Futuro

El día que China deje ver sus dientes

A China por ahora se centra en imponerse comercialmente, y eso la lleva a alcanzar el liderazgo económico del mundo. Pero un día decidirán imponerse militarmente, primero en Asia y África y luego en el resto del mundo. Una confrontación con EEUU parece inevitable a medio plazo. Puede que tardemos 10 o 20 años en verlo, pero seguro que antes de 2050 va a ocurrir. Nuestros hijos y nuestros nietos sufrirán las consecuencias.

Las empresas o serán digitales o no serán

Creo que la revolución digital no es una moda que pasará sino que está aquí para quedarse. Para transformar nuestras empresas. Todas (absolutamente todas) las empresas vana ser digitales en un futuro. Lo digital dejará de ser un complemento, para pasar a ser el tronco principal que guiará los negocios. Lo no digital será lo accesorio.

Los empresarios que no se den cuenta de ello, verán como sus empresas perecen.

¿Cuarta guerra mundial?

Si Putin se empeña en seguir con la invasión soterrada de Ucrania, ¿vamos a acabar teniendo una guerra mundial? Está jugando con fuego, y con la paciencia de los países occidentales. Especialmente de los Estados Unidos. No hace falta decir que las consecuencias de una declaración formal de guerra serían incalculables. El famoso Grexit quedaría en un juego de niños. Las bolsas se hundirían en la miseria…

Guerra de divisas

Estamos entrando en una etapa económica que va a estar caracterizada por una guerra de divisas. La inició Estados Unidos, al dejar caer el dólar. Y ha llegado a unos niveles tales, que está obligando a incorporarse al campo de batalla a casi todos los países del mundo, que no pueden dejar que sus divisas se revaloricen en exceso contra el dólar, perjudicando sus exportaciones (porque el comercio mundial se hace esencialmente en dólares, empezando por el del petroleo).

Los contendientes son los gobiernos de todos los países del mundo, y aunque las armas son de todo tipo, la más importante es la política monetaria de sus respectivos bancos centrales. Los que peor lo tienen son los países que están en un proceso de reducción de tipos para impulsar la economía, porque es muy difícil atraer dinero a la propia divisa cuando se están bajando los tipos de interés.

7 cuestiones estratégicas que hay que tener presentes en la era digital

Releo un artículo del McKinsey Quarterly de mayo de 2014, de Martin Hirt y Paul Willmott titulado Startegic principles for competing in the digital age, y entresaco una lista de 7 cuestiones que los autores afirman que definen el terreno de batalla estratégico que la era digital plantea a cualquier empresa:

1. Mayor presión en precios y márgenes. Como consecuencia de la transparencia alcanzada por la mayoría de mercados, los negocios se están commoditizando a marchas forzadas. Ahora más que nunca se hace esencial encontrar el “toque especial”, el plus de valor que se consiga transmitir a los clientes para justificar que te compren, a pesar de que siempre tendrán una opción de precio igual o más barata.

2. Competidores que salen de todos lados. La era digital está destruyendo las barreras entre sectores, y todos invaden el terreno de todos. Google se mete en pagos y quien sabe si pronto en banca. Apple en contenidos. Amazon se pone a editar. Twitter desembarca en el eCommerce… Por citar sólo los más conocidos. La era digital obliga a redefinir incluso cuáles son los sectores económicos.

3. Globalización de verdad: mercados globales con competidores globales. Se impone la dinámica de “el ganador se lo lleva todo” y en consecuencia, los mercados que se crean se reparten entre muy pocos competidores, y rebasan las fronteras. De hecho no saben de fronteras, poniendo en jaque el propio sistema político y regulatorio mundial. La era digital sube a un nivel superior el concepto de economías de escala. Quienes alcanzan una escala planetaria los primeros se hacen inalcanzables para los demás. Tratar de imitarlos, tratar de competir con él o ellos (uno o unos pocos) es económicamente suicida. Aunque ya ha pasado en algunos segmentos del mercado, en muchos otros aún ha de pasar. El próximo futuro va a ser movidito… Especialmente en banca, seguros, media, telecomunicaciones y viajes. Para los gestores de empresas es un gran reto. Para los inversores una gran oportunidad si saben apostar al caballo ganador.

