Tecnologías

Marketing digital

Hoy en día el marketing es digital como tronco central. Lo analógico es lo complementario. Creo que todos estamos de acuerdo en ello.

Pero, ¿realmente nuestros directivos y empresarios conocen el alcance del marketing digital? Y no digamos nuestras pymes o autónomos.

Porque todo aquel que quiera vender algo, debe acudir (de hecho acude ya en un 99% de los casos) al marketing digital. Qué tipo de marketing digital, qué herramientas y con qué enfoque, es otra cosa; cada uno hace lo que puede. pero todos hacemos algo.

La cuestión es: ¿y realmente qué se puede y se debe hacer? Creo que la visión global de lo que aporta y cómo debe aplicarse el marketing digital, es algo que saben muy pocos.

Hoy hemos presentado un libro que hemos editado en Libros de Cabecera hace unos días: Vender más con marketing digital. Un libro que responde todas esas preguntas, que permite hacerse una idea global de qué es el marketing digital y cuales son sus componentes y cómo se puede desplegar y aplicar.

Cómo ejemplo gráfico de una de sus aportaciones del libro, me gustaría destacar la clarificación y explicación de una multitud de conceptos del nuevo marketing o su contexto (todos en inglés) que nos impactan a todos todos los días, y que reto al lector a que me responda si conoce todos los que cito a continuación a modo de ejemplo (en el libro están estos y muchos más):

  • Community managers
  • Influencers
  • Banners
  • Inblund marketing
  • Outbound marketing
  • Respondive design
  • SEO
  • SEM
  • Engagement rate
  • Social media marketing
  • Branded content
  • Publicidad above the line (ATL) o below the line (BTL)
  • Retargeting
  • Lead scoring
  • Landing page
  • Long tail
  • Microsites
  • Blog
  • Dispositivos beacon
  • CPC, CPM, CPA, CPL
  • TOFU, MOFU, BOFU
  • CRO, CRR
  • LTV (life time value)
  • Digest
  • Lead nurturing

Los lectores del libro no volverán a encontrarse en una reunión o en un informe que cite alguno de estos conceptos y los deje in albis.

Es, sin duda, un “libro de cabecera” en los tiempos que corren.

¿Todos contra el Imperio Amazon?

Amazon no respta ningún negocio o sector. Parece que va a por todos ellos. Nadie se escapa del Imperio Amazon.

Pero parece que se está empezando a producir un efecto que puede ser el inicio del ocaso (o al menos de la normalización en términos de crecimiento y estrategia) de Amazon: muchos de sus clientes de servicios en la nube (lo que llaman Amazon Web Services y que ha sido hasta ahora su vaca sagrada en cuanto a generación de cash flow), la están abandonando porque la consideran un competidor.

Préstamos capitalizables, una buena opción de entrar en el capital de una startup

Si tienes la oportunidad de invertir en una startup y puedes optar por hacerlo mediante un préstamo capitalizable (PC), úsala.

El PC te permite estar a verlas venir y, si la empresa no va bien, optar por capitalizar o por cobrar. Y en todo caso, tratar de conseguir una buena opción de capitalización, basada en que la empresa alcance unos objetivos y con un descuento mayor o menor según los alcance o no.

Es muy típico en situaciones transitorias, a la espera de una ronda, en las que el prestamista tiene derecho a capitalizar en la ronda, si se produce, pero con un descuento a su favor sobre el precio de la ronda.

Cómo estar en una sociedad (Startup) como si fueras consejero, pero sin serlo

Yo soy de la opinión que los inversores en startups deberían evitar estar como consejeros formales en sus consejos, e incluso, si es posible, deberían evitar que haya consejo.

Pero, si se quiere estar informado y controlar, aunque sea a distancia, que la gestión del emprendedor es correcta y responde a los criterios que se plantearon al decidir la inversión (lo cual es compatible con que el Plan de Negocio evolucione y se adapte a las circunstancias), entonces ¿qué hacer?

La solución, en mi opinión, es que el emprendedor reporte periódicamente a un Comité de Seguimiento (es el nombre que más me gusta y el que aconsejo, ya veremos por qué) en el que estén los inversores más destacados. Su existencia y régimen de actuación pueden estar regulados en el Pacto de Socios.

