Futuro

Las pensiones en España, ¿un escollo insalvable?

Las pensiones representan en estos momentos el 12% del PIB español. El gobierno ha de hacer frente a una deuda pública que ya excede el 100% del PIB, y ha de recortar gastos para que esa deuda no siga creciendo. Pero, como cada vez la población es más vieja y los ancianos son más y se mueren más tarde, tanto el problema de las pensiones como el del gasto público no sólo no van a solucionarse sino que van a ir a peor. Además, queremos mejorar la educación y la sanidad, a la vez que ayudar a los millones de desempleados que tenemos, lo que supone gastar más y aumentar aún más el déficit.

¿Se pueden subir los impuestos?  Si se sube a las empresas, se las desincentiva a seguir invirtiendo y crear puestos de trabajo, que es la única vía posible para reducir el desempleo. Si se sube el IVA, bajará el consumo y cerrarán empresas. Si se aumenta la presión fiscal sobre las rentas del capital o los patrimonios altos, los capitales se deslocalizarán y se desincentivará la inversión, por lo que será pan para hoy y hambre para mañana.

La única vía razonable es reducir el fraude fiscal y cobrar las deudas fiscales (se estiman en más de 50.000 millones de euros), pero eso ¿qué recorrido tiene? ¿Y es suficiente?

En conclusión, estamos ante un callejón sin salida. Noe s extraño que el país se “internacionalice”, porque nuestros empresarios se van a invertir y a vender a otro lado, y nuestro mejores trabajadores emigran.

¡Que el último cierre la puerta!

Hololens: el futuro de Microsoft

Que Microsoft se está reinventando bajo la batuta de su nuevo CEO es algo conocido. Quizás no es tan conocido que está a punto de lanzar una plataforma de realidad aumentada (hologramas interactuables en 3D; es decir, ciencia ficción) a finales de este mes de marzo. Puede ser el gran bombazo de la nueva Microsoft; el producto que la volverá a poner a la cabeza de la innovación tecnológica.

Puede haber un antes y un después de Hololens, de modo que la nueva plataforma entierre la informática como ahora la conocemos.

Habrá que estar atentos.

Un poco de inflación, por favor

La inflación ha pasado de ser la odiada a la deseada.

Parece que hace siglos de la época en que la inflación era el enemigo a evitar en toda política económica y monetaria. Sin embargo ahora los bancos centrales de muchos países occidentales y las autoridades económicas suspiran por tener un poco de inflación, asustados y preocupados por el contexto de deflación en el que están inmersos.

Quizás es por eso que el precio del petroleo (también antes el gran problema) es ahora una mala noticia cuando baja (quien lo iba a decir) y buena cuando sube, porque se ve con buenos ojos la generación de inflación. Y se ve positivo desde dos puntos de vista que están relacionados: crea inflación y denota una recuperación de la actividad. Aunque no se sabe a ciencia cierta cuál es el huevo y cuál la gallina. Pero no importa, lo importante es que la maquinaria de consumo, inflación, crecimiento, vuelva a coger velocidad. Más adelante nos preocuparemos si la velocidad es excesiva, pero ahora todos queremos que esto se mueva; de lo contrario el fantasma de la recesión y el estancamiento (la rueda parada) nos volverá a amenazar.

En medio del caos, la vida sigue

Las bolsas están desbocadas y puede parecer que la actividad económica y financiera de las empresas está detenida; pero no es así.

Sólo dos ejemplos, que a su vez animan a los emprendedores que están intentando sacar adelante proyectos innovadores:

– Microsoft acaba de comprar la empresa desarrolladora de teclados informáticos SwiftKey por 250 millones de dólares.

– Cisco ha comprado el proveedor de soluciones Internet of Things (Internet de las cosas) Jasper por 1.400 millones de dólares.

Las grandes de la tecnología informática tienen sus bolsillos repletos de dólares y están ávidos por invertirlos en empresas punteras que les permitan desembarcar en nuevos nichos de mercado y justificar sus astronómicas valoraciones. Esa es la gran oportunidad para nuestras startups y las de todo el mundo.

Crisis en el sector del taxi

A nadie se le oculta que la crisis en el sector del taxi es imparable. No es sólo que llegue Uber. Se trata de que está sometido a un cambio con o sin Uber. Por ejemplo, el crecimiento del uso de los coches con conductor (lo que en el sector se llaman los VTC), es algo inevitable.

¿Qué hay que hacer ante ese cambio? Yo creo que ayudar a que se produzca con los menores traumas posibles. Es una responsabilidad de la administración pero también de los taxistas. Hay que ayudar a una reconversión suave del sector del taxi.

Una medida sencilla de implantar, por ejemplo, es facilitar que los taxistas cambien su licencia de taxi por una licencia de VTC.

El futuro es la movilidad VTC+taxi.

La gran amenaza a largo plazo para el taxista es el vehículo autónomo, pero estamos hablando de 10 años al menos. A corto plazo también hay amenazas, pero menos graves: Car&go, Blabacar, etc.

Petróleo bajo, ¿hasta cuándo?

