Economía global

Más mercado y menos Estado

Quienes defendemos el liberalismo en materia económica estamos hoy de celebración. Emmanuel Macron, un adalid liberal, ha ganado las elecciones presidenciales francesas.

Hoy surgen también las preguntas post elecciones. Entre ellas la de si Macron será el modernizador que Francia necesita. Un país que se ha debatido entre extremos ideológicos y que no ha tenido estadistas que hayan sido capaces de extraerle todo su potencial. Al contrario, de alguna manera Francia parece que se haya quedado estancada en un pasado que nunca volverá. Francia necesita reinventarse. Y los franceses necesitan un líder que los convenza y los guíe en esa reinvención. ¡Y Europa necesita que Francia se reinvente! Y que asuma de manera eficaz su papel de colíder de la Unión Europea. De alguna manera que sea el contrapeso de la germánica (nunca mejor dicho) Alemania.

Pero ¿qué quiere decir “más mercado y menos Estado”?

En mi opinión lo que quiere decir es que el Estado debe limitarse (que no es poco) a asegurarse de que el mercado funciona, porque esa es la mejor manera de asegurarse de que los recursos se asignan de manera justa y adecuada, y de que todos ganan en el juego de intercambio de valor que es la economía.

El Estado se ha de asegurar de que todos los operadores económicos (oferentes y demandantes de cada producto o servicio, incluido el trabajo y el capital) tienen las mismas oportunidades y que las transacciones se realizan con la máxima fluidez y transparencia. debe asegurarse de que cuando no hay suficientes oferentes o demandantes en un mercado se generen nuevos oferentes o demandantes para evitar situaciones abusivas de oligopolio o monopolio.

Es así de sencillo.

La economía liberal sólo es mala si se aplica mal. Y a veces pasa. Asegurémonos de que no pase más.

Confiemos en que Macron sepa conducir a Francia por esa senda y ese gran país deje de ser (junto a Finlandia) el que tiene un mayor porcentaje del PIB (más del 50%) representado por el gasto público. Deje de ser un país estatalizado de facto.

Trump, perro ladrador…

Se dice “perro ladrador, poco mordedor” y hay quien empiece a cuestionarse si el nuevo presidente de loa EEUU responde a ese modelo.

Bloomberg titula uno de sus recientes artículos Donald Trump, paper tiger

Veremos si efectivamente la era Trump se queda en eso…

El yuan, ¿protagonista en 2017?

China va a continuar siendo el foco de atención de la economía mundial y en consecuencia de los mercados bursátiles, en 2017. Y en mi opinión lo va a seguir siendo especialmente por la evolución que siga su moneda: el yuan. El gobierno chino está tratando de gestionar el yuan para que su devaluación sea controlada, de manera que permita mantener un ritmo de crecimiento del PIB que sea el resultado de un descenso en el crecimiento de la exportación y un aumento del consumo interno. Los chinos están en lo que podríamos llamar “la 2ª Larga Marcha” (la primera fue la que preconizó Mao Tse Tung hace décadas). Esta es una marcha de cariz económico, que pretende que la economía china disminuya su dependencia de la industria y la aumenten los servicios, disminuya la dependencia de la exportación y aumente el consumo interno, disminuya la dependencia de la industria manufacturera básica y aumente la de valor añadido, disminuya la clase obrera y aumente la clase media, disminuya la importancia del sector público en muchos sectores (en especial en la banca) y aumente el sector privado… y todo ello, por supuesto, sin que cambie el régimen político. Es un reto muy difícil, pero en ello están. De que lo consigan depende la estabilidad de los mercados financieros en el mundo. Y uno de los elementos de regulación clave es el cambio de su divisa respecto al dólar.

Si los inversores chinos (o no chinos) ven peligrar en exceso la cotización, sacarán dinero de China a marchas forzadas, y eso agravará el problema creando un círculo vicioso. El resultado será una importación de inflación al país y mayores dificultades para llevar a cabo la agenda que acabo de describir, porque daría un impulso a corto a la competitividad de la industria manufacturera china, aparte de ser visto como una amenaza por el resto de países, que podrían reaccionar elevando sus restricciones al comercio con china. Es decir, una pesadilla global.

Todo ello, ahora, además está especialmente sensible por la postura negativa de Estados Unidos con Trump, que no olvidemos que es el mayor cliente de China.

Así que, ojo al yuan.

Llamada a los empresarios a adelantarse en la reforma del sistema

Leo en Expansión un artículo firmado por Dominic Barton, socio director de McKinsey&Co. en el que aboga por que sean los empresarios quienes se adelanten y abanderen la reforma del “sistema” antes de que lo hagan los gobiernos populistas. Me parece una recomendación acertada, y valiosa viniendo de quien viene. Mi duda es si los empresarios quieren y pueden hacerlo.

