Empresa familiar

Racionalización de horarios

Hoy he asistido a un evento de reflexión sobre la racionalización de los horarios laborales españoles orientado a la racionalización de la vida personal y profesional de los hombre y en espacial de las mujeres.

Coincido con lo que defienden los promotores de este asunto: las empresas mejorarían la productividad y la calidad de sus productos y servicios y en definitiva sus resultados, si se apuntaran a ese movimiento.

A través de mi editorial Libros de Cabecera estamos en el proceso de edición de un libro sobre los horarios y la conciliación laboral que está escribiendo para nosotros Ignacio Buqueras, presidente de la Asociación para la Racionalización de los Horarios en España (ARHE). En él pretendemos que Ignacio explique a las empresas como cualificarse como empresas respetuosas y comprometidas con los horarios racionales y la conciliación laboral: TIME COMPLIANCE COMMITTED COMPANY (TC3).

Conseguirlo supone romper muchas inercias, tanto dentro como fuera de la empresa, en los hogares y entornos de empleados y directivos, en los clientes y proveedores, en la administración pública… Pero si todos nos empeñamos en ello lo conseguiremos.

Y las ventajas que nos reportará son enormes. ¡Volquémosnos en ello!

“Si sólo vendiéramos en España estaríamos muertos”

Las empresas españolas lo tienen claro: si sólo vendieran en España tendrían que cerrar. Por suerte, la mayoría -por no decir todas- las empresas de un cierto tamaño (y muchas pequeñas) se han volcado en los mercados exteriores. Da gusto ver como Roca vende más en Brasil que en España, que Puig crece al 10%, gracias a su presencia internacional, que Silestone vende el 83% fuera de España, y así podríamos seguir sin parar.

Las grandes empresas (las empresas con proyección exterior en general) son la gran esperanza de nuestro país para salir del hoyo en el que estamos. Para recuperar el empleo y para reequilibrar las cuentas públicas.

¡Mantengamos la fe, y la esperanza!

¿Aun no dispone de una contabilidad de gestión?

Una contabilidad que le proporcione el dato de cúal es el margen bruto que está obteniendo mes a mes (o al menos cada trimestre), con el adecuado desglose por producto o mercado.

Sin eso no se puede gestionar con éxito.

Y no es ni difícil ni costoso. Y en cualquier caso merece la pena el pequeño esfuerzo. Déjese asesorar por un consultor o asesor cualificado.

Ahora más que nunca se necesita un buen sistema de gestión

Se acabaron, y por mucho tiempo, los grandes márgenes. Es hora de controlar al máximo detalle la evolución de cada mercado, de cada producto, para entender cuál es el resultado de la empresa y qué elementos influyen en su evolución.

Las ventas caen, los márgenes se estrechan, los beneficios se reducen o incluso desaparecen. En ese contexto el empresario, el directivo, ha de tener respuestas y rápidas, y para eso debe conocer con claridad por qué bajan los beneficios y dónde ha de actuar para mantener la empresa a flote.

Aun ahora sigue habiendo empresas que se manejan sin control, sin anticipación. Empresas que se dan cuenta que no van bien cuando la tesorería los ahoga. Y entonces suele ser tarde para solucionarlo…

Es duro tener que despedir a un empleado, pero hay que hacerlo

Los empresarios se enfrentan en algún momento a la necesidad de despedir a sus empleados. Es una realidad inevitable. Es parte del juego económico. Nos guste o no.

En momentos de crisis y vaivenes económicos, cuando las empresas ven caer su actividad y no atisban indicios de recuperación, y cuando los precios presionan exigiendo mayores recortes de costes y mejoras drásticas de productividad. Esa es la situación que vivimos en España, por lo que todos los días muchos empresarios se ven obligados a despedir trabajadores.

Es una actuación dura y difícil en cualquier circunstancia. No conozco ningún empresario al que le guste hacerlo. Pero se trata de sobrevivir, de perder un miembro para conservar el cuerpo.

Martín Frías fuera de MRW

Acabo de leer en Economía Digital que la familia Martín Frías sale de MRW desplazada por sus socios, por divergencias en la gestión.

Será, sin duda, un caso interesante de estudio.

Esperemos que los cambios no afecten a la trayectoria de una empresa hasta ahora considerada ejemplar.

