Valoración de empresas

¿Veremos el fin de la electricidad centralizada?

Creo que la respuesta es obvio: lo veremos. La cuestión es CUÁNDO.

La evolución de las energías sostenibles ya hace posible que los consumidores instalen en sus edificios sistemas de generación de energías sostenibles (solar y eólico, principalmente, pero quizás no exclusivamente). Y eso vale para viviendas, locales de negocio o naves industriales.

Existe, pues, un futuro escenario de electricidad descentralizada.

Me pregunto que pasará con el sector eléctrico cuando este escenario se vaya concretando más, y empiecen a perder clientes y a reducir su facturación.

Incluso es perfectamente realista un horizonte a largo plazo en el que la industria de la electricidad entre en crisis.

¡Otro sector clave de la economía actual sometido a la incertidumbre de un futuro de posible desaparición!

Soy muy pesimista con la bolsa

No es un pesimismo digamos coyuntural, de corto plazo, sino estructural. Creo que las bolsas están al inicio de un ciclo especialmente negativo que al menos durará unos 4 años. Lo veo así de negro.

La razón principal para que piense así es que veo a la humanidad en un punto de inflexión a nivel social y en consecuencia también económico. Se están experimentando tal cantidad de cambios que estamos en los albores de un mundo completamente nuevo, en lo político, en lo social y en lo económico. Como consecuencia, creo que las empresas cotizadas, en general (siempre habrá honrosas excepciones), están sometidas a ese cambio, y no siempre serán capaces de sobrevivir al mismo. es más, me cuestiono si esas empresas cotizadas, que son por definición grandes empresas, muchas de ellas verdaderos mastodontes, pueden ser capaces de adaptarse a los nuevos tiempos. La mayoría no lo son.

Para reafirmarme en la idea me he detenido en repasar algunas de las empresas del IBEX35, y en destacar los retos que las enfrentan al cambio que se impone en la sociedad del siglo XXI. Como verán mis lectores, no es un cambio caprichoso, que sea fácil de adoptar por las empresas actuales, sino un cambio impuesto por la propia evolución de la población mundial y la sostenibilidad del planeta.

Empecemos, por orden alfabético:

Las energéticas: Acciona, Endesa, Iberdrola

La primera compañía es un caso de empresa que fue capaz de vislumbrar con antelación el surgimiento de las energías alternativas y ha pasado de ser una compañía constructora a una de energía. En ese sentido está en línea con el cambio. Pero nadie se puede dormir en los laureles. La amenaza para las empresas de generación de energía eléctrica es el autoconsumo y, en general, el movimiento MENOS CONSUMO. Cuando las tecnologías, los costes y la regulación permitan que los consumidores se produzcan su propia energía eléctrica sostenible, las eléctricas tendrán una caída de demanda considerable. Y no estamos tan lejos de que eso pase. Sobre todo en los grandes consumidores de electricidad.

A cambio, en positivo, les llega el coche eléctrico y el surgimiento de la electrolineras, lo que implicará un impulso al consumo eléctrico.

En definitiva, las eléctricas lo tienen relativamente bien, pero no pueden dormirse en los laureles.

¡Ah! Y me olvidaba de un riesgo latente que las afecta: la regulación. La incertidumbre en cuanto a la política global, y la explosión de populismo por doquier, no son un buen augurio para estas empresas tan pendientes de los gobiernos.

Aena, Amadeus, Ferrovial, IAG, Meliá

Creo que en los próximos años veremos una reducción de la movilidad aeronáutica. El movimiento MENOS AVIONES, MENOS TURISMO, que trata de convencer a la población mundial que no tiene sentido abusar del avión, que es uno de los medios de transporte que más contaminan, se extenderá por todo el mundo. Ya se habla de ello en Noruega o Alemania, donde hay quien propugna que no deben tomarse más de 3 vuelos intercontinentales al año, y nunca volar por menos de 1000 kilómetros. Ello conllevará un impacto muy fuerte para lineas aereas, sistemas de reservas, aeropuertos y cadenas hoteleras.

O se avanza en ese sentido o nos cargamos el planeta. ¡Y entonces sí que se acabó el negocio!

