España

¿España insostenible?

Los datos de la Encuesta de Población Activa (EPA) del tercer trimestre de 2015 muestran una situación laboral de la población española que pone los pelos de punta.

La población total asciende a 46,7 millones de personas. De ellos 18 millones están en activo (desde un punto de vista laboral formal) y 28,7 millones no lo están.

Los activos se desglosan así:

  • 8 millones de asalariados fijos (los privilegiados)
  • 4 millones de asalariados temporales
  • 3 millones de autónomos
  • 3 millones de funcionarios (los privilegiados de verdad)

Esos 18 milllones, que cotizan a la Seguridad Social y a Hacienda, son quienes soportan el peso del presupuesto público español, y quienes cargan con el coste de los 28,7 millones de españoles no activos, que se desglosan del siguiente modo:

  • 13,9 millones de personas que reciben ayudas de la administración, de una forma u otra
  • 14,8 millones de amos/amas de casa o menores

Esos ¡13,9 millones de personas que reciben ayudas de la Seguridad Social! se desglosan como sigue:

  • 4,9 millones de parados (un triste record entre los países desarrollados)
  • 6 millones de jubilados (el envejecimiento de la población es implacable)
  • 1,2 millones de pensionistas con incapacidad laboral permanente (¿de verdad hay tantas personas con ILP? ¿cuánto fraude hay en este número?)
  • 1,8 millones de lo que se conoce como “otros pensionistas” (cómo me gustaría analizar estos casos en profundidad; mucho me temo que sea otro nido de fraude…)

En fin, cifras para pensar, o para llorar.

Hoy leo en el periódico que en A,lemania 51 de cada 100 alemanes están en activo a efectos laborales; en España sólo 34.

¿Una fusión de Repsol y Gas Natural?

Me parece muy plausible. Ambas se mueven alrededor de 15.000-20.000 millones de euros de capitalización, por lo que de fusionarse se irían a un valor en el nivel de los 30.000 millones de euros, algo más acorde con la dimensión global que ahora requiere el sector de la energía en general y las estrategias internacionales de ambas en particular. Sólo la fusión les permitirá participar en la primera división de la industria en estos tiempos duros que corren. Ambas están apostando por los mercados americanos y la fusión les da más fuerza financiera y operativa y les aporta un plus de diversificación de fuentes de suministro y de riesgos.

Yo apuesto por ello.

Además hay otros dos factores que se me ocurren al vuelo:

1. Repsol necesita desinvertir y hacer algo después de varios años malos, por una cosa u otra

2. El principal accionista de ambos (La Caixa) está muy preocupado (seguro) del devenir del proceso independentista catalán, y la fusión le daría un plus de fuerza para hacer frente a las consecuencias de un enfrentamiento abierto Catalunya-España, o de una independencia por la vía de la ruptura (si eso es posible).

La pregunta es: ¿cómo sería la operación? No lo sé, pero me arriesgo a apostar por una ecuación de canje que favorezca a los accionistas de GN, dado que es la compañía más grande, más sana y con menos problemas. A cambio la sede se quedaría en Madrid.

Vamos a tener días interesantes.

Vuelve el ladrillo

Aparecen síntomas de recuperación del mercado inmobiliario. La inversión extranjera ya es un hecho, y la escasez de pisos en alquiler en las grandes ciudades se está viendo como una buena oportunidad por los inversores ávidos de superar la magra rentabilidad de los mercados financieros.

Un fenómeno social está empujando el mercado de la vivienda: el aumento de la propensión al alquiler de una nueva generación de jóvenes españoles.

Los inmuebles comerciales y de oficinas se mueven al ritmo de la expansión hotelera y de la recuperación del consumo y la inversión.

Ahora más que nunca hay que leer el libro Del negocio inmobiliario a la industria inmobiliaria, editado por Libros de Cabecera. Lo podeis encontrar en www.librosdecabecera.com

El abismo demográfico

Me da la impresión que la demografía va a mercar el futuro del mundo en los próximos años. Europa y Japón deben enfrentarse al envejecimiento de sus poblaciones y la solución pasa por tres únicas vías: fomentar la natalidad, alargar la vida laboral e integrar a las familias inmigrantes.

