Reflexiones

¡Sobra petróleo!

Es curioso que a estas alturas de siglo estemos viviendo una situación respecto al petróleo, del que ha dependido y aún depende en gran medida el mundo, en la que todos tenemos la sensación de que sobra petróleo. Los precios no suben porque la producción mundial supera a la demanda.

¿Cómo hemos llegado esto?

Por el lado de la oferta porque se ha dado un fenómeno curioso: Estados Unidos, el mayor consumidor de petróleo del mundo, se ha convertido en el mayor productor, de modo que su producción le da para cubrir su enorme demanda e incluso exportar lo que le sobra. Eso ha compensado de sobras las limitaciones políticas que se han impuesto a la producción de otros países, como Irán o Venezuela.

Por el lado de la demanda, porque el esfuerzo mundial por reducir el consumo de petróleo está empezando a dar sus frutos. Los vehículos (coches, aviones, camiones, etc.) se mueven ahora con motores mucho más eficientes, que han reducido drásticamente su consumo. Y el desarrollo de energías alternativas es imparable.

La pregunta es: ¿cómo va a reciclarse la economía del petróleo? Además, ¿van a quedar excedentes no consumidos de las reservas mundiales de petróleo? Los países productores deben estar meditando sobre ello. Sin ir más lejos, Arabia Saudita, que pretende sacar a bolsa su petrolera Aramco, que es sobre el papel la compañía más valiosa del mundo, está dudando sobre el momento y la oportunidad de dicha salida.

Es el momento de bajar bolsa e invertir en fondos no cotizados

Llevo un par de años convenciéndome de que las bolsas están demasiado volátiles y que el binomio riesgo-rentabilidad que ofrecen es peor que el que ofrece la inversión en fondos de inversión no cotizados. Y aunque desde hace unos 5 años apenas he invertido en cotizadas, limitándome a mantener la inversión que ya había realizado, ahora me he decidido a vender gran parte de mis activos cotizados y pasarme con más énfasis a los fondos no cotizados. Y cuando hablo de fondos no cotizados me refiero a fondos de capital riesgo y de private equity principalmente, invirtiendo en ámbitos que pueden ir desde empresas medianas en todo el mundo a inmuebles en renta, pasando por proyectos medioambientales.

El paso que voy a dar tiene un precio: la liquidez. Pero soy consciente de ello y estoy dispuesto a pagarlo. Aunque creo que una correcta diversificación limita bastante el problema.

¿Por qué creo que la inversión en bolsa no es una buena opción? Porque vislumbro un período de grandes cambios en al mundo de las grandes empresas cotizadas en los próximos 5 años. De hecho creo que en ese período el 50% de las empresas cotizadas dejará de hacerlo. Sea porque se fusionarán o serán absorbidas, o sencillamente porque algunas quebrarán.

Me hace pensarlo la sucesión de varios razonamientos que voy a tratar de exponer.

La raíz del cambio la encuentro en dos factores:

  1. La transformación social provocada por la evolución de los bloques y países, con la irrupción de China y en general los BRIC, las corrientes migratorias y el consiguiente populismo salvapatrias. El mundo cambia a marchas forzadas y la situación es convulsa. Todo ello se traduce en una enorme incertidumbre política, que genera una gran volatilidad en las bolsas.
  2. Los cambios radicales que vienen forzados por el objetivo inaplazable de la sostenibilidad del planeta. Se habla de que tenemos, como humanidad, una fecha límite que es el año 2030. La realidad es que el impacto ya lo estamos notando, y va a afectar a todo nuestro modelo económico y social.

Las dos principales consecuencias que observo de esos dos factores de cambio son:

  • Una reducción del comercio internacional, que a corto plazo viene provocada por las guerras comerciales, como la de Trump con China y el mundo en general, o la de Boris Johnson con la Unión Europea, todo en aras del nacionalismo populista que se extiende por el mundo. Pero que a largo plazo también viene afectada por las políticas medioambientales contrarias al comercio internacional digamos injustificado y que abogan por un consumo de proximidad, que quizás no debiera haberse perdido nunca. También incluye al turismo internacional. El impacto sobre los sectores del petróleo, las navieras, las líneas aéreas, el turismo, e incluso la industria alimentaria, no va a tardar en notarse.
  • Una consiguiente reducción de capacidades en muchos sectores, reduciendo la inversión y reorientándola hacia los nuevos escenarios. Eso implica, por ejemplo, el cierre de muchas fábricas de automóviles, concentrando la inversión hacia los vehículos limpios; pero también la reducción en el número de aviones y la concentración de la inversión en aparatos de menor consumo y contaminación; o la reducción y redefinición de la industria turística; por no hablar de la industria petrolera.

