España

La reindustrialización de Occidente

Las empresas europeas y norteamericanas están, poco a poco, devolviendo sus producciones a fábricas occidentales porque ya no les sale a cuenta fabricar en China. Eso supone una nueva oportunidad de reindustrializar Occidente, aunque no volviendo a levantar las fábricas que la crisis destruyó, sino aprovechando el momento para rehacer una industria más fuerte, más productiva, más innovadora, más sostenible. Y a China la fuerza a reubicar su industria sobre bases distintas al coste; básicamente mayor calidad y valor añadido.

En definitiva, podríamos decir aquello de que no hay mal que por bien no venga…

Situación extraña en los mercados financieros

Estamos en un momento insólito en los mercados financieros, debido al trabado proceso de negociación del rescate de Grecia. A ese problema se suman al menos otros dos: la debilidad del precio del petroleo y la caída de las bolsas chinas. Y de fondo tenemos otros asuntos, que han quedado en parte eclipsados, pero que siguen influyendo en el panorama financiero, al menos a largo plazo, y de los que destacaría dos: la pérdida de empuje de la economía china y en general de las emergentes, causa y efecto de la caída del precio de las materias primas, y el indefectible aumento de los tipos de interés norteamericanos, con la consiguiente revalorización del dólar frente a otras divisas, principalmente euro y yuan o renminbi (chino).

La situación en Grecia está haciendo correr ríos (analógicos y digitales) de tinta. Y no es para menos. Nadie (o casi nadie) entiende nada.

Por un lado tenemos a un líder griego algo inexperto pero muy o bastante populista, que preside un gobierno variopinto, que quiere llevar a los prestamistas al borde del abismo para que antes de caer por el mismo acepten quitas de su deuda y condiciones ventajosas de pago del resto, y no impongan condiciones internas muy duras, porque el pueblo griego no las aceptaría (véase el referéndum), y que además acepten poner más dinero encima, porque si no no será posible evitar la bancarrota, que ni él ni sus ciudadanos quieren (¡qué listos los tíos!).

Por el otro, uno conjunto de prestamistas, que a pesar de ser quienes ponen la pasta y quienes han aceptado los mayores desaires y quitas, y van a seguir poniendo dinero, consiguen aparecer como los malos de la película. ¡Pero imposible! Pero, ¿por qué pasa eso? Primero de todo, porque están demostrando que la UE no puede seguir gestionada del modo que lo está: los gobiernos nacionales por un lado (Merkel), el Parlamento Europeo por otro, la Comisión Europea por otro (Juncker. ¡vaya personaje! ¿quien se fiaría de él?), el Eurogrupo por otro (el holandés de nombre impronunciable; por cierto, ¡qué aspecto más repelente, de suficiencia y desprecio de los pigs!).

Hasta ahora todos los espectadores hemos confiado en que se impondría el sentido común y se llegaría a un acuerdo. Pero no ha sido así. Los griegos saben que tienen cogido a los prestamistas por los coj… Y los prestamistas ofrecen una imagen patética. Son gigantes con pies de plomo.

Resumiendo tenemos a unos ciudadanos griegos que quieren que los ciudadanos del resto de la UE les sigan prestando dinero y les perdonen todo o parte del que les habían prestado antes. Y que están dispuestos a hacer algunos pero no todos los sacrificios que se les piden para poder devolver el dinero que han recibido. Es una versión macro del archiconocido “cuando uno le debe 100.000€ a un banco tiene un problema, pero si le debe 100 millones de euros, el problema lo tiene el banco”.

¿Quien acabará de dar su brazo a torcer? Lo curioso es que no lo sabemos, pero si no se llega a un acuerdo, tendremos un problema y grande, que las bolsas están poco a poco descontando para que no les coja de golpe. Si se llega al acuerdo, todo el miedo descontado se recuperará de golpe. Estamos, pues, en una situación de cara o cruz, en la que lo mejor es esperar y rezar.

