Emprendimiento o emprendedores

El mercado laboral, el gran fiasco de España

España necesita mejorar su productividad, y esa mejora pasa por resolver o al menos mejorar lo que peor lleva: un mercado laboral que no funciona. Nuestra tasa de paro es inaceptable y en especial en la gente más joven. Somos el ejemplo a no seguir en Europa y en general en los países desarrollados.

No funciona nada o casi nada. Me refiero a una larga lista de aspectos que influyen:

  • La educación no está orientada al empleo. Nuestro sistema no forma para emplearse. Los jóvenes se forman en lo que les apetece o en lo que les parece más fácil, no en lo que demanda el mercado. Y así ocurre que las empresas no pueden cubrir muchos puestos de trabajo, a la vez que las colas del paro son cada vez más largas. COVID aparte. Y los salarios cada vez más bajos. Es decir, que todos, empresas y parados están quejosos. Y así perdemos todos los trenes. Pero es que, además, la educación española se olvida de algo esencial: la comunicación. Los trabajadores españoles no saben comunicarse bien, en cualquiera de las formas de comunicarse: oral o escrita. Y no hablemos de idiomas, donde se han registrado avances pero no son suficientes. Y todo esto afecta a la educación primaria, secundaria, la formación profesional y la universitaria. Se comparte el diagnóstico, pero no se le pone solución. Un ejemplo: recientemente veía un reportaje de cómo se avanza en la formación profesional (un tema eterno) y a los estudiantes se les trataban de enseñar las técnicas básicas de carpintería en primer curso, para así ir avanzando curso a curso. A mi me pareció un gran error. ¿Por qué no se les pone desde el inicio ante el reto de hacer un mueble y a partir de ahí se les van enseñando las tÉcnicas necesarias?
  • La actitud empresarial, que no apuesta por los jóvenes y amaga sus deficiencias y la falta de una cultura de apoyo al talento amparándose en una legislación que permite tratar a los empleados como si fueran números, contratándolos en períodos temporales sin ningún compromiso mutuo. Y la falta de actitud emprendedora, algo que ha mejorado en los últimos tiempos pero que aún es insuficiente. Sigue pesando mucho la atracción de una vida funcionarial, al margen de los riesgos vitales de los asalariados y amparados por una nueva exigencia de productividad. Del mismo modo que el negocio inmobiliario y turístico acabó con la industria en muchas partes de España, el funcionariado es una rémora para el emprendimiento.
  • La ineficacia del aparato público teóricamente orientado a la facilitar el empleo, que ha quedado relegado a una oficina de parados. ¿Quien se coloca gracias a los servicios públicos? Nadie. Los parados están en manos de las ETT, parte de la solución y parte del problema. Al final es el boca oreja el mejor servicio de búsqueda de empleo.

El resultado de todo ese conjunto que no funciona es que nuestro país no funciona, y que nuestra productividad no despega. Que nuestros mejores profesionales se van al extranjero, donde encuentran mejores oportunidades. Y que el país pierde oportunidades de acoger inversiones empresariales interesantes, por falta de mano de obra cualificada.

En definitiva, que el país no funciona.

A todo eso se añade el envejecimiento imparable, componiendo un cóctel explosivo que nos puede llevar directos a la segunda división económica mundial, aparte de empobrecernos y hacer imposible de sostener nuestros estado del bienestar. ¿Quien va a pagar nuestras pensiones en el futuro? ¿Quien va a pagar nuestra deuda pública, ahora engrandecida por la crisis de la COVID19?

Otra reflexión sobre la disyuntiva entre inversión growth vs. value en bolsa

Yo creo que la inversión growth se ha impuesto a la value en los últimos tiempos porque se ha priorizado lo que ahora se da en llamar inversión temática o megatendencial. Las empresas que no encajan en esos parámetros parece que no valgan nada.

Pero la cuestión es si el mundo se divide entre empresas que están en la onda y que no lo están o se divide entre empresas bien gestionadas o mal gestionadas. Yo creo que es esto último. Y que no son temas excluyentes. Me explico.

No hay duda de que los directivos han de seguir las tendencias globales y tratar de adaptar sus negocios a las mismas, pero ¿es algo exclusivo de aquellos negocios nuevos (o relativamente nuevos) que encajan de forma digamos «nativa» en esos parámetros? Insisto, yo creo que no.

