España

Gestionar trimestre a trimestre

Yo era el primero en criticar la forma de gestionar de las empresas cotizadas, sobre todo americanas, obsesionadas por los resultados trimestrales y la reacción de las bolsas. La razón de las críticas a tal actitud era que enfocaban todas sus decisiones al corto plazo, a veces olvidando el largo plazo, y comprometiendo los resultados a 3-5 años vista, para salir favorecidos en la foto del quarter.

Ahora, abocado a gestionar pymes, y forzado a sobrevivir en este entorno de debilidad en el que nos encontramos en España, yo soy el primero que gestiono trimestre a trimestre. Trato de hacerlo sin perder de vista mis aspiraciones a largo plazo, pero no me puedo permitir el lujo de gestionar ejercicios anuales, porque son demasiado largos e inciertos en los tiempos que corren. El año es algo demasiado inabarcable, demasiado vago, sin embargo el trimestre está aquí, y nos da margen (aunque haya quien no lo crea) de gestionar bien las cosas. El trimestre, además, se adapta perfectamente bien a una dinámica de proyectos cortos y objetivos modestos pero palpables, alcanzables a corto plazo.

Además, en los tiempos que corren, si esperamos a saber si estamos consiguiendo el presupuesto anual, cuando nos enteremos de que no lo hemos hecho, ya podemos estar muertos.

Aconsejo, pues, a mi lector gestor, que se ponga objetivos trimestrales y se plantea proyectos o acciones de ciclo trimestral, aunque sólo sea haciendo una mera división del presupuesto anual por cuatro.

No paro de leer noticias positivas

Tengo la costumbre de leer el diario con un rotulador en la mano.

A la vez que leo hago una señal en las noticias de + o – según crea que es positiva o negativa. Hoy he hecho muchas + y ninguna -

Hacía mucho tiempo que no era así.

¿Será una señal de que efectivamente vamos hacia arriba?

Varias lecciones del test de stress bancario

Me he comprado esta mañana el Financial Times para comparar lo que dice de los test de stress con lo que dice el español Expansión, y para tratar de entender las reacciones y los resultados de los test de stress bancarios, que creo que serán un hito positivo en la senda de la recuperación de la normalidad económica en la que confío en que estemos.

Lo primero es decir que creo que el ejercicio es positivo, porque añade información, claridad, a la situación, lo cual nunca es malo. También creo que el resultado es positivo: las entidades europeas no están tan mal como se podía pensar, y las españolas en particular quedan perfectamente retratadas. En cuanto a España, cinco cajas requerirían un aumento de capital para evitar riesgos (no para seguir funcionando en su actual día a día). Lo marcaría la prudencia para anticiparse a un posible deterioro de las condiciones económicas, más allá de lo que dicen actualmente las previsiones.

Pero, leyendo el Financial Times, me encuentro con alguna base para una reacción negativa, que espero que no se produzca, pero que podría producirse. Veremos el lunes.

Por un lado, una crítica al procedimiento y a los medios, dejando caer la idea de que los stress test no aportan nada nuevo.

Por otro lado, y dejadme aquí incluir una crítica, de nuevo, a la mala “diplomacia económica” de España a la hora de comunicarse con los medios anglosajones, como resultado del modo en que se presentan las conclusiones del dtress test europeo, habrá quien pueda deducir que la situación en España es la peor del continente, quizás haciendo renacer los temores sobre la salud de nuestro sistema financiero. Me explico. El FT saca en portada, lo primero “five Spanish banks on list“, y no se matiza que “representan sólo el 7% del conjunto de activos del sector bancario”, lo que sí explica Expansión.

Curiosamente, tampoco ninguno de los dos diarios explica que casi el 95% de los bancos españoles se han sometido al test, mientras que en otros países lo ha hecho un porcentaje mucho menor, luego también es lógico que sean más los que no pasen. Francia sólo presentó sus cuatro mayores bancos. Si España hubiera hecho lo mismo, el número de suspensos habría sido cero.

En cualquier caso, por acabar, el propio FT reconoce que los grandes bancos españoles están entre los más sólidos del continente, lo que ya se sabía, y ha servido, espero, para reforzar aún más, la confianza de los mercados en nuestros Santander y BBVA. En ellos confiamos en estos tiempos de zozobra y de mudanza….