Al final de todo, lo que se necesita para llegar a un acuerdo es que el primer ministro griego y Angela Merkel encajen una solución que permita a ambos ir a su electorado a presentarla como si no la mejor, la más buena.

Por el lado de Merkel, algo que permita explicar que Grecia está en manos de un gobierno que honestamente desea reencarrilar sus finanzas, pero que debe hacerlo a medio/largo plazo y a través de un crecimiento del PIB, y que ello conlleva aceptar unos niveles asumibles de austeridad, y que se ha llegado a una entente en ese sentido. Que los ciudadanos alemanes (y del resto de la Union Europea) no pueden dejar caer a Grecia, que es parte de la Unión, y que, confiados en el liderazgo de Tsipras, van a apoyar este postrero y esperemos que definitivo intento de salir del agujero en el que está el país. La alternativa supondría la salida de Grecia del euro y de la UE, que la mayoría de ciudadanos de Alemania y de la UE no quiere, y que supondría un mal precedente y un desprestigio del proyecto europeo. El proyecto europeo es mejorable, pero es el único posible en estos momentos de la historia. Este acuerdo nos marca una señal en la buena dirección, y hemos de seguirla.

Por el lado de Tsipras, debe poder hacer un discurso a su pueblo que incida en que la Union Europea y la Troika en general no desean ningún mal al pueblo griego, sino que todo lo han hecho para ayudarlo a salir del pozo en el que están y han estado hasta ahora sus finanzas públicas, y que el acuerdo firmado formaliza la continuidad de ese apoyo, pero que el país ha de hacer un esfuerzo para reequilibrar sus finanzas, y en ese contexto se han fijado unos objetivos fiscales, que no sólo son de la Troika sino que lo son del propio gobierno griego, y lo han de ser del país. Y para alcanzar esos objetivos se deben asumir diversas medidas, nos gusten o no nos gusten. La alternativa es la salida del euro y de la Union Europea, que una inmensa mayoría de griegos no quiere, y que nos haría dar un paso atrás en nuestra historia. Este acuerdo nos marca una señal en la buena dirección, y hemos de seguirla.

¿Y qué pasará después? Pues, si se firma un acuerdo y las cosas se recomponen, todo dependerá de la actitud de Grecia. Si vuelve a las andadas, será su final en la UE. Pero yo quiero creer que no va a ser así. Y quiero creer que un resultado positivo de la victoria de Tsipras en el referéndum y la eventual firma del acuerdo de rescate, pueda ser el fortalecimiento de Tsipras (quizás con unas nuevas elecciones), y Grecia necesita un gobierno fuerte y estable, que no ha tenido en décadas, para llevar a cabo la salida del pozo en el que está.

Si no se firma el acuerdo, pues habremos de resignarnos a que Grecia salga del euro y a un período de inestabilidad debido al reajuste macroeconómico que supondría. ¿El fin del mundo? No, pero un buen terremoto.

La sociedad frente a las grandes corporaciones

En Libros de Cabecera (www.librosdecabecera,com) acabamos de publicar un libro del profesor y guru del management Henry Mintzberg titulado La sociedad frente a las grandes corporaciones.

En el libro el autor defiende que la sociedad civil necesita reequilibrar el balance de poderes con una mayor implicación política, porque de no hacerlo la influencia de las grandes corporaciones seguirá minando la democracia.

Quizás el texto peque de alarmista, pero sin duda pone el dedo en la llaga denunciando el hecho irrefutable que las grandes corporaciones globales han alcanzado un poder que a menudo excede al de los gobiernos. Y algunas de ellas hacen un uso pernicioso de ese poder, en beneficio propio y en perjuicio de la sociedad, afectando a los derechos de los trabajadores, a los intereses de los consumidores o al equilibrio medioambiental, por ejemplo.

Recomiendo la lectura del libro, que es extraordinariamente ameno y que se adapta a la realidad política de muchos países, entre ellos España, donde determinados movimientos populares como Podemos coinciden en gran medida con las tesis del autor.

En definitiva, se trata de denunciar los vicios del capitalismo para preservar el capitalismo. Por ahora, en mi opinión, el menos malo de los sistemas económicos.

