Emprendimiento o emprendedores

Aprendiendo de los errores del Circo del Sol

El Cirque du Soleil (CdS) está en dificultades financieras a causa del parón por el COVID19, según leo en El País (https://elpais.com/cultura/2020-05-30/circo-del-sol-del-esplendor-a-la-ruina-en-tan-solo-tres-meses.html)

Me hace pensar en tres enseñanzas que ningún directivo puede olvidar:

1. Que las empresas hay que gestionarlas observando el balance, no solo la cuenta de resultados. Obviamente en el CdS obviamente no lo han hecho.

2. Que el apalancamiento (el recurso a la deuda financiera en lugar de al capital propio) tiene un límite. Los accionistas, fondos que compraron la empresa endeudándola, han mantenido esa carga, tratando de llevar la rentabilidad de su inversión al extremo. Es un juego peligroso.

3. Que las empresas, como decía en un artículo reciente, han de REINVENTARSE permanentemente. El CdS no es una excepción, y en los últimos 20 años le han ido saliendo imitadores, que lo han obligado a hacer un esfuerzo y han erosionado sus beneficios.

¿Cómo es posible que una empresa como Scytl entre en concurso?

Para quien no la conozcan, Scytl es una empresa pionera y líder mundial en sistemas de voto electrónico. Y la noticia de hoy es que se ha declarado en concurso de acreedores y va a ser liquidada. Un fondo especializado en este tipo de rescates ha hecho una oferta para quedarse la actividad, los activos y el personal, a un precio de derribo. El juez mercantil que dirime el concurso habrá de decidir si se los adjudica, en aras de mantener el empleo.

La empresa dejará un gran agujero a quienes la financiaron: bancos, entidades públicas y, por supuesto, accionistas.

Pero yo me pregunto: ¿cómo es posible que haya pasado? A nadie se le escapa que el voto electrónico va a ir en aumento en los próximos años, convirtiéndose en un mercado suculento. ¿Por qué ha pasado esto?

La única respuesta que se me ocurre es que ha habido un problema de gestión. ¿Será que aunque tenemos buena ciencia, capacidad de desarrollar soluciones tecnológicamente brillantes, no somos capaces de gestionar las empresas que las tratan de llevar al mercado? Me temo que es así: buenos técnicos y científicos, pero gestores mediocres.

Scytl era una candidata a unicornio de las más claras entre las Startup españolas. Y ahora caerá en manos de un fondo que estoy seguro que hará un buen negocio con ella. Demostrando que tiene buena tecnología y que es un negocio rentable. Y vendiéndola a un tercero, limpia de deudas y de gazapos de gestión.

Sin duda es un caso para el estudio, del que deberíamos sacar enseñanzas. Espero que alguna escuela de negocios lo haga.

Si alguien conoce bien el caso y quiere plasmarlo en un libro, ofrezco mi editorial para publicarlo.

La importancia de las startups para el empleo y la economía

El emprendimiento y la inversión en proyectos de startups no son un fenómeno pasajero, sino que cada día toma más importancia en España y en toda Europa.

Leo un informe referido a 2019 del que entresaco algunos datos que lo demuestran.

Por ejemplo, en 2019, solo en Barcelona, 36.000 puestos de trabajo procedían de las 2.000 startups establecidas en la ciudad. Eso suponía que 7 por cada 1000 habitantes, lo que no está nada mal. Aunque aún estamos lejos del impacto en el empleo de startups del que gozan en Londres (20 por cada 1000) o Amsterdam (19 por 1000).

El dato que da el informe es que el empleo en startups creció un 10% en Europa en 2019.

Por último, para que tengamos una idea de la dimensión económica de la inversión en startups en Europa, en los años entre 2015 y 2019, el valor de las empresas vendidas por el Capital Riesgo ascendió a 44.300 millones de euros en Gran Bretaña, 42.200 en Suecia, 26.800 en Alemania o 12.200 en Países Bajos. En España solo fueron 3.800 millones, que tampoco está tan mal.

Y un último dato esperanzador: el informe apunta a que solo en Barcelona, hay 7 startups que son futuros unicornios (empresas con una valoración por encima de los 1.000 millones de dólares).

No es imposible compaginar la sostenibilidad con el beneficio

Se puede compaginar, y hay ejemplos de ello.

En ese sentido recomiendo el libro La estrategia del océano esquilmado, de Nadya Zhexembayeva, que podeis encontrar en Libros de Cabecera.