En resumidas cuentas, creo que las oportunidades de negocio, de generación de valor, no están en las grandes empresas, que deberán enfrentarse a grandes cambios, con las mochilas repletas de problemas de obsolescencia (de fábricas, de personal, de productos, de directivos,,,) sino en las empresas pequeñas y medianas suya razón de ser es precisamente el cambio y la innovación, sin pasivos.

En el pasado, el problema es que invertir en esas pequeñas y medianas empresas era muy difícil, porque no había canales estructurados y fiables de inversión, y ahora sí que los hay.

Hasta ahora podías llegar a compañías emergentes invirtiendo en el Nasdaq o en los mercados alternativos europeos que nacieron a su imagen y semejanza, incluido nuestro MAB. Está bien, pero no es lo que yo busco.

Lo que encaja en la idea de invertir en el futuro con empresas ágiles y gestores ágiles que pueden crear valor importante en un plazo de tiempo corto (para salir a bolsa o ser vendidas a una gran empresa) es la inversión en fondos de private equity o capital riesgo. Fondos donde, en mi modesta opinión, están ahora los mejores gestores. Fondos que están consiguiendo una binomio riesgo-rentabilidad netamente mejor que los fondos cotizados.

Y allí voy a dirigir mi cartera. Y recomiendo a mis lectores que hagan lo mismo, si pueden, con una parte de su cartera.

Soy muy pesimista con la bolsa

No es un pesimismo digamos coyuntural, de corto plazo, sino estructural. Creo que las bolsas están al inicio de un ciclo especialmente negativo que al menos durará unos 4 años. Lo veo así de negro.

La razón principal para que piense así es que veo a la humanidad en un punto de inflexión a nivel social y en consecuencia también económico. Se están experimentando tal cantidad de cambios que estamos en los albores de un mundo completamente nuevo, en lo político, en lo social y en lo económico. Como consecuencia, creo que las empresas cotizadas, en general (siempre habrá honrosas excepciones), están sometidas a ese cambio, y no siempre serán capaces de sobrevivir al mismo. es más, me cuestiono si esas empresas cotizadas, que son por definición grandes empresas, muchas de ellas verdaderos mastodontes, pueden ser capaces de adaptarse a los nuevos tiempos. La mayoría no lo son.

Para reafirmarme en la idea me he detenido en repasar algunas de las empresas del IBEX35, y en destacar los retos que las enfrentan al cambio que se impone en la sociedad del siglo XXI. Como verán mis lectores, no es un cambio caprichoso, que sea fácil de adoptar por las empresas actuales, sino un cambio impuesto por la propia evolución de la población mundial y la sostenibilidad del planeta.

Empecemos, por orden alfabético:

Las energéticas: Acciona, Endesa, Iberdrola

La primera compañía es un caso de empresa que fue capaz de vislumbrar con antelación el surgimiento de las energías alternativas y ha pasado de ser una compañía constructora a una de energía. En ese sentido está en línea con el cambio. Pero nadie se puede dormir en los laureles. La amenaza para las empresas de generación de energía eléctrica es el autoconsumo y, en general, el movimiento MENOS CONSUMO. Cuando las tecnologías, los costes y la regulación permitan que los consumidores se produzcan su propia energía eléctrica sostenible, las eléctricas tendrán una caída de demanda considerable. Y no estamos tan lejos de que eso pase. Sobre todo en los grandes consumidores de electricidad.

A cambio, en positivo, les llega el coche eléctrico y el surgimiento de la electrolineras, lo que implicará un impulso al consumo eléctrico.

En definitiva, las eléctricas lo tienen relativamente bien, pero no pueden dormirse en los laureles.