Apostar por España si se resuelve el problema griego

Los inversores que apuesten por que el embrollo griego se vaya a resolver harían bien en invertir en la bolsa española, aprovechando los precios actuales. Aunque es un movimiento arriesgado, porque si el asunto griego acabase mal, las acciones españolas se verían arrastradas a la baja.

¡Es la hora de los valientes!

Barcelona y el turismo: un éxito que hay que gestionar

Barcelona es un destino turístico en alza. La ciudad está materialmente invadida de turistas. Especialmente desde mayo a septiembre, aunque el nivel mínimo es alto durante todo el año. Hay zonas de la ciudad materialmente tomada por los turistas. Y el ayuntamiento está obligado a poner freno y orden a este fenómeno. Hay que ordenar para mantener al máximo los beneficios y reducir o eliminar, si es posible, los perjuicios. Si no se hace, a medio plazo pasarán dos cosas que nadie quiere: primero, volverán a surgir conflictos entre los barceloneses y los turistas, como ya ha pasado en la Barceloneta; y segundo, se acabará con la gallina de los huevos de oro, porque la ciudad acabará deteriorándose tanto que los turistas dejarán de venir. Y, obviamente, cerrarán hoteles y apartamentos.

El primer afectado por esos cambios va a ser el sector de la hostelería y los apartamentos turísticos. Barcelona tiene unas 70.000 plazas hoteleras (casi el doble que hace 10 años) y unos 10.000 apartamentos turísticos (que calculo que supone unas 40.000 plazas más). Es una capacidad muy considerable, que se concentra especialmente en algunos barrios, y que estimo que llega a suponer (estimo) un ratio ciudadano/turista que en algún caso llega a no superar la relación 2 a 1. Inasumible.

Poner orden supone frenar el crecimiento desaforado y desordenado que se ha dado hasta ahora. La autorización de apartamentos turísticos está actualmente congelada, en una moratoria hasta octubre de 2016. Y los permisos hoteleros se amontonan sobre la mesa de la nueva alcaldesa.

¿Qué es lógico que pase? Pues que se apueste por la selectividad, la calidad (con unos mínimos exigentes), que se evite la saturación en determinadas ubicaciones. En cuanto a los apartamentos turísticos, igual: exigencia de que se limiten a edificios completos, y que respeten unos mínimos de superficie y servicios.

Actualmente se venden apartamentos turísticos con un sobre coste de casi 100.000€ debido a las restricciones de permisos. Pero los que están en edificios de viviendas tienen sus días contados. El impacto que todo ello tendrá en el mercado inmobiliario será importante.

El mercado mundial del aceite

Leo en El País de hoy un artículo titulado Pasión por los olivares, firmado por Ginés Donaire, que me hace reflexionar sobre un tema que me es muy próximo, como propietario de una finca de olivos y como ciudadano de un país que es el líder mundial en producción de aceite de oliva.

Aunque el liderazgo español no peligra a  corto plazo, el artículo señala que cada vez más países están entrando en la producción de aceite de oliva y sus producciones son cada vez mayores. Se plantan cada año 40 millones de olivos, y se plantan cada vez más en plantaciones intensivas (olivos emparrados con riego de apoyo, que se recogen con maquinaria de vendimia).

Ese aumento de la oferta responde a un aumento de la demanda, pero existe un riesgo de que se produzca un exceso de oferta si la demanda no crece al mismo ritmo. El gran mercado mundial es Estados Unidos, porque tanto Asia como África y Europa, son en estos momentos continentes excedentarios en aceite de oliva.

La clave para los aceites españoles es seguir evolucionando hacia la calidad, como ya se va haciendo, y reforzar el marketing para acceder a los segmentos premium del mercado: principalmente la restauración de alto nivel y los consumidores más sofisticados, segmentos donde el principal competidor es Italia.

