Reflexiones

La importancia de tener la documentación social al día

Ayer firmé la venta de una sociedad en la que participaba. El proceso de preparación de la firma ha sido lento y farragoso, y el propio acto de la firma duró dos horas, que no es un tiempo especialmente largo, sino muy habitual. En la notaría, los firmantes han de esperar mientras los abogados y oficiales de la notaría acaban de encajar los últimos flecos: vendedores que no aportan sus escrituras de propiedad de los títulos que van a vender, poderes caducados, escrituras que alguien se olvidó de llevar al Registro, etc.

Aparte de cuestionarme la razón de que en pleno siglo XXI el proceso de firmas ante notario siga sin estar adaptado a los nuevos tiempos y las nuevas tecnologías (que posiblemente evitaran esas firmas multitudinarias y caóticas que todos hemos vivido), lo que quiero destacar en este post es la importancia de la labor de secretaría de la sociedad, la tarea habitualmente ejercida por un abogado (si hay un consejo, como secretario del consejo), que consiste en asegurarse de que todos los actos sociales, que afecten a la junta, el consejo, los poderes, las compras o ventas sociales, el libro de socios incluido el control de acciones o participaciones, están correctamente realizados, incorporados a los registros públicos correspondientes y archivados de forma adecuada.

Hay empresas (sobre todo startups o pymes) que se lo ahorran porque piensan que no es prioritario, lo que les reporta algún disgusto cuando han de hacer alguna operación corporativa.

En ese sentido, lo barato es caro. Ahorrarse la contratación de un profesional o contratarlo barato sin exigirle esta tarea, es un error.

España, el primer país de la lista de los que no cuentan

Espero que mis lectores me permitan una reflexión geopolítica.

Leo hoy en el diario La Vanguardia la lista de los 29 países de la OTAN ordenada por la importancia de los fondos que aportan a la organización, y España aparece la 7ª, justo delante están 6 países miembros del G8, los países que cortan el bacalao en el mundo. La sensación que me da es que España es el primer país en la lista de los que no cuentan. Es una sensación agridulce. Aunque más agria que dulce.

¿De qué sirve estar el primero en la lista equivocada? Te esfuerzas por ser tenido en cuenta, pero la realidad es que te meten en un saco anónimo. O peor, un saco en el que incluso países de menor relevancia a tenor de los datos, aparecen a menudo por delante tuyo, como Holanda o los Países Nórdicos…

Es sólo una reflexión. Creo que difícilmente cambiará, al menos durante el período que me queda en la Tierra. Por mucho que hablemos de si estamos superando a Italia, por ejemplo, la realidad es que en términos de relevancia mundial estamos muy lejos de alcanzarlos.

¿Una Federación Ibérica sería la solución (es decir, España más Portugal juntas)? Quizás, pero lo veo utópico. Además antes hemos de resolver nuestros propios problemas internos y evitar incluso hacernos más pequeños…

En fin, disculpe el lector mi disgresión en esta mañana soleada de domingo.

Las bolsas anuncian tiempos peores

Están siendo mayoría los analistas que anuncian que estamos ante un final de ciclo bursátil, paralelo a la subida de tipos de interés y al final del largo ciclo de creación de dinero por parte de los bancos centrales. La FED ya está subiendo tipos y drenando liquidez y el BCE empezará a hacerlo en breve.

Los nubarrones viene del oeste y es la bolsa americana la que ya ha tocado techo y se apunta a una bajada en los próximos dos años al menos. La bolsa europea va retrasada y es posible que en 2019 salve los muebles, pero no en 2020.

Es difícil hacer vaticinios en bolsa a largo plazo, pero eso es lo que vengo leyendo a los mejores analistas. Habrá que estar al tanto. Por de pronto los inversores están ya girando sus carteras de renta variable hacia las acciones más defensivas. La bolsa española ya ha empezado a notarlo con la subida de las eléctricas y las reguladas, por ejemplo.

Qué debe hacer el inversor particular. Pues al menos tres cosas: buscar acciones refugio con buenos dividendos, aumentar la liquidez y buscar otros activos ajenos a las bolsas, como por ejemplo los Fondos de Capital Riesgo o los inmuebles.

