Personal

Parados fantasma

Un amigo me explicaba esta semana que en su empresa le ha comunicado una empleada que va a dejar el trabajo porque su marido se traslada a otra ciudad. No ha sido una buena noticia para él, porque era una empleada que había sido formada y que conocía a los clientes, pero se ha resignado a ello.

¿Dónde está el problema?

Pues que la empleada en cuestión le ha pedido que “le arregle el paro”, es decir, que simule despedirla para que pueda acogerse al desempleo. A mi amigo le ha creado un problema mayor. Si le dice que no, aparece como un empresario raro y una mala persona, porque “todo el mundo lo hace”. Si le dice que si, estará contribuyendo al déficit público y la corrupción generalizada que ahoga a este país. Estará cometiendo un fraude.

Mi amigo no sabe qué hacer.

Lo que sí que sabe es que este país no tiene solución.

¿Quien crea empleo?

A menudo leo y oigo declaraciones de personas que claman por que se cree empleo. No suelen decir a quien lo piden, o lo hacen a un genérico “gobierno”. A mi me pone de mal humor sentir esas memeces. ¡Librenos Dios de que el Gobierno cree empleos! Nos sobran empleos públicos y nos faltan empleos privados.

No es el gobierno quien crea buen empleo, ni los buenos empleos vienen del cielo. Los empleos los crean los empresarios de las pymes y los directivos de las grandes empresas, nos guste o no. Sí, son aquellos quienes se suele criticar por lo mucho que ganan, por lo “malas personas” que son; aquellos que las mismas personas que reclaman empleo parece que odien. Creo que es una situación triste y a la vez absurda.

En ese entorno de enfrentamiento entre la sociedad (o al menos una parte de ella) y los empresarios, no se producen en absoluto las condiciones para que se cree empleo.

El ambiente idoneo sería uno de confianza mutua entre empleados y empleadores. Y lo que hay es exactamente lo contrario.

¿Es el mercado de trabajo un mercado?

Creo que los ciudadanos españoles se olvidan de que el mercado de trabajo es ante todo, un mercado. Un mercado en el que se vende y se compra un producto: el trabajo. Lo venden los trabajadores, en base a su cualificación y a su disponibilidad, a la expectativa que ofrecen al empresario de ayudarle a llevar a cabo sus objetivos empresariales, con calidad y productividad, ayudándole a obtener el beneficio que pretende. Lo compran los empresarios, en función de sus necesidades y de sus objetivos.

Para obvio recordar que los empresarios compran lo que necesitan, y si no confían en poder amoldar el trabajo que van a comprar a sus necesidades variables, se limitan a comprar lo mínimo necesario (y dejan de comprar aquello que temen no necesitar a medio plazo). Y ¿a qué precio lo compran? Pues, como cualquier producto o servicio, lo compran al precio más barato que pueden. Salen al mercado y compran al proveedor que está dispuesto a venderles el producto (el trabajo) al precio más bajo, en las mismas condiciones de calidad del producto.

En España estamos en sufriendo un triple fenómeno: muchos trabajadores sin trabajo, salarios muy bajos en muchos de los puestos de trabajo típicos y gran precariedad de muchos contratos. ¿Por qué es así? Si buscamos la respuesta desde la perspectiva del mercado de trabajo, encontramos lo siguiente: una demanda de puestos de trabajo por parte de las empresas muy disminuida como consecuencia de una gran crisis económica de país; una polarización del mercado en dos extremos enfrentados, en un lado una demanda de determinados puestos cualificados que no encuentra la adecuada oferta de trabajadores cualificados (ingenieros, desarrolladores informáticos, conocedores de idiomas, etc.), en el otro, una enorme diferencia entre las muchísimas personas con baja cualificación frente a una demanda muy debilitada de puestos de baja cualificación como consecuencia principalmente del hundimiento del sector de la construcción y la caída del comercio; y, por último, una rigidez de la contratación fija que hace que los empresarios opten por la contratación eventual.

En suma, creo que es muy útil que los trabajadores piensen en su trabajo como un producto que tienen a la venta. Si quieren encontrar comprador han de hacerlo atractivo y han de buscar posicionarlo en aquella parte del mercado donde tengan menos competencia. ¿Cómo? Formándose en aquello que sea más demandado y adquiriendo experiencia aunque sea a costa de pagar por ello.

Y si usted es un trabajador y cree que es absurdo que no lo contraten o que no lo contraten a un mejor precio, si no entiende por qué los empresarios no aprovechan el chollo que es contratarlo, ¿por qué no se autocontrata creando su propia empresa? ¿Si es un chollo…?

Empleo y sueldos, mantenerlos es un éxito

En la situación en la que se encuentra España, que un empresario consiga mantener el empleo y los salarios es un gran éxito. Es época de prudencia máxima. Muchas empresas han recortado plantillas y bastantes han recortado sueldos.

En mi pequeña empresa estamos haciendo un gran esfuerzo para mantener la plantilla, y no hemos decidido aún que hacer con los sueldos, pero lo más probable es que los dejemos igual que el año pasado. Hacerlo de otro modo no sería prudente. Vamos a tratar de incidir en los objetivos de todos los responsables de cada área de negocio, ofreciéndoles un bonus variable en caso de que los consigan.

Ligar el sueldo a los resultados es la mejor manera de premiar a quienes lo hacen mejor, sin poner en peligro la empresa.

