Energías verdes

¿Es la llamada “economía circular” el nuevo Eldorado”?

Este post está inspirado en el artículo Remaking the industrial economy publicado en el McKinsey Quarterly de febrero de 2014.

Ante la amenaza económica que supone el alza de precios de la energía y las materias primas, como resultado de una cultura insostenible de comprar materias primas, fabricar, usar y tirar, surge una nueva oportunidad: la “economía circular”.

¿Qué es la economía circular?

Es un modelo económico industrial basado en “el diseño optimizado de los productos para que puedan ser aprovechados en múltiples ciclos de reutilización”. Supone crear un sistema industrial basado en la recuperación de materiales y componentes, y su reutilizacion para aprovechar los productos y las materias primas al máximo posible, ahorrando energía y creando nuevos puestos de trabajo cercanos a los mercados consumidores. Y, de paso, reduciendo drásticamente los desechos de productos y materiales y mejorando el medio ambiente.

Supone acabar, en lo posible, con la cultura del clásico y extremo “usar y tirar”. Supone menos consumo de materias primas y energía, menos basura y más trabajo. Suena bien, ¿no?

Hay quien empieza a pensar que este enfoque económico puede ser el impulso que necesitan las economías mundiales (y en especial las economías occidentales) para salir de la profunda crisis que arrastramos desde hace 7 años.

Parece que hay empresas que ya lo están aplicando, como Renault, que tiene una planta en París que, siguiendo este modelo, ha alcanzado unos ahorros espectaculares (80% de la energía, 90% del agua, 70% de restos de aceite y detergentes, con márgenes por encima de la media.

Parece razonable pensar que esta será una tendencia generalizada a la que se van a apuntar muchas empresas, y que los consumidores reclamarán a los productores, creando un círculo virtuoso que puede cambiar el mundo industrial y del consumo en los próximos años.

El fenómeno Wal-Mart

Estoy leyendo un libro que compré en Nueva York en Mayo pasado y que hasta ahora no había tenido oportunidad de leer. Se titula The Wal-Mart effect, y explica cómo cualquier decisión de este monstruo del comercio tiene una repercusión global enorme.

Entresaco un hecho que me parece remarcable; en el año 2005 decidieron apuntarse a la sostenibilidad y las consecuencias han sido visibles, tanto en sus centros como en los proveedores, y a través de ellos en la sociedad, tanto norteamericana como del resto del mundo.

Es destacable como una compañía de estas características tiene mayor capacidad de cambiar el mundo que los políticos o las ONGs. Un ejemplo: sus 348 centros mexicanos usan energía eólica.

Hacia una Revolución de los Recursos Naturales

Inspirado en un artículo de la revista electrónica McKinsey Quaterly, de Dobbs, Oppenheim y Thompson.

En los próximos 20 años, 3.000 millones de personas se incorporarán a la clase media, que pasará de 2.000 a 5.000 millones de personas. ¡La presión sobre los recursos naturales será enorme!

La humanidad se enfrenta a un reto sin precedentes. Necesitamos una “Revolución de los Recursos”, porque de lo contrario sufriremos un encarecimiento insoportable de los recursos e incluso se puede dar el desabastecimiento. Hablamos de cuestiones básicas como alimentos, agua, electricidad o petroleo.

Hemos de confiar en que seamos capaces de encontrar vías de innovación que permitan incrementar la productividad con la que obtenemos y consumimos los recursos, e incluso nuevas fuentes de recursos naturales. En el siglo XX ya se superó ese reto, aunque no alcanzaba las dimensiones del que ahora tenemos por delante. Nos jugamos mucho. La supervivencia de la humanidad, ni más ni menos.

Pero detrás de toda amenaza existe una oportunidad.

Se trata de desarrollar o mejorar cosas tan concretas como turbinas, métodos de extracción de petroleo o gas, baterías, nuevas fuentes de energía, semillas, métodos de riego más eficientes, etc.

Existen muchas areas de oportunidad, pero las tres más importantes son:

  1. Eficiencia energética en edificios (aislamiento, sistemas de calefacción y refrigeración, sistema de tratamiento de agua…)
  2. Eficiencia en explotaciones agrícolas (semillas, métodos de cultivo, sistemas de riego…)
  3. Eficiencia en la cadena de consumo de alimentos (sobre todo evitando las pérdidas en dicha cadena; se pierde un 20-30% a lo largo de la cadena)

Son tres áreas en las que hay mucho por hacer y mucho por ganar.

Algunos datos para la esperanza:

– Otis ha desarrolado un ascensor que consume el 75% menos de energía

– Wal-Mart ha reducido drásticamente los costes de envasado de sus proveedores

– Se está desarrollando acero de alta resistencia que pesa menos y consume menos recursos

 

 

Las innovaciones energéticas que vienen

Saco de un artículo en el McKinsey Quarterly cinco tecnologías energéticas que pueden cambiar el mundo esta década o la próxima:

  1. El almacenamiento de energía eléctrica en gran escala. Parece que puede hacerse con mayor eficiencia y menor coste. De ser así, la beneficiada indirecta será la energía eólica y la fotovoltaica, porque hará más fácil su integración en las redes.
  2. Los transformadores digitales. Mucho más pequeños, baratos y eficientes que los actuales.
  3. Los equipos de aire acondicionado sin compresores. Mucho más eficientes que los actuales. En combinación con las ventanas electrocrómicas, que actuan en base a la diferencia de temperaturas entre exterior e interior, permitirán un enorme avance en la climatización de edificios.
  4. El carbón limpio. Procesos innovadores y más baratos para limpiar el carbón y mejorar tanto su poder calorífico como reducir su efecto contaminante, pueden hacer del carbón una fuente energética renovada, y permitir evitar el cierre de plantas e incluso de explotaciones mineras.
  5. Nuevos biocombustibles. Basados en celulosas, algas o encimas, pueden suponer una revolución energética de dimensiones desconocidas.