El libro explica cómo debes orientar tu estrategia para encajar tus productos y toda tu empresa en la economía circular, y presenta multitud de ejemplos de empresas que lo han hecho y son exitosas. Y no solo eso, defiende la autora que solo las empresas que se orienten de ese modo sobrevivirán, porque los consumidores y los gobiernos descartarán a cualquier empresa que no lo haga.

Os animo a que lo leais. Está traducido por mí.

¡Feliz Sant Jordi!

Globalización 2.0: algo bueno que nos traerá el COVID-19

Haciendo bueno el refrán de que no hay mal que por bien no venga, el coronavirus nos va a traer una esperada y necesaria «Globalización 2.0».

No será el fin de la globalización, como algunos reclaman y proclaman, porque sería absurdo y además es imposible, pero sí una globalización más equilibrada, en todos los ámbitos de nuestra vida y nuestra economía:

  • La industria, con una dependencia menor de China, al menos en algunos ámbitos.
  • El turismo, con un frenazo a la expansión acelerada de los viajes, sobre todo los transoceánicos, pero también los de corta estancia.
  • En la agricultura. con un fomento de la compra local.
  • En el comercio, alcanzando un reequilibrio entre el eCommerce y el comercio físico, pero no en una estrategia de confrontamiento sino de integración.

Ese cambio no se realizará solo por las condiciones de vida que exige el coronavirus, sino porque lo exige el planeta.

No tiene sentido que todo lo compremos en China, y de allí nos lo hagamos traer todo. No tiene sentido que cojamos un avión para pasar un fin de semana a kilómetros de distancia. No tiene sentido que comamos naranjas de Sudáfrica. Y muchos más ejemplos de lo que hacemos en nuestra vida cotidiana.

Creo que es un momento clave para la humanidad. Si no lo hacemos acabaremos con nuestro planeta y en definitiva con nuetra propia especie.

Los empresarios somos los primeros que nos hemos de poner las pilas y empezar a actuar de verdad dentro de una estrategia circular, buscando eliminar o al menos reducir al máximo nuestra huella de carbono. Pero hemos de tener el apoyo de los consumidores y de las administraciones. Creo que ahora, por fin, todos estamos de acuerdo. Y sí: podemos.

¡Bienvenida la globalización 2.0!

Las empresas, los empresarios, nos sacarán de esta crisis

¿Cuántas veces tendremos que recordar que sin empresas no hay empleos? ¿Que sin empresas no se sostiene el presupuesto social?

Me ha parecido un buen momento para recordar que la salida de esta crisis pasa por las empresas. Que nadie lo dude. Las administraciones pueden y deben ayudar a que eso pase, dar facilidades, pero son los empresarios los que han de volver a producir, a abrir fábricas y hoteles, a dar empleo, a comprar a sus proveedores, a exportar, a pagar las cuotas de la Seguridad Social, a pagar impuestos.

Las empresas son las que pagan, directa o indirectamente, la mayor parte de los impuestos que permiten que el país disponga de los servicios públicos que hemos decidido tener como comunidad (educación, sanidad, seguridad, etc.).

Si no hubiera empresa, si no hubiera empresarios dispuestos a seguir adelante, se pararía todo.

Es obvio que el país podría escoger tener empresas públicas, dirigidas por funcionarios, pero la historia demuestra que ese no es el camino. El sistema capitalista es «el menos malo de los sistemas económicos».

Y en el sistema capitalista, si no hay empresarios, no hay economía. No hay vida.

Que nadie quiera ver en mis palabras un menosprecio a nadie, y menos a los trabajadores, tanto por cuenta ajena como propia. Pero el motor que hace que la economía se ponga en marcha, y que gestiona la creación de riqueza, como un director de orquesta dirige a los músicos, es el empresario. Personas, al fin y al cabo, que ponen su capital y su inteligencia al servicio de una misión. Algunos son mejores y otros peores, pero ese es su cometido.

Que tampoco nadie piense que abogo por un capitalismo salvaje, en el que los empresarios tienen carta blanca para hacer lo que quieran. Creo en el capitalismo, pero dentro de unas reglas de comportamiento marcadas por una competencia leal y por el respeto de los derechos de los trabajadores, los consumidores, y los ciudadanos en general. Siempre dentro de la ley.

