Emprendimiento o emprendedores

¿Estamos en el pico del pesimismo?

Al menos eso es lo que siento ahora mismo.

Leo en El Confidencial una entrevista a Francisco Salmerón en la que afirma que «el Covid ha llegado para quedarse y no demos por seguro que habrá vacuna».

La directora del Fondo Monetario Internacional dice que esta será la mayor depresión desde el crack de 1929.

Escucho un webcast de una firma americana de fusiones y adquisiciones una recomendación a los empresarios de que vendan su empresa cuanto antes, a poco que aún esté sana, porque esto va para largo y las valoraciones se hundirán aún más.

Espero que sea un efecto indirecto de que estamos en Viernes Santo…

Son momentos de primar la tesorería

Voy a entresacar algunos consejos del tipo de los que incluye mi libro Gestión de la Tesorería (www.librosdecabecera.com) para aquellos empresarios que deban hacer frente a la crisis de liquidez que viene unida a la pandemia de COVID19.

Las voy a agrupar en función de los objetivos que persiguen.

No pretendo ser exhaustivo, sino al menos dar una guía de urgencia.

Mejorar la cuenta de resultados

Aunque no sean propiamente medidas de tesorería, indirectamente lo son, y no podemos olvidarlas, porque su impacto es grande y directo:

  • Recortar gastos. Todo lo que se pueda sin incidir en los ingresos. Desde reducir el personal para adaptarlo a la actividad hasta eliminar gastos superfluos, como cuotas de gimnasios o de servicios prescindibles.
  • Aumentar ventas, aunque sea con menores márgenes de los normales. Eso si, como veremos a continuación, ventas que se vayan a convertir en cash lo antes posible.
  • Pedir todas las ayudas públicas que sea posible. A poder ser en forma de subvención.

Reducir las necesidades de capital de trabajo

  • Pedir más financiación a proveedores, aunque sea pagando un recargo. Mejor hacerlo avisando y negociando, que dejar de pagar porque sí. Primar las compras a proveedores que nos den más plazo de pago.
  • Perseguir el cobro de todos los saldos pendientes de clientes. Aunque sea ofreciéndoles un descuento por pronto pago.
  • Aumentar los controles de convencía de los clientes, y subir el listón, si es necesario. Exigir el pago al contado a quienes generen dudas. Aunque sea abonándoles un descuento por pronto pago. Siempre que el margen lo pueda soportar.
  • Recortar los niveles de stock. Ante todo primando la venta de los productos que tengamos en stock. Pero también reduciendo los lotes de compra y seleccionando proveedores con plazos de entrega más cortos y lotes mínimos más pequeños.

Tomando otras acciones sobre el balance que puedan generar liquidez

  • Vendiendo cualquier activo que no sea imprescindible, como maquinaria, locales o viviendas que no sea vitales, oficinas no ocupadas o excesivamente grandes o acciones de otras empresas a las que podamos dar salida.
  • Obviamente utilizando todas las líneas de financiación bancaria disponibles. Y nuevas líneas si los bancos nos las conceden.
  • Si es posible, pedir una aportación de capital a los socios. Sea en forma de aumento de capital o de préstamo participativo.

Haciendo una buena previsión de tesorería

  • Elaborando cada semana una previsión detallada de tesorería a 3 meses vista, y comentándola con el equipo directivo, para decidir qué pagos hacer y cuáles se pueden posponer, y qué ingresos deben perseguirse con especial ahínco.
  • No invirtiendo si no es imprescindible, y sobre todo no comprando si se puede alquilar.

Y por si acaso, preparando medidas legales

  • La más destacable y poderosa es el concurso de acreedores, que tiene una fase previa que es el preconcurso, que puede ser de gran utilidad para precisamente evitar el concurso llegando a un acuerdo previo con los acreedores. Sobre todo con los bancos y los organismos públicos.

La crisis del COVID19 y el valor de cualquier empresa

En mi libro Valoración de empresas (www.librosdecabecera.comexplico que la única fórmula que explica el valor de una empresa (V) es aquella que consiste en una división: en el numerador ponemos la estimación del importe medio al que ascenderán los beneficios netos y repartibles que cada año producirá esa empresa a sus accionistas (es lo que en el libro denomino B); en el denominador ponemos la tasa de rentabilidad anual mínima que un posible comprador buscaría si quisiera invertir en esa empresa (es lo que llamo R).

Es decir V = B/R

¿Cómo afecta la crisis del COVID19 a ese valor? ¿Por qué la cotización de casi todas las empresas (es decir su valor percibido por los inversores) ha caído en todas las bolsas del mundo?

La razón es muy clara: tanto el numerador como el denominador de esa fórmula se han visto afectados.

