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Zara, reinventándose continuamente

Este verano la prenda femenina de moda es un vestido de topos de Zara. A pesar de costar menos de 100€, es la prenda de moda.

Los analistas aprovechan para poner sobre la mesa la pregunta de cuánto tiempo podrá Inditex mantener su liderazgo en el sector, algo que vienen cuestionándose desde hace tiempo.

El margen de Inditex es de los más altos del sector, a pesar de ser también el líder en volumen de ventas.

Creo que la clave del éxito de Inditex es un modelo de negocio y una organización muy eficientes, que el Management se cuestiona y reinventa continuamente.

Yo apuesto por Inditex, al menos 40 años más.

Si dudas en poner una coma, no la pongas

En mi trabajo como editor, y en mi vida profesional en general, me toca leer muchos informes y manuscritos, y debo decir que creo que no sabemos (quizás yo tampoco) utilizar adecuadamente las comas. En general hacemos un uso excesivo de las mismas, poniéndolas a diestro y siniestro sin necesidad alguna, y rompiendo el ritmo de lectura sin necesidad alguna. Mi recomendación general es: en caso de duda es mejor no poner coma.

Espero que algún lector se sienta mencionado y este post le ayude a escribir mejor.

La nueva (y extraña) ortografía del español o castellano

Aunque no son cambios recientes, porque están publicados por la Asociación de Academias de la Lengua Española y la Real Academia Española en 2010, me apetece compartir con mis lectores algunas de las muchas novedades que pugnan por asentarse en el buen escribir en español, con mayor o menor éxito.

Fuera los acentos

Los acentos (o tildes, como se dice en fino) han desaparecido de algunas palabras que siempre habíamos acentuado.

Por ejemplo de el adverbio “solo”, que habíamos acentuado en determinados casos, deja de acentuarse siempre. Cuando pueda producirse confusión, las academias sugieren pasar a “solamente”.

Los adverbios “este, esta, estos, estas”, que también acentuábamos, no se deben acentuar nunca.

Algunas palabras agudas, como “guion, truhan, lio o frio” tampoco deben acentuarse. Son los llamados monosílabos ortográficos.

Ya creo conocido el cambio que sugiere que la “o” entre cifras no se acentúe (como venía haciéndose): “4 o 5”

Y así más casos.

Fuera la g final

Aunque suena un poco castizo, las academias sugieren que algunas palabras venidas del inglés, como “catering, casting, marketing o parking” se escriban sin la g final: “cáterin, castin, márquetin o parquin”. La verdad es que a mi me cuesta adoptarlas.

Despegar el % del número

Otra sugerencia interesante es que el signo % debe escribirse despegado del número que acompaña: “15 %” en lugar de “15%”. A mi también me cuesta, pero trataré de seguirlo.

¿Tras o Trans?

En general sugieren “tras”, como “trascendental, transportar o trasparente…”. Lo asumo, aunque me cuesta adoptarlo en algunas palabras que tengo muy enraizadas.

Pero, ojo, se mantiene el “trans” cuando la palabra que sigue empieza por “s”, como “transexual”. La verdad es que no nos lo ponen fácil.

El lío de las palabras compuestas

La verdad es que en las palabras compuestas las normas con muy complicadas.

Como regla general el prefijo se escribe unido a la base si es una palabra, o separado si son varias palabras. Y si es una sigla, número o nombre propio, con un guión. Así se escribe: “Vicedecano, minientrevista..” pero “ex director general, pro Barack Obama” o “anti-OTAN, sub-16, pro-Trump”.

Vaya lío, ¿no?

¿Pos o post?

Se deberá escribir “posdata, posoperatorio, posguerra” y no “postdata, postoperatorio o postguerra”.

Conclusión

Cada vez parece más complicado escribir en español. El consejo que doy, y que yo me auto aplico (he dejado lo que me corrige el corrector del iPad), es que leáis mucho (de buenos autores o medios de comunicación) y escribáis como os venga de forma natural. Lo esencial es escribir con buenos contenidos y no dudar en cada palabra. Un poco de tolerancia en esto, como en tantas cosas, no nos vendrá mal.

