Futuro

¿Qué hacen nuestros mejores jóvenes?

Unos está emigrando. El número de profesionales cualificados españoles en Alemania, en Londres o en Nueva York, crece cada día.

Otros emprenden proyectos. Es enorme el número de negocios nuevos que está surgiendo en estos momentos, liderados por gente con formación e ilusión que quieren comerse el mundo.

Son gente que no se sienta a lamentarse sino que se pone a hacer algo. Se mueve y se arriesga. Ellos son nuestro futuro.

¿Panrico cierra en Santa Perpetua?

Leo hoy que Panrico está preparando un ERE para cerrar su mayor planta en Catalunya. Tiene 464 empleados. Fabrican los famosos Donuts, entre otros productos conocidos.

Conozco la fábrica personalmente porque redacté algún informe para la empresa en procesos de ERE precedentes en la misma fábrica hace unos años. La verdad es que la noticia me ha impactado. Me ha hecho pensar en el alto nivel de absentismo que registraba la planta. Pero también en los problemas financieros de la empresa, cuya gestión general no conozco y no puedo juzgar. Aunque sí se de los problemas comerciales que suponía el avance de las marcas blancas en los supermercados y el movimiento contrario a que los niños desayunen productos de pastelería como los donuts y los bollycaos.

En cualquier caso, también me preocupa cómo la sociedad digerirá le recolocación de las personas que resulten desempleadas y engrosen las largas listas de paro. Y me preocupa saber porqué se ha llegado aquí y cómo evitarlo. Conocí a la directora de la planta y puedo asegurar que era una gran profesional, que conocía los procesos al dedillo y que la gestión parecía magnífica. ¿Tiene sentido para ella empezar de nuevo?

La comedia italiana

Nuevos tiempos, viejos vicios.

¿Es el comportamiento de Italia sostenible? Un país que hace lo que quiere y que interpreta su propia comedia política desde hace década no tiene cabida en la Europa germánica del euro. Las espadas están en alto. Alemanes contra italianos. Y el resto de países del euro de comparsas. Y los más débiles pagando la crisis con sangre. España, en especial, con altísimos intereses y altísimo paro.

¿Pasarán por el tubo esta vez los italianos? Todos esperamos que si, porque de lo contrario nos espera la hecatombe. Pero éste no es un enemigo fácil. Eso sí, Alemania no cejará hasta que Italia claudique, aunque el riesgo sea romper la baraja (léase el euro).

De ésta o sale una Union Europea muy fortalecida, o sale muerta. Es un combate a vida o muerte.

Mientras tanto, la bolsa, mejor olvidarla.

La fórmula de la salida de la crisis

Todos nos preguntamos cuándo y cómo saldremos de la crisis. Hoy en La Vanguardia Juan José López Burniol nos la proporciona muy escuetamente:

  1. Aportar algo valioso. Todos hemos de aportar algo valioso, que alguien desee comprarnos. Ese consejo es válido tanto para las empresas en busca de clientes como las personas en busca de trabajo. Si no aportamos nada, nadie nos querrá. Es el problema actual de muchas empresas y trabajadores españoles.
  2. Rendir al máximo. Tiene que ver con la productividad, con el trabajo duro y con la eficiencia. También sirve tanto para las empresas como para los trabajadores. Pep Guardiola recomendaba hace poco a los catalanes que había que recuperar la costumbre de levantarse temprano… No deja de ser una anécdota, pero por ahí van los tiros. Desde el punto de vista del trabajador no es una concesión al empresario, es una concesión a sí mismo. Salir de la crisis es urgente para todos. Es en beneficio de todos.
  3. Aquilatar los costes. Controlar los costes y eliminar todo aquello que no sea estrictamente necesario. No derrochar. Vale para empresas y trabajadores. La época de nuevos ricos ha acabado.
  4. Invertir o gastar con más dinero propio. Jugarse el propio capital. Esperar a gastar cuando se tiene el dinero, o al menos una parte sustancial del capital que se necesita. Los bancos no van a volver a financiar el 100% de nuestros gastos o inversiones. Ni el 80%, ni el 60%. Como máximo se plantearán poner lo mismo que pongamos nosotros. Y siempre que sea para una buena inversión, que se mirarán con lupa. Y no nos prestarán dinero para gastos suntuosos o para cubrir pérdidas. Se acabó la época del dinero fácil. Y la del dinero barato.

