Futuro

La industria relojera suiza ve el futuro muy negro

Y no es por la llegada de los relojes digitales, como el iWatch de Apple, sino porque las nuevas generaciones no sólo no pueden comprar sus relojes sino, lo que es peor, no los quieren.

Es un ejemplo más del cambio de hábitos que está cambiando el panorama empresarial en todo el mundo. ¡No todo el cambio es consecuencia de la tecnología!

Trump: ¿bomba de relojería?

Mucho me temo que el nuevo presidente de Estados Unidos llevará a la humanidad a tiempos revueltos. Sus decisiones económicas y sobre todo políticas me hacen temer por una era post-Trump muy dura.

Ojalá me equivoque.

¡Ah! Y supondrá una época gloriosa para China y Rusia, que sin duda nos conducirá a una nueva especie de guerra fría, con dos frentes: China-Rusia por un lado y Estados Unidos-Europa por otro. No es un panorama que me entusiasme.

Y un último vaticinio: yo creo que Trump no acabará su mandato presidencial. Veremos si acierto.

Quo vadis Europa?

Europa debe ser consciente de su posición de liderazgo mundial. Si no económico, sí ideológico. Todos (o casi todos) los habitantes del mundo querrían vivir en Europa. Europa supone sólo el 6% de la población mundial, pero el 20% del PIB mundial y ¡el 50% del gasto social mundial! Las cifras hablan por sí solas. Y dan que pensar.

La polución urbana, un problema grave ya

Hace unos días he estado en Hanoi y he experimentado la evidente contaminación del aire debido a su infernal tráfico. La mayoría de personas se cubre la boca con una máscara a modo de protección ante un aire irrespirable. Yo mismo experimenté un molesto picor preludio de le entrada del humo negro en los pulmones. Por nada del mundo viviría en esa ciudad, en la que viven 8 millones de peronas.

Pero no es un fenómeno aislado. Muchas otras ciudades están o han estado en estado de emergencia por polución. Hace unos meses Pekín, recientemente Madrid y ahora mismo leo que le está pasanso a Nueva Delhi, que ha obligado a cerrar colegios y donde los extranjeros se plantean dejar la ciudad.

En Hanoi y Delhi es fruto de la densidad de población y de las costumbres locales, de la que me gustaría destacar algo que se da en la mayoría de urbes en los países en desarrollo: no existen aceras para plantearse andar por la ciudad y los servicios públicos de transporte som deficientes, por lo que todo el que puede se mueve con un vehículo a motor. Normalmene una motocicleta, pero también un coche. Quien ha xperimentado el tráfico de Hanoi, Marrakech o El Cairo, sabe de que hablo.

no podemos seguir así, si no queremos pagar un alto precio. Los recién nacidos ya lo están notando en muchos de esos países.

¿Para cuándo una subida de tipos global?

Los tipos de interés del dólar están en un proceso (lentísimo) al alza, pero no es el caso del resto de principales monedas, porque el crecimiento económico no es lo suficientemente robusto como para que crezca la inflación. ¿Cuándo veremos la señal de salida para un giro al alza de los tipos de interés en el mundo? En mi opinión será cuando repunte la inflación, y eso se producirá cuando vuelva a subir el  petroleo. No parece que hayan de ser subidas bruscas ni fuertes, pero sí sostenidas, al ritmo del alza del crudo.

La cuestión, pues, es ¿cuándo subirá el petroleo? Creo que llegará un momento en que lo haga, porque es absurdo que los países productores no se pongan de acuerdo en limitar la oferta. ¿El detonante? Algún tipo de acercamiento entre Arabia Saudí e Irán. Por ahora no se vislumbra, sino al contrario, pero en algún momento se dará. La situación actual no beneficia a nadie.

Cuando ocurra las bolsas iniciarán un ciclo a la baja, del que se salvarán financieras y petroleras. Quizás haya que empezar a pensar en ellas desde ahora.

En los próximos 10 a 15 años puede ser la última oportunidad de ganar en bolsa en esos sectores, ambos amenazados de desaparición a largo plazo (¿20 años?); los bancos por las fintech y las petroleras por las energías renovables y el movimiento ecologista.

¿Quienes serán las estrellas de la bolsa en 2017?