Es decir, la tecnología no es solo propiedad de los Facebook o Google o Amazon o Tesla, por citar algunos de los más destacados. ¿Es que las empresas establecidas («antiguas», en negocios de siempre); es decir, las empresas de alimentación, energía, petroleo incluso, telecomunicaciones, fabricación, movilidad global o retail, por ejemplo, ya no valen nada? ¿No son capaces de abordar cambios basados en el uso de las tecnologías o de adaptarse a las megatendencias? Yo creo que sí.

Un caso paradigmático es Tesla, que está viendo como las marcas de siempre (Audi, Mercedes, BMW, etc.) ya están poniendo en el mercado sus propios «teslas». O Walmart o Inditex, o el propio Corte Inglés, que están vendiendo online, compitiendo de tú a tú con Amazon. Los dinosaurios se están despertando, y lo están haciendo con toda la fuerza de su cultura (renovada), de sus redes comerciales y de sus marcas.

Yo no creo que las empresas de moda tengan asegurado el éxito a largo plazo por estar «en la onda», sino por estar bien gestionadas. Por ser innovadoras y liderar sus ámbitos de negocio. Apple es un ejemplo de ello. Esta semana nos ha demostrado una vez más que es quien marca la pauta, lanzando el iPhone 12 sin cargador ni auriculares.

Las empresas que tienen asegurado el éxito a largo plazo son aquellas que están bien gestionadas y que no se duermen en los laureles. Que mantienen el espíritu de startups y no se conforman con lo que tienen, sino que siempre aspiran a hacerlo mejor. A sorprender a sus clientes dándoles lo que necesitan incluso antes de que se hayan dado cuenta de que lo necesitan. De nuevo el ejemplo de Apple viene al caso. Son empresas que se adaptan a la realidad cambiante.

En los momentos en que surgen esas megatendencias los pioneros se benefician, y las empresas establecidas quedan retrasadas; es normal. Pero es una cuestión de ciclos. Hay quien habla de ciclos de 60 años (hay estudios sobre ello). Y que cada ciclo se divide en tres partes de 20 años cada una. Y ya hay quien dice que el ciclo actual está entrando en la fase 2, de estabilización, que permite que los rezagados pillen a los pioneros. ¿Estamos en esa fase? Yo creo que un poco sí.

En fin, parece obvio que hoy en día ninguna empresa, de ningún sector, puede permitirse prescindir de adaptarse a las megatendencias y convertirlas de amenazas en oportunidades; eso hacen los buenos empresarios.

Estoy hablando (ya lo podeis imaginar) de:

  • las tecnologías transformadoras (Internet, 5G, 3D…)
  • los cambios sociodemográficos (nuevas generaciones, envejecimiento, etc.)
  • la necesidad de preservar el planeta (infraestructuras, tendencias del consumo, energías limpias, movilidad…)

En poco tiempo (ya) los elementos que arrastran esas megatendencias dejarán (ya han dejado) de ser diferenciadores para las empresas y para los inversores. Y nadie podrá dejarlos de lado. Todo ha de hacerse ya contando con las nuevas tecnologías, los cambios socioeconómicos y la sostenibilidad del planeta. Nadie lo discute, creo.

El campo de batalla para ganar dinero volverá a ser, como siempre ha sido, satisfacer al cliente más y mejor que la competencia.

 

 

Glovo, ¿será rentable algún día?

Hay startups que se lanzar a conquistar un nuevo mercado con la esperanza de que los beneficios lleguen algún día, pero algunas se enfrentan a la evidencia de que no llegan nunca.

Confían en que alcanzarán un tamaño que les aporte un margen que cubra sus costes de estructura y sus gastos de marketing y captación de clientes, de modo que puedan empezar a obtener beneficios. O al menos que su negocio empiece a generar excedentes que les permita repagar su deuda y algún día repartir dividendos a sus accionistas.

El problema es que, a veces, ese tamaño no se alcanza nunca, y por tanto no se llega a esa situación ideal que asegure su supervivencia. En tal caso, cuando se acaba el capital, mueren.

Incluso a veces pasa que, cuando van progresando y aumentan sus esperanzas de alcanzar esa cima de felicidad, ocurre algo que las alejan de su punto de equilibrio.

¿Es el caso de Glovo?

