Cuenta de resultados

Si tu negocio no consigue margen bruto positivo, no es negocio

Lo discutía esta tarde en el consejo de una start-up en la que participo. Si no se consigue que la empresa alcance un nivel de margen bruto sobre ventas aceptable, no es razonable pensar en replicar el negocio, en expandirlo a otros países, etc. Tampoco es pensable lanzar rondas de financiación posteriores. Los gestores se han de focalizar en vender y en hacer el negocio rentable a nivel de margen bruto sobre ventas. Una vez conseguido, al menos en una zona, en una tienda, en un restaurante… entonces es cuando se puede lanzar a replicarlo, franquiciarlo o lo que sea. No hay que esperar a tener beneficios, pero sí a demostrar que “el negocio” ventas y margen bruto) funciona y arroja un margen aceptable.

En mi libro La Cuenta de Resultados puede encontrar el lector una explicación más amplia de lo que quiero decir.

Presupuestos en la pyme, ¿vale la pena?

Soy un convencido de que a las pymes les vale la pena hacer un presupuesto anual que recoja las ventas y costes previstos y por tanto los resultados esperables en el ejercicio que se inicia. Ahora mismo me toca hacerlo a mi.

Este año vamos tarde. Estamos entrando en la última decena de enero y aún no hemos preparado el presupuesto de 2012. ¿Por qué? Pues primero porque no hemos cerrado del todo el ejercicio de 2011 a nivel contable. Segundo porque la incertidumbre es tal que queremos pensarnos muy bien el presupuesto. Tercero, y muy importante, porque no sabemos si vamos a actualizar los sueldos o los vamos a dejar igual que en 2011. Sin descartar del todo que debamos bajarlos en algún caso. O prescindir de alguna persona.

En estos tiempos tan inciertos, es humano prescindir del presupuesto y centrarse en manejar la nave de la empresa en las turbulentas aguas del entorno económico actual. Hay que hacer un esfuerzo para plantearse el devenir del año, pero creo que merece la pena.

El sueldo debe ir ligado a la rentabilidad

¿Cuál debe ser el sueldo de un directivo o de cualquier otro empleado con responsabilidad sobre los resultados? En mi opinión debe ser aquel sueldo que permita a la empresa conseguir su objetivo de margen. Planteado así, el sueldo podemos decir que cae por su propio peso.

¿Cómo establecer la remuneración variable?

No es fácil. En mi opinión establecer una gratificación variable solo es adecuado para aquellos empleados cuya actividad pueda ser asociada a unos indicadores clave de éxito, a poder ser perfectamente ligados al éxito de la empresa en general.

Para aquellos empleados a los que se pueda asignar de algún modo en la gestión de una cuenta de resultados, la mejor fórmula consiste en implicarlos en la mejora de la misma respecto a un presupuesto base, de modo que la superación de una cifra de margen bruto aportado suponga automáticamente un beneficio para el empleado.

Yo lo he tratado de aplicar así en las empresas que he dirigido en cuanto tengo oportunidad, en general con efectos muy positivos.

Para hacerlo posible, desde luego, es imprescindible que la empresa sea capaz de obtener el margen bruto aportado por cada uno de los directivos, un ejercicio difícil pero no imposible.

Escalabilidad, palabra mágica

¿Es su negocio escalable? ¿Va a invertir en nuevo negocio? ¿Sabe si es escalable?

La escalabilidad es una cualidad imprescindible que se le exige hoy en día a los negocios. En especial los negocios de Internet, ámbito en el que se ha generado la palabreja.

La escalabilidad es la capacidad de crecimiento rentable y geométrico de los ingresos, con rapidez y sin que se deterioren los márgenes, sino lo contrario, si es posible.

Los empresarios, los gestores empresariales, están obligados hoy en día a buscar a escalabilidad en sus decisiones estratégicas. Los modelos ne negocio más exitosos del siglo XXI se han basado en este concepto: Google, Facebook, Wikipedia, Coupon…

Productividad, la clave de todo

Mejorar, recuperarse, ser competitivo, sobrevivir, pasa por una premisa: mejorar la competitividad. No debemos olvidarlo.

Productividad en un doble sentido:

  • Directa, es decir, mejora del margen bruto, al conseguir producir y vender más euros por euro de coste.
  • Indirecta, por reducir el coste de estructura y/o aprovecharla mejor, de manera que se consiga vender más euros por cada euro de coste de estructura.

Las empresas han de trabajar para mejorar continuamente sus ratios de productividad. Sus planes estratégicos y sus presupuestos han de recoger objetivos claros y ambiciosos de mejora en ese sentido.

