Tecnologías

¿Se está imponiendo el sentido común en las bolsas?

Tesla cae de $900 a finales de enero a $539 el pasado viernes, un -40%

Parece que algunos inversores se han dado cuenta de lo que es obvio, como venimos diciendo en esta web desde hace tiempo.

El mercado de M&A en empresas de tecnología está más activo que nunca

O al menos eso leo en el informe que presenta la firma norteamericana Corum, que es la principal firma del mundo de asesoramiento a empresarios medianos que quieren vender su empresa de tecnología (solo aconseja a vendedores).

En el informe apuntan a cuáles son las tendencias disruptivas que están buscando los compradores. Vamos “lo que se lleva ahora” o lo que está de moda. Son 10, según ellos, y las separan en fundamentales y funcionales. Las describo a continuación manteniéndolas en inglés. Espero que todos mis lectores las puedan entender y me ofrezco acláralas a quien no las entienda.

Fundamentales:

  1. AI enablement
  2. Actionable analytics (BI & data Science)
  3. Composite commerce (online- offline convergence)
  4. Remote trust
  5. Low-code everywhere (rapid application development)

Funcionales:

  1. Focused IT services
  2. Healthcare continuum
  3. Smart logistics
  4. Regtech systems
  5. Blue collar software

Si alguno de vosotros se plantea invertir en startups, que procure que estén en una de estas modas o tendencias, porque aunque parezca mentira, la posibilidad de hacer un buen negocio está mediatizada por estas modas.

Aunque yo siempre he valorado (qué le voy a hacer, soy lo que en bolsa se llama un “contrarian”) invertir en lo que no está de moda. Además, siempre he defendido que no hay buenos o malos negocios sino buenos o malos gestores.

20 años después estamos cerca de vivir la explosión de otra burbuja de Internet: las criptomonedas

En el año 2000 vivimos el ascenso meteórico de los precios de las nuevas empresas ligadas a Internet, un fenómeno que se decía que iba a cambiar el mundo, pero que pocos entendían ni mucho menos eran capaces de dimensionar en cuanto a su impacto económico, pero con el que muchos se estaban haciendo ricos. Las cotizaciones de las empresas de Internet (por ejemplo nuestra Terra) subían en vertical. La gente comprada porque querían hacerse ricos. Aunque no sabían porqué. Las valoraciones eran irracionales, pero no importaba. Empresas que perdían dinero o que incluso no tenían ingresos, se valoraban de mil maneras diferentes, cada cual más rara, para justificar un precio inexplicable. Internet era la gallina de los huevos de oro, y había que ser el primero en aprovecharse de esa gallina.

De pronto, la burbuja explotó y las bolsas cayeron estrepitosamente, generando una crisis mundial. Las valoraciones se desplomaron y muchas prometedoras empresas cerraron o fueron vendidas a precio de ganga.

Sin embargo, pasados los años, Internet y las empresas que supieron aplicarlo se convirtieron en las mayores empresas del planeta. El lector sabe que estoy hablando de Facebook, Amazon, Google, y tantas otras. Algunas incluso nacieron después del crack del 2000. Quienes invirtieron en ellas obtuvieron rentabilidades increíbles. Todas obtienen beneficios millonarios y han cambiado el modo de vivir, trabajar, educarse, informarse, comunicarse y entretenerse de todos los habitantes del mundo. Han cambiado el mundo.

Sin duda aquellas locura del 2000 estaba justificada. Ahora lo sabemos. Pero no lo estaba entonces. No era el momento y no se daban todavía las bases para el gran salto, que había que acabar de construirlas.

Creo que en estos momentos vivimos un escenario similar con las criptomonedas, de entre las que destacaré, por ser la más emblemática, el Bitcoin. De hecho usaré el término bitcoin para referirme en general a las criptomonedas.

Yo soy muy escéptico sobre el valor de las criptomonedas, como he escrito en este blog muchas veces. Pero acabo de leer un interesante artículo que me pasa un amigo y lector, que me ha ayudado a avanzar en mi juicio sobre el tema. Voy a explicar a continuación mis reflexiones sobre al asunto. Y ante todo empiezo por decir que estaré encantado de que añadais vuestros comentarios o rectificaciones respecto a lo que voy a decir, siempre que sirva para que todos nos iluminemos un poco más sobre un tema tan complejo.

Empiezo.

El bitcoin nace como una tecnología que busca que una aplicación pueda ejecutarse descentralizada, sin que sea necesario un tercero para controlar y certificar sus resultados. esa tecnología se llama blockchain.

