara, puede ocurrir que el beneficio hayan sido 3.000€ pero el Capital de Trabajo haya crecido también en 3.000€ por lo que en la Caja no se vean los beneficios. Podríamos decir que “se los ha comido el Capital Circulante”.

Las pensiones en España, ¿un escollo insalvable?

Las pensiones representan en estos momentos el 12% del PIB español. El gobierno ha de hacer frente a una deuda pública que ya excede el 100% del PIB, y ha de recortar gastos para que esa deuda no siga creciendo. Pero, como cada vez la población es más vieja y los ancianos son más y se mueren más tarde, tanto el problema de las pensiones como el del gasto público no sólo no van a solucionarse sino que van a ir a peor. Además, queremos mejorar la educación y la sanidad, a la vez que ayudar a los millones de desempleados que tenemos, lo que supone gastar más y aumentar aún más el déficit.

¿Se pueden subir los impuestos?  Si se sube a las empresas, se las desincentiva a seguir invirtiendo y crear puestos de trabajo, que es la única vía posible para reducir el desempleo. Si se sube el IVA, bajará el consumo y cerrarán empresas. Si se aumenta la presión fiscal sobre las rentas del capital o los patrimonios altos, los capitales se deslocalizarán y se desincentivará la inversión, por lo que será pan para hoy y hambre para mañana.

La única vía razonable es reducir el fraude fiscal y cobrar las deudas fiscales (se estiman en más de 50.000 millones de euros), pero eso ¿qué recorrido tiene? ¿Y es suficiente?

En conclusión, estamos ante un callejón sin salida. Noe s extraño que el país se «internacionalice», porque nuestros empresarios se van a invertir y a vender a otro lado, y nuestro mejores trabajadores emigran.

¡Que el último cierre la puerta!

Capital de trabajo y fondo de maniobra

Los conceptos de capital de trabajo y fondo de maniobra son, probablemente, los dos conceptos básicos que explican el devenir financiero de las empresas. Y, sin embargo, son muy poco conocidos, o mejor dicho, muy poco bien conocidos. Son numerosos los lectores de este blog que me preguntan por ellos, demostrando que es generalizado el desconocimiento o la confusión respecto a los mismos.

Voy a intentar explicarlos de nuevo.

Yo entiendo que el capital de trabajo es el dinero que una empresa necesita para financiar su día a día, sus operaciones habituales. Es la suma del capital invertido en inventarios y en cuentas a cobrar, deducida la financiación que la empresa haya obtenido de sus proveedores y acreedores.

Vamos a poner un ejemplo. Si los inventarios (a precio de coste) suman 100 y las cuentas a cobrar (saldos pendientes de cobro de clientes y otros deudores) suman 200, y el saldo pendiente de pago a proveedores y acreedores suma 180, el capital de trabajo asciende a 120 (100+200-180). Esos 120 hay que financiarlos. ¿Cómo? la primera opción es la financiación bancaria a corto plazo del circulante, de diversas formas como, por ejemplo, factoring, descuento de facturas, pólizas de crédito con o sin garantía de inventarios o facturas de clientes… Supongamos que la empresa suma lineas de financiación a corto plazo por un valor de 80. Le quedan 40 por financiar, si no los números no cuadran. ¿Qué hacer? Sólo hay dos maneras de hacer que cuadren los números: financiando esos 40 con fondos propios o con líneas de financiación a largo plazo. Si es así, eso quiere decir que la empresa está financiando su necesidad neta de capital de trabajo con su fondo de maniobra. Y aquí entra el concepto de fondo de maniobra.

El fondo de maniobra es el exceso de financiación que le queda a la empresa cuando con sus fondos propios más la financiación a largo plazo ha cubierto el valor de sus activos no corrientes (de sus inmovilizados). Siguiendo el ejemplo podemos suponer que los activos no corrientes de la empresa ascendiesen a 300 y que éstos estuvieran financiados por fondos propios (capital más reservas más beneficios) por 80 y financiación a largo plazo (obligaciones, préstamos, leasing, etc.) por un importe de 260. Le sobrarían 40 (80+260-300), que constituirían precisamente el fondo de maniobra.

