Economía global

Los bancos han descubierto el private equity

En mi anterior post hablaba de la conveniencia de diversificar la inversión en fondos alternativos, entre ellos los de private equity, y ya avisaba que los bancos estaban empezando a ofrecerlos a sus clientes. Han pasado solo unas semanas y la avalancha de ofertas de inversión en fondos alternativos que me llega de la banca me hace reafirmarme en la conveniencia del consejo que daba, a la vez que preguntarme si esta fiebre será buena o mala para el inversor.

Buena porque pone a disposición de inversores relativamente modestos el acceso a estos fondos.

Mala porque en muchos casos añade capas y comisiones a la inversión. Las comisiones encarecen el producto y en consecuencia reducen sus expectativas de rentabilidad, y las capas hacen que el contacto con las gestoras no sea directo.

En cualquier caso, bienvenida sea la banca en un tipo de activo al que ha llegado tarde.

Estamos en el inicio de una nueva era de guerra fría

Es una guerra fría entre Estados Unidos y China, la gran superpotencia mundial y la nueva superpotencia emergente. Ese enfrentamiento va a estar presente en los próximos años (al margen de que en noviembre gane Trump o sea desbancado por Biden) y sus consecuencias son inciertas.

Para la Unión Europea serán tiempos de equilibrios diplomáticos complejos. Acertar en el posicionamiento puede reportarle pingües beneficios. Equivocarse puede ser fatal. El peor escenario servía enemistarse con ambos.

Veremos también qué papel juegan Rusia, Brasil e India.

Hay mucho capital político y económico en juego.

La gran cuestión es: ¿Qué nos depara al resto del mundo si la actual China dominada por el Partido Comunista Chino se hace con el control de la Tierra? Hoy por hoy solo pensarlo me pone los pelos de punta.

El imparable Elon Musk

He de reconocer que me equivoqué. Siempre pensé que Tesla no se haría un hueco entre los grandes del automóvil, y que uno de ellos la absorbería. Parece que no va a ser así, al menos por ahora. Incluso puede que sea Tesla quien absorba a alguna de las grandes que se quede rezagada, en el proceso de consolidación del sector que se apunta imparable.

Elon Musk ha sido capaz de resolver los problemas de producción y los problemas de rentabilidad (ya empieza a ganar dinero), y la cotización sigue subiendo como un cohete, haciendo que su valor bursátil supere a muchas de las grandes del auto y de otros sectores, y que Musk se afiance entre los más ricos del mundo.

Sin duda es el nuevo Rey Midas, porque su cerebro no para de imaginar nuevos retos y ponerlos en marcha.

Sr. Musk, me quito el sombrero ante usted.

Hoy por hoy el siglo XXI es el siglo Musk.

Acuerdo con condiciones

Tenemos acuerdo en la Unión Europea. Un paso de gigante para tratar de salir adelante en esta crisis.

Para España, 140.000 millones de euros, con condiciones y controles, que hemos de reconocer que nos irán muy bien, porque somos demasiado dados a despilfarrar el dinero cuando nos llega en masa.

No se quiere volver a hablar de los «hombres de negro», pero se parecerán mucho.

Las consecuencias de todo esto, así como el futuro de esta maldita pandemia, siguen siendo una incógnita.

¿Acabaremos saliendo en V?

Hace días, al inicio de la crisis de la COVID, vaticiné que la salida la veríamos más clara el 30 de junio, y parece que quizás va a ser verdad. Ahora empiezo a percibir, al menos en Europa, una sensación de que vamos a volver a la antigua normalidad más pronto que tarde. Los indicadores se recuperan con bastante rapidez, insinuando que una recuperación en V es posible.

Veremos.

Empieza de verdad el siglo XXI

La crisis que está viviendo el mundo no solo está demostrando que no somos nada ante los fenómenos naturales (como una pandemia), que no podemos prever y apenas gestionar. Está poniendo en su lugar la importancia de la vida social, del comercio de proximidad, de los hábitos sanos, de la menor contaminación, de la alimentación, de las infraestructuras sanitarias y de comunicaciones, de las estructuras de gobierno en general, de las redes sociales de ayuda a los menos favorecidos…

Además está acelerando la conversión a la nueva economía que ya llevamos años predicando. Para muchos sectores va a haber un pre y un post COVID.