¿Qué se consigue con eso? Pues actuar como un “pseudo consejo” pero evitando la responsabilidad civil e incluso penal a la que responden los administradores (y eso incluye a los miembros formales de un consejo de administración). Se trata en suma de estar informado y conseguir un consenso tácito en las decisiones más relevantes.

Pero hay que evitar que se pueda aducir por un tercero afectado por la insolvencia de la empresa o por las actuaciones del administrador, que ese comité está compuesto de hecho por lo que la ley llama “administradores de hecho”. ¿Cómo se consigue eso? Pues es muy fácil, NO MANDANDO. O al menos evitando las señales que pudiese deducirse que mandamos.

¿Cuáles son esas señales? Pues por ejemplo, que no haya una agenda formal cerrada de los comités, que no se hagan actas formales, que no se vote, que no tengan una frecuencia establecida. es decir, que se pueda argumentar que su carácter es informativo y no decisorio, aunque las decisiones se informen o expongan, porque quien tenga la última palabra sea, sin duda, el administrador. Todo ello es ocmpatible con que, según el Pacto de Socios, algunas decisiones puedan se vetadas por todos o algunos socios.

En resumen: Si entra en una startup, no corra a formar consejo. Y si hay consejo, pida ser invitado a las sesiones, pero no ser nombrado formalmente consejero.

Yo defiendo con argumentos que si en una startup hay que votar en el consejo, es mejor que la dé su inversión por perdida.

¿Cuál es el futuro del trabajo?

Acabo de leer un artículo en la revista norteamericana Político que me ha reafirmado sobre un hecho que está impactando con fuerza en la sociedad occidental en general y desde luego en España: la degradación del trabajo y sus consecuencias sobre el malestar social general que padecemos, en forma de trabajos basura y desempleo.

Es un tema que toca en profundidad el libro El ocaso del empleo publicado por Libros de Cabecera y del que son autores Jordi Serrano y Santiago García.

Hay hechos irrefutables que indican que el problema es grave y generalizado. Por ejemplo, en Estados Unidos (en España por supuesto) en los últimos 10 años, el crecimiento del empleo ha sido al 100% en trabajos temporales o precarios. Allí empiezan a alarmarse. Aquí llevamos tiempo alarmados.

La cuestión es qué se puede hacer para pararlo, porque es una consecuencia del cambio que nos ha aportado el avance de las tecnologías de la información y la automatización de procesos, que ahora está culminando con la robotización. Y es imparable. Sólo podemos paliarlo, a priori, con una educación que permita al trabajador ponerse al servicio de la tecnología y no contra ella; y a posteriori, con medidas sociales de reeducación y apoyo social.

Está claro que todo trabajador que no aporte un valor intrínseco a su trabajo, sino que pueda ser sustituido por la tecnología (en definitiva las máquinas) o que como consecuencia su trabajo se realice en una parte del proceso de generación de valor que haya dejado de tener demanda, puede ponerse a temblar.

Todo ello incide en un tema que nos debe preocupar a todos, y sobre todo a los jóvenes: hay que estar reciclándose continuamente en esta vida, porque el toro de la obsolescencia nos va perseguir siempre.

Invertir a largo plazo: las grandes tendencias

Tras la lectura de un interesante documento del banco Credit Suisse, me permito trasladar a mis lectores mis propias conclusiones sobre cuáles son las macrotendencias globales que se cuecen en estos momentos en el mundo, y a las cuales deberían apostar los inversores a largo plazo, sin miedo a equivocarse.

