Reflexiones

Los grandes retos económicos del quinquenio 2018-2022

De la lectura del documento de Robeco citado en el anterior post quiero exponerles los que, a juicio de Robeco, son los temas clave a seguir en el próximo quinquenio, porque de su evolución dependerá que caigamos en un estancamiento secular y, en consecuencia, en una gran crisis financiera que hunda los precios de los activos financieros.

Me anticipo a decir que Robeco es optimista, porque defiende que esos temas clave no provocarán esa crisis. Pero avisa de que habrá momentos de crisis en el quinquenio (de crisis “normal”) provocados por lecturas más negativas que puedan hacer los inversores de los elementos que vamos a citar. El consejo a los inversores es, si creen lo que predice Robeco, mantener la calma, porque esas crisis se superarán, como se han superado en el pasado, y el quinquenio arrojará rentabilidades reales positivas (por encima de la inflación) en la mayoría de activos (excepto la renta fija), y en especial en las acciones.

Robeco selecciona los elementos alrededor de un desequilibrio que consideran clave para entender la génesis de las crisis: el desencaje entre ahorro e inversión. La crisis se produce, según ellos, cuando el ahorro es muy superior a la inversión, o viceversa. O sobra dinero, o falta dinero, en relación a la inversión requerida. Y la causa puede provenir de problemas con el ahorro o de problemas con la inversión. El objetivo principal de las políticas económicas es influir en ahorro o inversión para restablecer el equilibrio, de modo que ahorro e inversión se igualen.

En ese contexto, cito los 7 grandes retos, animando a mis lectores a que se bajen el documento en inglés de la web de Robeco:

  1. Una caída fuerte de la inversión, como consecuencia de la caída de la productividad, que es un fenómeno que se ha ido produciendo desde 1970. Quizás debido a que se ralentice la innovación tecnológica. Robeco cree que hay suficientes frentes de innovación (en el sector del automóvil, sin ir más lejos) para que la inversión siga siendo elevada. Otra cosa son las consecuencias indirectas de esa inversión en materia de productividad, y la necesaria recolocación de los medios de producción en un mundo más automatizado y robotizado.
  2. El envejecimiento poblacional, en especial en los países desarrollados (Japón y España a la cabeza) supone mayor ahorro y menor consumo. Es un hecho preocupante, que la FED considera que ha sido la principal causa de la baja inflación y los bajos tipos de interés en Estados Unidos, y que ayudará a que sigan así durante “décadas”. Robeco cree que el efecto de ese envejecimiento, cuando la franja de los de más de 65 años (que no ahorran) supere a los de 50-65 (que sí ahorran), cambiará de signo, y dejará de añadir ahorro sin consumo al sistema. La solución en los países desarrollados, a largo plazo, es clara, y así la ha descrito el FMI: hay que dejar entrar a la inmigración, para rejuvenecer las poblaciones. De eso depende, entre otras cosas, el mantenimiento del sistema de pensiones. La labor de los políticos es gestionarlo en equilibrio con los valores occidentales. por otra parte, a corto plazo, el problema global se compensa con la situación en los países emergentes, tanto de Asia como de Latinoamérica o la emergente África.
  3. La pérdida de capacidad de la banca para encauzar el ahorro hacia la inversión como consecuencia de la crisis bancaria de 2008 (hipotecas basura, Lehman y crisis inmobiliaria), que ha provocado que los bancos no presten como debieran. Robeco cree que es un problema coyuntural que se va a resolver y se volverá  ala normalidad en este quinquenio.
  4. Las consecuencias de la globalización en cuanto a desajustes en las tasas de empleo y de ahorro y crisis en las economías desarrolladas que han conducido a una caída del ahorro y la inversión. Robeco también cree que esas consecuencias se están revirtiendo, y la inversión es fuerte en los países emergentes y se está recuperando en los desarrollados. Y, aunque en estos momentos haya un retorno al populismo, con Trump y otros, y se estén planteando nuevas barreras comerciales, nadie en su sano juicio duda de que la solución a la globalización no es el proteccionismo.
  5. La caída de los precios de los bienes de inversión puede ser cierta y puede haber influido en el desajuste entre ahorro e inversión, pero Robeco no cree que sea una causa importante. Cree que el volumen de renovación de las inversiones superará con creces la posible baja en los precios. Y una de las vías de inversión que cree que se van a dar con más fuerza en el próximo quinquenio será la inversión pública en infraestructuras, empezando por Estados Unidos y siguiendo por la Unión Europea. Ambos han expresado su intención de invertir con fuerza en la mejora de sus infraestructuras.
  6. La política monetaria laxa que viene llevando a cabo los bancos centrales, que creen que se va a acabar, aunque de forma paulatina y controlada, de forma que no impida el reajuste ahorro-inversión.
  7. Los altos niveles de deuda que experimenta la economía mundial, tanto a nivel privado como público. China, por ejemplo, tiene un volumen de deuda privada que supone el 220% del PIB, y con una tasa de impago al alza. Robeco, no obstante, es optimista en ese sentido, y cree que en paralelo a la subida de tipos la deuda irá reduciéndose, drenando con ello el exceso de ahorro sobre inversión, lo cual no deja de ser positivo. Es decir, creen que el reajuste de la deuda ayudará a recuperar el equilibrio. Como defienden que los tipos crecerán muy suavemente, no prevén que sea un problema para los deudores que los niveles de deuda se mantengan altos durante un tiempo.