Líbrenos Dios de las personas tóxicas

El viernes por la tarde me llamó una clienta a la que había ayudado a mantener su empresa interviniendo en el amargo divorcio empresarial con su socia al 50% de muchos años, dedicando muchas horas y muchos esfuerzos a evitar que acabasen haciéndose daño y quebrase su empresa. Los honorarios ni se los facturé, asumiendo que su continuidad ya era suficiente premio para nosotros. Unos meses antes había aceptado reducir el 50% los honorarios recurrentes que mi empresa FraLucca les facturaba por llevarles la administración. Me dejó estupefacto oir que nos dejaba porque creía que yo había actuado a favor de su socia en el proceso de divorcio. No era cierto, y asi se lo dije.

Me dolió la ingratitud de esa persona. A veces los clientes, las personas, te dan esas sorpresas.

Pero, la verdad es que, en el fondo, me ha hecho pensar en que hay personas que son “tóxicas”. Que son un virus, que las impregna a sí mismas y a los que se acercan a ellos. Son personas faltas en absoluto de generosidad, que actuan de forma egoista en todo lo que hacen, aunque no lo quieran aceptar, y que siempre quieren ganar todos los partidos por goleada. Con esas personas siempre se pierde, nunca se gana. Si las das un poco, te piden más. Si les das mucho, también te piden más. Nunca tienen  suficiente. Y nunca agradecen nada.

¡Líbrenos Dios de las personas tóxicas!

Seguro que tú, lector, lectora, conoces personas tóxicas. ¿Acaso tú misma lo eres?

Quiero ayudar a emprendedores

Muchos potenciales emprendedores se enfrentan al problema de que alguien les ayude en sus primeros pasos, y no les fácil encontrarlo ni mucho menos pagarlo.

He decidido pasar a la acción en cuanto a ayudar a emprendedores a tirar adelante su proyecto empresarial. A través de mi empresa de asesoramiento FRALUCCA (www.fralucca.com), he decidido ayudar a revisar el Plan de Empresa de cualquier emprendedor o grupo de emprendedores, sin coste alguno, y ayudarles a buscar capital y financiación para el proyecto, y a crear una sociedad limitada sobre la que basar el negocio.

En definitiva a darles una opinión sobre la viabilidad de su proyecto, y a ayudarles a hacerlo realidad.

¿Qué hacen nuestros mejores jóvenes?

Unos está emigrando. El número de profesionales cualificados españoles en Alemania, en Londres o en Nueva York, crece cada día.

Otros emprenden proyectos. Es enorme el número de negocios nuevos que está surgiendo en estos momentos, liderados por gente con formación e ilusión que quieren comerse el mundo.

Son gente que no se sienta a lamentarse sino que se pone a hacer algo. Se mueve y se arriesga. Ellos son nuestro futuro.

¿Sacar el dinero fuera de España?

Ha llegado la situación a un extremo que hay quien se plantea la posibilidad de sacar el dinero de España. Y seguro que hay quien ya lo ha hecho.

No se si es porque soy un iluso o un patriota, o tengo un sentido arcaico de la decencia y de la solidaridad, pero a mi ni se me pasa por la cabeza.

Pero eso no quita que me preocupe y mucho que esa moda se extienda.

Convicción o anhelo

A menudo confundimos nuestros anhelos con convicciones. Por ejemplo la de que la crisis se podrá superar. Reconozco que a mi me pasa. Anhelo que se supere la crisis, y me autoconvenzo de que va a ser así.

Claro está que para que eso pase deberíamos estar todos ahorrando y trabajando y bien en cada uno de nuestros ámbitos personales. Y eso es mucho pedir.

Ser administrador de una sociedad no es ningún chollo

Ser administrador o consejero de una sociedad ya no es ningún chollo. Las demandas de responsabilidad a administradores inundan los juzgados españoles en estos tiempos de crisis. Y algunos administradores o consejeros se enteran ahora de sus obligaciones legales, acostumbrados a limitarse a asistir a los consejos o sólo a “firmar unos papeles”.

La responsabilidad de los administradores frente a terceros por acciones u omisiones cometidas durante su mandato se mantienen durante 4 años desde su cese.

¿Cuáles son las obligaciones de los administradores?

Los administradores responden frente a los socios de la sociedad, frente a terceros y frente a los organismos públicos con los que la sociedad se relaciona y asume deberes, como Hacienda y la Seguridad Social.

Frente a todos responden si no toman decisiones de forma diligente y honrada.

Frente a terceros si no ponen en evidencia el deterioro patrimonial de la empresa en los plazos legales establecidos: máximo dos meses después de conocer que el patrimonio es menor que el 50% del capital deben convocar junta para resolver el problema o liquidar la sociedad.

Frente a Hacienda y la Seguridad Social la responsabilidad es derivada de la actuación dolosa o culposa de los administradores. Puede tratarse del impago de cuotas o del incumplimiento de leyes de prevención de riesgos laborales, por ejemplo. Frente a Hacienda los administradores son responsables esencialmente de los fraudes fiscales cometidos por la sociedad.

La responsabilidad de los administradores es un asunto legal complejo y delicado que se conoce como “levantamiento del velo”, porque lo que se hace es levantar el velo societario, en principio inviolable, para acceder a aquellos que lo han usado de forma fraudulenta pretendiendo librarse de culpas.