Economía global

El abismo demográfico

Me da la impresión que la demografía va a mercar el futuro del mundo en los próximos años. Europa y Japón deben enfrentarse al envejecimiento de sus poblaciones y la solución pasa por tres únicas vías: fomentar la natalidad, alargar la vida laboral e integrar a las familias inmigrantes.

China: de una economía industrial a una de servicios

En China la industria reduce sus tasas de crecimiento, pero los servicios crecen. Es la evolución natural de un país que está pasando a marchas forzadas de agrícola a industrial, y de industrial a servicios. Los servicios son ya casi la mitad del PIB, mientras la industria se queda atrás en el 45%. Por descontado la agricultura se queda atrás con un minúscula 5%.

Es un cambio brutal, tanto por su importancia como por su rapidez. Nunca se había dado un cambio así en tan poco tiempo.

Los mercados financieros se han de acostumbrar a esos cambios y no basta con fijarse en los PMI manufactureros (el índice que mide las expectativas de la industria en un país) para enjuiciar el devenir de la economía china.

La reindustrialización de Occidente

Las empresas europeas y norteamericanas están, poco a poco, devolviendo sus producciones a fábricas occidentales porque ya no les sale a cuenta fabricar en China. Eso supone una nueva oportunidad de reindustrializar Occidente, aunque no volviendo a levantar las fábricas que la crisis destruyó, sino aprovechando el momento para rehacer una industria más fuerte, más productiva, más innovadora, más sostenible. Y a China la fuerza a reubicar su industria sobre bases distintas al coste; básicamente mayor calidad y valor añadido.

En definitiva, podríamos decir aquello de que no hay mal que por bien no venga…

Situación extraña en los mercados financieros

Estamos en un momento insólito en los mercados financieros, debido al trabado proceso de negociación del rescate de Grecia. A ese problema se suman al menos otros dos: la debilidad del precio del petroleo y la caída de las bolsas chinas. Y de fondo tenemos otros asuntos, que han quedado en parte eclipsados, pero que siguen influyendo en el panorama financiero, al menos a largo plazo, y de los que destacaría dos: la pérdida de empuje de la economía china y en general de las emergentes, causa y efecto de la caída del precio de las materias primas, y el indefectible aumento de los tipos de interés norteamericanos, con la consiguiente revalorización del dólar frente a otras divisas, principalmente euro y yuan o renminbi (chino).

La situación en Grecia está haciendo correr ríos (analógicos y digitales) de tinta. Y no es para menos. Nadie (o casi nadie) entiende nada.

Por un lado tenemos a un líder griego algo inexperto pero muy o bastante populista, que preside un gobierno variopinto, que quiere llevar a los prestamistas al borde del abismo para que antes de caer por el mismo acepten quitas de su deuda y condiciones ventajosas de pago del resto, y no impongan condiciones internas muy duras, porque el pueblo griego no las aceptaría (véase el referéndum), y que además acepten poner más dinero encima, porque si no no será posible evitar la bancarrota, que ni él ni sus ciudadanos quieren (¡qué listos los tíos!).

Por el otro, uno conjunto de prestamistas, que a pesar de ser quienes ponen la pasta y quienes han aceptado los mayores desaires y quitas, y van a seguir poniendo dinero, consiguen aparecer como los malos de la película. ¡Pero imposible! Pero, ¿por qué pasa eso? Primero de todo, porque están demostrando que la UE no puede seguir gestionada del modo que lo está: los gobiernos nacionales por un lado (Merkel), el Parlamento Europeo por otro, la Comisión Europea por otro (Juncker. ¡vaya personaje! ¿quien se fiaría de él?), el Eurogrupo por otro (el holandés de nombre impronunciable; por cierto, ¡qué aspecto más repelente, de suficiencia y desprecio de los pigs!).

Hasta ahora todos los espectadores hemos confiado en que se impondría el sentido común y se llegaría a un acuerdo. Pero no ha sido así. Los griegos saben que tienen cogido a los prestamistas por los coj… Y los prestamistas ofrecen una imagen patética. Son gigantes con pies de plomo.

