Reflexiones

¿Acabará Tesla en manos de uno de los grandes del automóvil?

Tesla, la innovadora fabricante de vehículos eléctricos del visionario Elon Musk, está en serias dificultades. Sigue necesitando capital y no es seguro que los inversores financieros estén deseosos de seguir poniendo dinero ante la gigantesca cifra de recursos que la compañía ha engullido desde su fundación.

La cuestión que surge es: ¿quebrará? ¿desaparecerá? Yo creo que la respuesta a ambas preguntas es NO. Especialmente a la segunda de ellas. Tesla o encontrará capital o encontrará un comprador antes de tener que afrontar una quiebra. ¿Quien sería ese comprador? Pues cualquiera de los grandes del automóvil: BMW, Daimler, Toyota, VW o General Motors creo que son los principales candidatos.

Estaremos atentos a los acontecimientos.

Trump, perro ladrador…

Se dice “perro ladrador, poco mordedor” y hay quien empiece a cuestionarse si el nuevo presidente de loa EEUU responde a ese modelo.

Bloomberg titula uno de sus recientes artículos Donald Trump, paper tiger

Veremos si efectivamente la era Trump se queda en eso…

El yuan, ¿protagonista en 2017?

China va a continuar siendo el foco de atención de la economía mundial y en consecuencia de los mercados bursátiles, en 2017. Y en mi opinión lo va a seguir siendo especialmente por la evolución que siga su moneda: el yuan. El gobierno chino está tratando de gestionar el yuan para que su devaluación sea controlada, de manera que permita mantener un ritmo de crecimiento del PIB que sea el resultado de un descenso en el crecimiento de la exportación y un aumento del consumo interno. Los chinos están en lo que podríamos llamar “la 2ª Larga Marcha” (la primera fue la que preconizó Mao Tse Tung hace décadas). Esta es una marcha de cariz económico, que pretende que la economía china disminuya su dependencia de la industria y la aumenten los servicios, disminuya la dependencia de la exportación y aumente el consumo interno, disminuya la dependencia de la industria manufacturera básica y aumente la de valor añadido, disminuya la clase obrera y aumente la clase media, disminuya la importancia del sector público en muchos sectores (en especial en la banca) y aumente el sector privado… y todo ello, por supuesto, sin que cambie el régimen político. Es un reto muy difícil, pero en ello están. De que lo consigan depende la estabilidad de los mercados financieros en el mundo. Y uno de los elementos de regulación clave es el cambio de su divisa respecto al dólar.

Si los inversores chinos (o no chinos) ven peligrar en exceso la cotización, sacarán dinero de China a marchas forzadas, y eso agravará el problema creando un círculo vicioso. El resultado será una importación de inflación al país y mayores dificultades para llevar a cabo la agenda que acabo de describir, porque daría un impulso a corto a la competitividad de la industria manufacturera china, aparte de ser visto como una amenaza por el resto de países, que podrían reaccionar elevando sus restricciones al comercio con china. Es decir, una pesadilla global.

Todo ello, ahora, además está especialmente sensible por la postura negativa de Estados Unidos con Trump, que no olvidemos que es el mayor cliente de China.

Así que, ojo al yuan.

La banca, esa apestada

Hubo una época en la que la banca era un negocio y pertenecer a ella era una pátena de intocabilidad  a la que aspiraban las familias españolas. Hoy ya no es así. Todo el mundo se aleja de la banca como si fueran apestados. Y desde luego que lo son, al menos en dos instancias muy poderosas: la opinión pública y el sistema judicial.

Yo no tengo ningún prejuicio  a favor de la banca. Si acaso lo tengo en contra. Pero, aún así, creo que estamos ahora en un extremo del péndulo de valoración de su imagen, y que estamos pasando a un punto algo irracional e injustificado.

Para mi ese punto se ha traspasado con la condena relativa a las cláusulas suelo. No acabo de entender porqué no es aceptable que el prestamista ponga unas condiciones a su préstamo a interés variable que incluyan un tipo mínimo. Y que no me digan los prestatarios que no sabían de su existencia.