Por ejemplo para el comercio, que por fin se va a convencer de que debe ser online, aunque sin abandonar el Offline. Para la banca, que ya tiene claro que no va a sobrevivir si no cambia radicalmente. O la automoción, que se enfrenta a un futuro radicalmente distinto. Y hay muchos casos más.

Todas son industrias que ya sabían que estaban en un proceso de cambio, pero lo iban haciendo a su ritmo. Ahora habrán de acelerar, y afrontar cambios radicales.

En el caso de los bancos, deben ser conscientes de que deben convertirse en empresas fintech, como sus nuevos competidores; porque TODO ES TECH.

Las empresas del automóvil también deben asumir las nuevas tecnologías, pero en su caso, además, deben asumir que deben abandonar su modelo en negocio (hacer autos con motores movidos por combustibles fósiles, para venderlos) y pasar a uno nuevo (hacer vehículos con motores movidos por energías sostenibles, para alquilarlos, en una fórmula u otra). De hecho, el sector de la “automoción” ya hace tiempo que se auto-califica como de la “movilidad”.

Hay futuro en esas nuevas “Ítacas”, pero hay que llegar a ellas. Y por el camino habrá muchos damnificados.

En Barcelona estamos viendo estos días las protestas de los empleados de una planta de Nissan, pero no serán los únicos. En los próximos 5 años TODOS los empleados de la cadena de valor del automóvil, tal como ahora está planteada, se verán afectados.

Solo podemos hacer una cosa: asumirlo, tratar de parar el golpe y prepararnos para subirnos a un nuevo futuro. Donde no habrá bancos sino entidades fintech, ni compañías automovilísticas sino empresas de movilidad.

Una gran amenaza, pero también una gran oportunidad.

¿De Trump a Biden? Ni uno ni otro, necesitamos líderes del siglo XXI

¿Realmente los Estados Unidos (el líder global, al menos por ahora) no tienen un líder mejor que la alternativa Trump o Biden? Ninguno me ofrece confianza (Trump el que menos). Y ambos están camino de los 80 años. ¿Es esa la edad razonable de un líder mundial en el siglo XXI?

Espero y confío en que las nuevas generaciones se den cuenta de que hay que renovar el liderazgo mundial. El COVID lo ha hecho palpable y ha demostrado su urgencia.

Ojalá no sea para seguir ahondando en la brecha de populismos de izquierda y de derecha, sino que los nuevos líderes mundiales se den cuenta de que estamos todos interconectados y nos necesitamos unos a otros. Y que necesitamos a nuestro planeta si queremos respirar y alimentarnos. Y si no queremos acabar con todo.

¿Alguien duda de que el mundo postCOVID será un mundo orientado a la sostenibilidad?

Las consecuencias que eso tendrá sobre muchos sectores empresariales serán enormes. Acabo de mencionar el automóvil, pero también el petróleo o el textil, el plástico, el agropecuario, la movilidad, la construcción, etc.etc.

En otro paso también mencioné el turismo.

Era algo que tenía que pasar y a lo que el coronavirus va a dar un impulso.

Qué verdad es que “no hay mal que por bien no venga”.

La recuperación económica se ha de construir sobre esas premisas. Los gobiernos, los empresarios, los inversores, los trabajadores, que se den cuenta de ellos y se apunten a esa apuesta, serán los que se recuperarán antes y mejor de el batacazo del COVID19.

Se va a imponer la tecnología y la economía circular. Será la explosión definitiva de la 4ª Revolución Industrial.

20 cambios del mundo post COVID19

Me permito reproducir aquí un correo que he recibido de OnetoOne Corporate Finance firmado por su presidente Enrique Quemada, en el que desarrolla los 20 cambios, que él califica de irreversibles, que traerá esta crisis.

Los resumo tal como aparecen en el texto de Quemada. Estoy seguro de que pueden generar mucho debate.

Puedes leer el artículo completo (en inglés) en este enlace.