El numerador porque las expectativas de beneficio se han reducido. Tanto por la caída de ventas y probablemente de márgenes como por la mayor carga financiera que llevaría acarreada un aumento del endeudamiento.

El denominador porque ante la incertidumbre los inversores exigen tasas de rentabilidad más altas para decidirse a invertir.

¿Qué es lo que afecta a todo? La incertidumbre. El valor de una empresa es siempre una opinión subjetiva, porque una empresa vale más en función del grado de incertidumbre (de percepción de riesgo) que quien la valora cree que la rodea.

En estos momentos se dan dos tipos de incertidumbre, de riesgos: el global, que afecta a toda la economía (del mundo y de cada país en particular); y el particular de cada sector económico y de cada empresa en particular. En ese sentido, hay sectores cuyo futuro es menos incierto que otros. Y hay empresas mejor situadas y preparadas para hacer frente a esta incertidumbre que otras.

Haz tu propia reflexión sobre el valor de tu empresa utilizando esta fórmula, y quizás entiendas mejor dónde estás y porqué.

La supervivencia de una pequeña editorial

Libros de Cabecera (www.librosdecabecera.com) la editorial que fundé hace 10 años y que trato de mantener en funcionamiento junto a mis 3 socios y en especial a mi socia Virtuts Angulo, es una de las pymes afectadas por la crisis del coronavirus.

Con las librerías cerradas en España y en Hispanoamérica, las ventas se han desplomado. Nuestra distribuidora nacional está en mínimos, y confiamos solo en las ventas online, a través de Amazon y Casa del Libro, sobre todo, y de aquellas librerías que mantienen la llama online como pueden.

La propia editorial, que vendemos a través de nuestra página web, en principio habíamos detenido nuestras entregas al declararse el confinamiento, pero al ver que la venta y entrega de libros vendidos online está autorizada, hemos reanudado la venta online.

Animo a mis lectores a que adquieran nuestros libros a través de nuestra web. Pueden hacerlo en formato eBook o impresos. Los libros impresos se venden con un descuento del 5% y sin gastos de envío.

Podeis entrar en la web y daros un paseo por nuestros libros. Todos están escritos con rigor pero en un lenguaje divulgativo. Escritos para que se entiendan y para que ayuden al lector a tomar medidas que le hagan ser mejor directivo y le proporcionen beneficios concretos e inmediatos.

Nuestras dos últimas novedades son:

  • Barcelona Startup, de Mar Galtés, que explica la historia del boom de las startups en Catalunya en los últimos 25 años. Un cúmulo de historias personales que inspirarán a cualquiera que haya emprendido o quiera emprender, o que se mueva en el entorno del capital riesgo.
  • Los seguros de la empresa y el empresario, de Julián del Saz y reinaldo de Ávila, que es una guía de cómo el empresario ha de abordar los seguros de su empresa y de sí mismo como empresario, para pagar justo lo que debe y saber qué paga. No hay ningún libro publicado sobre este tema, escrito para que lo entienda cualquier empresario. Obligado en cualquier empresa. Sobre todo en las pymes.

Asumámoslo, muchas empresas habrán de empezar de nuevo, pero no tiene por qué ser malo

Creo que este parón universal va a provocar muchas situaciones de insolvencia. En España muchos concursos de acreedores. Y desde luego va a causar mucho daño. Pero cuanto antes lo asumamos antes lo superaremos. De alguna manera las empresas habrán de empezar de nuevo, sobre lo que quede aprovechable de esta crisis. Los jueces mercantiles habrán de tenerlo en cuenta, y los legisladores habrán de ayudar a que así suceda. No será fácil, pero seguirá habiendo empresarios con ganas de seguir y tirar adelante.

Y aunque ahora pensemos que nuestra empresa no vale nada, y si miramos a su balance puede que así sea, las empresas valen lo que valen sus expectativas de futuro. Y si alguien fue capaz de levantar una empresa antes, por qué no ha de serlo ahora. Y más, como digo en otro post, si el mercado se despeja y todos empiezan de nuevo, y los competidores son menos y el equipo está unido…

Miremos al futuro, ahora tan incierto, con ánimo, y empecemos a prepararnos mentalmente para volver a empezar.

El sector del comercio (del retail) no habrá quien lo reconozca después del COVID19

Creo que desparecerán los comercios Offline puros, excepto los muy muy especializados, y siempre que incluyan un importante nivel de servicios asociados al producto.

En general solo quedarán empresas que combinen sus ofertas online y offline.

Habrá pocos generalistas. A nivel global, Amazon y Alibaba, ya inalcanzables. A nivel regional, algunos players de menor tamaño, y siempre que traten de especializarse en un segmento de clientes y que incorporen algún tipo de servicio adicional. Pero serán pocos y débiles.