En su lucha por defender que sus raiders no son empleados sino autónomos (con lo que consiguen unos menores costes y una mayor flexibilidad que son esenciales para el negocio), han sufrido una importante derrota judicial en España. ¿Será ese el fin de la empresa?

Espero que no, porque es un servicio que se ha demostrado que llena un hueco demandado por los clientes. Pero, en cualquier caso, obligará a sus gestores a repensarse las bases de su modelo de negocio, y sin duda afectará a sus expectativas de crecimiento.

Atención al cuestionamiento de las tecnológicas que puede estar empezando a producirse

No solo por que en la UE se quiere que tributen por los beneficios aquí producidos.

En estos días el propio Congreso norteamericano ha llamado a declarar a los líderes de las grandes tecnológicas (las FAANG: Facebook, Apple, Amazon, Netflix y Google) y se empiezan a cuestionar sus políticas comerciales en algunos países.

¿Será esta la primera señal de que su escalada está llegando a su fin, o al menos va a hacer una pausa?

Veremos.

El imparable Elon Musk

He de reconocer que me equivoqué. Siempre pensé que Tesla no se haría un hueco entre los grandes del automóvil, y que uno de ellos la absorbería. Parece que no va a ser así, al menos por ahora. Incluso puede que sea Tesla quien absorba a alguna de las grandes que se quede rezagada, en el proceso de consolidación del sector que se apunta imparable.

Elon Musk ha sido capaz de resolver los problemas de producción y los problemas de rentabilidad (ya empieza a ganar dinero), y la cotización sigue subiendo como un cohete, haciendo que su valor bursátil supere a muchas de las grandes del auto y de otros sectores, y que Musk se afiance entre los más ricos del mundo.

Sin duda es el nuevo Rey Midas, porque su cerebro no para de imaginar nuevos retos y ponerlos en marcha.

Sr. Musk, me quito el sombrero ante usted.

Hoy por hoy el siglo XXI es el siglo Musk.

Empresas ambidiestras

¿Eres un empresario ambidiestro?

Parece que es lo que toca ahora. Me entero del nuevo término en conversaciones y artículos que me llegan del País Vasco, aunque probablemente sea un término generalizado que hasta ahora yo no conocía.

Lo traigo aquí para que lo conozcan mis lectores.

¿Qué es una empresa ambidiestra o un empresario ambidiestro? Pues aquel que sabe gestionar a la vez pensando en la crisis presente, recortando gastos y reduciendo costes y aplazando proyectos, para poder resistir, y también es capaz de pensar en el futuro, en la innovación y el crecimiento, sin renunciar a ellos, y tomando todas las medidas de las que sea capaz ahora para que ese futuro no se esfume.

Me parece una idea magnífica y totalmente actual. Incluso creo que se lo puede dar una vuelta más y tratar de unir las medidas de cambio y adelgazamiento actualmente obligadas con la asunción de nuevos modelos de actuación y de negocio que permitan avanzar hacia el futuro, abordando cambios, nuevas maneras de hacer, que quizás no eran posible antes de esta crisis.

La crisis es mala. No podemos negarlo. Pero a lo mejor tiene su lado bueno si nos permite quitarnos las ataduras, los pesos que llevábamos encima, que no nos permitían abordar un cambio drástico, que probablemente ya estaba en nuestra mente, pero nos veíamos incapaces de abordar.

Estoy hablando de cambiar de personas, de productos, de clientes, de ubicaciones, de almacenes, de oficinas, de forma de vender, de manera de fabricar, de manera de facturar, de sistemas informáticos, de imagen de marca, de mercado…. ¡Son tantas cosas las que antes habíamos dicho que haríamos de otra manera si pudiéramos…! A lo mejor ahora, por culpa de la crisis, o gracias a la crisis, podemos. ¡Puedes! Anímate, busca los recursos. A lo mejor es la única forma de salir adelante.

Asume el riesgo. ¿Qué tienes que perder?

Solo el optimismo y las ganas de tirar adelante nos sacarán de esta

Me siento con la necesidad de decir que si nos sumimos en el pesimismo tardaremos mucho en recuperarnos del shock del COVID19. Hay que ser realistas pero mantener una postura positiva. ¡Si se puede!

Un dato sorprendente para muchos: el peso del turismo en la economía española es importante, pero de los países del sur de Europa somos en el que menos peso tiene el turismo, a pesar de ser una potencia turística indudable. El turismo pesa más en Grecia, Italia o Portugal.

