Sector editorial

Amazon la todopoderosa

No hay precedente en el mundo de una compañía que compita contra tantas otras. Amazon vende 354 millones de productos diferentes, y compite contra todas las compañías existentes en muchos sectores diferentes. Nos podríamos cansar de citarlos. Empezó por el editorial, pero ha seguido por muchos otros. El último ha sido el de productos para la salud y la farmacia, lo que ha provocado la caída fulminante en bolsa de las empresas cotizadas del sector.

Surgen voces que la acusan de monopolio, pero las cifras de venta de Amazon en relación al mercado global son aún pequeñas. Y se puede demostrar que, por ahora, no influye de ningún modo en que los precios suban; es posiblemente al contrario. La compañía siempre se ha presentado como un adalid para sus clientes, la líder de los precios bajos. Veremos que eso no es siempre así, y que precisamente su estrategia es que no sea así en un futuro, cuando domine totalmente el mercado.

Amazon pretende, dicho en dos palabras, ser el único proveedor de todos los productos que necesite un hogar. Para ello su fuerza se sustenta en la combinación de una doble excelencia digital y física. La excelencia digital le permite saber todo de sus clientes y de sus potenciales clientes; la física pasa por unos procesos logísticos inmejorables. En definitiva, saber lo que quieren los clientes y servírselo rápido y bien. Dicho de otro modo: información y logística.

Aunque sea anecdótico, es significativo que en 2012 ya registrara una patente sobre la idea de “envío anticipado de paquetes a los clientes”; es decir, Amazon siempre ha aspirado a saber lo que queremos antes de que lo sepamos; a conseguir que cuando pensemos en comprar cualquier cosa, no lo dudemos y acudamos a Amazon.

No quiere competidores en ese sentido, y se ca encargando de eliminarlos. Si cabe vendiendo sin margen (¿dumping sectorial?) hasta hundirlos.

En el mismo sentido, productos como el asistente personal Alexia, al que se puede pedir cualquier caso para que automáticamente la compre en Amazon y en menos de 24 horas la tengamos en casa; o el Amazon Key, un sistema de acceso a la casa del cliente para dejarle la compra, son pasos en esa dirección. Al final, como digo, lo que pretende la compañía es monopolizar las compras de todos los hogares del mundo.

El poder que le dará/daría alcanzar ese objetivo, es obvio para cualquier persona. Si llegase a ese punto no cabe duda de que estaríamos ante un problema de competencia y de abuso de poder.

La verdad es que los inversores creen en el modelo, porque si no no se explica que Amazon cotice con un PER superior a 200 cuando Walmart cotiza a PER 20. es decir, 10 veces más. Los inversores, es obvio, creen que Amazon se hará con el mercado y convertirá sus pérdidas actuales en suculentos beneficios, porque sus clientes estarán “atrapados”. Dicho de otro modo, su valor se sustenta en un LTV (lifetime value de sus clientes) tendente a infinito.

En definitiva, Amazon es un fenómeno que habremos de seguir con atención. Tanto como ciudadanos como desde el punto de vista de la gestión empresarial. Lo que por ahora se ve como un mesías puede acabar siendo un demonio si no pone un límite a su ambición de dominar el mundo.

¿Donde están los confines de Amazon?

Amazon es una gran empresa, con un valor en bolsa de más de 470.000 millones de dólares. Su ambición no tiene límites. Su objetivo estratégico es abarcarlo todo, expandiéndose sin pausa por los confines de sus negocios. Ahora, por ejemplo, leo que quiere entrar en el negocio mayorista. Antes entró en otros muchos, siendo el último más conocido el comercio físico, especialmente cuando adquirió la americana Whole Foods.

Pero hay un dicho muy viejo que me viene a la cabeza: “Quien mucho abarca, poco aprieta”. Y creo que viene al caso. No se puede ser bueno en todo, y Amazon llegará un momento en que su estrategia la debilitará en lugar de fortalecerla. ¿Cuando será? No lo sé, pero me temo que, a este ritmo, será pronto.

Una de las soluciones para evitar que el exceso de dispersión en los negocios te debilite, es hacer como Google, que creó Alphabet, para separar sus distintos negocios y dar más margen a su desarrollo autónomo, sin que lastraran al negocio principal.

Veremos si lo que digo se cumple, y cuando.

Amazon abre más librerías físicas

Pocos saben que Amazon, el gigante del comercio electrónico, ha abierto ya 7 librerías físicas en los Estados Unidos. El habitual secretismo de la compañía no permite saber a ciencia cierta qué es lo que pretende con esta estrategia, pero no deja de sorprender el hecho de que la compañía que ha obligado a cerrar tantas librerías en el pasado e incluso en el presente en todo el mundo esté en paralelo abriendo sus propias tiendas físicas.