El resultado es que la aplicación en cuestión sea resistente a la censura, al control:

  • ¡Al bitcoin no lo controla nadie!
  • ¡Es la divisa del pueblo…!
  • ¡Es la libertad, el capitalismo libre!
  • ¡Permite hacer pagos sin que nadie los controle!

Es una idea libertaria que entusiasma a sus pioneros. Primero a los propios frikis informáticos que lo inventan, pero enseguida a los frikis libertarios de distinto signo (que siempre han estado ahí y ahora han salido orgullosos a las calles de todo el mundo, como ayer mismo se vió en el Congreso de los Estados Unidos). El bitcoin lo han abrazado como el Mesías en su lucha contra el establishment.

Pero, si se hubiera quedado ahí, la burbuja se habría desinflado pronto. El problema es que ese mundo libertario tiene un lado oscuro, la Deep Internet, en la que no solo habitan ellos, sino fuerzas más poderosas del mundo de la mafia y la delincuencia, que tienen un gran problema: necesitan blanquear millones de divisas clásicas, y las policías del mundo les siguen la pista y acorralan a las entidades bancarias por las que los encauzan. La solución: comprar bitcoins, porque una vez convertido en bitcoins la policía y el fisco pierde el rastro.

La llegada de ese enorme flujo de dinero supuso un impulso en la cotización de la criptomoneda, lo que hizo que se fijaran en ella muchos especuladores que la vieron como una vía rápida para hacerse rico, más que como un producto o servicio.

Esa espiral de precio se ha disparado con la entrada en el mercado del bitcoin de nuevas plataformas y nuevas empresas, sobre todo startups que se mueven en el mundo de las aplicaciones financieras (el fintech) y a las que les resulta más fácil desarrollar sus servicios sobre las plataformas de criptomonedas (Ethereum, por ejemplo, o el propio bitcoin) que hacerlo en los sistemas financieros o bancarios tradicionales. Y sus clientes potenciales (los frikis que antes citaba, así como los especuladores que ya están o conocen las criptomonedas), acuden gozosos a ellas, incluso como inversores antes que como clientes. Todo ello alimenta el monstruo.

Algunas de ellas incluso han formalizado rondas de inversión en bitcoins, a las que han entrado a saco todos ellos. Y, como novedad, han empezado a invertir algunos fondos de inversión que empiezan a tratar de posicionarse ante el potencial de la tecnología blockchain a largo plazo. Eso está elevando aún más los precios, llevándolos, en mi opinión, a un nivel de ruptura.

En definitiva, el precio del bitcoin se sustenta en una demanda irracional, de compradores que o son frikis o son especuladores que tratan de forrarse con un activo que no tienen ni idea de cómo se sustenta ni por qué vale lo que cuesta, y a corto plazo creo que se hundirá. No sé si tardará unas semanas o unos meses en hacerlo, pero yo creo que no tardará mucho. Me mojo.

Pero, ¿no hay valor en absoluto en el bitcoin? Sí que lo hay, y muy grande: en su tecnología, a mejor dicho, en su filosofía: la de una informática sin censura, no sometida a un poder central, que puede cambiar Internet en poco tiempo, hacia un Internet, en el mundo de las transacciones financieras, al menos, más descentralizado y más sano. Y probablemente en un amplio abanico de otras aplicaciones que aún estar por desarrollar.

En el mundo de las divisas, la tecnología criptomonedas/blockchain, si se me permita llamarla así, puede ser la base de la primera criptodivisa divisa de ámbito mundial, respaldada por las grandes potencias y los organismos internacionales (ONU, Banco Mundial, FMI…), incluidos los mayores bancos centrales (FED, BCE, BoJ, BoE, BPoCh…).

Las posibilidades de esa tecnología están empezando a vislumbrarse y eso es lo que hace que grandes fondos de inversión estén empezando a posicionarse en los principales players, y explique que las plataformas que lo hacen posible (Ethereum, etc.) estén cotizando a precios astronómicos.

En resumen: las criptomonedas no son una buena inversión, que probablemente vaya a la baja y mucho y pronto; pero sí que los son las plataformas que han desarrollado la tecnología blockchain, y que harán posible los avances en un futuro bastante cercano en el lanzamiento de la o las criptomonedas «oficiales» y en el desarrollo de otras aplicaciones descentralizadas que permitan evitar el hackeo y la censura de su contenido.

Muy parecido a lo que pasó en el año 2000 con la burbuja de Internet.

 

Las startups españolas han resistido bien al nefasto 2020

Es la conclusión que saco al leer un artículo en El Referente (elreferente.es) titulado Las 25 rondas de financiación más importantes en el 2020.

Algunas de las empresas las conocía, otras no. Todas han recibido más de 10 millones de euros en la ronda.

