Economía global

El futuro tecnológico (y económico) es de Asia

No digo nada nuevo, pero he encontrado en un artículo de Xavier Ferràs en La Vanguardia una información que expresa de forma abrumadora la superioridad tecnológica que de forma imparable van a alcanzar en el futuro los países asiáticos, comandados por China.

La afirmación es la siguiente:

«Cuatro conglomerados asiáticos (Tokio, Seúl, Shenzhen y Pekín) superan en publicaciones científicas y patentes a la zona de San Francisco-San José»

A mí me ha impactado. Supongo que a mis lectores también.

«Poco a poco, el marketing será solo directo»

La frase no es mía sino que la copio de un artículo de Fernando Trías de Bes en La Vanguardia. La traigo a este blog para pasarle a mis lectores, porque creo que Fernando tiene razón… a medias.

Fernando afirma tal cosa en referencia al papel preponderante de Amazon en relación a los otros canales de venta tradicionales, apuntando que Amazon se está imponiendo a todos ellos. Pero quizás confunde Que haga uso del concepto de marketing directo, entendido como la ausencia de intermediarios, porque Amazon no deja de ser un intermediario.

Yo más bien creo que de verdad el marketing será solo directo en el sentido de que los creadores de productos y servicios (fijaos que no digo fabricantes), poco a poco, se limitarán a vender sus productos y servicios y directamente, prescindiendo de intermediarios, salvo muy pocas excepciones, que serán básicamente las grandes plataformas con catálogos universales que servirán a los clientes que no tengan claro qué o a quien comprar. Porque cuando lo tengan claro, lo harán directamente.

Y el marketing directo no se realizará solo a través de Internet, sino que se combinará con la presencia física repartida por el territorio, para acercarse al cliente y completar y mejorar tanto la experiencia de compra como la entrega y el servicio postventa.

Muchas marcas ya lo están enfocando así. Estoy pensando en Inditex, que basa su éxito en estas premisas, pero también en Mapfre, en el sector asegurador, o Danone en la industria alimentaria. Y hay muchísimos ejemplos más.

La propia Amazon acabará separada en dos empresas: una plataforma comercial que ofrecerá todos los productos mínimamente demandados del mundo, y una empresa que venderá sus propios productos. Es cuestión de tiempo. Simultanear las dos cosas no será posible. Alibaba tiene claro que solo es una plataforma comercial, y esas es la base de su éxito.

En cualquier caso el mensaje de Fernando va en la dirección adecuada: El marketing va a acabar con la mayoría de intermediarios, dejando solo a las grandes plataformas (pocas) y un pequeño espacio (mucho menor) para la oferta de catálogos muy especializados, seguramente acompañados de servicios y asesoramiento también muy especializados.

¿Son los intereses negativos la solución o el problema?

Me pregunto si los intereses negativos que ha establecido el BCE para el euro son la solución al problema de la ralentización del crecimiento económico o al contrario nos van a abocar a una crisis.

Bastantes analistas también se lo están preguntando.

Desde luego pagar por depositar dinero no es algo natural. Es anti intuitivo. Vamos, que mi abuela no lo entendería. Y mi experiencia me dice que las cosas que no entiende mi abuela, más pronto o más tarde se demuestra que son una camama.

Yo, por si acaso, voy a ponerme a cubierto poco a poco, en la medida que pueda.

¡Sobra petróleo!

Es curioso que a estas alturas de siglo estemos viviendo una situación respecto al petróleo, del que ha dependido y aún depende en gran medida el mundo, en la que todos tenemos la sensación de que sobra petróleo. Los precios no suben porque la producción mundial supera a la demanda.

¿Cómo hemos llegado esto?

Por el lado de la oferta porque se ha dado un fenómeno curioso: Estados Unidos, el mayor consumidor de petróleo del mundo, se ha convertido en el mayor productor, de modo que su producción le da para cubrir su enorme demanda e incluso exportar lo que le sobra. Eso ha compensado de sobras las limitaciones políticas que se han impuesto a la producción de otros países, como Irán o Venezuela.

Por el lado de la demanda, porque el esfuerzo mundial por reducir el consumo de petróleo está empezando a dar sus frutos. Los vehículos (coches, aviones, camiones, etc.) se mueven ahora con motores mucho más eficientes, que han reducido drásticamente su consumo. Y el desarrollo de energías alternativas es imparable.

