Reflexiones

¿Por qué los economistas americanos le tienen tanta manía al euro?

Leo que el Nobel Stiglitz insiste en que el gran mal de Europa es el euro y que la austeridad fue un gran error porque el 62% de la población del Sur de Europa la rechaza, y me produce estupor. Yo creo que el euro es lo mejor que le pudo pasar a Europa, que, de hecho, la Unión Europea debería centrarse en los países de la eurozona para seguir avanzando en la unión política y fiscal. Y en cuanto al hecho de que en el Sur la población rechace la austeridad, es algo tan obvio que no entiendo a dónde lo lleva. Es absolutamente lógico que la mayoría de la población afectada por esos recortes los rechace, pero la cuestión es ¿y qué se podía hacer si no? No se puede estirar más el brazo que la manga, y seguir ampliando el déficit es una opción suicida. La alternativa es subir los impuestos o recortar de otros conceptos, pero ¿a quien se le suben los impuestos? y sobre todo ¿esa hipotética subida, será realmente eficaz; es decir, aumentará la recaudación, o no?; y si se ha recortar de otros conceptos. ¿de cuáles?

Gobernar no es fácil. Hay que acabar con los privilegios y con el gasto público suntuario o privilegiado, sin duda, y hay que pedirle inteligencia y capacidad de discernir a nuestros gobernantes y altos funcionarios (a veces es en estos donde reside el problema) pero no es todo tan obvio como parece.

¡Ah! y el euro no es el problema; es la solución. Sin euro, a saber dónde estaríamos. Al menos los españoles…

Y en cuanto a la postura de los profesores americanos, a veces pienso que lo que tienen es envidia de una Europa que se ha atrevido a hacer algo que ellos siempre habían considerado imposible y demonizado. Y que sigue en pie, tomándole terreno poco a poco al dólar. Queda mucho camino por recorrer, pero hay mucho recorrido.

Latinoamérica, situación y perspectivas del mayor mercado exterior de las empresas españolas

Según leo en el diario Expansión de hoy, en un artículo de C. González del Valle a partir de los informes del FMI, las perspectivas generales de la región tienden a mejorar levemente. El crecimiento medio del PIB en 2016 se estima que sea del -0,9%, sin embargo la previsión mejora al +1,8% para 2017.

No obstante, la situación es muy diferente si separamos la región en dos grupos de países: los que están al oeste, tocando al Pacífico (principalmente México, Colombia, Perú y Chile), y los del este, tocando al Atlántico (principalmente Venezuela, Brasil y Argentina).

Los países del Pacífico están bien y las perspectivas en general son buenas; y los del Atlántico están mal, con perspectivas leves de mejorar.

Veamos país por país, quizás por orden de interés en 2016/2017 para las empresas españolas.

El primero es México, cuyo PIB se espera que crezca un 2,3% en 2016, aunque ha caído el -0,2% en el segundo trimestre respecto al primero.

El segundo es Colombia, con crecimientos esperados del 2,4 y del 3% para 2016 y 2017 respectivamente. Y con una inflación “controlada” del 5% en 2015 y estimada del 7,9% en 2016 y del 5,5% en 2017. Las perspectivas son favorables si se resuelve definitivamente el conflicto armado con las FARC.

El tercero es Perú, que va como una moto, con un crecimiento estimado del 3,6% en 2016 y del 4,3% en 2017.

El cuarto es Chile, que se espera que crezca al 2% en 2017.

Es decir, los cuatro grandes países del frente pacífico crecen con fuerza y se espera que sigan haciéndolo en 2017, con tasas de inflación razonables.

En el lado atlántico, la situación es mucho peor. Yendo de norte a sur, empezamos por Venezuela,  que está a punto de estallar, política y económicamente, en una situación insostenible, con una previsión de inflación ¡del 720% en este 2016! Y con una caída del -8% del PIB. Mejor evitar arriesgarse haciendo negocios con este país por ahora.

