Reflexiones

Rigor, solidaridad y coordinación

Europa se debate entre el rigor fiscal y monetario impuesto por Alemania y la solidaridad (vía apoyo del BCE) que piden los demás. Yo creo que no se trata de una cosa u otra, sino de ambas cosas a la vez.

Además, y prioritariamente, necesitamos mayor coordinación, más Europa.

Estamos hablando de dos fuerzas, dos ideas de Europa, que se están enfrentando a muerte en este momento en que los mercados cuestionan la viabilidad del euro y se exigen sacrificios por doquier.¿Quien ganará? Espero que sean los que están dispuestos a no tirar la toalla, apostar por más Europa, aunque ello implique sacrificios. A largo plazo creo que no hay mejor opción. Nuestros hijos y nietos nos lo agradecerán.

¿Qué hacen nuestros mejores jóvenes?

Unos está emigrando. El número de profesionales cualificados españoles en Alemania, en Londres o en Nueva York, crece cada día.

Otros emprenden proyectos. Es enorme el número de negocios nuevos que está surgiendo en estos momentos, liderados por gente con formación e ilusión que quieren comerse el mundo.

Son gente que no se sienta a lamentarse sino que se pone a hacer algo. Se mueve y se arriesga. Ellos son nuestro futuro.

¿Panrico cierra en Santa Perpetua?

Leo hoy que Panrico está preparando un ERE para cerrar su mayor planta en Catalunya. Tiene 464 empleados. Fabrican los famosos Donuts, entre otros productos conocidos.

Conozco la fábrica personalmente porque redacté algún informe para la empresa en procesos de ERE precedentes en la misma fábrica hace unos años. La verdad es que la noticia me ha impactado. Me ha hecho pensar en el alto nivel de absentismo que registraba la planta. Pero también en los problemas financieros de la empresa, cuya gestión general no conozco y no puedo juzgar. Aunque sí se de los problemas comerciales que suponía el avance de las marcas blancas en los supermercados y el movimiento contrario a que los niños desayunen productos de pastelería como los donuts y los bollycaos.

En cualquier caso, también me preocupa cómo la sociedad digerirá le recolocación de las personas que resulten desempleadas y engrosen las largas listas de paro. Y me preocupa saber porqué se ha llegado aquí y cómo evitarlo. Conocí a la directora de la planta y puedo asegurar que era una gran profesional, que conocía los procesos al dedillo y que la gestión parecía magnífica. ¿Tiene sentido para ella empezar de nuevo?

La fórmula de la salida de la crisis

Todos nos preguntamos cuándo y cómo saldremos de la crisis. Hoy en La Vanguardia Juan José López Burniol nos la proporciona muy escuetamente:

  1. Aportar algo valioso. Todos hemos de aportar algo valioso, que alguien desee comprarnos. Ese consejo es válido tanto para las empresas en busca de clientes como las personas en busca de trabajo. Si no aportamos nada, nadie nos querrá. Es el problema actual de muchas empresas y trabajadores españoles.
  2. Rendir al máximo. Tiene que ver con la productividad, con el trabajo duro y con la eficiencia. También sirve tanto para las empresas como para los trabajadores. Pep Guardiola recomendaba hace poco a los catalanes que había que recuperar la costumbre de levantarse temprano… No deja de ser una anécdota, pero por ahí van los tiros. Desde el punto de vista del trabajador no es una concesión al empresario, es una concesión a sí mismo. Salir de la crisis es urgente para todos. Es en beneficio de todos.
  3. Aquilatar los costes. Controlar los costes y eliminar todo aquello que no sea estrictamente necesario. No derrochar. Vale para empresas y trabajadores. La época de nuevos ricos ha acabado.
  4. Invertir o gastar con más dinero propio. Jugarse el propio capital. Esperar a gastar cuando se tiene el dinero, o al menos una parte sustancial del capital que se necesita. Los bancos no van a volver a financiar el 100% de nuestros gastos o inversiones. Ni el 80%, ni el 60%. Como máximo se plantearán poner lo mismo que pongamos nosotros. Y siempre que sea para una buena inversión, que se mirarán con lupa. Y no nos prestarán dinero para gastos suntuosos o para cubrir pérdidas. Se acabó la época del dinero fácil. Y la del dinero barato.