¡Ah! Y me olvidaba de un riesgo latente que las afecta: la regulación. La incertidumbre en cuanto a la política global, y la explosión de populismo por doquier, no son un buen augurio para estas empresas tan pendientes de los gobiernos.

Aena, Amadeus, Ferrovial, IAG, Meliá

Creo que en los próximos años veremos una reducción de la movilidad aeronáutica. El movimiento MENOS AVIONES, MENOS TURISMO, que trata de convencer a la población mundial que no tiene sentido abusar del avión, que es uno de los medios de transporte que más contaminan, se extenderá por todo el mundo. Ya se habla de ello en Noruega o Alemania, donde hay quien propugna que no deben tomarse más de 3 vuelos intercontinentales al año, y nunca volar por menos de 1000 kilómetros. Ello conllevará un impacto muy fuerte para lineas aereas, sistemas de reservas, aeropuertos y cadenas hoteleras.

O se avanza en ese sentido o nos cargamos el planeta. ¡Y entonces sí que se acabó el negocio!

Obviamente, habrá quien sepa posicionarsse en ese nuevo mundo; pero habrá quien no. En cualquier caso sobrarán aviones, aeropuertos y hoteles.

Los 6 bancos del IBEX

Es evidente que, aparte del problema esperemos que coyuntural de unos tipos de interés muy bajo que no les deja margen de negocio de intermediación, la banca está sometida al impacto estructural de tres factores: digitalización, virtualización y desintermediación. Esos factores están literalmente desintegrando el negocio bancario como se conocía hasta ahora, y está obligando a la banca a desmembrarse en varios negocios, que compiten con players diferentes: asesores financieros, asesores robotizados, gestores patrimoniales, plataformas de pagos, plataformas de crédito, monedas virtuales, etc…

Un sector que está sufriendo la mayor reconversión de su historia, y que probablemente no existirá como tal dentro de 15 años.

En ese contexto se imponen las operaciones corporativas en todas las direcciones, separación de negocios, fusiones, etc. El que no se mueva no saldrá en la foto.

No es necesario indicar que la banca no está de moda, y podríamos hablar, entre los más jóvenes, de un movimiento que podríamos calificar de MENOS BANCOS.

Las telecos: Cellnex, Masmovil, Telefónica

No deja de ser una paradoja que sus negocios estén amenazados por la tecnología, pero así es. Los teléfonos fijos están muertos, en favor de los omnipresentes móviles, el consumo de linea ha pasado a ser consumo de datos, porque ya se puede llamar si usar la linea, y así sucesivamente. Todo ello ha generado oportunidades para quienes han sabido sacar provecho del cambio, como Masmovil en España, pero todo el sector está amenazado por las grandes tecnológicas, que le tienen echado el ojo.

En los últimos tiempos los accionistas de las empresas de infraestructura, como Cellnex, han ganado más dinero que los de las telecos; con eso está dicho todo.

También aquí se imponen las operaciones corporativas. La Union Europea ha de tomar una decisión urgente.

Acerinox, ArcelorMittal, CIE Automotive

Otro movimiento que debe preocuparnos a todos (económicamente hablando) y en especial a las empresas que dependen de la evolución del sector automoción es el movimiento MENOS COCHES. La industria automovilística está abocada a reducir su producción y a concentrarla en coches eléctricos que sean más sostenibles. Eso implica menos acero, menos metal, y en definitiva menos coches. La industria auxiliar del automóvil y la del acero van a sufrir una importante reducción de su cifra de negocio en los próximos años.

La industria del acero también se verá afectada por el cambio en los hábitos de construcción, evolucionando hacia materiales de mejores características energéticas.

Inditex

La estrella de la bolsa española, su compañía más valiosa, tampoco está a salvo de la ola de cambios. A Inditex la afecta el movimiento MENOS ROPA, que aboga por un mayor aprovechamiento de la ropa, rompiendo con el ciclo comprar-tirar-comprar que ha sido la propuesta de valor principal de Inditex y otras marcas de moda-consumo. ¿Las consecuencias? Pues un parón en su crecimiento y una caída importante de su valor.

¿Nos llevará al final del modelo Zara?