En la bolsa actual, el inversor ha de encontrar, más que nunca, el correcto equilibrio entre riesgo y rentabilidad, entre growth value. La cuestión es: ¿hay compañías que ofrecen un equilibrio de ambos aspectos? ¿cuáles son? ¿cómo identificarlas?

Las empresas value se supone que crecen a una tasa modesta, inferior a la media, pero gozan de una mayor solidez, que les permite pagar jugosos dividendos. Prometen a los inversores menos alegrías, pero también menos sobresaltos. Se acercan más a lo que es un bono y en ese sentido tienen una cierta sensibilidad a los tipos de interés.

Pero eso ya no es tan claro. Tampoco las empresas de valor están exentas de riesgos. Porque aunque los inversores no les piden crecimientos de dos dígitos, sí que les exigen algún crecimiento, y hoy en día los cambios tecnológicos, sociales y regulatorios son constantes, y nadie tiene asegurado su mercado. La seguridad a largo plazo ya no existe; si es que existió en algún momento. Como consecuencia, las empresas de valor (normalmente grandes empresas) se ven obligadas a adaptarse al entorno cambiante, reorganizándose, adoptando estrategias innovadoras, comprando empresas emergentes, abordando nuevos mercados, etc.

Es decir, han de salir de su zona de confort y asumir riesgos, si quieren subsistir a largo plazo. Algunas tienen éxito en ese tránsito y otras no. Kodak no supo evolucionar al mundo digital, pero Nestlé ha sabido reinventarse con productos como las cápsulas Nespresso, por citar dos ejemplos al vuelo. Hay muchos más.

Hoy en día está pasando en muchos sectores delante de nuestros ojos. Como inversores es un fenómeno al que hemos de estar atentos. Porque allí se forjan ganadores y perdedores en términos bursátiles. Y hay que saltar de los perdedores a tiempo y entrar en los ganadores cuando sólo unos pocos lo perciban. Cuanto antes, mejor.

Los medios de comunicación van llenos de noticias que corroboran esta evidencia:

  • En el sector de las telecomunicaciones y los medios se está dando una lucha feroz, en la que se produce una confluencia entre las grandes telecos y los medios de comunicación y de contenidos. Compañías como ATT, Verizon, Telefónica, Google, Yahoo, Facebook, Netflix, Mediaset, A3 Media o Planeta, juegan ya la misma liga. Es un gran sector que podríamos llamar de comunicación y contenidos. Un ejemplo reciente: Verizon ha comprado Yahoo. Hay unos incumbentes (las empresas digamos que “establecidas”) que tratan de defender su castillo, y unos entrantes que aspiran a conquistar esos castillos e incluso a ampliarlos. Las nuevas tecnologías y los nuevos consumidores facilitan el “asedio”.
  • En el sector del software, en el que se impone el negocio recurrente del “software as a service” (SaaS) y la intergración de software, hardware y servicios que se vende como “Cloud” (informática en la nube). Microsoft,  Google, Amazon e IBM, por ejemplo, están convergiendo en ese mercado. Cada uno proveniente de diferentes subsectores. Las fronteras se difuminan. Estamos en la época del todos contra todos.
  • En la automoción y el desplazamiento con automóvil de particulares, se está viviendo el inicio de una batalla descomunal, en la que entra el concepto de economía colaborativa y el coche autónomo y eléctrico. Ahí están los grandes fabricantes de automóviles, pero también las startups Tesla, Über, Hailo, Gett, Carhoo, Addison-Lee, MyTaxi, Cabify, Blablacar, Car&Go, Taksee, etc. Y las grandes tecnológicas de Internet, como Apple, Google o Facebook. Muy recientemente hemos visto como Daimler Benz/Hailo ha comprado MyTaxi. La inversión de las grandes del automóvil en compañías de servicios de taxi es un hecho. Volkswagen ha invertido en la israelí Gett, por ejemplo. Intuir cómo va a acabar esta batalla supondrá ganar mucho dinero o perderlo. Por ejemplo, ¿es Tesla una ganadora o una perdedora? ¿Cómo se verán afectados los fabricantes de automóviles?

Podríamos seguir con más sectores, porque nadie está a salvo.

El inversor ha de hacer su apuesta. Apostar por los entrantes es asumir más riesgo y quizás más rentabilidad en caso de éxito. Es apostar por Tesla en lugar de por General Motors o BMW.

