Personal

166.000 aspirantes para 4.000 puestos de funcionario de Correos: Quo vadis España?

Es una noticia que me hace pensar. Estos son los pensamientos que me vienen a la cabeza:

  1. Los funcionarios de Correos deberían estar orgullosos de su puesto de trabajo, ya que tanta gente lo querría tener. ¿Lo están? ¿Actúan en consecuencia? A mi no me lo parece. Siempre que he interactuado con ellos me ha parecido que su motivación era muy baja, por no decir nula. Obviamente no es una muestra válida, pero me parece que mucha gente piensa lo mismo que yo.
  2. Si el estatus de funcionario no reuniera los privilegios que reune, y en especial la imposibilidad de ser despedido, ¿habría tanta demanda?
  3. ¿Piensan los candidatos que el puesto es un chollo? Creo que es obvio que si. O al menos en comparación con otras alternativas laborales que puedan tener a su alcance. Quizás lo que buscan es sencillamente «un trabajo para toda la vida», que es algo que ya solo está a merced de los funcionarios. Y quizás por eso no lo tienen los demás mortales. Y quizás por eso los funcionarios tienen el poder que tienen…
  4. Yo pensaba que la atracción del trabajo de funcionario había mermado en España, y que había gente que prefería ser ingeniero, lampista, técnico especialista, directivo, empresario… Pero me lo voy a replantear ante estas noticias.
  5. Obviamente el país tiene un problema si pasan estas cosas. Pero creo que esto ya lo sabíamos. Mucha gente prefiere un monótono trabajo en Correos que una carrera profesional que represente una oportunidad de progresar más allá de los trienios y demás privilegios funcionariales.

En fin, leer esto me hace ser más pesimista sobre nuestro futuro como país. Lo siento.

La nueva (y extraña) ortografía del español o castellano

Aunque no son cambios recientes, porque están publicados por la Asociación de Academias de la Lengua Española y la Real Academia Española en 2010, me apetece compartir con mis lectores algunas de las muchas novedades que pugnan por asentarse en el buen escribir en español, con mayor o menor éxito.

Fuera los acentos

Los acentos (o tildes, como se dice en fino) han desaparecido de algunas palabras que siempre habíamos acentuado.

Por ejemplo de el adverbio “solo”, que habíamos acentuado en determinados casos, deja de acentuarse siempre. Cuando pueda producirse confusión, las academias sugieren pasar a “solamente”.

Los adverbios “este, esta, estos, estas”, que también acentuábamos, no se deben acentuar nunca.

Algunas palabras agudas, como “guion, truhan, lio o frio” tampoco deben acentuarse. Son los llamados monosílabos ortográficos.

Ya creo conocido el cambio que sugiere que la “o” entre cifras no se acentúe (como venía haciéndose): “4 o 5”

Y así más casos.

Fuera la g final

Aunque suena un poco castizo, las academias sugieren que algunas palabras venidas del inglés, como “catering, casting, marketing o parking” se escriban sin la g final: “cáterin, castin, márquetin o parquin”. La verdad es que a mi me cuesta adoptarlas.

Despegar el % del número

Otra sugerencia interesante es que el signo % debe escribirse despegado del número que acompaña: “15 %” en lugar de “15%”. A mi también me cuesta, pero trataré de seguirlo.

¿Tras o Trans?

En general sugieren “tras”, como “trascendental, transportar o trasparente…”. Lo asumo, aunque me cuesta adoptarlo en algunas palabras que tengo muy enraizadas.

Pero, ojo, se mantiene el “trans” cuando la palabra que sigue empieza por “s”, como “transexual”. La verdad es que no nos lo ponen fácil.

El lío de las palabras compuestas

La verdad es que en las palabras compuestas las normas con muy complicadas.

Como regla general el prefijo se escribe unido a la base si es una palabra, o separado si son varias palabras. Y si es una sigla, número o nombre propio, con un guión. Así se escribe: “Vicedecano, minientrevista..” pero “ex director general, pro Barack Obama” o “anti-OTAN, sub-16, pro-Trump”.

Vaya lío, ¿no?

¿Pos o post?

Se deberá escribir “posdata, posoperatorio, posguerra” y no “postdata, postoperatorio o postguerra”.

