Futuro

¿Están Estados Unidos y China condenados a la guerra?

Esa es la pregunta que Graham Allison trata de contestar en su libro Destined for War: Can America and China escape Thucydides’s Trap? y que muchos ciudadanos de todo el mundo se están haciendo. Allison, una brillante mezcla de profesor de Harvard y político, utiliza una comparación con el enfrentamiento de Atenas y Esparta en la Antigua Grecia. La potencia dominante frente a la nueva potencia que emerge con afán de dominio. Es la historia del mundo e incluso la realidad que se plasma todos los días en la naturaleza.

Desde luego la cuestión da que pensar.

Las consecuencias económicas sobre todo el mundo (España, por descontado, incluida) serían enormes. Por no decir, desde luego, las pérdidas de vidas humanas que podría suponer. Se trata de dos potencial nucleares de primer orden con un marcado belicismo.

Da miedo pensarlo. Quizás lo mejor es contar con la posibilidad para trabajar por evitarla.

 

Llegan los robots

¿Es usted consciente de que los robots van a ser parte de su vida ya?

A mi me cuidarán robots. Y tengo 62 años. A cualquiera más joven incluso más.

Los japoneses están desarrollando robots que serán una realidad generalizada en la próxima década. Y no sólo lo hacen por ansias de ser innovadores, sino porque saben que si no desarrollan robots nadie los va a cuidar en su vejez.

Una vez más el futuro ya está aquí.

Hay muchas clases de robots, algunos más o menos desarrollados, más o menos “humanos”.

Ahora mismo ya tenemos numerosos ejemplos de los robots menos humanizados:

  • Robots ya conducen nuestros aviones, nuestros barcos y pronto nuestros coches
  • Robots hacen nuestros coches y nuestros electrodomésticos
  • Robots nos hacen la comida y cada vez más
  • Robots nos operarán
  • Robots hacen la limpieza de casa y cada vez más
  • Robots nos cortarán el cabello
  • Robots combatirán en nuestras guerras
  • Etc. etc. (esta lista podría ser muy larga)

Está claro que la llegada de los robots supone pérdida de empleos y una revolución social a la que el mundo ha de hacer frente.

Detrás de la revolución tecnológica deberemos enfrentarnos a una revolución social. Alguien ha de innovar en el modelo social de nuestro planeta. El modo en el que se redistribuye el valor añadido, en el que se accede al trabajo, en el que se gestiona el tiempo de ocio. Hacerlo bien puede conducir a la humanidad a un mundo más feliz y justo. Si no somos capaces de encontrar ese equilibrio, podemos enfrentarnos a una hecatombe social de consecuencias imprevisibles. A todos no vienen a la cabeza las grandes películas sobre el futuro que han tratado de ahondar en ese difícil equilibrio; Mad Max, Blade Runner, Matrix…. En general han sido pesimistas. Esperemos que los guionistas del séptimo arte se hayan equivocado.

En cualquier caso, insisto: los robots ya están aquí, y cada día van a estar más presentes en nuestra vida. Para bien y para mal.

¡Grandes cambios nos esperan tal como nos vayamos adentrando en el siglo XXI!

Las grandes tendencias actuales en el mundo de la tecnología de la información

Una firma de asesoramiento en fusiones y adquisiciones, Corum, plantea que las 10 grandes tendencias en el mundo de las TIC para 2017 son las siguientes:

  1. La creciente implantación de la Inteligencia Artificial. Muy ligada al big data.
  2. El software que hace posible y amplía los usos del Internet de las Cosas  (IoT, Inteenet of Things)
  3. Los sistemas de visión artificial inteligente, que unen la visión artificial a la inteligencia artificial y al big data)
  4. Todo lo relativo al flujo digital de pagos
  5. La monetización de datos generados por los nuevos sistemas y en especial por el big data
  6. La eclosión de los marketplaces digitales
  7. La compra-venta multicanal
  8. La salud conectada y digitalizada, que permite al profesional y al paciente el acceso a los datos médicos en cualquier momento y lugar
  9. Los servicios de IT especializados y repensados
  10. Todo lo relativo a la seguridad de los datos

Espero que resulte interesante a mis lectores. Al menos da que pensar.

La industria relojera suiza ve el futuro muy negro

Y no es por la llegada de los relojes digitales, como el iWatch de Apple, sino porque las nuevas generaciones no sólo no pueden comprar sus relojes sino, lo que es peor, no los quieren.

Es un ejemplo más del cambio de hábitos que está cambiando el panorama empresarial en todo el mundo. ¡No todo el cambio es consecuencia de la tecnología!

Trump: ¿bomba de relojería?

Mucho me temo que el nuevo presidente de Estados Unidos llevará a la humanidad a tiempos revueltos. Sus decisiones económicas y sobre todo políticas me hacen temer por una era post-Trump muy dura.

