Energías verdes

Vamos a tomarnos el cambio climático en serio?

Me alegro de leer que la Casa Blanca ha publicado hoy un informe en el que por primera vez los Estados Unidos reconocen que hay que tomar medidas para detener el cambio climático ya.

Más vale tarde que nunca.

Esperemos que no sea demasiado tarde.

Petroleo, pero menos

En California creían que las reservas de petroleo alcanzables por la técnica del fracking eran de 14.000 millones de barriles, y se las estimaban muy felices, pero nuevos estudios han rectificado la cifra a sólo 600 millones.

En todos lados cuecen habas…

La 3a. Revolución Industrial, la de los recursos

Estamos a la puerta de una nueva economía basada en una mejora en el uso de los recursos naturales. Los recursos, a menudo, los infrautilizamos o malaprovechamos.

Las oportunidades que se presentan son enormes.

Un nuevo libro, totulado Resource revolution habla de cuales serán las vías por las que se conseguirá mejorar el aprovechamiento de los recursos:

– Sustitución de materiales escasos por otros más comunes, baratos o eficaces.

– Optimización de la producción y el uso de materiales.

– Virtualización de procesos.

Paradojas de la sostenibilidad californiana

California quiere distinguirse por ser un estado preocupado por el medio ambiente y la sostenibilidad, y en ese sentido ha sido y es pionero en su legislación, porque aparentemente la mentalidad de los californianos va en ese sentido. Y hay muchos detalles que parecen corroborarlo, como la profusión de Toyota Prius que utilizan los taxistas californianos. Sin embargo me encuentro con la paradoja de que los edificios de San Francisco tienen sistemas de calefacción central permenentemente que están permanentemente en marcha que no pueden se regulados individual ente y que hacen que sus habitantes tengan ventanas abiertas y vayan vestidos en pantalón corto y camiseta dentro de sus casas debido al exceso de calor. Ahorro y preservación del medio en algunas cosas pero derroche en otras. Es parte de la paradoja americana.

Más sobre la economía del reciclado

Algunas connotaciones adicionales:

– Su objetivo es la erradicación sistemática de los desechos.

– Diferencia los componentes consumibles de los duraderos. Los consumibles han de ser no tóxicos; los duraderos han de ser reutilizables, reciclables.

– Cambia el concepto de cliente, de consumidor a USUARIO. Consideran lo óptimo alquilar el producto en lugar de venderlo.

Hay más casos de empresas que aplican estas ideas además del de Renault ya citado; por ejemplo:

– La japonesa Ricoh, con sus productos GreenLine

– La propia Renault que no vende sino alquila las baterías de sus coches eléctricos

– Michelin, que alquila sus neumáticos a grandes flotas, volviendo al alquiler que ya se hacía en los años 20

– B&Q, en Inglaterra, que ha lanzado una oferta de recompra de sus herramientas eléctricas usadas

– H&M, que tiene un programa de recogida de ropa usada

Para todos ellos se trata de una iniciativa de RSC que responde a un interés social y en el fondo económico.

No es un cambio fácil y queda mucho por hacer, pero me parece que es una tendencia imparable. De alguna manera es el fin de la sociedad de consumo y la vuelta a los hábitos olvidados del pasado.

 

¿Es la llamada «economía circular» el nuevo Eldorado»?

Este post está inspirado en el artículo Remaking the industrial economy publicado en el McKinsey Quarterly de febrero de 2014.

Ante la amenaza económica que supone el alza de precios de la energía y las materias primas, como resultado de una cultura insostenible de comprar materias primas, fabricar, usar y tirar, surge una nueva oportunidad: la «economía circular».

¿Qué es la economía circular?

Es un modelo económico industrial basado en «el diseño optimizado de los productos para que puedan ser aprovechados en múltiples ciclos de reutilización». Supone crear un sistema industrial basado en la recuperación de materiales y componentes, y su reutilizacion para aprovechar los productos y las materias primas al máximo posible, ahorrando energía y creando nuevos puestos de trabajo cercanos a los mercados consumidores. Y, de paso, reduciendo drásticamente los desechos de productos y materiales y mejorando el medio ambiente.

Supone acabar, en lo posible, con la cultura del clásico y extremo «usar y tirar». Supone menos consumo de materias primas y energía, menos basura y más trabajo. Suena bien, ¿no?

Hay quien empieza a pensar que este enfoque económico puede ser el impulso que necesitan las economías mundiales (y en especial las economías occidentales) para salir de la profunda crisis que arrastramos desde hace 7 años.

Parece que hay empresas que ya lo están aplicando, como Renault, que tiene una planta en París que, siguiendo este modelo, ha alcanzado unos ahorros espectaculares (80% de la energía, 90% del agua, 70% de restos de aceite y detergentes, con márgenes por encima de la media.

