España

La injusticia de la economía sumergida

Los medios de comunicación suelen identificar la economía sumergida con los “chapuzas” que hacen trabajos caseros. Sin embargo, la economía sumergida es mucho más y mucho más grave, Los profesionales liberales que atienden a particulares, los comercios al detall e incluso industrias enteras como la joyería, tienen unos índices de ocultamiento fiscal que a veces excede del 90%

Hoy mismo me explicaban el caso de un empresario que se mueve en el comercio de diamantes, que no declara más de un 10% a Hacienda.

Es una práctica inaceptable, y más en estos tiempos. Su persecución es muy difícil, y es por eso que hay muchos partidarios de que se intensifique el uso de impuestos indirectos ligados al consumo, sobre todo de productos suntuarios. Si no se pilla a estos delincuentes fiscales por lo que ganan, que se les pille por lo que gasten.

¿Estamos ante el principio del fin de la crisis?

Aunque los temores de recesión siguen presentes, y hoy mismo lo han notado los títulos tecnológicos en particular (Nasdaq, caída de Oracle) y en general todos los mercados, me pregunto si con la inyección de fondos del BCE a la banca que se ha realizado hoy no estaremos poniendo los primeros fundamentos serios de la solución de la crisis. No será rápido ni fácil, pero ¿estaremos hoy viviendo, por fin, el fin de la crisis?

Esta mañana lo afirmaba el catedrático Emilio Ontiveros en la SER y yo apuesto por que tenga razón.

La España de 2020, una España renovada, ¿es posible?

¿Es utópico pensar en que esta crisis consiga que España salga renovada y “reinventada” de esta crisis actual?

¿Qué es lo que nos puede ayudar la crisis a cambiar y renovar? Yo creo que muchas cosas; por ejemplo:

- A rebajar el absentismo

- A racionalizar los horarios de trabajo

- A dignificar la formación profesional

- A mejorar la educación infantil

- A racionalizar las universidades

- A racionalizar la sanidad

- A tomarnos el inglés en serio

- A acabar con el doblaje de las películas

- A valorar a los empresarios y a los emprendedores

- A hacernos más ahorradores

- A censurar a quienes viven del cuento, y no alabarlos

- A pedir cuentas a los políticos

- A no admitir los privilegios de los funcionarios

- A acabar con los privilegios en general

- A que sindicatos y empresarios se sinceren y se entiendan

- A censurar a los empleados gandules y tramposos

- A que no tengan futuro los empresarios tramposos y gandules

- A acabar (o al menos reducir) la corrupción en todos los niveles

- A aceptar de una vez por todas a la mujer en cualquier actividad, al mismo nivel que el hombre

- A aceptar el fracaso cuando alguien lo ha intentado honestamente

- A valorar la educación

- A organizar mejor el Estado

- A gestionar mejor las empresas

- A no dilapidar

- A no contaminar

- A valorar al turismo más si cabe

- A apostar por la industria

- A acabar con la especulación inmobiliaria salvaje

- A tener un sistema judicial eficiente

- A tener un sistema bancario más moderno, eficiente y transparente, en el que los bancos recuperen el sentido del servicio a las personas y las empresas

- A que los plazos de pago se racionalicen

- A que la morosidad se castigue debidamente

- A aceptar que sin Europa no somos nada

- A relativizar las opciones políticas

- A valorar la familia

- A valorar los amigos

- A valorar el trabajo bien hecho

- A no considerarnos menos que nadie, pero no pensar que las cosas se hacen sin esfuerzo

- A recuperar el espíritu de sacrificio

(y así seguiría sin parar)

Animo a mis lectores a sumarse a la lista.

Lo bueno es que, si lo consiguiéramos, en 2020 podríamos ser el país de moda en Europa y en el mundo. Podríamos contribuir a que Europa recuperase su puesto en la economía global, y que nuestros hijos y nietos vivieran una vida más equilibrada y más feliz.

¿Imposible? Yo creo que no. Pongamos todos estos deseos en nuestra árbol de Navidad o en nuestra carta a los Reyes Magos.

Esto no es el fin, esto es el principio

Creo que todos debemos empezar a pensar que hay vida más allá de la profunda crisis que vivimos ahora. Hemos de pensar que estamos en el momento inicial de una nueva etapa. Una etapa completamente nueva, en la que se abrirán nuevos horizontes, en la que emergerán nuevos lideres, en la que aquellos que se esfuercen y que tengan la suficiente amplitud de miras ahora para alzarse por encima de lo negativo, convirtiendo los retos en oportunidades, triunfarán como nunca hasta ahora.