¿Son las aerolineas low cost sostenibles?

¿Es sostenible y razonable que se vendan vuelos a menos de 50€? ¿Es lógico que la gente coja un avión para ir a comprar tabaco? ¿Valen estos vuelos la polución ambiental que producen? ¿Justifican el gasto en infraestructuras que requieren, a cargo de todos? ¿Están justificadas las subvenciones que les exigen a las administraciones públicas?

Tengo serias dudas. Volar no es un derecho universal. ¿Se le ha de poner coto a la mivilidad?

Energías renovables

Estoy en Viena y ha caido en mis manos una revista que entrevista a Matthias Willenbacher, un empresario alemán de sólo 41 años, cofundador de the juwi group, una empresa que se dedica al desarrollo de proyectos de generación de energía sostenible en todo el mundo.

Aparte de llamarme la atención la juventud y determinación del personaje, me sorprende positivamente la seguridad en sus respuestaqs cuando habla del prometedor futuro de las energías renovables, afirmando que su eficiencia está mejorando día a día y que en 20 años toda la energía se generará sólo con fuentes naturales: viento, sol, biocombustibles, saltos hidroeléctricos o fuentes geotermales.

El mundo necesita visionarios como éste. Como él dice, la demanda de energía en el mundo va a seguir creciendo, y el petroleo, gas, carbón o uranio tienen un final seguro, por lo que más pronto o más tarde los precios llegarán a las nubes y esas fuentes de energía se agotarán, aparte del deterioro del medio ambiente que producen. ¡Necesitamos más empresarios que apuesten por las energías renovables con visión estratégica, con visión de futuro!

¿Alguien duda de que las energías renovables van a ser el gran negocio del futuro?

¿Coches? NO, gracias

En otros post en el pasado ya he manifestado mi apuesta por un declinar en la industria del automóvil a medio o largo plazo. Hoy leo en el periódico La Vanguardia que un experto en marketing japonés explica que la juventud japonesa no se compra coches; no les interesan. Se compran bicicletas. Eso sí, muy sofisticadas técnicamente.

Es curioso, pero es lo mismo que hacen muchos jóvenes en otros países. Si tomo la muestra de mis dos hijos, ambos tienen bicicletas, pero no coches. Y no han manifestado mucho interés en tenerlo. Uno de ellos tiene una moto, aparte de dos bicicletas ultramodernas, que usa para pruebas de triatlón.

Yo sigo apostando por un futuro de menos coches y los que queden serán sostenibles, híbridos o eléctricos. Y en las ciudades estarán prohibidos o muy restringidos. A favor del transporte público o individual sostenibles, como la bicicleta o la moto eléctrica. Esta última acabará convirtiéndose en una opción generalizada, en muy poco tiempo. Quizás sean las grandes empresas automovilísticas las que ganen esos nuevos mercados, o quizás sean nuevas empresas. Creo que se abre una ventana de posibilidades para iniciativas de nuevos empresarios. Incluso a nivel local. Emprendedores que sepan aunar lo mejor de la bicileta o el ciclomotor con un buen diseño (incluyendo la opción de hacer los vehículos plegables o transportables) y con una solución adecuada a las baterías y las fuentes de recarga. Un reto para la ingeniería y el marketing.

¿Es usted emprendedor? Aquí tiene el embrión de una gran empresa en el año 2020. ¡Aprovéchelo!

¿Invertir en qué?

Veo unos cuantos proyectos de inversión cada mes, y en estos momentos son casi exclusivamente tres los sectores en os que se concentran: internet, biotecnología o asuntos de energías renovables.

¿Es que no existen otros sectores donde se detecten oportunidades?

En los tres citados, y en especial en el de internet, dónde es tan fácil inventarse un nuevo “negocio del siglo”, las valoraciones que se me presentan suelen darme un poco de vértigo…

¿Una nueva revolución industrial?

¿Podemos decir que esta crisis está desencadenando una nueva “revolución industrial” basada en la búsqueda de un mundo más sostenible desde un punto de vista energético y medioambiental?

El fin de una era

“Lo que es bueno para General Motors es bueno para America” se decía.

Con la bancarrota de General Motors esa frase dejará de tener sentido. Se acaba una época, en Estados Unidos y en el mundo, con la quiebra de ese gigante que ha sido en los últimos años el paradigma de la mala gestión y de la intransigencia de los sindicatos.

Para EEUU es una señal de cambio perfectamente palpable. Cambio en el enfoque de los negocios y en el enfoque del propio sistema social y económico norteamericano. Algo que ya venía produciéndose desde hace tiempo, y que ahora simplemente se culmina.

¿Serán los americanos capaces de aprender la lección? Yo creo que sí. Yo espero que sí. por el bien de este planeta.