Futuro

Cosas buenas que nos traerá esta crisis

Creo que esta crisis, como todas, traerá cosas buenas una vez la superemos. Algunas de esas cosas ya podemos vislumbrarlas, y nos dan una pista de por donde saldrá la crisis, y de qué apuesta personales hemos de hacer si queremos salir reforzados de la misma.

Yo ya he hecho una lista de siete cosas:

1. Los consumidores consumirán menos y ahorrarán más.

En los últimos años el consumo estaba desbocado y el ahorro cayó a niveles bajísimos. En gran parte estamos pagando las consecuencias de ese exceso.

La crisis va a cambiar esos hábitos. Por devoción o por obligación. Y será bueno para todos. Aunque a corto plazo duela.

2. Todo el mundo se preocupará de comprar mejor. Tanto los consumidores como las empresas.

Todos vamos a mirarnos más los precios. Las empresas se van a ver obligadas a dar más por menos. Y eso forzará hacer un esfuerzo adicional por reducir los costes, por ser más originales e innovadores, por recortar lo innecesario y por optimizar los procesos.

En esa tendencia hasta se reducirá la dependencia mundial de China, lo cual a la larga es bueno.

En esa tendencia también se explica el auge de la marca blanca, de la que es ejemplo Mercadona, también en su esfuerzo de reducir precios, reducir gana de productos para quedarse en lo esencial, y reducir costes.

El cliente, en definitiva, reclama más por menos. Se acabó pagar sin preguntar. Pagar por cosas que no valora. Pagar por lo innecesario. El cliente quiere pagar por lo que relamente valora. Y pagar, en definitiva, menos. Es el fenómeno “low cost”. Aunque podríamos llamarlo mejor “fine cost” (precio justo).

Los consumidores mandan hacer las cosas de forma diferente y las empresas se han de poner las pilas. Apple e IBM se las han puesto. ¿Lo ha hecho Microsoft?

Pero eso es bueno. Obliga a innovar y a ahorrar. En definitiva a ser mejores.

3. Será más fácil contratar y retener al personal cualificado.

Después de años de perseguir al talento, escaso y caro, la crisis devolverá al mercado del talento un cierto equilibrio. Y eso será bueno para la economía.  La inflación de sueldos se limitará.

Con el boom de los últimos años se había llegado a sueldos de escándalo entre los directivos y especialistas de sectores como el inmobiliario, la construcción, los medios o la publicidad, y en general en todas las grandes empresas. Por no decir en el sector financiero avanzado o el inmobiliario, que en gran parte han sido los culpables de la crisis.

4. No habrá otro remedio que ser global.

Sólo sobrevivirán los negocios que planteen su estrategia de forma global, para exportar, para importar,  para contratar colaboradores, para establecerse, para producir, … El mundo es plano.

5. Las fusiones de empresas serán más fáciles que antes.

La crisis ablandará los egos y relativizará los precios de empresas que hasta ahora ni se planteaban una fusión o una venta.

Por otro lado, las firmas de capital riesgo ya no serán un problema, porque van a estar muy quietecitas por un tiempo.

Se producirán acercamientos, como el de Fiat y Chrysler, que pueden acabar en fusión en un futuro.

6. Lo “verde” recibirá un impulso decisivo.

Entraremos definitivamente en el siglo verde.

Verde en generación de energía y en ahorro de energía. Todos los sectores se reconvertirán en verdes: hostelería, transporte, automoción, construcción, aislamientos, residuos, ingenierías, etc. etc.

7. El petroleo dará un respiro.

El precio del petroleo volverá a niveles razonables, y seguirá allí durante un tiempo, facilitando la salida de la crisis. Todo ello hará más digerible el final de la era del petroleo, aunque no nos ahorrará alguna crisis más cuando allá por 2030 se empiece a gotar de veras y quizás no tengamos sustitutivos suficientes.