Resumiendo tenemos a unos ciudadanos griegos que quieren que los ciudadanos del resto de la UE les sigan prestando dinero y les perdonen todo o parte del que les habían prestado antes. Y que están dispuestos a hacer algunos pero no todos los sacrificios que se les piden para poder devolver el dinero que han recibido. Es una versión macro del archiconocido “cuando uno le debe 100.000€ a un banco tiene un problema, pero si le debe 100 millones de euros, el problema lo tiene el banco”.

¿Quien acabará de dar su brazo a torcer? Lo curioso es que no lo sabemos, pero si no se llega a un acuerdo, tendremos un problema y grande, que las bolsas están poco a poco descontando para que no les coja de golpe. Si se llega al acuerdo, todo el miedo descontado se recuperará de golpe. Estamos, pues, en una situación de cara o cruz, en la que lo mejor es esperar y rezar.

Al final de todo, lo que se necesita para llegar a un acuerdo es que el primer ministro griego y Angela Merkel encajen una solución que permita a ambos ir a su electorado a presentarla como si no la mejor, la más buena.

Por el lado de Merkel, algo que permita explicar que Grecia está en manos de un gobierno que honestamente desea reencarrilar sus finanzas, pero que debe hacerlo a medio/largo plazo y a través de un crecimiento del PIB, y que ello conlleva aceptar unos niveles asumibles de austeridad, y que se ha llegado a una entente en ese sentido. Que los ciudadanos alemanes (y del resto de la Union Europea) no pueden dejar caer a Grecia, que es parte de la Unión, y que, confiados en el liderazgo de Tsipras, van a apoyar este postrero y esperemos que definitivo intento de salir del agujero en el que está el país. La alternativa supondría la salida de Grecia del euro y de la UE, que la mayoría de ciudadanos de Alemania y de la UE no quiere, y que supondría un mal precedente y un desprestigio del proyecto europeo. El proyecto europeo es mejorable, pero es el único posible en estos momentos de la historia. Este acuerdo nos marca una señal en la buena dirección, y hemos de seguirla.

Por el lado de Tsipras, debe poder hacer un discurso a su pueblo que incida en que la Union Europea y la Troika en general no desean ningún mal al pueblo griego, sino que todo lo han hecho para ayudarlo a salir del pozo en el que están y han estado hasta ahora sus finanzas públicas, y que el acuerdo firmado formaliza la continuidad de ese apoyo, pero que el país ha de hacer un esfuerzo para reequilibrar sus finanzas, y en ese contexto se han fijado unos objetivos fiscales, que no sólo son de la Troika sino que lo son del propio gobierno griego, y lo han de ser del país. Y para alcanzar esos objetivos se deben asumir diversas medidas, nos gusten o no nos gusten. La alternativa es la salida del euro y de la Union Europea, que una inmensa mayoría de griegos no quiere, y que nos haría dar un paso atrás en nuestra historia. Este acuerdo nos marca una señal en la buena dirección, y hemos de seguirla.

¿Y qué pasará después? Pues, si se firma un acuerdo y las cosas se recomponen, todo dependerá de la actitud de Grecia. Si vuelve a las andadas, será su final en la UE. Pero yo quiero creer que no va a ser así. Y quiero creer que un resultado positivo de la victoria de Tsipras en el referéndum y la eventual firma del acuerdo de rescate, pueda ser el fortalecimiento de Tsipras (quizás con unas nuevas elecciones), y Grecia necesita un gobierno fuerte y estable, que no ha tenido en décadas, para llevar a cabo la salida del pozo en el que está.

Si no se firma el acuerdo, pues habremos de resignarnos a que Grecia salga del euro y a un período de inestabilidad debido al reajuste macroeconómico que supondría. ¿El fin del mundo? No, pero un buen terremoto.

La sociedad frente a las grandes corporaciones

En Libros de Cabecera (www.librosdecabecera,com) acabamos de publicar un libro del profesor y guru del management Henry Mintzberg titulado La sociedad frente a las grandes corporaciones.

