Futuro

Renovación

Estamos en época de renovación. Nunca estuvo mejor dicho “renovarse o morir”. Quien no se renueve, morirá. Es el signo de los tiempos. Todos hemos de cambiar la piel como los lagartos, y quien no lo haga se ahogará en su piel anticuada y estrecha.

Hay que renovar la política y la hacienda pública. Las cuentas no salen, los ciudadanos no creen en los políticos.

Hay que renovar las empresas. Todas. Las grandes empresas las primeras, aunque sus solventes balances les permitan camuflar sus penurias, necesitan un cambio. Las medianas sin duda, quizás son las que lo han entendido mejor y mnuchas ya lo han abordado. Y las pequeñas….

Las pequeñas empresas están ante una revolución. La mayoría no es capaz de hacer el cambio, porque no tiene ni recursos ni capacidades. Sus balances, exhaustos, en ausencia de capital y financiación, no pueden financiar el cambio. Y los cerebros de sus dirigentes, también exhaustos, tampoco son capaces de encontrar la vía de la renovación. En las pequeñas empresas, por tanto, se trata en definitiva de la sustitución completa de una generación de empresarios por otra. Un cambio total y absoluto de piel. Un cambio duro y doloroso. La razón principal del malestar social y el desempleo que estamos padeciendo en países como España.

Y para que la piel se regenere han de aparecer nuevos empresarios, nuevas empresas, capaces de ocupar el espacio que están dejando las que se liquidan a cientos. Y no es fácil.

Lo dicho: todos abocados al cambio. De modelos de negocio (escalabilidad, pago por uso, externalización…), de canales de venta (Internet), de mercados (internacionales), de productos (sostenibles…).

Lo positivo: ¡que cuando acabe esta muda de piel no nos conocerá ni nuestra propia madre…!

Energías renovables

Estoy en Viena y ha caido en mis manos una revista que entrevista a Matthias Willenbacher, un empresario alemán de sólo 41 años, cofundador de the juwi group, una empresa que se dedica al desarrollo de proyectos de generación de energía sostenible en todo el mundo.

Aparte de llamarme la atención la juventud y determinación del personaje, me sorprende positivamente la seguridad en sus respuestaqs cuando habla del prometedor futuro de las energías renovables, afirmando que su eficiencia está mejorando día a día y que en 20 años toda la energía se generará sólo con fuentes naturales: viento, sol, biocombustibles, saltos hidroeléctricos o fuentes geotermales.

El mundo necesita visionarios como éste. Como él dice, la demanda de energía en el mundo va a seguir creciendo, y el petroleo, gas, carbón o uranio tienen un final seguro, por lo que más pronto o más tarde los precios llegarán a las nubes y esas fuentes de energía se agotarán, aparte del deterioro del medio ambiente que producen. ¡Necesitamos más empresarios que apuesten por las energías renovables con visión estratégica, con visión de futuro!

¿Alguien duda de que las energías renovables van a ser el gran negocio del futuro?

¿Coches? NO, gracias

En otros post en el pasado ya he manifestado mi apuesta por un declinar en la industria del automóvil a medio o largo plazo. Hoy leo en el periódico La Vanguardia que un experto en marketing japonés explica que la juventud japonesa no se compra coches; no les interesan. Se compran bicicletas. Eso sí, muy sofisticadas técnicamente.

Es curioso, pero es lo mismo que hacen muchos jóvenes en otros países. Si tomo la muestra de mis dos hijos, ambos tienen bicicletas, pero no coches. Y no han manifestado mucho interés en tenerlo. Uno de ellos tiene una moto, aparte de dos bicicletas ultramodernas, que usa para pruebas de triatlón.

Yo sigo apostando por un futuro de menos coches y los que queden serán sostenibles, híbridos o eléctricos. Y en las ciudades estarán prohibidos o muy restringidos. A favor del transporte público o individual sostenibles, como la bicicleta o la moto eléctrica. Esta última acabará convirtiéndose en una opción generalizada, en muy poco tiempo. Quizás sean las grandes empresas automovilísticas las que ganen esos nuevos mercados, o quizás sean nuevas empresas. Creo que se abre una ventana de posibilidades para iniciativas de nuevos empresarios. Incluso a nivel local. Emprendedores que sepan aunar lo mejor de la bicileta o el ciclomotor con un buen diseño (incluyendo la opción de hacer los vehículos plegables o transportables) y con una solución adecuada a las baterías y las fuentes de recarga. Un reto para la ingeniería y el marketing.

