España

¿Cuáles son las causas reales de esta crisis desde la perspectiva europea?

En mi opinión son tres:
1. La evidencia creciente de que el estado del bienestar es insostenible, en especial en los países del sur de la Unión Europea. No podemos permitirnos los subsidios, las pensiones o la gratuidad de la sanidad, por ejemplo. ¿Es el fin del capitalismo socialista? No lo sé. Pero en mi opinión el péndulo ha ido demasiado lejos.
2. La incapacidad política de países como Grecia (claro) o España (sospecha) de imponer un ajuste pronto y con decisión. Cuando ese sentimiento varíe se empezarán a calmar los mercados.
3. La dificultad de fondo de manejar una Europa asimétrica, con países que están en el euro y otros que no, con países de perfil económico y social muy distinto, con disciplinas presupuestarias muy diferentes. Donde el sustrato de poder económico, político y fiscal se asienta en los estados y no en la Unión Europea. O la Unión Europea se plantea seriamente un cambio en ese sentido (que es lo que ahora pretende Merkel), seguiremos con dudas.

Todos a examen

Estamos en un momento económico en el que todos estamos pasando a examen y no hay excusas para escabullirnos. El entorno actual no permite alegrías, no permite exámenes laxos. Exige cumplir con claridad con los principios económicos básicos: productividad, ahorro, endeudamiento equilibrado, racionalidad en el consumo, sostenibilidad en las energías, equilibrio en las cuentas públicas, etc.
Pocos o nadie pasamos el examen sin hacer los deberes.
Los ciudadanos, las empresas, las administraciones públicas, hemos de hacer los deberes. Todos, a todos los niveles.
Ya no valen excusas. Ya no vale decir “ya lo haremos”.
Que cada uno se aplique el cuento.

Crisis de credibilidad en la eurozona

Los mercados financieros están pasando una crisis de credibilidad en el sistema económico mundial porque están poniendo en cuestión el riesgo soberano, es decir, la capacidad de los estados (de algunos estados, al menos) de hacer frente a sus deudas, como consecuencia del desequilibrio galpante de las cuentas públicas de bastantes paises.
Esa crisis se concentra en especial en los países de la zona euro, por tres razones:
1. Porque estos países han avanzado tanto en el sistema de ayudas sociales a sus ciudadanos que el peso de su gasto público es enorme, y difícilmente sostenible ahora en tiempos de vacas flacas, en que los ingresos públicos se han reducido drásticamente y no se ve su recuperación a corto plazo.
2. Porque recortar el déficit requiere recortar gasto público: funcionarios, pensiones, ayudas sociales, etc., y nadie quiere perder sus privilegios. Los primeros los sindicatos. La confictividad social será enorme, y los gobiernos son en general débiles, plagados de políticos preocupados por sus intereses más que por la viabilidad de los países a largo plazo.
3. Porque los países de la zona euro están unidos por la moneda común y los problemas de unos los pueden arrastrar a todos. Eso esá provocando graves tensiones. Se pone en evidencia que una Union Monetaria sin una Union Fiscal y Política, no es viable a largo plazo.

El problema de fondo es, hoy por hoy, de credibilidad. De credibilidad en Grecia, España, Portugal, etc., y de credibilidad en el euro.
Los poderosos analistas y bancos de inversión anglosajones (por ejemplo el todopoderoso Goldman Sachs) apuestan contra esos tres países (los llaman “PIGS”, cerdos; con eso esta dicho todo).
¿Existe alguna otra salida a todo esto que la aceptación por parte de los políticos del mensaje claro de que han de reequilibrar sus presupuestos y de defender ante sus ciudadanos que el sistema no es sostenible como hasta ahora? ¿Y de que la Unión Europea ha de actuar cada vez más coordinada si quiere mantener una moneda común?
Los mercados no se recuperarán hasta que la reacción política sea creible.
¿Cuánto tardaremos en verlo?