La reindustrialización de Occidente

Las empresas europeas y norteamericanas están, poco a poco, devolviendo sus producciones a fábricas occidentales porque ya no les sale a cuenta fabricar en China. Eso supone una nueva oportunidad de reindustrializar Occidente, aunque no volviendo a levantar las fábricas que la crisis destruyó, sino aprovechando el momento para rehacer una industria más fuerte, más productiva, más innovadora, más sostenible. Y a China la fuerza a reubicar su industria sobre bases distintas al coste; básicamente mayor calidad y valor añadido.

En definitiva, podríamos decir aquello de que no hay mal que por bien no venga…

Situación extraña en los mercados financieros

Estamos en un momento insólito en los mercados financieros, debido al trabado proceso de negociación del rescate de Grecia. A ese problema se suman al menos otros dos: la debilidad del precio del petroleo y la caída de las bolsas chinas. Y de fondo tenemos otros asuntos, que han quedado en parte eclipsados, pero que siguen influyendo en el panorama financiero, al menos a largo plazo, y de los que destacaría dos: la pérdida de empuje de la economía china y en general de las emergentes, causa y efecto de la caída del precio de las materias primas, y el indefectible aumento de los tipos de interés norteamericanos, con la consiguiente revalorización del dólar frente a otras divisas, principalmente euro y yuan o renminbi (chino).

La situación en Grecia está haciendo correr ríos (analógicos y digitales) de tinta. Y no es para menos. Nadie (o casi nadie) entiende nada.

Por un lado tenemos a un líder griego algo inexperto pero muy o bastante populista, que preside un gobierno variopinto, que quiere llevar a los prestamistas al borde del abismo para que antes de caer por el mismo acepten quitas de su deuda y condiciones ventajosas de pago del resto, y no impongan condiciones internas muy duras, porque el pueblo griego no las aceptaría (véase el referéndum), y que además acepten poner más dinero encima, porque si no no será posible evitar la bancarrota, que ni él ni sus ciudadanos quieren (¡qué listos los tíos!).

Por el otro, uno conjunto de prestamistas, que a pesar de ser quienes ponen la pasta y quienes han aceptado los mayores desaires y quitas, y van a seguir poniendo dinero, consiguen aparecer como los malos de la película. ¡Pero imposible! Pero, ¿por qué pasa eso? Primero de todo, porque están demostrando que la UE no puede seguir gestionada del modo que lo está: los gobiernos nacionales por un lado (Merkel), el Parlamento Europeo por otro, la Comisión Europea por otro (Juncker. ¡vaya personaje! ¿quien se fiaría de él?), el Eurogrupo por otro (el holandés de nombre impronunciable; por cierto, ¡qué aspecto más repelente, de suficiencia y desprecio de los pigs!).

Hasta ahora todos los espectadores hemos confiado en que se impondría el sentido común y se llegaría a un acuerdo. Pero no ha sido así. Los griegos saben que tienen cogido a los prestamistas por los coj… Y los prestamistas ofrecen una imagen patética. Son gigantes con pies de plomo.

Resumiendo tenemos a unos ciudadanos griegos que quieren que los ciudadanos del resto de la UE les sigan prestando dinero y les perdonen todo o parte del que les habían prestado antes. Y que están dispuestos a hacer algunos pero no todos los sacrificios que se les piden para poder devolver el dinero que han recibido. Es una versión macro del archiconocido “cuando uno le debe 100.000€ a un banco tiene un problema, pero si le debe 100 millones de euros, el problema lo tiene el banco”.

¿Quien acabará de dar su brazo a torcer? Lo curioso es que no lo sabemos, pero si no se llega a un acuerdo, tendremos un problema y grande, que las bolsas están poco a poco descontando para que no les coja de golpe. Si se llega al acuerdo, todo el miedo descontado se recuperará de golpe. Estamos, pues, en una situación de cara o cruz, en la que lo mejor es esperar y rezar.

Al final de todo, lo que se necesita para llegar a un acuerdo es que el primer ministro griego y Angela Merkel encajen una solución que permita a ambos ir a su electorado a presentarla como si no la mejor, la más buena.