El segundo es Brasil, la gran economía del subcontinente, que va a registrar un 2016 horrible, con caída del -3% del PIB e inflación de casi el 9%. Si consigue la paz política y un gobierno serio y estable, las perspectivas para 2017 podrían mejorar. Es un país del que no se puede prescindir, pero poco amable con las empresas extranjeras. Las pymes han de redoblar sus precauciones si quieren hacer negocios allí.

El tercero es Argentina, que es capaz de lo mejor y lo peor. Venimos de lo peor, y puede que ahora vengan años mejores. El PIB caerá el -1% en 2016, pero se espera que suba el +3,2% en 2017. Su gran problema de siempre: la inflación, que se espera del 42,7% en 2016 y que baje al 25,8% en 2017. Eso supone que el cambio del peso respecto al euro no para de caer, por lo que es imprescindible venderles en euros o mejor en dólares, para evitar o mitigar la posible pérdida de cambio. Hacer negocios con Argentina es ir montado en una montaña rusa, si no llega incluso a parecerse a una ruleta rusa. No obstante, es un país a seguir y probablemente con el que arriesgarse a hacer negocio, por su enorme proximidad cultural con España.

En conclusión, si quiere expandirse a Latinoamérica, céntrese en cuatro países: México, Colombia, Perú y Chile. Olvídese de Venezuela, y siga de cerca oportunidades en Brasil y Argentina, que han de ser muy claras y con socios y clientes solventes y serios. Lo mismo puede decirse, por cierto, del resto de países del área: Centroamérica (Guatemala, Honduras, El Salvador y Panamá), Bolivia, Paraguay y Uruguay. Son economías pequeñas, donde sólo puntualmente se pueden hacer negocios (de no gran calado) si se encuentra el socio o cliente adecuado.

Evitar las corporaciones multi-todo

Como ya avisaba el bestseller En busca de la excelencia, las empresas que tienen más éxito continuado a lo largo de los años son aquellas que se dedican a hacer una cosa bien y no muchas más. Es el archiconocido “zapatero a tus zapatos”.

La diversificación sólo es buena si se hace sin salirse del ámbito de competencia de la compañía, buscando llevar sus productos a nuevos sectores y geografías. La diversificación entrando en sectores totalmente desconocidos es muy delicada, y pocas veces tiene éxito.

Dos ejemplos de buena y mala diversificación. Buena: Air Liquide, que a partir de una competencia central de tratamiento del oxígeno, lleva el producto y el conocimiento a sectores tan diferentes como el industrial y el sanitario. Mala: Philips, que produce y vende electrodomésticos o productos de iluminación a consumidores y a la vez sofisticados aparatos a hospitales.

En general, los conglomerados multinegocio no son bienvenidos por los inversores bursátiles, haciendo que corticen con un descuento sobre el valor de sus participadas o sus negocios por separado.

Claro que hay excepciones que confirman la regla, como las americanas 3M o General Electric. 3M es la abanderada de la innovación, y GE lo ha sido de la gestión del capital, aunque últimamente ha tenido que aplicarse en parte el “zapatero a tus zapatos”, vendiendo su división financiera y concentrándose en los procesos industriales, que es lo que sabe hacer. ¡Ah, y también está tratando de deshacerse de su división de electrodomésticos! Todo para volver a recordar el dicho…

Los bancos van a convertirse en empresa de software, y viceversa

Creo que era un directivo de BBVA quien decía que BBVA se iba a convertir en una empresa de software, y me parece que no le faltaba razón.

Como apunta un artículo del profesor Francisco Cortés en el diario Cinco Días, la tecnología ha pasado de ser una ayuda en los procesos administrativos de los bancos a ser el corazón del negocio. Los clientes esperan que se les proporcione la información que requieren en el momento que la necesitan y del modo que mejor les facilite las operaciones o consultas que pretenden hacer. Y quieren que sea a coste cero o muy pequeño.

