Futuro

La clase media es la nueva jet set (y eso tiene consecuencias)

Hace años se hablaba de la jet set para referirse a una clase acomodada y privilegiada que viajaba en avión de un lado a otro del mundo, del mismo modo que el sufrido ciudadano cogía su seiscientos para ir de vacaciones al pueblo.

Además, la jet set viajaba todo el año, pero la sufrida clase media se limitaba a hacerlo en agosto.

Pero las cosas han cambiado radicalmente. Ahora ya nadie se plantea ir de vacaciones al pueblo (o casi nadie). Las vacaciones son lo más lejos posible, y si se puede (y se hace por poder), fuera del mes de agosto.

La consecuencia es que ya todo el mundo viaja y lo hace todo el año. En aviones, en cruceros, en coches particulares… el humano del siglo XXI tiene mayor movilidad que nunca. Los precios más bajos, la globalización, la eliminación de barreras burocráticas, el aumento de la oferta turística, la universalización del inglés como idioma franco, el uso de las tarjetas de crédito como medio de pago…, todo ha ayudado a que eso pase.

Y no es solo la clase media de edad media, sino que hay un colectivo que viaja incluso por encima de la media: los jubilados (y en especial los prejubilados). Son personas jóvenes aún, que tienen tiempo y dinero; y no se quieren estar de nada. Yo estoy entrando en ese grupo, y mis amigos literalmente no paran.

El resultado de todo ello: lineas aereas, aeropuertos, ciudades turísticas, hoteles, etc., están saturados. Los habitantes de las ciudades se quejan de que estas se han convertido en parques temáticos en los que no se puede vivir. La polución generada por la industria turística perjudica al aire y a las reservas naturales (playas, bosques, etc.). Las ciudades, los museos, los países, los aeropuertos, los puertos, en general las infraestructuras, no pueden parar ni absorber adecuadamente la avalancha turística.

Estamos ante un problema de éxito que hay que gestionar.

¿Acabará siendo el no viajar lo que se lleve? No me extrañaría mucho…

Facebook planea lanzar su propia criptomoneda: GlobalCoin

Leo en Bloomberg que Facebook está estudiando lanzar de entrada en 12 países su propia moneda, ligada al dólar, para que sus usuarios puedan hacerse pagos entre ellos, al menos en una primera fase.

Sin duda alguna será un tema a seguir.

El siglo de la proliferación de los viejos como muertos vivientes

Es muy triste ya a la vez muy preocupante, pero es un problema creciente al que, además, yo no le veo solución: la proliferación de ancianos pobres y solitarios que literalmente estamos viendo deambular por loa barrios periféricos de las ciudades sin futuro ni esperanza. Son como muertos vivientes, literalmente. Solo viven esperando a la muerte. Solos, desnutridos, desatendidos en general.

Es el resultado de una sociedad que no puede/quiere atender a sus ancianos, porque la combinación de varios factores, como la baja natalidad, la crisis económica, el encarecimiento de la vivienda y la tensión competitiva que ataca a los valores familiares y fomenta el individualismo, deja de lado a los viejos. ¡Que además se mueren más tarde de lo que debieran!

Hablamos de muchos retos que tiene nuestra actual sociedad, pero a menudo nos olvidamos de este, que es un drama que tenemos a las puertas de casa. Está bien que nos preocupemos por la inmigración, pero ¿qué hacemos con nuestros ancianos?

¿Son unas residencias dignas y accesibles la solución? ¿Debemos avanzar con el tratamiento de la eutanasia?

En cualquier caso, el problema, dado el envejecimiento de la población, no va a ir a menos, sino a más; a mucho más.

No tengo la solución, pero habrá que encontrarla.

Las elecciones españolas no dan miedo a los mercados

Aunque se apunta a un gobierno de izquierdas liderado por el Partido Socialista, no parece que haya miedo entre los inversores a lo que pueda pasar en las elecciones del próximo 28 de abril.

De hecho la prima de riesgo está algo por debajo de los 100 puntos básicos (1%)

¿Por qué la economía británica parece inmune al Brexit?

Supongo que a usted, querido lector, le sorprende como a mi que la economía británica siga creciendo como si nada pasase, en medio del caos político que vive el gobierno y el parlamento británico.