La mayoría de los empresarios que conozco respetan esos principios. Y, en cualquier caso, la ley se les debe aplicar a todos, y las administraciones deben vigilar de que la cumplan.

Confiemos, pues, en nuestros empresarios, para sacarnos adelante del bache de esta crisis del COVID19. Si alguien piensa que el gobierno solo nos podrá sacar de esta, se equivoca. Tampoco lo harán los sindicatos. Son los empresarios quienes han de llevar el liderazgo. Los demás hemos de animarlos a que lo hagan y ayudarlos en lo que nos toque.

Del mismo modo que en la crisis sanitaria hemos confiado en los médicos, para que, junto a todo el sistema sanitario, nos ayudaran en la crisis sanitaria, hemos de confiar ahora en los empresarios, para que, junto a sus trabajadores, nos saquen de la crisis económica.

Yo confío en ellos. Del mismo modo que los médicos se juegan su propia salud, y la de todos, los empresarios se juegan su propia vida, en este caso profesional y económica, y la de todos.

Del mismo modo que los médicos y sanitarios reciben nuestro aplauso cada día, los empresarios y trabajadores deberían recibirlo hasta que nuestra salud económica deje de estar en peligro.

Sobrevivirán las empresas que se capitalicen

Si algún empresario confía en que la banca lo salve de esta crisis, se equivoca.

Y no es porque la banca tenga especial interés en hundir su empresa, sino al contrario. Es porque su empresa pasará de golpe a ponerse por encima del límite de solvencia mínima que todo banco exige para dar un crédito.

Si el nivel de crédito bancario que tenía hasta ahora una empresa era, por ejemplo, de 3 veces su EBITDA (beneficio antes de impuestos y amortizaciones), es decir, que podía devolver toda su deuda bancaria en 3 años de EBITDA, ahora, que su EBITDA va a caer con fuerza, ese ratio se disparará. Por ejemplo, si el EBITDA cae un 50%, el ratio de Deuda/EBITDA pasará automáticamente de 3 a 6. ¡Ningún banco querrá darle más crédito! Incluso probablemente le recortarán las líneas de crédito actuales. Alguna se la cancelarán.

El panorama es desolador.

¿Qué solución hay? Solo veo una: los socios deberán poner más capital, si es que pueden. Vendiendo su patrimonio personal, o avalando con él posibles préstamos personales.

Es el momento de apostar por su empresa si quieren que sobreviva.

Habrá que hacer un plan de viabilidad en el que se estime el volumen de capital necesario para pasar los próximos 24 meses en un escenario razonable. Si el capital que se aporta es excesivo, siempre se podrá en su momento reducir el capital de nuevo y devolver el exceso a los socios.

La situación ideal es que todos los socios aporten en proporción al porcentaje de capital que tienen ahora en la empresa. Si no es así, y solo ponen nuevo capital unos socios, pero otros no, se crea un problema añadido: hay que acordar en qué condiciones se pone ese capital. Eso implica valorar la empresa. Y este un momento muy malo para valorarla, porque estamos en medio de una crisis de alcance desconocido. En cualquier caso, habrá que hacerlo. La ayuda de un experto y de algún modo mediador, será muy recomendable en estos casos.

Una opción que también se puede analizar es que el capital se ponga en forma de préstamo participativo convertible. Es un préstamo que los bancos computan como recursos permanentes, que se puede convertir en capital más adelante. De nuevo el consejo de un experto (abogado, economista) es recomendable.

Si quieres salvar tu empresa, es el momento de demostrarlo.

 

Reflexiona sobre el futuro de tu empresa en estos días de confinamiento

El confinamiento a que está obligando el COVID19 a la humanidad, permite a los empresarios plantearse el futuro de sus empresas, amenazado por la crisis económica a la que debemos enfrentarnos.

En muchos casos ese futuro va a requerir cambios importantes para asegurar la supervivencia. Sobre todo en los sectores más afectados por esta crisis.

Si en tu sector va a ser muy difícil ser rentable, has de reinventarte tu modelo de negocio y encontrar un espacio diferenciado y rentable, si es que es posible, o si no, deberás cambiar de sector, y si no te ves capaz de hacerlo deberás liquidar la empresa, sin que te tiemble el pulso. Este es un buen momento para pensarlo con detenimiento.

En el pasado son muchas las empresas que han sabido reinventarse y encontrar la rentabilidad donde nadie era realmente rentable. Han reinventado sectores enteros.

