Futuro

Las grandes compañías dominan el mundo

Un artículo de Noah Smith en Bloomberg denuncia que las grandes compañías se hacen cada vez más grandes en muchos sectores. La consecuencia es que se produce un oligopolio que tiene el peligro de que derive en una oligarquía.

Smith apunta a que ese fenómeno puede estar detrás de la generalizada bajada de salarios y subida de precios que atenaza a la clase media de muchos países y que explica en parte que se mantengan índices de inflación bajos en la mayoría de países.

El trabajador-consumidor puede estar pagando por ese fenómeno de mayor poder de las grandes empresas. Y fomentando, a la vez, un círculo vicioso: menos capacidad de compra y de ahorro, menor actividad económica general y mayor cuota de los gigantes empresariales en los respectivos mercados en los que se mueven.

La única manera de salir de ese círculo es una mayor vigilancia e intervención de las autoridades públicas de defensa de la competencia y que facilten el aprovechamiento de las oportunidades que se presentan a las empresas pequeñas y medianas que retan a esos gigantes con sus propuestas de valor innovadoras.

Sin duda hemos pasado un período favorable a los grandes, que se ha plasmado, entre otras cosas, en la importante subida de las bolsas. Esperemos que el próximo lo sea para los pequeños.

Para los inversores eso quiere decir apostar por los llamados small caps y por la inversión fuera de la bolsa, a través de fondos de private equity.

¿Cuál es el futuro del trabajo?

Acabo de leer un artículo en la revista norteamericana Político que me ha reafirmado sobre un hecho que está impactando con fuerza en la sociedad occidental en general y desde luego en España: la degradación del trabajo y sus consecuencias sobre el malestar social general que padecemos, en forma de trabajos basura y desempleo.

Es un tema que toca en profundidad el libro El ocaso del empleo publicado por Libros de Cabecera y del que son autores Jordi Serrano y Santiago García.

Hay hechos irrefutables que indican que el problema es grave y generalizado. Por ejemplo, en Estados Unidos (en España por supuesto) en los últimos 10 años, el crecimiento del empleo ha sido al 100% en trabajos temporales o precarios. Allí empiezan a alarmarse. Aquí llevamos tiempo alarmados.

La cuestión es qué se puede hacer para pararlo, porque es una consecuencia del cambio que nos ha aportado el avance de las tecnologías de la información y la automatización de procesos, que ahora está culminando con la robotización. Y es imparable. Sólo podemos paliarlo, a priori, con una educación que permita al trabajador ponerse al servicio de la tecnología y no contra ella; y a posteriori, con medidas sociales de reeducación y apoyo social.

Está claro que todo trabajador que no aporte un valor intrínseco a su trabajo, sino que pueda ser sustituido por la tecnología (en definitiva las máquinas) o que como consecuencia su trabajo se realice en una parte del proceso de generación de valor que haya dejado de tener demanda, puede ponerse a temblar.

Todo ello incide en un tema que nos debe preocupar a todos, y sobre todo a los jóvenes: hay que estar reciclándose continuamente en esta vida, porque el toro de la obsolescencia nos va perseguir siempre.

8 escenarios pesimistas a 10 años vista

Lo he leído en Bloomberg y no me he podido resistir a mencionarlo en este blog.

Son 8 escenarios negativos que se podrían dar en los próximos años, con muy desagradables consecuencias. Obviamente, los autores avisan de que es una apuesta personal no exenta de un cierto sentido del humor. Pero, en cualquier caso, seguro que les hace pensar.

Cada lector decidirá con cuál se queda y con cuál no.

Vamos a mencionarlos. A quien desee profundizar en la amplia cascada de consecuencias derivadas de cada escenario en la próxima década, le recomiendo que entre en www.bloomberg.com

  1. Trump se presenta para un segundo mandato y lo gana
  2. Las noticias falsas (fake news) acaban con Facebook
  3. El bitcoin reemplaza a los bancos
  4. Corea del Norte ataca los EEUU
  5. En Gran Bretaña llega a primer ministro el líder laborista (Corbyn), implantando una política socialista
  6. La lucha generacional entre mayores y menores de 50 años, destruye Europa
  7. China lanza una guerra comercial global
  8. Los coches eléctricos acaban con la era del petroleo

 

Invertir a largo plazo: las grandes tendencias

Tras la lectura de un interesante documento del banco Credit Suisse, me permito trasladar a mis lectores mis propias conclusiones sobre cuáles son las macrotendencias globales que se cuecen en estos momentos en el mundo, y a las cuales deberían apostar los inversores a largo plazo, sin miedo a equivocarse.