8. El coste del dinero será bajo.

Estamos ya viviendo tipos de interés extraordinariamente bajos. Aunque los diferenciales son altos, acordes con la percepción de riesgo sistématico global tan alto. Cuando el riesgo pase a percibirse de forma normal quedarán unos tipos muy bajos, que favorecerán el retorno de la inversión.

*******

Espero que mis lectores coincidan en que esta lista lanza un poco de optimismo a largo plazo sobre esta complicada crisis.

¿Cuándo sacaremos a los bancos de la UVI?

La banca, tanto en España como en otros muchos países, está en situación crítica. La caída vertical en el valor de la mayoría de activos, así como en aumento de las primas de riesgo, está socavando sus cuentas de resultados como si fuera un virus que corroe y para el que no se encuentra remedio.

Mientras no se encuentre una medicina efectiva que acabe con la enfermedad de los bancos y que los ponga en una fase real de recuperación, no podremos empezar a respirar tranquilos. Porque no sólo son ellos los que están en peligro de hundirse (algunos ya lo han hecho) sino que su enfermedad amenaza con llevarse por delante a todo el tejido empresarial. Sobre todo el industrial, que es el que tira de la economía de muchos países.

La fiebre de la banca está provocando una fiebre posterior y quizás más seria en la industria. Las empresas industriales se hunden irremisiblemente una tras otra. Algunas porque son débiles, otras porque son pequeñas y no pueden superar los elementos.

Estabilizar al enfermo bancario y asegurarnos de su supervivencia es algo esencial a corto plazo. Sólo así veremos como se supera el cansino ritmo al que actualmente se producen las concesiones de créditos, y como vuelve una parte de la confianza perdida en la economía por parte de los ciudadanos consumidores.

Solucionar el mal que ya hecho esta crisis en la confianza de los consumidores y en general en la de todos los agentes económicos no es nada fácil.

Como la economía es el resultado de las expectativas de los agentes económicos, hasta que éstas no se recuperen no empezará a vérsele una salida a esta situación que vivimos.

 

 

El CEO de General Electric repite mis recientes afirmaciones

Me ha halagado leer en el diario Expansión de ayer que Jefrey Immelt, el sucesor de Jack Welch en General Electric afirmaba en una reciente visita a España que (más o menos) “la presenta crisis favorecerá un cambio bastante drástico en el modelo económico que hemos vivido hasta ahora”. Es decir, exactamente lo que escribía en este blog hacia unos días.

Apuntes a esta crisis de cambio de siglo (4): ¿Qué hace que se imponga la necesidad de un cambio drástico?

Los modelos de actuación política, social, fiscal y económica del siglo XX se agotan con esta crisis. Se impone cambiarlos, regenerarlos, por unos esquemas innovadores propios del siglo XXI. Adaptados a una realidad que es global, digital, y en la que se diluyen y confunden los conceptos de 1er, 2º y 3er mundo (solo hay un mundo) en la que se imponen los valores del respeto a la persona, de la familia, del tiempo personal y del respeto al medio ambiente, entre otros.

Muchos sectores están asentados en modelos insostenibles: de exceso de capacidad y de propuestas de productos o servicios que no encajan con los nuevos valores. Podemos citar muchos:

  • El sector del automóvil es obvio debe producir menos vehículos, que consuman menos petróleo y contaminen menos.
  • Las líneas aéreas no son sostenibles con la frecuencia de vuelos y los volúmenes de consumo y contaminación actuales.
  • Los paquetes vacacionales a grandes distancias no tienen sentido.
  • Los diarios de papel no tienen sentido.
  • Las inmobiliarias que desarrollan sin respeto por el medio ambiente grandes urbanizaciones en parajes naturales no tienen sentido.

Hay que afrontar el desarrollo de un nuevo modelo:

  • de vida personal, en todas las fases de la vida:
  • de niño
  • de adulto
  • de jubilado
  • de familia (de relaciones interpersonales)
  • de pueblo
  • de estado
  • de sociedad
  • de empresa

Hay que buscar un nuevo equilibrio de la persona, en una sociedad más equilibrada. Las nuevas generaciones no son consumistas, y no se dejan embaucar. Buscan una vida sostenible y equilibrada. El dinero, la acumulación de riqueza, no es su dios. Persiguen tener paz, tiempo para desarrollarse como personas. Prefieren el tiempo al dinero.

