España

¿Cuál es el futuro del trabajo?

Acabo de leer un artículo en la revista norteamericana Político que me ha reafirmado sobre un hecho que está impactando con fuerza en la sociedad occidental en general y desde luego en España: la degradación del trabajo y sus consecuencias sobre el malestar social general que padecemos, en forma de trabajos basura y desempleo.

Es un tema que toca en profundidad el libro El ocaso del empleo publicado por Libros de Cabecera y del que son autores Jordi Serrano y Santiago García.

Hay hechos irrefutables que indican que el problema es grave y generalizado. Por ejemplo, en Estados Unidos (en España por supuesto) en los últimos 10 años, el crecimiento del empleo ha sido al 100% en trabajos temporales o precarios. Allí empiezan a alarmarse. Aquí llevamos tiempo alarmados.

La cuestión es qué se puede hacer para pararlo, porque es una consecuencia del cambio que nos ha aportado el avance de las tecnologías de la información y la automatización de procesos, que ahora está culminando con la robotización. Y es imparable. Sólo podemos paliarlo, a priori, con una educación que permita al trabajador ponerse al servicio de la tecnología y no contra ella; y a posteriori, con medidas sociales de reeducación y apoyo social.

Está claro que todo trabajador que no aporte un valor intrínseco a su trabajo, sino que pueda ser sustituido por la tecnología (en definitiva las máquinas) o que como consecuencia su trabajo se realice en una parte del proceso de generación de valor que haya dejado de tener demanda, puede ponerse a temblar.

Todo ello incide en un tema que nos debe preocupar a todos, y sobre todo a los jóvenes: hay que estar reciclándose continuamente en esta vida, porque el toro de la obsolescencia nos va perseguir siempre.

Por qué les llaman empresas, si deberían decir sociedades

En los medios de comunicación se suele producir una confusión que me produce urticaria (y no es la única, la formación económica básica del gremio periodístico deja mucho que desear). Se trata de confundir empresa con sociedad.

Ahora mismo, por ejemplo, los medios inciden continuamente sobre el cambio de domicilio social de muchas sociedades catalanas. Pero ¿es eso lo que dicen? No. El titular es “tantas empresas han dejado Catalunya”. Es obvio que muy pocas empresas, por no decir ninguna, ha dejado Catalunya. Lo que han hecho es sacar su domicilio legal (e incluso fiscal) de la comunidad catalana para ponerse a salvo de un posible cambio legal en la comunidad (fruto del avance de los partidos independentistas) que les afectase en su negocio. El más temido de todos, por supuesto, es la posible salida de la UE como consecuencia de la independencia, pero no es el único.

En España se sigue confundiendo empresa con sociedad en todos los ámbitos. La opinión pública está 100% confundida.

La lectura de un artículo de la revista de la aeca (Asociación Española de Contabilidad y Administración) me ha hecho pensarlo y animarme a escribir este post.

En el citado artículo (Microempresas y pymes. Panorámica actual de la dimensión empresarial y el empleo que generan) de Luis Guirado, se incluyen estadísticas del INE referentes al  número de “empresas” que hay en España.

Con datos a 1 de enero de 2016, afirma que en España hay 1.152.813 sociedades limitadas, pero 435.167 de ellas no tienen empleados. Yo creo que las sociedades sin empleados no son empresas. Son sociedades instrumentales, vehículos de inversión, pero no empresas en un sentido estricto. Lo mismo pasa con las S.A.: 85.430 de las cuales 27.400 sin empleados.

Es decir, sociedades, teníamos más de 1,5 millones (sumando las SA, las SL y otras formas jurídicas, de las que había 316.501), pero empresas 1,3 millones.

¿De donde salen esos 1,3 millones de empresas? Pues de sumar 775.676 sociedades mercantiles (limitadas o anónimas) con empleados más 524.462 personas físicas (las empresas no sólo pueden ser propiedad de sociedades, sino también de empresarios individuales) con empleados. ¿Hay que resaltar el número de empresarios individuales que tenemos en el país. Es algo bueno, porque implica un espíritu emprendedor, pero malo en tanto en cuanto puede indicar una cierta incapacidad o falta de voluntad de crecer (lo que suele implicar la creación de una sociedad).

La cifra de empresas, si le añadimos las 144.535 otras entidades jurídicas (sociedades cooperativas, sociedades civiles, fundaciones, etc.) que tienen empleados, llevarían el número de empresas en España a las 1.300.138.