Esta crisis nos ha de ayudar a salir adelante con una industria turística más fuerte y más importante.

¡Podemos!

Aprendiendo de los errores del Circo del Sol

El Cirque du Soleil (CdS) está en dificultades financieras a causa del parón por el COVID19, según leo en El País (https://elpais.com/cultura/2020-05-30/circo-del-sol-del-esplendor-a-la-ruina-en-tan-solo-tres-meses.html)

Me hace pensar en tres enseñanzas que ningún directivo puede olvidar:

1. Que las empresas hay que gestionarlas observando el balance, no solo la cuenta de resultados. Obviamente en el CdS obviamente no lo han hecho.

2. Que el apalancamiento (el recurso a la deuda financiera en lugar de al capital propio) tiene un límite. Los accionistas, fondos que compraron la empresa endeudándola, han mantenido esa carga, tratando de llevar la rentabilidad de su inversión al extremo. Es un juego peligroso.

3. Que las empresas, como decía en un artículo reciente, han de REINVENTARSE permanentemente. El CdS no es una excepción, y en los últimos 20 años le han ido saliendo imitadores, que lo han obligado a hacer un esfuerzo y han erosionado sus beneficios.

¿Cómo es posible que una empresa como Scytl entre en concurso?

Para quien no la conozcan, Scytl es una empresa pionera y líder mundial en sistemas de voto electrónico. Y la noticia de hoy es que se ha declarado en concurso de acreedores y va a ser liquidada. Un fondo especializado en este tipo de rescates ha hecho una oferta para quedarse la actividad, los activos y el personal, a un precio de derribo. El juez mercantil que dirime el concurso habrá de decidir si se los adjudica, en aras de mantener el empleo.

La empresa dejará un gran agujero a quienes la financiaron: bancos, entidades públicas y, por supuesto, accionistas.

Pero yo me pregunto: ¿cómo es posible que haya pasado? A nadie se le escapa que el voto electrónico va a ir en aumento en los próximos años, convirtiéndose en un mercado suculento. ¿Por qué ha pasado esto?

La única respuesta que se me ocurre es que ha habido un problema de gestión. ¿Será que aunque tenemos buena ciencia, capacidad de desarrollar soluciones tecnológicamente brillantes, no somos capaces de gestionar las empresas que las tratan de llevar al mercado? Me temo que es así: buenos técnicos y científicos, pero gestores mediocres.

Scytl era una candidata a unicornio de las más claras entre las Startup españolas. Y ahora caerá en manos de un fondo que estoy seguro que hará un buen negocio con ella. Demostrando que tiene buena tecnología y que es un negocio rentable. Y vendiéndola a un tercero, limpia de deudas y de gazapos de gestión.

Sin duda es un caso para el estudio, del que deberíamos sacar enseñanzas. Espero que alguna escuela de negocios lo haga.

Si alguien conoce bien el caso y quiere plasmarlo en un libro, ofrezco mi editorial para publicarlo.

La importancia de las startups para el empleo y la economía

El emprendimiento y la inversión en proyectos de startups no son un fenómeno pasajero, sino que cada día toma más importancia en España y en toda Europa.

Leo un informe referido a 2019 del que entresaco algunos datos que lo demuestran.

Por ejemplo, en 2019, solo en Barcelona, 36.000 puestos de trabajo procedían de las 2.000 startups establecidas en la ciudad. Eso suponía que 7 por cada 1000 habitantes, lo que no está nada mal. Aunque aún estamos lejos del impacto en el empleo de startups del que gozan en Londres (20 por cada 1000) o Amsterdam (19 por 1000).

El dato que da el informe es que el empleo en startups creció un 10% en Europa en 2019.

Por último, para que tengamos una idea de la dimensión económica de la inversión en startups en Europa, en los años entre 2015 y 2019, el valor de las empresas vendidas por el Capital Riesgo ascendió a 44.300 millones de euros en Gran Bretaña, 42.200 en Suecia, 26.800 en Alemania o 12.200 en Países Bajos. En España solo fueron 3.800 millones, que tampoco está tan mal.

Y un último dato esperanzador: el informe apunta a que solo en Barcelona, hay 7 startups que son futuros unicornios (empresas con una valoración por encima de los 1.000 millones de dólares).