Emprender es una actitud

Hoy he tenido el placer de hablar con Xavier Verdaguer, un emprendedor de 38 años que ha creado 7 empresas y ahora está con la última en Sillicon Valley (ver su blog www.xavierverdaguer.com) sobre lo que significa emprender y el modo en que en algunas sociedades/países se forma para emprender, se apoya a los emprendedores y se les valora como un verdadero activo social.
En otros países, entre ellos España, no es así. Quizás en Catalunya sea donde mejor sean vistos.
Coincidíamos ambos en que el apoyo al fomento de la emprenduría no es algo que se da aislado, sino que forma parte de los valores sociales. Hay que incoporar el fomento de la emprenduría a los valores de la sociedad, desde la familia y el colegio, pasando, desde luego, por las universidades y la administración pública.
Ahora, aqui, estamos muy lejos de esa situación ótpima, pero es cuestión de que todos nos empeñemos en cambiarlo.
No hay nada mejor para la vitalidad de una sociedad que conseguir que nazcan muchos empresarios, y que emprendan. Emprender supone mover (personas, recursos…) Hacer posibles los sueños. Ponerse retos.
Si las empresas se mueven, la sociedad se mueve. Las ideas se mueven. Los jóvenes encuentran salida a sus inquietudes, la innovación encuentra una razón de ser.
Las administraciones deberían preocuparse de dejar que la emprenduría fluya. Sin tocarla demasiado, sin querer tutelarla demasiado. Los empresarios de verdad nacen por su propia inspiración, no porque se lo marque un programa público.
Ser empresario es creer en un sueño y atreverse a ponerlo en marcha. Es lo más bonito del mundo. Conseguir ver nacer tu propia empresa y que aquello que soñaste se haga realidad es lo mejor que le puede pasar a uno. Asumiendo que a veces no es posible, y se fracasa. Pero hay qye fracasar. Nos sobran individuos cobardes que temen al riesgo, que se limitan a dormitar en sus puestos de trabajo y a criticar a los que intentan hacer algo nuevo, tanto si fracasan como si tienen éxito. Nos faltan empresarios que asuman el riesgo de la aventura empresarial.
La crisis está volcando a muchos a ser empresarios. No todos tendrán éxito, pero algunos sí que lo tendrán. Incluso algunos de los que fracasen serán inoculados por el virus de la empresa, y se atreverán a intenarlo de nuevo. Apoyemos todos a estos nuevos valientes.

La productividad es, ante todo, cuestión de estar mentalizado

Nos hartamos de decir que somos un país de baja productividad; y es cierto. Yo creo que, ante todo, somos poco productivos porque no estamos mentalizados para ser productivos en todo lo que hacemos. Los alemanes, por ejemplo, sí que lo están, y por eso son una sociedad productiva.

La mayoría de los españoles no se preocupan de la productividad de lo que hacen. No están educados para eso. En consecuencia, ser más productivo no es algo que la sociedad valore. Al contrario, parece que el ansia por mejorar la productividad sea incluso mal vista entre los españoles. Si no cambiamos eso, nunca alcanzaremos los niveles de productividad de los países lideres en el mundo.

¿Es la España de la siesta y la fiesta, del turismo y los toros, de los funcionarios y el vuelva usted mañana, algo inamovible? ¿Es incompatible con la productividad? Si nos resignamos a que sea así, no nos quejemos de que nuestros sueldos sean inferiores a los de los países occidentales o de que nuestras empresas sucumben ante la competencia exterior, o de que las multinacionales “deslocalizan” las fábricas españolas y aquí nos quedamos para hacer recados…

Sin mejorar nuestra productividad no contaremos nunca nada en este mundo. Los grandes países occidentales son mucho más productivos que nosotros, y los grandes emergentes ya han alcanzado niveles de productividad iguales o mejores que los nuestros.

Hay que mentalizar a los niños desde las escuelas de que deben ser productivos: hacer cada vez más en el mismo tiempo, usar cada vez menos tiempo para hacer las cosas. Hay que enseñarles que perseguir se más productivo es bueno para ellos y es bueno para todos. Y los adultos hemos de empezar a entenderlo y a aplicarlo. ¡Ah! Y no creamos que mejorar la productividad supone un beneficio para las empresas pero no para los trabajadores, porque no es así. La productividad es una batalla que ha de ganar el país, no sólo las empresas.

Liderazgo político-liderazgo empresarial

¿Por qué los países tienen buenos líderes empresariales y no tienen buenos líderes políticos? Es una pregunta que nos hacemos en España y en muchos otros países. La respuesta es compleja y no voy a debatirla aquí, aunque el resultado es un desempeño penoso de lo público en relación a lo privado en general.
Mi tesis de licenciatura en la escuela de negocios ESADE se titulaba “Aplicación de las técnicas de management a la gestión de municipios”. Siempre he defendido que los asuntos públicos se podían y se debían gestionar con criterios empresariales.
Ayer, en la presentación de su libro Liderazgo Peregrino, el ejecutivo Oriol Segarra decía no entender cómo ejercen el liderazgo muchos políticos, inclumpliendo principios básicos del liderazgo que el autor explica en su obra, como tener una visión clara y comunicarla, destreza para saber llevarla a cabo y ser un referente a seguir. Como ejemplo del incumplimiento de dichos mínimos citaba el caso del presidente del Gobierno de España, José Luis Rodríguez Zapatero, persona a la que se reconocen buenas intenciones, y característocas de líder en algunos aspectos (como honestidad, capacidad de trabajo y valentía a la hora de abordar problemas), pero que falla estrepitosamente en muchos otros, como tener una visión clara de futuro para el país y saber comunicarla, o no tener las competencias imprescindibles para su puesto (la más evidente no hablar inglés).