La pregunta es: ¿cómo va a reciclarse la economía del petróleo? Además, ¿van a quedar excedentes no consumidos de las reservas mundiales de petróleo? Los países productores deben estar meditando sobre ello. Sin ir más lejos, Arabia Saudita, que pretende sacar a bolsa su petrolera Aramco, que es sobre el papel la compañía más valiosa del mundo, está dudando sobre el momento y la oportunidad de dicha salida.

Soy muy pesimista con la bolsa

No es un pesimismo digamos coyuntural, de corto plazo, sino estructural. Creo que las bolsas están al inicio de un ciclo especialmente negativo que al menos durará unos 4 años. Lo veo así de negro.

La razón principal para que piense así es que veo a la humanidad en un punto de inflexión a nivel social y en consecuencia también económico. Se están experimentando tal cantidad de cambios que estamos en los albores de un mundo completamente nuevo, en lo político, en lo social y en lo económico. Como consecuencia, creo que las empresas cotizadas, en general (siempre habrá honrosas excepciones), están sometidas a ese cambio, y no siempre serán capaces de sobrevivir al mismo. es más, me cuestiono si esas empresas cotizadas, que son por definición grandes empresas, muchas de ellas verdaderos mastodontes, pueden ser capaces de adaptarse a los nuevos tiempos. La mayoría no lo son.

Para reafirmarme en la idea me he detenido en repasar algunas de las empresas del IBEX35, y en destacar los retos que las enfrentan al cambio que se impone en la sociedad del siglo XXI. Como verán mis lectores, no es un cambio caprichoso, que sea fácil de adoptar por las empresas actuales, sino un cambio impuesto por la propia evolución de la población mundial y la sostenibilidad del planeta.

Empecemos, por orden alfabético:

Las energéticas: Acciona, Endesa, Iberdrola

La primera compañía es un caso de empresa que fue capaz de vislumbrar con antelación el surgimiento de las energías alternativas y ha pasado de ser una compañía constructora a una de energía. En ese sentido está en línea con el cambio. Pero nadie se puede dormir en los laureles. La amenaza para las empresas de generación de energía eléctrica es el autoconsumo y, en general, el movimiento MENOS CONSUMO. Cuando las tecnologías, los costes y la regulación permitan que los consumidores se produzcan su propia energía eléctrica sostenible, las eléctricas tendrán una caída de demanda considerable. Y no estamos tan lejos de que eso pase. Sobre todo en los grandes consumidores de electricidad.

A cambio, en positivo, les llega el coche eléctrico y el surgimiento de la electrolineras, lo que implicará un impulso al consumo eléctrico.

En definitiva, las eléctricas lo tienen relativamente bien, pero no pueden dormirse en los laureles.

¡Ah! Y me olvidaba de un riesgo latente que las afecta: la regulación. La incertidumbre en cuanto a la política global, y la explosión de populismo por doquier, no son un buen augurio para estas empresas tan pendientes de los gobiernos.

Aena, Amadeus, Ferrovial, IAG, Meliá

Creo que en los próximos años veremos una reducción de la movilidad aeronáutica. El movimiento MENOS AVIONES, MENOS TURISMO, que trata de convencer a la población mundial que no tiene sentido abusar del avión, que es uno de los medios de transporte que más contaminan, se extenderá por todo el mundo. Ya se habla de ello en Noruega o Alemania, donde hay quien propugna que no deben tomarse más de 3 vuelos intercontinentales al año, y nunca volar por menos de 1000 kilómetros. Ello conllevará un impacto muy fuerte para lineas aereas, sistemas de reservas, aeropuertos y cadenas hoteleras.

O se avanza en ese sentido o nos cargamos el planeta. ¡Y entonces sí que se acabó el negocio!

Obviamente, habrá quien sepa posicionarsse en ese nuevo mundo; pero habrá quien no. En cualquier caso sobrarán aviones, aeropuertos y hoteles.