Es por eso que es imparable la convergencia de la banca y las empresas tecnológicas. El dinero es información digitalizada cada vez más. Y no hacía falta que llegasen los bitcoins para que lo supiéramos.

Saber decir que no

Google y Facebook le dijeron que no a Yahoo en el 2000 y el 2006 respectivamente, y acertaron.

Yahoo le dijo que no a Microsoft cuando quiso comprarla por 44.600 millones de dólares en 2008, y se equivocó.

desde luego, una buena lección para cualquier emprendedor.

Gran Bretaña: cuanto antes clarifique su nuevo estatus, mejor

Creo que el Brexit genera incertidumbre porque todo el mundo especula con el nuevo estatus que tomará Gran Bretaña en relación a la Unión Europea y al resto del mundo, por lo que cuanto antes salgan políticos cualificados del país tratando de concretar cuál es su pista de aterrizaje en este vuelo descontrolado en que les ha metido el resultado del referéndum, mejor.

Ahora mismo nadie sabe a qué atenerse, y eso está destrozando a los mercados financieros. Más o menos en función del impacto que se estime que diversos escenarios pudieran tener. Aclarar lo máximo posible esas incertidumbres, es crucial. No se trata de entrar en los detalles ni de acertar al 100%, pero si de dar unas pistas creíbles.

GB se lo debe así misma y a la UE, e incluso al resto del mundo. Mandar un mensaje de tranquilidad, de que hay alguien que pilota ese aparato afectado por el rayo del Brexit. De lo contrario los mercados están obligados a descontar los peores escenarios, y eso no es bueno para nadie.

 

Brexit: un torpedo a los mercados financieros

El pasado día 23 los británicos, por una escasa mayoría (un escaso 4%), votaron por salir de la Unión Europea (UE). Al día siguiente la libra se hundió y las bolsas se tiñeron de rojo, jugando un papel destacado por lo negativo la bolsa española. Mañana lunes veremos si ese terremoto se apacigua o continua. En el caso español, los resultados de las elecciones de hoy pueden agravar el problema o atemperarlo, según sean los resultados.

La reacción de los inversores que tenemos una cartera bursátil ha de ser de calma. En tiempos de acontecimientos inesperados como ha sido éste, es mejor no tomar decisiones. Los mercados tienden a sobrerreaccionar ante estas sorpresas, y con el tiempo se ven los problemas con más perspectiva, y los cazagangas e incluso los que se asustaron y vendieron, regresan al mercado, recomponiendo en todo o en parte las cotizaciones inicialmente maltrechas. Vamos a ver cómo se desarrollan los próximos días, y sobre todo la próxima semana.

En cualquier caso, la decisión del pueblo británico es histórica. Y aunque no cambie nada a corto plazo, a medio y largo plazo seguro que va a provocar cambios profundos; no sólo en Gran Bretaña (GB), sino en el resto de Europa.

Hay dos escenarios (y dos lecturas) que surgen a partir de lo que ha pasado: una optimista y otra pesimista.

La pesimista es que esta decisión británica encendiera la fiebre de los referéndums de salida en otros países, y fuese la señal de salida para un desmoronamiento de la UE y en consecuencia del euro.

La optimista es que la UE saliese fortalecida de este episodio, al perder el peso muerto que ha supuesto GB hasta ahora, siempre dando la nota y con un sentimiento antieuropeista de fondo que la hecho un socio incómodo. Que se avanzase en más Europa, como muchas voces reclaman y la historia exige. A lo mejor pasando por la salida de algún país menor, como la Hungría del nacionalista y antieuropeísta Urban. Estoy pensando en avances en la unión fiscal por un lado y en paralelo la unión política, aprobando de una vez una constitución europea y reforzando el papel del gobierno y el parlamento europeos. Más y mejor Europa para hacer frente a los nacionalismos y populismos trasnochados. Para hacer frente a las grandes potencias mundiales emergentes, empezando por China y la India, y siguiendo por Rusia o Brasil, obviamente sin olvidar a los EEUU.