¿Será que el retail no está tan muerto como parecía? ¿O será que se va a imponer a la larga un comercio combinado entre lo físico y lo digital, como yo venía pregonando desde hace años?

Religión vs. derecho y economía

Acabo de leer el informe del sector del libro en España en 2015 y me sorprende comprobar que en dicho año se publicaron en el país 10,5 millones de libros de religión y sólo 2,3 millones de derecho y ciencias económicas. Al menos en número de títulos publicados la cosa está más igualada, porque se publicaron 2.978 títulos de religión y 3.286 de derecho y economía.

Latinoamérica, situación y perspectivas del mayor mercado exterior de las empresas españolas

Según leo en el diario Expansión de hoy, en un artículo de C. González del Valle a partir de los informes del FMI, las perspectivas generales de la región tienden a mejorar levemente. El crecimiento medio del PIB en 2016 se estima que sea del -0,9%, sin embargo la previsión mejora al +1,8% para 2017.

No obstante, la situación es muy diferente si separamos la región en dos grupos de países: los que están al oeste, tocando al Pacífico (principalmente México, Colombia, Perú y Chile), y los del este, tocando al Atlántico (principalmente Venezuela, Brasil y Argentina).

Los países del Pacífico están bien y las perspectivas en general son buenas; y los del Atlántico están mal, con perspectivas leves de mejorar.

Veamos país por país, quizás por orden de interés en 2016/2017 para las empresas españolas.

El primero es México, cuyo PIB se espera que crezca un 2,3% en 2016, aunque ha caído el -0,2% en el segundo trimestre respecto al primero.

El segundo es Colombia, con crecimientos esperados del 2,4 y del 3% para 2016 y 2017 respectivamente. Y con una inflación “controlada” del 5% en 2015 y estimada del 7,9% en 2016 y del 5,5% en 2017. Las perspectivas son favorables si se resuelve definitivamente el conflicto armado con las FARC.

El tercero es Perú, que va como una moto, con un crecimiento estimado del 3,6% en 2016 y del 4,3% en 2017.

El cuarto es Chile, que se espera que crezca al 2% en 2017.

Es decir, los cuatro grandes países del frente pacífico crecen con fuerza y se espera que sigan haciéndolo en 2017, con tasas de inflación razonables.

En el lado atlántico, la situación es mucho peor. Yendo de norte a sur, empezamos por Venezuela,  que está a punto de estallar, política y económicamente, en una situación insostenible, con una previsión de inflación ¡del 720% en este 2016! Y con una caída del -8% del PIB. Mejor evitar arriesgarse haciendo negocios con este país por ahora.

El segundo es Brasil, la gran economía del subcontinente, que va a registrar un 2016 horrible, con caída del -3% del PIB e inflación de casi el 9%. Si consigue la paz política y un gobierno serio y estable, las perspectivas para 2017 podrían mejorar. Es un país del que no se puede prescindir, pero poco amable con las empresas extranjeras. Las pymes han de redoblar sus precauciones si quieren hacer negocios allí.

El tercero es Argentina, que es capaz de lo mejor y lo peor. Venimos de lo peor, y puede que ahora vengan años mejores. El PIB caerá el -1% en 2016, pero se espera que suba el +3,2% en 2017. Su gran problema de siempre: la inflación, que se espera del 42,7% en 2016 y que baje al 25,8% en 2017. Eso supone que el cambio del peso respecto al euro no para de caer, por lo que es imprescindible venderles en euros o mejor en dólares, para evitar o mitigar la posible pérdida de cambio. Hacer negocios con Argentina es ir montado en una montaña rusa, si no llega incluso a parecerse a una ruleta rusa. No obstante, es un país a seguir y probablemente con el que arriesgarse a hacer negocio, por su enorme proximidad cultural con España.

En conclusión, si quiere expandirse a Latinoamérica, céntrese en cuatro países: México, Colombia, Perú y Chile. Olvídese de Venezuela, y siga de cerca oportunidades en Brasil y Argentina, que han de ser muy claras y con socios y clientes solventes y serios. Lo mismo puede decirse, por cierto, del resto de países del área: Centroamérica (Guatemala, Honduras, El Salvador y Panamá), Bolivia, Paraguay y Uruguay. Son economías pequeñas, donde sólo puntualmente se pueden hacer negocios (de no gran calado) si se encuentra el socio o cliente adecuado.

La lenta agonía de la prensa escrita

Todo lo que leo y veo sobre la prensa escrita me confirma en algo que ya resulta obvio, creo, a todo el mundo: la prensa escrita está herida quizás de muerte. O si no es de muerte, obligada a repensarse al 100%, que es lo que están tratando de hacer todas las empresas implicadas, tratando de sobrevivir.

Leo que un estudio encargado por el New York Times le viene a decir que su única salida es el diario digital y con unos ingresos (incluyendo suscripciones y publicidad) que, grosso modo, le obligan a empequeñecerse hasta una quinta parte de lo que es ahora. ¡Una quinta parte!

