Energías verdes

Más sobre China

Leo un artículo de un director de McKinsey en Shangai, en el que especula con siete cosas diferentes que pueden pasar en China en 2009, y destaco dos de ellas:

1. Que se anuncie que en 2020 la mitad de los coches en China serán eléctricos.

2. Que el gobierno chino alquile al gobierno mexicano, en bloque, una región mexicana cercana a la frontera de Estados Unidos para establecer fábricas que suministren a los estadounidenses con más facilidad y ahorro de transporte.

¿Son especulaciones sin sentido?

No parecen imposibles en el nuevo escenario global que vamos a vivir.

Por qué está caro el petróleo

En el diario de hoy leo que los expertos se preguntan por qué el petróleo está caro. Yo creo que la respuesta es muy sencilla: porque los productores de petróleo se han dado cuenta que en estos momentos la demanda es inelástica; es decir, que no desciende, a pesar de los estratosféricos aumentos de precio. O al menos, que no desciende lo suficiente. La consecuencia de ello está clara: precios arriba y arriba, como en la canción.
Sólo cuando la demanda dé algún signo de reacción real, veremos una reacción en los precios.
Los esfuerzos por el lado de la oferta: como por ejemplo pozos más profundos o extracción de arenas, etc., no le hacen ni cosquillas al precio del petroleo.
¿Cuando será eso?
Me da la impresión que tardará algo. Europa, y sobre todo EEUU, han de cambiar sus hábitos sociales y económicos, e incluso políticos, para que empiece a notarse. Porque a Asia, y en especial a los monstruos de las galletas China e India, no les pidamos que reduzcan su apetito petrolífero, porque no nos harán caso. Quizás le hagan caso a sus economías, cuando el carísimo petróleo les inocule el virus de la inflación, y empiecen a dar síntomas de enfermedad.

La generación de electricidad por energía solar: un futuro apasionante

La energía solar está en auge en todo el mundo, pero en especial en los países de mayor insolación del globo, creando poco a poco un nuevo sector económico, que está creando riqueza y puestos de trabajo, y en el que se están invirtiendo elevadas sumas de dinero.

Numerosas empresas ligadas a la cadena de valor del sector incluso han llegado a las bolsas europeas y americanas; desde productores de células de silicio a instaladores de centrales solares.

Los gobiernos de muchos países han adoptado una política activa de fomento de la energía solar, con la intención de reducir su dependencia de los combustibles sólidos, y de contribuir a la reducción de las emisiones de óxido de carbono. España es uno de ellos, pero también Alemania o California, entre otros.

De todas formas, el sector aún está en su infancia, como afirma un artículo publicado este mes en The McKinsey Quarterly, la revista digital de la consultora McKinsey, titulado The economics of solar power.

El citado artículo apuesta por la energía solar, pero avisa que ésta apenas representará un 3% de la capacidad mundial de generación eléctrica en el año 2020. Y que pasarán años hasta que el coste de la energía eléctrica generada por el sol sea parejo al de la energía generada de forma convencional.

Concretamente estima que el momento en que la energía solar sea competitiva, por decirlo así, se producirá dentro de 3 a 7 años en California y el Sudoeste de los Estados Unidos, en Italia, Japón y España, debido a que en dichos países se producen dos premisas al mismo tiempo: tienen condiciones de insolación favorables a la energía solar, y precios de la electricidad muy altos.

Para el año 2020, los autores no dudan de que esa condición se dará en bastantes países más, debido a la reducción constante del precio del kwh solar, y del incremento constante del kwh producido por el carbón, el fuel o el gas.

Por último, el artículo apuesta en especial por la energía solar térmica concentrada, generada en centrales compuestas de multitud de espejos que recogen la luz en un único punto. Son –dicen- las centrales que producen energía solar más barata, y las que se asemejan más a las centrales convencionales que tienen las compañías eléctricas de todo el mundo.

Un mundo sin petroleo

Hemos de prepararnos para vivir en un mundo sin petróleo. Con menos petróleo y más caro a corto plazo, y sin petróleo alguno en un futuro más lejano (¿2050?).

Eso quiere decir que mientras se investiga en fuentes de energía sustitutivas y universales, y a la vez se invierte en esas nuevas tecnologías, la sociedad, los consumidores, debemos cambiar nuestros hábitos respecto a todo aquello que hoy en día consume petróleo.

Los sectores más afectados por este cambio son los que están directamente relacionados con ese consumo: el transporte y la electricidad. E indirectamente otros, como la hostelería y el ocio.