Los 6 bancos del IBEX

Es evidente que, aparte del problema esperemos que coyuntural de unos tipos de interés muy bajo que no les deja margen de negocio de intermediación, la banca está sometida al impacto estructural de tres factores: digitalización, virtualización y desintermediación. Esos factores están literalmente desintegrando el negocio bancario como se conocía hasta ahora, y está obligando a la banca a desmembrarse en varios negocios, que compiten con players diferentes: asesores financieros, asesores robotizados, gestores patrimoniales, plataformas de pagos, plataformas de crédito, monedas virtuales, etc…

Un sector que está sufriendo la mayor reconversión de su historia, y que probablemente no existirá como tal dentro de 15 años.

En ese contexto se imponen las operaciones corporativas en todas las direcciones, separación de negocios, fusiones, etc. El que no se mueva no saldrá en la foto.

No es necesario indicar que la banca no está de moda, y podríamos hablar, entre los más jóvenes, de un movimiento que podríamos calificar de MENOS BANCOS.

Las telecos: Cellnex, Masmovil, Telefónica

No deja de ser una paradoja que sus negocios estén amenazados por la tecnología, pero así es. Los teléfonos fijos están muertos, en favor de los omnipresentes móviles, el consumo de linea ha pasado a ser consumo de datos, porque ya se puede llamar si usar la linea, y así sucesivamente. Todo ello ha generado oportunidades para quienes han sabido sacar provecho del cambio, como Masmovil en España, pero todo el sector está amenazado por las grandes tecnológicas, que le tienen echado el ojo.

En los últimos tiempos los accionistas de las empresas de infraestructura, como Cellnex, han ganado más dinero que los de las telecos; con eso está dicho todo.

También aquí se imponen las operaciones corporativas. La Union Europea ha de tomar una decisión urgente.

Acerinox, ArcelorMittal, CIE Automotive

Otro movimiento que debe preocuparnos a todos (económicamente hablando) y en especial a las empresas que dependen de la evolución del sector automoción es el movimiento MENOS COCHES. La industria automovilística está abocada a reducir su producción y a concentrarla en coches eléctricos que sean más sostenibles. Eso implica menos acero, menos metal, y en definitiva menos coches. La industria auxiliar del automóvil y la del acero van a sufrir una importante reducción de su cifra de negocio en los próximos años.

La industria del acero también se verá afectada por el cambio en los hábitos de construcción, evolucionando hacia materiales de mejores características energéticas.

Inditex

La estrella de la bolsa española, su compañía más valiosa, tampoco está a salvo de la ola de cambios. A Inditex la afecta el movimiento MENOS ROPA, que aboga por un mayor aprovechamiento de la ropa, rompiendo con el ciclo comprar-tirar-comprar que ha sido la propuesta de valor principal de Inditex y otras marcas de moda-consumo. ¿Las consecuencias? Pues un parón en su crecimiento y una caída importante de su valor.

¿Nos llevará al final del modelo Zara?

Mediaset

Las antiguas cadenas de televisión están padeciendo lo que podríamos llamar el movimiento MENOS TELEVISION. Las nuevas generaciones ya NO consumen televisión, por lo que cadenas como Mediaset están condenadas a desaparecer cuando desaparezca la generación que aún se pone cada día al frente del televisor, y que cada día es más vieja y cada día tiene menor valor publicitario.

Las cadenas está tratando de contrarrestarlo, pero la competencia de las telecos (que se han metido en los contenidos, como una salida a su propia crisis) y los nuevos entrantes, como Netflix, HBO, Disney, etc., están haciéndoselo muy difícil.

Repsol

Estamos en un mundo donde se impone el MENOS PETROLEO, y el MENOS PLÁSTICO, además del ya citado MENOS COCHES. Es imparable. Eso supone un gran problema para Repsol, al que ya está tratado de hacer frente metiéndose a compañía eléctrica con la compra de activos de Viesgo.

Pero la tendencia es imparable: el petróleo no está de moda, ni puede que lo vuelva estar nunca más.

Viscofan

Otra tendencia imparable es el movimiento MENOS CARNE. El impacto sobre una empresa como Viscofan es obvio. Está claro que los envoltorios de Viscofan no solo pueden envolver carne, pero es que la comida procesada también está cuestionada. Se pretende favorecer la comida de proximidad y las legumbre y hortalizas. Malas noticias para Viscofan.

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Como puedes ver en este repaso rápido y seguramente impreciso y parcial, querido lector, casi no se salva nadie.