A la banca le brotan los enanos…

La banca, que hace unos años lo era todo en el mundo corporativo, es ahora un gremio marcado con el estigma de los apestados. Nadie quiere a la banca. Esta semana hemos visto como el gobierno español decidía imponerle  a los bancos el pago del impuesto de Actos Jurídicos Documentados en loa préstamos hipotecarios que concedan, y no contento con eso, decretaba que ese coste no sería un gasto deducible en el Impuesto de Sociedades. El partido del nuevo presidente de México, por su parte, planteaba que a su llegada inminente a la presidencia del país prohibiría las comisiones bancarias.

A todo eso hay que añadir la feroz competencia en un entorno muy duro de bajos tipos de interés al que se suma la entrada en el mercado de servicios bancarios de nuevos competidores, como las telecos, las fintech e incluso las grandes compañías tecnológicas de Internet, con toda su capacidad financiera, tecnológica y comercial.

Me extraña que, al menos en España, los presidentes de los grandes bancos no salgan a dar la cara y, tras aceptar las críticas constructivas y los errores que hayan podido cometer, que seguro que han sido muchos, no reivindiquen su papel imprescindible en cualquier sociedad.

Sin duda la banca tiene mucho que mejorar y ha de reinventarse en profundidad, pero no podemos acusar a los bancos de todos los males.

Por suerte el Tribunal Supremo no atendió a las peticiones insensatas o malintencionadas de que el AJD de las hipotecas debieran pagarlo los bancos de forma retroactiva, porque eso hubiera sido una injusticia sino un enorme problema para la banca, el Estado y para la imagen de España en el mundo económico global.

Hoy estreno un iPad Pro

Soy un cliente convencido de Apple. Alguien que contribuye a que sea la compañía más valiosa del mundo. He de reconocerlo. Pero es que Apple nos facilita tanto la vida que lo que nos da no tiene precio.

Aparte de un iPhone, tengo un MacBook Air en el despacho y ahora este iPad Pro, en formato grande, con el iPencil y con el teclado-tapa. Mis primeras impresiones son muy positivas. No quiero entrar en detalle aquí porque este. Blog no va de eso, pero es una informática cada vez más user friendly, cada vez más portátil y más integrada en nuestra vida diaria.

Apple presenta este nuevo iPad Pro como un ordenador de sobremesa, y realmente lo es. Ahora mismo estoy escribiendo en el teclado-tapa y tengo al lado el MacBook abierto, y son conceptos que se asemejan. Aunque ocupando cada uno un puesto concreto, siendo el iPad más portátil que el iMac, que ya lo es y mucho…

En fin, no pretendo hacer publicidad de Apple (no gano nada con ello), sino compartir mis sensaciones con mis lectores.

¡Ah! Una cosa más, pretendo, con este artefacto, hace realidad por fin mi anhelo de abandonar del todo el uso de la impresora para tener a mano documentos diversos. Todo va a ir aquí. O eso espero. Os iré contando.

Brasil: ¿Haddad o Bolsonaro?

En términos económicos parece que no haya duda: Bolsonaro. Los inversores internacionales prefieren la supuesta ortodoxia del candidato de derechas frente a la heterodoxia del de izquierdas.

Pero, ¿pueden estar equivocándose? Bolsonaro es un político extraño, poco fiable. Él mismo reconoce que no sabe de economía. Los mercados apuestan por su futuro ministro de economía. Pero, ¿le dejará seguir una senda económica correcta?

Quizás la elección de Haddad no fuera tan catastrófica para la economía al fin y al cabo. A veces los políticos de izquierdas son la mejor alternativa para hacer frente a medidas estructurales inaplazables, como es la reforma del sistema de pensiones brasileño. Son medidas impopulares que se aceptan mejor a los políticos con mayor base social.

Una buena resolución de las elecciones brasileñas, y un rumbo adecuado de la economía brasileña con el nuevo gobierno que salga de las elecciones, es una premisa imprescindible si queremos que los mercados financieros recuperen la calma.