Obviamente, habrá quien sepa posicionarsse en ese nuevo mundo; pero habrá quien no. En cualquier caso sobrarán aviones, aeropuertos y hoteles.

Los 6 bancos del IBEX

Es evidente que, aparte del problema esperemos que coyuntural de unos tipos de interés muy bajo que no les deja margen de negocio de intermediación, la banca está sometida al impacto estructural de tres factores: digitalización, virtualización y desintermediación. Esos factores están literalmente desintegrando el negocio bancario como se conocía hasta ahora, y está obligando a la banca a desmembrarse en varios negocios, que compiten con players diferentes: asesores financieros, asesores robotizados, gestores patrimoniales, plataformas de pagos, plataformas de crédito, monedas virtuales, etc…

Un sector que está sufriendo la mayor reconversión de su historia, y que probablemente no existirá como tal dentro de 15 años.

En ese contexto se imponen las operaciones corporativas en todas las direcciones, separación de negocios, fusiones, etc. El que no se mueva no saldrá en la foto.

No es necesario indicar que la banca no está de moda, y podríamos hablar, entre los más jóvenes, de un movimiento que podríamos calificar de MENOS BANCOS.

Las telecos: Cellnex, Masmovil, Telefónica

No deja de ser una paradoja que sus negocios estén amenazados por la tecnología, pero así es. Los teléfonos fijos están muertos, en favor de los omnipresentes móviles, el consumo de linea ha pasado a ser consumo de datos, porque ya se puede llamar si usar la linea, y así sucesivamente. Todo ello ha generado oportunidades para quienes han sabido sacar provecho del cambio, como Masmovil en España, pero todo el sector está amenazado por las grandes tecnológicas, que le tienen echado el ojo.

En los últimos tiempos los accionistas de las empresas de infraestructura, como Cellnex, han ganado más dinero que los de las telecos; con eso está dicho todo.

También aquí se imponen las operaciones corporativas. La Union Europea ha de tomar una decisión urgente.

Acerinox, ArcelorMittal, CIE Automotive

Otro movimiento que debe preocuparnos a todos (económicamente hablando) y en especial a las empresas que dependen de la evolución del sector automoción es el movimiento MENOS COCHES. La industria automovilística está abocada a reducir su producción y a concentrarla en coches eléctricos que sean más sostenibles. Eso implica menos acero, menos metal, y en definitiva menos coches. La industria auxiliar del automóvil y la del acero van a sufrir una importante reducción de su cifra de negocio en los próximos años.

La industria del acero también se verá afectada por el cambio en los hábitos de construcción, evolucionando hacia materiales de mejores características energéticas.

Inditex

La estrella de la bolsa española, su compañía más valiosa, tampoco está a salvo de la ola de cambios. A Inditex la afecta el movimiento MENOS ROPA, que aboga por un mayor aprovechamiento de la ropa, rompiendo con el ciclo comprar-tirar-comprar que ha sido la propuesta de valor principal de Inditex y otras marcas de moda-consumo. ¿Las consecuencias? Pues un parón en su crecimiento y una caída importante de su valor.

¿Nos llevará al final del modelo Zara?

Mediaset

Las antiguas cadenas de televisión están padeciendo lo que podríamos llamar el movimiento MENOS TELEVISION. Las nuevas generaciones ya NO consumen televisión, por lo que cadenas como Mediaset están condenadas a desaparecer cuando desaparezca la generación que aún se pone cada día al frente del televisor, y que cada día es más vieja y cada día tiene menor valor publicitario.

Las cadenas está tratando de contrarrestarlo, pero la competencia de las telecos (que se han metido en los contenidos, como una salida a su propia crisis) y los nuevos entrantes, como Netflix, HBO, Disney, etc., están haciéndoselo muy difícil.

Repsol

Estamos en un mundo donde se impone el MENOS PETROLEO, y el MENOS PLÁSTICO, además del ya citado MENOS COCHES. Es imparable. Eso supone un gran problema para Repsol, al que ya está tratado de hacer frente metiéndose a compañía eléctrica con la compra de activos de Viesgo.

Pero la tendencia es imparable: el petróleo no está de moda, ni puede que lo vuelva estar nunca más.