Por el lado de Merkel, algo que permita explicar que Grecia está en manos de un gobierno que honestamente desea reencarrilar sus finanzas, pero que debe hacerlo a medio/largo plazo y a través de un crecimiento del PIB, y que ello conlleva aceptar unos niveles asumibles de austeridad, y que se ha llegado a una entente en ese sentido. Que los ciudadanos alemanes (y del resto de la Union Europea) no pueden dejar caer a Grecia, que es parte de la Unión, y que, confiados en el liderazgo de Tsipras, van a apoyar este postrero y esperemos que definitivo intento de salir del agujero en el que está el país. La alternativa supondría la salida de Grecia del euro y de la UE, que la mayoría de ciudadanos de Alemania y de la UE no quiere, y que supondría un mal precedente y un desprestigio del proyecto europeo. El proyecto europeo es mejorable, pero es el único posible en estos momentos de la historia. Este acuerdo nos marca una señal en la buena dirección, y hemos de seguirla.

Por el lado de Tsipras, debe poder hacer un discurso a su pueblo que incida en que la Union Europea y la Troika en general no desean ningún mal al pueblo griego, sino que todo lo han hecho para ayudarlo a salir del pozo en el que están y han estado hasta ahora sus finanzas públicas, y que el acuerdo firmado formaliza la continuidad de ese apoyo, pero que el país ha de hacer un esfuerzo para reequilibrar sus finanzas, y en ese contexto se han fijado unos objetivos fiscales, que no sólo son de la Troika sino que lo son del propio gobierno griego, y lo han de ser del país. Y para alcanzar esos objetivos se deben asumir diversas medidas, nos gusten o no nos gusten. La alternativa es la salida del euro y de la Union Europea, que una inmensa mayoría de griegos no quiere, y que nos haría dar un paso atrás en nuestra historia. Este acuerdo nos marca una señal en la buena dirección, y hemos de seguirla.

¿Y qué pasará después? Pues, si se firma un acuerdo y las cosas se recomponen, todo dependerá de la actitud de Grecia. Si vuelve a las andadas, será su final en la UE. Pero yo quiero creer que no va a ser así. Y quiero creer que un resultado positivo de la victoria de Tsipras en el referéndum y la eventual firma del acuerdo de rescate, pueda ser el fortalecimiento de Tsipras (quizás con unas nuevas elecciones), y Grecia necesita un gobierno fuerte y estable, que no ha tenido en décadas, para llevar a cabo la salida del pozo en el que está.

Si no se firma el acuerdo, pues habremos de resignarnos a que Grecia salga del euro y a un período de inestabilidad debido al reajuste macroeconómico que supondría. ¿El fin del mundo? No, pero un buen terremoto.

La sociedad frente a las grandes corporaciones

En Libros de Cabecera (www.librosdecabecera,com) acabamos de publicar un libro del profesor y guru del management Henry Mintzberg titulado La sociedad frente a las grandes corporaciones.

En el libro el autor defiende que la sociedad civil necesita reequilibrar el balance de poderes con una mayor implicación política, porque de no hacerlo la influencia de las grandes corporaciones seguirá minando la democracia.

Quizás el texto peque de alarmista, pero sin duda pone el dedo en la llaga denunciando el hecho irrefutable que las grandes corporaciones globales han alcanzado un poder que a menudo excede al de los gobiernos. Y algunas de ellas hacen un uso pernicioso de ese poder, en beneficio propio y en perjuicio de la sociedad, afectando a los derechos de los trabajadores, a los intereses de los consumidores o al equilibrio medioambiental, por ejemplo.

Recomiendo la lectura del libro, que es extraordinariamente ameno y que se adapta a la realidad política de muchos países, entre ellos España, donde determinados movimientos populares como Podemos coinciden en gran medida con las tesis del autor.

En definitiva, se trata de denunciar los vicios del capitalismo para preservar el capitalismo. Por ahora, en mi opinión, el menos malo de los sistemas económicos.