Apostar por los incumbentes es menos arriesgado, pero no está exento de riesgo. Toyota puede parecer una inversión segura, pero ¿y si su apuesta por el híbrido queda obsoleta y su producción empieza a caer año tras año como consecuencia de la adopción de coches eléctricos y de la reducción del número de automóviles en el mundo como consecuencia de las fórmulas nuevas de gestión del desplazamiento?

Recomiendo a los lectores que hagan un repaso de los diversos sectores para identificar quienes pueden ser los ganadores de la batalla del mañana, porque esas serán las estrellas de la bolsa el próximo año y los sucesivos. Eso vamos a intentar hacer en nuestro próximo libro 30 acciones para invertir en bolsa en 2017

Los bancos van a convertirse en empresa de software, y viceversa

Creo que era un directivo de BBVA quien decía que BBVA se iba a convertir en una empresa de software, y me parece que no le faltaba razón.

Como apunta un artículo del profesor Francisco Cortés en el diario Cinco Días, la tecnología ha pasado de ser una ayuda en los procesos administrativos de los bancos a ser el corazón del negocio. Los clientes esperan que se les proporcione la información que requieren en el momento que la necesitan y del modo que mejor les facilite las operaciones o consultas que pretenden hacer. Y quieren que sea a coste cero o muy pequeño.

Es por eso que es imparable la convergencia de la banca y las empresas tecnológicas. El dinero es información digitalizada cada vez más. Y no hacía falta que llegasen los bitcoins para que lo supiéramos.

Sectores amenazados

La evolución de las tecnologías, tanto de la información y las comunicaciones (TIC) como el desarrollo de las tecnologías ligadas a los sistemas de energías sostenibles, está suponiendo una amenaza para todas las empresas del globo, pero hay algunos sectores que lo tienen más complicado a corto o medio plazo. Al hilo de un documento que ha caído en mis manos, he hecho una lista de sectores que deben ponerse las pilas. Es un tema que ya había tocado en post anteriores, pero que aquí resumo, y del que sin duda habré de seguir hablando, por las consecuencias enormes que va a tener en nuestra sociedad. Por ejemplo, en la oferta de empleo y en la ubicación de la población, o en los programas educativos.

Automóvil

El avance del coche autónomo (Google, Apple…) y de las ofertas colaborativas (Uber, BlaBlaCar y muchos más) está llevando a un mundo en que comprar un coche para uso privado va a ser una rareza. La producción de automóviles debería caer en picado en consecuencia, porque se necesitan muchos menos autos que los que se producen anualmente en el mundo.

No podemos olvidar que el sector del automóvil es uno de los más importantes a efectos e empleo industrial en el mundo.

Además de ello, los automóviles serán eléctricos sin duda en un futuro cada vez más próximo.

Seguros

El sector del seguro se asienta principalmente en el automóvil, y si éste cambia, le afectará y mucho. Menos propietarios y menos accidentes, por ejemplo.

Aparte de ello, creo que el seguro es uno de los sectores que tiene pendiente una transformación profunda, con mayor transparencia e incluso un reenfoque total de su modelo de negocio. Pero es un tema que podemos profundizar otro día.

Constructor e Inmobiliario

Las ciudades y las infraestructuras se han desarrollado alrededor del automóvil, luego el cambio en el auto va a suponer un cambio drástico en las infraestructuras y en la ubicación de la población dentro y fuera de las ciudades. Un efecto palpable a corto plazo será que los parkings dejarán de tener valor, aunque ahora mismo suene imposible.

También afectará al comercio, como lo está haciendo el auge del comercio electrónico.

Banca

Las consecuencias del avance de las TIC ya son palpables en la banca, acechada por todos lados, y sometida a un cambio drástico que está haciendo que el sector ya no lo conozca nadie y que está llevando a fusiones en todo el mundo. Podemos hablar con propiedad literalmente de una “nueva banca”.

En este sector se ha acuñado incluso el término fintech para definir el nuevo sector que está provocando ese cambio.

En ese contexto sabemos que van a desaparecer cosas tan clásicas como la oficina bancaria o las tarjetas de crédito, como ya lo hicieron las cheques bancarios, por ejemplo.