Ojalá me equivoque.

¡Ah! Y supondrá una época gloriosa para China y Rusia, que sin duda nos conducirá a una nueva especie de guerra fría, con dos frentes: China-Rusia por un lado y Estados Unidos-Europa por otro. No es un panorama que me entusiasme.

Y un último vaticinio: yo creo que Trump no acabará su mandato presidencial. Veremos si acierto.

Quo vadis Europa?

Europa debe ser consciente de su posición de liderazgo mundial. Si no económico, sí ideológico. Todos (o casi todos) los habitantes del mundo querrían vivir en Europa. Europa supone sólo el 6% de la población mundial, pero el 20% del PIB mundial y ¡el 50% del gasto social mundial! Las cifras hablan por sí solas. Y dan que pensar.

La polución urbana, un problema grave ya

Hace unos días he estado en Hanoi y he experimentado la evidente contaminación del aire debido a su infernal tráfico. La mayoría de personas se cubre la boca con una máscara a modo de protección ante un aire irrespirable. Yo mismo experimenté un molesto picor preludio de le entrada del humo negro en los pulmones. Por nada del mundo viviría en esa ciudad, en la que viven 8 millones de peronas.

Pero no es un fenómeno aislado. Muchas otras ciudades están o han estado en estado de emergencia por polución. Hace unos meses Pekín, recientemente Madrid y ahora mismo leo que le está pasanso a Nueva Delhi, que ha obligado a cerrar colegios y donde los extranjeros se plantean dejar la ciudad.

En Hanoi y Delhi es fruto de la densidad de población y de las costumbres locales, de la que me gustaría destacar algo que se da en la mayoría de urbes en los países en desarrollo: no existen aceras para plantearse andar por la ciudad y los servicios públicos de transporte som deficientes, por lo que todo el que puede se mueve con un vehículo a motor. Normalmene una motocicleta, pero también un coche. Quien ha xperimentado el tráfico de Hanoi, Marrakech o El Cairo, sabe de que hablo.

no podemos seguir así, si no queremos pagar un alto precio. Los recién nacidos ya lo están notando en muchos de esos países.

¿Para cuándo una subida de tipos global?

Los tipos de interés del dólar están en un proceso (lentísimo) al alza, pero no es el caso del resto de principales monedas, porque el crecimiento económico no es lo suficientemente robusto como para que crezca la inflación. ¿Cuándo veremos la señal de salida para un giro al alza de los tipos de interés en el mundo? En mi opinión será cuando repunte la inflación, y eso se producirá cuando vuelva a subir el  petroleo. No parece que hayan de ser subidas bruscas ni fuertes, pero sí sostenidas, al ritmo del alza del crudo.

La cuestión, pues, es ¿cuándo subirá el petroleo? Creo que llegará un momento en que lo haga, porque es absurdo que los países productores no se pongan de acuerdo en limitar la oferta. ¿El detonante? Algún tipo de acercamiento entre Arabia Saudí e Irán. Por ahora no se vislumbra, sino al contrario, pero en algún momento se dará. La situación actual no beneficia a nadie.

Cuando ocurra las bolsas iniciarán un ciclo a la baja, del que se salvarán financieras y petroleras. Quizás haya que empezar a pensar en ellas desde ahora.

En los próximos 10 a 15 años puede ser la última oportunidad de ganar en bolsa en esos sectores, ambos amenazados de desaparición a largo plazo (¿20 años?); los bancos por las fintech y las petroleras por las energías renovables y el movimiento ecologista.

¿Quienes serán las estrellas de la bolsa en 2017?

En la bolsa actual, el inversor ha de encontrar, más que nunca, el correcto equilibrio entre riesgo y rentabilidad, entre growth value. La cuestión es: ¿hay compañías que ofrecen un equilibrio de ambos aspectos? ¿cuáles son? ¿cómo identificarlas?

Las empresas value se supone que crecen a una tasa modesta, inferior a la media, pero gozan de una mayor solidez, que les permite pagar jugosos dividendos. Prometen a los inversores menos alegrías, pero también menos sobresaltos. Se acercan más a lo que es un bono y en ese sentido tienen una cierta sensibilidad a los tipos de interés.

Pero eso ya no es tan claro. Tampoco las empresas de valor están exentas de riesgos. Porque aunque los inversores no les piden crecimientos de dos dígitos, sí que les exigen algún crecimiento, y hoy en día los cambios tecnológicos, sociales y regulatorios son constantes, y nadie tiene asegurado su mercado. La seguridad a largo plazo ya no existe; si es que existió en algún momento. Como consecuencia, las empresas de valor (normalmente grandes empresas) se ven obligadas a adaptarse al entorno cambiante, reorganizándose, adoptando estrategias innovadoras, comprando empresas emergentes, abordando nuevos mercados, etc.

