Reflexiones

Las tendencias de inversión en 2020

Estoy viendo que en 2020 vamos a invertir (al menos yo) basándonos en tres criterios:

  1. En activos alternativos, a través principalmente de fondos o sociedades de capital riesgo. La bolsa está claramente en máximos y en 2020 se puede iniciar claramente un ciclo bajista. Los inversores buscan caminos alternativos, cuyo balance riesgo-rentabilidad aventaja al de los activos cotizados. Además estamos al inicio de un período de recomposición de sectores en el que las grandes empresas cotizadas habrán de recomponer sus cuentas de resultados.
  2. Fuera de España, porque los inversores españoles tratan de diversificar sus riesgos, alejándose de un país un aborda 2020 con un alto grado de incertidumbre política. La suma de la incertidumbre por un nuevo gobierno (de izquierdas y en coalición) más la presencia de la ultraderecha más el enfrentamiento con los partidos nacionalistas en medio de un planteamiento separatista de una comunidad clave para el país como es Catalunya, suponen una combinación explosiva que aleja a los inversores de España. Los extranjeros y los propios inversores españoles.
  3. Bajo una política ESG (environment, society and governance), es decir, una inversión socialmente responsable (ISR), que responda a un espíritu de responsabilidad con el medioambiente y la sostenibilidad y que respete una ética política y social,

En resumen: en 2020 los españoles invertirán en alternativos, fuera de España e ISR.

Por qué dicen “boca boca” cuando debe decirse “boca oreja”

Disculpad que toque un tema diferente algo alejado de mis post habituales, pero me causa estupor oír en muchos ámbitos, tanto empresariales como no) la expresión “boca boca” para referirse a que algo se ha propagado ampliamente porque unas personas han hablado del tema con otras. Por ejemplo, la introducción en un mercado de una nueva marca de calzado o de refresco…

Yo creo que esa expresión debe usarse para referirnos a un método de recuperación de personas ahogadas, a las que se trata de reanimar aplicando nuestra boca a su boca. Por eso se dice, “le hicieron el boca boca”.

En mi modesta opinión, cuando hablamos de la propagación de una información entre personas, lo razonable es decir que “se propagó por el boca oreja”.

En fin, disquisiciones de un editor viejo y maniático.

Crecimiento o rentabilidad: La clave de todo es generar margen de contribución positivo

Continuamente me encuentro con empresarios que se cuestionan si deben optar por el crecimiento o por la rentabilidad. Es normal, porque todas las empresas se mueven siempre en esa dicotomía.

Gestionar una empresa es elegir entre crecimiento o rentabilidad. Esa es la decisión principal. Y normalmente no es escoger blanco o negro, sino en qué medida se opta por una combinación de uno y otro. Todos querríamos crecer (aumentar nuestra cifra de ventas) y ser cada vez más rentables. Pero son vasos comunicantes: si se opta por crecer, normalmente es a costa de una menor rentabilidad (más gastos, política de precios más agresiva, inversiones en marketing, etc.); y si se opta por la rentabilidad se suele sacrificar el crecimiento (evitar los clientes y productos con menos margen, recortar gastos, etc.).

Lo normal y prudente es que las empresas intercalen períodos de crecimiento con momentos de rentabilidad. Es como conducir un coche: hay momentos en que aprieto el gas y momentos en que aflojo. Para crecer hay que tener gasolina (capital). Cuando ese crecimiento me lanza a otra dimensión (y se me acaba el combustible, el capital), debo aflojar y adaptarme a ese nuevo estadio.

Optar por crecer es optar por arriesgarse, pero NINGUNA EMPRESA PUEDE RENUNCIAR TOTALMENTE AL CRECIMIENTO. La empresa que decide no crecer, aunque no lo crea, empieza a morir lentamente. Y más en los tiempos que corren. Crecer es obligado. La gran cuestión es cómo, en qué, con qué ambición, y sobre todo, con qué recursos. No es lo mismo hacerlo con recursos propios (generados en la fase de rentabilidad anterior) que con recursos ajenos; hacerlo apalancado en exceso (con una excesiva proporción de recursos ajenos) es muy arriesgado. Muchas empresas se han quedado en la cuneta por no respetar esta regla.

Pero, en el otro extremo, TAMPOCO SE PUEDE RENUNCIAR TOTALMENTE A LA RENTABILIDAD. Las empresas tecnológicas, las startups, se habían acostumbrado a eso, porque encontraban socios capitalistas deslumbrados por sus magníficas presentaciones (y un poco avariciosos, y ya sabemos que la caricia rompe el saco) pero parece que esa época se acabó. Los inversores han dicho basta, y si no ven clara la rentabilidad en un futuro cercano, al menos en una parte del negocio (un producto, un país, al menos), ya no ponen su dinero tan fácil. El caso de WeWork ha sido, quizás, el ejemplo que ha despertado las conciencias.