Yo espero y confío que se dé la segunda. Es lo lógico y loa más probable. Y si las bolsas acaban creyéndolo también, las cotizaciones pueden recuperarse. Aunque para que se dé necesitamos tiempo; meses e incluso años. También dependerá de cómo GB se recompone y se resitua. Al final, si lo miramos así, todo esto puede servir para conseguir que la UE acaba estando donde debe estar, y GB también esté donde quiere estar.

A dónde nos llevará todo esto, aún no lo sabemos; habrá que construirlo estos meses. Probablemente habrá formalizar una UE con dos tipos de miembros:

– Plenos y en el euro

– Políticos y en transición al euro

Y congelar la entrada de nuevos socios.

La UE avanza, decía alguien, a golpe de crisis. Si es así, nos espera un paso de gigante.

Sectores amenazados

La evolución de las tecnologías, tanto de la información y las comunicaciones (TIC) como el desarrollo de las tecnologías ligadas a los sistemas de energías sostenibles, está suponiendo una amenaza para todas las empresas del globo, pero hay algunos sectores que lo tienen más complicado a corto o medio plazo. Al hilo de un documento que ha caído en mis manos, he hecho una lista de sectores que deben ponerse las pilas. Es un tema que ya había tocado en post anteriores, pero que aquí resumo, y del que sin duda habré de seguir hablando, por las consecuencias enormes que va a tener en nuestra sociedad. Por ejemplo, en la oferta de empleo y en la ubicación de la población, o en los programas educativos.

Automóvil

El avance del coche autónomo (Google, Apple…) y de las ofertas colaborativas (Uber, BlaBlaCar y muchos más) está llevando a un mundo en que comprar un coche para uso privado va a ser una rareza. La producción de automóviles debería caer en picado en consecuencia, porque se necesitan muchos menos autos que los que se producen anualmente en el mundo.

No podemos olvidar que el sector del automóvil es uno de los más importantes a efectos e empleo industrial en el mundo.

Además de ello, los automóviles serán eléctricos sin duda en un futuro cada vez más próximo.

Seguros

El sector del seguro se asienta principalmente en el automóvil, y si éste cambia, le afectará y mucho. Menos propietarios y menos accidentes, por ejemplo.

Aparte de ello, creo que el seguro es uno de los sectores que tiene pendiente una transformación profunda, con mayor transparencia e incluso un reenfoque total de su modelo de negocio. Pero es un tema que podemos profundizar otro día.

Constructor e Inmobiliario

Las ciudades y las infraestructuras se han desarrollado alrededor del automóvil, luego el cambio en el auto va a suponer un cambio drástico en las infraestructuras y en la ubicación de la población dentro y fuera de las ciudades. Un efecto palpable a corto plazo será que los parkings dejarán de tener valor, aunque ahora mismo suene imposible.

También afectará al comercio, como lo está haciendo el auge del comercio electrónico.

Banca

Las consecuencias del avance de las TIC ya son palpables en la banca, acechada por todos lados, y sometida a un cambio drástico que está haciendo que el sector ya no lo conozca nadie y que está llevando a fusiones en todo el mundo. Podemos hablar con propiedad literalmente de una “nueva banca”.

En este sector se ha acuñado incluso el término fintech para definir el nuevo sector que está provocando ese cambio.

En ese contexto sabemos que van a desaparecer cosas tan clásicas como la oficina bancaria o las tarjetas de crédito, como ya lo hicieron las cheques bancarios, por ejemplo.

Eléctrico

Puede sorprender que incluso el sector eléctrico esté amenazado por las nuevas tecnologías, pero la generación de energía solar o sostenible en general (eólica, por ejemplo) avanza y se abarata a marchas forzadas, y cada vez hará más factible que la generación y el consumo sea autónomos, pudiendo prescindir de las grandes redes, tanto en el segmento doméstico como en el empresarial.