Aunque sí que hay aspectos en los que pueden liderar el cambio necesario. Se me ocurren algunos:

– Abandonar la política de ahorro de impuestos a ultranza. Dejar de usar los paraísos fiscales.

– Avanzar en las políticas sociales en sus propias empresas: igualdad de salarios, eliminación o restricción de la subcontratación, ayudas sociales, fomento de las medidas de responsabilidad social corporativa (RSC)…

De hecho la RSC debería dejar de ser un apéndice de la política empresarial para empaparla y diluirse en toda ella.

Una de las claves que apunta Barton es que los ejecutivos dejen de centrarse exclusivamente en el corto plazo y miren más a largo plazo, porque si no lo hacen chocarán de frente con los cambios sociales que nadie será capaz de digerir de golpe y mucho menos de parar.

La industria relojera suiza ve el futuro muy negro

Y no es por la llegada de los relojes digitales, como el iWatch de Apple, sino porque las nuevas generaciones no sólo no pueden comprar sus relojes sino, lo que es peor, no los quieren.

Es un ejemplo más del cambio de hábitos que está cambiando el panorama empresarial en todo el mundo. ¡No todo el cambio es consecuencia de la tecnología!

Expect the unexpected

Me gusta esta expresión que acabo de leer en el informe de un banco referida a la presidencia de Trump y sus posibles efectos colaterales.

Qué podemos esperar de la economía en 2017

Si la política no aporta mayor incertidumbre y cambios heterodoxos de rumbo, que es algo que podría pasar, ante la oleada de populismo que asola el planeta, 2017 apunta a ser un año tranquilo en el que el crecimiento mundial continuará e incluso aumentará levemente (los analistas vaticinan un 3,2%, algo superior al 3% que se espera para 2016).

¿Qué aportará de nuevo?

Pues principalmente el regreso de la inflación y el cambio de ciclo de los tipos de interés. Eso no quiere decir que se conviertan en un problema, pero sí que empezarán a subir. Se supone que también lo harán los salarios.

¿Y las bolsas? Pues deberían mantenerse sostenidas, si la subida de tipos es lenta y los beneficios empresariales se aguantan bien, como debería ser en Europa y quizás menos en América. Aunque en Estados Unidos la procesión irá por barrios, porque en función de la política que adopte el gobierno norteamericano, habrá sectores y empresas más favorecidos que otros. Esos sí, si se produce un recorte de impuestos de sociedades y se facilita la repatriación de fondos de las grandes multinacionales, la bolsa americana puede experimentar coyunturalmente en cierto boom.

Como siempre habrá que estar atentos.

Trump: ¿bomba de relojería?

Mucho me temo que el nuevo presidente de Estados Unidos llevará a la humanidad a tiempos revueltos. Sus decisiones económicas y sobre todo políticas me hacen temer por una era post-Trump muy dura.

Ojalá me equivoque.

¡Ah! Y supondrá una época gloriosa para China y Rusia, que sin duda nos conducirá a una nueva especie de guerra fría, con dos frentes: China-Rusia por un lado y Estados Unidos-Europa por otro. No es un panorama que me entusiasme.

Y un último vaticinio: yo creo que Trump no acabará su mandato presidencial. Veremos si acierto.

Quo vadis Europa?

Europa debe ser consciente de su posición de liderazgo mundial. Si no económico, sí ideológico. Todos (o casi todos) los habitantes del mundo querrían vivir en Europa. Europa supone sólo el 6% de la población mundial, pero el 20% del PIB mundial y ¡el 50% del gasto social mundial! Las cifras hablan por sí solas. Y dan que pensar.

La polución urbana, un problema grave ya

Hace unos días he estado en Hanoi y he experimentado la evidente contaminación del aire debido a su infernal tráfico. La mayoría de personas se cubre la boca con una máscara a modo de protección ante un aire irrespirable. Yo mismo experimenté un molesto picor preludio de le entrada del humo negro en los pulmones. Por nada del mundo viviría en esa ciudad, en la que viven 8 millones de peronas.

Pero no es un fenómeno aislado. Muchas otras ciudades están o han estado en estado de emergencia por polución. Hace unos meses Pekín, recientemente Madrid y ahora mismo leo que le está pasanso a Nueva Delhi, que ha obligado a cerrar colegios y donde los extranjeros se plantean dejar la ciudad.

En Hanoi y Delhi es fruto de la densidad de población y de las costumbres locales, de la que me gustaría destacar algo que se da en la mayoría de urbes en los países en desarrollo: no existen aceras para plantearse andar por la ciudad y los servicios públicos de transporte som deficientes, por lo que todo el que puede se mueve con un vehículo a motor. Normalmene una motocicleta, pero también un coche. Quien ha xperimentado el tráfico de Hanoi, Marrakech o El Cairo, sabe de que hablo.

no podemos seguir así, si no queremos pagar un alto precio. Los recién nacidos ya lo están notando en muchos de esos países.