Yo creo que estamos en un momento en que la creación de valor está en las empresas medianas y pequeñas no cotizadas. Probablemente más en las medianas porque tienen una mejor relación riesgo-rentabilidad. Por eso mi consejo es reducir la exposición a las bolsas y aumentarla, si se puede, al private equity y en menor proporción al capital riesgo.

 

 

 

La crisis bursátil llegó en agosto

Los mercados financieros (y en especial las bolsas) de todo el mundo están experimentando graves caídas en este mes como consecuencia de las expectativas de recesión que se apuntan en el horizonte global.

Todas las grandes áreas económicas lo están experimentando. Hay factores globales que afectan a todos los países de todas las áreas, como  son:

  • La incertidumbre provocada por la guerra comercial en la que están enzarzados EEUU y China, y que EEUU está tratando de abrir con Europa, que está reduciendo los volúmenes de intercambios comerciales internacionales.
  • La política monetaria laxa, que hace que haya sectores como el bancario que no tienen apenas márgenes de beneficio, y que viene acompañada de tipos negativos (una verdadera aberración económica) y ahora con la temida inversión de la curva de tipos.
  • Las consecuencias del cambio climático que están afectando a las expectativas de los principales sectores sobre los que se ha asentado la economía mundial en el último siglo: automoción, líneas aéreas, energía, incluso turismo, aunque la ola de cambios aún no le haya llegado (cuando le llegue será muy seria)

Además de ello, cada Area económica global tiene sus elementos particulares; por ejemplo:

  • Europa está experimentando la cuenta atrás del Brexit, ese callejón sin salida en el que se han metido los británicos y que no traerá nada bueno ni para ellos ni para el resto de la Unión Europea, si Dios no lo remedia (lo que sería un milagro). Además tiene sobre su cabeza la Espada de Damocles que representa un gobierno italiano populista y  antieuropeo. Alemania ya ha empezado a dar los primeros síntomas de crisis. Gran Bretaña también.
  • América se aboca a una nueva crisis en el cono sur, con Argentina de nuevo protagonista. Estados Unidos está desacelerando su crecimiento, provocando que la FED rebaje tipos y que el presidente Trump se enzarce con su banco central exigiéndole mayores bajadas, lo que no solo no resolverá la crisis sino que a la larga la agravará.
  • Asia nos muestra una crisis en Corea (tanto del Sur como del Norte, aunque de perfiles distintos), otra en Japón, que empieza a verle las orejas al lobo del envejecimiento de su población, y la ralentización del crecimiento de China e incluso de India, que ahora se mete en una posible guerra en Cachemira. A China, además, le aparece un polvorín en Hong Kong, que puede estallar en cualquier momento.

Algunos no son elementos nuevos, pero en estos días se han sacado todos a relucir, porque las bolsas lo estaban esperando, y era cuestión de encontrar el momento. Y aquí está.

La cuestión ya no es si llega una crisis, una recesión, sino cuan grave va a ser.

¿Ante esto qué hacer? Mis lectores saben mi opinión, porque no es la primera vez que pasa y ya he expresado mi opinión en post anteriores: hay que conservar la calma. Creo que los mercados que caen globalmente se recuperan globalmente. La cuestión es cuánto tardan en recuperarse; a veces poco tiempo, aveces algunos años. Esperemos que sea lo primero.

Eso no quiere decir que cada inversor siga su propia política y, por ejemplo, se ponga sus propios stop y venda parte o toda la posición que haya llegado a un stop loss (un límite de pérdidas).

La falta de agua nos traerá la crisis más importante de este siglo

Leo en un artículo en Bloomberg.com, basado en un estudio que ha hecho el World Resources Institute, que hay 17 países, que representan la cuarta parte de la población mundial (1.800 millones de personas) que en unos años van a entrar en crisis por falta de agua. El estudio establece un ranking de países en función de su riesgo de crisis por sequía, clasificándolos con un índice según el grado de criticidad.

El primero del ranking y el peor situado es Qatar, el segundo Israel y el tercero el Líbano.

Los dos países donde ese riesgo traerá mayores consecuencias, porque son los de mayor población, son India y Pakistán.

En Europa no hay ningún país en riesgo extremadamente alto de sequía, excepto la pequeña San Marino.

Aparte de esos 17, hay otros países en los que el riesgo es alto, y entre ellos se sitúa España con el puesto 28º, ¡peor que Argelia o Túnez!