Obviamente, son 7 asuntos complejos en un mundo complejo, por lo que la posibilidad de que algo no ocurra como ellos vaticinan existe. Dejo al lector que saque sus propias consecuencias.

China, India y Africa

Los próximos 10 años hablaremos más de China, India y África que nunca. Son, sin duda, las regiones ascendentes del mundo en estos momentos.

De China  ya está casi todo dicho. La segunda potencia mundial, y pronto la primera. Da miedo pensarlo. Y es imparable. No son una potencia simpática; ni tan siquiera en Asia, conde todos sus vecinos (que los conocen mejor que nosotros) los ven con recelo. Uno de sus objetivos a medio plazo supongo que será precisamente mejorar su imagen mundial. Si quieren ser el número uno, han de ganarse el puesto, no sólo desde el punto de vista material sino también desde el de la imagen. El liderazgo de verdad implica un liderazgo moral. Por ahora es algo de lo que China está muy lejos.

África está dando los primeros pasos para ponerse al día, aunque aún está muy lejos. Pero estamos en el siglo XXI, el siglo de la comunicación, de Internet y de los móviles. Y África ha de aprovecharse de ello. Además, la modernización de África es algo que le interesa al mundo. A Europa, que sufre ya a la vez se aprovecha de la migración africana, y que tiene ahí un mercado virgen para sus empresas y sus productos. Y China, que está volcada en África, como fuente de materias primas, de mano de obra sustitutiva de la china cuando ésta pase a ser cara, y como potenciales consumidores de productos e infraestructuras chinas. África (como Latinoamérica) es la palanca del salto al liderazgo mundial que pretende dar China.

Por último India, la gran promesa, el país más poblado del mundo. India es un país especial, que en muchos aspectos comparable a África, pero también a China. Aunque no es ni uno ni otro; es India. Punto y aparte. Actualmente parece que creciendo por encima de China. Aunque si los datos chinos son sospechosos, los indios lo son mucho más. En cualquier caso es evidente su potencial. Y ya es una realidad en muchos aspectos. Por ejemplo, India es el mayor productor de antibióticos del mundo. Pero India es un país de contrastes. Y a la vez es el país con más atas tasas de resistencia a los antibióticos del mundo. Porque los antibióticos son relativamente baratos, y de pueden comprar sin control alguno.

India es una democracia, pero una democracia muy imperfecta. En un territorio enorme y diverso, formado por muy diversos estados, de gran autonomía, como herencia del pasado colonial que no han abandonado del todo. Y es un país de enormes desigualdades, económicas y culturales, donde persiste el sistema de castas y altos índices de analfabetismo con el mayor número de ingenieros y millonarios. ¿Hasta dónde nos llevará el crecimiento de India?

Así como China es un país capitalista con estructura política comunista, India es un país aún agrícola en alto grado, con estructura política teóricamente democrática. La eficiencia administrativa de ambos deja aún que desear, pero India está claramente a la zaga. desde un punto de vista económico, India está aún muy orientada al consumo interior, al contrario de China, una economía claramente volcada al exterior. Sin duda alguna India no es ni será una nueva China. India será India. Así como China podemos adivinar adonde va, India todavía es un misterio.

Pero la gran asignatura del mundo en los próximos años (décadas) es que el concepto de economías emergentes desaparezca del diccionario, porque todos los países del mundo hayan emergido, y al frente de todos ellos, aparte de China, India y el continente africano tienen un papel esencial que jugar.

