Reflexiones

Sobran las comas

De un tiempo a esta parte vengo viendo, como lector y sobre todo como editor, que todos tendemos a poner más comas de las necesarias cuando escribimos. Y lo hacemos no solo las personas de a pie, sino sesudos escritores, periodistas, políticos o columnistas.

Quiero compartir con mis lectores algunas reflexiones al respecto; si me permiten ser un poco presuntuoso,, las normas que yo me auto impongo:

1. Si a la hora de poner una coma se duda, mejor no ponerla.

2. Las comas después de la primera palabra de una frase suelen ser innecesarias.

3. Las comas que se ponen por delante y por detrás de una palabra suelen ser innecesarias; al menos una de ellas.

4. Si se ha de pecar de algo, ha de ser de poner pocas comas.

5. Aconsejo escribir una frase sin comas y tras leerla no poner ninguno o solo hacerlo allí donde no hacerlo generaría confusión o cambiaría el sentido de la frase.

No es una lista exhaustiva, pero me ha venido de gusto compartir mis reflexiones. Creo que tenemos mucho camino por recorrer para mejorar nuestra comunicación escrita, que a veces pienso que estamos abandonando.

SEAT se equivoca

Soy un gran admirador de SEAT. Creo que la compañía está haciendo un trabajo excepcional, tanto fabricando coches como diseñándolos. Y que son un verdadero polo industrial de riqueza en Catalunya e indirectamente en toda España. Confío en que siga así por muchos años, ahora que la industria automovilística está a las puertas de una gran reconversión, con su correspondiente crisis. De hecho espero que la factoría de Martorell sea una de las que se mantengan en pie y no sea una de las muchas fábricas automovilísticas que se van a cerrar en España en los próximos años.

Hago ese preámbulo porque creo que SEAT se equivoca con el enfoque del mensaje publicitario que leo hoy en el diario La Vanguardia, en el que anuncian el SEAT Tarraco (un SUV de hasta 7 plazas, es decir, un coche de grandes dimensiones) con la frase «Haz tuya la ciudad».

En un momento en que las ciudades están tratando de rebajar el uso del automóvil, y en especial de estos vehículos SUV enormes, hacer esta propuesta publicitaria creo que es algo desacertado.

En mi modesta opinión este tipo de vehículos es ideal precisamente para salir de la ciudad, para hacer carretera o autopista con el máximo confort. SEAT debería orientar su mensaje por esa línea.

Creo que la mayoría de consumidores piensa como yo. Ojalá SEAT lo tenga en cuenta.

Amadeus vale más que los 4 grandes bancos domésticos españoles juntos

Leo en Expansión que la tecnológica orientada a la movilidad y el turismo Amadeus vale más en bolsa que los 4 grandes bancos españoles juntos, descartando Santander y BBVA. Es una demostración más de por donde han ido los tiros en bolsa en los últimos tiempos. La banca está en crisis de resultados y de expectativas a largo plazo. Y el transporte aereo y la movilidad en general están en auge.

La cuestión clave es si todo lo malo y lo bueno ya está en el precio de esas acciones, y qué pasaría si, por ejemplo ocurren dos cosas:

  1. Que los tipos de interés dejan de ir a la baja, aunque solo sea porque más bajo no pueden caer.
  2. Se va imponiendo un discurso anti-movilidad y el tráfico aereo se frena (hay muchas razones para ello, porque ni ambientalmente ni socialmente el ritmo de crecimiento del turismo parece sostenible).

Si pasara eso, sería un gran negocio estar largo en bancos y corto en Amadeus y similares. Si yo fuera un inversor atrevido a largo plazo, sería una estrategia que tendría en cuenta,

El milagro de ser atendido

Las empresas no dudan en decir que a los clientes hay que retenerlos y fidelizarlos, pero ¿quien no ha experimentado en sus carnes la amarga sensación de que no le importamos nada a una empresa de la que somos clientes?