4. Modelos de negocio que se basan en la integración de la cadena de valor con piezas de otros, como si de un Lego se tratar (plug and play). Y por tanto se montan rápido y con muy baja inversión. Un ejemplo claro son las startups que se basan en servicios ofrecidos por Google o Amazon, por ejemplo.

5. Creciente desencaje de la oferta y la demanda de talento. La continua sustitución de personal administrativo o poco cualificado por procesos informáticos automatizados, hace que las empresas estén simultáneamente despidiendo empleados de procesos simples que son “automatizados” y contratando empleados de diferente cualificación para acelerar la digitalización de procesos. Y estos últimos perfiles son escasos frente a la enorme y creciente demanda de los mismos.

6. Creciente homogeneización de la oferta y la demanda en el mundo. ¡Es la globalización, idiota!, podríamos decir. Es un fenómeno imparable que hace del mundo cada vez más un solo pueblo, en la manera de consumir y en la manera de dar respuesta a esa demanda. La oferta y la demanda es cada vez más digital, y la digitalización no admite fronteras, salvo las del idioma, que están resueltas a través del idioma universal de facto que es el inglés. Los consumidores de cualquier país del mundo compran cada vez más en cualquier país del mundo. Podríamos llegar a decir que no les importa dónde compran, ni se preocupan. Compran lo que quieren a quien quieren. Y es problema del proveedor llegar a ellos con su mensaje y con su producto o servicio. Y muchos consumidores compran allí donde se encuentren, y quieren seguir comprando al margen de que cambien de país. Hay muchas empresas que ya lo han entendido; otras no. De nuevo, no hace falta resaltar el reto que ello supone para encajar en los sistemas legales y fiscales que ahora regulan el mundo, eminentemente nacionales. La gobernanza mundial tiene planteado un importante reto, que las nuevas generaciones le van a obligar a afrontar. Veremos qué resulta de todo ello.

7. Y, por último, todo eso pasa en un entorno de continua y frenética evolución de los modelos de negocio. Las ventanas de oportunidad son cada vez más cortas. Los modelos de negocio pierden validez a veces en cuestión de meses, no años. Las empresas menos que nunca pueden dormirse en los laureles. Y eso aplica a cualquier sector, no sólo el tecnológico. Por ejemplo, el sector del automóvil va a cambiar hacia el del servicio de movilidad personal en los próximos años, afectando a los actuales constructores de autos, y a un conjunto de sectores que giran alrededor del automóvil, desde los taxistas a las aseguradoras o los talleres.

En conclusión, estamos en un mundo económico y empresarial en el que es imposible aburrirse. En el que hay muchas oportunidades pero también muchas amenazas. Que obliga a leer bien el entorno y innovar continuamente en los modelos de negocio aplicados. Es la era de la reinvención continua.

 

 

 

Tipos de interés bajos e inflación baja por mucho tiempo

Otra razón que podemos encontrar para el buen tono bursátil son las perspectivas de mantenimiento de bajos tipos de interés y baja inflación.

Los bajos tipos de interés tienen un triple efecto: empujan a buscar rentabilidades en las bolsas, mejoran el coste de financiación tanto a gobiernos como a empresas y animan el consumo y la inversión.

La baja inflación ayuda a mantener los costes laborales y a mejorar la competitividad. Aunque tiene algún efecto negativo, en mi opinión es de menor importancia.

Los tres elementos que marcarán los próximos 50 años

Coincido con McKinsey en que los tres temas que van a marcar la gestión empresarial en los próximos años son:

1. La evolución meteórica de la tecnología y la conectividad. Las capacidades de comunicación y proceso de datos llegarán a todas las personas, a todas las cosas, a todos los procesos y a todos los rincones del mundo. Lo que estamos viviendo ahora es sólo una mínima parte de lo que vamos a ver en las próximas décadas. Lo que hemos visto en películas de ciencia ficción será en unos años una realidad. Los negocios caerán o subirán al ritmo de la adopción de la extensión de las TIC. Ninguna empresa estará a salvo. Nadie se podrá dormir en los laureles.

