Contabilidad y fiscalidad

A vueltas con el gap de expectativas de la auditoría

El reciente fiasco de Gowex en la bolsa española ha vuelto a sacar a la palestra la cuestión de cuál es el papel de los auditores, porque los inversores y toda la sociedad se preguntan para qué sirven los auditores si una empresa puede falsear sus cuentas como lo ha hecho Gowex, y no hace mucho Pescanova, y tantas otras.

La verdad es que es un problema endémico que no acertamos a resolver.

Los auditores se defienden diciendo que el objetivo de la auditoría de cuentas no es descubrir estafas o falsedades, que ellos comprueban que la contabilidad se lleve de acuerdo a los principios contables y se limitan a reclamar las evidencias que les exigen sus procedimientos. Que la responsabilidad de la información que se les proporciona, y en base a la que hacen la auditoría, es de los directivos de la empresa. Pero la realidad tozuda es que eso no basta, y que las cosas no pueden seguir así. Hay que buscar soluciones y ya.

Por ejemplo, quizás haya que hablar de dos tipos de auditoría, una simple, formalista, que sería la que se hace ahora, y una de profundidad, indagadora, orientada a la detección del fraude y en la que el auditor asuma una mayor responsabilidad en caso de no detectar ese fraude.

Es poco probable que esa segunda auditoria se lleve a cabo en las empresas no cotizadas, pero en las cotizadas debería ser obligatorio. Seguramente su coste sería más alto que el de la auditoría actual, pero merecería la pena, si se quiere devolver la confianza a los mercados, ahora perdida.

Una cuestión capital es quien encargaría y pagaría esa auditoría plus (que por cierto podría ser complementaria de la normal). Yo creo que no debería ser la propia empresa auditada quien escogiese el auditor y le pagase. Sugiero que sean, por ejemplo al 50%, los organismos reguladores y los propios mercados. En España me estor refiriendo a la Comisión Nacional del Mercado de Valores (CNMV) y Bolsas y Mercados Españoles (BME).

Cash flow contable y cash flow financiero

Unas notas que amablemente me ha hecho llegar el profesor Pablo Fernández me sugieren este post para matizar un concepto muy importante cuando queremos valorar una empresa: el cash flow.

Existen, dice el profesor Fernández, varios conceptos distintos de cash flow. Yo quiero mencionar dos de ellos, desde mi punto de vista los más usados: cash flow contable y cash flow financiero.

Cash flow contable (accounting cash flow)

Es el más conocido. Se calcula sumando las amortizaciones al beneficio neto después de impuestos.

Cash flow financiero (equity cash flow)

Tiene un mayor interés a la hora de evaluar una empresa. Pretende ser el resultado de los ingresos menos los desembolsos, es decir, de la evolución de la tesorería en el período analizado.

La fórmula sería:

+ Beneficio después de impuestos

+ Amortizaciones (y depreciaciones)

– Incremento del Capital de Trabajo neto (o + decremento, si es el caso)

+ Incremento en deuda financiera (o -decremento, si es el caso)

– Incremento en Activos Fijos ( o -decremento, si es el caso)

– Incremento en otros activos ( o -decremento, si es el caso)

¿Para cuándo el final de los paraísos fiscales dentro de la propia Unión Europea?

Si se sabe que hay países de la UE como Irlanda o Luxemburgo que tienen sistemas fiscales ventajosos que perjudican al resto de la UE (incluida España), ¿por qué se toleran en una Unión que persigue el fraude fiscal y que tiene graves problemas de déficit público y apenas consigue sostener el estado del bienestar que tanto ha costado construir a lo largo del siglo XX?

¿Golpe al dinero B en España?

Hay muchas vías de escape para eludir al fisco en España. Una de ellas es la emisión de facturas a negocios en régimen de módulos. Ahora se habla de que el Gobierno se plantea que desaparezca ese régimen (los inspectores fiscales hace tiempo que lo reclaman).

Cómo explicar la evolución de los resultados

Recientemente un amable lector de mi libro La cuenta de resultados, editado en Libros de Cabecera (www.librosdecabecera.com) me planteaba una aclaración en relación al capítulo 20 del libro: “Cómo explicar la evolución del resultado de un año a otro”.

Su pregunta era si el sistema que recojo en el libro y que explico en el mismo para un caso hipotético de aumento de ventas y márgenes de un año a otro, funcionaba igual para el caso de caída de ventas y márgenes.

La repuesta es SI. El sistema funciona igual.

Si tomamos como ejemplo una empresa que el año 1 tuvo ventas por 100, costes directos por 70 y costes de estructura por 20, y el año 2 las ventas cayeron a 90, los costes directos a 65 y los costes de estructura a 15, podremos explicar la evolución de su beneficio de explotación, que pasó de 10 en el año 1 a los mismos 10 en el año 2, y que esa evolución se explica por tres efectos (cuyo detalle se encuentra en el libro):

– Efecto menor Margen Bruto: -3

– Efecto menor Actividad (Ventas): -0,7

– Efecto mayor aprovechamiento de la Estructura: +3,7

Es decir, se mantuvo el beneficio de explotación porque se redujo la estructura.