¿Socios al 50%? No, gracias

Las sociedades de dos socios al 50% son como un matrimonio. Yo no las recomiendo, ni para mi ni para mis clientes.

Las sociedades al 50% están condenadas al bloqueo y al enfrentamiento entre los socios, lo que las aboca a la extinción en muchos casos.

Creo que es mejor que un socio tenga la mayoría (el 51% es lo normal, aunque basta que sea una participación o una acción más que el otro socio). De ese modo queda claro quien tiene la última palabra.

A muchos les sorprende eso, porque creen que es mejor hacer las cosas al 50%. Yo no lo creo. Repartirse los beneficios al 49-51 es prácticamente igual que hacerlo al 50-50. Y sin embargo, el 50-50 hace imprescindible el consenso eterno, mientras que el 51-49 no lo hace imprescindible. Lo que no quita que mientras no haya conflicto, los socios tomen las decisiones por consenso, como es normal en tiempos pacíficos.

¿Cómo hay que hacerlo? Yo lo hago así: según las circunstancias en las que me encuentro impongo el 51% como condición para entrar en la sociedad, o acepto de entrada estar en minoría. Y a partir  de ahí se trata de que el socio minoritario lo asuma y ya está. Si hay que discutir este punto antes de crear la sociedad. se hace. Es mejor discutirlo a priori, entre amigos, que hacerlo en los tribunales, con la sociedad bloqueada, haciéndose daño un socio al otro.

Historia de una familia, historia de un país

Esta el la historia de una pareja cualquiera. El cabeza de familia (Paco Español) tiene un negocio de construcción, que hasta ahora le había dado mucho dinero trabajando muy poco, su esposa Marisa tiene una peluquería. Ambos pertenecen a buenas familias. La de él procede de Europa. La de ella de Latinoamérica. Tienen tres hijos adultos que conviven con ellos.

Las cosas, últimamente, no les van bien. Les fueron bien durante muchos años. Muy bien se podría decir. Gastaban más de lo que ganaban, pero no había problema, porque los bancos les prestaban sin problemas. Además, recibían generosos fondos de su familia europea.

En aquellos años no se preocuparon mucho de mejorar sus empresas o de que sus hijos se prepararan a conciencia. Por ejemplo, ninguno de ellos habla inglés. Sabían que debían hacerlo, pero no tenían prisa. En el fondo es que no creían que fuera necesario, porque las cosas ya les iban bien sin hacer nada.

En los últimos años, sin embargo, los ingresos de la familia han caído en picado. La constructora ha quebrado, pero Paco Español no sabe hacer otras cosa, la peluquería sufre las competencia de los locales que han puesto los chinos, y de los tres hijos, dos tienen contratos basura, y uno está en el paro.

Los gastos de la familia siguen siendo muy altos. Aunque han recortado algo, mantienen 5 coches y tres viviendas, una en la ciudad, otra en el costa y una tercera en la montaña, siguen aferrados a unas vacaciones en el extranjero (“si no podemos viajar, no vale la pena trabajar”, dicen todos ellos), y no se han dado de baja del club de tenis, porque no quieren que su imagen social se devalue.

No tienen más remedio que seguir pidiendo dinero a los bancos, para mantener su nivel de vida, y para los intereses de sus múltiples deudas. Pero éstos sólo se lo prestan a un interés cada vez más alto, y eso después de insistir mucho, y de prometer que van a reducir su nivel de gastos y buscar nuevas vías de ingreso, porque no se fían de que la familia sea capaz de devolver los préstamos.

-”Si quieres que te sigamos dando crédito y que te mejoremos las condiciones de interés, debes rebajar los gastos familiares, quizás debes vender alguna de tus casas y de tus coches, y buscarte un trabajo o un negocio nuevo”, le dicen los bancos a Paco Español.

-”¡Ah! Y quizás debas cerrar el negocio de tu esposa, si no es rentable, y mandar a tus hijos a reciclarse, para que puedan acceder a trabajos más seguros y valiosos, y dejen de ser una carga para la familia”, le dicen.

La familia europea del Sr. Español ha dejado de pasarles dinero, aunque están dispuestos a hacerles algún préstamo si les prometen poner en marcha medidas de sacrificio. El problema es que a la familia le cuesta hacer esos sacrificios y reorientar su vida, asumiendo que las cosas ya no van a ser como eran. Es muy duro para ellos, y están enfadados buscando un culpable. El problema es que no lo encuentran.