¿Es posible un Santander-Commerzbank?

La fusión entre Deutsche Bank y Commerzbank, los dos grandes bancos alemanes, ha quedado descartada. Eso deja a Commerzbank libre para buscar otros socios. La verdad es que me ha hecho pensar en la posibilidad de que este sea el Banco Santander. A simple vista y sin pensarlo en profundidad, lo reconozco, me parece que la entidad combinada tendría sentido.

Incluso me planteo (no lo sé): ¿podría Santander encontrar en Commerzbank el Consejero Delegado que lleva buscando (tras la frustrada nominación del italiano)?

Veremos.

¿Qué rentabilidad compensa el riesgo que corro con esta inversión?

Los inversores no estamos haciendo continuamente esa pregunta. Y no tiene fácil respuesta.

Es normal que bancos o gestores de proyectos de todo tipo, como promociones inmobiliarias o fondos de capital riesgo o de private equity, o incluso puros especuladores, nos ofrezcan inversiones en las que prometen rentabilidades por encima de las habituales y ya confíen que nos deben resultar atractivas. Pero ¿qué hace que una tasa de rentabilidad prometida sea atractiva? Pues que el plus de rentabilidad frente a una inversión sin riesgo supere el plus de riesgo que el inversor considera que dicha inversión conlleva.

El problema es que ese plus de riesgo es algo completamente subjetivo. Para una persona una inversión conlleva una prima de riesgo del 10% y para otra puede ser del 5%.

Nos viene  ayudar en estos casos la comparación con otros instrumentos de inversión similares, por ejemplo.

Yo quiero traer a colación aquí un dato que espero que al menos dé que pensar a mis lectores: La tasa de rentabilidad que los inversores exigen a las obligaciones españolas a 10 años es más de 20 veces la tasa que le exigen a las obligaciones a 1o años alemanas. Las alemanas las compran con el 0,05% de rentabilidad anual, y las españolas con el 1,15% Es un dato sorprendente pero real.

Si usted debe evaluar una propuesta de inversión que le hace alguien y la compara con la rentabilidad de las obligaciones del gobierno de España a 10 años, ¿qué multiplicador le pediría? Piense que si fuera también de x20, nos iríamos a una rentabilidad del 23%

 

¿Se está fraguando una burbuja de la sostenibilidad? ¿Será la quiebra de Tesla la que pinche esa burbuja?

A nadie se le escapa que estamos en una época en la que todo lo que suene a sostenible tiene el viento de cola. ¡Lo sostenible es guay!

Eso explica que todas las actividades que se impulsan actualmente, sean empresariales o meramente sociales, son, indefectiblemente «sostenibles». Ahora todo es, o pretende ser, sostenible.

Los proyectos empresariales o financieros son sostenibles o no son. Y cualquier inversión en sostenibilidad o en energías renovables encuentra dinero mucho antes que las que no alzan esa bandera.

El paradigma de la economía sostenible es el coche eléctrico en estos momentos; y el paradigma del coche eléctrico es Tesla. Pero, ¿qué pasaría si Tesla, que no ha conseguido hasta ahora ganar dinero, y que puede cualquier día colmar la paciencia de los inversores, quebrará?

Me imagino que pasaría algo parecido al estallido de la burbuja tecnológica que vivimos y sufrimos en el año 2000.

¿Es eso posible?

Estados Unidos, un país oligopolizado y dominado por las grandes corporaciones

Leo en el periódico La Vanguardia un artículo de Andy Robinson el que comenta que el FMI ha advertido del enorme poder de las MEGA corporaciones. En él da unos datos, tomados de un estudio del Open Market Institute, que me han dejado perplejo sobre los oligopolios existentes en un país que se las da de ser la meca del capitalismo liberal.

Por ejemplo, citando el artículo, Amazon controla el 49% de todo el comercio electrónico en el país; Facebook el 70% del mercado de las redes sociales, tres empresas controlan el 67% de las farmacias, otras tres el 75% del de la cerveza, otras tres el 50% del alquiler de coches; o dos empresas de telecomunicaciones el 69% de ese mercado; por último, y por no extenderme más, las cuatro principales líneas aéreas el 76% de los vuelos nacionales. ¡Y esa concentración no ha parado de crecer en los últimos años!