El futuro está ahí. Los empresarios no podemos olvidarlo. Y así como India y China están lejos de Europa y de España, África ha de ser nuestro terreno de juego. No podemos dejar que los chinos nos lo arrebaten. Francia creo que lo tiene claro. Todos los países de la Unión Europea hemos de compartir ese objetivo. Nos jugamos mucho.

¿Es una manera de empezar a resolver el problema de la inmigración africana?

 

 

¿Quien comprará Tesla?

Hoy leo la noticia de que la cotización de Tesla ha caído con fuerza debido a un accidente mortal de un modelo X de la firma. Hace poco leía que Moody’s le había bajado a bono basura la calificación de la deuda de Tesla. Y de todos son conocidos los problemas de fabricación del modelo 3. El carismático Elon Musk está en el filo de la navaja.

En ese contexto no es extraño que haya quien empiece a preguntarse quien comprará Tesla. La compañía, que llegó a cotizar por en cima de 380$ por acción, lo hace ahora a 250$, lo que supone una capitalización de unos 43.000 millones de dólares, que equivale a menos de 35.000 millones de euros, lo que la hace alcanzable por parte de los verdaderos gigantes de la industria, y más en estos momentos en que la consolidación del sector, que es imparable, se está acelerando con la noticia de la fusión de Renault y Nissan.

Para que el lector haga sus apuestas, conviene repasar el tamaño de la capitalización de las grandes compañías del sector (en millones de euros, en cifras aproximadas):

  1. Toyota: 152.000
  2. Volkswagen: 81.000
  3. Daimler: 73.000
  4. Renault+Nissan: 60.000
  5. BMW: 55.000
  6. General Motors: 40.000

Si yo hubiera de poner un nombre a un primer candidato, éste sería Toyota. Aunque la actual corriente de nacionalismo norteamericano propugnado por Trump, no lo hará nada fácil.

China está implantando factorías textiles en Etiopía

Leo en Bloomberg que China está prestando dinero al gobierno de Etiopía para que pague a constructoras chinas para que construyan (siempre en un tiempo record) factorías textiles en una serie de polígonos industriales que está promoviendo el gobierno etíope. Dichas factorías, como no, son gestionadas por empresas chinas.

La China está aprendiendo a externalizar la producción de todo aquello que ya no sale a cuenta hacerlo en China.

Son políticas inteligentes que apoyan la evolución de China hacia una potencia mundial tanto en términos económicos como políticos.

Por si aún alguien tenía duda de ellol

Consejos para aquellos que ejerzan o quieran ejercer como consultores de empresa.

Manual del consultor de empresas

Consejos para aquellos que ejerzan o quieran ejercer como consultores de empresa.

No empieces ningún trabajo hasta que tu cliente tenga claro lo que quiere, lo que espera de ese trabajo y de ti, y tú lo hayas captado perfectamente y lo consideres pertinente y adecuado.

No aceptes el proyecto, si…

  • Si tu cliente no sabe lo que quiere, sino que pretende embarcarse en el proyecto “a ver que sale”, no caigas en la trampa.
  • Si no has conseguido que valore tus conocimientos y experiencia (sean los que sean) y que alinee sus expectativas con el nivel de los mismos, de manera que te conceda al menos un 51% de éxito en el proyecto.
  • Si el cliente no está motivado, tanto o más que tú a que tengas (tengáis) éxito en el proyecto.
  • Si el cliente no considera que tu éxito es su éxito. No puede plantearse un trabajo de consultoría como una competición entre cliente y consultor para ver quien de los dos es más listo. Los clientes que lo ven así, o los consultores que lo plantean así, acaban mal.
  • Si tu cliente no comunica internamente a todo el mundo cuál es el objetivo de tu trabajo, y no sabe venderlo como un proyecto común. Eso incluye proyectos de recorte de gastos o de recorte de plantillas por mejora de productividad o abandono de líneas de negocio no rentables o no estratégicas. No hacerlo así supone una enorme dificultad del trabajo del consultor, que suele llevarlo al fracaso.

En general, en mi experiencia, las causas de fracaso de un proyecto de consultoría pueden tener su origen en el cliente o en el consultor.

Obviamente el consultor puede ser incompetente y no ser capaz de hacer lo que prometió hacer, quedando su trabajo muy por debajo de las expectativas que tenía el cliente, y obviamente no cumplir los objetivos del proyecto. Quizás sea una de las causas principales.

Pero si se me pregunta cuál es, en mi experiencia, la causa principal del fracaso en los proyectos de consultoría, mi respuesta es clara: está del lado del cliente, y es que el cliente NO SUPO ABORDAR EL PROYECTO.

