Emprendimiento o emprendedores

Falta de capitalización

El gran cáncer de la empresa española en estos momentos es la escasez de capital. Le vale a casi todas las pymes. Y es el gran freno de muchos emprendedores.

Y no me refiero a escasez de crédito sino a escasez de recursos propios.

Pero dinero hay. Y gente ávida de invertirlo.

¿Cuál es el problema? Faltan proyectos interesantes, bien articulados y bien presentados.

Si tu negocio no consigue margen bruto positivo, no es negocio

Lo discutía esta tarde en el consejo de una start-up en la que participo. Si no se consigue que la empresa alcance un nivel de margen bruto sobre ventas aceptable, no es razonable pensar en replicar el negocio, en expandirlo a otros países, etc. Tampoco es pensable lanzar rondas de financiación posteriores. Los gestores se han de focalizar en vender y en hacer el negocio rentable a nivel de margen bruto sobre ventas. Una vez conseguido, al menos en una zona, en una tienda, en un restaurante… entonces es cuando se puede lanzar a replicarlo, franquiciarlo o lo que sea. No hay que esperar a tener beneficios, pero sí a demostrar que “el negocio” ventas y margen bruto) funciona y arroja un margen aceptable.

En mi libro La Cuenta de Resultados puede encontrar el lector una explicación más amplia de lo que quiero decir.

De socios y rupturas

Estamos en época de rupturas societarias. Divorcios profesionales que conllevan una carga compleja de tensión y discusiones, que acaban con una vida profesional en común y con demasiada frecuencia también con la amistad personal.

La crisis está haciendo que aquellos negocios que se pensaron para y por dos socios, no dejen espacio para dos, y como máximo puedan tirarlos adelante uno. Los márgenes son insuficientes y los proyectos iniciales se han esfumado. Las posturas son encontradas: “o tú o yo”.

Se trata de asumirlo y de dar carpetazo al pasado, y de centrarse en las opciones de un divorcio pacífico. Lo más aconsejable es que uno opte a continuar el negocio y otro lo deje. El que se queda ha de ser generoso y ofrecer una salida digna al que se va. Sobre esas bases trato de aconsejar a mis clientes. Cada vez son más los que me piden que medie entre ellos y les ayude a resolver una situación que no puede alargarse en el tiempo, porque cuanto más se alarga más se complica.

El mayor problema suele ser encontrar una valoración y una forma de pago justa para ambas partes.

12 curiosos consejos para emprendedores

Recojo 12 divertidos consejos para emprendedores del exitoso emprendedor y autor de libros de emprendimiento norteamericano Mark Cuban:

1. No empieces un negocio si no están obsesionado y enamorado del proyecto.

2. Si tienes una estrategia de escape, entonces es que no estás obsesionado. Los buenos emprendedores se lanzan a la piscina sin preocuparse de nada más.

3. Contrata sólo a quien pienses que estará encantado de trabajar en el proyecto. Evita a incorporar a gente a quienes no les diga nada y para ellos sea sólo un trabajo más.

4. Todo pasa por vender. Lo primero que hay que tener claro es cómo vas a ganar dinero y eso empieza por saber cómo vender.

5. Céntrate en tus competencias centrales (core competences). Busca a los mejores en eso y no escatimes costes. Lo demás externalízalo y trata de comprarlo al mejor precio.

6. ¿Lujos? Ninguno. El ambiente de trabajo ha de centrarse en gastar poco y trabajar 24 horas al día, 7 días de la semana.

7. Oficinas abiertas para personal con mentalidad abierta. Mentalidad cooperativa y todo terreno. Todos han de hacer de todo. Los “señoritos” corrompen las start-ups.

8. De tecnología, usa la que conozcas. No te líes. La informática no es un fin en sí mismo, es un medio.

9. Organización plan. Nada de jefes, y menos jefes de jefes. Las organizaciones complejas son difíciles de gestionar y un foco de politiqueo. No hay espacio en las start-ups para el politiqueo.

10. No malgastar dinero en regalos de empresa para los clientes. Como las típicas camisetas con el logo de la empresa. Es algo reservado a las grandes empresas. A las start-ups no les toca.

11. No dejes tus relaciones públicas en manos de una firma de relaciones públicas. Una agencia puede ayudarte, pero tú mismo debes dedicar tiempo a tus relaciones públicas y dar la cara. La gente quiere oir al protagonista. Una palabra tuya vale por mil del relaciones públicas.

12. Haz que tu gente lo pase bien. Celebra los éxitos. Mantenlos motivados y recompensa su esfuerzo.

¿Tan malas son las agencias de rating?

No podemos creérnoslas a pies juntillas. Que le den un rating AAA a un activo no nos redime de analizarlo con sentido común, porque no existe el riesgo cero. Y ahora más que nunca lo estamos entendiendo todos. Por otro lado, que le den una mala calificación tampoco implica que no tenga sentido comprarlo. Se trata de aplicar nuestro juicio, y de balancear, sopesar, la relación entre la rentabilidad que promete y el riesgo de que impague o quiebre.

Las agencias, en ese contexto, no son tan malas. Son como Pepito Grillo. Ellas no hacen que las cosas vayan mal, se limitan a constatar que van mal, y son un aviso para navegantes. Probablemente son más útiles para avisar de los riesgos que para dar matrículas de honor.