Parece razonable pensar que esta será una tendencia generalizada a la que se van a apuntar muchas empresas, y que los consumidores reclamarán a los productores, creando un círculo virtuoso que puede cambiar el mundo industrial y del consumo en los próximos años.

El fenómeno Wal-Mart

Estoy leyendo un libro que compré en Nueva York en Mayo pasado y que hasta ahora no había tenido oportunidad de leer. Se titula The Wal-Mart effect, y explica cómo cualquier decisión de este monstruo del comercio tiene una repercusión global enorme.

Entresaco un hecho que me parece remarcable; en el año 2005 decidieron apuntarse a la sostenibilidad y las consecuencias han sido visibles, tanto en sus centros como en los proveedores, y a través de ellos en la sociedad, tanto norteamericana como del resto del mundo.

Es destacable como una compañía de estas características tiene mayor capacidad de cambiar el mundo que los políticos o las ONGs. Un ejemplo: sus 348 centros mexicanos usan energía eólica.

Hacia una Revolución de los Recursos Naturales

Inspirado en un artículo de la revista electrónica McKinsey Quaterly, de Dobbs, Oppenheim y Thompson.

En los próximos 20 años, 3.000 millones de personas se incorporarán a la clase media, que pasará de 2.000 a 5.000 millones de personas. ¡La presión sobre los recursos naturales será enorme!

La humanidad se enfrenta a un reto sin precedentes. Necesitamos una «Revolución de los Recursos», porque de lo contrario sufriremos un encarecimiento insoportable de los recursos e incluso se puede dar el desabastecimiento. Hablamos de cuestiones básicas como alimentos, agua, electricidad o petroleo.

Hemos de confiar en que seamos capaces de encontrar vías de innovación que permitan incrementar la productividad con la que obtenemos y consumimos los recursos, e incluso nuevas fuentes de recursos naturales. En el siglo XX ya se superó ese reto, aunque no alcanzaba las dimensiones del que ahora tenemos por delante. Nos jugamos mucho. La supervivencia de la humanidad, ni más ni menos.

Pero detrás de toda amenaza existe una oportunidad.

Se trata de desarrollar o mejorar cosas tan concretas como turbinas, métodos de extracción de petroleo o gas, baterías, nuevas fuentes de energía, semillas, métodos de riego más eficientes, etc.

Existen muchas areas de oportunidad, pero las tres más importantes son:

  1. Eficiencia energética en edificios (aislamiento, sistemas de calefacción y refrigeración, sistema de tratamiento de agua…)
  2. Eficiencia en explotaciones agrícolas (semillas, métodos de cultivo, sistemas de riego…)
  3. Eficiencia en la cadena de consumo de alimentos (sobre todo evitando las pérdidas en dicha cadena; se pierde un 20-30% a lo largo de la cadena)

Son tres áreas en las que hay mucho por hacer y mucho por ganar.

Algunos datos para la esperanza:

– Otis ha desarrolado un ascensor que consume el 75% menos de energía

– Wal-Mart ha reducido drásticamente los costes de envasado de sus proveedores

– Se está desarrollando acero de alta resistencia que pesa menos y consume menos recursos

 

 

Las innovaciones energéticas que vienen

Saco de un artículo en el McKinsey Quarterly cinco tecnologías energéticas que pueden cambiar el mundo esta década o la próxima:

  1. El almacenamiento de energía eléctrica en gran escala. Parece que puede hacerse con mayor eficiencia y menor coste. De ser así, la beneficiada indirecta será la energía eólica y la fotovoltaica, porque hará más fácil su integración en las redes.
  2. Los transformadores digitales. Mucho más pequeños, baratos y eficientes que los actuales.
  3. Los equipos de aire acondicionado sin compresores. Mucho más eficientes que los actuales. En combinación con las ventanas electrocrómicas, que actuan en base a la diferencia de temperaturas entre exterior e interior, permitirán un enorme avance en la climatización de edificios.
  4. El carbón limpio. Procesos innovadores y más baratos para limpiar el carbón y mejorar tanto su poder calorífico como reducir su efecto contaminante, pueden hacer del carbón una fuente energética renovada, y permitir evitar el cierre de plantas e incluso de explotaciones mineras.
  5. Nuevos biocombustibles. Basados en celulosas, algas o encimas, pueden suponer una revolución energética de dimensiones desconocidas.

¿Son las aerolineas low cost sostenibles?

¿Es sostenible y razonable que se vendan vuelos a menos de 50€? ¿Es lógico que la gente coja un avión para ir a comprar tabaco? ¿Valen estos vuelos la polución ambiental que producen? ¿Justifican el gasto en infraestructuras que requieren, a cargo de todos? ¿Están justificadas las subvenciones que les exigen a las administraciones públicas?

Tengo serias dudas. Volar no es un derecho universal. ¿Se le ha de poner coto a la mivilidad?