A partir de esos parámetros se pueden dar todas las casuísticas posibles. Una muy habitual es que las pérdidas o la financiación de la compra de activos fijos con líneas a corto plazo hagan que el fondo de maniobra sea inexistente o negativo, y que la tesorería de la empresa colapse.

No es éste el medio para extenderse más, pero creo que este post sirve para convencer a cualquier empresario que lo lea de que el control del capital de trabajo y del fondo de maniobra son elementos clave de la gestión financiera de cualquier empresa. Por eso es recomendable:

1) Que las empresas lleven su contabilidad de forma adecuada y puntual y obtengan un balance al menos trimestralmente, para controlar esos valores.

2) Que se financien adecuadamente las inversiones en activos no corrientes, con fondos propios o líneas a largo plazo (con los mismos plazos de maduración que los negocios que se piensa hacer con los activos adquiridos), ¡o con tesorería sobrante, si la empresa tiene la suerte de poder disponer de ella!

3) Que el capital de trabajo se financie con líneas de financiación a corto plazo, flexibles, como las de factoring o las pólizas de crédito en cuenta.

En cualquier caso, y para acabar, el directivo debe pensar que la tesorería es la consecuencia de una buena gestión financiera, de un balance equilibrado entre las inversiones (los activos) y el modo de financiarlas (los pasivos), y que las empresas deberían funcionar con la  mínima tesorería posible. ¡Es absurdo tener tesorería ociosa, porque si hay que financiarla cuesta dinero hacerlo, y si no hay que financiarla, es mejor traspasarla a los accionistas, porque el deber de los directivos es devolver todo el capital posible a sus accionistas, y no sentarse sobre tranquilamente sobre los saldos bancarios!

Es un tema del que no descarto en algún momento desarrollar un seminario más amplio, pero espero que a mis lectores en la red les guste este anticipo.

Los largos plazos de pago en España

Leo un informe de Iberinform que muestra que los plazos medios de pago es España siguen estando por encima de los 90 días. Concretamente 95 días indica el citado estudio.

A esa media contribuyen especialmente las grandes empresas, que pagan a 114 días; casi 4 meses.

¿De qué sirvió la ley que pretendía limitar y acortar los plazos de pago? Por lo que se ve, para nada. Seguimos siendo uno de los países que peor paga del mundo, actuando las empresas (sobre todo las pymes) de financiadoras de sus proveedores (sobre todo las grandes empresas). Y no somos capaces de encontrar una solución.

La situación es menos grave (aún siendo mala) en comunidades como Catalunya y Baleares, con plazos medios de pago de 89 y 80 días respectivamente; pero es especialmente mala en otras como Andalucía o Castilla La Mancha, con una media de 107 días.

A vueltas con el gap de expectativas de la auditoría

El reciente fiasco de Gowex en la bolsa española ha vuelto a sacar a la palestra la cuestión de cuál es el papel de los auditores, porque los inversores y toda la sociedad se preguntan para qué sirven los auditores si una empresa puede falsear sus cuentas como lo ha hecho Gowex, y no hace mucho Pescanova, y tantas otras.

La verdad es que es un problema endémico que no acertamos a resolver.

Los auditores se defienden diciendo que el objetivo de la auditoría de cuentas no es descubrir estafas o falsedades, que ellos comprueban que la contabilidad se lleve de acuerdo a los principios contables y se limitan a reclamar las evidencias que les exigen sus procedimientos. Que la responsabilidad de la información que se les proporciona, y en base a la que hacen la auditoría, es de los directivos de la empresa. Pero la realidad tozuda es que eso no basta, y que las cosas no pueden seguir así. Hay que buscar soluciones y ya.

Por ejemplo, quizás haya que hablar de dos tipos de auditoría, una simple, formalista, que sería la que se hace ahora, y una de profundidad, indagadora, orientada a la detección del fraude y en la que el auditor asuma una mayor responsabilidad en caso de no detectar ese fraude.

Es poco probable que esa segunda auditoria se lleve a cabo en las empresas no cotizadas, pero en las cotizadas debería ser obligatorio. Seguramente su coste sería más alto que el de la auditoría actual, pero merecería la pena, si se quiere devolver la confianza a los mercados, ahora perdida.

