27 de diciembre de 2018

El crecimiento mundial previsto en 2019

El Fondo Monetario Internacional (FMI) estima en estos momentos que la economía mundial crecerá un +3,7% en 2019. Es una tasa apreciable, que nos sitúa lejos de una recesión global.

Los llamados países desarrollados se moverán entre el 1 y el 3%, mientras que las economías emergentes lo harán normalmente por encima del 3%. Es decir, lo que viene siendo habitual hace años.

En el grupo de los desarrollados destaco que España estiman que crezca el 2,2% (menos del 2,6% que vaticina el gobierno español), lo que es más que el 1,9% que se separa que crezca Alemania (nuestra referencia en  Europa) y menos que el 2,5% que se espera de EEUU. Estados Unidos sigue creciendo a una tasa mayor que las grandes economías desarrolladas, lo que no deja de ser destacable, dado el enorme tamaño de su PIB.

¿Será 2019 un buen año para los países emergentes? Hay opiniones encontradas. Lo que separa a pesimistas y optimistas es su visión sobre el devenir de la guerra comercial entre China y EEUU y sobre la evolución de los tipos de interés del dólar y de la propia cotización del dólar frente a las monedas de los emergentes. A mi me resulta difícil decantarme, pero si me forzaran a hacerlo, lo haría por el bando de los optimistas. 2019 puede ser un buen año para los países emergentes. Sus tasas de crecimiento, como digo más arriba, duplican al menos las de los países desarrollados, y sus avances en todos los frentes son destacables.

¿Y qué emergentes podríamos destacar?

Yo me inclino por los ubicados en Asia. Dejadme que comente las tasas de crecimiento del PIB previstas por el FMI para 2019 en algunos países asiáticos:

  1. India, 7,4%
  2. Filipinas, 6,6%
  3. Irak, 6,5%
  4. Vietnam, 6,5%
  5. China, 6,2%

Obviamente, China es la estrella, que seguirá creciendo con fuerza, aunque menos de lo que nos tiene acostumbrados; pero es que la economía china ya es enorme, y hacerla crecer al 6,2% es algo titánico.

Si hubiera de destacar un país, como una oportunidad de inversión en 2019, aparte de China e India, que son los obvios, yo destacaría Vietnam. Creo que 2019 será el año de Vietnam. Yo voy a buscar la manera de aumentar mi exposición bursátil a Vietnam el año que viene. Claro que habré de hacerlo a través de algún fondo que dé peso a las empresas de ese país. La inversión directa se me hace difícil, por no decir imposible.

Pero los emergentes que crecen no están sólo en Asia. Aunque resulte desconocido por el gran público, hay países en Latinoamérica que crecen a tasas “asiáticas”, como República Dominicana (al +9,4%) o Panamá (+6,8%); e incluso en África, los hay que crecen por encima de China (Yemen, a pesar de sus problemas, se estima que crezca al +14,7%; Libia, igual, el +10,8%, o Ruanda, al +7,8%).

En conclusión, el mundo no se acaba en Europa, EEUU, Japón o China. Hay empresas y crecimiento más allá. Con permiso del dólar y la FED,

23 de diciembre de 2018

Un intento de entender el comportamiento de los mercados financieros

Ante este final de annus horribilis de los mercados financieros en todo el mundo, el inversor necesita entender qué está pasando, aunque sólo sea para tratar de encontrar algún atisbo causa-efecto.

Voy a intentar dar mi versión a mis lectores.

Estamos bajo el efecto de tres factores:

  1. Ante todo, lo más inmediato, con efectos a corto plazo, tenemos los sobresaltos políticos, consecuencia de las actuaciones gubernamentales o de lo que podríamos llamar “los avatares de la política”. Estoy pensando en las decisiones del actual presidente de los Estados Unidos, el embrollo del Brexit, las noticias -siempre negativas- de los países de Oriente Medio, Corea del Sur, Rusia-Ucrania, China-EEUU, la OPEP, etc. Son tantas las fuentes de noticias, que desgraciadamente es habitual despertarnos cada semana con una mala noticia. Es lo que hace que las bolsas caigan en un día para subir al siguiente, para volver a caer al siguiente…Aunque, en el fondo, si la cosa se quedase aquí, podríamos aplicar el famoso dicho “mucho ruido y pocas nueces…” Quizás el elemento político que actualmente está haciendo más daño es el mantenimiento del pulso China-EEUU en relación a la guerra comercial. Si se llegara a un acuerdo aceptable en este tema, que sacase del mercado el escenario de una caída forzada del comercio mundial, los mercados notarían un alivio considerable.
  2. La segunda capa, de impacto en el medio plazo, es la actuación de los bancos centrales, que apunta en la dirección de una recuperación de los tipos de interés después de años de intereses muy bajos o nulos. La cuestión aquí es: ¿están acertando los bancos centrales en su política de tipos? No es una tarea fácil, porque si se retrasan a subirlos recalientan la economía y pueden provocar inflación, y si se adelantan provocan el pánico y favorecen la entrada en recesión. Además, por si el escenario fuera poco complicado, cada banco central va a su ritmo, y así como la FED está subiendo tipos, el BCE no lo hace aún (aunque avisa que lo hará), y el Banco Central Chino se plantea bajarlos.
  3. Por último. la tercera capa es la más poderosa y afecta a todo el mercado a corto, medio y largo plazo: las grandes tendencias globales. Estamos hablando de la digitalización, que apoya el éxito de las grandes tecnológicas y que pone en jaque el status quo de muchos sectores, como la banca o los hoteles, por no decir el retail; del auge de las energías renovables en un mundo que debe ser más sostenible, que afecta al petróleo y a la automoción, ensalzando el coche eléctrico (y justificando las valoraciones astronómicos a de algunas empresa, como Tesla); del envejecimiento de la población, que provoca miedo a la quiebra de los sistemas de pensiones occidentales y que empuja a los sectores relacionados con la salud y el cuidado de los mayores; del reequilibrio geopolítico que implica que China, India y el Sudeste Asiático inclinen hacia Asia la balanza económica mundial, lo que hace que las oportunidades de valor estén más en Asia que en América o Europa.