Educación

Todos los ámbitos de la educación están afectados, desde la educación primaria a la universitaria. Los contenidos educativos están en Internet y son de acceso en muchos casos gratuito. En ese contexto, ¿qué papel van a jugar las escuelas? Desde luego va a ser muy diferente del actual.

Agricultura/ganadería

Incluso el olvidado sector agrícola-ganadero va a verse afectado. Ya lo está. Las nuevas tecnologías de cultivo hidropónico optimizado afectarán al modo que se cultivan las plantas e incluso facilitarán el cultivo doméstico. Los robots van a sustituir a los agricultores en las tareas más duras. nuevas fuentes de proteínas, como los insectos, van a revolucionar el sector de la alimentación y los hábitos alimenticios.

Y desde luego la corriente km. 0 se va a seguir imponiendo, con el impacto correspondiente en el sector del transporte en todo el mundo.

En definitiva, estamos en los albores de una nueva civilización, con sus luces y sus sombras. Confiemos en que se impongan las luces y nos permitan evolucionar hacia una sociedad más sostenible y más justa en la que podamos ser más felices a la vez que nos hacemos más y más viejos.

 

 

Brexit, brexit, brexit

Los británicos nos han puesto en las televisiones y los medios de comunicación un término inventado por alguien que está presente en casi todas las conversaciones de cariz económico e incluso político, y que está llevando de cabeza a los analistas y a los inversores: Brexit.

Es la expresión de un deseo de una gran parte de la ciudadanía británica, de dejar de pertenecer a la Unión Europea. Y el 23 de junio próximo (en una semana) se hará un referendum para saber qué porcentaje de los británicos están a favor o en contra.

Si lo miramos con perspectiva, no deja de ser sorprendente que un país serio, como es la Gran Bretaña, se plantee salir de un proyecto tan importante como el europeo. Aunque la sorpresa es menor si se tiene en cuenta que la entrada ya supuso un debate profundo en la sociedad británica y que, de hecho, siempre han estado a medio disgusto en el club europeo.

¿Qué va a pasar el 23? Los pronósticos están muy repartidos, y de ahí la incertidumbre y el miedo que ha calado en los inversores y la caída de las bolsas que llevamos experimentando desde la semana pasada. Leo un análisis del Banco de Santander que apunta a un 75% de probabilidad de que gane la permanencia (el “Bremain”). También las casas de apuestas, tan arraigadas en la cultura británica, apuestan (valga la redundancia) por la permanencia. Pero van apareciendo otros análisis (no sabemos si maltintencionados), como uno de Goldman Sachs, que apuntan a la salida, y que hacen énfasis en sus desastrosas consecuencias.

Las preguntas que surgen son muchas.

Si hay Brexit, ¿de qué dimensión será la crisis que muchos apuntan? ¿Será inmediata o paulatina? Y, en todos caso, ¿estamos preparados para hacerle frente? ¿O no, como también se dice? En cuanto a las bolsas, ¿han descontado ya las consecuencias del posible Brexit, o se han quedaod cortas? ¿O al contrario, han descontado un escenario pero que el real?

¿Puede incluso ser positivo que Gran Bretaña deje la UE? ¿Puede darse un escenario a corto de caída de cotizaciones, pero a medio/largo de recuperación fuerte porque la UE salga reforzada?

¿O el Brexit sería el preámbulo del fin de la UE e incluso del euro, como vaticinan los más agoreros?

En definitiva, incertidumbre. Están abiertas las posibilidades desde un escenario de caídas del 20-30% (o más) a subidas de la misma intensidad.

Ante este panorama, cada cual sigue su método. Yo sigo el de no alterarme, y no hacer cambios en períodos de incertidumbre cuando la misma es bidireccional en mi opinión.

