España

¿Por qué en Israel si y en España no?

Leyendo hoy un artículo de Expansión sobre Pepsico, leo que compraron por ¡3.200 millones de dólares! una compañía israelita llamada SodaStream que fabricaba dispensadores de agua gasificada para “fabricar refrescos naturales a partir de agua del grifo” (sic). Inmediatamente me ha venido a la cabeza que algo así sería imposible si la empresa fuera española.

Me pregunto, ¿por qué?

El sector del automóvil entra en un período de reconversión

Llevo tiempo diciéndolo: la próxima crisis no vendrá de la banca, sino de las grandes empresas del automóvil. Y los primeros síntomas serios empiezan a hacerse evidentes. En este inicio de año, grandes empresas como Ford o Jaguar ya han anunciado importantes medidas de reducción de plantillas y probablemente de cierre de fábricas. Y, como anuncia Bloomberg, esto no ha hecho mas que empezar.

Llevamos años diciendo que hay un exceso de marcas y de capacidad de producción, y en los últimos tiempos, a eso se ha añadido una regulación ambiental más restrictiva, que conlleva la llegada imparable del coche eléctrico, y sobre todo, el gran cambio de modelo de negocio, pasando de un modelo de venta de un producto (el auto) a uno de venta de un servicio (la movilidad).

Los cambios estructurales que ello implica en los actuales jugadores del mercado del automóvil son enormes. Sobran fábricas y las que queden habrán de ser diferentes. Sobran puntos de venta, y los que queden habrán de ser diferentes. Los balances de las marcas cambiarán radicalmente: de vender a alquilar, para entendernos. De fábricas de automóviles a proveedores de servicios de movilidad.

No hay ninguna marca que esté totalmente preparada para el cambio, pero algunas lo han anticipado mejor y están el camino correcto. Otras no lo han visto venir a tiempo o no han sabido afrontarlo. Es el caso de las que ya van saliendo a la palestra: Ford o Jaguar son un ejemplo.

Aparte de que veamos una vuelta de tuerca en el proceso de fusiones (reduciendo el número de marcas independientes), el impacto en la economía global será importante. Porque el sector del automóvil es el mayor sector industrial del globo.

Países como España, donde hay numerosas fábricas y una importante industria auxiliar, sin que residan los cuarteles centrales de ninguna de ellas, serán de los más afectados.

Los inversores habrán de tenerlo en cuenta, evitando en lo posible, las acciones de las empresas del sector. Las administraciones harán bien en ir preprándose para lo que se avecina.

¿El crecimiento de los salarios traerá más inflación?

Parece que la mejora del mercado laboral, con el consiguiente alza de los salarios, que conllevaba históricamente el aumento de la inflación, no está suponiendo, en España y en todo el mundo, el crecimiento de la inflación que se esperaba.

En España, por ejemplo, la tasa de inflación subyacente (sin petróleo ni alimentos no elaborados) ha estado en 2018 en el entorno del 1%. Si no se produjera ese desacoplamiento, en 2019, dada la mejora del mercado laboral y la subida esperada de los salarios (incluido el efecto de subida del salario mínimo interprofesional), la inflación subyacente se debería ir al 1,5%. Pero los economistas tienen dudas de que sea así, por el efecto citado.

¿Qué explicaciones se encuentran a ese desacoplamiento?

Pues voy a citar al menos tres factores, para que mis lectores piensen en ellos:

– El éxito de los bancos centrales con la política monetaria anti-inflación.

– La globalización, que ha traído consigo una competencia global de empresas y trabajadores, gracias a la movilidad del capital y del trabajo.

– La digitalización de los medios de producción, incluída la robotización de los procesos, que ha supuesto una menor importancia del factor trabajo en la generación productos y servicios.

Estos factores no sólo explican por qué los precios no suben, sino en gran parte explican el desequilibrio mundial que percibimos entre los factores de producción: capital y trabajo. A favor del capital, por supuesto.

Es urgente que encontremos soluciones.