Una cuestión capital es quien encargaría y pagaría esa auditoría plus (que por cierto podría ser complementaria de la normal). Yo creo que no debería ser la propia empresa auditada quien escogiese el auditor y le pagase. Sugiero que sean, por ejemplo al 50%, los organismos reguladores y los propios mercados. En España me estor refiriendo a la Comisión Nacional del Mercado de Valores (CNMV) y Bolsas y Mercados Españoles (BME).

Cash flow contable y cash flow financiero

Unas notas que amablemente me ha hecho llegar el profesor Pablo Fernández me sugieren este post para matizar un concepto muy importante cuando queremos valorar una empresa: el cash flow.

Existen, dice el profesor Fernández, varios conceptos distintos de cash flow. Yo quiero mencionar dos de ellos, desde mi punto de vista los más usados: cash flow contable y cash flow financiero.

Cash flow contable (accounting cash flow)

Es el más conocido. Se calcula sumando las amortizaciones al beneficio neto después de impuestos.

Cash flow financiero (equity cash flow)

Tiene un mayor interés a la hora de evaluar una empresa. Pretende ser el resultado de los ingresos menos los desembolsos, es decir, de la evolución de la tesorería en el período analizado.

La fórmula sería:

+ Beneficio después de impuestos

+ Amortizaciones (y depreciaciones)

– Incremento del Capital de Trabajo neto (o + decremento, si es el caso)

+ Incremento en deuda financiera (o -decremento, si es el caso)

– Incremento en Activos Fijos ( o -decremento, si es el caso)

– Incremento en otros activos ( o -decremento, si es el caso)

¿Para cuándo el final de los paraísos fiscales dentro de la propia Unión Europea?

Si se sabe que hay países de la UE como Irlanda o Luxemburgo que tienen sistemas fiscales ventajosos que perjudican al resto de la UE (incluida España), ¿por qué se toleran en una Unión que persigue el fraude fiscal y que tiene graves problemas de déficit público y apenas consigue sostener el estado del bienestar que tanto ha costado construir a lo largo del siglo XX?

¿Golpe al dinero B en España?

Hay muchas vías de escape para eludir al fisco en España. Una de ellas es la emisión de facturas a negocios en régimen de módulos. Ahora se habla de que el Gobierno se plantea que desaparezca ese régimen (los inspectores fiscales hace tiempo que lo reclaman).

Cómo explicar la evolución de los resultados

Recientemente un amable lector de mi libro La cuenta de resultados, editado en Libros de Cabecera (www.librosdecabecera.com) me planteaba una aclaración en relación al capítulo 20 del libro: «Cómo explicar la evolución del resultado de un año a otro».

Su pregunta era si el sistema que recojo en el libro y que explico en el mismo para un caso hipotético de aumento de ventas y márgenes de un año a otro, funcionaba igual para el caso de caída de ventas y márgenes.

La repuesta es SI. El sistema funciona igual.

Si tomamos como ejemplo una empresa que el año 1 tuvo ventas por 100, costes directos por 70 y costes de estructura por 20, y el año 2 las ventas cayeron a 90, los costes directos a 65 y los costes de estructura a 15, podremos explicar la evolución de su beneficio de explotación, que pasó de 10 en el año 1 a los mismos 10 en el año 2, y que esa evolución se explica por tres efectos (cuyo detalle se encuentra en el libro):

– Efecto menor Margen Bruto: -3

– Efecto menor Actividad (Ventas): -0,7

– Efecto mayor aprovechamiento de la Estructura: +3,7

Es decir, se mantuvo el beneficio de explotación porque se redujo la estructura.

Animo a mis lectores a tratar de obtener los mismo resultados siguiendo el guión de cálculo que les ofrezco en el libro.

 

38 millones por un Ferrari GTO clásico

Me parece morboso que un coche llegue a pagarse a esos desorbitados precios. Y en especial en los tiempos actuales.

No quiero pensar que los fondos tengan un origen oscuro, pero es probable que el comprador lo haya hecho desde una compañía off-shore situada en un paraíso fiscal.

En estos casos, además, siempre me pregunto qué impuestos paga el comprador. Quizás menos que muchos ciudadanos de a pie…

¿Es eso justo?