Personal

Líbrenos Dios de las personas tóxicas

El viernes por la tarde me llamó una clienta a la que había ayudado a mantener su empresa interviniendo en el amargo divorcio empresarial con su socia al 50% de muchos años, dedicando muchas horas y muchos esfuerzos a evitar que acabasen haciéndose daño y quebrase su empresa. Los honorarios ni se los facturé, asumiendo que su continuidad ya era suficiente premio para nosotros. Unos meses antes había aceptado reducir el 50% los honorarios recurrentes que mi empresa FraLucca les facturaba por llevarles la administración. Me dejó estupefacto oir que nos dejaba porque creía que yo había actuado a favor de su socia en el proceso de divorcio. No era cierto, y asi se lo dije.

Me dolió la ingratitud de esa persona. A veces los clientes, las personas, te dan esas sorpresas.

Pero, la verdad es que, en el fondo, me ha hecho pensar en que hay personas que son “tóxicas”. Que son un virus, que las impregna a sí mismas y a los que se acercan a ellos. Son personas faltas en absoluto de generosidad, que actuan de forma egoista en todo lo que hacen, aunque no lo quieran aceptar, y que siempre quieren ganar todos los partidos por goleada. Con esas personas siempre se pierde, nunca se gana. Si las das un poco, te piden más. Si les das mucho, también te piden más. Nunca tienen  suficiente. Y nunca agradecen nada.

¡Líbrenos Dios de las personas tóxicas!

Seguro que tú, lector, lectora, conoces personas tóxicas. ¿Acaso tú misma lo eres?

Quiero ayudar a emprendedores

Muchos potenciales emprendedores se enfrentan al problema de que alguien les ayude en sus primeros pasos, y no les fácil encontrarlo ni mucho menos pagarlo.

He decidido pasar a la acción en cuanto a ayudar a emprendedores a tirar adelante su proyecto empresarial. A través de mi empresa de asesoramiento FRALUCCA (www.fralucca.com), he decidido ayudar a revisar el Plan de Empresa de cualquier emprendedor o grupo de emprendedores, sin coste alguno, y ayudarles a buscar capital y financiación para el proyecto, y a crear una sociedad limitada sobre la que basar el negocio.

En definitiva a darles una opinión sobre la viabilidad de su proyecto, y a ayudarles a hacerlo realidad.

¿Qué hacen nuestros mejores jóvenes?

Unos está emigrando. El número de profesionales cualificados españoles en Alemania, en Londres o en Nueva York, crece cada día.

Otros emprenden proyectos. Es enorme el número de negocios nuevos que está surgiendo en estos momentos, liderados por gente con formación e ilusión que quieren comerse el mundo.

Son gente que no se sienta a lamentarse sino que se pone a hacer algo. Se mueve y se arriesga. Ellos son nuestro futuro.

¿Sacar el dinero fuera de España?

Ha llegado la situación a un extremo que hay quien se plantea la posibilidad de sacar el dinero de España. Y seguro que hay quien ya lo ha hecho.

No se si es porque soy un iluso o un patriota, o tengo un sentido arcaico de la decencia y de la solidaridad, pero a mi ni se me pasa por la cabeza.

Pero eso no quita que me preocupe y mucho que esa moda se extienda.

Convicción o anhelo

A menudo confundimos nuestros anhelos con convicciones. Por ejemplo la de que la crisis se podrá superar. Reconozco que a mi me pasa. Anhelo que se supere la crisis, y me autoconvenzo de que va a ser así.

Claro está que para que eso pase deberíamos estar todos ahorrando y trabajando y bien en cada uno de nuestros ámbitos personales. Y eso es mucho pedir.

Ser administrador de una sociedad no es ningún chollo

Ser administrador o consejero de una sociedad ya no es ningún chollo. Las demandas de responsabilidad a administradores inundan los juzgados españoles en estos tiempos de crisis. Y algunos administradores o consejeros se enteran ahora de sus obligaciones legales, acostumbrados a limitarse a asistir a los consejos o sólo a “firmar unos papeles”.

La responsabilidad de los administradores frente a terceros por acciones u omisiones cometidas durante su mandato se mantienen durante 4 años desde su cese.

¿Cuáles son las obligaciones de los administradores?

Los administradores responden frente a los socios de la sociedad, frente a terceros y frente a los organismos públicos con los que la sociedad se relaciona y asume deberes, como Hacienda y la Seguridad Social.

Frente a todos responden si no toman decisiones de forma diligente y honrada.

