Reflexiones

El imparable Elon Musk

He de reconocer que me equivoqué. Siempre pensé que Tesla no se haría un hueco entre los grandes del automóvil, y que uno de ellos la absorbería. Parece que no va a ser así, al menos por ahora. Incluso puede que sea Tesla quien absorba a alguna de las grandes que se quede rezagada, en el proceso de consolidación del sector que se apunta imparable.

Elon Musk ha sido capaz de resolver los problemas de producción y los problemas de rentabilidad (ya empieza a ganar dinero), y la cotización sigue subiendo como un cohete, haciendo que su valor bursátil supere a muchas de las grandes del auto y de otros sectores, y que Musk se afiance entre los más ricos del mundo.

Sin duda es el nuevo Rey Midas, porque su cerebro no para de imaginar nuevos retos y ponerlos en marcha.

Sr. Musk, me quito el sombrero ante usted.

Hoy por hoy el siglo XXI es el siglo Musk.

Desunión Fiscal Europea

Cuando la Unión Europea debería evolucionar hacia la Unión Política y Fiscal más que nunca, me encuentro con la noticia de que Grecia se apunta al club de los países de la UE que conceden condiciones fiscales ventajosas a los jubilados, en detrimento de los demás países de la Unión.

Es un episodio más en una UE en la que se practica la competencia fiscal desleal más que la homogeneización fiscal.

Ahora otros países deberán plantearse hacer lo mismo. Ya lo hacen Portugal o Italia. España aún no.

En momentos en que necesitamos que todos hagamos un esfuerzo fiscal, los jubilados, que son (somos), en muchos casos, un grupo de privilegiados, verán bajar sus impuestos. ¿Tiene sentido?

Pero no hay que ir muy lejos para ver que en la propia España existe una competencia fiscal desleal entre comunidades autónomas…

Acuerdo con condiciones

Tenemos acuerdo en la Unión Europea. Un paso de gigante para tratar de salir adelante en esta crisis.

Para España, 140.000 millones de euros, con condiciones y controles, que hemos de reconocer que nos irán muy bien, porque somos demasiado dados a despilfarrar el dinero cuando nos llega en masa.

No se quiere volver a hablar de los «hombres de negro», pero se parecerán mucho.

Las consecuencias de todo esto, así como el futuro de esta maldita pandemia, siguen siendo una incógnita.

Empresas ambidiestras

¿Eres un empresario ambidiestro?

Parece que es lo que toca ahora. Me entero del nuevo término en conversaciones y artículos que me llegan del País Vasco, aunque probablemente sea un término generalizado que hasta ahora yo no conocía.

Lo traigo aquí para que lo conozcan mis lectores.

¿Qué es una empresa ambidiestra o un empresario ambidiestro? Pues aquel que sabe gestionar a la vez pensando en la crisis presente, recortando gastos y reduciendo costes y aplazando proyectos, para poder resistir, y también es capaz de pensar en el futuro, en la innovación y el crecimiento, sin renunciar a ellos, y tomando todas las medidas de las que sea capaz ahora para que ese futuro no se esfume.

Me parece una idea magnífica y totalmente actual. Incluso creo que se lo puede dar una vuelta más y tratar de unir las medidas de cambio y adelgazamiento actualmente obligadas con la asunción de nuevos modelos de actuación y de negocio que permitan avanzar hacia el futuro, abordando cambios, nuevas maneras de hacer, que quizás no eran posible antes de esta crisis.

La crisis es mala. No podemos negarlo. Pero a lo mejor tiene su lado bueno si nos permite quitarnos las ataduras, los pesos que llevábamos encima, que no nos permitían abordar un cambio drástico, que probablemente ya estaba en nuestra mente, pero nos veíamos incapaces de abordar.

Estoy hablando de cambiar de personas, de productos, de clientes, de ubicaciones, de almacenes, de oficinas, de forma de vender, de manera de fabricar, de manera de facturar, de sistemas informáticos, de imagen de marca, de mercado…. ¡Son tantas cosas las que antes habíamos dicho que haríamos de otra manera si pudiéramos…! A lo mejor ahora, por culpa de la crisis, o gracias a la crisis, podemos. ¡Puedes! Anímate, busca los recursos. A lo mejor es la única forma de salir adelante.

Asume el riesgo. ¿Qué tienes que perder?

¿Acabaremos saliendo en V?

Hace días, al inicio de la crisis de la COVID, vaticiné que la salida la veríamos más clara el 30 de junio, y parece que quizás va a ser verdad. Ahora empiezo a percibir, al menos en Europa, una sensación de que vamos a volver a la antigua normalidad más pronto que tarde. Los indicadores se recuperan con bastante rapidez, insinuando que una recuperación en V es posible.

Veremos.

Empieza de verdad el siglo XXI

La crisis que está viviendo el mundo no solo está demostrando que no somos nada ante los fenómenos naturales (como una pandemia), que no podemos prever y apenas gestionar. Está poniendo en su lugar la importancia de la vida social, del comercio de proximidad, de los hábitos sanos, de la menor contaminación, de la alimentación, de las infraestructuras sanitarias y de comunicaciones, de las estructuras de gobierno en general, de las redes sociales de ayuda a los menos favorecidos…

Además está acelerando la conversión a la nueva economía que ya llevamos años predicando. Para muchos sectores va a haber un pre y un post COVID.

Por ejemplo para el comercio, que por fin se va a convencer de que debe ser online, aunque sin abandonar el Offline. Para la banca, que ya tiene claro que no va a sobrevivir si no cambia radicalmente. O la automoción, que se enfrenta a un futuro radicalmente distinto. Y hay muchos casos más.

