Reflexiones

¿En qué acabará la burbuja de los bitcoin?

Debe ser que, como dice una amiga, soy una reliquia del siglo XX, pero el fenómeno bitcoin no me convence en absoluto. Al contrario, creo que se trata de una burbuja más que acabará explotando y dejando multitud de damnificados. Espero que ninguno de ellos clame su inocencia.

El bitcoin carece de lo más básico en una moneda: un respaldo final de un emisor universalmente solvente.

A mi se me antoja que su auge s como un enorme timo piramidal.

Supongo que esto que digo es objeto de debate, y animo a quien no esté de acuerdo a que me lo rebata y me convenza.

Eso sí, deberá ser un individuo del siglo XXI…

¿Llegará Trump al final de su mandato de cuatro años?

Recién elegido Trump me atreví a vaticinar que no llegaría al final de su mandato. Día tras día la realidad va dando muestras de que mi vaticinio no es tan exagerado como pudiera parecer. Ahora lo tenemos cuestionado por el modo en que ha despedido al director del FBI, y mañana será otra cosa. Lo dicho, no llega a Navidad.

Abercrombie&Fitch: la caída de un símbolo

La que fue marca de éxito en el pasado, con largas colas en sus tiendas, está en venta, con su cotización por los suelos. Sus gestores no supieron aprovechar el éxito, que ahora se ha demostrado efímero.

Es un caso que debe servir de ejemplo de cómo un negocio debe tener pilares más sólidos que una moda o un momento. Perdurar significa estar continuamente innovando para asentarse no en un capricho pasajero sino en una propuesta de valor permanente. En la 5ª Avenida de Nueva York, Inditex/Zara tiene una de sus mayores tiendas. Mientras la estaban preparando para abrir, las colas de A&F tapaban la fachada de Zara. Ahora le deben estar ofreciendo la empresa por dos duros…

Más mercado y menos Estado

Quienes defendemos el liberalismo en materia económica estamos hoy de celebración. Emmanuel Macron, un adalid liberal, ha ganado las elecciones presidenciales francesas.

Hoy surgen también las preguntas post elecciones. Entre ellas la de si Macron será el modernizador que Francia necesita. Un país que se ha debatido entre extremos ideológicos y que no ha tenido estadistas que hayan sido capaces de extraerle todo su potencial. Al contrario, de alguna manera Francia parece que se haya quedado estancada en un pasado que nunca volverá. Francia necesita reinventarse. Y los franceses necesitan un líder que los convenza y los guíe en esa reinvención. ¡Y Europa necesita que Francia se reinvente! Y que asuma de manera eficaz su papel de colíder de la Unión Europea. De alguna manera que sea el contrapeso de la germánica (nunca mejor dicho) Alemania.

Pero ¿qué quiere decir “más mercado y menos Estado”?

En mi opinión lo que quiere decir es que el Estado debe limitarse (que no es poco) a asegurarse de que el mercado funciona, porque esa es la mejor manera de asegurarse de que los recursos se asignan de manera justa y adecuada, y de que todos ganan en el juego de intercambio de valor que es la economía.

El Estado se ha de asegurar de que todos los operadores económicos (oferentes y demandantes de cada producto o servicio, incluido el trabajo y el capital) tienen las mismas oportunidades y que las transacciones se realizan con la máxima fluidez y transparencia. debe asegurarse de que cuando no hay suficientes oferentes o demandantes en un mercado se generen nuevos oferentes o demandantes para evitar situaciones abusivas de oligopolio o monopolio.

Es así de sencillo.

La economía liberal sólo es mala si se aplica mal. Y a veces pasa. Asegurémonos de que no pase más.

Confiemos en que Macron sepa conducir a Francia por esa senda y ese gran país deje de ser (junto a Finlandia) el que tiene un mayor porcentaje del PIB (más del 50%) representado por el gasto público. Deje de ser un país estatalizado de facto.

La bolsa pone en su sitio a los unicornios

Una muestra de cómo la valoración de las startups ha llegado a una situación de burbuja es nos la da la constatación de que en los últimos tiempos varios unicornios (empresas que han superado la barrera de los 1.000 millones de dólares (o euros, a estos efectos) con valoraciones desorbitadas en el ámbito privado, han reducido sensiblemente su valoración cuando han salido a bolsa.

Podemos citar bastantes, pero me limitaré a cuatro bastante conocidas:

  • Cloudera
  • Square
  • Box
  • Apptio

Aunque habrá, seguro, más casos en un futuro, todos deseamos que las valoraciones salgan de la dinámica desenfrenada en la que en algunas se han situado. Entre otras cosas porque ello contribuye a la burbuja de valoraciones de startup que llega incluso a nuestro entorno, poniendo en peligro un ecosistema emprendedor-inversor que aún está aquí en una fase de florecimiento.

Nos jugamos Europa

Siempre he defendido que el proyecto de la Unión Europea es irreversible, por mucho que haya quien se empeñe en decir lo contrario. Acabar con la Unión Europea sólo nos produciría perjuicios a los ciudadanos de los actuales países miembros. Y sería una muy mala noticia para nuestros hijos y nietos.

Sin dejar de reconocer que la UE tiene muchas cosas que mejorar, los éxitos que hemos alcanzado son enormes y debemos estar orgullosos de ellos.