¿Qué quiere decir eso? Pues que el cliente no supo plantearlo, porque no sabía realmente que quería. No consideraba que era un proyecto suyo. No se mojó en el proyecto, y lo planteó como un proyecto “del consultor o de los consultores”. Y así fue percibido por su organización. Los proyectos “de los consultores” están condenados al fracaso. Y eso se ve porque el proyecto no acaba bien, o porque, aunque aparentemente acabe bien, sus resultados no acaban implantándose y en definitiva el esfuerzo llevado a cabo es en balde. En un alto porcentaje de casos, el fracaso de un proyecto es un fracaso compartido, por consultor y cliente. Obviamente, el consultor paga las consecuencias negativas de ello, pero es sobre todo el cliente el que más paga, en tiempo derrochado, en dinero, en desencanto laboral e incluso en desprestigio de los directivos que patrocinaron el proyecto frente a empleados y accionistas.

Detrás de los proyectos de consultoría exitosos de verdad, no sólo hay buenos consultores, sino, sobre todo, excelentes directivos.

Es decir, lo primero que necesita un proyecto de consultoría, es un buen cliente; es decir, UN DIRECTIVO QUE SEPA CONTRATARLO:

  1. Que no se deje llevar por el consultor que le planteó el proyecto, sino que recapacite antes de darle el encargo. Y mucho mejor si la iniciativa la lleva el directivo desde el principio: reconoce un área mejorable con ayuda de un consultor y entonces lo busca y lo selecciona. Es decir, sabe lo que quiere y con qué tipo de consultor quiere hacerlo.
  2. Que sepa y quiera comunicar internamente los objetivos del proyecto, entres ámbitos:
    1. Al consejo de administración.
    2. Al comité de dirección.
    3. A todos los directivos y empleados que van a estar implicados directa o indirectamente en el proyecto.
  3. Que sepa escoger el consultor o la firma de consultoría adecuados, y comunicarles lo que quiere. Y no sólo por su nombre y referencias, que son muy importantes, sino por los consultores senior concretos que van a estar trabajando en el proyecto. El cliente debe saber qué equipo senior va a estar en el proyecto, y qué dedicación tendrá, y no llevarse sorpresas. Y los consultores deben conocer al cliente y saber lo que quiere, lo que espera del proyecto.
  4. Que analice con el consultor el plan de trabajo y el timing, y compruebe si el equipo asignado es correcto y acorde con el plan.
  5. Que sepa trasladar a su propio equipo interno implicado en el proyecto lo que significa el plan de trabajo aprobado, comprobando que sea asumible por el equipo interno, en función de la magnitud de las tareas asignadas y del tiempo realmente disponible por el personal que esté asignado part-time.
  6. Que exija al consultor que designe una persona como principal responsable del proyecto e interlocutor de la persona que sea responsable interno del proyecto dentro de la empresa del cliente. Para que un proyecto vaya bien, ¡ambos deberían tener una dedicación full-time! No asignar full-time a uno o mucho menos a los dos responsables del proyecto es una premisa casi segura de fracaso del proyecto.
  7. En definitiva, que entienda que a los consultores, por su bien y por el bien de la empresa que los contrata, NO SE LES PUEDE DEJAR SOLOS. Dejar a un consultor aislado y solo es literalmente tirar el dinero.

¿Es Trump un proteccionista o un indocumentado?

Creo que una guerra comercial es, a la larga, una guerra perdida en estos tiempos. A corto plazo puede parecer que sirve para lo que pretende (proteger la economía nacional), pero a la larga sus perjuicios son mayores que sus ventajas.

La iniciativa de Trump (contra la opinión incluso de su propio partido) es la consecuencia de una postura personal del presidente. La cuestión es: ¿mantiene esa postura por convencimiento razonado o es un mero postureo? Y más allá, ¿sabe qué significa y cuáles son sus consecuencias? Yo estoy convencido que no. Trump es un ejemplo claro de una persona que no profundiza ni reflexiona sus actos, sino que actua por impulsos, siguiendo tendencias o patrones que le “suenan” bien. Responde a lo que le dice el último que es capaz de trasladarle una idea que encaje en su deseo central de llevar la contraria a la opinión general sensata y reflexiva. Es una muestra más de su deseo de presentarse como el “antiestablishment”.

¿Dónde nos llevará con sus decisiones? ¿Lo sabe él mismo?

