Reflexiones

Los avances tecnológicos van más rápido que yo

Hace unos días estrené mi primer iPhone. No hace falta decir que estoy encantado. Como un niño con zapatos nuevos.

Pero lo que más me ha impactado es que mi hijo Guillermo me ha explicado cómo conectar mi notebook (en el que escribo esto) a través de mi iPhone. Lo he hecho y ahora conecto a 54 Mbps, mucho mejor que con la conexión USB que tenía hasta ahora, que sólo me permitía 7,2 Mbps como mucho.

Es decir, una alternativa mejor y más barata. Yo salgo ganando y Movistar sale perdiendo, porque me voy a dar de baja de mi contrato Internet USB, por el que pagaba unos 50€ mensuales.

Para mi ha sido una sorpresa agradable y un ahorro para el nuevo año, en el que no podemos ahorrarnos ahorros….

Existe un mundo sin crisis: Silicon Valley

En estos momentos en que en determinados países, entre ellos España, la crisis afecta a todo el tejido social, y es el tema principal de conversación, hay lugares en el mundo en los que no hay crisis sino al contrario. Uno de ellos es el Valle del Silicio (el conocido Silicon Valley) en California, donde se desarrolla todo el Internet que ávidamente consumimos en todo el mundo, y que está cambiando nuestras vidas, y llenando las carteras de una serie de frikies tecnólogicos, emprendedores e inversores californianos, que son los verdaderos dueños del mundo en estos momentos. Los hay conocidos, como Google, Intel, Facebook, Apple… pero también los hay que nadie conoce aún, pero que están surgiendo para traernos a todos sucesivas oleadas de tecnología.

Allí no saben qué es crisis.

¿Navidad de esperanza?

Aunque las perspectivas de recuperación en el año 2012 son muy reducidas, veo signos de esperanza en esta Navidad.

Leo una encuesta de McKinsey que apunta a una mejora leve de perspectivas, sobre todo en Norteamérica. Y una estabilización en Europa. Todo, desde luego, en un escenario de crisis. No hablo de salir ya dando saltos de alegría, ¡ojo!.

Es por eso que sigo recomendando a los inversores prudentes pero que quieran estar presentes en las bolsas para la recuperación de cotizaciones que vendrá con fuerza cuando se generalice el sentimiento de superación de la crisis, que se posicionen en acciones estadounidenses.

Por cierto, acabo citando los cuatro grandes obstáculos al crecimiento que en la mencionada encuesta citan los ejecutivos de todo el mundo (por orden):

  1. El bajo consumo
  2. La alta volatilidad e incertidumbre
  3. El miedo a la quiebra de algunos estados
  4. La falta de crédito

Los tres primeros son, en gran parte, consecuencia del miedo. Es decir, son un elemento que se retroalimenta. Si se consigue romper ese círculo vicioso, saldremos de esta crisis.

En todo caso, deseo a mis lectores una FELIZ NAVIDAD.

Empresarios sin rumbo

“No sé donde estoy” es una frase típica de más de un empresario. Suelen decirla cuando las cosas se ponen mal y sus márgenes se estrechan o sus ventas se reducen.

Sólo se acuerdan de Santa Bárbara cuando truena, como dice el dicho.

Es penoso que los empresarios se acuerden de la contabilidad y del control económico y financiero sólo cuando las cosas están muy deterioradas. Es como si un piloto prescindiese de los controles de a bordo por innecesarios cuando despega, y sólo se acordase de ellos cuando debiese aterrizar. No sería extraño que el aterrizaje no fuese muy plácido.

Las empresas requieren de un control adecuado de su evolución económica y financiera para ser gestionadas adecuadamente, tanto en tiempos de bonanza como de turbulencias.

La injusticia de la economía sumergida

Los medios de comunicación suelen identificar la economía sumergida con los “chapuzas” que hacen trabajos caseros. Sin embargo, la economía sumergida es mucho más y mucho más grave, Los profesionales liberales que atienden a particulares, los comercios al detall e incluso industrias enteras como la joyería, tienen unos índices de ocultamiento fiscal que a veces excede del 90%

Hoy mismo me explicaban el caso de un empresario que se mueve en el comercio de diamantes, que no declara más de un 10% a Hacienda.

Es una práctica inaceptable, y más en estos tiempos. Su persecución es muy difícil, y es por eso que hay muchos partidarios de que se intensifique el uso de impuestos indirectos ligados al consumo, sobre todo de productos suntuarios. Si no se pilla a estos delincuentes fiscales por lo que ganan, que se les pille por lo que gasten.

¿Estamos ante el principio del fin de la crisis?

Aunque los temores de recesión siguen presentes, y hoy mismo lo han notado los títulos tecnológicos en particular (Nasdaq, caída de Oracle) y en general todos los mercados, me pregunto si con la inyección de fondos del BCE a la banca que se ha realizado hoy no estaremos poniendo los primeros fundamentos serios de la solución de la crisis. No será rápido ni fácil, pero ¿estaremos hoy viviendo, por fin, el fin de la crisis?

Esta mañana lo afirmaba el catedrático Emilio Ontiveros en la SER y yo apuesto por que tenga razón.

La España de 2020, una España renovada, ¿es posible?

¿Es utópico pensar en que esta crisis consiga que España salga renovada y “reinventada” de esta crisis actual?