En la inminente reunión de Davos será un tema principal. Aunque también lo es en las calles de Francia, con los chalecos amarillos, y en todos los países del mundo, en mayor o menor medida.

Ladrillo vs. Bolsas

Estamos en una fase de miedos, de falta de confianza en general.

La falta de confianza hace que el dinero, que todos sabemos que es cobarde, se atrinchere en los llamados “valores refugio”, como son los activos inmobiliarios y el oro (aparte de otras opciones menos importantes).

La evolución de las bolsas está ligada a la de inmuebles. Si uno sube, otro baja, y viceversa. Además es un fenómeno que se retroalimentación en un círculo vicioso. Cuanto más baja la bolsa, más dinero se desvía al ladrillo, haciendo que el ladrillo suba, hasta que entra en fase burbuja y más pronto o más tarde explota, devolviendo el dinero a la bolsa. Y viceversa.

Ahora estamos en una fase de salida del dinero de las bolsas (incluida la renta fija) para engrosar los mercados inmobiliarios. Los inversores un poco más sofisticados buscan alternativas híbridas, como el capital riesgo o el private equity, o al menos invierten en ladrillo a través de empresas cotizadas, como las inmobiliarias o las socimis.

2019 será un año en que la diversificación de activos será más importante que nunca. Ya lo avisábamos José Poal y yo en nuestro libro Cómo invertir en 2018, un año que ya vislumbrábamos que no sería fácil para la renta variable.

Salario bruto, salario neto

Me han pasado un artículo de Daniel Lacalle en el diario digital El Español (elespanol.com), titulado “El dosmileurista mileurista”, que hace una reflexión crítica sobre la mala costumbre española de hablar de salario neto en lugar de salario bruto, sin tener en cuenta que el salario real, el coste real que paga la empresa empleadora es el salario bruto, e incluso estrictamente hablando el coste real de un empleado es superior a ese salario bruto, porque hay que añadir los costes de la Seguridad Social.

El autor defiende del uso del salario bruto porque es un indicador más claro y real de la remuneración laboral. Yo coincido con él.

Además defiende, desde postulados liberales, que los altos costes fiscales asociados a las nóminas (retenciones de impuestos y cuotas sociales) son una losa para el empleo y culpables de que España sufra los altos índices de paro que sufrimos. De hecho argumenta que el coste complementario asociado al empleo es en España uno de los más altos del mundo.

Es un artículo que da que pensar, esté uno más o menos de acuerdo con sus postulados. Recomiendo a mis lectores leerlo.

¿No hay altos ejecutivos españoles?

Los dos grandes bancos españoles, Santander y BBVA, han optado por consejeros delegados foráneos. Me parece bien. Yo no soy nadie para criticarlos. Supongo que han escogido a quienes creen que mejor pueden gobernar la nave en las aguas turbulentas a las que se enfrenta actualmente el sector bancario. Pero me surgen dos preguntas. La primera: ¿realmente no han encontrado ejecutivos españoles capaces de estar a la altura de los requerimientos? Si fuera así, sería una señal de atención a las escuelas de negocio españolas y a los directivos españoles. La segunda: ¿lo han hecho porque tratan de vender al mercado financiero un mensaje de verdadera globalización, que el mercado no acaba de creerse, y el hecho de que el CEO sea suizo (Santander) o turco (BBVA) les ayuda? Si es así, también sería preocupante.

Son preguntas que me hago y que me gustaría compartir con mis inteligentes lectores.

 

¿Para cuándo se invertirá en el Corredor Mediterraneo en el Levante español?

Hoy he viajado por carretera desde Barcelona a Murcia y me he quedado anonadado del número de camiones que hacen la ruta. Era algo que ya sabía, pero no me imaginaba la magnitud. No los he contado, pero habré visto más de 5.000 camiones.

La urgencia de mejorar la infraestructura de comunicación del Corredor, sea en carreteras o en ferrocarril, es más que evidente.

Una anécdota de esta misma mañana: un camión se ha averiado en la autopista de circunvalación de Valencia y la cola de camiones y coches que ha montado se alargaba más de 20 kilómetros. ¡Totalmente inaceptable en un país que trata de mejorar su competitividad y que pretende limitar las emisiones de gases nocivos de la automoción.