En el libro el autor defiende que la sociedad civil necesita reequilibrar el balance de poderes con una mayor implicación política, porque de no hacerlo la influencia de las grandes corporaciones seguirá minando la democracia.

Quizás el texto peque de alarmista, pero sin duda pone el dedo en la llaga denunciando el hecho irrefutable que las grandes corporaciones globales han alcanzado un poder que a menudo excede al de los gobiernos. Y algunas de ellas hacen un uso pernicioso de ese poder, en beneficio propio y en perjuicio de la sociedad, afectando a los derechos de los trabajadores, a los intereses de los consumidores o al equilibrio medioambiental, por ejemplo.

Recomiendo la lectura del libro, que es extraordinariamente ameno y que se adapta a la realidad política de muchos países, entre ellos España, donde determinados movimientos populares como Podemos coinciden en gran medida con las tesis del autor.

En definitiva, se trata de denunciar los vicios del capitalismo para preservar el capitalismo. Por ahora, en mi opinión, el menos malo de los sistemas económicos.

Grecia-UE, la gran partida de póker

Yo creo que Grecia y sus acreedores están condenados a entenderse. Actualmente están jugando una gran partida de póker de la que ambos quieren salir ganadores. Y todo es un teatro para poder justificar ante sus respectivos ciudadanos y ante el mundo que han salido perdedores, pero que se ha llegado al mejor acuerdo posible. Y al único posible. En el que ambas partes han salido perdedoras, y que eso permite convertir la derrota en una victoria. De lo contrario a Grecia le esperaría la bancarrota y a los acreedores, y en especial a la Union Europea, un gran desprestigio y una considerable crisis del euro (yo creo que a estas alturas no supondría su desaparición).

Las empresas o serán digitales o no serán

Creo que la revolución digital no es una moda que pasará sino que está aquí para quedarse. Para transformar nuestras empresas. Todas (absolutamente todas) las empresas vana ser digitales en un futuro. Lo digital dejará de ser un complemento, para pasar a ser el tronco principal que guiará los negocios. Lo no digital será lo accesorio.

Los empresarios que no se den cuenta de ello, verán como sus empresas perecen.

En China contratan robots

En China están contratando robots y despidiendo obreros porque los salarios no paran de subir y los obreros hacen huelgas. Bienvenidos a la modernidad.

Un dato significativo: el aumento anual medio de los salarios desde 2001 ha sido del 12%

La pregunta es: ¿qué harán con los obreros despedidos?

Ah, y el gobierno chino apoya la compra de robots, porque quieren mejorar la calidad de sus productos, y competir por calidad y no sólo por precio.

¿Cuarta guerra mundial?

Si Putin se empeña en seguir con la invasión soterrada de Ucrania, ¿vamos a acabar teniendo una guerra mundial? Está jugando con fuego, y con la paciencia de los países occidentales. Especialmente de los Estados Unidos. No hace falta decir que las consecuencias de una declaración formal de guerra serían incalculables. El famoso Grexit quedaría en un juego de niños. Las bolsas se hundirían en la miseria…

Guerra de divisas

Estamos entrando en una etapa económica que va a estar caracterizada por una guerra de divisas. La inició Estados Unidos, al dejar caer el dólar. Y ha llegado a unos niveles tales, que está obligando a incorporarse al campo de batalla a casi todos los países del mundo, que no pueden dejar que sus divisas se revaloricen en exceso contra el dólar, perjudicando sus exportaciones (porque el comercio mundial se hace esencialmente en dólares, empezando por el del petroleo).

Los contendientes son los gobiernos de todos los países del mundo, y aunque las armas son de todo tipo, la más importante es la política monetaria de sus respectivos bancos centrales. Los que peor lo tienen son los países que están en un proceso de reducción de tipos para impulsar la economía, porque es muy difícil atraer dinero a la propia divisa cuando se están bajando los tipos de interés.