Tecnologías

Móvil y en la nube

Todo ahora ha de ser cloud and mobile.

La informática actual ha de ser móvil y en la nube. El PC ha quedado relegado a los portátiles y le ha salido una competencia que lo supera: las tablets e incluso los smartphones. Como consecuencia, las empresas de software se ubican en el móvil para seguir creciendo. Pero, además, el modelo de software comprado pagando una licencia, cargado en el PC y que guarda los ficheros de datos en el disco duro está caduco. Ahora se usa el software sin bajarlo, operándolo desde la nube.

La propia Microsoft se ha tenido que plegar a esa tendencia, y está apostando firmemente por ello. Su Office está pasando a la nube, e incluso está negociando la compra de salesforce. com, un adalid del cloud “avant la lettre”.

La curiosa historia de Netflix y Blockbuster

Blockbuster era el líder mundial en el negocio de la venta y alquiler de videos. En el año 2000, una startup que vendía o alquilaba videos por Internet le propuso unir fuerzas para combinar los negocios en una propuesta ‘click and mortar’ que uniera el negocio físico y el digital. Blockbuster era el líder y los accionistas de Netflix les ofrecieron su negocio por 50 millones de dólares. Los directivos de Blockbuster los echaron sin miramientos.

Ahora Netflix vale 25.000 millones de dólares (cotiza en el Nasdaq) y Blockbuster quebró en 2010 y ha desaparecido.

Creo que es una historia con una interesante moraleja.

¿Tiene usted un Blockbuster y sigue pensando que la revolución digital no va con su empresa?

Hay miles de millones listos para comprar empresas

Sobre todo de empresas norteamericanas. Y sobre todo fuera de EEUU. Beneficios que les es muy costoso fiscalmente repatriar. Y que, además, no saben que hacer con ellos. Es el momento de comprar. Y eso está pasando. Las fusiones y adquisiciones se están disparando en todo el mundo. Y especialmente en Europa. Un continente con mucho talento que está barato en términos relativos comparado con los precios de las empresas en los EEUU.

Las empresas o serán digitales o no serán

Creo que la revolución digital no es una moda que pasará sino que está aquí para quedarse. Para transformar nuestras empresas. Todas (absolutamente todas) las empresas vana ser digitales en un futuro. Lo digital dejará de ser un complemento, para pasar a ser el tronco principal que guiará los negocios. Lo no digital será lo accesorio.

Los empresarios que no se den cuenta de ello, verán como sus empresas perecen.

Xiaomi, el nuevo rey midas

Xiaomi, un fabricante de smartphones a $300 chino valorado en 45.000 millones de dólares, ha sido capaz de meterse en un mercado dominado por el duopolio Apple-Samsung y está a punto de commoditizarlo, es decir, de convertirlo en un mercado en el que todos los productos sean muy similares y se compita por precio. ¿Cómo lo ha hecho? Parece que con dos bazas: 1) unos costes bajos (made in China); y 2) incorporando servicios en sus móviles que le proporcionan ingresos extras.

Por otro lado, todo ello no sería posible sin el importante hecho de que su mercado doméstico (China) es de dimensiones gigantescas. Una ventaja con la que hasta ahora contaban sólo los norteamericanos.

Apréndete este nombre, querido lector. No tardarás en tener un teléfono chino… 🙂

Top ten technology disruptive trends

The M&A american firm Corum offer a whitepaper about this topic in www.CorumGroup.com/10Trends

Let me just offer to my readers the list of trends:

1. Online exchangers, which connect creators and consumers.

2. Information security, to build barriers to the data and process intruders.

3. Internet of things, just to spread Internet to everything.

4. Enmeshed systems, which are a mixure of software and hardware, and will oblige us to apply new names to new concepts.

5. Data connected networks, beyond the big data wave.

6. Digital force multipliers, that help to convert traditional firms into tech firms.

7. Omni-channel marketing, that means a totally new way of managing communication with the marketplace.

8. Mobilization, from desktop to mobile.

9. Digital currency flow

10. Advanced manufacturing

All of these trends are changing the current business ecosystem and meaning plenty of threats and opportunities to any company.

7 cuestiones estratégicas que hay que tener presentes en la era digital

Releo un artículo del McKinsey Quarterly de mayo de 2014, de Martin Hirt y Paul Willmott titulado Startegic principles for competing in the digital age, y entresaco una lista de 7 cuestiones que los autores afirman que definen el terreno de batalla estratégico que la era digital plantea a cualquier empresa:

1. Mayor presión en precios y márgenes. Como consecuencia de la transparencia alcanzada por la mayoría de mercados, los negocios se están commoditizando a marchas forzadas. Ahora más que nunca se hace esencial encontrar el “toque especial”, el plus de valor que se consiga transmitir a los clientes para justificar que te compren, a pesar de que siempre tendrán una opción de precio igual o más barata.