¿Se deberá a que la sociedad británica y loa inversores internacionales no creen que se produzca un Brexit sin acuerdo? ¿O es que la confianza en la economía británica es tan grande que creen que pase lo que pase no se producirá un caos y una crisis económica como vaticinen múltiples analistas?

No sé si es un pez que se muerde la cola, pero la realidad es que esa misma confianza mantiene a la bolsa británica y esa actitud de la bolsa mantiene quizás a la economía.

Veremos cómo acaba.

¿Se está fraguando una burbuja de la sostenibilidad? ¿Será la quiebra de Tesla la que pinche esa burbuja?

A nadie se le escapa que estamos en una época en la que todo lo que suene a sostenible tiene el viento de cola. ¡Lo sostenible es guay!

Eso explica que todas las actividades que se impulsan actualmente, sean empresariales o meramente sociales, son, indefectiblemente «sostenibles». Ahora todo es, o pretende ser, sostenible.

Los proyectos empresariales o financieros son sostenibles o no son. Y cualquier inversión en sostenibilidad o en energías renovables encuentra dinero mucho antes que las que no alzan esa bandera.

El paradigma de la economía sostenible es el coche eléctrico en estos momentos; y el paradigma del coche eléctrico es Tesla. Pero, ¿qué pasaría si Tesla, que no ha conseguido hasta ahora ganar dinero, y que puede cualquier día colmar la paciencia de los inversores, quebrará?

Me imagino que pasaría algo parecido al estallido de la burbuja tecnológica que vivimos y sufrimos en el año 2000.

¿Es eso posible?

¿Aún no eres freelance?

En Libros de Cabecera vamos a publicar en unos días un libro titulado ¿Aún no eres freelance? que juega con la idea de que todos estamos destinados a ganarnos la vida como trabajadores (o empresarios) autónomos, porque la salida natural de la mayoría de jóvenes va a ser (es) o emprender o ser freelance (que no deja de ser una forma de emprendimiento, como explica el libro).

La sociedad ha evolucionado de un modo que no deja otra vía profesional. Las empresas quieren flexibilidad, evitando estructuras pesadas en las que se quedan atrapadas cuando hay cambios en el mercado (y los cambios son continuos e imprevisibles), por lo que piden a sus colaboradores compartir esa filosofía. Y eso los convierte en proveedores en lugar de trabajadores. Y eso implica que los trabajadores asalariados se deban convertir en autónomos, freelance.

Se puede ver en negativo o en positivo. Yo prefiero verlo en positivo. Ser freelance te obliga a enfrentarte al mercado, a ser consciente del valor de tu trabajo, a venderte, a mantenerte actualizado, a adaptarte a la demanda. ¿No es mucho mejor eso que estar atrapado en un trabajo que no te gusta, pendiente de que te echen en la siguiente reestructuración y te quedes en la calle, sin perspectivas ni capacidad ni confianza en ti mismo para volver a empezar?

Ha habido muchos trabajadores que se han visto en esa situación, víctimas de la reestructuración de grandes sectores económicos. Por ejemplo la banca, que ha reducido drásticamente sus plantillas, poniendo en la calle a personas relativamente jóvenes que han debido reciclarse a marchas forzadas. Y va a volver a pasar con los trabajadores del sector de automoción (industria auxiliar, fabricantes, concesionarios, talleres…). Van a mandar al paro a miles de personas. Todos deberían estar preparándose ya para ser freelance.

China: el imperio del centro

Esta pasado fin de semana tuve la oportunidad de asistir a un debate de ideas organizado por Foro de foros en La Granja de San Ildefonso, en Segovia, del que he vuelto muy oxigenado mentalmente. Allí se tocaron muchos temas que nos preocupan actualmente como sociedad en España. Uno de ellos fue, como no, China. En este blog he escrito mucho sobre China. Pero es un tema inacabable. En el foro citado se hizo una comparación del régimen chino actual con la China imperial, afirmando que China sigue siendo un imperio, el único existente con más de 5.000 años de historia, algo que trasciende al resto del mundo. De hecho, ese enfoque nos es útil para entender un poco más a China, la inabarcable, el imperio del centro, el país que se ve por encima del resto. Ver a Xi Jinping como un nuevo emperador. Un emperador que tiene 90 millones de mandarines (así se les llamaba a los funcionarios en la antigua China).