Tecnología española

Estaba leyendo que Levi’s ha robotizado la confección de pantalones tejanos, cuando me ha sorprendido gratamente ver que el sistema es de la empresa española Jeanologia.

Noticias como esta ayudan a poner la tecnología española un poquito en el mundo y generan esperanzas para todos aquellos que tratan de sacar adelante proyectos desde este pequeño país.

¡Enhorabuena Jeanologia!

La divertida y sabia charla de un emprendedor de Internet de un pueblo pequeño de Teruel

A todo aquel que le interese el comercio electrónico y que, sobre todo, quiera reirse un rato, le recomiendo la charla de Ricardo Lop que podrá ver en este enlace de Youtube.

 

¿Es tan difícil llevar una agenda y anotar y respetar los compromisos agendados?

Pues parece que sí. Hay personas que no llevan una agenda con sus compromisos y no saben responder de inmediato a quien les plantea un compromiso si tienen disponibilidad o no. Respuestas como “lo he de mirar” o “ya te diré” llegan habitualmente a mis oídos. La consecuencia es que lo que debería ser un asunto resuelto en firme en 30 segundos puede demorar mucho más, o lo que es peor, dejar el asunto en el aire. Todo ello, desde luego, con una pérdida importante de tiempo y productividad. Por cosas así destacamos en negativo los españoles. Resolverlo no exige grandes esfuerzos ni desarrollos tecnológicos. Exige un mínimo de seriedad. A veces aquellos que incumplen de forma flagrante son los primeros que hablan de la escasa productividad de la empresa española, en un ejercicio magno de hipocresía y me atrevería a decir de estulticia.

Pero hay consecuencias de esta actitud que van más allá: la de quien, además, una vez aceptado un compromiso, no lo respeta. No llama, no se presenta a una entrevista, no entrega un trabajo, no asiste a una reunión, etc. Más impactos a nuestra maltrecha productividad y a la imagen de falta de seriedad del español.

Es una actitud que produce un fenómeno que vemos muy a menudo: las llamadas para confirmar un compromiso; sea del que convocó, sea del convocado. Nadie se fia de nadie cuando el virus de la informalidad (no digamos de la impuntualidad, que es un tema para otro debate) se contagia a todos. “Llamo para confirmar que mañana sigue en pie la reunión tal”, es algo habitual, y en muchos casos aconsejable. Debo decir (disculpad mi sinceridad) que cuando alguien me lo recuerda (con una llamada o un correo electrónico, por ejemplo) yo suelo responder de malas maneras (lo reconozco) algo así como “a mi no hace falta que me recuerdes mis compromisos”. Porque yo siempre los cumplo, salvo fuerza mayor, y siempre siempre aviso si no voy a poder asistir. Y si voy a asistir (que es lo que debería darse por supuesto) no digo nada: cuando me comprometí estoy allí como un clavo.

Suena raro, ¿no?, que debamos hablar de esto.

Será que me estoy volviendo viejo. Pero cuando oigo decir que todo nuestro futuro se basa en las nuevas tecnologías, a veces me echo a reir. ¿Por qué no empezamos por lo más básico?

Las grandes compañías dominan el mundo

Un artículo de Noah Smith en Bloomberg denuncia que las grandes compañías se hacen cada vez más grandes en muchos sectores. La consecuencia es que se produce un oligopolio que tiene el peligro de que derive en una oligarquía.

Smith apunta a que ese fenómeno puede estar detrás de la generalizada bajada de salarios y subida de precios que atenaza a la clase media de muchos países y que explica en parte que se mantengan índices de inflación bajos en la mayoría de países.

El trabajador-consumidor puede estar pagando por ese fenómeno de mayor poder de las grandes empresas. Y fomentando, a la vez, un círculo vicioso: menos capacidad de compra y de ahorro, menor actividad económica general y mayor cuota de los gigantes empresariales en los respectivos mercados en los que se mueven.

La única manera de salir de ese círculo es una mayor vigilancia e intervención de las autoridades públicas de defensa de la competencia y que facilten el aprovechamiento de las oportunidades que se presentan a las empresas pequeñas y medianas que retan a esos gigantes con sus propuestas de valor innovadoras.

Sin duda hemos pasado un período favorable a los grandes, que se ha plasmado, entre otras cosas, en la importante subida de las bolsas. Esperemos que el próximo lo sea para los pequeños.

Para los inversores eso quiere decir apostar por los llamados small caps y por la inversión fuera de la bolsa, a través de fondos de private equity.