Un dato que me sorprende: en el artículo se muestra una lista de los 10 mejores aceites del mundo y 8 son españoles, 6 andaluces (incluido el de la Venta del Barón como número 1) y 2 extremeños, pero no aparece ninguno catalán, siendo la provincia de Lleida la cuna de la variedad de oliva arbequino, reconocida como una de las mejores, si no la mejor.

Grecia-UE, la gran partida de póker

Yo creo que Grecia y sus acreedores están condenados a entenderse. Actualmente están jugando una gran partida de póker de la que ambos quieren salir ganadores. Y todo es un teatro para poder justificar ante sus respectivos ciudadanos y ante el mundo que han salido perdedores, pero que se ha llegado al mejor acuerdo posible. Y al único posible. En el que ambas partes han salido perdedoras, y que eso permite convertir la derrota en una victoria. De lo contrario a Grecia le esperaría la bancarrota y a los acreedores, y en especial a la Union Europea, un gran desprestigio y una considerable crisis del euro (yo creo que a estas alturas no supondría su desaparición).

Bien y a la primera

Hacer las cosas bien y a la primera parece algo imposible en España. Es una cuestión de CULTURA (en mayúsculas). Somos zafios, chapuceros. Nos fiamos de la palabra, hacemos las cosas a ojo. ¿Alguno de ustedes, queridos lectores, ha visto a alguien con quien está hablando de una determinada tarea, la que sea, tomar notas de lo que se habla? Yo no. En consecuencia las cosas hay que repetirlas varias veces y acaban haciéndose a la quinta, pero nunca (o casi nunca) bien y a la primera.

Cuando hablamos de la baja productividad de un país pensamos en robots o cosas raras, pero no, se trata de algo tan sencillo como esto: hacer las cosas bien y a la primera, dejar lo hablado por escrito y respetarlo.

Emprender desde dentro de la empresa

Tanto los empresarios como los ejecutivos y técnicos de las mismas han de aprender a emprender desde dentro de las empresas. Creo que las empresas establecidas deben retarse a sí mismas antes de que lo hagan otros. Y qué mejor que hacerlo con sus propios empleados. Al menos con aquellos más inquietos y mejor preparados.

Hay que promover y creer en el intra-emprendimiento.

Para los empresarios es la mejor vía a la innovación radical. Y a la recuperación del espíritu de conquista y de aventura, muchas veces perdido en los negocios de siempre, grandes barcos que navegan lentos y pesados, a menudo rumbo a una muerte segura en los mares de la obsolescencia. Fomentar el emprendimiento desde dentro es no perder a sus mejores elementos. Es evitar que un día les digan que los dejan para iniciar una nueva aventura.

Para los empleados es una opción de emprendimiento con mayores garantías de éxito, más segura, sin dejar de tener riesgo.

Eso sí, exige una amplitud de miras por ambas partes.

¡Fomentemos el intra-emprendimiento!

Son 4 cosas

Continuamente me enfrento a los vicios de esta sociedad española, que nos conducen a una grave pérdida de productividad en nuestro quehacer diario. No es alta teconolgía, son buenos hábitos.

Por ejemplo, la puntualidad. La mayoría de las reuniones que tengo no empiezan a la hora que se fijó. Yo procuro estar 10 minutos antes, pero no es raro que la mayoría llegue después de la hora fijada. No es extraño que perdamos entre un cuarto y media hora en cada reunión.

Otro ejemplo: anotarse las cosas. Tomar notas no parece gustarle al español medio. Las cosas se dicen pero no se apuntan, por lo que normalmente se hacen mal y hay que repetirlas. ¿Verdad que sería fácil solucionarlo? Pues no, aquí somos así de “listos”. Ahora mismo estoy reformando mi casa. ¿Creen que el aparejador o los distintos “industriales” anotan lo que acordamos? No… eso sería muy fácil. Lo “memorizan” (es un decir) y así ocurre que las cosas hay que repetirlas varias veces. ¡Sería f¡tan fácil solucionarlo! Todos nos iríamos antes a casa a descansar. ¿O es que entonces no sabríamos que hacer con el tiempo que nos sobrase…?