China sigue imparable

Yo soy de los que siguen creyendo que en Occidente exageramos cuando penalizamos a las bolsas chinas porque la economía china, por ejemplo porque “sólo” ha crecido en el último trimestre un 6,5%

China ya es un gigante. La segunda economía del mundo. Una tasa de crecimiento del 6,5% para una economía del tamaño de la china es una barbaridad. Estados Unidos (la primera) se mueve alrededor del 2-3% como máximo. Y es lógico. No es lo mismo crecer un 2,5-3,0% cuando eres una economía relativamente pequeña, como la española, que cuando eres un gigante como EEUU. Eso pone en contexto lo destacable del crecimiento chino.

En conclusión, creo que las bolsas chinas seguirán evolucionando positivamente a largo plazo, aunque coyunturalmente los analistas e inversores occidentales les vuelvan la espalda.

La diferencia entre quebrar o relanzar es la contabilidad

Estos día he leido en la prensa la historia de la cadena de tiendas de electrodomésticos Miró. El gerente actual, que la ha sacado de la quiebra, comentaba que al hacerse cargo del negocio se sorprendió de que no se llevaba una cuenta de resultados por tienda.

¿Cómo es posible que alguien tenga un negocio de venta de lo que sea, con una cadena de tiendas, y no sepa cuánto gana o pierde en cada una de ellas? Pues eso pasa en España en pleno siglo XXI. Parece mentira, pero es así. El resultado ya lo sabemos: un negocio floreciente que se va a pique en cuanto hay que “hilar un poco fino”.

Aquí lo fácil es la contabilidad “del gancho” o sólo orientada a cumplir con lo imprescindible: declarar (lo mínimo, eso sí) a Hacienda…

El resultado: un país pobre y miserable en el que se dilapidan muchos esfuerzos y en el que hacer empresa, y sobre todo hacer gran empresa, es trabajo de titanes.

UBER, un pozo sin fondo

Para entender mejor el fenómeno UBER conviene saber algunas cifras. Desde su creación lleva consumidos 11.000 millones de dólares de capital. Y en el último trimestre (el segundo de 2018) ha tenido unas pérdidas de 891 millones de dólares. En términos operativos nunca ha ganado dinero.

Es la estrategia seguida por otros gigantes norteamericanos de la nueva economía. A algunos les ha funcionado (como a Amazon) y a otros no. Algunos están provocando dudas, como Tesla.

Los inversores, por ahora, siguen confiando en UBER, que tiene más de 7.000 millones de dólares en caja.

Las claves de una buena negociaciób (5): Buscar criterios objetivos de referencia para urdir y valorar el acuerdo

No hay que limitarse a negociar en base a insistir en lo que se quiere, sin una referencia clara (objetiva) sino presionando al contrario para que se pliegue a nuestros deseos. Ese tipo de acuerdo, si se llega, deja muy tocada la relación entre las partes. No es “win-win”.

Las mejores negociaciones, y los mejores acuerdos, se basan en criterios objetivos aceptados por ambas partes. Por ejemplo, no se trata de acordar una cantidad de dinero por un mero tira y afloja entre las partes, sino de buscar criterios objetivos que nos ayuden a sustentar la cantidad de dinero que se acuerde (y deje razonablemente satisfechas a ambas partes, que siempre podrán decir que se ha llegado a esa cifra no “por la fuerza”, sino basándose en criterios objetivos).

Cuando hablamos de criterios nos podemos estar refiriendo a:

  • regulación pública
  • estándares profesionales
  • valor de mercado
  • precedentes
  • dejarlo en manos de los jueces
  • tradición
  • etc.

Los acuerdos entre múltiples partes son imposibles si no se fijan criterios objetivos previamente. De eso saben mucho en el mundo diplomático.

Un ejemplo de lo que quiere decir el libro en este aspecto lo explico en mi libro Valoración de empresas (ver en www.librosdecabecera.com). Propongo que el comprador y vendedor no se limiten a lanzarse cifras a la hora de fijar el precio de una empresa, sino que traten de consensuar que el valor de una empresa es el resultado de dividir el beneficio anual repartible que la empresa puede dar de forma recurrente, dividido por la tasa de rentabilidad que el comprador desea obtener. De esta forma, el acuerdo es más fácil de alcanzar y más justo. Deja a las dos partes con mejor sabor de boca, porque sabrán porqué han pagado/cobrado el precio consensuado en el acuerdo.