Conclusión

Cada vez parece más complicado escribir en español. El consejo que doy, y que yo me auto aplico (he dejado lo que me corrige el corrector del iPad), es que leáis mucho (de buenos autores o medios de comunicación) y escribáis como os venga de forma natural. Lo esencial es escribir con buenos contenidos y no dudar en cada palabra. Un poco de tolerancia en esto, como en tantas cosas, no nos vendrá mal.

El siglo de la proliferación de los viejos como muertos vivientes

Es muy triste ya a la vez muy preocupante, pero es un problema creciente al que, además, yo no le veo solución: la proliferación de ancianos pobres y solitarios que literalmente estamos viendo deambular por loa barrios periféricos de las ciudades sin futuro ni esperanza. Son como muertos vivientes, literalmente. Solo viven esperando a la muerte. Solos, desnutridos, desatendidos en general.

Es el resultado de una sociedad que no puede/quiere atender a sus ancianos, porque la combinación de varios factores, como la baja natalidad, la crisis económica, el encarecimiento de la vivienda y la tensión competitiva que ataca a los valores familiares y fomenta el individualismo, deja de lado a los viejos. ¡Que además se mueren más tarde de lo que debieran!

Hablamos de muchos retos que tiene nuestra actual sociedad, pero a menudo nos olvidamos de este, que es un drama que tenemos a las puertas de casa. Está bien que nos preocupemos por la inmigración, pero ¿qué hacemos con nuestros ancianos?

¿Son unas residencias dignas y accesibles la solución? ¿Debemos avanzar con el tratamiento de la eutanasia?

En cualquier caso, el problema, dado el envejecimiento de la población, no va a ir a menos, sino a más; a mucho más.

No tengo la solución, pero habrá que encontrarla.

El libro ¿Aún no eres freelance? ya está a la venta

Espero que los lectores de este blog me perdonen que siga haciendo publicidad del libro sobre el trabajo autónomo que cité hace unos días: ¿Aún no eres freelance?Ya está a la venta en la web de la editorial:  http://www.libros de cabecera.com

La editorial lo envía sin gastos a cualquier lugar de España. También existe la opción de comprarlo en formato electrónico.

¡Ah! Y también está a la venta en todas las librerías de España y desde luego en Amazon.

Espero que os guste y me mandeis vuestros comentarios.

Y si alguno se anima a escribir un libro, en Libros de Cabecera estaremos encantados de publicárselo.

La adicción a las redes sociales está generando “drogodependencia”

Un estudio de la Universidad de Michigan ha apuntado que el uso obsesivo de las redes sociales, que afecta a una parte importante del tercio de la humanidad que son usuarios de las mismas, está afectando a esas personas en su vida profesional y familiar, haciéndoles actuar, de alguna manera, del mismo modo que actúan los drogodependientes.

Es algo que debe hacer pensar a la sociedad en general y a las empresas en particular, por las funestas consecuencias que puede arrastrar.

Lo que empezó, y es, una herramienta positiva de intercambio y socialización, está derivando en muchos casos en una obsesión y un problema.

Como sociedad hemos de encontrar soluciones.

Salario bruto, salario neto

Me han pasado un artículo de Daniel Lacalle en el diario digital El Español (elespanol.com), titulado “El dosmileurista mileurista”, que hace una reflexión crítica sobre la mala costumbre española de hablar de salario neto en lugar de salario bruto, sin tener en cuenta que el salario real, el coste real que paga la empresa empleadora es el salario bruto, e incluso estrictamente hablando el coste real de un empleado es superior a ese salario bruto, porque hay que añadir los costes de la Seguridad Social.

El autor defiende del uso del salario bruto porque es un indicador más claro y real de la remuneración laboral. Yo coincido con él.

Además defiende, desde postulados liberales, que los altos costes fiscales asociados a las nóminas (retenciones de impuestos y cuotas sociales) son una losa para el empleo y culpables de que España sufra los altos índices de paro que sufrimos. De hecho argumenta que el coste complementario asociado al empleo es en España uno de los más altos del mundo.

Es un artículo que da que pensar, esté uno más o menos de acuerdo con sus postulados. Recomiendo a mis lectores leerlo.

¿No hay altos ejecutivos españoles?