  1. Las emergencia de las clases medias en los países emergentes. Es una tendencia de sobras conocida, que nos hace pensar enseguida en países como China (la primera), pero también en India, Indonesia, Vietnam o México. Su gran impacto se notará en el consumo. Y los ganadores serán las grandes marcas locales o globales.
  2. La concentración de la población mundial en las ciudades. Conlleva unas necesidades específicas de infraestructuras, tanto en cuanto a construcción de viviendas asequibles como a infraestructuras de transporte o de generación de energía o suministro de agua, por ejemplo.
  3. Los nuevos hábitos de vida. Que se basan en nuevos valores, no sólo de los millenials sino también de otras franjas poblacionales, tanto más jóvenes como de más edad.  Sobre todo en los países desarrollados, empezando por Europa y siguiendo por Japón, Estados Unidos, Canadá o Australia, por ejemplo. Demandan energías renovables, una administración más próxima, descentralizada y eficaz (en democracias con mayor participación directa), barrios más humanos, viviendas más sostenibles, un comercio más eficiente (de acceso digital, por supuesto), un enfoque económico más social, etc.
  4. El “envejecimiento sano”. Un planeta con más personas de edad pero no necesariamente más viejas. Ello supone un auge de las tecnologías de la salud, de las ofertas de ocio para los mayores, de las finanzas adaptadas a vidas más largas, de los puestos de trabajo más flexibles, del aprovechamiento de las capacidades (de ejecución y de compra) de los “viejos”, de las residencias activas, etc. estamos hablando de un futuro muy próximo en el que se tratará el envejecimiento como una enfermedad, y llegaremos a los 100 años con facilidad, e incluso más allá. Y en el que se especula con que podamos llegar a ser inmunes a la enfermedad, es decir, casi inmortales.
  5. La robotización de un mundo hiperconectado. Eso explica el auge de la triple A (Amazon, Alphabet y Apple) y en general de las compañías que apuestan por la digitalización y la conectividad universal (en todo momento y en todo lugar, de toda persona o máquina). Estamos hablando del Internet de las Cosas (IoT) o de la llamada Industria 4.0, o de la robotización del hogar, la calle, los vehículos o las empresas. Y robotización quiere decir Big Data e Inteligencia Artificial.

Los inversores a largo plazo deben buscar sus inversiones en compañías o fondos que se orienten a estas tendencias seculares.

La esperanza ante el calentamiento global

Recientemente leía un artículo que  destacaba algunos de los avances que nos dejan un hilo de confianza en que podremos parar y quizás revertir el calentamiento global, y quiero compartirlos con mis lectores.

  1. Los alimentos procedentes de vegetales que sustituirán la carne que ahora comemos y reducirán el CO2 producido por las vacas y otros animales. Estamos hablando de hamburguesas vegetales, de yogurs, queso, leche…
  2. Obviamente la generación de energía renovable, principalmente solar y eólica, que mejora continuamente su eficiencia y reduce sus costes, de modo que en pocos años el carbón deje de usarse como fuente de energía.
  3. Obviamente también los coches híbridos y eléctricos. Actualmente representan sólo menos del 2% de los coches que se matriculan en el mundo, pero en 2030 se vaticina que lleguen a ser el 80%; posiblemente más.
  4. En el éxito de los coches eléctricos e híbridos juega la mejora de eficiencia y coste de las baterías; pero es que esas baterías mejoradas también van a afectar al consumo de electricidad en los hogares, comercios, industrias e infraestructuras, al permitir almacenar energía y así, por ejemplo, proporcionar más desarrollo a las renovables. Y a las nuevas baterías se añaden las redes inteligentes, que permiten gestionar mejor el transporte de energía eléctrica. En este campo seguirán apareciendo nuevas ideas. Una de las más recientes que ha llegado a mis oidos es la posibilidad de utilizar la energía desperdiciada de las redes wifi para proporcionar energía eléctrica en su entorno.
  5. Y así pasamos a otro punto: el incremento exponencial de la eficiencia energética, tanto activa como pasiva. Se evoluciona hacia las construcciones con cero consumo de energía: autosuficientes. Las técnicas de construcción y los nuevos materiales parece que lo están haciendo posible. Sin aire acondicionado ni radiadores.
  6. Por último, pero no menos importante, la gestión mejorada de los bosques y los grandes espacios naturales en general.

En fin, espero que usted, querido lector, lo veo, como yo, como un rayo de esperanza en este mundo inhóspito al que parece que estemos abocados.

La lucha global por el liderazgo en el coche eléctrico

Leo que Volkswagen se está planteado invertir 70.000 millones de euros (que se dice pronto) entre 2018 y 2022 para ser el líder (o uno de los líderes) en el coche eléctrico.

Estamos en plena guerra en el sector del automóvil entre los entrantes (principalmente Tesla) y las empresas ya establecidas.