¿Está bien? La verdad es que no lo sé, pero lo que todos sabemos es que cuantas más empresas tengamos y más grandes, mejor nos irá a todos.

Nuestras empresas no venden, les compramos

Y muchas veces ni siquiera eso, porque no dejan que les compremos.

Ahora mismo estoy viviendo esa experiencia con servicios de mantenimiento doméstico, que quiero contratar y no me es posible, porque ni siquiera me cogen el teléfono.

Como no vamos a tener un ejército de parados, si no sabemos gestionar nuestras empresas.

Luego esos empresarios se quejarán de que no pueden contratar a nadie más porque no tienen suficiente demanda.

¡Dejad que os compren!

Se acercan buenos tiempos para la banca en España

Creo que no digo nada novedoso, pero he pensado que valía la pena destacarlo. Y recordar cuatro factores que juegan a su favor en estos momentos en España:

  1. La reducción de la competencia
  2. La mejora del sector inmobiliario
  3. La subida de los precios de los inmuebles
  4. La prevista subida de tipos

Menos competencia

Cada vez son menos las entidades financieras que compiten en el mercado español. La adquisición de Popular por Santander es el último episodio de ese cambio.

Mejora del sector inmobiliario

Las empresas que se dedican al negocio inmobiliario en España son ahora más sólidas financieramente y en general tienen las ideas muy claras de lo que quieren. Los nuevos promotores saben lo que se hacen y se han lanzado a nuevas promociones con renovado ímpetu. La banca, ya escarmentada, está dispuesta a financiarlos porque necesita ese negocio, pero todo apunta a que lo está haciendo en condiciones razonables. Las cuentas de resultados de las entidades irán demostrándonoslo en los sucesivos trimestres.

Subida de precios de los inmuebles

Es un hecho que los inmuebles de todo tipo están recuperando precios mes a mes. Ocurre con las viviendas, pero también con los locales y oficinas, e incluso con las naves industriales. Eso si, a tasas muy distintas según dónde están situados.

En general, esa recuperación de los precios ha de servir a las entidades financieras para ir deshaciéndose de sus stocks de inmuebles (sobre todo viviendas) con mayor facilidad y a precios razonables, por lo que la mejora de balances ha de ser palpable a finales de este ejercicio.

Subida de tipos

El BCE no va mantener los tipos tan bajos por siempre. La FED americana está ya subiendo los suyos. En Europa es cuestión de tiempo. Probablemente a partir de 2018 si se confirma el crecimiento económico de 2017. Todo ello es positivo para los márgenes bancarios.

En resumidas cuentas, buenas noticias para los bancos, que ya se van plasmando en sus cotizaciones bursátiles.

Agrolimen apuesta por África

El holding de la familia Carulla propietario de Gallina Blanca nos da una nueva demostración de visión estratégica apostando por el futuro más prometedor y próximo que tenemos: África.

El diario Expansión de hoy explica que Agrolimen, a través de su filial GBFoods y en alianza con Helios, un fondo de inversiones británico especializado en África, ha comprado el grupo nigeriano Watanmal, que factura 400 millones de dólares en 30 países africanos.

Agrolimen dispondrá desde este momento de un negocio que, una vez fusionado con sus propias actividades en África, facturará 500 millones de dólares y liderará el sector en el continente.

Chapeau por este grupo catalán que demuestra que las empresas españolas son capaces de jugar un papel importante en el escenario global en algunos sectores.

La banca, esa apestada

Hubo una época en la que la banca era un negocio y pertenecer a ella era una pátena de intocabilidad  a la que aspiraban las familias españolas. Hoy ya no es así. Todo el mundo se aleja de la banca como si fueran apestados. Y desde luego que lo son, al menos en dos instancias muy poderosas: la opinión pública y el sistema judicial.

Yo no tengo ningún prejuicio  a favor de la banca. Si acaso lo tengo en contra. Pero, aún así, creo que estamos ahora en un extremo del péndulo de valoración de su imagen, y que estamos pasando a un punto algo irracional e injustificado.

Para mi ese punto se ha traspasado con la condena relativa a las cláusulas suelo. No acabo de entender porqué no es aceptable que el prestamista ponga unas condiciones a su préstamo a interés variable que incluyan un tipo mínimo. Y que no me digan los prestatarios que no sabían de su existencia.