La injusticia del Impuesto de Patrimonio

¿Tiene sentido que en un mismo país (España) haya unos ciudadanos que cada año deban tributar en función del Patrimonio que tienen (como consecuencia de su trabajo y su ahorro a lo largo de los años) y otros ciudadanos de ese mismo país estén exentos de esa tributación?

¿Tiene sentido que además sean los ciudadanos de la comunidad más rica,  donde mayores patrimonios se concentran, los que estén exentos?

¿Tiene algo que ver que en esa comunidad se ubique la capital y se concentre también el poder político y económico del país?

Son preguntas que yo creo que tienen una respuesta bastante clara pero que no satisfacen en absoluto a los que se ven (nos vemos) sometidos a ese expolio.

Espero que mis lectores me disculpen por hacer un poco de política, pero no he podido aguantarme. ¡O todos o ninguno! Ya sabemos que hay muchas cosas que funcionan mal en nuestro país, pero esta es flagrante. Si fuera al revés, los medios de comunicación (poder concentrado también en la capital) clamarían al cielo…

Una España de viejos hará el déficit público insostenible

España está condenada a ser un país de viejos, y las pensiones que habrá de soportar el Estado son insostenibles, porque el déficit que acarreará su pago no podrá financiarse. La realidad es así de cruda.

Eso supone que los jóvenes han de ir ahorrando para complementar sus pensiones, que los que estamos a punto de entrar en edad de jubilación hemos de mentalizarnos de que vamos a cobrar menos en un futuro y que los requisitos para la jubilación se van a endurecer, y que los actuales pensionistas van a ver en el mejor de los casos congeladas sus generosas pensiones. El esfuerzo se ha de repartir equitativamente. Otra cosa no sería justa.

Y si no se hace así, la economía española estará condenada a la quiebra.

La incorporación de inmigrantes no soluciona el problema; sólo ayuda a paliarlo y a permitirnos tirar adelante. Si no se incorporaran inmigrantes, ni los esfuerzos que indico harían posible la supervivencia del país.

El panorama es así de dantesco.

Para poner el problema en contexto, cito lo comentado por el presidente de la autoridad fiscal española (la AIReF): 2 puntos de nuestro déficit fiscal son consecuencia del envejecimiento de nuestra población. ¡Y el problema no ha hecho mas que empezar!

La importancia de tener la documentación social al día

Ayer firmé la venta de una sociedad en la que participaba. El proceso de preparación de la firma ha sido lento y farragoso, y el propio acto de la firma duró dos horas, que no es un tiempo especialmente largo, sino muy habitual. En la notaría, los firmantes han de esperar mientras los abogados y oficiales de la notaría acaban de encajar los últimos flecos: vendedores que no aportan sus escrituras de propiedad de los títulos que van a vender, poderes caducados, escrituras que alguien se olvidó de llevar al Registro, etc.

Aparte de cuestionarme la razón de que en pleno siglo XXI el proceso de firmas ante notario siga sin estar adaptado a los nuevos tiempos y las nuevas tecnologías (que posiblemente evitaran esas firmas multitudinarias y caóticas que todos hemos vivido), lo que quiero destacar en este post es la importancia de la labor de secretaría de la sociedad, la tarea habitualmente ejercida por un abogado (si hay un consejo, como secretario del consejo), que consiste en asegurarse de que todos los actos sociales, que afecten a la junta, el consejo, los poderes, las compras o ventas sociales, el libro de socios incluido el control de acciones o participaciones, están correctamente realizados, incorporados a los registros públicos correspondientes y archivados de forma adecuada.

Hay empresas (sobre todo startups o pymes) que se lo ahorran porque piensan que no es prioritario, lo que les reporta algún disgusto cuando han de hacer alguna operación corporativa.

En ese sentido, lo barato es caro. Ahorrarse la contratación de un profesional o contratarlo barato sin exigirle esta tarea, es un error.