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En 2017 se va a hablar mucho de Amazon

Amazon está lanzada. Su cifra de ventas sube meteóricamente, y sus beneficios también. Cada vez se mete en nuevos negocios. Y en muchos de ellos con éxito (en otros no, pero no pasa nada…).

Además, en el ámbito del comercio, está desplegando dos estrategias, en mi opinión claramente ganadoras:

  1. Está abriendo tiendas. Por ejemplo enormes librerías por todo estados Unidos, la más reciente en Nueva York. Yo siempre he defendido (pueden verse mis artículos en este blog) que el futuro es mixto: venta por internet y locales físicos (para enseñar, vender y/o entregar el producto, o recogerlo, en caso de devolución).
  2. Está vendiendo cada vez más cosas con su propia marca. Unos comprándolos a terceros, pero pronto veremos que algunos otros fabricándolos en sus propias fábricas.

El gigante americano va abarcando poco a poco los tres ámbitos: producción, comercialización y servicio, en todo el mundo. Es una compañía global en su máxima expresión.

Amazon vende de todo y pronto hará de todo.

Además, en algún sector, como el editorial o los servicios en cloud, ya es claramente el referente mundial. Mañana lo será en los asistentes domésticos robotizados o en el coche eléctrico autónomo.

Como digo, seguiremos hablando de Amazon en 2017. Quizás por todo eso su acción se está cotizando por las nubes.

¿Será capaz Jeff Bezos de gestionar el gigante ahora que se situa como colaborador y/o competidor de prácticamente empresas de todos los sectores?

Por cierto, Bezos tiene el 17% de una empresa que no tardará mucho en valer 500.000 millones de dólares. Hagan números.

Del beneficio a la caja

Muchos pequeños empresarios me preguntan porqué sus beneficios anuales no se reflejan en un incremento de su tesorería. Es algo relativamente complejo de explicar, pero voy a intentarlo.

Si hubiéramos de resumirlo, podríamos decir que la Caja (la liquidez de una empresa) no sólo evoluciona de acuerdo a cómo evoluciona el beneficio, sino que responde a la evolución de otros componentes del balance, como son, básicamente:

– La inversión que se haya hecho en Activos Fijos (maquinaria, utillajes, vehículos, etc.)

– El incremento o decremento que haya experimentado el Capital Circulante

En las pymes el principal culpable de que la Caja no evolucione igual que el beneficio suele ser el Capital de Trabajo o Capital Circulante.

¿Qué es el Capital Circulante? Pues es el resultado de sumar el total de cuentas pendientes de cobrar de los clientes y deudores, más el valor de los inventarios menos el total de cuentas a pagar a proveedores y acreedores. Si usted calcula esa cifra a principios de año y la vuelve a calcular a finales de año, y las compara, puede ocurrir que el beneficio hayan sido 3.000€ pero el Capital de Trabajo haya crecido también en 3.000€ por lo que en la Caja no se vean los beneficios. Podríamos decir que “se los ha comido el Capital Circulante”.

Llamada a los empresarios a adelantarse en la reforma del sistema

Leo en Expansión un artículo firmado por Dominic Barton, socio director de McKinsey&Co. en el que aboga por que sean los empresarios quienes se adelanten y abanderen la reforma del “sistema” antes de que lo hagan los gobiernos populistas. Me parece una recomendación acertada, y valiosa viniendo de quien viene. Mi duda es si los empresarios quieren y pueden hacerlo.

Aunque sí que hay aspectos en los que pueden liderar el cambio necesario. Se me ocurren algunos:

– Abandonar la política de ahorro de impuestos a ultranza. Dejar de usar los paraísos fiscales.

– Avanzar en las políticas sociales en sus propias empresas: igualdad de salarios, eliminación o restricción de la subcontratación, ayudas sociales, fomento de las medidas de responsabilidad social corporativa (RSC)…

De hecho la RSC debería dejar de ser un apéndice de la política empresarial para empaparla y diluirse en toda ella.

Una de las claves que apunta Barton es que los ejecutivos dejen de centrarse exclusivamente en el corto plazo y miren más a largo plazo, porque si no lo hacen chocarán de frente con los cambios sociales que nadie será capaz de digerir de golpe y mucho menos de parar.

Religión vs. derecho y economía

Acabo de leer el informe del sector del libro en España en 2015 y me sorprende comprobar que en dicho año se publicaron en el país 10,5 millones de libros de religión y sólo 2,3 millones de derecho y ciencias económicas. Al menos en número de títulos publicados la cosa está más igualada, porque se publicaron 2.978 títulos de religión y 3.286 de derecho y economía.