Viscofan

Otra tendencia imparable es el movimiento MENOS CARNE. El impacto sobre una empresa como Viscofan es obvio. Está claro que los envoltorios de Viscofan no solo pueden envolver carne, pero es que la comida procesada también está cuestionada. Se pretende favorecer la comida de proximidad y las legumbre y hortalizas. Malas noticias para Viscofan.

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Como puedes ver en este repaso rápido y seguramente impreciso y parcial, querido lector, casi no se salva nadie.

Yo creo que estamos en un momento en que la creación de valor está en las empresas medianas y pequeñas no cotizadas. Probablemente más en las medianas porque tienen una mejor relación riesgo-rentabilidad. Por eso mi consejo es reducir la exposición a las bolsas y aumentarla, si se puede, al private equity y en menor proporción al capital riesgo.

 

 

 

¿Será la puntilla para General Electric?

Leo hoy que hay un analista norteamericano que defiende en un informe que la contabilidad de GE es un fraude. Al hacerse público la cotización de la compañía ha caído un 15%.

El analista no es un cualquiera; es quien destapó el fraude de Madoff.

¿Será cierto? De ser así, ¿será la puntilla para GE?

Uber, un caso de libro

Leemos estos días que Uber sigue perdiendo miles de millones de dólares, y su CEO promete que el año que viene acabarán las pérdidas.

La historia de Uber me ha hecho pensar que en otros países una iniciativa empresarial como la de Uber habría acabado en quiebra. En España, sin duda alguna.

Los norteamericanos tienen cuatro cosas que son imprescindibles para sacar adelante un Uber o un Tesla (o un Apple, un Google o lo que sea:

  1. Una ambición global.
  2. Una capacidad de gestión excelente (de las mejores, si no la mejor del mundo).
  3. Un mercado enorme. Quizás el mayor del mundo y el más abierto a la innovación.
  4. Unos recursos de capital monstruosos, que acompañan a los proyectos, sin miedo y sin regatear esfuerzos, hasta el final.

¡Cuánto daríamos en España (o en cualquier otro país) por tener los cuatro!

Es verdad que últimamente casi todos los nuevos proyectos nacen con ambición global, quizás incluso más que en EEUU, pero no es suficiente. Además ellos tienen un arma que no es menor: su idioma de base es el inglés. Nosotros tenemos que adoptarlo, y lo hacemos, pero no es lo mismo, ¿verdad?

En cuanto a capacidad de gestión, hacemos lo que podemos. Tenemos buenos gestores, especialmente rápidos e intuitivos, pero la cultura del control y la gestión ordenada de proyectos es norteamericana. En eso no hay quien los gane. Son ellos quienes llevaron un hombre a la Luna; con eso está dicho todo.

Y en lo que no podemos objetivamente competir en cuanto a mercado propio (doméstico) y recursos de capital.

El mercado norteamericano es 50 veces mayor que el español, y seguro que más del triple que todo el europeo. Y no solo eso, sino que el comprador yanqui, sea por educación o por lo que sea, está siempre abierto a probar nuevas cosas, a apoyar al que empieza, sin miedo a equivocarse. Ya saben que quien no prueba no avanza. En Europa no es tan así. Y en España menos. Y no solo es querer sino también poder, porque estamos hablando de un consumidor con una renta per capita muy alta, que se permite comprar sin pensárselo mucho. Es una gran ventaja para lanzar un servicio como Uber o similar.

Por último pero no menos importante, el capital también apoya a las nuevas ideas y no pide beneficios para seguir invirtiendo, confiando en que al final del túnel (son pacientes, porque son inteligentes) llegará el beneficio de verdad. Y si no que se lo digan a quienes invirtieron en Apple o Google o Facebook, por citar a las más grandes, empresas que empezaron de cero y ahora valen miles de millones de dólares.

En fin, toda una lección de hacer empresa. No es casualidad que las mayores empresas del mundo sean estadounidenses.

¿Veremos el hundimiento de General Electric?