  1. Las emergencia de las clases medias en los países emergentes. Es una tendencia de sobras conocida, que nos hace pensar enseguida en países como China (la primera), pero también en India, Indonesia, Vietnam o México. Su gran impacto se notará en el consumo. Y los ganadores serán las grandes marcas locales o globales.
  2. La concentración de la población mundial en las ciudades. Conlleva unas necesidades específicas de infraestructuras, tanto en cuanto a construcción de viviendas asequibles como a infraestructuras de transporte o de generación de energía o suministro de agua, por ejemplo.
  3. Los nuevos hábitos de vida. Que se basan en nuevos valores, no sólo de los millenials sino también de otras franjas poblacionales, tanto más jóvenes como de más edad.  Sobre todo en los países desarrollados, empezando por Europa y siguiendo por Japón, Estados Unidos, Canadá o Australia, por ejemplo. Demandan energías renovables, una administración más próxima, descentralizada y eficaz (en democracias con mayor participación directa), barrios más humanos, viviendas más sostenibles, un comercio más eficiente (de acceso digital, por supuesto), un enfoque económico más social, etc.
  4. El “envejecimiento sano”. Un planeta con más personas de edad pero no necesariamente más viejas. Ello supone un auge de las tecnologías de la salud, de las ofertas de ocio para los mayores, de las finanzas adaptadas a vidas más largas, de los puestos de trabajo más flexibles, del aprovechamiento de las capacidades (de ejecución y de compra) de los “viejos”, de las residencias activas, etc. estamos hablando de un futuro muy próximo en el que se tratará el envejecimiento como una enfermedad, y llegaremos a los 100 años con facilidad, e incluso más allá. Y en el que se especula con que podamos llegar a ser inmunes a la enfermedad, es decir, casi inmortales.
  5. La robotización de un mundo hiperconectado. Eso explica el auge de la triple A (Amazon, Alphabet y Apple) y en general de las compañías que apuestan por la digitalización y la conectividad universal (en todo momento y en todo lugar, de toda persona o máquina). Estamos hablando del Internet de las Cosas (IoT) o de la llamada Industria 4.0, o de la robotización del hogar, la calle, los vehículos o las empresas. Y robotización quiere decir Big Data e Inteligencia Artificial.

Los inversores a largo plazo deben buscar sus inversiones en compañías o fondos que se orienten a estas tendencias seculares.

La esperanza ante el calentamiento global

Recientemente leía un artículo que  destacaba algunos de los avances que nos dejan un hilo de confianza en que podremos parar y quizás revertir el calentamiento global, y quiero compartirlos con mis lectores.

  1. Los alimentos procedentes de vegetales que sustituirán la carne que ahora comemos y reducirán el CO2 producido por las vacas y otros animales. Estamos hablando de hamburguesas vegetales, de yogurs, queso, leche…
  2. Obviamente la generación de energía renovable, principalmente solar y eólica, que mejora continuamente su eficiencia y reduce sus costes, de modo que en pocos años el carbón deje de usarse como fuente de energía.
  3. Obviamente también los coches híbridos y eléctricos. Actualmente representan sólo menos del 2% de los coches que se matriculan en el mundo, pero en 2030 se vaticina que lleguen a ser el 80%; posiblemente más.
  4. En el éxito de los coches eléctricos e híbridos juega la mejora de eficiencia y coste de las baterías; pero es que esas baterías mejoradas también van a afectar al consumo de electricidad en los hogares, comercios, industrias e infraestructuras, al permitir almacenar energía y así, por ejemplo, proporcionar más desarrollo a las renovables. Y a las nuevas baterías se añaden las redes inteligentes, que permiten gestionar mejor el transporte de energía eléctrica. En este campo seguirán apareciendo nuevas ideas. Una de las más recientes que ha llegado a mis oidos es la posibilidad de utilizar la energía desperdiciada de las redes wifi para proporcionar energía eléctrica en su entorno.
  5. Y así pasamos a otro punto: el incremento exponencial de la eficiencia energética, tanto activa como pasiva. Se evoluciona hacia las construcciones con cero consumo de energía: autosuficientes. Las técnicas de construcción y los nuevos materiales parece que lo están haciendo posible. Sin aire acondicionado ni radiadores.
  6. Por último, pero no menos importante, la gestión mejorada de los bosques y los grandes espacios naturales en general.

En fin, espero que usted, querido lector, lo veo, como yo, como un rayo de esperanza en este mundo inhóspito al que parece que estemos abocados.

Las criptomonedas, el otro tema del momento

He de empezar por afirmar que creo en las criptomonedas, pero como evolución de las monedas actualmente existentes. No creo en las criptomonedas en el modo en que ahora están planteadas. De hecho me temo que si sigue su desarrollo en el entorno especulativo en el que ahora se mueven, estamos en los albores de un enorme “criptocrack” que puede hacer bastante daño a la economía y los mercados financieros.