Si siguen sin tomar medidas drásticas, el riesgo es que se vean abocados a pedir el concurso de acreedores para la familia, y quizás lleguen a encontrarse algún día en la miseria.

¿Sabe usted querido lector quien es esa familia?: España. Mi país no deja de ser eso: una gran familia. O si se prefiere, la suma de muchas familias como esa familia tipo que describo. Un país en la encrucijada.

¿Existe un oligopolio de los grandes bancos de inversión?

Me estoy refiriendo a Pimco o a Goldman Sachs entre otros.

Los grandes bancos de inversión, que son los que compran la deuda de los estados en grandes cantidades, y dominan las subastas de deuda, son o se creen mucho más fuertes y listos que los tesoros de los países emisores, en especial de los países del euro que han de hacer frente a economías estancadas y déficit públicos desbocados que no saben cómo parar.

Es un David listo, ágil y poderos, que tiene el dinero, frente a un Goliat pesado, lento y débil que necesita ese dinero. En esa situación, me pregunto si la exigencia de mayores rentabilidades a los estados para comprarles la deuda está justificada o se trata de una actuación oligopolística.

Es decir, ¿fijan los grandes bancos de inversión, normalmente norteamericanos o anglosajones, los precios de compra a los que van a acudir a las subastas de deuda de los gobiernos, de modo que los tipos resulten deliberadamente altos en su propio beneficio? ¿Nadie se ha planteado esta posibilidad?

En algunos momentos, los tipos que se han llegado a pagar son injustificadamente altos, y muy sospechosos.

Fortaleza y habilidad: dos condiciones necesarias (pero no suficientes) del nuevo Gobierno

Los gobiernos de los países europeos sometidos a la crisis de la deuda pública y al acecho de los mercados deben dar muestras de fortaleza y habilidad para recuperar la confianza de los mercados y tomar medidas decididas y acertadas que permitan recomponer sus déficit y sus economías a corto, medio y largo plazo. Han de conseguir re-equilibrar las cuentas públicas a la vez que evitar la caída en recesión, porque de no conseguirlo se arriesgan a llevar a sus países a la quiebra.

Pero ¿basta con el trabajo de los gobiernos estatales? No. Necesitan tres tipos de apoyo de las instituciones europeas:

  1. A corto plazo: El apoyo del BCE, comprando deuda pública, si los ortodoxos (léase los alemanes) lo permiten. De no hacerlo, la fiebre del enfermo puede hacerlo entrar en coma irreversible.
  2. A medio plazo: El apoyo del Fondo Europeo de Rescate. Si se consigue que la UE sea capaz de poner en práctica las medidas que se le piden.
  3. A largo plazo: El cambio de los tratados de la UE para que se fortalezca la unión fiscal.

Bendita crisis

Ya lo dije en algún post hace unos días. Si no fuera por la crisis, si no fuera por los denostados “mercados” y por la Unión Europea que nos exige reformas, ¿se estarían haciendo las reformas en Grecia, España, Italia…? La respuesta es NO. Los niños mal aplicados, perezosos, mimados, sólo cambian cuando sus papás les fuerzan a hacerlo.

Aunque cuando llegan a la delicada edad de la pubertad, ¡cuánto se nota a quienes les han regañado y les han sabido educar sus padres y a quienes no! Algunos entran en una espiral problemática de difícil solución.

Eso es lo que nos pasa hoy a los países europeos con problemas. Duele, pero mi abuela decía que lo que duele cura.

¿BCE? No, gracias

Ahora mismo se escucha un clamor demandando la intervención del BCE en la compra de deuda pública de los países del Sur de Europa, y en especial de Italia. Alemania se opone. La mayoría opina que lo hacen por miedo a la inflación que dicha política pueda generar. En mi opinión no es eso lo más importante para los alemanes sino la imposición de la disciplina fiscal que han venido pregonando desde la instauración del euro, y que los PIGS se han saltado a la torera.

Los alemanes piensan que la única manera de salvar el euro es hacer que los indisciplinados aprendan la disciplina, aunque sea a fuego y sangre.

Es decir, lo que está pasando no acabará con el euro, sino al contrario, será el verdaderi renacimiento de un euro fuerte.