Las nuevas empresas van a ser cada vez más virtuales y más globales. Virtuales porque se concentraran en el talento y las competencias clave. Harán una cosa de forma excelente. Externalizarán todo lo que no sea vital a su negocio. Desdeñarán tener edificios, naves, o grandes plantillas. Su foco será hacer bien las cosas y ganar dinero, pero con poco equipo, bien preparado y cohesionado. No se necesitará ser el más grande para ser el líder, y vender un servicio o un producto excelentes. Al contrario, los mamut han pasado a la historia.

Muchos sectores romperán los manuales de hacer negocio que han seguido como sus biblias hasta ahora. Y habrá empresas que se lanzarán a cambiar, aún conscientes del riesgo, y otras que se esconderán en su coraza, temerosas del cambio, negándolo con fuerza hasta que la realidad los venza.

Estamos ante un momento crucial. Gigantes como General Motors están apunto de quebrar. A la vez aparecen fábricas de automóviles totalmente innovadoras patrocinados por Google (¿Google en el automóvil? Pues si). No hay límites. Empieza ahora, de verdad, el siglo XXI.

¡Es el final de los dinosaurios!

 

Apuntes a esta crisis de cambio de siglo (3): Pero esta recesión será especial

 

Creo que ha habido etapas de recesión diferentes en la economía mundial. Unas son de “reforma”, y otras de “ruptura”, si me permiten el símil tomado del lenguaje político.

De las de reforma se sale volviendo un poco a “más de lo mismo”. De las de “ruptura” se sale con un planteamiento radical y estructuralmente diferente al anterior. Creo que esta recesión es de “ruptura”.

Vamos a asistir a un reajuste mundial en el que se van a ver inmersos todas las empresas, de todos los sectores, de todos los países.

Lo interesante será descubrir quienes son los países, sectores y empresas ganadores, y quienes los perdedores.

En este sentido me preocupa que mi país (España) esté entre los ganadores. De hecho creo que corremos un gran riesgo de estar entre los perdedores.

Apuntes a esta crisis de cambio de siglo (2): Por qué soy optimista ante la recesión

 

Porque, si miramos con detenimiento los factores que la han provocado, creo que van a evolucionar positivamente:

 

  1. Los precios de los activos inmobiliarios van a tocar suelo pronto. La caída del interbancario y la recuperación paulatina del crédito van a devolver una demanda incipiente al hasta ahora congelado mercado inmobiliario. Aunque será a precios entre un 20 y un 50% más bajos que los del momento del estallido de la burbuja.
  2. La actuación firme de los gobiernos parece asegurar el retorno de la confianza de los ciudadanos en la banca, e incluso la recapitalización necesaria de los bancos más afectados, aunque sea a costa del erario público. La contrapartida será el aumento del déficit público y de la deuda de la mayoría de los estados.
  3. Los tipos de interés tendrán una suave tendencia a la baja, ante las expectativas de menor crecimiento y de menor inflación, si el petróleo y las materias primas, a corto plazo, moderan sus precios. 
  4. Si se recupera la confianza en el sistema, se vuelve a abrir el grifo del crédito, bajan los tipos, y se modera la inflación, la caída del consumo y la inversión no será tan grave, a medio plazo, como se está temiendo. Aunque ambos seguirán cayendo al menos un par de años, el escenario que se descontaba en el pánico era dantesco, y no llegará a tanto. En conclusión: recesión si. Y durante dos años. Pero no tan grave como han llegado a pensar las bolsas.

Apuntes a esta crisis de cambio de siglo (1): ¿Dónde estamos?

