Personal

Llamada a los empresarios a adelantarse en la reforma del sistema

Leo en Expansión un artículo firmado por Dominic Barton, socio director de McKinsey&Co. en el que aboga por que sean los empresarios quienes se adelanten y abanderen la reforma del “sistema” antes de que lo hagan los gobiernos populistas. Me parece una recomendación acertada, y valiosa viniendo de quien viene. Mi duda es si los empresarios quieren y pueden hacerlo.

Aunque sí que hay aspectos en los que pueden liderar el cambio necesario. Se me ocurren algunos:

– Abandonar la política de ahorro de impuestos a ultranza. Dejar de usar los paraísos fiscales.

– Avanzar en las políticas sociales en sus propias empresas: igualdad de salarios, eliminación o restricción de la subcontratación, ayudas sociales, fomento de las medidas de responsabilidad social corporativa (RSC)…

De hecho la RSC debería dejar de ser un apéndice de la política empresarial para empaparla y diluirse en toda ella.

Una de las claves que apunta Barton es que los ejecutivos dejen de centrarse exclusivamente en el corto plazo y miren más a largo plazo, porque si no lo hacen chocarán de frente con los cambios sociales que nadie será capaz de digerir de golpe y mucho menos de parar.

Lágrimas por José Manuel Lara Bosch

José Manuel Lara ha muerto con apenas 68 años y hoy he derramado lágrimas por él.

José Manuel fue mi primer jefe. A los 22 años, en 1976, entré en Planeta como adjunto al director general, que era el hijo del dueño, él.  José Manuel tenía sólo 30 años (nos llevábamos sólo 8 años).

Me siento un privilegiado por haber podido trabajar a su lado durante 4 años. De hecho, esos años me inocularon la pasión por los libros y por el negocio editorial, que pasados muchos años me llevaron a crear mi propia editorial, un negocio que exige vocación y generosidad.

A pesar de que había heredado la empresa de su padre (el carismático José Manuel Lara Hernández), o quizás por eso, JMLB era un editor de una pieza, una persona brillante que bordeaba la genialidad. Creo no exagerar si digo que era una fuerza de la naturaleza. Recogió la obra de su padre y la elevó a un nivel inusitado, haciendo frente a todos los retos estratégicos que se cruzaban en el camino. Espero que sus sucesores sepan continuar con su legado y engrandarlo al menos al mismo nivel que él lo hizo. Los españoles debemos agradecerle que creara el grupo editorial líder de los contenidos en castellano en el mundo y lo situara entre los 10 mayores grupos editoriales del planeta.

Descanse en paz.

¿Separar el trabajo del resto de la vida es bueno o malo?

Parece que hay una clara coincidencia, últimamente, en que no hay que separarlos. Que la vida es un todo inseparable. Que el trabajo es parte de la vida, del mismo modo que el ocio lo es, o la vida familiar. Que mirar a la vida como un todo holístico es mucho más saludable que hacer separaciones, compartimentos estancos.

Yo creo que están en lo cierto, aunque hay que saber hacerlo, y hay que entrar en los matices. Quizás lo haga otro día.

La delgada línea

Hay un amplio debate entre los economistas norteamericanos sobre si los subsidios a los desempleados pueden llegar a convertirse de subsidios por no trabajar en subsidios para no trabajar. Es decir, si son un incentivo a la holgazanería.

Los políticos de derechas siempre han pensado un poco así, pero ahora se lo están planteando incluso economistas de izquierdas.

Es la cuestión de cuando una ayuda traspasa una delgada línea y se convierte en un chollo, hablando en términos coloquiales, y desincentiva al que la recibe para tratar de dejar de recibirla en algún momento, para dejar de ser merecedor de ella.

En España, por desgracia, se ven muchas ayudas como chollos que no hay que perder, y se hace todo lo posible para no perderlas, cuando debería ser justamente al contrario. Supongo que es así en muchos países. Es responsabilidad de los políticas hacer que no lo sea.

Lidl promueve alimentos asiáticos. ¿Y los productos españoles olvidados?

Vengo a escribir este post llevado por la ira, he de reconocerlo. No es algo normal en mi. Acabo de ver un anuncio de Lidl en televisión en el que promociona alimentos de Asia. ¡En lugar de promocionar alimentos españoles, que los hay y muy buenos, en todos los rincones del país, promociona alimentos del otro lado del mundo!

Tenemos a los productores de frutas con grandes excedentes debido al veto ruso, y tenemos grandes stocks de productos de todo tipo pudriéndose en los almacenes, o vendiéndose a precios ruinosos. Y vendemos productos asiáticos, que sólo para traerlos aquí dejan una huella medioambiental enorme.

