Empresa familiar

¿Por qué no tenemos grandes empresas?

Porque hay un escalón, el de los 6 millones de facturación, que no se atreven a subir los pequeños empresarios.

Así de claro lo dejó dicho el catedrático Antón Costas en una charla en la escuela de negocios ESADE en Barcelona. Citó un estudio reciente que lo demostraba con datos. Parece ser que a ese tamaño los empresarios o paran, o venden, o prefieren crear empresas más pequeñas.

Hay, por lo que parece, un MIEDO AL TAMAÑO. Sería interesante buscar la razón de ese miedo. Animo a mis lectores a sumarse a ese debate.

Yo apunto una primera razón: el escalón fiscal, porque la ley dice que a partir de una determinada facturación (creo que ahora está en los 8 millones de euros de facturación, pero no hace mucho estaba precisamente en los 6).

Y otra: el paso de pequeña a mediana empresa asusta a los empresarios, porque les obliga a cambiar el estilo de gestión, pasando a ser menos personalista e informal, más transparente, menos intuitivo, y para muchos es un salto al vacío, que les aterroriza, y prefieren malo conocido que bueno por conocer. “Para qué liarme con lo bien que estoy. Ya gano dinero suficiente”, dicen.

El problema es que, en la mayoría de sectores competitivos, crecen no es una elección, es una obligación. Quien no crece, a la larga muere.

Ser empresario

Esta semana escuche una referencia del catedrático Antón Costas a una cita de Salvador Gabarró, actualmente presidente de Gas Natural Fenosa, que me hizo pensar: “Cuando dejas de pensar en crecer, dejas de ser empresario”.

Creo que muchos empresarios estarán de acuerdo con esa frase y que me acompañarán en mi sentimiento de que el crecimiento es, de alguna manera, lo que yo llamaría la maldición (en el buen sentido) del empresario.

El crédito a las pymes en España

En 2012 ha bajado fuertemente el crédito a las pymes en España, contribuyendo a empeorar la situación de crisis de las empresas y por tanto de todo el país. Hay, en mi opinión, tres razones de que eso haya pasado. Sin duda la primera razón es que la banca ha restringido la concesión de crédito, tanto porque se ha vuelto más restrictiva en cuanto al riesgo como porque sus propios problemas internos la han obligado a adelgazar sus balances y por ende su cartera de créditos. El segundo factor ha sido que las administraciones públicas han acaparado la mayor parte del crédito concedido. Sin embargo, yo creo que ha habido un tercer factor: las propias pymes han dejado de pedir crédito, ante las perspectiva de no obtenerlo. Es decir, se ha creado algo así como un círculo vicioso.

¿Mejorará esa situación en 2013? Yo creo que no. Quizás en el segundo semestre, si la banca recupera parte de la normalidad y si las administraciones se moderan en su demanda de crédito.

Racionalización de horarios

Hoy he asistido a un evento de reflexión sobre la racionalización de los horarios laborales españoles orientado a la racionalización de la vida personal y profesional de los hombre y en espacial de las mujeres.

Coincido con lo que defienden los promotores de este asunto: las empresas mejorarían la productividad y la calidad de sus productos y servicios y en definitiva sus resultados, si se apuntaran a ese movimiento.

A través de mi editorial Libros de Cabecera estamos en el proceso de edición de un libro sobre los horarios y la conciliación laboral que está escribiendo para nosotros Ignacio Buqueras, presidente de la Asociación para la Racionalización de los Horarios en España (ARHE). En él pretendemos que Ignacio explique a las empresas como cualificarse como empresas respetuosas y comprometidas con los horarios racionales y la conciliación laboral: TIME COMPLIANCE COMMITTED COMPANY (TC3).

Conseguirlo supone romper muchas inercias, tanto dentro como fuera de la empresa, en los hogares y entornos de empleados y directivos, en los clientes y proveedores, en la administración pública… Pero si todos nos empeñamos en ello lo conseguiremos.