Mediaset

Las antiguas cadenas de televisión están padeciendo lo que podríamos llamar el movimiento MENOS TELEVISION. Las nuevas generaciones ya NO consumen televisión, por lo que cadenas como Mediaset están condenadas a desaparecer cuando desaparezca la generación que aún se pone cada día al frente del televisor, y que cada día es más vieja y cada día tiene menor valor publicitario.

Las cadenas está tratando de contrarrestarlo, pero la competencia de las telecos (que se han metido en los contenidos, como una salida a su propia crisis) y los nuevos entrantes, como Netflix, HBO, Disney, etc., están haciéndoselo muy difícil.

Repsol

Estamos en un mundo donde se impone el MENOS PETROLEO, y el MENOS PLÁSTICO, además del ya citado MENOS COCHES. Es imparable. Eso supone un gran problema para Repsol, al que ya está tratado de hacer frente metiéndose a compañía eléctrica con la compra de activos de Viesgo.

Pero la tendencia es imparable: el petróleo no está de moda, ni puede que lo vuelva estar nunca más.

Viscofan

Otra tendencia imparable es el movimiento MENOS CARNE. El impacto sobre una empresa como Viscofan es obvio. Está claro que los envoltorios de Viscofan no solo pueden envolver carne, pero es que la comida procesada también está cuestionada. Se pretende favorecer la comida de proximidad y las legumbre y hortalizas. Malas noticias para Viscofan.

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Como puedes ver en este repaso rápido y seguramente impreciso y parcial, querido lector, casi no se salva nadie.

Yo creo que estamos en un momento en que la creación de valor está en las empresas medianas y pequeñas no cotizadas. Probablemente más en las medianas porque tienen una mejor relación riesgo-rentabilidad. Por eso mi consejo es reducir la exposición a las bolsas y aumentarla, si se puede, al private equity y en menor proporción al capital riesgo.

 

 

 

¿Será la puntilla para General Electric?

Leo hoy que hay un analista norteamericano que defiende en un informe que la contabilidad de GE es un fraude. Al hacerse público la cotización de la compañía ha caído un 15%.

El analista no es un cualquiera; es quien destapó el fraude de Madoff.

¿Será cierto? De ser así, ¿será la puntilla para GE?

La crisis bursátil llegó en agosto

Los mercados financieros (y en especial las bolsas) de todo el mundo están experimentando graves caídas en este mes como consecuencia de las expectativas de recesión que se apuntan en el horizonte global.

Todas las grandes áreas económicas lo están experimentando. Hay factores globales que afectan a todos los países de todas las áreas, como  son:

  • La incertidumbre provocada por la guerra comercial en la que están enzarzados EEUU y China, y que EEUU está tratando de abrir con Europa, que está reduciendo los volúmenes de intercambios comerciales internacionales.
  • La política monetaria laxa, que hace que haya sectores como el bancario que no tienen apenas márgenes de beneficio, y que viene acompañada de tipos negativos (una verdadera aberración económica) y ahora con la temida inversión de la curva de tipos.
  • Las consecuencias del cambio climático que están afectando a las expectativas de los principales sectores sobre los que se ha asentado la economía mundial en el último siglo: automoción, líneas aéreas, energía, incluso turismo, aunque la ola de cambios aún no le haya llegado (cuando le llegue será muy seria)

Además de ello, cada Area económica global tiene sus elementos particulares; por ejemplo:

  • Europa está experimentando la cuenta atrás del Brexit, ese callejón sin salida en el que se han metido los británicos y que no traerá nada bueno ni para ellos ni para el resto de la Unión Europea, si Dios no lo remedia (lo que sería un milagro). Además tiene sobre su cabeza la Espada de Damocles que representa un gobierno italiano populista y  antieuropeo. Alemania ya ha empezado a dar los primeros síntomas de crisis. Gran Bretaña también.
  • América se aboca a una nueva crisis en el cono sur, con Argentina de nuevo protagonista. Estados Unidos está desacelerando su crecimiento, provocando que la FED rebaje tipos y que el presidente Trump se enzarce con su banco central exigiéndole mayores bajadas, lo que no solo no resolverá la crisis sino que a la larga la agravará.
  • Asia nos muestra una crisis en Corea (tanto del Sur como del Norte, aunque de perfiles distintos), otra en Japón, que empieza a verle las orejas al lobo del envejecimiento de su población, y la ralentización del crecimiento de China e incluso de India, que ahora se mete en una posible guerra en Cachemira. A China, además, le aparece un polvorín en Hong Kong, que puede estallar en cualquier momento.