Ahora parece que se han dado cuenta de que daban demasiadas triples A, que la ausencia de riesgo está cada vez más limitada a muy pocos (poquísimos) emisores. Y deben se muy claras explicando que la ausencia total de riesgo no existe.

Invertir es arriesgarse, se invierta en lo que se invierta. No hay que olvidarlo.

Este fin de semana es noticia que Standard&Poors ha degradado la calificación de varios países europeas, entre ellos Francia, Italia y España. ¿Es que han descubierto algo nuevo? No. Se han limitado a dejar constancia de lo evidente. ¿Servirá para algo esa medida? Esperemos que sirva para que los que deben cambiar las cosas, como la reforma laboral en España, lo hagan, y lo hagan ya. Y que no sirva para que el pánico se apodere del mercado, y los fantasmas del fin del mundo tengan nuevos argumentos en los que aferrarse para destruirlo todo.

Saldremos de la crisis con ingenio e innovación

Si confiamos en que nos saquen de la crisis los políticos, estamos listos. Con que no molesten y dejen trabajar a los emprendedores y los empresarios, ya me basta.

Lo que nos sacará de la crisis es agudizar el ingenio, innovar. Me irrita escuchar a muchos que sólo saben quejarse, sin hacer nada. Hay que pensar, hay que espabilarse, hay que innovar. ¡Queda tanto por hacer! El nuevo Jobs aún está por descubrir. ¿Por qué no puedes ser tú, querido lector o lectora? Lo único que te diferencia del gran Jobs es que él quería cambiar el mundo, y estaba convencido de poder hacerlo.

Innovar es hacer las cosas de un modo distinto a cómo se viene haciendo hasta ahora, y acertar, ya sea porque se consigue dar más a cliente con los mismos costes, o lo mismo con menos costes, o, lo mejor de todo, dar más con menos costes. Quienes lo hacen destacan, porque se diferencian de sus competidores y generan más valor.

Pero innovar exige pensar y exige arriesgarse. De hecho los emprendedores exitosos son aquellos que innovan con sus proyectos empresariales. Y los empresarios exitosos son los que innovan con sus cambios y sus proyectos de inversión. Se puede innovar a cualquier edad y en cualquier campo, no sólo creando un nuevo producto: se puede inventar una nueva forma de vender, de facturar, de entregar el producto, de dar servicio de mantenimiento, etc., etc.

Existe un mundo sin crisis: Silicon Valley

En estos momentos en que en determinados países, entre ellos España, la crisis afecta a todo el tejido social, y es el tema principal de conversación, hay lugares en el mundo en los que no hay crisis sino al contrario. Uno de ellos es el Valle del Silicio (el conocido Silicon Valley) en California, donde se desarrolla todo el Internet que ávidamente consumimos en todo el mundo, y que está cambiando nuestras vidas, y llenando las carteras de una serie de frikies tecnólogicos, emprendedores e inversores californianos, que son los verdaderos dueños del mundo en estos momentos. Los hay conocidos, como Google, Intel, Facebook, Apple… pero también los hay que nadie conoce aún, pero que están surgiendo para traernos a todos sucesivas oleadas de tecnología.

Allí no saben qué es crisis.

Empresarios sin rumbo

“No sé donde estoy” es una frase típica de más de un empresario. Suelen decirla cuando las cosas se ponen mal y sus márgenes se estrechan o sus ventas se reducen.

Sólo se acuerdan de Santa Bárbara cuando truena, como dice el dicho.

Es penoso que los empresarios se acuerden de la contabilidad y del control económico y financiero sólo cuando las cosas están muy deterioradas. Es como si un piloto prescindiese de los controles de a bordo por innecesarios cuando despega, y sólo se acordase de ellos cuando debiese aterrizar. No sería extraño que el aterrizaje no fuese muy plácido.

Las empresas requieren de un control adecuado de su evolución económica y financiera para ser gestionadas adecuadamente, tanto en tiempos de bonanza como de turbulencias.

Esto no es el fin, esto es el principio

Creo que todos debemos empezar a pensar que hay vida más allá de la profunda crisis que vivimos ahora. Hemos de pensar que estamos en el momento inicial de una nueva etapa. Una etapa completamente nueva, en la que se abrirán nuevos horizontes, en la que emergerán nuevos lideres, en la que aquellos que se esfuercen y que tengan la suficiente amplitud de miras ahora para alzarse por encima de lo negativo, convirtiendo los retos en oportunidades, triunfarán como nunca hasta ahora.

No nos limitemos a quejarnos. ¡Empecemos a mover el culo!

Palabras del fundador de IKEA válidas hoy en día

Del libro La historia de IKEA que estoy leyendo destaco la siguiente frase del fundador de la empresa Ingvar Kamprad:

Lo único que puede otorgar a la inmensa mayoría un buen estándar material es una amplia actividad empresarial; que haya empresarios obsesionados por proveer a un mercado. Es fácil que quienes triunfan y utilizan su éxito para abusar de su dinero y llevar una vida de lujo despierten la aversión general. Pero también es fácil olvidar que la mayoría de empresarios son como la mayoría de la gente, viven una vida normal, con relativa sencillez, invierten la mayor parte de su riqueza en desarrollar su empresa, y suelen desear que la siguiente generación continúe ampliándola, Yo soy uno de ellos.

A quienes siempre andan criticando a los empresarios, me gustaría preguntarles: ¿cuál es la alternativa?