No es raro que ante una llamada pidiendo ayuda para un servicio de mantenimiento o de arreglo de una avería, alguien al teléfono (a veces después de varios intentos) tome nota, pero el cliente no reciba noticias en días.

¿Es así como se fideliza a un cliente? Así es como se le echa.

¡Cuanto envidio al consumidor norteamericano o europeo, que recibe una atención exquisita, suma de simpatía y eficiencia!

Ya avisé: el sector del automóvil entra en una época convulsa

Esta semana Daimler avisa de su cuarto recorte de beneficios previstos en el año.

Hace poco Fiat se ofrecía a Renault para una macrofusión.

Volkswagen y Ford se unen para desarrollar coches sostenibles.

Y así podríamos seguir.

Sin duda alguna a la industria del automóvil le llega un Armaggedon.

Quien no lo quiera ver es que es ciego.

Si entras en una sociedad, ¿en qué porcentaje te interesa entrar?

A menudo hay clientes o amigos que me comentan que les han ofrecido entrar como socios en alguna empresa, pero no saben qué deben hacer.

Lo primero es saber a qué se va a dedicar esa empresa y quienes son los socios y, sobre todo, los administradores. Si no se está cómodo y confiado con eso, lo mejor es no entrar.

Pero si se entra, ¿a qué porcentaje del capital se debe aspirar? Pues hay que saber qué significa tener un porcentaje u otro. Me voy a centrar en la sociedad limitada española.

Si se tiene menos de un 5%, será un accionista pasivo, sus derechos se limitarán a que le convoquen a las juntas generales (donde deben informarle de la situación de la sociedad) y a recibir dividendos, si la junta decide repartirlos.

Si tiene al menos un 5% podrá exigir a los administradores a que convoquen junta, indicando los temas que exige que se traten. También podrá pedir una auditoría de cuentas.

Si tiene más de un tercio del capital (al menos el 33,34%) podrá bloquear decisiones importantes para las que la ley de Sociedades de Capital exige una mayoría de al menos 2/3. Por ejemplo, la venta de la empresa. Eso quiere decir que si se tiene menos, no puede oponerse a una venta que decida la mayoría de 2/3.

Si tiene más del 50% (del 50,01% en adelante) podrá controlar la mayoría de decisiones operativas. De alguna manera controlará la empresa. Se podrá decir que gestionará la empresa como si fuera suya.

Si tiene más de 2/3 (más del 66,66%) ya la podrá controlar a su antojo.

Y si tiene más del 95% literalmente no deberá dar explicaciones a nadie.

Es muy importante saber donde se mete uno al entrar en una sociedad. De la explicación anterior se entiende que hay cuatro tipos de socios en una SL:

  • Socios totalmente pasivos: <5%
  • Socios con alguna facultad de control: 5-50%
  • Socios de control: >50%
  • Socios de control total: >95%

El comercio internacional se ralentiza, ¿es eso malo?

Mi opinión es que no necesariamente. Quizás es malo a corto plazo, pero podría ser bueno a largo plazo.

Lo que no tiene sentido es que el crecimiento del comercio internacional duplicase el crecimiento de la economía mundial. Ahora se estima que se acoplara el crecimiento económico mundial.

¿Por qué está pasando?

Obviamente, ante todo, por el «efecto Trump», es decir, la guerra comercial con China y otros países. Pero yo creo que hay un movimiento de fondo que está liderado por la onda verde que está afectando al comportamiento de consumidores y gobiernos en todo el mundo, al menos el mundo desarrollado. Se está optando por comprar productos más cercanos y evitar así no solo los absurdos costes logísticos que supone mover mercancías de un lado del mundo al otro, sino el impacto sobre la huella de carbono que ello supone.

¿Tiene sentido que comamos manzanas suizas y naranjas de Sudáfrica, cuando ambos productos se producen en España en calidades y cantidades superiores a nuestra demanda? El nuevo consumidor está cada vez más atento a evitar estas barbaridades que atentan contra el planeta. La sostenibilidad es el nuevo credo social, y va a suponer, económicamente hablando, la nueva revolución, superando de algún modo a la revolución tecnológica. Ayer mencionaba el éxito de Beyond Meat, el fabricante de carne sin carne que tanto éxito está cosechando en los Estados Unidos y en la bolsa.