Os las listo, sin más comentarios, por orden de importancia de la ronda. Vereis que aunque el titular del artículo habla de 25, luego solo muestra 24…

Quien quiera saber algo, seguro que las encuentra en Internet:

  1. Glovo
  2. Flywire
  3. Devo
  4. Paack
  5. Onna
  6. Scalefast
  7. Jeff
  8. Goi
  9. Ontruck
  10. Voovio
  11. Factorial
  12. Koa
  13. Medlumics
  14. Calvin
  15. Npaw
  16. Movo
  17. Clarity AI
  18. Savana
  19. Wallbox
  20. enertika
  21. Bnext
  22. Bipi
  23. Lana
  24. Fintonic

Por cierto, son multitud los fondos que han participado en las rondas, y la mayoría de ellos son extranjeros.

El inversor prudente debe mantenerse alejado de Intel

Leo diversos informes muy negativos sobre las perspectivas de negocio de Intel, hasta ahora una empresa modelo. Parece que está perdiendo a marchas forzadas cuota de mercado, no ha acertado en sus inversiones relativas a las nuevas tecnologías e incluso sus mayores clientes (Apple, MIcrosoft…) se están desarrollando sus propios chips, por lo que en el futuro dejarán de comprarle.

Si estás pensando en invertir en Intel, te aconsejo que te informes bien.

La industria de la reparación vs. la industria de la producción

Leo en la revista de la OCU (Organización de Consumidores y Usuarios) el editorial firmado por Ileana Izverniceanu en el que reivindica el derecho del consumidor a poder reparar los productos que haya comprado dentro de los 3 años siguientes a la compra. Es algo que ahora no pasa. Y, en consecuencia, los productos averiados acaban siendo basura y un derroche económico, de energía y lo contrario a la economía circular.

El Parlamento Europeo ha reivindicado ese derecho, planteando que los fabricantes o vendedores establezcan formas de reparación a precios aceptables durante al menos el período de obsolescencia programada de sus productos.

Me sorprende el dato que dan, de que el 66% de los productos se averían dentro de los 3 años desde su compra.

Ileana apunta no solo a los derechos de los consumidores, sino a la conveniencia para toda la sociedad europea, y en especial española, de que se desarrolle una “industria de la reparación” local, española, europea, en contraste con la “industria de la produccíón” que es mayoritariamente asiática, y en especial china.

La locura de Tesla

Yo soy de los que no creía que Tesla llegara donde ha llegado. He de reconocerlo. Sin embargo el valor que ha alcanzado en bolsa la compañía ha superado todo nivel mínimamente razonable. Actualmente ya supera los 500.000 millones de dólares, que es una cifra superior al valor combinado de Toyota, Nissan, General Motors, Honda y Ford.

Teniendo en cuenta que Tesla ya no está sola en el mercado de los vehículos eléctricos y que todos los grandes productores están ya poniendo en el mercado modelos que compiten perfectamente con los de la firma norteamericana, me parece que la cotización de Tesla no tiene ningún sentido.

Llegaría a entender que se pusiera al nivel o incluso algo por encima de Toyota (200.000 millones), si asumimos que Tesla va algo por delante tanto en la ingeniería como en la imagen de marca que los demás, pero ¿más del doble?

¿Será el efecto Elon Musk, el emprendedor que convierte en oro todo lo que toca?

¿Estamos ante una burbuja tecnológica?

Aumentan los analistas que hablan de una enorme burbuja tecnológica en los mercados bursátiles.

A mi me parece que algo de eso hay. No se trata de que las empresas tecnológicas de pronto dejen de tener valor, porque nadie niega que son las grandes ganadoras de la oleada de digitalización que recorre el mundo, sino de que más pronto o más tarde el mercado las va a poner en su lugar, que es preferente, sin duda, pero no es estratosférico, como apuntan sis cotizaciones actuales.

Veremos.

Otra reflexión sobre la disyuntiva entre inversión growth vs. value en bolsa

Yo creo que la inversión growth se ha impuesto a la value en los últimos tiempos porque se ha priorizado lo que ahora se da en llamar inversión temática o megatendencial. Las empresas que no encajan en esos parámetros parece que no valgan nada.

Pero la cuestión es si el mundo se divide entre empresas que están en la onda y que no lo están o se divide entre empresas bien gestionadas o mal gestionadas. Yo creo que es esto último. Y que no son temas excluyentes. Me explico.

No hay duda de que los directivos han de seguir las tendencias globales y tratar de adaptar sus negocios a las mismas, pero ¿es algo exclusivo de aquellos negocios nuevos (o relativamente nuevos) que encajan de forma digamos «nativa» en esos parámetros? Insisto, yo creo que no.