Jamón: el oro de Extremadura

Estoy en Extremadura por trabajo y placer. El jueves impartí un seminario de valoración de empresas y creación de valor en ITAE, la escuela de negocios privada más prestigiosa e innovadora de la región..
Hablando con los asistentes de las posibilidades de crecimiento de Extremadura, les decía que, en mi opinión, la apuesta central debería ser por el jamón, una industria que dominan y que es consustancial a su cultura.
El jamón tiene un recorrido comercial enorme. Su introducción masiva en mercados como el estadounidense pueden suponer una agenda de actuación social, política y empresarial que involucrase a toda la región, con el reto de convertirlo en un producto estrella en la dieta de los norteamericanos, por ejemplo.
Crear un cluster de empresas del jamón, crear un instituto de la cultura del jamón, con presencia en los principales mercados (Nueva York, Tokio, Londres…), crear un Parque Temático del Jamón que se pudiese visitar en Badajoz, de forma que el producto se rodease de la necesaria cuota de emociones que le dan las leyendas.
No es lógico que un producto que encandila a cualquiera que lo prueba, sea americano o japonés, no sea aprovechado por nuestro país para exportarlo al mundo. Desbancar al jamón de Parma de la memoria de los americanos y sustituirlo por el nuestro es posible y puede ser el tipo de retos que nos saque de la crisis y nos aporte el nuevo modelo de crecimiento que sustituya al de la construcción, que no volverá a empujarnos como la hecho hasta ahora en muchos años.
Para los gestores de empresa es un reto apasionante, porque supone muchas cosas por hacer: diseñar marcas, homogeneizar productos, establecer lobbies en los principales países, crear redes de comercialización, etc. etc., pero de eso se trata: de tener un objetivo ambicioso.

¿Qué le espera a España?

Estamos los españoles asustados por lo que pueda pasar en los mercados financieros mañana. Al menos yo lo estoy.
¿Es comparable España a Grecia? ¿Qué riesgo hay de que España entre en default, es decir, deje de pagar su deuda pública? Esa es la cuestión básica de fondo.
Nadie duda de que la situación económica de España es delicada, grave.
El país debe regenerar su economía sobre bases más sólidas de las que le sirvieron para crecer en los años entre 1992 y 2008. Fueron los años del boom del ladrillo. Se construyó en dimensiones descomunales y los españoles, los inmigrantes y los jubilados europeos lo compraron todo. Los inmuebles, en cualquiera de sus formas (solares, pisos, locales, naves, parkings) se convirtieron en el refugio de la inversión de los ahorros de todos los españoles. Las inversión inmobiliaria hurtó a las empresas industriales y de servicios los capitales que necesitaban. La productividad parecía un invento foraneo. La I+D+i parecía cosa de tontos. Con comprar inmuebles y esperar un poco para venderlos con enormes plusvalías era suficiente. Obviamente, tampoco era necesario educarse. De hecho, los más brutos eran los más ricos.
En paralelo, los españoles se acostumbraron a consumir como locos. Cosas necesarias y cosas innecesarias. Eramos ricos y había que aprovecharlo. Nuestro presidente Zapatero incluso nos lo recordaba. Nos animaba a adelantar a los italianos e incluso a los alemanes.
Nuestros jóvenes dejaban la escuela para dedicarse a la construcción. Los agricultores jóvenes dejaban el campo para dedicarse a la construcción o los servicios. Todo valía y todo se vendía.
Ahora ha vuelto el sentido común. Han tornado las cosas a su sitio, de donde no debían haberse salido.
En conclusión, a España le queda un gran camino por hacer. Y no va a ser fácil.
Pero ¿tiene margen el país?
Esperemos que si, si se asume el diagnóstico con valentía y se abordan medidas adecuadas.
El déficit público se ha disparado, pero el país no es el de mayor déficit de Europa. Y la proporción de deuda pública respecto al PIB del país está por debajo de la media de Europa. España tiene margen para superar esto sin sobresaltos. Ojalá sepa cómo usarlo.

¿Quien tiene razón?

Las perspectivas económicas son ambiguas.
Si lo miramos en negativo, podemos decir que los atisbos de mejora son consecuencia de los recortes de costes que han llevado a cabo las empresas y del gasto público invertido en incentivos, y que ambos elementos ya están agotados, con el saldo de parados que todos conocemos, y el resultado de una demanda de bienes de consumo hundida, lo que hace muy difícil que la recuperación se mantenga. Son los que vaticinan unos meses o años de depresión (económica y psicológica).
Si lo miramos en positivo, podemos decir que el mercado inmobiliario parece empezar a tocar fondo, aunque sea muy por debajo de los precios que se llegaron a alcanzar (-30 y -40% en muchos casos, y un mínimo de -15%), que la productividad se está recuperando (por fuerza) y que la crisis trae cosas positivas como la mayor flexibilidad de los factores de coste (en especial el laboral) y la apertura a nuevos mercados de la mayoría de empresas. Quizás también el recorte del aparato público o la racionalización del panoramma bancario.
¿Quién tiene razón?
Es difícil saberlo. Va a depender de la propia actitud que tomemos las personas, los elementos clave en todo proceso económico. Y de cómo nos ayuden los poderes públicos con sus medidas acertadas.
Yo soy optimista, porque quiero ser optimista. Pero si quisiera ser pesimista, también podría serlo. Supongo que es lo que nos pasa a todos.