Sin duda alguna este es uno de los fenómenos clave que habrá que tener en cuenta en los próximos años, del mismo modo que habrá que seguir otros que ya he ido mencionando, como la convergencia del comercio online y offline (o dicho de un modo simple: todos contra Amazon y Amazon contra todos).

13 unicornios en lo que va de año

Leo que China ha generado 13 unicornios (empresas con un valor de más de 1.000 millones de dólares) en lo que va de 2017.

Es por si alguien a estas alturas aún duda de China…

¿Están Estados Unidos y China condenados a la guerra?

Esa es la pregunta que Graham Allison trata de contestar en su libro Destined for War: Can America and China escape Thucydides’s Trap? y que muchos ciudadanos de todo el mundo se están haciendo. Allison, una brillante mezcla de profesor de Harvard y político, utiliza una comparación con el enfrentamiento de Atenas y Esparta en la Antigua Grecia. La potencia dominante frente a la nueva potencia que emerge con afán de dominio. Es la historia del mundo e incluso la realidad que se plasma todos los días en la naturaleza.

Desde luego la cuestión da que pensar.

Las consecuencias económicas sobre todo el mundo (España, por descontado, incluida) serían enormes. Por no decir, desde luego, las pérdidas de vidas humanas que podría suponer. Se trata de dos potencial nucleares de primer orden con un marcado belicismo.

Da miedo pensarlo. Quizás lo mejor es contar con la posibilidad para trabajar por evitarla.

 

Llegan los robots

¿Es usted consciente de que los robots van a ser parte de su vida ya?

A mi me cuidarán robots. Y tengo 62 años. A cualquiera más joven incluso más.

Los japoneses están desarrollando robots que serán una realidad generalizada en la próxima década. Y no sólo lo hacen por ansias de ser innovadores, sino porque saben que si no desarrollan robots nadie los va a cuidar en su vejez.

Una vez más el futuro ya está aquí.

Hay muchas clases de robots, algunos más o menos desarrollados, más o menos “humanos”.

Ahora mismo ya tenemos numerosos ejemplos de los robots menos humanizados:

  • Robots ya conducen nuestros aviones, nuestros barcos y pronto nuestros coches
  • Robots hacen nuestros coches y nuestros electrodomésticos
  • Robots nos hacen la comida y cada vez más
  • Robots nos operarán
  • Robots hacen la limpieza de casa y cada vez más
  • Robots nos cortarán el cabello
  • Robots combatirán en nuestras guerras
  • Etc. etc. (esta lista podría ser muy larga)

Está claro que la llegada de los robots supone pérdida de empleos y una revolución social a la que el mundo ha de hacer frente.

Detrás de la revolución tecnológica deberemos enfrentarnos a una revolución social. Alguien ha de innovar en el modelo social de nuestro planeta. El modo en el que se redistribuye el valor añadido, en el que se accede al trabajo, en el que se gestiona el tiempo de ocio. Hacerlo bien puede conducir a la humanidad a un mundo más feliz y justo. Si no somos capaces de encontrar ese equilibrio, podemos enfrentarnos a una hecatombe social de consecuencias imprevisibles. A todos no vienen a la cabeza las grandes películas sobre el futuro que han tratado de ahondar en ese difícil equilibrio; Mad Max, Blade Runner, Matrix…. En general han sido pesimistas. Esperemos que los guionistas del séptimo arte se hayan equivocado.

En cualquier caso, insisto: los robots ya están aquí, y cada día van a estar más presentes en nuestra vida. Para bien y para mal.

¡Grandes cambios nos esperan tal como nos vayamos adentrando en el siglo XXI!

Las grandes tendencias actuales en el mundo de la tecnología de la información

Una firma de asesoramiento en fusiones y adquisiciones, Corum, plantea que las 10 grandes tendencias en el mundo de las TIC para 2017 son las siguientes:

  1. La creciente implantación de la Inteligencia Artificial. Muy ligada al big data.
  2. El software que hace posible y amplía los usos del Internet de las Cosas  (IoT, Inteenet of Things)
  3. Los sistemas de visión artificial inteligente, que unen la visión artificial a la inteligencia artificial y al big data)
  4. Todo lo relativo al flujo digital de pagos
  5. La monetización de datos generados por los nuevos sistemas y en especial por el big data
  6. La eclosión de los marketplaces digitales
  7. La compra-venta multicanal
  8. La salud conectada y digitalizada, que permite al profesional y al paciente el acceso a los datos médicos en cualquier momento y lugar
  9. Los servicios de IT especializados y repensados
  10. Todo lo relativo a la seguridad de los datos

Espero que resulte interesante a mis lectores. Al menos da que pensar.