Pero habrá que resignarse, porque la naturaleza humana es así:  toda innovación pasa por unas fases iniciales de introducción, desarrollo, sobreexposición y crisis, antes de estabilizarse y encajar adecuadamente en el entorno socioeconómico. Y ahora estamos en la fase de sobreexposición. Cuanto antes entre en crisis, mejor; antes pasaremos a una fase de estabilización y encaje.

Mi consejo a cualquiera que se meta en la inversión en criptomonedas (bitcoins o cualquier otra), que salga en cuanto pueda, porque el crack está a la vuelta de la esquina.

En fin, el tiempo me dirá si me equivoco.

La lucha global por el liderazgo en el coche eléctrico

Leo que Volkswagen se está planteado invertir 70.000 millones de euros (que se dice pronto) entre 2018 y 2022 para ser el líder (o uno de los líderes) en el coche eléctrico.

Estamos en plena guerra en el sector del automóvil entre los entrantes (principalmente Tesla) y las empresas ya establecidas.

Sin duda alguna este es uno de los fenómenos clave que habrá que tener en cuenta en los próximos años, del mismo modo que habrá que seguir otros que ya he ido mencionando, como la convergencia del comercio online y offline (o dicho de un modo simple: todos contra Amazon y Amazon contra todos).

Amazon la todopoderosa

No hay precedente en el mundo de una compañía que compita contra tantas otras. Amazon vende 354 millones de productos diferentes, y compite contra todas las compañías existentes en muchos sectores diferentes. Nos podríamos cansar de citarlos. Empezó por el editorial, pero ha seguido por muchos otros. El último ha sido el de productos para la salud y la farmacia, lo que ha provocado la caída fulminante en bolsa de las empresas cotizadas del sector.

Surgen voces que la acusan de monopolio, pero las cifras de venta de Amazon en relación al mercado global son aún pequeñas. Y se puede demostrar que, por ahora, no influye de ningún modo en que los precios suban; es posiblemente al contrario. La compañía siempre se ha presentado como un adalid para sus clientes, la líder de los precios bajos. Veremos que eso no es siempre así, y que precisamente su estrategia es que no sea así en un futuro, cuando domine totalmente el mercado.

Amazon pretende, dicho en dos palabras, ser el único proveedor de todos los productos que necesite un hogar. Para ello su fuerza se sustenta en la combinación de una doble excelencia digital y física. La excelencia digital le permite saber todo de sus clientes y de sus potenciales clientes; la física pasa por unos procesos logísticos inmejorables. En definitiva, saber lo que quieren los clientes y servírselo rápido y bien. Dicho de otro modo: información y logística.

Aunque sea anecdótico, es significativo que en 2012 ya registrara una patente sobre la idea de “envío anticipado de paquetes a los clientes”; es decir, Amazon siempre ha aspirado a saber lo que queremos antes de que lo sepamos; a conseguir que cuando pensemos en comprar cualquier cosa, no lo dudemos y acudamos a Amazon.

No quiere competidores en ese sentido, y se ca encargando de eliminarlos. Si cabe vendiendo sin margen (¿dumping sectorial?) hasta hundirlos.

En el mismo sentido, productos como el asistente personal Alexia, al que se puede pedir cualquier caso para que automáticamente la compre en Amazon y en menos de 24 horas la tengamos en casa; o el Amazon Key, un sistema de acceso a la casa del cliente para dejarle la compra, son pasos en esa dirección. Al final, como digo, lo que pretende la compañía es monopolizar las compras de todos los hogares del mundo.

El poder que le dará/daría alcanzar ese objetivo, es obvio para cualquier persona. Si llegase a ese punto no cabe duda de que estaríamos ante un problema de competencia y de abuso de poder.

La verdad es que los inversores creen en el modelo, porque si no no se explica que Amazon cotice con un PER superior a 200 cuando Walmart cotiza a PER 20. es decir, 10 veces más. Los inversores, es obvio, creen que Amazon se hará con el mercado y convertirá sus pérdidas actuales en suculentos beneficios, porque sus clientes estarán “atrapados”. Dicho de otro modo, su valor se sustenta en un LTV (lifetime value de sus clientes) tendente a infinito.

En definitiva, Amazon es un fenómeno que habremos de seguir con atención. Tanto como ciudadanos como desde el punto de vista de la gestión empresarial. Lo que por ahora se ve como un mesías puede acabar siendo un demonio si no pone un límite a su ambición de dominar el mundo.