Así no es de extrañar que nuestra balanza comercial empeore, como acaba de registrarse en el segundo trimestre.

¿Alguien se encargará de hacérselo saber a Lidl? ¿Los consumidores llegarán a boicotear a una cadena que actúa contra los intereses obvios del país que la acoge?

Así no saldremos nunca de la recesión, no haremos crecer nuestras empresas y no rebajaremos el paro que ahoga a nuestra sociedad…

¿Está la euroesclerosis afectando a los EEUU?

Esa es la pregunta que se hacen en Bloomberg en un artículo que recomiendo a mis lectores, y que encontrarán (en inglés) en el siguiente enlace: http://www.bloombergview.com/articles/2014-08-29/eurosclerosis-comes-to-the-u-s?alcmpid=view

Parece que en los Estados Unidos están preocupados por la evolución del desempleo porque no es oro todo lo que reluce. Incluso reclaman un sistema de aprendices similar al alemán, algo que todos envidiamos, pero que nadie es capaz de replicar al mismo nivel.

Visto desde la perspectiva europea, es penoso ver como no encontramos la fórmula para ligar la recuperación del PIB a una recuperación real del empleo. Y todavía es más descorazonador ver que aquellos países, como EEUU, que considerábamos paladines de la flexibilidad y de la gestión de las crisis, no lo hacen tan bien como pensábamos…

Por útimo destacar que el el artículo citado se refieren a un estudio sobre la UE que comentaré en mi próximo post, pero que parece que valdrá la pena leer.

Trabajo part-time

Las cifras de trabajadores part time en Estados Unidos son superiores al 20% y en Alemania casi están en el 30%

¿Es el trabajo part-time la forma de abordar el problema del desempleo en el futuro? Grandes empresarios, como Larry Page de Google, Carlos Slim de América Móvil o Richard Branson de Virgin, están sugiriendo que se avance en ese sentido. La pregunta es si realmente esa es la solución, o sólo un parche.

Cafeterías con mucho más personal que en España

Otro hecho que corroboro es que las cafeterías en San Francisco (y es algo que pasa en todos los Estados Unidos) tienen entre el doble y el triple de personal que en España. En la que estoy ahora hay al menos 6 personas. En una similar en España habría 2. El resultado es que el servicio es mucho mejor que en nuestro país.

¿Las razones? Se me ocurren varias:

– los salarios son proporcionalmente más bajos

– la flexibilidad laboral es muy superior (en horarios y demás condiciones)

– los costes sociales son más bajos que en España

– y lo último pero quizás lo más importante, que el despido no tiene coste o éste es despreciable, con lo que los empresarios pueden contratar y despedir con más facilidad.

¿Cuál es mejor sistema para los clientes y el empleo? Yo no tengo dudas: éste.

Apple es profeta en su tierra

Estoy en una cafetería en San Francisco y compruebo que Apple es profeta en su tierra. Se puede decir que todo el mundo tiene aparatos Apple, destacando el MacBook y por descontado el iPhone. Los pocos portátiles que no son Apple son una absoluta rareza.

Las tiendas Apple abundan y están siempre llenas de clientes. No parece que se agote el poder de Apple.

Cuatro sentimientos que acaban con una empresa

Los leo en un informe de McKinsey. Viene a decir que si usted los detecta en su empresa, debe atacarlos de inmediato, porque la fuerza de lo malo es mucho mayor que la de lo bueno.

Son:

1. El pasotismo. El miedo o rechazo del personal a asumir responsabilidades. “No vale la pena”. Me recuerda a los empleados de las cajas de ahorros que preferían no ser directores de oficina, porque sólo veían inconvenientes y ninguna ventaja.

2. La sensación de injusticia, de sentir que la dirección no trata a todos igual, y que toma decisiones sin teer en cuenta en absoluto al personal. Suele ir unido a la falta de transparencia.

3. El desánimo. La sensación de que los problemas de la empresa no tienen solución. “Esto no hay quien lo arregle”.

4. El anonimato. Empleados que se sienten anónimos y/o jefes que son anónimos. “Nadie se preocupa de mi, a nadie le importo”. Es una sensación de que la empresa no es de nadie, y por tanto no le importa a nadie, y se puede hacer lo que sea… “Aquí todo vale”.

Algún lector pensará que una empresa que sufra estos síntomas de enfermedad está condenada a desaparecer. Quizás sí, pero no siempre. Hay soluciones.