Es difícil lidiar con todos estos factores (y los que seguramente me dejo), pero el lector ya podrá apreciar que estamos en un escenario muy complejo, que hace muy difícil manejarse en los mercados financieros. Aún así, los que lo hacen se agrupan, en mi opinión, en dos “escuelas”: los que se tratan de ganar dinero fijándose principalmente en los factores 1 y 2, y por tanto buscando la rentabilidad en el corto-medio plazo, y los que lo hacen fijándose en los 3 y2, y por tanto buscando sumarse a una tendencia a largo plazo, y encontrar la rentabilidad en el medio-largo plazo. Yo soy de los segundos. Creo que es una postura más sosegada y menos expuesta al infarto de miocardio.

En estos momentos en que vamos a acabar 2018 con pérdidas generalizadas en nuestras carteras de acciones y bonos, sólo podemos confiar en que nuestros gestores estén acertados en el largo plazo.

De lo contrario, deberemos cuidar de nuestra salud.

20 de diciembre de 2018

Salario bruto, salario neto

Me han pasado un artículo de Daniel Lacalle en el diario digital El Español (elespanol.com), titulado “El dosmileurista mileurista”, que hace una reflexión crítica sobre la mala costumbre española de hablar de salario neto en lugar de salario bruto, sin tener en cuenta que el salario real, el coste real que paga la empresa empleadora es el salario bruto, e incluso estrictamente hablando el coste real de un empleado es superior a ese salario bruto, porque hay que añadir los costes de la Seguridad Social.

El autor defiende del uso del salario bruto porque es un indicador más claro y real de la remuneración laboral. Yo coincido con él.

Además defiende, desde postulados liberales, que los altos costes fiscales asociados a las nóminas (retenciones de impuestos y cuotas sociales) son una losa para el empleo y culpables de que España sufra los altos índices de paro que sufrimos. De hecho argumenta que el coste complementario asociado al empleo es en España uno de los más altos del mundo.

Es un artículo que da que pensar, esté uno más o menos de acuerdo con sus postulados. Recomiendo a mis lectores leerlo.

13 de diciembre de 2018

General Electric. La caída de un gigante

Alguien habrá de estudiar las razones que han hecho de la General Electric del mítico Jack Welch una empresa normal, sin un rumbo claro, que pierde valor a marchas forzadas.

13 de diciembre de 2018

¿Alguien entiende el estado del Brexit?

Hago un esfuerzo por entender el proceso del Brexit y las consecuencias de las diversas opciones y escenarios, pero debo reconocer que no los entiendo.

Creo que le pasa lo mismo a muchos analistas e inversores, lo que hace que la probabilidad de escenarios de caos y pérdidas multimillonarias a uno y otro lado de la frontera se amplíe quizás más de lo que es realista.

La confirmación de May que se produjo ayer en el Parlamento británico nos da un respiro, pero seguimos sin verle el final al túnel. ¿Cómo es posible que los políticos se compliquen tanto la vida? ¿No existe una escuela de la política donde podamos mandarlos a todos para que se reciclen?

12 de diciembre de 2018

¿Qué opina BNP Paribas de la situación de las bolsas?

Traigo a continuación un apartado de un informe de BNP Paribas que creo que interesará a mis lectores:

¿Hemos llegado al tope para la renta variable global en este ciclo?

No vemos ningún factor a corto plazo que pueda provocar una tendencia negativa sostenida en la renta variable global, aunque la “tabla de posiciones” seguramente sea diferente en 2019. El catalizador más probable para una caída generalizada sería una recesión en Estados Unidos, pero con unas previsiones de consenso para el crecimiento del PIB del 2,5% en 2019 y del 2,0% en 2020, evidentemente los economistas no esperan que se produzca. Al final acabará llegando una recesión, pero tras los recortes impositivos y el estímulo fiscal que seguirán avivando el crecimiento económico en Estados Unidos en 2019, y con la inflación estadounidense contenida (que únicamente le permitirá a la Reserva Federal subir modestamente sus tipos de interés), no se espera que llegue antes de un futuro razonablemente distante.

