Empresa familiar

Falta de capitalización

El gran cáncer de la empresa española en estos momentos es la escasez de capital. Le vale a casi todas las pymes. Y es el gran freno de muchos emprendedores.

Y no me refiero a escasez de crédito sino a escasez de recursos propios.

Pero dinero hay. Y gente ávida de invertirlo.

¿Cuál es el problema? Faltan proyectos interesantes, bien articulados y bien presentados.

De socios y rupturas

Estamos en época de rupturas societarias. Divorcios profesionales que conllevan una carga compleja de tensión y discusiones, que acaban con una vida profesional en común y con demasiada frecuencia también con la amistad personal.

La crisis está haciendo que aquellos negocios que se pensaron para y por dos socios, no dejen espacio para dos, y como máximo puedan tirarlos adelante uno. Los márgenes son insuficientes y los proyectos iniciales se han esfumado. Las posturas son encontradas: “o tú o yo”.

Se trata de asumirlo y de dar carpetazo al pasado, y de centrarse en las opciones de un divorcio pacífico. Lo más aconsejable es que uno opte a continuar el negocio y otro lo deje. El que se queda ha de ser generoso y ofrecer una salida digna al que se va. Sobre esas bases trato de aconsejar a mis clientes. Cada vez son más los que me piden que medie entre ellos y les ayude a resolver una situación que no puede alargarse en el tiempo, porque cuanto más se alarga más se complica.

El mayor problema suele ser encontrar una valoración y una forma de pago justa para ambas partes.

Presupuestos en la pyme, ¿vale la pena?

Soy un convencido de que a las pymes les vale la pena hacer un presupuesto anual que recoja las ventas y costes previstos y por tanto los resultados esperables en el ejercicio que se inicia. Ahora mismo me toca hacerlo a mi.

Este año vamos tarde. Estamos entrando en la última decena de enero y aún no hemos preparado el presupuesto de 2012. ¿Por qué? Pues primero porque no hemos cerrado del todo el ejercicio de 2011 a nivel contable. Segundo porque la incertidumbre es tal que queremos pensarnos muy bien el presupuesto. Tercero, y muy importante, porque no sabemos si vamos a actualizar los sueldos o los vamos a dejar igual que en 2011. Sin descartar del todo que debamos bajarlos en algún caso. O prescindir de alguna persona.

En estos tiempos tan inciertos, es humano prescindir del presupuesto y centrarse en manejar la nave de la empresa en las turbulentas aguas del entorno económico actual. Hay que hacer un esfuerzo para plantearse el devenir del año, pero creo que merece la pena.

¡Emprende!

Animo a mis lectores a emprender.

Pueden hacerlo empezando de cero o comprando una empresa. En España hay miles de pequeñas y medianas empresas que pueden ser compradas. Algunas de ellas pertenecen a empresarios sin sucesión que buscan con ansia alguien que le dé continuidad a su negocio.

También hay infinidad de jóvenes y no tan jóvenes que buscan un proyecto empresarial en el que implicarse.

Aconsejo a quienes se planteen comprar una empresa que lean el nuevo libro ¿Puedo comprar una empresa? de Enrique Quemada, editado por Pirámide. Y en general a quien quiera inspirarse le recomiendo los dos últimos libros de Libros de Cabecera: Aventuras de emprendedores, de Mar Galtés y El libro rojo de las mujeres emprendedoras, de Guernica Facundo. Se pueden comprar en las principales librerías y en www.librosdecabecera.com

La fórmula de la salida de la crisis

Todos nos preguntamos cuándo y cómo saldremos de la crisis. Hoy en La Vanguardia Juan José López Burniol nos la proporciona muy escuetamente:

  1. Aportar algo valioso. Todos hemos de aportar algo valioso, que alguien desee comprarnos. Ese consejo es válido tanto para las empresas en busca de clientes como las personas en busca de trabajo. Si no aportamos nada, nadie nos querrá. Es el problema actual de muchas empresas y trabajadores españoles.
  2. Rendir al máximo. Tiene que ver con la productividad, con el trabajo duro y con la eficiencia. También sirve tanto para las empresas como para los trabajadores. Pep Guardiola recomendaba hace poco a los catalanes que había que recuperar la costumbre de levantarse temprano… No deja de ser una anécdota, pero por ahí van los tiros. Desde el punto de vista del trabajador no es una concesión al empresario, es una concesión a sí mismo. Salir de la crisis es urgente para todos. Es en beneficio de todos.
  3. Aquilatar los costes. Controlar los costes y eliminar todo aquello que no sea estrictamente necesario. No derrochar. Vale para empresas y trabajadores. La época de nuevos ricos ha acabado.
  4. Invertir o gastar con más dinero propio. Jugarse el propio capital. Esperar a gastar cuando se tiene el dinero, o al menos una parte sustancial del capital que se necesita. Los bancos no van a volver a financiar el 100% de nuestros gastos o inversiones. Ni el 80%, ni el 60%. Como máximo se plantearán poner lo mismo que pongamos nosotros. Y siempre que sea para una buena inversión, que se mirarán con lupa. Y no nos prestarán dinero para gastos suntuosos o para cubrir pérdidas. Se acabó la época del dinero fácil. Y la del dinero barato.