Es por eso que hemos de meditar algo más las consecuencias de la ralentización (yo diría normalización) del comercio internacional que ha provocado Trump. A veces las acciones de algún insensato pueden tener consecuencias positivas inesperadas.

La clase media es la nueva jet set (y eso tiene consecuencias)

Hace años se hablaba de la jet set para referirse a una clase acomodada y privilegiada que viajaba en avión de un lado a otro del mundo, del mismo modo que el sufrido ciudadano cogía su seiscientos para ir de vacaciones al pueblo.

Además, la jet set viajaba todo el año, pero la sufrida clase media se limitaba a hacerlo en agosto.

Pero las cosas han cambiado radicalmente. Ahora ya nadie se plantea ir de vacaciones al pueblo (o casi nadie). Las vacaciones son lo más lejos posible, y si se puede (y se hace por poder), fuera del mes de agosto.

La consecuencia es que ya todo el mundo viaja y lo hace todo el año. En aviones, en cruceros, en coches particulares… el humano del siglo XXI tiene mayor movilidad que nunca. Los precios más bajos, la globalización, la eliminación de barreras burocráticas, el aumento de la oferta turística, la universalización del inglés como idioma franco, el uso de las tarjetas de crédito como medio de pago…, todo ha ayudado a que eso pase.

Y no es solo la clase media de edad media, sino que hay un colectivo que viaja incluso por encima de la media: los jubilados (y en especial los prejubilados). Son personas jóvenes aún, que tienen tiempo y dinero; y no se quieren estar de nada. Yo estoy entrando en ese grupo, y mis amigos literalmente no paran.

El resultado de todo ello: lineas aereas, aeropuertos, ciudades turísticas, hoteles, etc., están saturados. Los habitantes de las ciudades se quejan de que estas se han convertido en parques temáticos en los que no se puede vivir. La polución generada por la industria turística perjudica al aire y a las reservas naturales (playas, bosques, etc.). Las ciudades, los museos, los países, los aeropuertos, los puertos, en general las infraestructuras, no pueden parar ni absorber adecuadamente la avalancha turística.

Estamos ante un problema de éxito que hay que gestionar.

¿Acabará siendo el no viajar lo que se lleve? No me extrañaría mucho…

Reflexiones sobre Trump y sus guerras comerciales

Quiero dedicarle unas líneas a compartir con vosotros mi opinión sobre el principal elemento que está minando la confianza de los inversores y generando incertidumbre y desconfianza en el futuro: la guerra comercial de Trump.

No contento con la guerra comercial con China, acaba de plantear una guerra comercial con México. Y está amenazando con extenderla a otros frentes, Union Europea incluida.

Los objetivos de esa guerra comercial (en la que no se amenaza con bombas sino con aranceles), y sobre todo el método, son completamente erróneos. Pero el adolescente repeinado ha encontrado una forma de demostrar su poder que le fascina. Ha descubierto que se pueden hacer declaraciones de guerra incruentas. El ya querría hacerlas de las verdaderas, pero es suficientemente inteligente para saber que con esas no le dejarían jugar.

Volvamos a preguntarnos: ¿A dónde puede llevar esto? ¿Cómo puede acabar? Aunque es algo nuevo y no lo sabemos a ciencia cierta, la lógica dice que sólo puede acabar con un acuerdo, porque ni a EEUU ni a China o México o quien sea, le interesa estar en guerra comercial. Las guerras comerciales acaban haciendo daño a las dos partes, y de rebote a los socios comerciales de las mismas. Aunque a corto plazo parezca que hay vencedores y vencidos, a medio plazo se ve que no. Por tanto, más pronto o más tarde, se sentarán a negociar y pactarán soluciones. En el caso de China, cuando acepte de verdad la reglas de juego internacional en su plenitud, en materia de respeto a la propiedad industrial y al medio ambiente, y acepte competir con las mismas reglas que todos. Aunque no será fácil, porque se está jugando la hegemonía global con Estados Unidos. En el caso de México será más fácil. Se trata de que sea más efectiva en el control y limitación del flujo migratorio que entra a Estados Unidos desde su territorio. No tiene razones sólidas que justifiquen una oposición a esos deseos de la gran potencia.

