31 de julio de 2018

El calor mata

Las olas de calor, como la que estamos viviendo estos días en España y en toda Europa (e incluso en otros puntos del globo, como California) afectan a nuestro comportamiento y generan más violencia y estados de depresión.

Yo creo que son un elemento más que explica el aumento de accidentes de tráfico o incluso el aumento del número de suicidios.

Existen estudios que corroboran esa hipótesis. Por ejemplo el de la profesora Lisa Page, del London Institute of Psychiatry, que afirma:“High temperatures have been found to lead individuals to behave in a more disinhibited, aggressive and violent manner, which might in turn result in an increased propensity for suicidal acts.”

Hay muchos otros estudios sobre el tema, que viene a decir lo mismo; resumiendo: el calor mata.

21 de julio de 2018

La guerra comercial USA-China ha de acabar en pacto

Estados Unidos, bajo la batuta de Trump, está empeñada en una guerra comercial con China que no favorece a nadie y lo único que consigue es poner en cuestión décadas de avances en el libre comercio internacional, que han venido acompañadas de un impresionante crecimiento de la economía mundial, aunque obviamente ha obligado a hacer frente a algunos desajustes, por otro lado inevitables.

Lo que pretende Trump es que China compre más producto americano y que reconozca que seguir inundando el mercado americano sin límite, no es razonable. China no quiere dar su brazo a torcer porque su economía aún se basa en la exportación, y el fin del libre comercio es el fin de China, al menos a corto plazo. Ahora mismo las espadas están en alto, y a las amenazas norteamericanas se suceden amenazas chinas, en un círculo vicioso absurdo, que tiene atemorizado a medio mundo, y que está obligando a todos los países a buscar la salida de tratados bilaterales para asegurarse que si la sangre llega al río, sus economías de cubran al menos en parte de los perjuicios consiguientes.

Pero yo quiero apostar por que las dos grandes potencias, que se necesitan la una a la otra (eso es indiscutible) acaben sentándose a negociar, basándose en un acuerdo que reconozca lo que cada una desea preservar y busque una solución win-win. Dicha solución podría encauzarse por la vía de que China reconozca el problema y apoye la compra de productos americanos con medidas creíbles y efectivas, y por parte de Estados Unidos entender que no puede sobrevivir sin los productos chinos. Además, a largo plazo, Estados Unidos ha de entender que no se pueden poner puertas al campo, y que si quiere que sus productos industriales se vendan (sus productos tecnológicos y no industriales en general ya se venden y mucho), ha de tomar medidas de fomento de la innovación y la productividad, y ha de pedir a sus empresas que hagan un esfuerzo adicional por salir a vender al exterior y no se conformen con el inmenso mercado doméstico. En el lado de China, la propia evolución social que está experimentando irá inclinando la economía de la industria y el mercado exterior a los servicios y el mercado interior, lo que ayudará a reequilibrar la balanza comercial con los Estados Unidos.

Esperemos que alguien en Washington y Pekín se dé cuenta de ello, y que sea pronto, porque mientras tanto la economía global puede experimentar bastante nerviosismo, y con ello los mercados financieros, que ya están empezando a ponerse nerviosos.

Eso sí, el día que eso pase, mejor estar en bolsa, porque las acciones experimentarán una subida meteórica.

10 de julio de 2018

¿Quien mueve el mundo?

Sin duda los Estados Unidos, por si alguien pensaba lo contrario.

Leo en un artículo del departamento de Estudios de Caixabank que si se analiza de donde proviene el crecimiento de la economía mundial en los tres últimos años, EEUU es el responsable del 23% de ese crecimiento, la Eurozona del 16,5% y China, en tercer lugar, del 13,5%. Es decir, hay que poner a cada uno en su sitio. A veces nos adelantamos a darle importancia a China, que la tiene, pero sigue siendo, por ahora, la tercera economía del mundo.

Eso sí, los tres suman más de la mitad del crecimiento mundial.

4 de julio de 2018

Una idea para Zara

Las empresas de venta de ropa y complementos han de adoptar modelos de la economía circular.

Sugiero a Zara que permita a sus clientas llevar sus prendas usadas y “venderlas” a Zara, de manera que esta pudiera reciclarlas como materia prima o, si su estado lo permitiese, venderlas como usadas, a un precio atractivo, pero eso sí, después de meterla en el circuito normal de venta como la ropa nueva. Aunque dejando claro que es usada.

El impacto en su imagen sería muy positivo.