Apostar por España si se resuelve el problema griego

Los inversores que apuesten por que el embrollo griego se vaya a resolver harían bien en invertir en la bolsa española, aprovechando los precios actuales. Aunque es un movimiento arriesgado, porque si el asunto griego acabase mal, las acciones españolas se verían arrastradas a la baja.

¡Es la hora de los valientes!

Barcelona y el turismo: un éxito que hay que gestionar

Barcelona es un destino turístico en alza. La ciudad está materialmente invadida de turistas. Especialmente desde mayo a septiembre, aunque el nivel mínimo es alto durante todo el año. Hay zonas de la ciudad materialmente tomada por los turistas. Y el ayuntamiento está obligado a poner freno y orden a este fenómeno. Hay que ordenar para mantener al máximo los beneficios y reducir o eliminar, si es posible, los perjuicios. Si no se hace, a medio plazo pasarán dos cosas que nadie quiere: primero, volverán a surgir conflictos entre los barceloneses y los turistas, como ya ha pasado en la Barceloneta; y segundo, se acabará con la gallina de los huevos de oro, porque la ciudad acabará deteriorándose tanto que los turistas dejarán de venir. Y, obviamente, cerrarán hoteles y apartamentos.

El primer afectado por esos cambios va a ser el sector de la hostelería y los apartamentos turísticos. Barcelona tiene unas 70.000 plazas hoteleras (casi el doble que hace 10 años) y unos 10.000 apartamentos turísticos (que calculo que supone unas 40.000 plazas más). Es una capacidad muy considerable, que se concentra especialmente en algunos barrios, y que estimo que llega a suponer (estimo) un ratio ciudadano/turista que en algún caso llega a no superar la relación 2 a 1. Inasumible.

Poner orden supone frenar el crecimiento desaforado y desordenado que se ha dado hasta ahora. La autorización de apartamentos turísticos está actualmente congelada, en una moratoria hasta octubre de 2016. Y los permisos hoteleros se amontonan sobre la mesa de la nueva alcaldesa.

¿Qué es lógico que pase? Pues que se apueste por la selectividad, la calidad (con unos mínimos exigentes), que se evite la saturación en determinadas ubicaciones. En cuanto a los apartamentos turísticos, igual: exigencia de que se limiten a edificios completos, y que respeten unos mínimos de superficie y servicios.

Actualmente se venden apartamentos turísticos con un sobre coste de casi 100.000€ debido a las restricciones de permisos. Pero los que están en edificios de viviendas tienen sus días contados. El impacto que todo ello tendrá en el mercado inmobiliario será importante.

El mercado mundial del aceite

Leo en El País de hoy un artículo titulado Pasión por los olivares, firmado por Ginés Donaire, que me hace reflexionar sobre un tema que me es muy próximo, como propietario de una finca de olivos y como ciudadano de un país que es el líder mundial en producción de aceite de oliva.

Aunque el liderazgo español no peligra a  corto plazo, el artículo señala que cada vez más países están entrando en la producción de aceite de oliva y sus producciones son cada vez mayores. Se plantan cada año 40 millones de olivos, y se plantan cada vez más en plantaciones intensivas (olivos emparrados con riego de apoyo, que se recogen con maquinaria de vendimia).

Ese aumento de la oferta responde a un aumento de la demanda, pero existe un riesgo de que se produzca un exceso de oferta si la demanda no crece al mismo ritmo. El gran mercado mundial es Estados Unidos, porque tanto Asia como África y Europa, son en estos momentos continentes excedentarios en aceite de oliva.

La clave para los aceites españoles es seguir evolucionando hacia la calidad, como ya se va haciendo, y reforzar el marketing para acceder a los segmentos premium del mercado: principalmente la restauración de alto nivel y los consumidores más sofisticados, segmentos donde el principal competidor es Italia.

Un dato que me sorprende: en el artículo se muestra una lista de los 10 mejores aceites del mundo y 8 son españoles, 6 andaluces (incluido el de la Venta del Barón como número 1) y 2 extremeños, pero no aparece ninguno catalán, siendo la provincia de Lleida la cuna de la variedad de oliva arbequino, reconocida como una de las mejores, si no la mejor.