Algunos no son elementos nuevos, pero en estos días se han sacado todos a relucir, porque las bolsas lo estaban esperando, y era cuestión de encontrar el momento. Y aquí está.

La cuestión ya no es si llega una crisis, una recesión, sino cuan grave va a ser.

¿Ante esto qué hacer? Mis lectores saben mi opinión, porque no es la primera vez que pasa y ya he expresado mi opinión en post anteriores: hay que conservar la calma. Creo que los mercados que caen globalmente se recuperan globalmente. La cuestión es cuánto tardan en recuperarse; a veces poco tiempo, aveces algunos años. Esperemos que sea lo primero.

Eso no quiere decir que cada inversor siga su propia política y, por ejemplo, se ponga sus propios stop y venda parte o toda la posición que haya llegado a un stop loss (un límite de pérdidas).

Uber, un caso de libro

Leemos estos días que Uber sigue perdiendo miles de millones de dólares, y su CEO promete que el año que viene acabarán las pérdidas.

La historia de Uber me ha hecho pensar que en otros países una iniciativa empresarial como la de Uber habría acabado en quiebra. En España, sin duda alguna.

Los norteamericanos tienen cuatro cosas que son imprescindibles para sacar adelante un Uber o un Tesla (o un Apple, un Google o lo que sea:

  1. Una ambición global.
  2. Una capacidad de gestión excelente (de las mejores, si no la mejor del mundo).
  3. Un mercado enorme. Quizás el mayor del mundo y el más abierto a la innovación.
  4. Unos recursos de capital monstruosos, que acompañan a los proyectos, sin miedo y sin regatear esfuerzos, hasta el final.

¡Cuánto daríamos en España (o en cualquier otro país) por tener los cuatro!

Es verdad que últimamente casi todos los nuevos proyectos nacen con ambición global, quizás incluso más que en EEUU, pero no es suficiente. Además ellos tienen un arma que no es menor: su idioma de base es el inglés. Nosotros tenemos que adoptarlo, y lo hacemos, pero no es lo mismo, ¿verdad?

En cuanto a capacidad de gestión, hacemos lo que podemos. Tenemos buenos gestores, especialmente rápidos e intuitivos, pero la cultura del control y la gestión ordenada de proyectos es norteamericana. En eso no hay quien los gane. Son ellos quienes llevaron un hombre a la Luna; con eso está dicho todo.

Y en lo que no podemos objetivamente competir en cuanto a mercado propio (doméstico) y recursos de capital.

El mercado norteamericano es 50 veces mayor que el español, y seguro que más del triple que todo el europeo. Y no solo eso, sino que el comprador yanqui, sea por educación o por lo que sea, está siempre abierto a probar nuevas cosas, a apoyar al que empieza, sin miedo a equivocarse. Ya saben que quien no prueba no avanza. En Europa no es tan así. Y en España menos. Y no solo es querer sino también poder, porque estamos hablando de un consumidor con una renta per capita muy alta, que se permite comprar sin pensárselo mucho. Es una gran ventaja para lanzar un servicio como Uber o similar.

Por último pero no menos importante, el capital también apoya a las nuevas ideas y no pide beneficios para seguir invirtiendo, confiando en que al final del túnel (son pacientes, porque son inteligentes) llegará el beneficio de verdad. Y si no que se lo digan a quienes invirtieron en Apple o Google o Facebook, por citar a las más grandes, empresas que empezaron de cero y ahora valen miles de millones de dólares.

En fin, toda una lección de hacer empresa. No es casualidad que las mayores empresas del mundo sean estadounidenses.

La falta de agua nos traerá la crisis más importante de este siglo

Leo en un artículo en Bloomberg.com, basado en un estudio que ha hecho el World Resources Institute, que hay 17 países, que representan la cuarta parte de la población mundial (1.800 millones de personas) que en unos años van a entrar en crisis por falta de agua. El estudio establece un ranking de países en función de su riesgo de crisis por sequía, clasificándolos con un índice según el grado de criticidad.