¿Es usted emprendedor? Aquí tiene el embrión de una gran empresa en el año 2020. ¡Aprovéchelo!

Hay que estar en Casablanca

Si miramos a largo plazo, hay países que se van a ir incorporando al mundo económico paulatinamente. Entre ellos Marruecos. Y para España es, creo, un país con el que las empresas españolas han de contar. Como mercado y como fuente de mano de obra y productos a costes competitivos.

De todas las ciudades de Marruecos, sólo hay una que cuenta: Casablanca. Es una de las ciudades de tamaño medio que van a contar cada vez más en los próximos 20 años.

Yo ya tengo previsto un viaje en Junio. No descarto montar una empresa allí.

¿Y usted, querido lector, qué espera?

El gran fenómeno económico y social de los años 10

El principal fenómeno económico a tener en cuenta en esta década será sin duda el hecho de que toda una serie de países hasta ahora considerados subdesarrollados, o pertenecientes al Tercer Mundo, están inmersos en un proceso de modernización en lo político y en lo económico, de modo que van a pasar si no al Primer Mundo, si al Segundo.

Si separamos el mundo en tres divisiones de países, nos encontraríamos con una primera división formada por las cuatro grandes potencias:  EEUU, Japón, la Unión Europea, si la consideramos una potencia integrada, y creo que podemos incluir a China; la segunda división la constituye el grueso de los países llamados “ricos”, como Canadá, Brasil, India, Rusia, Sudáfrica, México, Australia, Nueva Zelanda, Noruega, Suiza y los países árabes productores de petroleo del Golfo Pérsico y los tigres asiáticos (Corea, Taiwan, etc.); la tercera división, o el tercer mundo, eran hasta ahora el resto.

Pero, así como China ha subido en la última década de la tercera a la primera división, y ha sido y es uno de los mayores fenómenos vividos en lo que llevamos de siglo XXI, de esa misma tercera división van a subir a la segunda muchos países en lo que resta de esta década.

Siguiendo el ejemplo de Turquía, que es la primera y el modelo exitoso a seguir, muchos países árabes del Norte de Africa (Marruecos, Argelia, Túnez y Egipto, por ejemplo) van a dar el salto. Túnez y Egipto están experimentando ahora mismo una revolución política forzada pacíficamente por sus ciudadanos, en especial los jóvenes y las clases medias.

En América, el ejemplo a seguir es el gigante Brasil. Muchos países sudamericanos están siguiendo su ejemplo y van a ascender al segundo mundo. Es el caso de Argentina, Chile y Colombia, por ejemplo. Incluso quizás Costa Rica y Venezuela, si supera sus problemas políticos. Se quedan rezagados los demás países de América del Sur y las pequeñas repúblicas centroamericanas y caribeñas. Y desde luego entre ellas Cuba, aunque en esta década iniciará el gran salto a la normalidad.

Las consecuencias de este fenómeno macroeconómico de dimensiones descomunales serán enormes. Supondrá grandes retos pero también grandes oportunidades. Retos para los países hasta ahora “ricos” porque tendrán nuevos competidores en los mercados internacionales. Pero una gran oportunidad de conseguir los beneficios de un mundo global, si, pero más igualitario y justo, en el que la riqueza esté mejor distribuida.

Hay quien lo compara con la época posterior a la Segunda Guerra Mundial, con el enorme avance en la riqueza del mundo que conllevó, dejándonos el Estado del bienestar, y los gigantes económicos actuales que dominan la Primera División económica mundial: EEUU, Japón, el corazón de la actual UE (Alemania, Francia, Gran Bretaña).  El único que ha aparecido con posterioridad es China.

Hay tres factores clave que van a escasear en lo que resta de década (y quizás más allá): materias primas, energía y dinero. Los tres van a encarecerse como consecuencia de esa escasez. Los operadores económicos que lo prevean y se preparen para ello serán los ganadores de la década.

¿Hacia dónde ha de mirar Europa?