Evitar las corporaciones multi-todo

Como ya avisaba el bestseller En busca de la excelencia, las empresas que tienen más éxito continuado a lo largo de los años son aquellas que se dedican a hacer una cosa bien y no muchas más. Es el archiconocido “zapatero a tus zapatos”.

La diversificación sólo es buena si se hace sin salirse del ámbito de competencia de la compañía, buscando llevar sus productos a nuevos sectores y geografías. La diversificación entrando en sectores totalmente desconocidos es muy delicada, y pocas veces tiene éxito.

Dos ejemplos de buena y mala diversificación. Buena: Air Liquide, que a partir de una competencia central de tratamiento del oxígeno, lleva el producto y el conocimiento a sectores tan diferentes como el industrial y el sanitario. Mala: Philips, que produce y vende electrodomésticos o productos de iluminación a consumidores y a la vez sofisticados aparatos a hospitales.

En general, los conglomerados multinegocio no son bienvenidos por los inversores bursátiles, haciendo que corticen con un descuento sobre el valor de sus participadas o sus negocios por separado.

Claro que hay excepciones que confirman la regla, como las americanas 3M o General Electric. 3M es la abanderada de la innovación, y GE lo ha sido de la gestión del capital, aunque últimamente ha tenido que aplicarse en parte el “zapatero a tus zapatos”, vendiendo su división financiera y concentrándose en los procesos industriales, que es lo que sabe hacer. ¡Ah, y también está tratando de deshacerse de su división de electrodomésticos! Todo para volver a recordar el dicho…

¿Quienes serán las estrellas de la bolsa en 2017?

En la bolsa actual, el inversor ha de encontrar, más que nunca, el correcto equilibrio entre riesgo y rentabilidad, entre growth value. La cuestión es: ¿hay compañías que ofrecen un equilibrio de ambos aspectos? ¿cuáles son? ¿cómo identificarlas?

Las empresas value se supone que crecen a una tasa modesta, inferior a la media, pero gozan de una mayor solidez, que les permite pagar jugosos dividendos. Prometen a los inversores menos alegrías, pero también menos sobresaltos. Se acercan más a lo que es un bono y en ese sentido tienen una cierta sensibilidad a los tipos de interés.

Pero eso ya no es tan claro. Tampoco las empresas de valor están exentas de riesgos. Porque aunque los inversores no les piden crecimientos de dos dígitos, sí que les exigen algún crecimiento, y hoy en día los cambios tecnológicos, sociales y regulatorios son constantes, y nadie tiene asegurado su mercado. La seguridad a largo plazo ya no existe; si es que existió en algún momento. Como consecuencia, las empresas de valor (normalmente grandes empresas) se ven obligadas a adaptarse al entorno cambiante, reorganizándose, adoptando estrategias innovadoras, comprando empresas emergentes, abordando nuevos mercados, etc.

Es decir, han de salir de su zona de confort y asumir riesgos, si quieren subsistir a largo plazo. Algunas tienen éxito en ese tránsito y otras no. Kodak no supo evolucionar al mundo digital, pero Nestlé ha sabido reinventarse con productos como las cápsulas Nespresso, por citar dos ejemplos al vuelo. Hay muchos más.

Hoy en día está pasando en muchos sectores delante de nuestros ojos. Como inversores es un fenómeno al que hemos de estar atentos. Porque allí se forjan ganadores y perdedores en términos bursátiles. Y hay que saltar de los perdedores a tiempo y entrar en los ganadores cuando sólo unos pocos lo perciban. Cuanto antes, mejor.

Los medios de comunicación van llenos de noticias que corroboran esta evidencia:

  • En el sector de las telecomunicaciones y los medios se está dando una lucha feroz, en la que se produce una confluencia entre las grandes telecos y los medios de comunicación y de contenidos. Compañías como ATT, Verizon, Telefónica, Google, Yahoo, Facebook, Netflix, Mediaset, A3 Media o Planeta, juegan ya la misma liga. Es un gran sector que podríamos llamar de comunicación y contenidos. Un ejemplo reciente: Verizon ha comprado Yahoo. Hay unos incumbentes (las empresas digamos que “establecidas”) que tratan de defender su castillo, y unos entrantes que aspiran a conquistar esos castillos e incluso a ampliarlos. Las nuevas tecnologías y los nuevos consumidores facilitan el “asedio”.
  • En el sector del software, en el que se impone el negocio recurrente del “software as a service” (SaaS) y la intergración de software, hardware y servicios que se vende como “Cloud” (informática en la nube). Microsoft,  Google, Amazon e IBM, por ejemplo, están convergiendo en ese mercado. Cada uno proveniente de diferentes subsectores. Las fronteras se difuminan. Estamos en la época del todos contra todos.
  • En la automoción y el desplazamiento con automóvil de particulares, se está viviendo el inicio de una batalla descomunal, en la que entra el concepto de economía colaborativa y el coche autónomo y eléctrico. Ahí están los grandes fabricantes de automóviles, pero también las startups Tesla, Über, Hailo, Gett, Carhoo, Addison-Lee, MyTaxi, Cabify, Blablacar, Car&Go, Taksee, etc. Y las grandes tecnológicas de Internet, como Apple, Google o Facebook. Muy recientemente hemos visto como Daimler Benz/Hailo ha comprado MyTaxi. La inversión de las grandes del automóvil en compañías de servicios de taxi es un hecho. Volkswagen ha invertido en la israelí Gett, por ejemplo. Intuir cómo va a acabar esta batalla supondrá ganar mucho dinero o perderlo. Por ejemplo, ¿es Tesla una ganadora o una perdedora? ¿Cómo se verán afectados los fabricantes de automóviles?

Podríamos seguir con más sectores, porque nadie está a salvo.

El inversor ha de hacer su apuesta. Apostar por los entrantes es asumir más riesgo y quizás más rentabilidad en caso de éxito. Es apostar por Tesla en lugar de por General Motors o BMW.

Apostar por los incumbentes es menos arriesgado, pero no está exento de riesgo. Toyota puede parecer una inversión segura, pero ¿y si su apuesta por el híbrido queda obsoleta y su producción empieza a caer año tras año como consecuencia de la adopción de coches eléctricos y de la reducción del número de automóviles en el mundo como consecuencia de las fórmulas nuevas de gestión del desplazamiento?

Recomiendo a los lectores que hagan un repaso de los diversos sectores para identificar quienes pueden ser los ganadores de la batalla del mañana, porque esas serán las estrellas de la bolsa el próximo año y los sucesivos. Eso vamos a intentar hacer en nuestro próximo libro 30 acciones para invertir en bolsa en 2017

Los bancos van a convertirse en empresa de software, y viceversa

Creo que era un directivo de BBVA quien decía que BBVA se iba a convertir en una empresa de software, y me parece que no le faltaba razón.

Como apunta un artículo del profesor Francisco Cortés en el diario Cinco Días, la tecnología ha pasado de ser una ayuda en los procesos administrativos de los bancos a ser el corazón del negocio. Los clientes esperan que se les proporcione la información que requieren en el momento que la necesitan y del modo que mejor les facilite las operaciones o consultas que pretenden hacer. Y quieren que sea a coste cero o muy pequeño.

Es por eso que es imparable la convergencia de la banca y las empresas tecnológicas. El dinero es información digitalizada cada vez más. Y no hacía falta que llegasen los bitcoins para que lo supiéramos.

¿Es momento de invertir en bancos españoles?

Poco a poco van mejorando sus perspectivas de negocio, y de mejora de sus cotizaciones, pero los riesgos, a corto y a largo plazo, subsisten, tanto locales (economía española y europea) como tecnológicos (sector fintech).

Si ha de invertir en alguno, hágalo en Santander. Creo que es quien tiene un mejor balance rentabilidad-riesgo, al precio de cotización actual.

Saber decir que no

Google y Facebook le dijeron que no a Yahoo en el 2000 y el 2006 respectivamente, y acertaron.

Yahoo le dijo que no a Microsoft cuando quiso comprarla por 44.600 millones de dólares en 2008, y se equivocó.

desde luego, una buena lección para cualquier emprendedor.

¿Estamos a las puertas del fin del dinero negro?

Los avances a nivel mundial en la desaparición del dinero abren una esperanza a la posibilidad de la desaparición del dinero negro, con lo que ello supondría de salto descomunal en la economía mundial.

Se abre una ventana de esperanza.

La implantación del pago con móvil parece imparable, y se apunta como el principal enemigo de la economía sumergida, ya que cada vez habrá más países dispuestos a limitar las transacciones en metálico, y en algún momento a eliminarlas del todo.

La Eurozona ya ha tomado la decisión de ir eliminando los billetes de 500€. Algunos países, como Bélgica, han prohibido las transacciones por encima de una cantidad.

En ese contexto, hay un país, India, que está en el proceso de generalizar la banca por móvil y las transacciones por móvil, abriendo una puerta a la aparición de una economía sumergida que se estima en 460.000 millones de dólares, una cifra que supera el PIB de Argentina.