Es decir, han de salir de su zona de confort y asumir riesgos, si quieren subsistir a largo plazo. Algunas tienen éxito en ese tránsito y otras no. Kodak no supo evolucionar al mundo digital, pero Nestlé ha sabido reinventarse con productos como las cápsulas Nespresso, por citar dos ejemplos al vuelo. Hay muchos más.

Hoy en día está pasando en muchos sectores delante de nuestros ojos. Como inversores es un fenómeno al que hemos de estar atentos. Porque allí se forjan ganadores y perdedores en términos bursátiles. Y hay que saltar de los perdedores a tiempo y entrar en los ganadores cuando sólo unos pocos lo perciban. Cuanto antes, mejor.

Los medios de comunicación van llenos de noticias que corroboran esta evidencia:

  • En el sector de las telecomunicaciones y los medios se está dando una lucha feroz, en la que se produce una confluencia entre las grandes telecos y los medios de comunicación y de contenidos. Compañías como ATT, Verizon, Telefónica, Google, Yahoo, Facebook, Netflix, Mediaset, A3 Media o Planeta, juegan ya la misma liga. Es un gran sector que podríamos llamar de comunicación y contenidos. Un ejemplo reciente: Verizon ha comprado Yahoo. Hay unos incumbentes (las empresas digamos que “establecidas”) que tratan de defender su castillo, y unos entrantes que aspiran a conquistar esos castillos e incluso a ampliarlos. Las nuevas tecnologías y los nuevos consumidores facilitan el “asedio”.
  • En el sector del software, en el que se impone el negocio recurrente del “software as a service” (SaaS) y la intergración de software, hardware y servicios que se vende como “Cloud” (informática en la nube). Microsoft,  Google, Amazon e IBM, por ejemplo, están convergiendo en ese mercado. Cada uno proveniente de diferentes subsectores. Las fronteras se difuminan. Estamos en la época del todos contra todos.
  • En la automoción y el desplazamiento con automóvil de particulares, se está viviendo el inicio de una batalla descomunal, en la que entra el concepto de economía colaborativa y el coche autónomo y eléctrico. Ahí están los grandes fabricantes de automóviles, pero también las startups Tesla, Über, Hailo, Gett, Carhoo, Addison-Lee, MyTaxi, Cabify, Blablacar, Car&Go, Taksee, etc. Y las grandes tecnológicas de Internet, como Apple, Google o Facebook. Muy recientemente hemos visto como Daimler Benz/Hailo ha comprado MyTaxi. La inversión de las grandes del automóvil en compañías de servicios de taxi es un hecho. Volkswagen ha invertido en la israelí Gett, por ejemplo. Intuir cómo va a acabar esta batalla supondrá ganar mucho dinero o perderlo. Por ejemplo, ¿es Tesla una ganadora o una perdedora? ¿Cómo se verán afectados los fabricantes de automóviles?

Podríamos seguir con más sectores, porque nadie está a salvo.

El inversor ha de hacer su apuesta. Apostar por los entrantes es asumir más riesgo y quizás más rentabilidad en caso de éxito. Es apostar por Tesla en lugar de por General Motors o BMW.

Apostar por los incumbentes es menos arriesgado, pero no está exento de riesgo. Toyota puede parecer una inversión segura, pero ¿y si su apuesta por el híbrido queda obsoleta y su producción empieza a caer año tras año como consecuencia de la adopción de coches eléctricos y de la reducción del número de automóviles en el mundo como consecuencia de las fórmulas nuevas de gestión del desplazamiento?

Recomiendo a los lectores que hagan un repaso de los diversos sectores para identificar quienes pueden ser los ganadores de la batalla del mañana, porque esas serán las estrellas de la bolsa el próximo año y los sucesivos. Eso vamos a intentar hacer en nuestro próximo libro 30 acciones para invertir en bolsa en 2017

Los bancos van a convertirse en empresa de software, y viceversa

Creo que era un directivo de BBVA quien decía que BBVA se iba a convertir en una empresa de software, y me parece que no le faltaba razón.

Como apunta un artículo del profesor Francisco Cortés en el diario Cinco Días, la tecnología ha pasado de ser una ayuda en los procesos administrativos de los bancos a ser el corazón del negocio. Los clientes esperan que se les proporcione la información que requieren en el momento que la necesitan y del modo que mejor les facilite las operaciones o consultas que pretenden hacer. Y quieren que sea a coste cero o muy pequeño.

Es por eso que es imparable la convergencia de la banca y las empresas tecnológicas. El dinero es información digitalizada cada vez más. Y no hacía falta que llegasen los bitcoins para que lo supiéramos.