¿Qué pueden hacer las pymes si no obtienen crédito bancario?

Los bancos, como consecuencia de la delicada situación de sus activos y de las exigencias de mayor capital que se les están imponiendo, van a seguir restringiendo el crédito por mucho tiempo.  Las pymes serán las que más sufran esa restricción, como ya les está pasando ahora.

¿Qué solución tienen, aparte de cerrar?

Creo que deben buscar la solución por al menos cuatro vías:

  1. Capitalizarse, aumentando el capital social y/o incorporando nuevos socios. La incorporación de directivos al capital o la fusión con otras pymes es algo a tener en cuenta.
  2. Buscar financiaciones a medida, sobre todo de proyectos o de activos concretos: leasing, renting, factoring… Tanto en España como de entidades de fuera de España. Por ejemplo Andorra.
  3. Aprovechar los activos al máximo, ocuparlos al máximo. Evitar los lujos de invertir en activos que luego no se ocupan. Acudir a soluciones de externalización de servicios, cuando éstos exijan inversiones, o cuando no se pueda alcanzar el tamaño crítico.
  4. Reducir el capital circulante, aunque sea a cambio de menos margen. Negociando soluciones con clientes y proveedores, que impliquen cobrar antes, pagar después, o evitar tener stocks.

La deuda bancaria aprieta

Hoy leo en el diario Expansión las declaraciones de alguien cercano a Filmax, empresa dedicada a producción y distribución de películas, justificando la situación delicada por la que pasa la empresa, que ha presentado una petición judicial de pre-concurso de acreedores. Dice “El negocio va más lento que el vencimiento de la deuda”. Me ha parecido una frase muy clara de la situación por la que pasa la empresa. Lo mismo pueden decir muchas otras sociedades en medio de la crisis que estamos viviendo en España, y que está llevando a multitud de crisis financieras, y que está llevando a muchos inversores a dar por perdidos los capitales que invirtieron en sociedades diversas, sobre todo de negocios inmobiliarios.

Estamos en una época, como he dicho en muchos post anteriores, en la que la pinza fatal producida por el endeudamiento bancario excesivo y la caída de las cifras de negocio en todos los sectores, está conduciendo una tras otra a multitud de sociedades a que su valor sea inferior a la magnitud de su deuda. La consecuencia en obvia: accionistas que pierden sus empresas, porque no valen nada, y bancos que se deben quedar con ellas si quieren recuperar sus créditos.

La única esperanza que tienen los accionistas es que los bancos confíen en los propios accionistas para sacar adelante el negocio, y eso les de alguna opción a recuperar una parte de su inversión, al menos en un plazo de tiempo razonable (que siempre serán años, tal como van las cosas).

Exiliados económicos

Si hasta ahora sólo habías oido hablar de exiliados políticos, es decir, personas a las que las condiciones politicas de un país obligan a marcharse a otro país, ahora has de ponerte a dia en otro tipo de exiliados: los exiliados economicos.
Son aquellos a los que las condiciones económicas agobiantes y degradadas de su país les obligan a buscar otros en los que poder desarrollar su vida laboral y profesional.
En España está pasando ahora.
A mis oidos no paran de llegar casos de profesionales de todos los sectores y niveles que se exilian, a los Estados Unidos, a Australia, a China…
Puedo explicar casos concretos muy próximos.
Es un flujo constante del que no he oído hablar. Es una sangría de talento hoy, que debemos confiar que redunde en beneficio del pais en un futuro, cuando vuelvan, con mayor experiencia y preparación, y con una visión gloabl del mundo.

¿Dónde ha ido a parar la ética en los negocios?

La crisis está arrastrando una degradación de las costumbres mercantiles. Los malos empresarios se aferran a lo que sea para sobrevivir un poco más, y encuentran justificación en la crisis para no cumplir sus obligaciones contractuales.
Uno de los pactos que no se respetan es el plazo de pago de las facturas. Pero a menudo es el pago de los productos y sobre todo los servicios que se compran, y luego no se pagan, con cualquier excusa. Por desgracia no se trata de uno o dos casos, sino más de los que quisiéramos.
El país va a ver degradado su nivel de seguridad mercantil respecto al que habíamos alcanzado antes. Y no era un nivel muy alto…
Hacer negocios es cada dia más dificil en España.