Y las ventajas que nos reportará son enormes. ¡Volquémosnos en ello!

“Si sólo vendiéramos en España estaríamos muertos”

Las empresas españolas lo tienen claro: si sólo vendieran en España tendrían que cerrar. Por suerte, la mayoría -por no decir todas- las empresas de un cierto tamaño (y muchas pequeñas) se han volcado en los mercados exteriores. Da gusto ver como Roca vende más en Brasil que en España, que Puig crece al 10%, gracias a su presencia internacional, que Silestone vende el 83% fuera de España, y así podríamos seguir sin parar.

Las grandes empresas (las empresas con proyección exterior en general) son la gran esperanza de nuestro país para salir del hoyo en el que estamos. Para recuperar el empleo y para reequilibrar las cuentas públicas.

¡Mantengamos la fe, y la esperanza!

¿Aun no dispone de una contabilidad de gestión?

Una contabilidad que le proporcione el dato de cúal es el margen bruto que está obteniendo mes a mes (o al menos cada trimestre), con el adecuado desglose por producto o mercado.

Sin eso no se puede gestionar con éxito.

Y no es ni difícil ni costoso. Y en cualquier caso merece la pena el pequeño esfuerzo. Déjese asesorar por un consultor o asesor cualificado.

Ahora más que nunca se necesita un buen sistema de gestión

Se acabaron, y por mucho tiempo, los grandes márgenes. Es hora de controlar al máximo detalle la evolución de cada mercado, de cada producto, para entender cuál es el resultado de la empresa y qué elementos influyen en su evolución.

Las ventas caen, los márgenes se estrechan, los beneficios se reducen o incluso desaparecen. En ese contexto el empresario, el directivo, ha de tener respuestas y rápidas, y para eso debe conocer con claridad por qué bajan los beneficios y dónde ha de actuar para mantener la empresa a flote.

Aun ahora sigue habiendo empresas que se manejan sin control, sin anticipación. Empresas que se dan cuenta que no van bien cuando la tesorería los ahoga. Y entonces suele ser tarde para solucionarlo…

Es duro tener que despedir a un empleado, pero hay que hacerlo

Los empresarios se enfrentan en algún momento a la necesidad de despedir a sus empleados. Es una realidad inevitable. Es parte del juego económico. Nos guste o no.

En momentos de crisis y vaivenes económicos, cuando las empresas ven caer su actividad y no atisban indicios de recuperación, y cuando los precios presionan exigiendo mayores recortes de costes y mejoras drásticas de productividad. Esa es la situación que vivimos en España, por lo que todos los días muchos empresarios se ven obligados a despedir trabajadores.

Es una actuación dura y difícil en cualquier circunstancia. No conozco ningún empresario al que le guste hacerlo. Pero se trata de sobrevivir, de perder un miembro para conservar el cuerpo.

Martín Frías fuera de MRW

Acabo de leer en Economía Digital que la familia Martín Frías sale de MRW desplazada por sus socios, por divergencias en la gestión.

Será, sin duda, un caso interesante de estudio.

Esperemos que los cambios no afecten a la trayectoria de una empresa hasta ahora considerada ejemplar.

¿Administradores solidarios? No, gracias

Ayer me visitó un matrimonio que había dejado la empresa que habían gestionado hasta su jubilación hace 6 años a sus dos hijos, nombrando a ambos administradores solidarios. Los dos al mando y en realidad ninguno al mando. El resultado: caída de ventas, lucha de poder, y una empresa que no había tenido pérdidas en sus 100 años de existencia, que lleva varios ejercicios de pérdida.

Los padres son los accionistas mayoritarios, y ahora se enfrentan a una situación complicada. No saben qué hacer.

Mi consejo: lo primero es decidir cuál de los dos hijos debe mandar. Optar.

Y si la respuesta es que ninguno, entonces plantearse la venta de la empresa antes de que las cosas vayan a peor.