En el futuro vamos a experimentar una notable disminución de la movilidad, y eso supondrá una caída sensible de actividad en el negocio automovilístico y en de hostelería. Incluso en las infraestructuras, que pasarán de centrarse en el transporte terrestre individual a hacerlo en el colectivo, y que primarán las infraestructuras de telecomunicaciones.

También afectará a los sistemas de iluminación y calefacción, y a los sistemas constructivos. Cambiará el aspecto de los edificios, y el de las ciudades. Todo pasará a estar orientado al bajo consumo energético, y de paso a la sostenibilidad.

La economía ya está notando esos cambios. Los inversores y los empresarios los han de tenerlos en cuenta. Las empresas han de saber reconvertirse, han de saber revertir las amenazas en oportunidades.

Una nueva sociedad y una nueva economía se abren ante nuestros ojos.

Renovables SI, Rovi NO

He estado estudiando los folletos de la salida a bolsa de Iberdrola Renovables y Laboratorios Rovi, y mi conclusión es: Si a Iberdrola Renovables, y NO a Rovi.
Renovables es una empresa que nace como líder mundial en renovables, centrado en eolica, y con presencia en todo el mundo, y en especial en España, UK y USA. Es decir, una empresa global, en un sector de obvio futuro, y profesionalmente gestionada, con un accionariado diversificado, en el que Iberdrola seguirá ostentando el 80% del capital. En principio parece garantía de buenos resultados. Quizás más a medio y largo plazo que a corto. Y, en principio, una garantía en tiempos de turbulencias como los que se avecinan.
En contrapartida, Rovi es una empresa pequeña, familiar, cuyo 65% seguirá en manos de la familia propietaria, que además gestiona directamente el negocio, en un sector sometido a tensiones estratégicas fuertes, que se vende mas por lo que fue en el pasado que por lo que será en el futuro. Una salida al amparo de la moda establecida por las exitosas Grifols y Almirall, pero mucho más pequeña, y de futuro más incierto. Al revés que Renovables, quizás sea un cierto éxito, especulativo, a corto plazo, pero no me fío a medio y largo plazo.

De la burbuja inmobiliaria a la burbuja de las renovables

Apenas hemos visto desinflarse la burbuja inmobiliaria, y ya tenemos otra burbuja: la de los renovables.
Nuestra sociedad es proclive a apuntarse a las modas. Y ahora la moda es invertir en renovables. Los más poderosos en eólica; los inversores más modestos en fotovoltaica (solar).
Leo que la suma de potencia solicitada por los proyectos solares planteados en España es 10.000 Mw, que es más que toda la potencia existente en el mundo.
Aquí, cuando algo se pone de moda, se apunta todo quisqui.
El resultado está claro: la solar ha dejado de ser una alternativa de inversión interesante.
¿cuál será la próxima burbuja?

La demanda global de energía y la producción de CO2

¿Podemos ser optimistas?
Necesitamos serlo.
Acabo de leer un informe que asegura que hacia el año 2.020 la demanda global de energía puede ser reducida  a la mitad.
Y que, en consecuencia, el crecimiento anual de la producción de CO2 se reduciría al 0,9% anual, es decir, bastante menos que el 2,4% anual que crece ahora.
Se trata de poner en marcha medidas que suponen una mayor productividad a la generación de frío, calor, agua caliente, o movimiento cinético, por ejemplo. Y medidas que cambien el modo en que hacemos casas o fabricamos acero.
¿Será posible? ¿Será suficiente para parar el deterioro medioambiental de este hermoso planeta?
Si no por nosotros, al menos lo hemos de intentar por nuestros nietos.

El futuro de los biocombustibles es posible sin subvenciones

Mis lectores saben que el tema de los biocombustibles me interesa sobremanera. Ya he escrito antes sobre él.
Me interesa como agricultor, porque a los agricultores cualquier diversificación de su producción, de forma que sus ingresos no procedan exclusivamente de la alimentación humana (o animal), sino que pasen a depender también del consumo de energía, es marcadamente positiva.
En ese sentido, quiero destacar un informe reciente que he leído en el McKinsey Quarterly, en el que dicha firma de consultoría afirma que si el petróleo sigue a 70-80 dólares el barril, para el año 2020 se podrá producir bioetanol, (el biocombustible más utilizado ya en estos momentos, si no me equivoco), de forma rentable, y al margen de subvenciones, de forma que el 50% de las necesidades de petróleo para el transporte quedarán cubiertas por dicho biocombustible. Y si dicho porcentaje no lo preven más alto es por la escasez de materias primas.
Estas afirmaciones suponen redoblar la esperanza de que los biocombustibles jueguen un papel capital en la energía del futuro, limpia y no dependiente del petóleo. Pero también apuntan a los riesgos que ya se temen: escasez de materias primas, escasez de alimentos.
Hay que trabajar duro, en los próximos años, para perfeccionar las técnicas de producción de bioetanol y biodiesel a partir de materias primas agrícolas. Hay que ampliar el espectro de posibles materiales a ser usados, y hay que mejorar el ratio de producción en relación a la cantidad de materia prima.
Estoy seguro de que se logrará. Hay grandes oportunidades en los biocombustibles, que quienes quieran aprovechar deben conocer y explorar desde ya mismo.