Es penoso decirlo, pero estamos en manos de incompetentes. Y así nos va. La imagen exterior es muy mala, más por abandono que por realidad. Y el mensaje interno es de descontrol y desconfianza. Si un directivo manejase así una empresa, los accionistas no tendrían miramientos en prescindir de él.

Quizás el problema es que así como es fácil encontrar un buen directivo, no es tan fácil encontrar un buen político.

¿Comienza España a tocar fondo?

Poco a poco parece que si, aunque queda aún un largo camino de sangre, sudor y lágrimas por recorrer.
El Banco Central Europeo ha prestado un balón de oxígeno a la banca española, al menos hasta final de año, y de ahí la reacción de la bolsa esta semana. Lo ha hecho no sólo por España sino por Europa e incluso me atrevería a decir que por el bien de todo el mundo. Las tensiones en España asustan a la economía global. España es una economía demasiado grande para caer, porque arrastraría, de forma directa o indirecta a casi todos los países del globo.
La cuestión es si en ese plazo de gracia de seis meses habrán cambiado las sensaciones en este país y hacia este país.
¿Se habrán adoptado medidas de fondo que mejoren los desequilibrios globales de nuestra economía?
De nuevo, la habilidad con que se resuelvan la reforma laboral, la reordenación bancaria y el recorte del gasto público, serán las claves de todo.

Innovación, el gran reto

Necesitamos mejorar en nuestra capacidad de innovar. La innovación es el motor de la mejora de la productividad, y necesitamos urgentemente mejorar nuestra maltrecha productividad.
Hay que mejorar tanto la oferta como la demanda de innovación. Y hay que promover la innovación tanto en productos como en servicios.
Hay un dato que nos da pistas de a quien debemos imitar, el % de patentes internacionales registradas por empresas de menos de 5 años. En los años 2005 a 2007, según la OCDE, fue de más del 20% en Noruega, casi del 15% en los EEUU y del 10% UK. Los siguen Alemania, Francia, Italia y Holanda. España está bien lejos de ese pelotón de cabeza.
¿Cómo podemos escalar en ese ranking? Ese es un buen objetivo. Estar entre esos 6 puestos de cabeza en esa clasificación.

¡Se acabó hablar de la crisis!

A partir de hoy mismo he decidido dejar de hablar de la crisis. La palabra crisis me la voy a prohibir en mis conversaciones, y trataré de desterrarla de este blog.
Creo que si seguimos hablando de crisis nos vamos a obsesionar, si no lo estamos ya. Hay que hablar de futuro, de proyectos, de nuevos productos, de acciones para aprovechar el presente como es, y para abordar el futuro con ambición y esperanza. Un futuro que todos ansiamos mejor, y que, sin duda, lo será.
Creo que todos sabemos que hacemos cosas mal. La mayoría incluso sabemos bastante bien qué es lo que hemos de mejorar. Pues pongámonos manos a la obra.
No sé si el futuro nos depara una evolución en U o en V, o en L, pero lo que sí se es que si nos quedamos de brazos cruzados, lamentándonos y echándoles la culpa al destino o los políticos, puede que no haya salida, o peor, que sea en Z o en O (o escoja usted la letra del abecedario que más le apetezca).

Alfredo Sáenz, un líder tranquilo

¡Qué placer oir ayer por la mañana a Alfredo Sáenz, consejero delegado del Grupo Santander y el ejecutivo mejor pagado de España, en una breve conferencia en la escuela de negocios de ESADE!
¿Por qué será que los ejecutivos nos dejan más tranquilos que los políticos? Nos dan más confianza, nos inspiran más sosiego. A pesar de que no lo tienen fácil, de que los problemas son muchos, y el poder al que finalmente se someten es el poder político. Quizás sea, como vengo diciendo estos días, que los ejecutivos juegan en la liga mundial, y los políticos en la local.
Ha dicho muchas cosas en la charla de hoy; entre otras (a ver si me acuerdo):
- Que el mercado inmobiliario se mueve a un 30% por debajo de los precios anteriores
- Que el paro español se ha llevado por delante una gran parte de empleo basura, porque la productividad global del país ha subido
- Que hay que recortar el gasto público
- Que las empresas han de capitalizarse, no esperar a que lo hagan los bancos
- Que el dinero va a ser más caro en el futuro, con diferenciales mayores, porque la percepción del riesgp es mayor y los requerimientos de capital de la banca están siendo mayores
- Que Santander está y va a seguir estando entre los 10 mayores bancos del mundo, aunque bajará del ranking actual cuando los bancos anglosajones grandes se recuperen