Aunque el cambio de fondo está ligado a la permanencia de Trump en el poder. Como máximo estará cuatro años más. Y no es imposible que pierda las elecciones de 2020. De hecho es ahora cuando está más activo porque quiere ganar esas elecciones. Si las gana, se calmará, y probablemente trate de disfrutar su segundo mandato sin empreñar mucho (su egocentrismo lo guía en todo, como el niño mimado que es); y si no las gana, mejor, porque estará fuera de juego. De hecho las bolsas subirían en vertical si se empezase a sospechar que las pudiera perder, o que los demócratas, por fin, inician un proceso de impeachment.

La nueva (y extraña) ortografía del español o castellano

Aunque no son cambios recientes, porque están publicados por la Asociación de Academias de la Lengua Española y la Real Academia Española en 2010, me apetece compartir con mis lectores algunas de las muchas novedades que pugnan por asentarse en el buen escribir en español, con mayor o menor éxito.

Fuera los acentos

Los acentos (o tildes, como se dice en fino) han desaparecido de algunas palabras que siempre habíamos acentuado.

Por ejemplo de el adverbio “solo”, que habíamos acentuado en determinados casos, deja de acentuarse siempre. Cuando pueda producirse confusión, las academias sugieren pasar a “solamente”.

Los adverbios “este, esta, estos, estas”, que también acentuábamos, no se deben acentuar nunca.

Algunas palabras agudas, como “guion, truhan, lio o frio” tampoco deben acentuarse. Son los llamados monosílabos ortográficos.

Ya creo conocido el cambio que sugiere que la “o” entre cifras no se acentúe (como venía haciéndose): “4 o 5”

Y así más casos.

Fuera la g final

Aunque suena un poco castizo, las academias sugieren que algunas palabras venidas del inglés, como “catering, casting, marketing o parking” se escriban sin la g final: “cáterin, castin, márquetin o parquin”. La verdad es que a mi me cuesta adoptarlas.

Despegar el % del número

Otra sugerencia interesante es que el signo % debe escribirse despegado del número que acompaña: “15 %” en lugar de “15%”. A mi también me cuesta, pero trataré de seguirlo.

¿Tras o Trans?

En general sugieren “tras”, como “trascendental, transportar o trasparente…”. Lo asumo, aunque me cuesta adoptarlo en algunas palabras que tengo muy enraizadas.

Pero, ojo, se mantiene el “trans” cuando la palabra que sigue empieza por “s”, como “transexual”. La verdad es que no nos lo ponen fácil.

El lío de las palabras compuestas

La verdad es que en las palabras compuestas las normas con muy complicadas.

Como regla general el prefijo se escribe unido a la base si es una palabra, o separado si son varias palabras. Y si es una sigla, número o nombre propio, con un guión. Así se escribe: “Vicedecano, minientrevista..” pero “ex director general, pro Barack Obama” o “anti-OTAN, sub-16, pro-Trump”.

Vaya lío, ¿no?

¿Pos o post?

Se deberá escribir “posdata, posoperatorio, posguerra” y no “postdata, postoperatorio o postguerra”.

Conclusión

Cada vez parece más complicado escribir en español. El consejo que doy, y que yo me auto aplico (he dejado lo que me corrige el corrector del iPad), es que leáis mucho (de buenos autores o medios de comunicación) y escribáis como os venga de forma natural. Lo esencial es escribir con buenos contenidos y no dudar en cada palabra. Un poco de tolerancia en esto, como en tantas cosas, no nos vendrá mal.