El resto serán especialistas, con ofertas verticales, que tratarán de imponer su conocimiento del producto y de nuevo algún nivel de servicio adicional especializado. Los comercios locales solo podrán sobrevivir si combinan tres factores:

  1. Especialización de producto
  2. Focalización en un segmento de clientes
  3. Incorporación de servicios adicionales

Habrá cierres a espuertas y el panorama, salvo por los dos grandes, cambiará radicalmente. Y eso va por casos como los de El Corte Inglés en España o Macy’s en Estados Unidos. Y no digamos los comercios de pueblo…

COVID19: ¿la gran purga que necesitaba la economía mundial?

Puede resultar chocante lo que voy a decir, pero es una perspectiva positiva que quizás tenga esta crisis. Se trata de la siguiente tesis: ¿y si este inesperado y radical fenómeno que estamos experimentando fuera como una enorme PURGA global que limpiara la economía de todo el mundo y a todos los niveles, acabando con los malos hábitos de los consumidores y con las empresas y gobiernos más débiles?

Si fuera así, y a lo mejor es así, pasada la crisis tendríamos, en el medio/largo plazo, un mundo económicamente más fuerte y quizás más sostenible y más equitativo, más socialmente responsable.

Vuelvo a decir que puede sonar a utópico, pero creo que es un escenario plausible.

Desde el punto de vista empresarial, esta crisis hará desaparecer a muchas empresas, pero no desaparecerán las empresas. Seguirán habiendo startups, pymes y grandes empresas. Pero solo quedarán las más fuertes, las mejor capitalizadas, las mejor planteadas, las que tengan mejores accionistas, directivos y empleados, las que estén más unidas y sean más productivas. ¿Es eso malo? No, al contrario. Las que queden podrán expandirse más rápido, sin tener que sufrir la competencia de las más débiles, que ralentizaba su crecimiento.

Puede ser una especie de depuración, de selección natural de las empresas. Que no quiere decir que sobrevivan las más grandes, sino las mejores, que no tienen por qué ser las más grandes.

Y la economía global, una vez purgada, puede crecer más y mejor, lo que redundará en beneficio de los ciudadanos y de los gobiernos.

Es el viejo dicho de que «no hay mal que por bien no venga» que hemos oido  a nuestros abuelos.

Ojalá.

Reflexiones que quiero compartir en mi confinamiento por el COVID19

Me reafirmo en que en este contexto de excepcionalidad como consecuencia de la epidemia global que estamos padeciendo hay que hacer el esfuerzo de empezar a prepararse para un mundo nuevo que nos encontraremos cuando acabe esta situación. Lo primero que hemos de hacer es olvidarnos del pasado e incluso del presente. Y en ese presente incluyo los mercados financieros, las empresas e incluso los puestos de trabajo. Olvidémonos de la bolsa, de la volatilidad, de los vaticinios pesimistas. De los ERTE, de las pymes. Ahora nada de eso importa.

La prioridad ahora es la supervivencia, la salud de cada uno, de su familia, de sus amigos, del país, del mundo. Si no aseguramos eso, si no recuperamos la normalidad, ¿qué importan los mercados financieros, los ERTE o las empresas? Suena exagerado, pero es así.

Y la normalidad se recuperará. Y los mercados financieros y las empresas volverán a la normalidad. Será otra normalidad, pero con el tiempo confiemos en que sea la misma que dejamos atrás; o muy parecida. Quizás mejor.

China (que no olvidemos que es donde surgió el virus, diga lo que diga el Gran Hermano chino) ya nos está dando muestras de vuelta a la normalidad. A los 2 meses de que empezara todo. ¡Ojalá todo se quede en 2 meses malos!

Cuando se recupere la normalidad seguiremos teniendo las mismas acciones, bonos o participaciones en fondos que tenemos ahora. Y las empresas que directa o indirectamente poseemos como inversores o empresarios seguirán ahí. Al menos la mayoría. Y volverán a fabricar o dar servicios, y volverán a comprar y volverán a contratar al personal que hayan incluido en sus ERTEs, o que hayan tenido que despedir. Cuanto antes volvamos a esa normalidad, más fácil será que las empresas recuperen la velocidad de crucero. Está en manos de todos lo ciudadanos, que deben ser disciplinados y evitar el contagio, y por supuesto de los servidores públicos que está luchando con ese enemigo invisible; sobre todo los sanitarios. Y no es momento de desunión o crítica destructiva, es momento de estar unidos. ¡Esto es una guerra! Y en la guerra ganan quienes se mantienen unidos y confían en la victoria.