Frente a terceros si no ponen en evidencia el deterioro patrimonial de la empresa en los plazos legales establecidos: máximo dos meses después de conocer que el patrimonio es menor que el 50% del capital deben convocar junta para resolver el problema o liquidar la sociedad.

Frente a Hacienda y la Seguridad Social la responsabilidad es derivada de la actuación dolosa o culposa de los administradores. Puede tratarse del impago de cuotas o del incumplimiento de leyes de prevención de riesgos laborales, por ejemplo. Frente a Hacienda los administradores son responsables esencialmente de los fraudes fiscales cometidos por la sociedad.

La responsabilidad de los administradores es un asunto legal complejo y delicado que se conoce como “levantamiento del velo”, porque lo que se hace es levantar el velo societario, en principio inviolable, para acceder a aquellos que lo han usado de forma fraudulenta pretendiendo librarse de culpas.

Marruecos: Ekfoud-M’Hamid-Ouarzazate-Marrakech

Un largo paseo por el Sudeste de Marruecos hasta llegar a la populosa y turística Marrakech. En muchos pueblos uno se retrotrae a la época de Jesucristo. El paisaje, el paisanaje, sus vestiduras, sus elementos de transporte y trabajo (burros, camellos). Aunque electricidad y escuelas en cada pueblo perdido. Una naturaleza tan fascinante como ruda. El desierto.

Ouarzazate convertida en un escenario cinematográfico natural, con dos estudios de cine en activo e incluso un museo del tema.

Para llegar a Marrakech, el Atlas, subiendo con el coche a más de 2.000 metros, en escenarios propios de los Alpes, a través de carreteras de montaña de tránsito casi imposible.

Me reafirmo en que es un país muy vivo con enormes posibilidades, que combina lo vetusto con lo moderno, la tranquilidad con la prisa, la eficiencia con el caos, el conformismo con la ambición… Tres etnias diferentes, saharauis, bereberes y árabes, siendo estos últimos los dominantes, desde hace muchos siglos.

En Ouarzazate me alojo en un hotelito encantador de una intrépida empresaria española. De esas necesitamos muchas.

Marruecos: Fez-Erfoud

De la medina medieval de Fez (1.200.000 habitantes) a la puerta del desierto en Erfoud, casi en la frontera con Argelia, pasando por el Atlas, un viaje alucinante por un enorme diversidad de paisajes. Carreteras en muy buen estado. Efervescencia y nuevas construcciones en todos los pueblos por los que pasamos.

Hoy alojado en un hotel fascinante, el Xaluca, hecho de caña, barro y piedra, a la antigua usanza. Una empresa admirable de un marroquí y un catalán, me explican. Los buenos emprendedores también traen la riqueza a estas tierras perdidas en el mapa.

El mundo es pequeño y hay que recorrerlo

Estoy sentado en la terraza de mi hotel en Tarifa, viendo la playa y la costa africana, en un día veraniego de Mayo. He llegado esta mañana desde Madrid, conduciendo mi VW Touareg, con el que mañana empezaré un raid por Marruecos. Os iré explicando.

Ahora voy a bañarme un poco en el Mediterraneo y un poco en el Atlántico. ¡A vuestra salud!

Ayer salí de Barcelona. Cada vez estoy más convencido de que mi país es hermoso, pero cada vez más pequeño.

¡Rechacemos la mediocridad que nos rodea!

Aceptamos la mediocridad como algo normal. No aspiramos a nada mejor. Ya no nos sorprende que los productos que compramos o usamos, que los servicios que recibimos o las actuaciones profesionales a las que asistimos sean mediocres, por no decir malas. ¡Hemos interiorizado la mediocridad!

Quizás yo esté obsesionado, pero la mediocridad nos rodea, y sin darnos cuenta todos nos hacemos mediocres, el país se hace mediocre. Y el mundo no es para los mediocres, es para los que aspiran a la excelencia, a hacer las cosas bien, mejor que nadie.

Me entristece constatarlo. A cada momento, desde el locutor del telediario que parece un pordiosero y da pena oirlo y verlo, al libro que está mal hecho, al edificio que está mal acabado, a la telefonista o el funcionario que no te atiende o al servicio de un camarero desganado o el menú vomitivo. Y lo peor es que eso ocurra en un país en el que la gente se siente “profesional” y con profesionales que se sienten mal pagados. Es decir, hacemos y tenemos productos malos y caros.

Mis lectores dirán que estoy generalizando y que tengo un mal día. Es verdad, pero creo que tengo más razón (de fondo) que un santo. Quizás yo soy el primer mediocre… Pero o empezamos a reconocerlo y a hacer algo, o nos vamos a hundir en la miseria….