A la parálisis por el análisis

Esta tarde he estado discutiendo con un cliente la estructura óptima del sistema de control económico contable que le estamos montando. Hemos determinado que bastaba con hacerlo a dos niveles: linea de negocio y cliente. De este modo podrá disponer mensualmente de la cuenta de resultados por ambos conceptos.
Lo hemos convencido de no añadir los conceptos de división y proyecto. Hacerlo supondría complicar en exceso el sistema contable.
Lo ha entendido. Hacerlo hubiera supuesto caer en la enfermedad empresarial que se conoce como “parálisis por el (exceso) de análisis”.
No siempre ocurre así. Muchos sistemas de control empresarial mueren antes de nacer por exceso de ambición. Lo importante es disponer de información que sirva para tomar decisiones y que sea fácil de recoger. Ya lo decía Baltasar Gracián: “lo bueno si breve, dos veces bueno”.

Gestionar trimestre a trimestre

Yo era el primero en criticar la forma de gestionar de las empresas cotizadas, sobre todo americanas, obsesionadas por los resultados trimestrales y la reacción de las bolsas. La razón de las críticas a tal actitud era que enfocaban todas sus decisiones al corto plazo, a veces olvidando el largo plazo, y comprometiendo los resultados a 3-5 años vista, para salir favorecidos en la foto del quarter.

Ahora, abocado a gestionar pymes, y forzado a sobrevivir en este entorno de debilidad en el que nos encontramos en España, yo soy el primero que gestiono trimestre a trimestre. Trato de hacerlo sin perder de vista mis aspiraciones a largo plazo, pero no me puedo permitir el lujo de gestionar ejercicios anuales, porque son demasiado largos e inciertos en los tiempos que corren. El año es algo demasiado inabarcable, demasiado vago, sin embargo el trimestre está aquí, y nos da margen (aunque haya quien no lo crea) de gestionar bien las cosas. El trimestre, además, se adapta perfectamente bien a una dinámica de proyectos cortos y objetivos modestos pero palpables, alcanzables a corto plazo.

Además, en los tiempos que corren, si esperamos a saber si estamos consiguiendo el presupuesto anual, cuando nos enteremos de que no lo hemos hecho, ya podemos estar muertos.

Aconsejo, pues, a mi lector gestor, que se ponga objetivos trimestrales y se plantea proyectos o acciones de ciclo trimestral, aunque sólo sea haciendo una mera división del presupuesto anual por cuatro.

La Cuenta de Resultados como instrumento de gestión

Hoy he estado analizando un proyecto de empresa en el que han ofrecido invertir. La información económica que me presentaban mostraba una proyección de la Cuenta de Resultados a muchos años, que no me decía nada. El Margen Bruto que indicaba no descontaba todos los costes directamente relacionados con el negocio, ni se desglosaba por tipo de productos o por los clientes más importantes. Las cifras que mostraban no conducían a nada, y desde luego no ayudaban a gestionarla.

Definir bien al Cuenta de Resultados, de modo que el Margen Bruto o margen de aportación quede claro, y a poder ser desglosado por todos los negocios que se dan dentro de un empresa, es un ejercicio esencial para entenderla.

Una empresa es, al fin y a la postre, un negocio (o varios sumados) que producen un Margen Bruto, que debe contrastarse con los Costes de Estructura para acabar de calcular el Beneficio de Explotación o Beneficio antes de Intereses e Impuestos, o EBIT. Si el o los negocios no producen un Margen positivo, difícilmente la empresa irá bien. Si producen un Margen positivo, pero éste es inferior al coste de estructura, la cosa puede tener solución, ajustando dicho coste. Es esencial, por tanto, separar ambos conceptos. En momentos de crisis puede ocurrir que el Margen Bruto generado por los negocios de la empresa no dé para cubrir el coste de estructura, y haya que reducirlo. No es algo grave. Lo grave es cuando las empresas ni siquiera generan Margen Bruto; entonces si que es mejor cerrar. Aunque a menudo es un problema de algunos productos o clientes, y hay que saberlo para cortar por lo sano cuanto antes. Las manzanas podridas pueden estropear todo el cesto. Pero hay que saber cuales están podridas. Muchos empresarios pierden sus empresas porque no tienen ni idea de cuál es, de verdad, su Cuenta de Resultados.

Mi libro La Cuenta de Resultados (Editorial Libros de Cabecera) trata de ofrecer una guía a esos empresarios, para ponerle solución a ese problema.

2009: presupuestos de guerra

Creo que 2009 es un año empresarialmente hablando en el que deben primar los presupuestos de supervivencia sobre los de rentabilidad. Hay que hacer un presupuesto de mínimos, un presupuesto de guerra.

Desde la perspectiva de los costes de personal, el punto de partida sólo puede ser la congelación de sueldos. Primar el mantenimiento de los puestos de trabajo.

Dicha congelación se puede compensar con una participación porcentual de los empleados en el beneficio que pueda conseguir obtenr la empresa en 2009, proporcional a la participación de cada empleado en el total de la masa salarial de 2009.

Es una idea. Yo la voya intentar aplicar en FraLucca Servicios de Administración S.L. (www.fralucca.com), la empresa que presido y dirijo.