¿Cuál es la solución? Pues teóricamente muy fácil: EL CRECIMIENTO CON RENTABILIDAD. Es decir, acompasar crecimiento con rentabilidad. Crecer a partir de demostrar (en un producto, en un país…) que se tiene un modelo de negocio rentable. Y crecer a la velocidad que permitan los recursos de los que se pueda disponer. Para empezar, de los recursos proporcionados por la parte del negocio que es rentable, y si se quiere ir más rápido (se necesita más combustible para apretar más el acelerador),  de los recursos que estén dispuestos a inyectar los accionistas o inversores externos. ¡Pero no ponerse a crecer hasta que no se aseguren esos recursos!

Es obvio decir que los recursos financieros llegarán con más facilidad si la empresa demuestra que es rentable en algunas áreas de su negocio.

En fin, no me quiero extender, porque es un tema que da para mucho, pero animo a mis lectores a que aporten sus ideas respecto a este controvertido asunto.

El mundo está abocado (pronto) a un gran cambio económico y social

Creo que quien más quien menos está convencido de que va a ser así. La cuestión no es si sucederá, sino cuándo.

Y cada día hay más voces que no afirman.

Leo hoy en eleconomista.es un artículo de Enric Cuartas en el que cita a su vez al conocido financiero Ray Dalio, quien, en un artículo en LinkedIn afirma: «el mundo se acerca a un gran cambio de paradigma».

Dalio ve la situación «insostenible». Yo coincido con él.

¿Cuáles son los síntomas?

  • Enormes desigualdades dentro de los países y entre países.
  • Una enorme inflación del precio de los activos en todo el mundo, pero especialmente en el mundo desarrollado, como consecuencia del exceso de dinero creado por los bancos centrales.
  • La existencia de muchos países, desarrollados y no desarrollados, en bancarrota, incapaces de hacer frente a sus obligaciones; en especial el pago de las pensiones, y en general el sostenimiento del estado del bienestar.
  • Los bancos centrales en general desbordados por la realidad porque han agotado sus armas, al llevar al límite la creación de dinero, sin que la economía tome brío y suba el IPC. Al contrario, han encarecido los activos (haciendo más ricos a los más ricos) pero no han subido los salarios (haciendo más pobres a los más pobres).

Parece obvio que hay que inventar un nuevo modelo económico y social, ya sea un nuevo capitalismo o un nuevo socialismo, o un nuevo -ismo.

Si ese modelo no se encuentra pronto y se implementa rápido, las consecuencias seguirán y aumentarán:

  • La desigualdad provocará estallidos sociales, como ya está pasando en varios países (véase Chile). Y como ya se está notando en el auge de los populismos.
  • Los inversores seguirán invirtiendo relajando sus criterios, en malos proyectos que los llevarán a la quiebra (véase la pifia de Softbank en WeWork), porque han de colocar las enormes sumas de dinero que les dan a invertir.
  • Los gobiernos seguirán endeudándose para cubrir déficit crecientes (véase tantos, pero por ejemplo Argentina).

Aún podemos encontrar una salida, pero creo que no nos libramos de un crack. De nuevo para mi la cuestión no es si tendremos o no un crack, sino cuándo y de qué dimensión. Será asumible si lo anticipamos y nos mentalizamos y actuamos en consecuencia. Será traumático si nos quedamos de brazos cruzados y llega como un tsunami.

Se me ocurre que hay muchos paralelismos con otro crack inevitable que va a llegar: el climático.

¡Hay que asumirlos y abordarlos, a la vez, YA!

La crisis climática ya está aquí (por si alguien lo dudaba)

El norteamericano Jeremy Rifkin augura el final de la sociedad basada en los combustibles fósiles (carbón, petróleo) entre 2023 y 2030,  y avisa de que puede suponer un impacto muy apreciables en el PIB mundial. Se basa para ello en el abaratamiento de las fuentes de energía sostenibles, y en especial la solar y la eólica.

A la vez hoy mismo informan los medios de comunicación de que en la India se ha decretado la emergencia climática en Nueva Delhi, porque los índices de contaminación sobrepasan todos los niveles y suponen un peligro inmediato para la salud de sus habitantes.

Disculpen mis lectores si insisto en ello, pero sin duda alguna la crisis climática será probablemente el principal elemento de la transformación de la industria y la economía (e incluso de la sociedad) en los próximos 10 años. De hecho, ya lo está siendo.