No nos limitemos a quejarnos. ¡Empecemos a mover el culo!

¿Qué necesitamos para salir adelante?

Más Europa, porque sin Europa no somos nadie. Queramos o no, somos Europa. Y por Europa hemos de apostar.

Más Austeridad, aunque sea algo forzada desde fuera, nadie puede decir que no nos va bien. Tenemos aún mucha grasa en el tejido económico público y privado. El estado del bienestar ha traspasado los límites admisibles, y creo que tampoco nadie lo puede negar. Aunque duela.

Más Productividad, tanto en lo público como en lo privado. Aun somos una sociedad poco productiva. Hay que lanzar una cruzada social por la productividad, aunque cueste 10 años. Y aunque genere un debate social. No es una cuestión de empresarios y obreros, es una cuestión de país. De ser o no ser en el entorno global.

Más Transparencia, en todos los mercados, incluido el inmobiliario, donde aún hay quien mantiene unos precios absurdamente altos que nadie se cree. Pero también en los servicios o en los mercados mayoristas. Mayor dureza ante la falta de competencia.

Más Competitividad Global, porque hay que salir a vender y a comprar al mundo, hay que aspirar a ser los mejores del mundo. Y para eso hay que perder el miedo al inglés. ¿Para cuando cines que proyecten películas en inglés en versión original subtitulada en inglés?

Más Emprendimiento. Es decir, más emprendedores y menos funcionarios. Hay que apoyar en todos los sentidos a los emprendedores, y desde luego a los empresarios ya establecidos. Ellos nos sacará de la crisis. No serán los políticos ni los sindicatos ni los bancos, ni Europa.

¡Emprende!

Animo a mis lectores a emprender.

Pueden hacerlo empezando de cero o comprando una empresa. En España hay miles de pequeñas y medianas empresas que pueden ser compradas. Algunas de ellas pertenecen a empresarios sin sucesión que buscan con ansia alguien que le dé continuidad a su negocio.

También hay infinidad de jóvenes y no tan jóvenes que buscan un proyecto empresarial en el que implicarse.

Aconsejo a quienes se planteen comprar una empresa que lean el nuevo libro ¿Puedo comprar una empresa? de Enrique Quemada, editado por Pirámide. Y en general a quien quiera inspirarse le recomiendo los dos últimos libros de Libros de Cabecera: Aventuras de emprendedores, de Mar Galtés y El libro rojo de las mujeres emprendedoras, de Guernica Facundo. Se pueden comprar en las principales librerías y en www.librosdecabecera.com

Quiero ayudar a emprendedores

Muchos potenciales emprendedores se enfrentan al problema de que alguien les ayude en sus primeros pasos, y no les fácil encontrarlo ni mucho menos pagarlo.

He decidido pasar a la acción en cuanto a ayudar a emprendedores a tirar adelante su proyecto empresarial. A través de mi empresa de asesoramiento FRALUCCA (www.fralucca.com), he decidido ayudar a revisar el Plan de Empresa de cualquier emprendedor o grupo de emprendedores, sin coste alguno, y ayudarles a buscar capital y financiación para el proyecto, y a crear una sociedad limitada sobre la que basar el negocio.

En definitiva a darles una opinión sobre la viabilidad de su proyecto, y a ayudarles a hacerlo realidad.

Rigor, solidaridad y coordinación

Europa se debate entre el rigor fiscal y monetario impuesto por Alemania y la solidaridad (vía apoyo del BCE) que piden los demás. Yo creo que no se trata de una cosa u otra, sino de ambas cosas a la vez.

Además, y prioritariamente, necesitamos mayor coordinación, más Europa.

Estamos hablando de dos fuerzas, dos ideas de Europa, que se están enfrentando a muerte en este momento en que los mercados cuestionan la viabilidad del euro y se exigen sacrificios por doquier.¿Quien ganará? Espero que sean los que están dispuestos a no tirar la toalla, apostar por más Europa, aunque ello implique sacrificios. A largo plazo creo que no hay mejor opción. Nuestros hijos y nietos nos lo agradecerán.

¿Cuánto va a afectar la crisis española a Telefónica?

Aunque sobre el papel parece atractivo invertir en Telefónica, con una rentabilidad por dividendo por encima del 10%, tengo dudas sobre el futuro de sus beneficios (y por tanto de sus dividendos) si la caída de su negocio en España sigue siendo tan fuerte en 2012 como ha sido en 2011.

Caída de salarios para recuperar competitividad

Leo un informe de Credit Suisse donde que para restaurar la competitividad en España los salarios han de bajar entre un 5 y un 11% en los próximos 5 años.