Eléctrico

Puede sorprender que incluso el sector eléctrico esté amenazado por las nuevas tecnologías, pero la generación de energía solar o sostenible en general (eólica, por ejemplo) avanza y se abarata a marchas forzadas, y cada vez hará más factible que la generación y el consumo sea autónomos, pudiendo prescindir de las grandes redes, tanto en el segmento doméstico como en el empresarial.

Educación

Todos los ámbitos de la educación están afectados, desde la educación primaria a la universitaria. Los contenidos educativos están en Internet y son de acceso en muchos casos gratuito. En ese contexto, ¿qué papel van a jugar las escuelas? Desde luego va a ser muy diferente del actual.

Agricultura/ganadería

Incluso el olvidado sector agrícola-ganadero va a verse afectado. Ya lo está. Las nuevas tecnologías de cultivo hidropónico optimizado afectarán al modo que se cultivan las plantas e incluso facilitarán el cultivo doméstico. Los robots van a sustituir a los agricultores en las tareas más duras. nuevas fuentes de proteínas, como los insectos, van a revolucionar el sector de la alimentación y los hábitos alimenticios.

Y desde luego la corriente km. 0 se va a seguir imponiendo, con el impacto correspondiente en el sector del transporte en todo el mundo.

En definitiva, estamos en los albores de una nueva civilización, con sus luces y sus sombras. Confiemos en que se impongan las luces y nos permitan evolucionar hacia una sociedad más sostenible y más justa en la que podamos ser más felices a la vez que nos hacemos más y más viejos.

 

 

La cuestión no es si explotará la burbuja china, sino cuándo

En China hay una triple burbuja que se retroalimenta: crédito-inmuebles-bolsas. Parece inapelable que en un plazo máximo de 2 a 3 años va a explotar. La cuestión es si lo hará más o menos violentamente y cuáles serán sus consecuencias.

Que la explosión sea controlada depende de la gestión que haga el gobierno chino. Pero no es nada fácil.

¿Qué pasará? Pues el escenario central apunta a una caída de la tasa de crecimiento del PIB (por debajo del 5%), pero los escenarios más pesimistas suponen crecimiento cero o negativo, en medio de disturbios sociales e incluso, porqué no, de una guerra civil en un entorno de cambio de régimen.

Obviamente las consecuencias en el resto del mundo de esos escenarios son malas o muy malas, porque supondrían un desplome de las materias primas y los países emergentes (que ya estamos viendo en parte en estos últimos meses) y un recorte del crecimiento mundial que podría llegar a una recesión global.

Creo que eso explica porqué las bolsas están como están. Debatiéndose entre los que auguran una continuidad del crecimiento mundial, con unos EEUU saliendo de la crisis y quienes ven muchos nubarrones en el horizonte, en un contexto de cotizaciones muy altas y expectativas de crecimiento de beneficios muy bajas. ¡Ah! y a todo eso se debe añadir la Espada de Damocles que supone la vuelta a un aumento de tipos de interés en algún momento cuando los bancos centrales cambien sus políticas, liderados por una FED que está ya en la senda de la subida (y que por eso es tan lenta, porque se ve responsable de una posible crisis mundial si de alguna manera se precipita en subirlos).

En conclusión, un mundo complejo y enmarañado al que hemos de acostumbrarnos, con una volatilidad altísima, con unos mercados que suben y bajan como montañas rusas.

El boom del private equity

Leía este fin de semana que la española Nmas1  ha levantado un fondo de private equity de 400 millones de euros, para invertir en compañías españolas de tamaño medio, en operaciones de entre 30 y 50 millones de euros. Me ha hecho pensar en lo positivo que es desde la perspectiva de la maduración y crecimiento de la empresa media española, que es una de las mayores carencias de nuestra economía. También lo veo positivo como instrumento de colocación de las carteras de inversión de family offices y particulares.

El único damnificado que veo es la banca, tanto por el lado del pasivo, porque se les escapará dinero de la banca privada (los más listos aconsejarán invertir en estos fondos), y por el lado del activo porque este es un paso más en la invasión que están sufriendo en su negocio los bancos. Aunque siempre hay un lado positivo, la banca va a ir reduciendo sus balances con movimientos como éste, y cada vez vamos a ir a bancos más lean. Bancos más sanos, lo que es bueno para todos.