166.000 aspirantes para 4.000 puestos de funcionario de Correos: Quo vadis España?

Es una noticia que me hace pensar. Estos son los pensamientos que me vienen a la cabeza:

  1. Los funcionarios de Correos deberían estar orgullosos de su puesto de trabajo, ya que tanta gente lo querría tener. ¿Lo están? ¿Actúan en consecuencia? A mi no me lo parece. Siempre que he interactuado con ellos me ha parecido que su motivación era muy baja, por no decir nula. Obviamente no es una muestra válida, pero me parece que mucha gente piensa lo mismo que yo.
  2. Si el estatus de funcionario no reuniera los privilegios que reune, y en especial la imposibilidad de ser despedido, ¿habría tanta demanda?
  3. ¿Piensan los candidatos que el puesto es un chollo? Creo que es obvio que si. O al menos en comparación con otras alternativas laborales que puedan tener a su alcance. Quizás lo que buscan es sencillamente «un trabajo para toda la vida», que es algo que ya solo está a merced de los funcionarios. Y quizás por eso no lo tienen los demás mortales. Y quizás por eso los funcionarios tienen el poder que tienen…
  4. Yo pensaba que la atracción del trabajo de funcionario había mermado en España, y que había gente que prefería ser ingeniero, lampista, técnico especialista, directivo, empresario… Pero me lo voy a replantear ante estas noticias.
  5. Obviamente el país tiene un problema si pasan estas cosas. Pero creo que esto ya lo sabíamos. Mucha gente prefiere un monótono trabajo en Correos que una carrera profesional que represente una oportunidad de progresar más allá de los trienios y demás privilegios funcionariales.

En fin, leer esto me hace ser más pesimista sobre nuestro futuro como país. Lo siento.

Toque de atención al sector turístico

¿Ha acabado un ciclo de crecimiento en el sector turístico?

La quiebra de la agencia de viajes-touroperador Thomas Cook puede ser una señal en ese sentido.

Por otro lado, la próxima salida a bolsa de AirBnB explica por dónde van los cambios en el sector, algo que lleva años siendo evidente.

Pero no todo se acaba aquí. Como ya he dicho en alguno de mis pasados post, la presión para limitar y encarecer los vuelos, en aras a contrarrestar las crisis climática, supone un tsunami que ahora mismo se está gestando y que golpeará al sector más pronto que tarde.

España, uno de los líderes mundiales en el sector turístico, se juega mucho en estos cambios. El único camino es la apuesta por la calidad y la sostenibilidad, cambiando grandes cifras de ingresos o visitantes por buenos márgenes y turismo sostenible y de valor. Además con eso salimos ganando también los habitantes de los lugares visitados por los turistas.

¡No queremos hordas de turistas borrachos, queremos viajeros que aprecien nuestro país y nuestra cultura! Creo que la mayoría pensamos así. Y es por ahí por donde está el futuro de nuestra industria turística.

¿Son los intereses negativos la solución o el problema?

Me pregunto si los intereses negativos que ha establecido el BCE para el euro son la solución al problema de la ralentización del crecimiento económico o al contrario nos van a abocar a una crisis.

Bastantes analistas también se lo están preguntando.

Desde luego pagar por depositar dinero no es algo natural. Es anti intuitivo. Vamos, que mi abuela no lo entendería. Y mi experiencia me dice que las cosas que no entiende mi abuela, más pronto o más tarde se demuestra que son una camama.

Yo, por si acaso, voy a ponerme a cubierto poco a poco, en la medida que pueda.

¿Veremos el fin de la electricidad centralizada?

Creo que la respuesta es obvio: lo veremos. La cuestión es CUÁNDO.

La evolución de las energías sostenibles ya hace posible que los consumidores instalen en sus edificios sistemas de generación de energías sostenibles (solar y eólico, principalmente, pero quizás no exclusivamente). Y eso vale para viviendas, locales de negocio o naves industriales.

Existe, pues, un futuro escenario de electricidad descentralizada.

Me pregunto que pasará con el sector eléctrico cuando este escenario se vaya concretando más, y empiecen a perder clientes y a reducir su facturación.

Incluso es perfectamente realista un horizonte a largo plazo en el que la industria de la electricidad entre en crisis.

¡Otro sector clave de la economía actual sometido a la incertidumbre de un futuro de posible desaparición!

¿Coches eléctricos recargados por energía solar?

Por qué no…

Leo hoy que Toyota está experimentado con un Prius que recarga sus baterías con paneles solares. Parece que la tecnología de los paneles flexibles y ultrafinos lo hace posible.

Desde luego, ese es el camino.

La búsqueda del automóvil limpio y autónomo está cada día más cerca del objetivo.