En las economías desarrolladas excluyendo a Estados Unidos, la recesión parece incluso menos probable. La recuperación de la Eurozona ha sido gradual comparada con la de EE. UU.. Además la inflación sigue muy por debajo del objetivo del BCE y todavía existe exceso de capacidad en la economía.

Si bien es cierto que las valoraciones de la renta variable de algunos mercados están altas, estas en sí mismas no suelen provocar caídas en los mercados. De hecho, los múltiplos solo caen cuando no puede justificarse la elevada valoración de los activos, y, en cualquier caso, es únicamente en algunos mercados que las valoraciones parecen estar especialmente exageradas

11 de diciembre de 2018

Perspectivas bursátiles para 2019

Empiezan a llegarme informes diversos que aventuran vaticinios sobre cómo se desarrollará 2019 a efectos bursátiles. Los primeros que leo son moderadamente optimistas (Caixabank).

También leo un informe de Robeco en el que apuntan a que 2019 puede ser un buen año para las bolsas de los países emergentes; empezando por China.

Ninguno de ellos esconde los riesgos.

Iré incluyendo en este blog mis comentarios a nuevos informes que me lleguen.

8 de diciembre de 2018

Escenarios económicos inmediatos

Hay cuatro factores que están influyendo en estos momentos en la evolución de los mercados financieros:

  1. La evolución del precio del petróleo. Si continuase bajando o experimentase un alza brusca y fuerte, las señales serían negativas. La bajada denotaría debilidad de la economía mundial y el alza dispararía una preocupación por la inflación. La mejor situación es un alza moderada, fruto de un acompañamiento de oferta y demanda. Parece que las decisiones de la OPEP van en el camino de la reducción de la producción y de la recuperación de una senda de precio al alza moderado.
  2. La solución el Brexit, de la que tendremos una idea mejor este próximo martes 11 de diciembre cuando sepamos qué opina el Parlamento británico. Una aprobación del Plan May calmaría a los mercados y supondría una reacción positiva de las bolsas; pero la posibilidad de una ruptura que abocase a una salida no pactada sin duda hundiría las bolsas.
  3. La evolución de la guerra comercial USA-China, que sigue el guión de un culebrón, esta misma semana agravado con la detención en Canadá de la directora financiera de Huawei. No se vislumbra una solución a corto plazo, y los dos escenarios extremos están abiertos: acuerdo y gran impulso a las bolsas, o ruptura y el caos.
  4. Por último pero no menos importante, la evolución de los tipos de interés del dólar. Si la FED frena la velocidad de subida de tipos y la curva se normaliza, manteniendo o rebajando los tipos a corto, iremos bien; pero si sigue con las subidas previstas y la curva de tipos profundiza en la pendiente negativa (tipos a corto más altos que los tipos a largo), entonces tendremos problemas.

En conclusión: estamos en una encrucijada, de la que las bolas pueden salir hacia arriba, o hundirse más de lo que lo llevan hecho en este complejo 2018.

recemos por que no se cumplan las hipótesis más pesimistas.

6 de diciembre de 2018

Bolsas: crisis tras crisis

A la sensación de que estamos ante un final de ciclo, airada a los cuatro vientos por muchos analistas financieros, se añaden cada día nuevos factores exógenos que ayudan a alimentar la sensación de miedo entre los inversores. Hoy ha sido la detención de la directora financiera de Huawei, que sin duda viene a aumentar la tensión en las relaciones China-USA, haciendo más difícil el entendimiento en el contexto de la guerra comercial en la que están empeñadas ambas potencias (¿o deberíamos decir ambos líderes?).

La conclusión, la salida de inversores de las bolsas es incesante, y con ello la caída de las cotizaciones. Como siempre en estos casos la gran pregunta es ¿es el momento de salir (acompañando a la manada) o justamente al contrario es el momento de entrar, porque los precios en relación a los beneficios de las cotizadas son una ganga?

Es el tiempo de los osados…

28 de noviembre de 2018

¿No hay altos ejecutivos españoles?

Los dos grandes bancos españoles, Santander y BBVA, han optado por consejeros delegados foráneos. Me parece bien. Yo no soy nadie para criticarlos. Supongo que han escogido a quienes creen que mejor pueden gobernar la nave en las aguas turbulentas a las que se enfrenta actualmente el sector bancario. Pero me surgen dos preguntas. La primera: ¿realmente no han encontrado ejecutivos españoles capaces de estar a la altura de los requerimientos? Si fuera así, sería una señal de atención a las escuelas de negocio españolas y a los directivos españoles. La segunda: ¿lo han hecho porque tratan de vender al mercado financiero un mensaje de verdadera globalización, que el mercado no acaba de creerse, y el hecho de que el CEO sea suizo (Santander) o turco (BBVA) les ayuda? Si es así, también sería preocupante.

Son preguntas que me hago y que me gustaría compartir con mis inteligentes lectores.