Hay dos escenarios positivos:

a) no hay Brexit

b) hay Brexit, pero a medio plazo fortalece el proyecto europeo, desligándose la UE de un socio incómodo

Incluso visto así, hasta me  atrevería a decir que me gusta más b) que a). Porque GB es más un pasivo que un activo para la UE.

Y un escenario negativo, que es el Brexit, porque a corto plazo supone un nuevo panorama económico y político, del que se desconocen las consecuencias, y a medio plazo, si la UE no supiera reaccionar, puede suponer una amenaza para la propia UE y el euro. Es decir, tenemos un escenario negativo, pero sólo a corto plazo, y uno extremadamente negativo, a corto y medio plazo, si la UE no sabe reaccionar con fuerza y atajar cualquier conato de salida adicional y no aprovecha para dar un paso al frente en cuanto a consolidación del modelo europeo, ya liberada de la rémora de los británicos.

En suma, estamos ante un panorama complejo, que habrá que volver a analizar a la luz de los resultados del día 23.

Y mientras tanto, rezaremos para que nuestras carteras de acciones aguanten la tormenta.

EL Pirineo como motor económico

Estas dos semanas pasadas mis hijos y yo hemos hecho la Ruta Transpirenaica en bicicleta BTT. Ha sido una experiencia inolvidable. Me ha hecho pensar en el gran motor económico que podría ser para toda el área prepirenaica desde Llansá a Hondarribia (Girona a Guipuzcoa) que recorre. Ya lo es de alguna manera, pero creo que podría serlo mucho más. Señalización, puntos de apoyo mecánico, hospedaje, arreglo de caminos, son muchas las cosas que se podrían hacer para que el recorrido y la experiencia mejoraran y facilitaran un acceso más generalizado. No sólo de catalanes, sino de ciclistas del resto de España y del extranjero. Podría llegar a ser un segundo Camino de Santiago.

La verdad es que no hay nada como la bicicleta para ver y disfrutar del paisaje, del entorno maravilloso que es nuestro Pirineo. Y qué placer llegar a los hoteles, pensiones, hostales, albergues, campings o casas rurales después de una etapa agotadora. Y qué orgullo llegar a Hondarribia (Fuenterrabía) y ver el Cantábrico después de haber dejado atrás el Mediterraneo.

Animo a los implicados: Estado, Comunidades, Diputaciones, Consejos comarcales y Ayuntamientos afectados, a que se pongan a ello. El turismo en España ha de ganar en propuestas diferenciadas y de calidad.

Lo que yo he visto ha sido consecuencia del esfuerzo aislado de unos cuantos.

Para empezar de Javier Piriz, un cacereño amante de la bicicleta y la montaña, que mantiene un blog Zinaztli. Cicloturismo de montaña con alforjas.  Javier explica en su blog todo el recorrido de la Transpirenaica en 17 etapas duras pero cómodas, que permiten acabar a mediodía a quienes vayan más fuerte, o hacerlo con comodidad a quienes estén más flojitos. Yo tengo 62 años y acababa a mediodía. Eso sí, con la ayuda de mi bici Orbea eléctrica con sistema Bosch que ayuda al pedaleo. Además de la explicación detallada de cada etapa, Javier también tiene registrado el recorrido en la App Wikiloc, lo que permite, sólo con un smartphone (nosotros lo llevábamos sujeto en el manillar), seguir al mínimo detalle y de manera muy fácil el recorrido.

En el recorrido, hay preciosas casas rurales (Albanyá) u hoteles (Pont de Suert, Llavorsí), con apoyo al ciclista, pero también hay pueblos con muy mala solución como Bagá o Noves de Segre en Lleida.

Animo a todo el que quiera hacerla a que se prepare un poco, se imponga unas fechas y lo haga.

¡Ah, y si no dispone de 17 días, también se puede hacer en 15 días, con un poco de esfuerzo o de trampa! O, desde luego, hacerla parcialmente.