Curiosamente el país mejor situado es Paraguay. Y en Europa es Austria.

Un tema que nos debe preocupar y mucho en los próximos años.

 

Ya avisé: el sector del automóvil entra en una época convulsa

Esta semana Daimler avisa de su cuarto recorte de beneficios previstos en el año.

Hace poco Fiat se ofrecía a Renault para una macrofusión.

Volkswagen y Ford se unen para desarrollar coches sostenibles.

Y así podríamos seguir.

Sin duda alguna a la industria del automóvil le llega un Armaggedon.

Quien no lo quiera ver es que es ciego.

El comercio internacional se ralentiza, ¿es eso malo?

Mi opinión es que no necesariamente. Quizás es malo a corto plazo, pero podría ser bueno a largo plazo.

Lo que no tiene sentido es que el crecimiento del comercio internacional duplicase el crecimiento de la economía mundial. Ahora se estima que se acoplara el crecimiento económico mundial.

¿Por qué está pasando?

Obviamente, ante todo, por el «efecto Trump», es decir, la guerra comercial con China y otros países. Pero yo creo que hay un movimiento de fondo que está liderado por la onda verde que está afectando al comportamiento de consumidores y gobiernos en todo el mundo, al menos el mundo desarrollado. Se está optando por comprar productos más cercanos y evitar así no solo los absurdos costes logísticos que supone mover mercancías de un lado del mundo al otro, sino el impacto sobre la huella de carbono que ello supone.

¿Tiene sentido que comamos manzanas suizas y naranjas de Sudáfrica, cuando ambos productos se producen en España en calidades y cantidades superiores a nuestra demanda? El nuevo consumidor está cada vez más atento a evitar estas barbaridades que atentan contra el planeta. La sostenibilidad es el nuevo credo social, y va a suponer, económicamente hablando, la nueva revolución, superando de algún modo a la revolución tecnológica. Ayer mencionaba el éxito de Beyond Meat, el fabricante de carne sin carne que tanto éxito está cosechando en los Estados Unidos y en la bolsa.

Es por eso que hemos de meditar algo más las consecuencias de la ralentización (yo diría normalización) del comercio internacional que ha provocado Trump. A veces las acciones de algún insensato pueden tener consecuencias positivas inesperadas.

La clase media es la nueva jet set (y eso tiene consecuencias)

Hace años se hablaba de la jet set para referirse a una clase acomodada y privilegiada que viajaba en avión de un lado a otro del mundo, del mismo modo que el sufrido ciudadano cogía su seiscientos para ir de vacaciones al pueblo.

Además, la jet set viajaba todo el año, pero la sufrida clase media se limitaba a hacerlo en agosto.

Pero las cosas han cambiado radicalmente. Ahora ya nadie se plantea ir de vacaciones al pueblo (o casi nadie). Las vacaciones son lo más lejos posible, y si se puede (y se hace por poder), fuera del mes de agosto.

La consecuencia es que ya todo el mundo viaja y lo hace todo el año. En aviones, en cruceros, en coches particulares… el humano del siglo XXI tiene mayor movilidad que nunca. Los precios más bajos, la globalización, la eliminación de barreras burocráticas, el aumento de la oferta turística, la universalización del inglés como idioma franco, el uso de las tarjetas de crédito como medio de pago…, todo ha ayudado a que eso pase.

Y no es solo la clase media de edad media, sino que hay un colectivo que viaja incluso por encima de la media: los jubilados (y en especial los prejubilados). Son personas jóvenes aún, que tienen tiempo y dinero; y no se quieren estar de nada. Yo estoy entrando en ese grupo, y mis amigos literalmente no paran.

El resultado de todo ello: lineas aereas, aeropuertos, ciudades turísticas, hoteles, etc., están saturados. Los habitantes de las ciudades se quejan de que estas se han convertido en parques temáticos en los que no se puede vivir. La polución generada por la industria turística perjudica al aire y a las reservas naturales (playas, bosques, etc.). Las ciudades, los museos, los países, los aeropuertos, los puertos, en general las infraestructuras, no pueden parar ni absorber adecuadamente la avalancha turística.

Estamos ante un problema de éxito que hay que gestionar.

¿Acabará siendo el no viajar lo que se lleve? No me extrañaría mucho…