Pero la veda está abierta y la caza al banco es ahora el deporte nacional. Acabo de leer que otro juzgado ha considerado inválida otra cláusula de un préstamo hipotecario. Desde luego, ellos se lo han buscado, obrando con prepotencia durante años y años. Pero habrá que ponerle fin a este linchamiento algún día, ¿no? Creo que la lección ya la han aprendido…

La polución urbana, un problema grave ya

Hace unos días he estado en Hanoi y he experimentado la evidente contaminación del aire debido a su infernal tráfico. La mayoría de personas se cubre la boca con una máscara a modo de protección ante un aire irrespirable. Yo mismo experimenté un molesto picor preludio de le entrada del humo negro en los pulmones. Por nada del mundo viviría en esa ciudad, en la que viven 8 millones de peronas.

Pero no es un fenómeno aislado. Muchas otras ciudades están o han estado en estado de emergencia por polución. Hace unos meses Pekín, recientemente Madrid y ahora mismo leo que le está pasanso a Nueva Delhi, que ha obligado a cerrar colegios y donde los extranjeros se plantean dejar la ciudad.

En Hanoi y Delhi es fruto de la densidad de población y de las costumbres locales, de la que me gustaría destacar algo que se da en la mayoría de urbes en los países en desarrollo: no existen aceras para plantearse andar por la ciudad y los servicios públicos de transporte som deficientes, por lo que todo el que puede se mueve con un vehículo a motor. Normalmene una motocicleta, pero también un coche. Quien ha xperimentado el tráfico de Hanoi, Marrakech o El Cairo, sabe de que hablo.

no podemos seguir así, si no queremos pagar un alto precio. Los recién nacidos ya lo están notando en muchos de esos países.

Religión vs. derecho y economía

Acabo de leer el informe del sector del libro en España en 2015 y me sorprende comprobar que en dicho año se publicaron en el país 10,5 millones de libros de religión y sólo 2,3 millones de derecho y ciencias económicas. Al menos en número de títulos publicados la cosa está más igualada, porque se publicaron 2.978 títulos de religión y 3.286 de derecho y economía.

¿Por qué los economistas americanos le tienen tanta manía al euro?

Leo que el Nobel Stiglitz insiste en que el gran mal de Europa es el euro y que la austeridad fue un gran error porque el 62% de la población del Sur de Europa la rechaza, y me produce estupor. Yo creo que el euro es lo mejor que le pudo pasar a Europa, que, de hecho, la Unión Europea debería centrarse en los países de la eurozona para seguir avanzando en la unión política y fiscal. Y en cuanto al hecho de que en el Sur la población rechace la austeridad, es algo tan obvio que no entiendo a dónde lo lleva. Es absolutamente lógico que la mayoría de la población afectada por esos recortes los rechace, pero la cuestión es ¿y qué se podía hacer si no? No se puede estirar más el brazo que la manga, y seguir ampliando el déficit es una opción suicida. La alternativa es subir los impuestos o recortar de otros conceptos, pero ¿a quien se le suben los impuestos? y sobre todo ¿esa hipotética subida, será realmente eficaz; es decir, aumentará la recaudación, o no?; y si se ha recortar de otros conceptos. ¿de cuáles?

Gobernar no es fácil. Hay que acabar con los privilegios y con el gasto público suntuario o privilegiado, sin duda, y hay que pedirle inteligencia y capacidad de discernir a nuestros gobernantes y altos funcionarios (a veces es en estos donde reside el problema) pero no es todo tan obvio como parece.

¡Ah! y el euro no es el problema; es la solución. Sin euro, a saber dónde estaríamos. Al menos los españoles…

Y en cuanto a la postura de los profesores americanos, a veces pienso que lo que tienen es envidia de una Europa que se ha atrevido a hacer algo que ellos siempre habían considerado imposible y demonizado. Y que sigue en pie, tomándole terreno poco a poco al dólar. Queda mucho camino por recorrer, pero hay mucho recorrido.

¿Es momento de invertir en bancos españoles?

Poco a poco van mejorando sus perspectivas de negocio, y de mejora de sus cotizaciones, pero los riesgos, a corto y a largo plazo, subsisten, tanto locales (economía española y europea) como tecnológicos (sector fintech).

Si ha de invertir en alguno, hágalo en Santander. Creo que es quien tiene un mejor balance rentabilidad-riesgo, al precio de cotización actual.