Es decir, la tecnología no es solo propiedad de los Facebook o Google o Amazon o Tesla, por citar algunos de los más destacados. ¿Es que las empresas establecidas («antiguas», en negocios de siempre); es decir, las empresas de alimentación, energía, petroleo incluso, telecomunicaciones, fabricación, movilidad global o retail, por ejemplo, ya no valen nada? ¿No son capaces de abordar cambios basados en el uso de las tecnologías o de adaptarse a las megatendencias? Yo creo que sí.

Un caso paradigmático es Tesla, que está viendo como las marcas de siempre (Audi, Mercedes, BMW, etc.) ya están poniendo en el mercado sus propios «teslas». O Walmart o Inditex, o el propio Corte Inglés, que están vendiendo online, compitiendo de tú a tú con Amazon. Los dinosaurios se están despertando, y lo están haciendo con toda la fuerza de su cultura (renovada), de sus redes comerciales y de sus marcas.

Yo no creo que las empresas de moda tengan asegurado el éxito a largo plazo por estar «en la onda», sino por estar bien gestionadas. Por ser innovadoras y liderar sus ámbitos de negocio. Apple es un ejemplo de ello. Esta semana nos ha demostrado una vez más que es quien marca la pauta, lanzando el iPhone 12 sin cargador ni auriculares.

Las empresas que tienen asegurado el éxito a largo plazo son aquellas que están bien gestionadas y que no se duermen en los laureles. Que mantienen el espíritu de startups y no se conforman con lo que tienen, sino que siempre aspiran a hacerlo mejor. A sorprender a sus clientes dándoles lo que necesitan incluso antes de que se hayan dado cuenta de que lo necesitan. De nuevo el ejemplo de Apple viene al caso. Son empresas que se adaptan a la realidad cambiante.

En los momentos en que surgen esas megatendencias los pioneros se benefician, y las empresas establecidas quedan retrasadas; es normal. Pero es una cuestión de ciclos. Hay quien habla de ciclos de 60 años (hay estudios sobre ello). Y que cada ciclo se divide en tres partes de 20 años cada una. Y ya hay quien dice que el ciclo actual está entrando en la fase 2, de estabilización, que permite que los rezagados pillen a los pioneros. ¿Estamos en esa fase? Yo creo que un poco sí.

En fin, parece obvio que hoy en día ninguna empresa, de ningún sector, puede permitirse prescindir de adaptarse a las megatendencias y convertirlas de amenazas en oportunidades; eso hacen los buenos empresarios.

Estoy hablando (ya lo podeis imaginar) de:

  • las tecnologías transformadoras (Internet, 5G, 3D…)
  • los cambios sociodemográficos (nuevas generaciones, envejecimiento, etc.)
  • la necesidad de preservar el planeta (infraestructuras, tendencias del consumo, energías limpias, movilidad…)

En poco tiempo (ya) los elementos que arrastran esas megatendencias dejarán (ya han dejado) de ser diferenciadores para las empresas y para los inversores. Y nadie podrá dejarlos de lado. Todo ha de hacerse ya contando con las nuevas tecnologías, los cambios socioeconómicos y la sostenibilidad del planeta. Nadie lo discute, creo.

El campo de batalla para ganar dinero volverá a ser, como siempre ha sido, satisfacer al cliente más y mejor que la competencia.

 

 

No es de extrañar que los mercados estén nerviosos

No solo la Covid 19 y el regreso de los rebrotes en todo el mundo pone nerviosas a las bolsas, sino las noticias de que la exuberancia irracional a la que habían llegado los mercados está dando señales de haber llegado a su fin; es decir, de que va a acabar imponiéndose la cordura, como ha pasado, más pronto o más tarde, siempre.

Dos ejemplos relativos a la locura del automóvil sostenible, representada en este caso por Nikola y Tesla.

Nikola, que anunció un camión empujado por hidrógeno (y que toma su nombre del famoso inventor Nikola Tesla), está en apuros por denuncias de haber engañado a los mercados en lo referente al avance de sus productos. De hecho su CEO ha dimitido y la SEC está investigándolos. Su cotización, que había ascendido a la luna, ha caído un 30%

Tesla también ha ascendido a los cielos, porque su fundador y CEO, el ínclito Elon Musk, no parece tener techo. Pero este año ha prometido al mercado que entregaría 500.000 vehículos, pero en el primer semestre solo ha entregado 179.000, por lo que será muy difícil que cumpla su promesa. Si eso ocurre, sin duda los inversores castigarán su cotización, bajándolo al menos un escalón del pedestal en el que lo han puesto.

Tiempos revueltos, amigo Sancho…