Los diarios españoles no son una excepción; al contrario. Así nadie se extraña de que todos, desde El País hasta el más modesta diario local, estén sometidos a una crisis gravísima, que se está llevando por delante a muchos.

La importancia de la comunicación escrita

Leo en LinkedIn que muchos grandes empresarios norteamericanos valoran por encima de todo en los candidatos que entrevistan para sus empresas la capacidad de comunicarse por escrito. Estoy totalmente de acuerdo. Sin quitar méritos a la comunicación verbal, a veces despreciamos la escrita, y ésta es tan o más importante que la verbal. Porque la escrita queda ahí y sigue vigente después de que la hayamos lanzado por un espacio de tiempo más o menos largo. En especial en esta época en la que el correo electrónico y las redes sociales (Twitter, Facebook, Whatsapp, etc.) nos obligan a todos a escribir. Y digo obligan porque hay personas que no están (o estaban) acostumbrados a escribir nada en absoluto. Incluso ahora hay quien no pasa de los 140 caracteres de Twitter.

Escribir bien es esencial para que se entienda tu mensaje. Y estructurar bien un mensaje escrito no es nada fácil. No puedes divagar en un mensaje escrito, porque se nota mucho, y quedas “retratado”. En el mensaje escrito no puedes usar trucos que te facilita la comunicación oral. Eres tú dejando tu huella en unos caracteres.

Y de la corrección gramatical mejor no hablemos. Raro es el texto escrito que me llega en el que no encuentro algún error gramatical o sintáctico. Y eso que los correctores automáticos están siempre a nuestro lado para detectarlos y ayudarnos. Yo creo que a muchas personas ni les importa. Y me duele que sea así.

Un país que no escribe, me atrevería a decir que es un país que no articula bien su pensamiento, que no piensa. España va por esos derroteros, por desgracias. Y como editor me duele y me afecta. Quizás es una de las razones de la falta de buenos libros, de buenos autores, de la que adolece este país. Las escuelas deberían fomentar más la lectura y la escritura (ya se ha dicho hasta la saciedad). Pero la educación es un tema también eterno que ahora no toca.

Para mi es un placer escribir. Me lo enseñaron mis maestros en la escuela. ¿Para usted también querido lector?

El chasco de Amazon

Amazon acaba de anunciar sus resultados del 2º trimestre de 2014. Suponen unas pérdidas incluso más abultadas de lo que los analistas esperaban. La compañía crece en ventas (80.000 millones de dólares) pero no sabe lo que son los beneficios. El chasco en la bolsa ha sido de órdago. Con caídas superiores al 10%.

Y el problema no son sólo las pérdidas sino la impresión de que no se sabe cuál es su estrategia, salvo la de crecer en ventas y disparar a todo lo que se mueve. Por ejemplo, entrando en la venta de alimentos frescos o creando un smartphone.

En Bloomberg hablan de Amazon como un “black box”, una caja negra.

Muchos inversores que confiaban en la empresa han acabado hartos y vendiendo sus acciones. Ese es mi caso. Estamos hartos de apostar por la promesa eterna. Es posible que la estrategia funcione a largo plazo, pero también es posible que todo se derrumbe como un castillo de naipes. Otras veces ha pasado. La empresa no para de crearse enemigos. Em muchos frentes. No sólo el del libro. Y algunos son muy fuertes.

¡Hasta la vista, baby!

¿Por qué se piratean los libros?

Escucho a señoras que nunca han roto un plato como se pasan unas a otras las webs donde bajarse para leerlos en sus reproductores digitales sin pagar un céntimo, sin ruborizarse lo más mínimo. No lo consideran una práctica ilegal. No creen estar apropiándose de los derechos de nadie. La excusa es que los eBooks son muy caros, o que ya han comprado muchos libros en su vida; incluso que ya los compran de vez en cuando.

Sin duda, en ses entorno, la industria editorial tiene un gran problema, que ha de tratar de resolver en una acción en pinza:

– por un lado facilitar y abaratar la compra legal de libros digitales

– por otro combatir el tráfico ilegal de libros en formato digital

Si no lo consiguen, el libro en español estará tocado de muerte.

Cómo pasar la primera auditoría

En editorial Libros de Cabecera acabamos de publicar el libro de Marta Grañó Cómo pasar la primera auditoría, un libro esencial para cualquiera empresa que se enfrente por primera vez al escrutinio de los auditores.

En la web de la editorial se puede encontrar más información: http://www.librosdecabecera.com/como-pasar-la-primera-auditoria, e incluso comprar el libro en sus formatos impreso o eBook.

Recomiendo a quienes estén interesados y disponibles que  asistan a la presentación que hará la autora en el Colegio de Censores de Barcelona el próximo 18 de septiembre a las 19.00