¿Administradores solidarios? No, gracias

Ayer me visitó un matrimonio que había dejado la empresa que habían gestionado hasta su jubilación hace 6 años a sus dos hijos, nombrando a ambos administradores solidarios. Los dos al mando y en realidad ninguno al mando. El resultado: caída de ventas, lucha de poder, y una empresa que no había tenido pérdidas en sus 100 años de existencia, que lleva varios ejercicios de pérdida.

Los padres son los accionistas mayoritarios, y ahora se enfrentan a una situación complicada. No saben qué hacer.

Mi consejo: lo primero es decidir cuál de los dos hijos debe mandar. Optar.

Y si la respuesta es que ninguno, entonces plantearse la venta de la empresa antes de que las cosas vayan a peor.

¿Dos contabilidades? No, una y bien hecha.

Veo continuamente empresas en sus primeros estadios (pymes y startups) que no tienen una idea clara de cuáles son sus beneficios, que no llevan una contabilidad mínimamente rigurosa desde el punto de vista del control de sus resultados.

¿Por qué pasa eso? Porque los gestores suelen dejar la contabilidad en manos de una gestoría, que se preocupa sólo de cumplir el trámite fiscal. En paralelo los gestores suelen llevar un intento de control de las ventas y los principales costes, que no suele ser riguroso.

En conclusión: trabajo duplicado para no conseguir nada. La empresa gasta más de lo necesario (considerando el tiempo perdido en hacer contabilidad de aficionado por parte de los gestores) y no tiene una idea clara y rigurosa de sus resultados y sus finanzas.

¿Que hay que hacer? Plantear el control contable de forma adecuada y acorde a las necesidades de gestión, llevar una sola contabilidad, a la vez fiscal y económica, y a poder ser ligada a la facturación, y ponerlo todo en manos de gente experta (lo caro es barato) y de sistemas válidos de gestión.

Las pymes y startups pueden conseguir que su gestión administrativa sea excelente y barata. Hay firmas que lo hacen posible.

Empresas-casa y empresas-chabola

Cuando veíamos las imágenes del tsunami indonesio hace unos años, a todos nos llamó la atención ver cómo en medio del pasaje desolado de chabolas arrasadas por el tsunami, se elevaban orgullosas algunas casas construidas con ladrillo y cimientos firmes.

Después del tsunami económico que ha arrasado Europa y en especial los países mediterráneos como España, las empresas que eran como chabolas han sido arrasadas, no queda de ellos más que los desechos. El tsunami se ha llevado los beneficios, la tesorería y desde luego el empleo. Esas mal llamadas empresas han desaparecido, o vagan en el paisaje arrasado sin rumbo ni futuro, esperando a que los enfermeros los recojan o que alguien se apiade de ellos.

Las empresas que se asentaban sobre bases más firmes también han sufrido los males del tsunami, pero permanece en pie, adaptándose a las terribles circunstancias, pero preparados para sobrevivir y recontruirse sobre cimientos aún más fuertes, una mayor productividad si cabe, un capital reforzado, mayor diversificación de productos y mercados, incluyendo la salida a mercados exteriores, etc.

Creo que es un símil útil para entender la tragedia económica que vivimos.

¿Quien crea empleo?

A menudo leo y oigo declaraciones de personas que claman por que se cree empleo. No suelen decir a quien lo piden, o lo hacen a un genérico “gobierno”. A mi me pone de mal humor sentir esas memeces. ¡Librenos Dios de que el Gobierno cree empleos! Nos sobran empleos públicos y nos faltan empleos privados.

No es el gobierno quien crea buen empleo, ni los buenos empleos vienen del cielo. Los empleos los crean los empresarios de las pymes y los directivos de las grandes empresas, nos guste o no. Sí, son aquellos quienes se suele criticar por lo mucho que ganan, por lo “malas personas” que son; aquellos que las mismas personas que reclaman empleo parece que odien. Creo que es una situación triste y a la vez absurda.

En ese entorno de enfrentamiento entre la sociedad (o al menos una parte de ella) y los empresarios, no se producen en absoluto las condiciones para que se cree empleo.

El ambiente idoneo sería uno de confianza mutua entre empleados y empleadores. Y lo que hay es exactamente lo contrario.