En los últimos dos años se han añadido 600 millones de barriles de petroleo a los inventarios mundiales de crudo, llegando a los 4.400 millones de barriles. Cada día, en media, se añaden 1,5 millones de barriles a esos inventarios, porque la producción supera a la demanda en esos 1,5 millones diarios. Son cifras que nos dan idea de la magnitud del problema de sobreoferta que estamos experimentando y que ha hundido el precio del petroleo por debajo de los 30$ por barril.

¿Por qué se ha llegado a este punto? Pues porque la OPEP, dominada por Arabia Saudí, que supone el 30% de la producción mundial, quiere sacar del mercado la producción de fracking (principalmente norteamericana), que no son rentables por debajo de los 50 a 70$/barril.

¿Hasta cuándo y hasta dónde seguirá el mercado del petroleo con esos excedentes? Los expertos apuntan que será así hasta que Arabia Saudita quiera. Cuando considere que ha recuperado su cuota del mercado mundial. Será entonces cuando veremos el precio del barril regresar a 50$ pero seguramente no más allá, porque si superase los 50-70$ volvería a hacer rentable los pozos de fracking.

Un dato importante: Arabia Saudí podría aguantar 5 años con los precios actuales. ¡Pero los Emiratos Arabes Unidos podrían aguantar 50 años!

 

Europa vs. Europa

Se vislumbra una importante divergencia entre las posiciones de los órganos de la Unión Europea y los estados que la componen. Por diversos factores, de los que destacan la inmigración o la política económica de austeridad o expansión.

Se ha llegado a un punto en que los estados consideran que la UE no hace bien su trabajo y la UE cree que en los estados miembros faltan verdaderos líderes que tengan una visión global paneuropea.

No vamos bien por ese camino.

Que la UE es algo irreversible no es una afirmación subjetiva sino la constatación objetiva de algo irrefutable. O Unión Europea o quedaremos todos los estados europeos (incluso Alemania, Francia y Gran Bretaña) arrinconados en el mundo político y económico dominado por EEUU, China, Japón e incluso algunos países emergentes.

¿Por qué algunos se empeñan en no aceptarlo?

¿Se acabará el petroleo en 2030?

Hasta ahora se hablaba del final del petroleo porque se suponía que se agotaría la oferta. Ahora se empieza a hablar del final del petroleo por el agotamiento de la demanda. Quien lo iba a decir.

Los países productores y toda la industria del petroleo están empezando a introducir esa variable en sus cálculos.

Se están dando cuenta de que existe mayor sensibilidad a alzas de precio por el lado de la inversión en energías alternativas que por el lado del consumo. Es decir, la demanda se mantiene relativamente constante, suba o baje el precio del petroleo, pero la cantidad de dinero invertido en el descubrimiento o mejora de costes de producción de energías alternativas es muy sensible a los diferentes niveles de precio del petroleo.

El problema de los países productores es que han de maximizar sus ingresos por la venta del petroleo durante el tiempo que subsista la demanda de su producto. Pero ahora saben que esa demanda no será infinita ni eterna. Si baja el precio, ingresan menos, pero se ralentizan las inversiones anti-petroleo y la era del petroleo será más larga; y si suben los precios, ingresan más, pero la era del petroleo será más corta.

En esas estamos. Es importante entender esto para entender los movimientos del precio del petroleo y de las cotizaciones de la industria petrolífera en bolsa.

Petroleo barato por mucho tiempo

Todo apunto a que tenemos ante nosotros años de petroleo barato. O al menos que será difícil volver a los 100$ por barril. Una de las razones para que podamos afirmarlo es que si el petroleo volviese a los 70$ los campos de fracking que se han abandonado en los EEUU volverían a abrirse. El shale oil obtenible con las técnicas de fracking no ha desaparecido sino que sigue ahí, y si al precio actual no es rentable sacarlo, volvería a serlo si el petroleo vuelve a encarecerse.

Las consecuencias de esta situación aún estamos por verlas todas. Salta a la vista que reduce la factura del petroleo a los países consumidores, y tiene un impacto directo positivo para ellos. España es uno. Y que a los productores les supone una caída de sus ingresos que está poniendo a muchos de ellos en dificultades presupuestarias. El caso de Venezuela es el que nos viene a la mente de inmediato. Pero, además, ¿cómo va a influir en el desarrollo de energías alternativas? Al caer el coste de los combustibles fósiles las renovables pierden competitividad y algunas inversiones dejan de tener sentido. En definitiva, el desarrollo de las energías sostenibles puede frenarse. Y no está el clima y el medio ambiente para muchos retrasos, ¿no?

Tesla y Uber: ¿grandes burbujas o grandes oportunidades?

Las capitalizaciones de las americanas Tesla y Uber (ésta aún no cotizada en bolsa) son estratosféricas. Hace que nos preguntemos su estaremos ante una burbuja. Quienes siguen comprándolas lo hacen porque creen que en el futuro los coches serán Tesla (o similares) y serán autónomos gestionados por Internet por Uber. El tiempo nos dirá si aciertan. En mi opinión quienes creen en ello hacen una apuesta muy arriesgada, apta solo para inversores muy valientes.