Todas son industrias que ya sabían que estaban en un proceso de cambio, pero lo iban haciendo a su ritmo. Ahora habrán de acelerar, y afrontar cambios radicales.

En el caso de los bancos, deben ser conscientes de que deben convertirse en empresas fintech, como sus nuevos competidores; porque TODO ES TECH.

Las empresas del automóvil también deben asumir las nuevas tecnologías, pero en su caso, además, deben asumir que deben abandonar su modelo en negocio (hacer autos con motores movidos por combustibles fósiles, para venderlos) y pasar a uno nuevo (hacer vehículos con motores movidos por energías sostenibles, para alquilarlos, en una fórmula u otra). De hecho, el sector de la “automoción” ya hace tiempo que se auto-califica como de la “movilidad”.

Hay futuro en esas nuevas “Ítacas”, pero hay que llegar a ellas. Y por el camino habrá muchos damnificados.

En Barcelona estamos viendo estos días las protestas de los empleados de una planta de Nissan, pero no serán los únicos. En los próximos 5 años TODOS los empleados de la cadena de valor del automóvil, tal como ahora está planteada, se verán afectados.

Solo podemos hacer una cosa: asumirlo, tratar de parar el golpe y prepararnos para subirnos a un nuevo futuro. Donde no habrá bancos sino entidades fintech, ni compañías automovilísticas sino empresas de movilidad.

Una gran amenaza, pero también una gran oportunidad.

¿De Trump a Biden? Ni uno ni otro, necesitamos líderes del siglo XXI

¿Realmente los Estados Unidos (el líder global, al menos por ahora) no tienen un líder mejor que la alternativa Trump o Biden? Ninguno me ofrece confianza (Trump el que menos). Y ambos están camino de los 80 años. ¿Es esa la edad razonable de un líder mundial en el siglo XXI?

Espero y confío en que las nuevas generaciones se den cuenta de que hay que renovar el liderazgo mundial. El COVID lo ha hecho palpable y ha demostrado su urgencia.

Ojalá no sea para seguir ahondando en la brecha de populismos de izquierda y de derecha, sino que los nuevos líderes mundiales se den cuenta de que estamos todos interconectados y nos necesitamos unos a otros. Y que necesitamos a nuestro planeta si queremos respirar y alimentarnos. Y si no queremos acabar con todo.

Solo el optimismo y las ganas de tirar adelante nos sacarán de esta

Me siento con la necesidad de decir que si nos sumimos en el pesimismo tardaremos mucho en recuperarnos del shock del COVID19. Hay que ser realistas pero mantener una postura positiva. ¡Si se puede!

Un dato sorprendente para muchos: el peso del turismo en la economía española es importante, pero de los países del sur de Europa somos en el que menos peso tiene el turismo, a pesar de ser una potencia turística indudable. El turismo pesa más en Grecia, Italia o Portugal.

Esta crisis nos ha de ayudar a salir adelante con una industria turística más fuerte y más importante.

¡Podemos!

El COVID19 nos demuestra por qué es importante ahorrar

Leía hoy en La Vanguardia un artículo de Cristina Sen titulado “El 36% de los españoles gastó todos sus ahorros en 1 mes de encierro (por el COVID-19)”

Debo reconocer que me ha dejado aturdido. ¿Cómo puede ser que más de un tercio de mis compatriotas tengan tan pocos ahorros como para no poder resistir sin ingresos solo 1 mes?

La mayor o menor propensión y capacidad de ahorro de los países explica en gran parte su vulnerabilidad en caso de que se produzca un acontecimiento de impacto, sea este una pandemia o la discontinuidad inesperada de sus ingresos por cualquier otra causa. Por ejemplo un despido o la quiebra de su empresa.

Está claro que, en media, los españoles ahorramos poco. Como decía, es parte es porque no podemos, en parte es porque no queremos, porque priorizamos el gasto (un viaje, un televisor nuevo, un auto mejor, etc.)

Mientras los españoles ahorramos, en media, un 9% de nuestra renta anual (equivalente a 1 mes de sueldo), los alemanes ahorran el 18%, y la media de la Eurozona el 13%

El ahorro bruto acumulado por los alemanes es el 29% de su PIB; el nuestro es el 22%

Hay que ahorrar para estar preparados para sustos como el que estamos pasando. Será una de las lecciones de vida que dejará el coronavirus. Por desgracia lo hará junto a las situaciones dramáticas en las que se van a encontrar quienes no han sabido, querido o podido ahorrar lo suficiente para hacerle frente.

Aprendiendo de los errores del Circo del Sol

El Cirque du Soleil (CdS) está en dificultades financieras a causa del parón por el COVID19, según leo en El País (https://elpais.com/cultura/2020-05-30/circo-del-sol-del-esplendor-a-la-ruina-en-tan-solo-tres-meses.html)

Me hace pensar en tres enseñanzas que ningún directivo puede olvidar:

1. Que las empresas hay que gestionarlas observando el balance, no solo la cuenta de resultados. Obviamente en el CdS obviamente no lo han hecho.

2. Que el apalancamiento (el recurso a la deuda financiera en lugar de al capital propio) tiene un límite. Los accionistas, fondos que compraron la empresa endeudándola, han mantenido esa carga, tratando de llevar la rentabilidad de su inversión al extremo. Es un juego peligroso.

3. Que las empresas, como decía en un artículo reciente, han de REINVENTARSE permanentemente. El CdS no es una excepción, y en los últimos 20 años le han ido saliendo imitadores, que lo han obligado a hacer un esfuerzo y han erosionado sus beneficios.