Pero la veda está abierta y la caza al banco es ahora el deporte nacional. Acabo de leer que otro juzgado ha considerado inválida otra cláusula de un préstamo hipotecario. Desde luego, ellos se lo han buscado, obrando con prepotencia durante años y años. Pero habrá que ponerle fin a este linchamiento algún día, ¿no? Creo que la lección ya la han aprendido…

¿Crecimiento o rentabilidad?

Las empresas en general y sobre todo las startups se cuestionan permanentemente si deben priorizar el crecimiento o la rentabilidad. En el ámbito del capital riesgo hasta ahora casi no se ha cuestionado que lo que debería priorizarse era el crecimiento, pero están cambiando los tiempos y cada vez más compañías están priorizando la rentabilidad.

No es una tendencia exclusiva de Europa o España, sino que está pasando un poco lo mismo en la meca del emprendimiento, los Estados Unidos.

En mi opinión hay que combinar períodos de crecimiento con períodos de recuperación de la rentabilidad, al menos por dos razones:

  1. Demostrar que el negocio puede ser rentable
  2. Evitar la dilución que implica la entrada continua de nuevo capital y nuevos socios

Llamada a los empresarios a adelantarse en la reforma del sistema

Leo en Expansión un artículo firmado por Dominic Barton, socio director de McKinsey&Co. en el que aboga por que sean los empresarios quienes se adelanten y abanderen la reforma del “sistema” antes de que lo hagan los gobiernos populistas. Me parece una recomendación acertada, y valiosa viniendo de quien viene. Mi duda es si los empresarios quieren y pueden hacerlo.

Aunque sí que hay aspectos en los que pueden liderar el cambio necesario. Se me ocurren algunos:

– Abandonar la política de ahorro de impuestos a ultranza. Dejar de usar los paraísos fiscales.

– Avanzar en las políticas sociales en sus propias empresas: igualdad de salarios, eliminación o restricción de la subcontratación, ayudas sociales, fomento de las medidas de responsabilidad social corporativa (RSC)…

De hecho la RSC debería dejar de ser un apéndice de la política empresarial para empaparla y diluirse en toda ella.

Una de las claves que apunta Barton es que los ejecutivos dejen de centrarse exclusivamente en el corto plazo y miren más a largo plazo, porque si no lo hacen chocarán de frente con los cambios sociales que nadie será capaz de digerir de golpe y mucho menos de parar.

La industria relojera suiza ve el futuro muy negro

Y no es por la llegada de los relojes digitales, como el iWatch de Apple, sino porque las nuevas generaciones no sólo no pueden comprar sus relojes sino, lo que es peor, no los quieren.

Es un ejemplo más del cambio de hábitos que está cambiando el panorama empresarial en todo el mundo. ¡No todo el cambio es consecuencia de la tecnología!

¿Para cuándo el cambio llegará al sector del seguro?

Todo apunta a que el sector del seguro no ha hecho aún el cambio de chip que hace años realizaron la banca o el automóvil y otros muchos sectores. Creo que eso va a pasar y no tardará mucho. Es una amenaza para aquellas compañías que no se adelanten al cambio y una oportunidad para las que lo hagan.

Expect the unexpected

Me gusta esta expresión que acabo de leer en el informe de un banco referida a la presidencia de Trump y sus posibles efectos colaterales.

Trump: ¿bomba de relojería?

Mucho me temo que el nuevo presidente de Estados Unidos llevará a la humanidad a tiempos revueltos. Sus decisiones económicas y sobre todo políticas me hacen temer por una era post-Trump muy dura.

Ojalá me equivoque.

¡Ah! Y supondrá una época gloriosa para China y Rusia, que sin duda nos conducirá a una nueva especie de guerra fría, con dos frentes: China-Rusia por un lado y Estados Unidos-Europa por otro. No es un panorama que me entusiasme.

Y un último vaticinio: yo creo que Trump no acabará su mandato presidencial. Veremos si acierto.