2. El desplazamiento del centro económico mundial hacia el Este y hacia el Sur. China e India seguirán creciendo y asumiendo un protagonismo en la economía mundial. Pero también Brasil o África. El mundo será menos occidental y nórdico y cada vez más oriental y sureño. Como consecuencia emergerá una clase media que supondrá el gran mercado de las próximas décadas. Las empresas se habrán de preparar para posicionarse en ese nuevo mercado, si quieren ser alguien en el próximo futuro.

3. El envejecimiento mundial. Los países occidentales y Japón van por delante, pero el índice de natalidad por debajo del umbral de mantenimiento poblacional (1,2 niños por mujer) se está extendiendo por todo el mundo (en 2013 ya afectaba a países que representaban el 60% de la población mundial). La población mundial va a dejar de crecer en el horizonte de los próximos 50 años. Y la población será cada vez más vieja, tanto porque nacen cada vez menos niños como porque las personas mueren cada vez a mayor edad. Las empresas van a tener que tratar ese hecho como una amenaza, pero quizás también como una oportunidad.

A esos tres elementos habría que añadir, en mi opinión, el agotamiento de los recursos naturales. Me refiero al petroleo o a las tierras de labor, o a la pesca. Y a la disponibilidad de espacio para guardar las basuras o a la contaminación del aire o el agua, o al calentamiento global.

Las empresas habrán de tener tener en cuenta todos estos elementos para definir sus estrategias de hoy y del futuro. Nadie se podrá permitir actuar contra estas tendencias. Todas las estrategias de éxito se deberán construir sobre ellos.

IBM, ¿el declive de un gigante?

Recientemente se han conocido los decepcionantes resultados del último trimestre de IBM. Enseguida han comenzado a surgir los artículos denunciantes del grave error de la compañía al aferrarse a sus negocios clásicos (e históricamente muy rentables) de la consultoría y el software, y no saber adaptarse a la llegada del cloud computing, de la informática en la nube. Se preguntan, ¿es ya tarde para reaccionar?

La verdad es que la informática en la nube supone un choque frontal con la estrategia de compañías como IBM (también SAP o Microsoft) que se han basado hasta ahora en cobrar grandes sumas de dinero por las licencias de sus programas, y suculentas cuotas de mantenimiento anual, aparte de consultoría para implantar sus paquetes y formar a los usuarios. Ahora, con las soluciones cloud todo eso no es necesario. No se pagan licencias de uso ni cuotas de mantenimiento, sino en todo caso cuotas de uso, que son mucho más bajas. No se requiere ningún esfuerzo de implantación, y el esfuerzo de formación es pequeño porque son sistemas fáciles de usar.

La nube está pasando por encima de todos nosotros, y a algunos negocios los va a aplastar.

¿Es Google el modelo de empresa del siglo XXI?

El siglo XXI requiere de una redefinición del concepto de capitalismo en muchos sentidos. Muchos están aportando ideas en dicho sentido. En esencia se pretende promover un capitalismo menos orientado al corto plazo y a los indicadores típicos de prosperidad, como el crecimiento del PIB o la evolución a corto plazo de las bolsas. Una mejora económica más cercana a la mejora social, que reinterprete al capitalismo como el mejor sistema para hacer la vida humana mejor, aportando nuevas soluciones a los problemas humanos, en todas las áreas de la vida. Desde los medicamentos que curan al acceso a la información y la cultura o el ocio.

En ese contexto, surgen compañías que han entendido el mensaje. Una de ellas, quizás la más destacada, es Google. Dos de los elementos que muestran con claridad ese enfoque:

– Su misión estratégica la definen como “organizar la información global y hacerla accesible universalmente y útil”. Es decir: resolver problemas humanos.

– Su política de información a los mercados bursátiles es clara desde siempre: no dar previsiones trimestrales de resultados. El mensaje es rotundo: nosotros no trabajamos para el corto plazo.

¿Cuándo se acabará el petroleo?

No hace nada que dábamos por supuesto que algún día, cada vez más cercano, se acabaría el petróleo. Sin embargo, diversas tecnologías (como era quizás de esperar) han alejado el momento del agotamiento del grifo del petróleo. Y eso ha hecho que ahora ya haya quien empieza a cuestionarse si se agotará antes la oferta o la demanda de petróleo, y a apuntar la posibilidad de que se llegue a agotar antes la demanda que la oferta, lo que es realmente una novedad.