2. Competidores que salen de todos lados. La era digital está destruyendo las barreras entre sectores, y todos invaden el terreno de todos. Google se mete en pagos y quien sabe si pronto en banca. Apple en contenidos. Amazon se pone a editar. Twitter desembarca en el eCommerce… Por citar sólo los más conocidos. La era digital obliga a redefinir incluso cuáles son los sectores económicos.

3. Globalización de verdad: mercados globales con competidores globales. Se impone la dinámica de “el ganador se lo lleva todo” y en consecuencia, los mercados que se crean se reparten entre muy pocos competidores, y rebasan las fronteras. De hecho no saben de fronteras, poniendo en jaque el propio sistema político y regulatorio mundial. La era digital sube a un nivel superior el concepto de economías de escala. Quienes alcanzan una escala planetaria los primeros se hacen inalcanzables para los demás. Tratar de imitarlos, tratar de competir con él o ellos (uno o unos pocos) es económicamente suicida. Aunque ya ha pasado en algunos segmentos del mercado, en muchos otros aún ha de pasar. El próximo futuro va a ser movidito… Especialmente en banca, seguros, media, telecomunicaciones y viajes. Para los gestores de empresas es un gran reto. Para los inversores una gran oportunidad si saben apostar al caballo ganador.

4. Modelos de negocio que se basan en la integración de la cadena de valor con piezas de otros, como si de un Lego se tratar (plug and play). Y por tanto se montan rápido y con muy baja inversión. Un ejemplo claro son las startups que se basan en servicios ofrecidos por Google o Amazon, por ejemplo.

5. Creciente desencaje de la oferta y la demanda de talento. La continua sustitución de personal administrativo o poco cualificado por procesos informáticos automatizados, hace que las empresas estén simultáneamente despidiendo empleados de procesos simples que son “automatizados” y contratando empleados de diferente cualificación para acelerar la digitalización de procesos. Y estos últimos perfiles son escasos frente a la enorme y creciente demanda de los mismos.

6. Creciente homogeneización de la oferta y la demanda en el mundo. ¡Es la globalización, idiota!, podríamos decir. Es un fenómeno imparable que hace del mundo cada vez más un solo pueblo, en la manera de consumir y en la manera de dar respuesta a esa demanda. La oferta y la demanda es cada vez más digital, y la digitalización no admite fronteras, salvo las del idioma, que están resueltas a través del idioma universal de facto que es el inglés. Los consumidores de cualquier país del mundo compran cada vez más en cualquier país del mundo. Podríamos llegar a decir que no les importa dónde compran, ni se preocupan. Compran lo que quieren a quien quieren. Y es problema del proveedor llegar a ellos con su mensaje y con su producto o servicio. Y muchos consumidores compran allí donde se encuentren, y quieren seguir comprando al margen de que cambien de país. Hay muchas empresas que ya lo han entendido; otras no. De nuevo, no hace falta resaltar el reto que ello supone para encajar en los sistemas legales y fiscales que ahora regulan el mundo, eminentemente nacionales. La gobernanza mundial tiene planteado un importante reto, que las nuevas generaciones le van a obligar a afrontar. Veremos qué resulta de todo ello.

7. Y, por último, todo eso pasa en un entorno de continua y frenética evolución de los modelos de negocio. Las ventanas de oportunidad son cada vez más cortas. Los modelos de negocio pierden validez a veces en cuestión de meses, no años. Las empresas menos que nunca pueden dormirse en los laureles. Y eso aplica a cualquier sector, no sólo el tecnológico. Por ejemplo, el sector del automóvil va a cambiar hacia el del servicio de movilidad personal en los próximos años, afectando a los actuales constructores de autos, y a un conjunto de sectores que giran alrededor del automóvil, desde los taxistas a las aseguradoras o los talleres.

En conclusión, estamos en un mundo económico y empresarial en el que es imposible aburrirse. En el que hay muchas oportunidades pero también muchas amenazas. Que obliga a leer bien el entorno y innovar continuamente en los modelos de negocio aplicados. Es la era de la reinvención continua.

 

 

 

La era digital es la era del dedo

La era digital en la que estamos inmersos no debería llamarse así por basarse en el lenguaje informático de los 1 y los 0, sino porque se basa totalmente en el DEDO. El dedo de las personas se ha convertido en la clave de esta era de aparatos cada vez más pequeños y siempre conectados. Todo se gobierna con el dedo. El dedo que en el pasado habíamos identificado con los dictadores, con los políticos corruptos (que nombran cargos “a dedo”), o con el mismísimo Cristóbal Colón (representado en mi ciudad señalando con su dedo a las Américas), es ahora la batuta de la era digital.

Todos trabajamos ahora con el dedo (tecleando o pasando páginas virtuales…) o para el dedo de nuestros clientes….

¡Quien lo iba a decir!