Cuando esta guerra acabe debernos hacer recuento de bajas y de pérdidas. Deberemos medir la magnitud de los daños; humanos y económicos. Pero no es hora de hacer recuento, sino de luchar, y de mantener la fe en la victoria. También en lo económico.

Obviamente, cuando llegue ese momento, veremos que hemos perdido mucho. Los ahorradores y los empresarios verán que su patrimonio habrá menguado fuertemente, lo que cambiará, quizás, sus perspectivas vitales. Tanto de los mayores como de los más jóvenes. Los trabajadores y autónomos se encontrarán con un panorama inicialmente desolador. Sin trabajo y con muchas empresas quebradas o más débiles. Sin ingresos o con ingresos más bajos. No será un panorama motivador, sino que habrá que sobreponerse al pesimismo. Pero todos habremos de seguir adelante, porque no nos queda otro remedio. Las empresas y las personas (trabajadores, empresarios, ahorradores) habrán de empezar a trabajar en el nuevo entorno. Habrá que ganarse La Paz, como pasa en toda posguerra. Y habrá que hacerlo con sacrificio y con confianza en el éxito. Porque el éxito, la recuperación, también llegarán. Más pronto o más tarde.

Ni toda la población va a morir ni todas las empresas van a quebrar. Es más, es posible que salgamos de esta lucha más fuertes. Que saquemos lecciones de lo que está pasando y las apliquemos para estar mejor y ser mejores en el futuro. Y que valoremos cosas que antes no valorábamos. Como la amistad, el silencio, la reflexión, la cultura, los medios de comunicación, en el plano personal. O la sanidad y el servicio público eficiente, o el liderazgo político real, en el plano social. O, en el plano económico y empresarial, la liquidez, el endeudamiento sensato, el poseer versus el alquilar, el insourcing  vs. el outsourcing, el aprovisionamiento de proveedores  locales o cercanos, la lealtad del personal, la importancia y resiliencia de algunos sectores, como el primario (tan olvidado), el agro alimentario o el de las telecomunicaciones.

Puede que todos cambiemos nuestra escala de valores, nuestra escala de prioridades, que entendamos lo vulnerables que somos a los acontecimientos de la naturaleza que no podemos controlar; nosotros que pensábamos que podríamos controlarlo todo.

Que entendamos las consecuencias negativas y desconocidas de la globalización, porque un virus generado en China por la extraña costumbre local de comerciar con animales salvajes vivos se contagie a los humanos, y el país tarde más de lo debido en reaccionar y en consecuencia el virus se propague en apenas unos días a todo el mundo.

Que valoremos la importancia de prever las enfermedades contagiosas y potenciar la investigación farmacéutica y los servicios sanitarios si no queremos que un futuro virus, más letal, acabe con toda la humanidad. Ese puede ser el verdadero fin del mundo, como ya nos avisaba hace años Bill Gates, sin que nadie le diera importancia.

En suma, y acabo, es hora de preocuparse de la salud, porque ya nos preocuparemos de lo demás.

Tener una TV privada en tiempo de cuarentena

Estamos pasando un período que impide a las empresas dirigirse a sus clientes por los canales habituales, y desde luego hace imposible el contacto personal. Pero hay soluciones tecnológicas sencillas y baratas para probar alternativas creativas. Una de ellas es la que ofrece Watchity. Se trata de la posibilidad de contactar con nuestro público con un canal de televisión propio. Pero no limitándonos a pasar un video, sino en directo e interactivo. Utilizando para grabar nuestros propios móviles (varios a la vez) y emitiendo por todas nuestras redes sociales. ¡Ah! Y además con la posibilidad de ser interactivos, de manera que podamos recoger los comentarios o preguntas de nuestros espectadores. Y todo ello por un precio muy asequible.

Yo lo he usado y funciona.

Y también empresas e instituciones públicas de toda España. Por ejemplo: Volkswagen, Generali, Novartis…

Puede servir para impartir formación online a los empleados mientras están en casa, para gestionar reuniones o eventos virtuales, para dar ruedas de prensa online, etc.

¡Ánimo, que el mundo no se acaba con este coronavirus!

Nuevos conceptos empresariales que configuran la empresa del futuro (1)

  • Liderazgo moonshot: que busca transformaciones masivas utilizando tecnologías disruptivas
  • Moonshoters: gestores empresariales visionarios que buscan soluciones radicales para grandes problemas a través de tecnologías facilitadoras
  • Organizaciones exponenciales (ExO): son organizaciones que mantienen crecimientos exponenciales, impactando disruptivamente en las industrias tradicionales, y que nacieron de la visión de esos líderes innovadores