Dicho eso, la verdad es que los ciudadanos europeos no vemos las cosas de un modo uniforme, y los grandes cambios que nos ha traido la globalización y la revolución tecnológica han dejado fuera de juego a muchos de nosotros, y nuestros gobernantes no han sabido verlo y hacerle frente. No han sabido explicarlo y no han sabido lograr un consenso entre la ciudadanía europea para abordar los cambios necesarios para adaptarse a la economía y la sociedad del siglo XXI.

La consecuencia de todo ello es que este fin de semana tenemos unas elecciones en un gran país europeo (Francia) en las que es posible que salga vencedor un partido político, el Frente Nacional, que pretende dejar la UE y volver al franco, que pretende limitar drásticamente la inmigración y poner un impuesto a los trabajadores extranjeros, y que pretende llevar a Francia de vuelta al siglo XIX.

Si eso ocurriera, la UE entraría en una profunda crisis, estando aún por digerir el Brexit y en las puertas de elecciones italianas donde otro partido populista pretende seguir un camino parecido al de Francia.

Esperemos que los franceses voten por Europa y por el siglo XXI. Sin darle carta blanca a Macron, pero dejando claro que están orgullosos de ser europeos, del mismo modo que lo están de ser franceses. La UE necesita a Francia, y viceversa.

¿Acabará Tesla en manos de uno de los grandes del automóvil?

Tesla, la innovadora fabricante de vehículos eléctricos del visionario Elon Musk, está en serias dificultades. Sigue necesitando capital y no es seguro que los inversores financieros estén deseosos de seguir poniendo dinero ante la gigantesca cifra de recursos que la compañía ha engullido desde su fundación.

La cuestión que surge es: ¿quebrará? ¿desaparecerá? Yo creo que la respuesta a ambas preguntas es NO. Especialmente a la segunda de ellas. Tesla o encontrará capital o encontrará un comprador antes de tener que afrontar una quiebra. ¿Quien sería ese comprador? Pues cualquiera de los grandes del automóvil: BMW, Daimler, Toyota, VW o General Motors creo que son los principales candidatos.

Estaremos atentos a los acontecimientos.

Trump, perro ladrador…

Se dice “perro ladrador, poco mordedor” y hay quien empiece a cuestionarse si el nuevo presidente de loa EEUU responde a ese modelo.

Bloomberg titula uno de sus recientes artículos Donald Trump, paper tiger

Veremos si efectivamente la era Trump se queda en eso…

El yuan, ¿protagonista en 2017?

China va a continuar siendo el foco de atención de la economía mundial y en consecuencia de los mercados bursátiles, en 2017. Y en mi opinión lo va a seguir siendo especialmente por la evolución que siga su moneda: el yuan. El gobierno chino está tratando de gestionar el yuan para que su devaluación sea controlada, de manera que permita mantener un ritmo de crecimiento del PIB que sea el resultado de un descenso en el crecimiento de la exportación y un aumento del consumo interno. Los chinos están en lo que podríamos llamar “la 2ª Larga Marcha” (la primera fue la que preconizó Mao Tse Tung hace décadas). Esta es una marcha de cariz económico, que pretende que la economía china disminuya su dependencia de la industria y la aumenten los servicios, disminuya la dependencia de la exportación y aumente el consumo interno, disminuya la dependencia de la industria manufacturera básica y aumente la de valor añadido, disminuya la clase obrera y aumente la clase media, disminuya la importancia del sector público en muchos sectores (en especial en la banca) y aumente el sector privado… y todo ello, por supuesto, sin que cambie el régimen político. Es un reto muy difícil, pero en ello están. De que lo consigan depende la estabilidad de los mercados financieros en el mundo. Y uno de los elementos de regulación clave es el cambio de su divisa respecto al dólar.

Si los inversores chinos (o no chinos) ven peligrar en exceso la cotización, sacarán dinero de China a marchas forzadas, y eso agravará el problema creando un círculo vicioso. El resultado será una importación de inflación al país y mayores dificultades para llevar a cabo la agenda que acabo de describir, porque daría un impulso a corto a la competitividad de la industria manufacturera china, aparte de ser visto como una amenaza por el resto de países, que podrían reaccionar elevando sus restricciones al comercio con china. Es decir, una pesadilla global.

Todo ello, ahora, además está especialmente sensible por la postura negativa de Estados Unidos con Trump, que no olvidemos que es el mayor cliente de China.

Así que, ojo al yuan.

La banca, esa apestada

Hubo una época en la que la banca era un negocio y pertenecer a ella era una pátena de intocabilidad  a la que aspiraban las familias españolas. Hoy ya no es así. Todo el mundo se aleja de la banca como si fueran apestados. Y desde luego que lo son, al menos en dos instancias muy poderosas: la opinión pública y el sistema judicial.

Yo no tengo ningún prejuicio  a favor de la banca. Si acaso lo tengo en contra. Pero, aún así, creo que estamos ahora en un extremo del péndulo de valoración de su imagen, y que estamos pasando a un punto algo irracional e injustificado.

Para mi ese punto se ha traspasado con la condena relativa a las cláusulas suelo. No acabo de entender porqué no es aceptable que el prestamista ponga unas condiciones a su préstamo a interés variable que incluyan un tipo mínimo. Y que no me digan los prestatarios que no sabían de su existencia.

Pero la veda está abierta y la caza al banco es ahora el deporte nacional. Acabo de leer que otro juzgado ha considerado inválida otra cláusula de un préstamo hipotecario. Desde luego, ellos se lo han buscado, obrando con prepotencia durante años y años. Pero habrá que ponerle fin a este linchamiento algún día, ¿no? Creo que la lección ya la han aprendido…