 

Los tres elementos que marcarán los próximos 50 años

Coincido con McKinsey en que los tres temas que van a marcar la gestión empresarial en los próximos años son:

1. La evolución meteórica de la tecnología y la conectividad. Las capacidades de comunicación y proceso de datos llegarán a todas las personas, a todas las cosas, a todos los procesos y a todos los rincones del mundo. Lo que estamos viviendo ahora es sólo una mínima parte de lo que vamos a ver en las próximas décadas. Lo que hemos visto en películas de ciencia ficción será en unos años una realidad. Los negocios caerán o subirán al ritmo de la adopción de la extensión de las TIC. Ninguna empresa estará a salvo. Nadie se podrá dormir en los laureles.

2. El desplazamiento del centro económico mundial hacia el Este y hacia el Sur. China e India seguirán creciendo y asumiendo un protagonismo en la economía mundial. Pero también Brasil o África. El mundo será menos occidental y nórdico y cada vez más oriental y sureño. Como consecuencia emergerá una clase media que supondrá el gran mercado de las próximas décadas. Las empresas se habrán de preparar para posicionarse en ese nuevo mercado, si quieren ser alguien en el próximo futuro.

3. El envejecimiento mundial. Los países occidentales y Japón van por delante, pero el índice de natalidad por debajo del umbral de mantenimiento poblacional (1,2 niños por mujer) se está extendiendo por todo el mundo (en 2013 ya afectaba a países que representaban el 60% de la población mundial). La población mundial va a dejar de crecer en el horizonte de los próximos 50 años. Y la población será cada vez más vieja, tanto porque nacen cada vez menos niños como porque las personas mueren cada vez a mayor edad. Las empresas van a tener que tratar ese hecho como una amenaza, pero quizás también como una oportunidad.

A esos tres elementos habría que añadir, en mi opinión, el agotamiento de los recursos naturales. Me refiero al petroleo o a las tierras de labor, o a la pesca. Y a la disponibilidad de espacio para guardar las basuras o a la contaminación del aire o el agua, o al calentamiento global.

Las empresas habrán de tener tener en cuenta todos estos elementos para definir sus estrategias de hoy y del futuro. Nadie se podrá permitir actuar contra estas tendencias. Todas las estrategias de éxito se deberán construir sobre ellos.

No infravaloremos un cambio de sistemas

Las pymes suelen afrontar el cambio de sus sistemas saltándose los pasos imprescindibles.

Es imprescindible seguir estos pasos:

1º Contratar un consultor que le acompañe en todo el proceso.

2º Definir las necesidades de las empresas. Su modelo de negocio, su organización, sus procesos clave y sus necesidades de información.

3º Definir los requerimientos clave del sistema de información.

4º Analizar la oferta de paquetes/ soluciones existente en su entorno y ver:

– Si tiene buenas referencias

– Si se adapta a sus requerimientos

– Si se adapta a su presupuesto

5º Seleccionar una solución y una firma de consultoría que le ofrezca el sistema y los servicios de información, adaptación, formación y puesta en marcha. A poder ser en un presupuesto cerrado, y todo ello plasmado en un contrato.

Incluir en el contrato:

– Una respuesta por escrito a los requerimientos cubiertos y no cubiertos.

– Una valoración cerrada de las adaptaciones o desarrollos.

– Una descripción detallada de las necesidades de hardware y/o capacidades de red y del rendimiento mínimo asegurado.

– Un programa de proyecto detallado y con un calendario.

– Un equipo de consultores concreto asignado al proyecto, con un responsable concreto.

– Un detalle de penalizaciones por incumplimiento del calendario.

– Una definición concreta de las condiciones que deben darse para dar por acabado el proyecto.

Las pymes suelen fallar en todos los puntos citados:

1. No contratan ningún consultor de apoyo, se lo ahorran, y lo pagan al final.

2. No aprovechan para definir y clasificar sus procesos y su organización, y cómo quiere recibir la información de gestión, “vamos directos al grano”.

3. No definen sus requerimientos, o lo hacen superficialmente. “Nuestras necesidades son las normales, seguro que están cubiertas en un 90% por el estándar”. Luego vienen las sorpresas.

4. No analizan ni suficientes nº de soluciones ni lo hacen de forma sistemática. Se conforman con ver una o dos soluciones. Se fían demasiado de los vendedores de software. “Para que mirar más”.

5. No formalizan un contrato como se debe, por lo que se pone en manos de distribuidores informáticos o pseudo-consultores que se limitan a decirles lo que les interesa. Después se quedan colgados de la brecha e incapaces de salir de la trampa. “El sistema no avanza, no es lo que pensábamos y el consultor/distribuidor nos pide más dinero. No vamos a cumplir los plazos y el paquete es un fiasco, al que habremos de poner muchos parches. Vamos a depender de ellos toda la vida y es mejor no discutirnos”. Y si se demanda al proveedor, aparte de tener que tirar todo lo invertido y volver atrás (si es posible), hay que empezar de nuevo, y embarcarse en un pleito complejo y largo, sin seguridad de ganarlo. Lo dicho, también aquí “lo barato es caro”.

Pero el 90% de las pymes lo han hecho, y lo hacen y lo harán mal, y parece que no hay manera de evitarlo…