Hemos caído por el tobogán del pánico en los mercados financieros por los cinco factores o causas siguientes, que se han sucedido uno tras otro:

  1. El estallido de la burbuja inmobiliaria en todo el mundo, y en especial en USA y España.
  2. La drástica caída del valor de los activos inmobiliarios, ha provocado una crisis de capitalización bancaria.
  3. La crisis de capitalización bancaria ha provocado tanto una crisis de confianza en los bancos como un frenazo drástico del crédito y un alza desaforada del interés interbancario (Euribor, Libor..) que ya fue alentada por las malas perspectivas de inflación debido al alza del petróleo y de las materias primas.
  4. El frenazo del crédito, unido al traslado de la crisis de confianza a las empresas, y unido al traslado subsiguiente a los consumidores, ha supuesto una caída brusca de la inversión y del consumo.
  5. La caída de inversión y consumo ha empeorado las perspectivas de futuro en la mayoría de sectores, y ese empeoramiento de expectativas hace pensar que vamos a un período de recesión, con tasas de crecimiento negativas, en la mayoría de países. La interconexión global de las economías hace que solo se libren los países productores de petróleo, e incluso quizás ellos tampoco se libren.

En estos momentos, las cuestiones clave son dos:

1º ¿Será la recesión que prevén los expertos económicos y que descuentan las bolsas, tan grave como se piensa?

2º ¿ Estamos ante un periodo de recesión mundial, que nos obligará a entrar al hospital, que nos curen, pero luego podremos seguir tan panchos, o estamos ante algo más serio, que nos obliga a cambiar estructuralmente, y para el que no vale una cura sino que hay que operar y cambiar a fondo todo el sistema?

Mi respuesta a ambas preguntas es:

NO. La recesión no será tan grave.

No estamos ante una recesión mundial más, con lo más o menos grave que pueda ser, sino ante un reajuste global. De ésta no saldremos con una simple cura, sino que la economía mundial ha de reinventarse. Y ha de hacerlo a todos los niveles:

  • social
  • político
  • fiscal
  • sectorial

La generación de electricidad por energía solar: un futuro apasionante

La energía solar está en auge en todo el mundo, pero en especial en los países de mayor insolación del globo, creando poco a poco un nuevo sector económico, que está creando riqueza y puestos de trabajo, y en el que se están invirtiendo elevadas sumas de dinero.

Numerosas empresas ligadas a la cadena de valor del sector incluso han llegado a las bolsas europeas y americanas; desde productores de células de silicio a instaladores de centrales solares.

Los gobiernos de muchos países han adoptado una política activa de fomento de la energía solar, con la intención de reducir su dependencia de los combustibles sólidos, y de contribuir a la reducción de las emisiones de óxido de carbono. España es uno de ellos, pero también Alemania o California, entre otros.

De todas formas, el sector aún está en su infancia, como afirma un artículo publicado este mes en The McKinsey Quarterly, la revista digital de la consultora McKinsey, titulado The economics of solar power.

El citado artículo apuesta por la energía solar, pero avisa que ésta apenas representará un 3% de la capacidad mundial de generación eléctrica en el año 2020. Y que pasarán años hasta que el coste de la energía eléctrica generada por el sol sea parejo al de la energía generada de forma convencional.

Concretamente estima que el momento en que la energía solar sea competitiva, por decirlo así, se producirá dentro de 3 a 7 años en California y el Sudoeste de los Estados Unidos, en Italia, Japón y España, debido a que en dichos países se producen dos premisas al mismo tiempo: tienen condiciones de insolación favorables a la energía solar, y precios de la electricidad muy altos.

Para el año 2020, los autores no dudan de que esa condición se dará en bastantes países más, debido a la reducción constante del precio del kwh solar, y del incremento constante del kwh producido por el carbón, el fuel o el gas.

Por último, el artículo apuesta en especial por la energía solar térmica concentrada, generada en centrales compuestas de multitud de espejos que recogen la luz en un único punto. Son –dicen- las centrales que producen energía solar más barata, y las que se asemejan más a las centrales convencionales que tienen las compañías eléctricas de todo el mundo.