Historia de una familia, historia de un país

Esta el la historia de una pareja cualquiera. El cabeza de familia (Paco Español) tiene un negocio de construcción, que hasta ahora le había dado mucho dinero trabajando muy poco, su esposa Marisa tiene una peluquería. Ambos pertenecen a buenas familias. La de él procede de Europa. La de ella de Latinoamérica. Tienen tres hijos adultos que conviven con ellos.

Las cosas, últimamente, no les van bien. Les fueron bien durante muchos años. Muy bien se podría decir. Gastaban más de lo que ganaban, pero no había problema, porque los bancos les prestaban sin problemas. Además, recibían generosos fondos de su familia europea.

En aquellos años no se preocuparon mucho de mejorar sus empresas o de que sus hijos se prepararan a conciencia. Por ejemplo, ninguno de ellos habla inglés. Sabían que debían hacerlo, pero no tenían prisa. En el fondo es que no creían que fuera necesario, porque las cosas ya les iban bien sin hacer nada.

En los últimos años, sin embargo, los ingresos de la familia han caído en picado. La constructora ha quebrado, pero Paco Español no sabe hacer otras cosa, la peluquería sufre las competencia de los locales que han puesto los chinos, y de los tres hijos, dos tienen contratos basura, y uno está en el paro.

Los gastos de la familia siguen siendo muy altos. Aunque han recortado algo, mantienen 5 coches y tres viviendas, una en la ciudad, otra en el costa y una tercera en la montaña, siguen aferrados a unas vacaciones en el extranjero (“si no podemos viajar, no vale la pena trabajar”, dicen todos ellos), y no se han dado de baja del club de tenis, porque no quieren que su imagen social se devalue.

No tienen más remedio que seguir pidiendo dinero a los bancos, para mantener su nivel de vida, y para los intereses de sus múltiples deudas. Pero éstos sólo se lo prestan a un interés cada vez más alto, y eso después de insistir mucho, y de prometer que van a reducir su nivel de gastos y buscar nuevas vías de ingreso, porque no se fían de que la familia sea capaz de devolver los préstamos.

-”Si quieres que te sigamos dando crédito y que te mejoremos las condiciones de interés, debes rebajar los gastos familiares, quizás debes vender alguna de tus casas y de tus coches, y buscarte un trabajo o un negocio nuevo”, le dicen los bancos a Paco Español.

-”¡Ah! Y quizás debas cerrar el negocio de tu esposa, si no es rentable, y mandar a tus hijos a reciclarse, para que puedan acceder a trabajos más seguros y valiosos, y dejen de ser una carga para la familia”, le dicen.

La familia europea del Sr. Español ha dejado de pasarles dinero, aunque están dispuestos a hacerles algún préstamo si les prometen poner en marcha medidas de sacrificio. El problema es que a la familia le cuesta hacer esos sacrificios y reorientar su vida, asumiendo que las cosas ya no van a ser como eran. Es muy duro para ellos, y están enfadados buscando un culpable. El problema es que no lo encuentran.

Si siguen sin tomar medidas drásticas, el riesgo es que se vean abocados a pedir el concurso de acreedores para la familia, y quizás lleguen a encontrarse algún día en la miseria.

¿Sabe usted querido lector quien es esa familia?: España. Mi país no deja de ser eso: una gran familia. O si se prefiere, la suma de muchas familias como esa familia tipo que describo. Un país en la encrucijada.