Hacia China y Asía en general, desde luego, pero ¿es allí dónde puede aspirar a alcanzar el liderazgo mundial? Yo creo que no. Las otras tres grandes potencias mundiales: EEUU, China y Japón creo que nos llevan ventaja en los mercados asiáticos.

Europa ha de priorizar otros mercados:

  1. Primero el propio, la propia Union Europea. Cada país ha de pensar en el resto como su primera opción.
  2. En segundo lugar en los mercados geográfica y culturalmente más cercanos: Latino América, Rusia, Turquía, Africa (en especial el Norte). En esos mercados hemos de disputar el liderazgo a las otras tres grandes potencias.

No todas las fábricas han de estar en China

Tras una moda de llevar toda las fábricas del mundo a China, muchas multinacionales están empezando a cambiar su estrategia de fabricación.

¿Por qué? Porque se plantean un escenario que ven como bastante probable a 5 años vista: ¿Qué pasaría con nuestras fábricas en China o nuestros proveedores chinos si el yuan se aprecia un 20 a un 50%, si los costes laborales aumentan en un 20 a un 50%, si el petroleo se encarece un 20 a un 50% y por tanto se encarecen los fletes marítimos?

No es un escenario improbable. Muchas se están planteando volver a las fábricas locales y por otro lado diversificar los países de fabricación o compra de productos.

Las fábricas locales tienen sentido para productos de menor rotación o mayor componente tecnológico. Con ello consiguen tanto una rebaja de los tiempos de entrega como una reducción del capital de trabajo, por no citar el mayor control de su tecnología frente a sus competidores chinos, que cada día preocupan más.

La diversificación de países de fabricación supone una oportunidad para países como los del Norte de Africa (Marruecos, por ejemplo), o México o Centro y Sur América, por no citar a la propia España. Y desde luego también es una oportunidad para los satélites de China (Vietnam, Cambodia, Bangladesh…).

Todo eso en los sectores de fabricación, porque en los servicios influyen otras cosas, pero la referencia es India, en programación y en call centers, por no citar servicios contables, en el ámbito de idioma inglés. También ahí hay un papel a jugar por España, México o Argentina, en el ámbito del español.

Es decir, hay una esperanza. China (o India) no van a acabar con todo.

Se empieza a hablar de la web 3.0

Hoy, por primera vez leo un artículo que menciona la web 3.0

Parece que se tratará de una nueva generación de sistemas que  gestionarán la información de forma más organizada y viva, sistemas inteligentesque generarán información a partir de la información que procesen. Sistemas que decidirán y opinarán. Sistemas que pensarán. Parece de ciencia ficción.

Empiece a cuidar a sus empleados de más de 50 años

Las empresas han de empezar a cambiar sus esquemas mentales. Hasta ahora un empleado que pasaba de los 50 era un empleado en declive, prácticamente amortizado. La empresa y el propio empleado empezaban a pensar en la jubilación.  El futuro no era para ellos, se reservaba para los jóvenes.

En el futuro habrá una gran escasez de jóvenes preparados dispuestos a sustituir a los veteranos. Y la propia sociedad no se podrá permitir jubilar o prejubilar a esos veteranos, quienes, por otro lado, estarán cada vez en mejor forma física y mental. Las empresas, los países ya no se podrán permitir el lujo de dejar de lado a los veteranos de más de 50 años. Al contrario, deberán empezar a plantear programas específicos de contratación, adaptación, remuneración y retención de estos seniors.

Para las empresas es una oportunidad de retención de empleados cualificados, para cubrir la escasez de jóvenes. Para los trabajadores veteranos es una oportunidad de sentirse valorados, de no abandonar las ilusiones, de seguir formándose, de confiar en que hay vida después de los 50.

Sólo nos salvará la productividad

Sólo mejorando la productividad de nuestras empresas y de nuestra economía en general será posible conseguir y mantener un crecimiento decente del PIB. España y los países de Europa en general no tienen otra salida, porque sus pirámides poblacionales  están condenadas al estancamiento y el envejecimiento, al menos en los próximos años.

La mejora de la productividad es, además, la única solución para generar empleo neto.

¿Cómo mejorar la productividad? Sólo hay un camino: INNOVACIÓN. Innovando tanto en productos como en procesos.