  1. La economía europea se asemejará a la japonesa. Habrá que luchar contra la deflación. Bajo el liderazgo fortalecido de Alemania, una Europa herida permanecerá más unida que nunca.
  2. Los EEUU adoptarán una política keynesiana, con más deuda pública y creación de dinero que nunca, lo que generará mucha inflación. Se acelerará el declive del Imperio Americano. El dólar, en consecuencia, perderá su papel como moneda de reserva. Y dejará de ser un arma de poder en manos del gobierno yanqui.
  3. Se consolidarán los tres grandes bloques o regiones políticco-económicas: EEUU, China y Europa. La producción y el comercio se regionalizará más. El temor a los fallos en la cadena de suministro provocado por el COVID19 acelerará ese proceso.
  4. China incrementará más el peso del consumo privado y los servicios en su PIB. Su crecimiento se estabilizará alrededor del 3,5% anual.
  5. Los países de la OPEP y los países en desarrollo serán los grandes perdedores, debido a la caída del precio de las materias primas y la huida del capital hacia los países desarrollados.
  6. Emergerán nuevas formas de colaboración entre países.
  7. Aumentará la inversión pública. Pero no evitará que se amplíe la diferencia entre ricos y pobres. Los trabajadores menos cualificados estarán en desventaja ante el auge de la digitalización y el teletrabajo.
  8. La religiosidad se incrementará.
  9. Habrá menos demanda de oficinas y los alquileres caerán.
  10. Los ciudadanos habrán aprendido a consumir menos. Y lo harán cada vez más online. Los centros comerciales pasarán a ser cada vez más centros de ocio.
  11. La educación online será más popular. Sobre todo la universitaria y los master.
  12. Las empresas contratarán menos empleados y más autónomos. El número de freelancers crecerá.
  13. Los fondos de Private Equity invertirán más en los sectores de salud, alimentación y tecnología.
  14. Muchas compañías venderán subsidiarias y negocios no estratégicos para mejorar su liquidez. Se priorizarán proveedores de proximidad y se reducirán los modelos de suministro just-in-time. Se acelerará la concentración sectorial y regional, liderada por las compañías más fuertes.
  15. Dejando atrás definitivamente la burbuja de las salidas a bolsa (IPO) de compañías con pérdidas a precios desorbitados, los inversores solo invertirán en compañías con beneficios. Algún unicornio se desinflará y quebrará.
  16. En el ámbito político aumentará la apreciación pública de los expertos frente a los políticos en general. La mayoría de los líderes políticos actuales perderán las próximas elecciones. La política se polarizará aún más.
  17. El mundo se hará más socialista, acabando con exceso de capitalismo e individualismo que hemos vivido hasta ahora. El papel de los gobiernos en la economía aumentará. También las limitaciones de las libertades.
  18. Los profesionales se cuidarán más de ellos mismos, trabajando menos y saboreando los pequeños placeres de la vida.
  19. Resurgirán las startups, porque el confinamiento y el aburrimiento animarán la creatividad, y porque muchas empresas quebrarán. Los trabajadores descubrirán que hay menos seguridad en sus trabajos de la que pensaban.
  20. La deuda financiera va a aumentar. Será el último impulso del largo ciclo de deuda que empezó tras la Segunda Guerra Mundial.

Como puedes ver, una lista interesante, aunque discutible. De algunos de los temas que toca ya he hablado. De otros iré haciéndolo en las próximas semanas.

 

La crisis es la nueva normalidad

A este paso habremos de modificar el concepto de crisis, porque no está siento algo excepcional sino normal. La extensión del período de parón económico como consecuencia de la crisis sanitaria provocada por el coronavirus está haciendo caer el PIB del mundo y aumentar en vertical las tasas de paro y de cierres empresariales. Todo va en cadena.

Si esto sigue así, habrá que pensarse una nueva economía, más resiliente a este estado de crisis continua en el que nos encontramos más y más a menudo.

Eso implica cambios rotundos en muchas cosas y la redefinición drástica de muchos sectores económicos.

Trataré de ir reflexionando sobre ello en próximos posts.