Una compañía antes admirada por todo el mundo, encabezada por el encumbrado Jack Welch, paradigma de la gestión en la segunda mitad del siglo XX, no encuentra el norte en lo que llevamos de siglo XXI. Aunque sigue siendo un gigante, muchos nos preguntamos si no es un gigante con pies de barro.

¿Llegaremos a ver su hundimiento? Cuando un transatlántico empresarial como este pierde su rumbo, es muy difícil enderezarlo. Es más, los intentos desesperados de hacerlo solo consiguen aumentar la confusión.

En fin, como digo, veremos. Si eso pasara, podríamos extraer muchas lecciones.

¿Es posible un Santander-Commerzbank?

La fusión entre Deutsche Bank y Commerzbank, los dos grandes bancos alemanes, ha quedado descartada. Eso deja a Commerzbank libre para buscar otros socios. La verdad es que me ha hecho pensar en la posibilidad de que este sea el Banco Santander. A simple vista y sin pensarlo en profundidad, lo reconozco, me parece que la entidad combinada tendría sentido.

Incluso me planteo (no lo sé): ¿podría Santander encontrar en Commerzbank el Consejero Delegado que lleva buscando (tras la frustrada nominación del italiano)?

Veremos.

¿Qué rentabilidad compensa el riesgo que corro con esta inversión?

Los inversores no estamos haciendo continuamente esa pregunta. Y no tiene fácil respuesta.

Es normal que bancos o gestores de proyectos de todo tipo, como promociones inmobiliarias o fondos de capital riesgo o de private equity, o incluso puros especuladores, nos ofrezcan inversiones en las que prometen rentabilidades por encima de las habituales y ya confíen que nos deben resultar atractivas. Pero ¿qué hace que una tasa de rentabilidad prometida sea atractiva? Pues que el plus de rentabilidad frente a una inversión sin riesgo supere el plus de riesgo que el inversor considera que dicha inversión conlleva.

El problema es que ese plus de riesgo es algo completamente subjetivo. Para una persona una inversión conlleva una prima de riesgo del 10% y para otra puede ser del 5%.

Nos viene  ayudar en estos casos la comparación con otros instrumentos de inversión similares, por ejemplo.

Yo quiero traer a colación aquí un dato que espero que al menos dé que pensar a mis lectores: La tasa de rentabilidad que los inversores exigen a las obligaciones españolas a 10 años es más de 20 veces la tasa que le exigen a las obligaciones a 1o años alemanas. Las alemanas las compran con el 0,05% de rentabilidad anual, y las españolas con el 1,15% Es un dato sorprendente pero real.

Si usted debe evaluar una propuesta de inversión que le hace alguien y la compara con la rentabilidad de las obligaciones del gobierno de España a 10 años, ¿qué multiplicador le pediría? Piense que si fuera también de x20, nos iríamos a una rentabilidad del 23%

 

Un intento de entender el comportamiento de los mercados financieros

Ante este final de annus horribilis de los mercados financieros en todo el mundo, el inversor necesita entender qué está pasando, aunque sólo sea para tratar de encontrar algún atisbo causa-efecto.

Voy a intentar dar mi versión a mis lectores.

Estamos bajo el efecto de tres factores:

  1. Ante todo, lo más inmediato, con efectos a corto plazo, tenemos los sobresaltos políticos, consecuencia de las actuaciones gubernamentales o de lo que podríamos llamar «los avatares de la política». Estoy pensando en las decisiones del actual presidente de los Estados Unidos, el embrollo del Brexit, las noticias -siempre negativas- de los países de Oriente Medio, Corea del Sur, Rusia-Ucrania, China-EEUU, la OPEP, etc. Son tantas las fuentes de noticias, que desgraciadamente es habitual despertarnos cada semana con una mala noticia. Es lo que hace que las bolsas caigan en un día para subir al siguiente, para volver a caer al siguiente…Aunque, en el fondo, si la cosa se quedase aquí, podríamos aplicar el famoso dicho «mucho ruido y pocas nueces…» Quizás el elemento político que actualmente está haciendo más daño es el mantenimiento del pulso China-EEUU en relación a la guerra comercial. Si se llegara a un acuerdo aceptable en este tema, que sacase del mercado el escenario de una caída forzada del comercio mundial, los mercados notarían un alivio considerable.
  2. La segunda capa, de impacto en el medio plazo, es la actuación de los bancos centrales, que apunta en la dirección de una recuperación de los tipos de interés después de años de intereses muy bajos o nulos. La cuestión aquí es: ¿están acertando los bancos centrales en su política de tipos? No es una tarea fácil, porque si se retrasan a subirlos recalientan la economía y pueden provocar inflación, y si se adelantan provocan el pánico y favorecen la entrada en recesión. Además, por si el escenario fuera poco complicado, cada banco central va a su ritmo, y así como la FED está subiendo tipos, el BCE no lo hace aún (aunque avisa que lo hará), y el Banco Central Chino se plantea bajarlos.
  3. Por último. la tercera capa es la más poderosa y afecta a todo el mercado a corto, medio y largo plazo: las grandes tendencias globales. Estamos hablando de la digitalización, que apoya el éxito de las grandes tecnológicas y que pone en jaque el status quo de muchos sectores, como la banca o los hoteles, por no decir el retail; del auge de las energías renovables en un mundo que debe ser más sostenible, que afecta al petróleo y a la automoción, ensalzando el coche eléctrico (y justificando las valoraciones astronómicos a de algunas empresa, como Tesla); del envejecimiento de la población, que provoca miedo a la quiebra de los sistemas de pensiones occidentales y que empuja a los sectores relacionados con la salud y el cuidado de los mayores; del reequilibrio geopolítico que implica que China, India y el Sudeste Asiático inclinen hacia Asia la balanza económica mundial, lo que hace que las oportunidades de valor estén más en Asia que en América o Europa.

Es difícil lidiar con todos estos factores (y los que seguramente me dejo), pero el lector ya podrá apreciar que estamos en un escenario muy complejo, que hace muy difícil manejarse en los mercados financieros. Aún así, los que lo hacen se agrupan, en mi opinión, en dos «escuelas»: los que se tratan de ganar dinero fijándose principalmente en los factores 1 y 2, y por tanto buscando la rentabilidad en el corto-medio plazo, y los que lo hacen fijándose en los 3 y2, y por tanto buscando sumarse a una tendencia a largo plazo, y encontrar la rentabilidad en el medio-largo plazo. Yo soy de los segundos. Creo que es una postura más sosegada y menos expuesta al infarto de miocardio.

En estos momentos en que vamos a acabar 2018 con pérdidas generalizadas en nuestras carteras de acciones y bonos, sólo podemos confiar en que nuestros gestores estén acertados en el largo plazo.

De lo contrario, deberemos cuidar de nuestra salud.

General Electric. La caída de un gigante

Alguien habrá de estudiar las razones que han hecho de la General Electric del mítico Jack Welch una empresa normal, sin un rumbo claro, que pierde valor a marchas forzadas.

Hoy estreno un iPad Pro

Soy un cliente convencido de Apple. Alguien que contribuye a que sea la compañía más valiosa del mundo. He de reconocerlo. Pero es que Apple nos facilita tanto la vida que lo que nos da no tiene precio.

Aparte de un iPhone, tengo un MacBook Air en el despacho y ahora este iPad Pro, en formato grande, con el iPencil y con el teclado-tapa. Mis primeras impresiones son muy positivas. No quiero entrar en detalle aquí porque este. Blog no va de eso, pero es una informática cada vez más user friendly, cada vez más portátil y más integrada en nuestra vida diaria.

Apple presenta este nuevo iPad Pro como un ordenador de sobremesa, y realmente lo es. Ahora mismo estoy escribiendo en el teclado-tapa y tengo al lado el MacBook abierto, y son conceptos que se asemejan. Aunque ocupando cada uno un puesto concreto, siendo el iPad más portátil que el iMac, que ya lo es y mucho…

En fin, no pretendo hacer publicidad de Apple (no gano nada con ello), sino compartir mis sensaciones con mis lectores.

¡Ah! Una cosa más, pretendo, con este artefacto, hace realidad por fin mi anhelo de abandonar del todo el uso de la impresora para tener a mano documentos diversos. Todo va a ir aquí. O eso espero. Os iré contando.