¿Socios al 50%? No, gracias

Las sociedades de dos socios al 50% son como un matrimonio. Yo no las recomiendo, ni para mi ni para mis clientes.

Las sociedades al 50% están condenadas al bloqueo y al enfrentamiento entre los socios, lo que las aboca a la extinción en muchos casos.

Creo que es mejor que un socio tenga la mayoría (el 51% es lo normal, aunque basta que sea una participación o una acción más que el otro socio). De ese modo queda claro quien tiene la última palabra.

A muchos les sorprende eso, porque creen que es mejor hacer las cosas al 50%. Yo no lo creo. Repartirse los beneficios al 49-51 es prácticamente igual que hacerlo al 50-50. Y sin embargo, el 50-50 hace imprescindible el consenso eterno, mientras que el 51-49 no lo hace imprescindible. Lo que no quita que mientras no haya conflicto, los socios tomen las decisiones por consenso, como es normal en tiempos pacíficos.

¿Cómo hay que hacerlo? Yo lo hago así: según las circunstancias en las que me encuentro impongo el 51% como condición para entrar en la sociedad, o acepto de entrada estar en minoría. Y a partir  de ahí se trata de que el socio minoritario lo asuma y ya está. Si hay que discutir este punto antes de crear la sociedad. se hace. Es mejor discutirlo a priori, entre amigos, que hacerlo en los tribunales, con la sociedad bloqueada, haciéndose daño un socio al otro.

¿Tirar la toalla?

Ayer asistí a una presentación del libro INNOVACION de Enric Barba. En el turno de preguntas, los asistentes, algunos pequeños empresarios, denotaban cierto desánimo ante la perspectiva de innovar, debido a la situación de crisis que atraviesan las pequeñas y medianas empresas con especial dureza.

La respuesta de Enric fue clara y acertada: ahora precisamente es cuando hay que hacer un esfuerzo mayor para innovar, teniendo en cuenta que innovar no significa necesariamente gastar dinero. Hay que poner en marcha la imaginación. Y sobre todo hay que escuchar y estudiar al cliente y sus necesidades, para darle algo mejor que la competencia.

¡La imaginación al poder! Y pensar es gratis.

Así que de tirar la toalla, nada.

Un buen momento para capitalizar los préstamos participativos

Aquellas sociedades que tengan en su pasivo préstamos participativos de sus socios, sin una esperanza de ser reembolsados a corto plazo, y que, en paralelo crean positivo aumentar su capital, a efectos de mejorar su solvencia frente a la banca, quizás deban considerar la posibilidad de convertir los préstamos en capital. Es una operación sencilla, que requiere un acuerdo de la junta de socios, decidir si se hace a nominal o con prima de emisión, y preparar las actas y documentos correspondientes para elevar a público el aumento de capital ante un notario.

Los costes de una operación así son ahora menores al estar exenta del 1% que se venía pagando hasta finales de 2010 por el impuesto de Transmisiones Patrimoniales y Actos Juridicos Documentados.

Problemas internos, preludio del fin

Hoy me entrevistaba con los directivos de una empresa familiar, hija y yerno del fundador, quienes se lamentaban de la actitud del fundador, quien sigue siendo el máximo directivo. Sus posturas frente al modo de gestionar la empresa son muy diferentes, y eso hace que la empresa no pueda reaccionar con la necesaria rapidez y contundencia ante los enormes y graves retos que se le plantean en su sector, que es uno de los que acabo de mencionar, sometido a un proceso imparable de consolidación.

Mi consejo: resolver el conflicto interno. Como antes y como sea. De lo contrario, el fin. Así de crudo.

Las dificultades que antes de la crisis suponían crecer y ganar menos, pero que no ponían en peligro la empresa, ahora son letales.

¿Está su sector en un proceso de consolidación?

Los sectores empresariales son como federaciones deportivas. Pongamos que de fútbol. A la mayoría les está pasando ahora un fenómeno que arrastra la crisis económica y es consecuencia del fenómeno de la globalización llevado a su extremo: de poder jugar todos en una única liga se está pasando a la creación de varias divisiones, normalmente tres: los líderes del mercado, que son pocos y de gran tamaño en relación al resto del sector; los pequeños pero muy muy especializados (renunciando al tamaño), y los que no son ni lo uno ni lo otro. Estos últimos están condenados a morir. Y en aquellos sectores en los que los equipos eran muchos, se está viviendo una auténtica carnicería, que la crisis lo único que hace es acelerar. Muchas de éstas son empresas familiares, dormidas en los laureles.