Animo a mis lectores a tratar de obtener los mismo resultados siguiendo el guión de cálculo que les ofrezco en el libro.

 

38 millones por un Ferrari GTO clásico

Me parece morboso que un coche llegue a pagarse a esos desorbitados precios. Y en especial en los tiempos actuales.

No quiero pensar que los fondos tengan un origen oscuro, pero es probable que el comprador lo haya hecho desde una compañía off-shore situada en un paraíso fiscal.

En estos casos, además, siempre me pregunto qué impuestos paga el comprador. Quizás menos que muchos ciudadanos de a pie…

¿Es eso justo?

Cómo pasar la primera auditoría

En editorial Libros de Cabecera acabamos de publicar el libro de Marta Grañó Cómo pasar la primera auditoría, un libro esencial para cualquiera empresa que se enfrente por primera vez al escrutinio de los auditores.

En la web de la editorial se puede encontrar más información: http://www.librosdecabecera.com/como-pasar-la-primera-auditoria, e incluso comprar el libro en sus formatos impreso o eBook.

Recomiendo a quienes estén interesados y disponibles que  asistan a la presentación que hará la autora en el Colegio de Censores de Barcelona el próximo 18 de septiembre a las 19.00

¿Cash flow? ¿Pero cuál?

Estoy leyendo un trabajo del insigne profesor Pablo Fernández, del IESE, especialista mundial en valoración de empresas.

El profesor Fernández me hace ver que cuando hablamos de cash flow hemos de aclarar a qué concepto concreto de cash flow nos referimos.

Él me recuerda que hay cuatro conceptos diferentes:

  • Accounting cash flow
  • Equity cash flow
  • Free cash flow
  • Capital cash flow

Accountig cash flow es el beneficio después de impuestos más la cifra de amortizaciones.

Equity cash flow (ECF) es un concepto más complejo, que se obtiene del siguiente modo:

Profit after Tax (PAT)
+ Depreciation and amortization
- Increase in WCR (Working Capital Requirements)
- Principal payments of financial debt
+ Increase in financial debt
- Increase in other assets
- Gross investment in fixed assets
+ Book value of disposals and sold fixed assets
ECF (equity cash flow)

El ECF de un período es el aumento de la tesorería en ese período, antes de pagar dividendos o aumentar o reducir capital.

Free cash flow es el ECF si la empresa no tuviera Deuda. Se calcula así:

Profit after Tax (PAT)
+ Depreciation and amortization
- Increase in WCR (Working Capital Requirements)
- Increase in other assets
- Gross investment in fixed assets
+ Interest (1-T)
+ Book value of disposals and sold fixed assets
FCF (free cash flow)

Por último, Capital cash flow es el capital disponible para accionistas y poseedores de la Deuda.

En definitiva, lo que quiero transmitir a mis lectores, es lo complejo que es el mundo de la valoración de empresas, como nos demuestra en todas sus obras el profesor Fernández. Es por ello que una valoración estrcita y/o compleja de cualquier empresa debe dejarse en manos de auténticos especialistas.

Todos los que hablamos de valoración nos movemos en las fronteras de esta ciencia tan compleja.

 

¿Para qué sirve una auditoria si pasan casos como Pescanova?

Supongo que muchos ciudadanos se hacen esta pregunta. Yo me la hago.

Supongo y espero que BPO, el auditor de Pescanova, deba responder de cuál ha sido su responsabilidad en este fiasco empresarial (uno más en la historia económica de nuestro país).

También, una vez más demuestra que los entramados de sociedades, los grupos complejos con operaciones cruzadas, como era éste, como lo fueron otros tantos que acabaron en escándalos financieros, como la famosa Enron que hundió a Arthur Andersen, deberían ser considerados como “de especial riesgo” en al argot auditor, y deberían ser supervisados con especial énfasis por los reguladores de los mercados bursátiles.

Aprovecho para recomendar a mis lectores el libro Cómo pasar la primera auditoría, de Marta Granyó, recientemente editado por Libros de Cabecera, que toca este y otros interesantes temas alrededor del papel de los auditores. Pueden encontrarlo en www.librosdecabecera.com, y en breve en las principales librerías de España. Y con un decalaje de uno o dos meses, en las de Latinoamérica.

Y usted, ¿sabe cuál es su margen?

Me sigue ocurriendo continuamente. Muchos empresarios no saben cuál es el margen bruto de su negocio. Y por tanto, si los beneficios caen, no saben discriminar entre la parte de esa caída que es consecuencia de que los precios de venta están presionados por la competencia, y que no se pueden trasladar a esos precios los costes directos, y qué parte de la caída es consecuencia de la caída de la actividad, que hace que los costes de estructura estén sobredimensionados.

Aparte del efecto endeudamiento, y del efecto morosidad, que no dejan de ser importantes, sin duda, la empresa debería poder medir con claridad el efecto margen y el efecto actividad a la hora de comparar sus resultados de un año con otro.

El director financiero, el contable, el asesor, basándose en una contabilidad de gestión como Dios manda, deberían poder explicarle al empresario porqué su empresa gana menos, de forma detallada, de manera que entienda las causas del problema. Sólo así podrá al menos intentar solucionarlo.