Los dos grandes bancos españoles, Santander y BBVA, han optado por consejeros delegados foráneos. Me parece bien. Yo no soy nadie para criticarlos. Supongo que han escogido a quienes creen que mejor pueden gobernar la nave en las aguas turbulentas a las que se enfrenta actualmente el sector bancario. Pero me surgen dos preguntas. La primera: ¿realmente no han encontrado ejecutivos españoles capaces de estar a la altura de los requerimientos? Si fuera así, sería una señal de atención a las escuelas de negocio españolas y a los directivos españoles. La segunda: ¿lo han hecho porque tratan de vender al mercado financiero un mensaje de verdadera globalización, que el mercado no acaba de creerse, y el hecho de que el CEO sea suizo (Santander) o turco (BBVA) les ayuda? Si es así, también sería preocupante.

Son preguntas que me hago y que me gustaría compartir con mis inteligentes lectores.

 

Las claves de una buena negociación (4): Explorar escenarios de mutuo beneficio

Exige que las dos partes hagan un esfuerzo para ser creativos y no quedarse en el típico tira y afloja.

Pongamos un ejemplo. Dos personas pretenden la misma naranja. Al final de la negociación llegan al acuerdo de partirla por dos y repartírsela (una solución salomónica). Puede que estén conformes con ello, pero si resulta que una quería la naranja para hacer zumo y la otra lo que quería era la piel. ¿No hubiera sido mejor que se la repartieran así?

La clave: explicar y entender mejor cuáles son los intereses de cada parte, y buscar maneras de satisfacerlos a la vez, si es posible. El resultado puede ser mucho más satisfactorio para ambas partes.

Se trata, pues de explorar escenarios, sobre la base de cuatro recomendaciones:

  1. No hacer juicios prematuros. Estar abiertos a más soluciones que la que pueda parecer obvia.
  2. No conformarse con una respuesta única.
  3. Aceptar que no sólo hay una tarta que repartir. Mirar más allá. Cada parte puede llevarse su propia tarta.
  4. Asumir que resolver el problema de la otra parte es también nuestro problema.

Hay diversas técnicas de brainstorming para buscar escenarios alternativos; no las vamos a detallar aquí, recomiendo de nuevo a mis lectores que las busquen en el libro. Son técnicas de reflexión y lanzamiento de ideas, que se pueden hacer incluso junto con la otra parte.

Por otro lado, hay que tratar de hacer la decisión del otro lo más fácil posible. Y evitar la negociación con un ente, algo despersonalizado y difuso (la compañía de seguros, el banco…). Buscar (exigir) negociar con una persona concreta; eso facilitará la comunicación y entender lo que quiere cada uno, y buscar escenarios de posibles soluciones.

La clase médica desprecia la puntualidad (y a sus clientes/pacientes)

Será porque los médicos llaman a sus clientes «pacientes», o será porque la canícula les hace (nos hace) perder la educación, pero la realidad es que ayer mismo me encontré con un médico que me había citado a las 16.00 (cuando debía empezar la consulta) y se presentó a las 16.25 sin avisar ni pedir disculpas. Para más INRI, cuando le afee su conducta y le reclamé una disculpa, se negó a hacerlo acusándome de insolente. He de aclarar que tengo 64 años y que le expuse la situación educadamente. Pero se ve que en su educación (universitaria) no se habían incluido los buenos modales. Y que su juramento hipocrático no incluye la templanza y el buen trato con sus clientes (que no pacientes).

Creo que los ciudadanos de a pie hemos de  decir basta a estos médicos que se creen por encima de sus clientes. Y que actúan como si el único tiempo valioso fuera el suyo, menospreciando el de sus clientes.

Yo atiendo a mis clientes puntualmente. Y si he quedado con ellos a las 4, procuro estar antes en mi despacho. Sólo incumplo por razones de fuerza mayor, y siempre, en ese caso, aviso con tiempo para que el cliente decida si espera o no. Y le pido millones de disculpas.

Pero yo tengo clientes, no pacientes.

Del CEO al CFO

El Director Financiero (CFO) se consolida en estos momentos como el nº 3 del organigrama empresarial. El nº 1 es el CEO, el nº 2 es, en general, el COO (el director de Operaciones o Chief Operations Officer), y el nº 3 suele ser el CFO (Chief Financial Officer).