Todos hemos de hacer un esfuerzo por entender China, porque ya es una de las dos potencias globales. Ha sustituido a la antigua Unión Soviética, por mucho que a Putin le cueste reconocerlo y se resista a ello. Y tiene como objetivo declarado ser la potencia número 1 en 2050.

El sector del automóvil dará que hablar

Un artículo de Dolors Álvarez en La Vanguardia me ha dado pie a comentar en este abandonado blog un tema que me preocupa y que creo que debe preocuparnos a todos: el sector del automóvil va a experimentar una revolución y una reconversión salvaje en los próximos años. El impacto será tan grande que probablemente se ocultará para no producir pánico.

Y el pánico está justificado, porque la economía mundial depende del automóvil. En España, por ejemplo, se trata del 10% del PIB, del principal sector exportador. Tenemos 17 fábricas, de las que dependen miles de proveedores y 1,8 millones de empleos.

Es indispensable evolucionar hacia el vehículo verde y compartido, y ello implica nuevos procesos productivos y sobre todo ¡menos ventas! Eso implica menos fábricas y menos empleo. ¡Y menos impuestos recaudados!

El gobierno español prevé que no se vendan en España vehículos no verdes en el año 2040. Son sólo 21 años. Y es muy posible que ese plazo se acorte. Aunque en 2018 sólo se vendieron 15.500 vehículos eléctricos en España, ¡en China se vendieron 800.000!

Va a ser un esfuerzo titánico, pero ya se están dando los primeros pasos. Ya hay cuatro fábricas en España que fabrican o están a punto de fabricar vehículos eléctricos:

  1. La pionera: Nissan, que fabrica en Barcelona la furgoneta eN200
  2. Mercedes, que va a fabricar el eVito en Vitoria
  3. PSA Opel, que va a fabricar el eCorsa en Zaragoza
  4. PSA, que va a fabricar el Peugeot 2008 en Vigo

Seguiremos hablando de este importante tema.

El sector del automóvil entra en un período de reconversión

Llevo tiempo diciéndolo: la próxima crisis no vendrá de la banca, sino de las grandes empresas del automóvil. Y los primeros síntomas serios empiezan a hacerse evidentes. En este inicio de año, grandes empresas como Ford o Jaguar ya han anunciado importantes medidas de reducción de plantillas y probablemente de cierre de fábricas. Y, como anuncia Bloomberg, esto no ha hecho mas que empezar.

Llevamos años diciendo que hay un exceso de marcas y de capacidad de producción, y en los últimos tiempos, a eso se ha añadido una regulación ambiental más restrictiva, que conlleva la llegada imparable del coche eléctrico, y sobre todo, el gran cambio de modelo de negocio, pasando de un modelo de venta de un producto (el auto) a uno de venta de un servicio (la movilidad).

Los cambios estructurales que ello implica en los actuales jugadores del mercado del automóvil son enormes. Sobran fábricas y las que queden habrán de ser diferentes. Sobran puntos de venta, y los que queden habrán de ser diferentes. Los balances de las marcas cambiarán radicalmente: de vender a alquilar, para entendernos. De fábricas de automóviles a proveedores de servicios de movilidad.

No hay ninguna marca que esté totalmente preparada para el cambio, pero algunas lo han anticipado mejor y están el camino correcto. Otras no lo han visto venir a tiempo o no han sabido afrontarlo. Es el caso de las que ya van saliendo a la palestra: Ford o Jaguar son un ejemplo.

Aparte de que veamos una vuelta de tuerca en el proceso de fusiones (reduciendo el número de marcas independientes), el impacto en la economía global será importante. Porque el sector del automóvil es el mayor sector industrial del globo.

Países como España, donde hay numerosas fábricas y una importante industria auxiliar, sin que residan los cuarteles centrales de ninguna de ellas, serán de los más afectados.

Los inversores habrán de tenerlo en cuenta, evitando en lo posible, las acciones de las empresas del sector. Las administraciones harán bien en ir preprándose para lo que se avecina.