2007, año del cambio climático y las energias renovables

Sin duda alguna este año nos vamos a tomar en serio el cambio climático. El informe del británico Stern, el documental de Al Gore, y sobre todo los hombres y mujeres del tiempo de medio mundo en las televisiones de nuestras casas, nos están convenciendo a todos de que la cosa va en serio. Que, o hacemos algo, o el siglo XXI será, literalmente, un infierno. La polución, el calor, la sequía, y los fenómenos meteorológicos extremos, pueden hacer imposible la vida en este planeta.
Las consecuencias de esta toma global de conciencia pueden ser enormes. En positivo, si nos ponemos las pilas y empezamos a movernos en la dirección correcta y a la velocidad adecuada, o en negativo, si nos invade a todos un pesimismo creciente al notar las consecuencias del calentamiento global y perder la esperanza de que se solucione.
Confiemos en que pase lo primero, y no lo segundo.
La UE se ha puesto las pilas, por una vez en la vida. Bruselas ha planteado un Plan Energético que aborda la necesidad urgente de reducir los gases contaminantes en un mínimo de un 20% para 2020. Y en asegurarse fuentes de energía alternativas al petroleo, más limpias, y a poder ser renovables. Incluso ahora resulta que la energía nuclear no es lo peor del mundo, sino que quizás puede sacarnos, al menos en este sigo, del atolladero.
La UE se propone conseguir que la temperatura del planeta sólo suba 2 grados en este siglo. Ya dan por sentado que menos es imposible. Y que sean sólo 2 está por ver.
Desde luego, en mi opinión, estamos ante el problema número 1.
Además, en paralelo, nos enfrentamos al agotamiento de las fuentes de nergía fósil, lo cual son, como dicen los americanos bad news and good news.
Son malas noticias porque si se agota el petróleo, pasaremos calamidades, porque nuestra economía se fundamenta en el oro líquido. Son buenas noticias porque quizás ese peligro aglutine esfuerzos para encontrar fuentes de energía alternativas, y en principio más limpias, con lo cual se puede ayudar a resolver el más grave problema medioambiental.
Hoy leía en el periódico Expansión un artículo de varios autores en el que daban muchos datos sobre el futuro de la energía, y venían a dulcificar los temores sobre agotamientos inminentes, afirmando que teniendo en cuenta las reservas existentes y las inversiones previsibles, las fuentes de energía actuales tienen aún para muchos años. Dos datos concretos: Las reservas de petróleo de Canadá y Venezuela son mayores que las de Oriente Medio; las reservas disponibles de gas natural en el mundo, equivalen a 130 años al ritmo actual de consumo.
Habrá mucho que reflexionar en estos temas en este siglo.
Y ojalá al fin resolvamos el doble problema: tengamos la energía que necesitemos, y consigamos que el modelo sea ambientalmente sostenible.
Nuestros nietos nos lo agradecerán.

Escenario económico para 2007

Cuesta ser optimista para 2007, después de tres años de crecimiento económico y fuertes subidas en Bolsa, pero yo sigo siendo optimista.
En síntesis, me quedo con la idea de que los indicadores económicos básicos que experimentaremos en 2007 serán los siguientes:
•Tipos de interés
oUSA 5%, yendo de más a menos
oUEM 4%, yendo de menos a más
•Crecimiento del PIB
oUSA 2,7-3,0%
oUEM 2,5-2,7%
•Cambio dólar/euro
o1,35-1,40 $/€
En mi opinión, si se confirman esos datos, las bolsas seguirán dándonos alegrías, al menos por tres razones:
1. El dólar se devaluará, pero no caerá en picado, si USA sigue creciendo, incluso, como parece, algo por encima de la UEM.
2. Como he dicho, creo que USA mantendrá una tas de crecimiento razonable.
3. Los tipos de interés no subirán mucho más; se mantendrán entre el 4% de la UEM y el 5% de USA.