Es cuestión de resolver los procesos y calcular los costes y asegurarse de que se puede hacer con beneficio, aunque sea inferior al de la ropa nueva.

4 de julio de 2018

La urgencia de adoptar una economía sostenible

Este pasado fin de semana largo he estado en Nueva York. Aparte del calor asfixiante y la aglomeración de neoyorquinos y turistas, me ha impactado más que nunca la imagen de insostenibilidad que desprende una ciudad que derrocha como nadie.

Derrocha energía y derrocha alimentos, Y que vive de espaldas a la sostenibilidad medioambiental. Aunque no se atrevan admitirlo abiertamente.

Derrochan energía porque el transporte privado se impone al público, y el tamaño y consumo de los vehículos usados por la mayoría son enormes, debido a la pasión de los norteamericanos por sus coches. Además, es costumbre no detener los vehículos cuando se estacionan a la espera de un pasajero. En verano para no perder el aire acondicionado, y en invierno por la calefacción. Obviamente, el oscilante tiempo de la ciudad no ayuda. A los vehículos particulares se añaden los taxis, autobuses, policías, e incluso los famosos food trucks, los carritos que venden comida en las calles de Nueva York. El resultado es agobiante, y preocupante. La polución se mastica.

Pero es que, además, todos los edificios se añaden a ese festival de compresores y ventiladores de aire acondicionado, consumiendo electricidad  sin medida, y contribuyendo a agravar la sensación de calor y agobio del peatón neoyorquino.

Derrochan alimentos y envasados y materiales de todo tipo, dentro de una filosofía de usar y tirar, y de primar la comodidad del consumidor a la sostenibilidad medioambiental. Cada día van a los basureros de la ciudad alimentos, bolsas, servilletas, vasos y ajuar de plástico, etc.

Están a años vista de la imprescindible economía circular que hemos de adoptar si no queremos cargarnos nuestro planeta. Y lo que les va a forzar va a ser el propio turista, que dejará de ir a la ciudad si sigue respirando polución y ruido, y pisando basura. El ejemplo de NY lo habrá de seguir todas las grandes ciudades. Algunas ya están en ello. Otras no.

28 de junio de 2018

Millón, billón, trillón

A menudo me encuentro con escritos en los que hay una confusión entre los conceptos de millón, billón o trillón. Esta confusión viene acrecentada últimamente por el hecho de que la equivalencias de las mismas en inglés difieren en su significado. Voy a tratar de explicarlas.

En castellano, los significados son los siguientes:

  • 1.000.000 = un millón
  • 1.000.000.000 = mil millones (también se conoce como un millardo, aunque es una acepción poco arraigada)
  • 1.000.000.000.000 = un billón (un millón de millones)
  • 1.000.000.000.000.000.000 = un trillón (un millón de billones)

En inglés los términos varían (inglés de Estados Unidos, que es el entorno que domina, porque en inglés británico son diferentes y ya se aproximan más a los hispanos):

  • 1.000.000 = one million
  • 1.000.000.000 = one billion (aquí ya aparece la gran confusión, que ha hecho que muchos utilicen billón en castellano para referirse a mil millones)
  • 1.000.000.000.000 = one trillion (vuelve la confusión)
  • 1.000.000.000.000.000.000 = one quintillion

Espero que estas notas sirvan para orientar a mis lectores.

A nadie se le escapa que, dado que el conocimiento científico, económico y financiero está dominado por el inglés (principalmente de Estados Unidos directamente o si no influido por los Estados Unidos), quizás sería aconsejable en algún momento acabar con esta divergencia y adoptar en castellano la pauta anglosajona y optar por llamar un billón a mil millones (1.000.000.000) y un trillón a un millón de millones.

Hay muchos autores que cuando utilizan “a la americana” los términos citados, se curan en salud indicando que hablan de “billones en inglés” o (con menor frecuencia de uso) “trillones en inglés”.

Es una muestra más de la colonización irreversible e inevitable que el inglés ejerce sobre otros idiomas del mundo.

20 de junio de 2018

La caída de un mito

General Electric, un gigante empresarial con muchos años de historia, sale hoy del índice Dow Jones, en el que ha estado desde que se creó ese índice bursátil representativo de la flor y nata de las compañías cotizadas norteamericanas. Es un acontecimiento histórico, y un signo de los tiempos.