¿Qué es lo que nos puede ayudar la crisis a cambiar y renovar? Yo creo que muchas cosas; por ejemplo:

- A rebajar el absentismo

- A racionalizar los horarios de trabajo

- A dignificar la formación profesional

- A mejorar la educación infantil

- A racionalizar las universidades

- A racionalizar la sanidad

- A tomarnos el inglés en serio

- A acabar con el doblaje de las películas

- A valorar a los empresarios y a los emprendedores

- A hacernos más ahorradores

- A censurar a quienes viven del cuento, y no alabarlos

- A pedir cuentas a los políticos

- A no admitir los privilegios de los funcionarios

- A acabar con los privilegios en general

- A que sindicatos y empresarios se sinceren y se entiendan

- A censurar a los empleados gandules y tramposos

- A que no tengan futuro los empresarios tramposos y gandules

- A acabar (o al menos reducir) la corrupción en todos los niveles

- A aceptar de una vez por todas a la mujer en cualquier actividad, al mismo nivel que el hombre

- A aceptar el fracaso cuando alguien lo ha intentado honestamente

- A valorar la educación

- A organizar mejor el Estado

- A gestionar mejor las empresas

- A no dilapidar

- A no contaminar

- A valorar al turismo más si cabe

- A apostar por la industria

- A acabar con la especulación inmobiliaria salvaje

- A tener un sistema judicial eficiente

- A tener un sistema bancario más moderno, eficiente y transparente, en el que los bancos recuperen el sentido del servicio a las personas y las empresas

- A que los plazos de pago se racionalicen

- A que la morosidad se castigue debidamente

- A aceptar que sin Europa no somos nada

- A relativizar las opciones políticas

- A valorar la familia

- A valorar los amigos

- A valorar el trabajo bien hecho

- A no considerarnos menos que nadie, pero no pensar que las cosas se hacen sin esfuerzo

- A recuperar el espíritu de sacrificio

(y así seguiría sin parar)

Animo a mis lectores a sumarse a la lista.

Lo bueno es que, si lo consiguiéramos, en 2020 podríamos ser el país de moda en Europa y en el mundo. Podríamos contribuir a que Europa recuperase su puesto en la economía global, y que nuestros hijos y nietos vivieran una vida más equilibrada y más feliz.

¿Imposible? Yo creo que no. Pongamos todos estos deseos en nuestra árbol de Navidad o en nuestra carta a los Reyes Magos.

¿Qué necesitamos para salir adelante?

Más Europa, porque sin Europa no somos nadie. Queramos o no, somos Europa. Y por Europa hemos de apostar.

Más Austeridad, aunque sea algo forzada desde fuera, nadie puede decir que no nos va bien. Tenemos aún mucha grasa en el tejido económico público y privado. El estado del bienestar ha traspasado los límites admisibles, y creo que tampoco nadie lo puede negar. Aunque duela.

Más Productividad, tanto en lo público como en lo privado. Aun somos una sociedad poco productiva. Hay que lanzar una cruzada social por la productividad, aunque cueste 10 años. Y aunque genere un debate social. No es una cuestión de empresarios y obreros, es una cuestión de país. De ser o no ser en el entorno global.

Más Transparencia, en todos los mercados, incluido el inmobiliario, donde aún hay quien mantiene unos precios absurdamente altos que nadie se cree. Pero también en los servicios o en los mercados mayoristas. Mayor dureza ante la falta de competencia.

Más Competitividad Global, porque hay que salir a vender y a comprar al mundo, hay que aspirar a ser los mejores del mundo. Y para eso hay que perder el miedo al inglés. ¿Para cuando cines que proyecten películas en inglés en versión original subtitulada en inglés?

Más Emprendimiento. Es decir, más emprendedores y menos funcionarios. Hay que apoyar en todos los sentidos a los emprendedores, y desde luego a los empresarios ya establecidos. Ellos nos sacará de la crisis. No serán los políticos ni los sindicatos ni los bancos, ni Europa.

La religión IKEA

Estoy leyendo La historia de IKEA, un libro escrito por el fundador de Ikea, el sueco Ingvar Kamprad, y un amigo muy próximo. La verdad es que no es un gran libro, pero reconozco que me ha enganchado, sobre todo porque he descubierto cosas interesantes de la empresa y de la personalidad de Kamprad (que es decir lo mismo).

Entre otras, que Kamprad ve Ikea (con 85 años aún vive) como una religión. Lo cual me ha hecho pensar en mi libro El legado de Arthur Andersen, en el que mi colega Carmelo Canales y yo explicábamos que Andersen era también como una religión. Y también he encontrado paralelismos entre las figuras de Kamprad y Arthur Andersen, el fundador de la extinta firma de auditores y consultores (por cierto, de ascendencia nórdico europea).

Con el permiso de mis lectores, iré comentando en sucesivos posts lo que me voy encontrando en el libro.

Rigor, solidaridad y coordinación

Europa se debate entre el rigor fiscal y monetario impuesto por Alemania y la solidaridad (vía apoyo del BCE) que piden los demás. Yo creo que no se trata de una cosa u otra, sino de ambas cosas a la vez.

Además, y prioritariamente, necesitamos mayor coordinación, más Europa.

Estamos hablando de dos fuerzas, dos ideas de Europa, que se están enfrentando a muerte en este momento en que los mercados cuestionan la viabilidad del euro y se exigen sacrificios por doquier.¿Quien ganará? Espero que sean los que están dispuestos a no tirar la toalla, apostar por más Europa, aunque ello implique sacrificios. A largo plazo creo que no hay mejor opción. Nuestros hijos y nietos nos lo agradecerán.