Fortaleza y habilidad: dos condiciones necesarias (pero no suficientes) del nuevo Gobierno

Los gobiernos de los países europeos sometidos a la crisis de la deuda pública y al acecho de los mercados deben dar muestras de fortaleza y habilidad para recuperar la confianza de los mercados y tomar medidas decididas y acertadas que permitan recomponer sus déficit y sus economías a corto, medio y largo plazo. Han de conseguir re-equilibrar las cuentas públicas a la vez que evitar la caída en recesión, porque de no conseguirlo se arriesgan a llevar a sus países a la quiebra.

Pero ¿basta con el trabajo de los gobiernos estatales? No. Necesitan tres tipos de apoyo de las instituciones europeas:

  1. A corto plazo: El apoyo del BCE, comprando deuda pública, si los ortodoxos (léase los alemanes) lo permiten. De no hacerlo, la fiebre del enfermo puede hacerlo entrar en coma irreversible.
  2. A medio plazo: El apoyo del Fondo Europeo de Rescate. Si se consigue que la UE sea capaz de poner en práctica las medidas que se le piden.
  3. A largo plazo: El cambio de los tratados de la UE para que se fortalezca la unión fiscal.

Las horas decisivas de Europa

La Union Europea se está jugando su futuro en estos días. La crisis financiera ha puesto en evidencia la debilidad del planteamiento de una Union que carece de lo necesario para considerarse mínimamente un bloque unido.

No hay un gobierno válido. Cada gobierno nacional mira por sus intereses antes que por los de la Union. Y la Comisión y el Parlamento europeos no tienen el poder suficiente.

Se hace evidente que los problemas de la Union Monetaria divergen de los de la UE.

El BCE no hace lo que debería porque no le dejan en Alemania, que son los que de verdad mandan.

Los alemanes y los mercados imponen la austeridad, pero no se dispone de gobernantes que sepan aplicarla en su justo término para no ahogar el crecimiento.

Los ciudadanos de los países con déficits excesivos no quieren renunciar a sus privilegios, algunos anclados en la utopía de un estado del bienestar que no se preguntan quien lo puede pagar.

Hay países, como España, que sufren en sus cifras de paro y miseria las consecuencias de los vicios acumulados durante varias décadas (baja productividad, fracaso escolar, corrupción política, evasión fiscal, derroche público, administración ineficiente…).

Países como España, Italia o Grecia están a punto de experimentar cambios drásticos en sus gobiernos. Y se alzan cada vez más voces pidiendo avances en el gobierno europeo, y una Europa a dos velocidades, ahora centrada en sacar adelante la Union Monetaria y el euro.

¡Mucho camino por recorrer, y poco tiempo para hacerlo!

¿Son las aerolineas low cost sostenibles?

¿Es sostenible y razonable que se vendan vuelos a menos de 50€? ¿Es lógico que la gente coja un avión para ir a comprar tabaco? ¿Valen estos vuelos la polución ambiental que producen? ¿Justifican el gasto en infraestructuras que requieren, a cargo de todos? ¿Están justificadas las subvenciones que les exigen a las administraciones públicas?

Tengo serias dudas. Volar no es un derecho universal. ¿Se le ha de poner coto a la mivilidad?

No se venden pisos y los precios siguen bajando

No es de extrañar. Por un lado la incertidumbre ante la avalancha de noticias y predicciones negativas sobre la economía, por otro la realidad irrefutable de miles de parados y empresarios arruinados o con problemas, por otro la sequía crediticia y por último, pero no menos importante, la percepción de los compradores potenciales de que los precios actuales aún van a bajar, hacen que la atonía de las ventas vaya para largo y que no se vea un final a la caída de precios. Aunque afecta a todo tipo de pisos y todo tipo de zonas, es obvio que cuanto más exclusivo y diferenciado sea el producto, como cualquier producto, mejor es su posición y menor su caída.

¿Negocios con futuro?

Si alguien quiere saber cuáles son los negocios con futuro, que atienda a las 5 líneas de inversión estratégica que se plantea Samsung, el gigante coreano:
- Paneles solares
- Leds
- Coches eléctricos
- Aparatos médicos
- Biomedicamentos