La suma del proceso de digitalización de la sociedad y la economía en el paso del siglo XX al XXI, unida a una generación mediocre de directivos, ha traído estas consecuencias. Confiemos en que el gigante consiga salir de esta dinámica positiva, pero no será fácil. En cualquier caso, es algo que debe hacernos pensar a todos los que estamos dedicados de un modo u otro a la ciencia del management.

10 de junio de 2018

China: elementos de riesgo en su sistema bancario

China sigue siendo un país de riesgo, a pesar de su alto crecimiento y las enormes dimensiones de su economía. Por ejemplo, a raíz de la lectura de un artículo de Caixabank Research, quiero compartir con mis lectores los riesgos que envuelven su sistema bancario:

  1. Tiene una deuda corporativa (de sus empresas) que equivale al 163% de su PIB. Más de la mitad a corto plazo y la mayoría suscrita por empresas estatales (que no son el colmo de la productividad y la competitividad). Si se produjera una cadena de defaults entraría en juego el gobierno chino, que tiene capacidad para pararla, pero seguramente se hundiría el yuan, con consecuencias imprevisibles.
  2. Los ahorradores chinos han invertido en un tipo de productos de ahorro de alto riesgo (muchos de ellos ligados a la burbuja inmobiliaria) que representan un 32% del PIB. ¿Qué pasará si los emisores de esos activos (la mayoría bancos) no pueden hacerles frente, o si se pincha abruptamente la burbuja inmobiliaria?
  3. En su sistema bancario hay una multitud de pequeños bancos que han crecido mucho en los últimos años, a base de asumir más riesgos que los bancos grandes.
  4. Existe un sistema bancario en la sombra, que se conoce como shadow banking, que asume las operaciones de más alto riesgo, y que ha más que duplicado su tamaño en los últimos 5 años.

En definitiva, reflexionando sobre esos elementos, queda claro que la economía china esconde un riesgo evidente de crisis de sus sistema bancario y financiero. Los inversores le piden, por eso, un plus de rentabilidad a las inversiones hechas en empresas chinas. Aún así, todos confiamos en el crecimiento imparable del tigre asiático, y en la demostrada competencia de sus gobernantes.

9 de junio de 2018

Del CEO al CFO

El Director Financiero (CFO) se consolida en estos momentos como el nº 3 del organigrama empresarial. El nº 1 es el CEO, el nº 2 es, en general, el COO (el director de Operaciones o Chief Operations Officer), y el nº 3 suele ser el CFO (Chief Financial Officer).

3 de junio de 2018

No se puede prescindir de los mercados emergentes

Generalizar cuando nos referimos a los países emergentes es tan impreciso como cuando lo hacemos respecto a los países desarrollados. Lo que es irrefutable es que los países emergentes acogen actualmente al 85% de la población mundial y su estado general es mucho mejor del que a veces pensamos. Por ejemplo, Corea del Sur, Taiwan o China, tienen niveles de deuda, balanzas de pagos y reservas mucho mejores que la mayoría de países desarrollados. En general, la situación de los países asiáticos es envidiable. En contrapartida, hay países como Turquía o Sudáfrica, que tienen altos niveles de déficit público. O india, aunque en este caso mejorando mucho en los últimos años. Aún así, si nos referimos al déficit público, la mayoría de países emergentes tienen un déficit público por debajo del de Gran Bretaña.

Hoy en día se puede decir que el crecimiento mundial lo marcan los países emergentes, porque crecen en media el doble que los desarrollados.

Es obvio que son mercados con alta volatilidad a corto plazo, por su sensibilidad a cuestiones políticas, principalmente, pero son países en el que cualquier inversor de largo plazo debe estar invertido.

Hay al menos tres razones para invertir:

  1. El crecimiento está estructuralmente asegurado.
    • Hay elementos geoeconómicos que lo aseguran:
      • Población joven
      • Clase media creciente
      • Grandes recursos naturales (materias primas)
    • Además, ya hay países emergentes que se están poniendo a la cabeza de la tecnología e innovación mundial, como China o Corea del Sur.
  2. El respeto a las normas de buen gobierno se va generalizando y normalizando.
  3. Todos ellos tienen un líder, un ejemplo a seguir: China, que les demuestra que el paso de emergente a desarrollado es posible.

En cualquier caso, es muy importante escoger bien los países en los que se invierte, porque la rentabilidad de las acciones emergentes está dominada más por el país que por el sector, al contrario (en general, que en los países desarrollados.

En cuanto a la renta fija corporativa de países emergentes, es cada vez más interesante, emitida con buenos tipos por grandes compañías que están gestionadas con estándares occidentales.