Los ejemplos de Apple en el sector de los PCs, de Ryanair en las líneas aereas, de Ikea en los muebles, de Cirque de Soleil en el circo, los tenemos todos in mente.

No te quedes paralizado. No te limites a quejarte. Ahora más que nunca se necesitan líderes fuertes y visionarios.

Hay muchos libros que te pueden ayudar. Déjame que te recomiende (Re) Inventa tu modelo de negocio, escrito por tres consultores y profesores franceses, que incluye 50 ejemplos de compañías que lo han hecho.

¿Estamos en el pico del pesimismo?

Al menos eso es lo que siento ahora mismo.

Leo en El Confidencial una entrevista a Francisco Salmerón en la que afirma que «el Covid ha llegado para quedarse y no demos por seguro que habrá vacuna».

La directora del Fondo Monetario Internacional dice que esta será la mayor depresión desde el crack de 1929.

Escucho un webcast de una firma americana de fusiones y adquisiciones una recomendación a los empresarios de que vendan su empresa cuanto antes, a poco que aún esté sana, porque esto va para largo y las valoraciones se hundirán aún más.

Espero que sea un efecto indirecto de que estamos en Viernes Santo…

Son momentos de primar la tesorería

Voy a entresacar algunos consejos del tipo de los que incluye mi libro Gestión de la Tesorería (www.librosdecabecera.com) para aquellos empresarios que deban hacer frente a la crisis de liquidez que viene unida a la pandemia de COVID19.

Las voy a agrupar en función de los objetivos que persiguen.

No pretendo ser exhaustivo, sino al menos dar una guía de urgencia.

Mejorar la cuenta de resultados

Aunque no sean propiamente medidas de tesorería, indirectamente lo son, y no podemos olvidarlas, porque su impacto es grande y directo:

  • Recortar gastos. Todo lo que se pueda sin incidir en los ingresos. Desde reducir el personal para adaptarlo a la actividad hasta eliminar gastos superfluos, como cuotas de gimnasios o de servicios prescindibles.
  • Aumentar ventas, aunque sea con menores márgenes de los normales. Eso si, como veremos a continuación, ventas que se vayan a convertir en cash lo antes posible.
  • Pedir todas las ayudas públicas que sea posible. A poder ser en forma de subvención.

Reducir las necesidades de capital de trabajo

  • Pedir más financiación a proveedores, aunque sea pagando un recargo. Mejor hacerlo avisando y negociando, que dejar de pagar porque sí. Primar las compras a proveedores que nos den más plazo de pago.
  • Perseguir el cobro de todos los saldos pendientes de clientes. Aunque sea ofreciéndoles un descuento por pronto pago.
  • Aumentar los controles de convencía de los clientes, y subir el listón, si es necesario. Exigir el pago al contado a quienes generen dudas. Aunque sea abonándoles un descuento por pronto pago. Siempre que el margen lo pueda soportar.
  • Recortar los niveles de stock. Ante todo primando la venta de los productos que tengamos en stock. Pero también reduciendo los lotes de compra y seleccionando proveedores con plazos de entrega más cortos y lotes mínimos más pequeños.

Tomando otras acciones sobre el balance que puedan generar liquidez

  • Vendiendo cualquier activo que no sea imprescindible, como maquinaria, locales o viviendas que no sea vitales, oficinas no ocupadas o excesivamente grandes o acciones de otras empresas a las que podamos dar salida.
  • Obviamente utilizando todas las líneas de financiación bancaria disponibles. Y nuevas líneas si los bancos nos las conceden.
  • Si es posible, pedir una aportación de capital a los socios. Sea en forma de aumento de capital o de préstamo participativo.

Haciendo una buena previsión de tesorería

  • Elaborando cada semana una previsión detallada de tesorería a 3 meses vista, y comentándola con el equipo directivo, para decidir qué pagos hacer y cuáles se pueden posponer, y qué ingresos deben perseguirse con especial ahínco.
  • No invirtiendo si no es imprescindible, y sobre todo no comprando si se puede alquilar.

Y por si acaso, preparando medidas legales

  • La más destacable y poderosa es el concurso de acreedores, que tiene una fase previa que es el preconcurso, que puede ser de gran utilidad para precisamente evitar el concurso llegando a un acuerdo previo con los acreedores. Sobre todo con los bancos y los organismos públicos.