La clave del éxito de los biocombustibles es la biomasa

En estos momentos, la búsqueda de la piedra filosofal que se dio en la Edad Media, se ha sustituido por la búsqueda de fuentes de energía alternativas, sostenibles por su disponibilidad amplia o incluso ilimitada, y por no ser nocivas para el medio ambiente.
No será nada fácil, pero existe una fiebre de las energías alternativas y sostenibles en todo el orbe. Y muchos cerebros, y mucho dinero, se están volcando en el empeño.
En materia de combustibles alternativos a los fósiles, aplicados a la producción de energía cinética (movimiento) y en especial orientados a los automóviles, se está apostando por losbiocombustibles: el biodiesel y el bioetanol.
Brasil ya está utilizando el bioetanol, a partir de la caña de azúcar, desde hace tiempo; y sus coches están adaptados a usar bioetanol desde hace años. Cualquiera que haya paseado por las calles de cualquier ciudad brasileña habrá notado el olor dulzón que desprenden los coches.
Estados Unidos ha apostado por ellos, y los granjeros norteamericanos están esperanzados de que su maíz tenga usos alternativos, y que los americanos cambien gasolina árabe por maíz patriótico.
La Union Europea también apuesta, pretendiendo sustituir el 10% del petróleo por biocarburantes, de aquí al 2020.
En el caso europeo, ¿de dónde va a salir la materia prima? Europa no tiene capacidad de producir maíz, caña de azúcar, aceite de colza, u otros productos válidos para biocarburante. E importarlos no soluciona nada. La solución está en la biomasa, en los desechos vegetales.
Desarrollar los procesos de recogida, procesado y utilización de la biomasa convertida en carburante, es la clave para el éxito de la sustitución de petroleo por estos nuevos combustibles.
¡Y el campo español, y los agricultores, pueden sacar un interesante retorno económico de todo ello!

El bioetanol: ¿es una solución válida al problema energético?

Probablemente no es una solución totalmente óptima, ni definitiva. Pero es un intento más en la cruzada lanzada por la humanidad del siglo XXI en pos de una alternativa energética a los combustibles fósiles, al petroleo.
¿Qué se consigue, en teoría, con el bioetanol, como con otras opciones energéticas alternativas?
Primero, una reducción de la dependencia del petróleo. Segundo, una menor emisión de CO2. Tercero, una menor dependencia geopolítica de los países productores de petroleo, la mayoría de ellos en entornos sociales y políticos inestables. Y por último, cuarto, un impulso a la agricultura, un sector necesitado de nuevas fuentes de ingreso en todo el mundo.
¿Será fácil que todos esos beneficios se plasmen en la realidad, y a corto plazo? No. 
A corto plazo, el uso del maíz para la producción de bioetanol, por ejemplo, ha provocado un encarecimiento de productos alimenticios básicos en México, con graves consecuencias sociales, que el gobierno de aquel país habrá de afrontar. A los agricultores mejicanos les resulta más rentable exportar su maíz a los Estados Unidos, para producir bioetanol. Pero, a medio plazo, ¿es malo que el sector agrícola mejicano aumente sus rentas?, ¿que se amplien y mejoren las explotaciones de maíz en el país?
También se teme que ótros países importadores de grano sufran las consecuencias de la inflación o el desabastecimiento producido por el efecto bioetanol. Es cierto que ese peligro existe, pero puede limitarse si se toman medidas, tanto a nivel global, como de cada país en cuestión. Egipto es uno de ellos. ¿Por qué Egipto no aprovecha mejor el agua del Nilo para producir cereal? Si los precios del cereal son más altos, las inversiones necesarias para poner en marcha explotaciones eficientes estarán justificadas.
En conclusión, no defiendo el bioetanol a ultranza y sin límites, pero creo que es un camino que hay que explorar, y creo en las fuerzas económicas para reajustar los pesos de la economía mundial para darle cabida a este nuevo negocio. El proceso de encaje exige el control y la intervención acertada de los gobernantes, a todos los niveles. Quizás aquí es donde temo más, porque así como creo que los empresarios y los actores económicos son eficientes en general (si se les deja actuar), entre los gobernantes a veces escasean los “artistas”, y no debemos olvidar que gobernar es un arte.