Supongo que es una consecuencia de la globalización y de la fuerza de las macrocorporaciones, que allí donde no llegan compran a los competidores emergentes. Obviamente es algo que da que pensar.

Algo parecido se está produciendo a nivel mundial.

Creo que no hay manera de pararlo. Probablemente habrá que mirarlo de otro modo, y plantearse la concentración en términos de mercado mundial y no nacional. Y además, por supuesto, los gobiernos habrán de estar muy atentos a que no se corrompa la competencia y que no se traspase una línea de poder y dominio que haga que las mega corporaciones de adueñen realmente del mundo.

El FMI ya ha dado la voz de alarma.

Recomiendo a mis lectores que le echen una ojeada al libro de Henry Mintzberg que viene totalmente al caso: La sociedad frente a las grandes corporaciones, publicado por mi editorial Libros de Cabecera (www.librosdecabecera.com).

El libro ¿Aún no eres freelance? ya está a la venta

Espero que los lectores de este blog me perdonen que siga haciendo publicidad del libro sobre el trabajo autónomo que cité hace unos días: ¿Aún no eres freelance?Ya está a la venta en la web de la editorial:  http://www.libros de cabecera.com

La editorial lo envía sin gastos a cualquier lugar de España. También existe la opción de comprarlo en formato electrónico.

¡Ah! Y también está a la venta en todas las librerías de España y desde luego en Amazon.

Espero que os guste y me mandeis vuestros comentarios.

Y si alguno se anima a escribir un libro, en Libros de Cabecera estaremos encantados de publicárselo.

¿Aún no eres freelance?

En Libros de Cabecera vamos a publicar en unos días un libro titulado ¿Aún no eres freelance? que juega con la idea de que todos estamos destinados a ganarnos la vida como trabajadores (o empresarios) autónomos, porque la salida natural de la mayoría de jóvenes va a ser (es) o emprender o ser freelance (que no deja de ser una forma de emprendimiento, como explica el libro).

La sociedad ha evolucionado de un modo que no deja otra vía profesional. Las empresas quieren flexibilidad, evitando estructuras pesadas en las que se quedan atrapadas cuando hay cambios en el mercado (y los cambios son continuos e imprevisibles), por lo que piden a sus colaboradores compartir esa filosofía. Y eso los convierte en proveedores en lugar de trabajadores. Y eso implica que los trabajadores asalariados se deban convertir en autónomos, freelance.

Se puede ver en negativo o en positivo. Yo prefiero verlo en positivo. Ser freelance te obliga a enfrentarte al mercado, a ser consciente del valor de tu trabajo, a venderte, a mantenerte actualizado, a adaptarte a la demanda. ¿No es mucho mejor eso que estar atrapado en un trabajo que no te gusta, pendiente de que te echen en la siguiente reestructuración y te quedes en la calle, sin perspectivas ni capacidad ni confianza en ti mismo para volver a empezar?

Ha habido muchos trabajadores que se han visto en esa situación, víctimas de la reestructuración de grandes sectores económicos. Por ejemplo la banca, que ha reducido drásticamente sus plantillas, poniendo en la calle a personas relativamente jóvenes que han debido reciclarse a marchas forzadas. Y va a volver a pasar con los trabajadores del sector de automoción (industria auxiliar, fabricantes, concesionarios, talleres…). Van a mandar al paro a miles de personas. Todos deberían estar preparándose ya para ser freelance.

¿Ganarán los salarios o ganará la productividad?

Estamos previendo un aumento de salarios en los países occidentales como consecuencia de una importante disminución del desempleo. Eso hace que los analistas bursátiles teman que los márgenes empresariales se reduzcan. Pero en paralelo la tecnología (robótica, blockchain, inteligencia artificial, etc.) está suponiendo un aumento continuo de la productividad.

La cuestión crucial es esa: ¿ganará la productividad a la inflación de salarios?

Hagan sus apuestas.