El primero del ranking y el peor situado es Qatar, el segundo Israel y el tercero el Líbano.

Los dos países donde ese riesgo traerá mayores consecuencias, porque son los de mayor población, son India y Pakistán.

En Europa no hay ningún país en riesgo extremadamente alto de sequía, excepto la pequeña San Marino.

Aparte de esos 17, hay otros países en los que el riesgo es alto, y entre ellos se sitúa España con el puesto 28º, ¡peor que Argelia o Túnez!

Curiosamente el país mejor situado es Paraguay. Y en Europa es Austria.

Un tema que nos debe preocupar y mucho en los próximos años.

 

Sobran las comas

De un tiempo a esta parte vengo viendo, como lector y sobre todo como editor, que todos tendemos a poner más comas de las necesarias cuando escribimos. Y lo hacemos no solo las personas de a pie, sino sesudos escritores, periodistas, políticos o columnistas.

Quiero compartir con mis lectores algunas reflexiones al respecto; si me permiten ser un poco presuntuoso,, las normas que yo me auto impongo:

1. Si a la hora de poner una coma se duda, mejor no ponerla.

2. Las comas después de la primera palabra de una frase suelen ser innecesarias.

3. Las comas que se ponen por delante y por detrás de una palabra suelen ser innecesarias; al menos una de ellas.

4. Si se ha de pecar de algo, ha de ser de poner pocas comas.

5. Aconsejo escribir una frase sin comas y tras leerla no poner ninguno o solo hacerlo allí donde no hacerlo generaría confusión o cambiaría el sentido de la frase.

No es una lista exhaustiva, pero me ha venido de gusto compartir mis reflexiones. Creo que tenemos mucho camino por recorrer para mejorar nuestra comunicación escrita, que a veces pienso que estamos abandonando.

SEAT se equivoca

Soy un gran admirador de SEAT. Creo que la compañía está haciendo un trabajo excepcional, tanto fabricando coches como diseñándolos. Y que son un verdadero polo industrial de riqueza en Catalunya e indirectamente en toda España. Confío en que siga así por muchos años, ahora que la industria automovilística está a las puertas de una gran reconversión, con su correspondiente crisis. De hecho espero que la factoría de Martorell sea una de las que se mantengan en pie y no sea una de las muchas fábricas automovilísticas que se van a cerrar en España en los próximos años.

Hago ese preámbulo porque creo que SEAT se equivoca con el enfoque del mensaje publicitario que leo hoy en el diario La Vanguardia, en el que anuncian el SEAT Tarraco (un SUV de hasta 7 plazas, es decir, un coche de grandes dimensiones) con la frase «Haz tuya la ciudad».

En un momento en que las ciudades están tratando de rebajar el uso del automóvil, y en especial de estos vehículos SUV enormes, hacer esta propuesta publicitaria creo que es algo desacertado.

En mi modesta opinión este tipo de vehículos es ideal precisamente para salir de la ciudad, para hacer carretera o autopista con el máximo confort. SEAT debería orientar su mensaje por esa línea.

Creo que la mayoría de consumidores piensa como yo. Ojalá SEAT lo tenga en cuenta.

Amadeus vale más que los 4 grandes bancos domésticos españoles juntos

Leo en Expansión que la tecnológica orientada a la movilidad y el turismo Amadeus vale más en bolsa que los 4 grandes bancos españoles juntos, descartando Santander y BBVA. Es una demostración más de por donde han ido los tiros en bolsa en los últimos tiempos. La banca está en crisis de resultados y de expectativas a largo plazo. Y el transporte aereo y la movilidad en general están en auge.

La cuestión clave es si todo lo malo y lo bueno ya está en el precio de esas acciones, y qué pasaría si, por ejemplo ocurren dos cosas:

  1. Que los tipos de interés dejan de ir a la baja, aunque solo sea porque más bajo no pueden caer.
  2. Se va imponiendo un discurso anti-movilidad y el tráfico aereo se frena (hay muchas razones para ello, porque ni ambientalmente ni socialmente el ritmo de crecimiento del turismo parece sostenible).

Si pasara eso, sería un gran negocio estar largo en bancos y corto en Amadeus y similares. Si yo fuera un inversor atrevido a largo plazo, sería una estrategia que tendría en cuenta,