10 de marzo de 2020

Contener la respiración

Nunca mejor dicho. El coronavirus es el enemigo invisible que nos obliga a contener la respiración, y no solo por no contagiarnos, sino por el grado de incertidumbre que rodea la evolución de la enfermedad. En España contenemos la respiración porque no queremos seguir el ejemplo de Italia; contenemos la respiración porque no sabemos como va a impactar en el turismo, la industria nacional por excelencia; contenemos la respiración porque se hunden las bolsas; contenemos la respiración porque el impacto del virus lo vemos acercarse cada vez más nuestras vidas profesionales e incluso personales.

Leo hoy que las bolsas y la economía se recuperarán si intervienen los bancos centrales. Yo no lo creo. Lo único que parará esta caída será el control de la epidemia. Y eso no se ve próximo ni mucho menos. Aunque se quieran ver «brotes verdes» (se acuerdan…) en China, que empieza a decir que le epidemia está controlada.

¿Momento de invertir? Yo creo que aún no. ¿Momento de vender lo ya invertido? Tampoco. Mejor esperar y ver. Y estar preparado, porque en el momento en que se vislumbre el final de esta película de miedo, las bolsas saldrán disparadas hacia arriba.

9 de marzo de 2020

El COVID-19, el gran enemigo

El mundo tiene, por fin, un enemigo común, ante el que por un lado se pone en cuestión la globalización, pero a la vez, yo creo, se refuerza más que nunca que la globalización es más necesaria que nunca. Si había algún país que se creía a salvo de las influencias globales, ahora ya no queda ninguno. Este virus demuestra la permeabilidad de nuestros países a fenómenos globales de todo tipo; algunos positivos, y muchos negativos. Amenazas globales ante las que hay que tener actuaciones globales eficientes y coordinadas.

Creo que el 99% de la población mundial cree, o confía, que este virus acabará siendo controlado y «domesticado», como ha ocurrido con otros antes, y como -esperemos- pasará con otros en el futuro. La gran cuestión es cuándo pasará. Mientras tanto se extiende como un tsunami por todo el mundo, con su rastro de muerte y de destrucción económica.

Las bolsas reflejan la decisión de muchos inversores, que venden sumidos en el pánico, descontando una caída de la actividad económica que sin duda afectará a los resultados de las empresas de este año. Los que venden lo hacen porque creen que las cotizaciones seguirán cayendo, porque piensan que el episodio irá a peor. Los que compran, que son menos (por eso caen las cotizaciones) creen que se está sobreponderando el impacto negativo y que el problema se resolverá en unos meses (¿para el verano?) y que por tanto las empresas están a precio de ganga. Que las oportunidades de ganar dinero a estos precios son enormes.

Como en toda crisis, se trata de la interpretación que unos y otros hacen de la incertidumbre. Y de la psicología del inversor. Y depende de si ya están en el mercado o no. De los que ya están, a) unos salen para parar la sangría, pensando que ya entrarán cuando las cosas se calmen. b) Otros se quedan confiando en que más pronto o más tarde las cotizaciones se recuperarán, apelando pues a la paciencia. Y los que están fuera del mercado se reparten ahora mismo entre los que c) se quedan fuera un rato más, hasta que vean que el mercado empieza a recuperarse, y d) los que no quieren perderse la recuperación y empiezan a entrar. Según como se vayan comportando esos subconjuntos de inversores, veremos moverse la bolsa. Mientras a) y c) sean mayores que b) y d), las bolsas irán para abajo; cuando pase lo contrario, las veremos salir al alza.

Nada nuevo bajo el sol.

6 de marzo de 2020

Azvalor: ¿Tiene sentido comprar lo que nadie quiere?

Vaya por delante que soy inversor en el fondo Azvalor Internacional y que soy un convencido de la inversión «value». Pero ayer asistí a la reunión de la gestora con inversores en Barcelona y me pregunto si tiene sentido empeñarse en invertir en empresas ligadas al petroleo y al carbón. De hecho las importantes pérdidas que está experimentando el fondo, coronavirus al margen, están ligadas a las posiciones en empresas de servicios en el sector petrolífero y del carbón.

Me pregunto, si bajan, ¿no será porque nadie las quiere, pero no porque sea una moda temporal, sino porque los inversores creen que el petroleo y el carbón no tienen futuro? ¡Y la bolsa cotiza futuro!

En mi opinión el peligro es que nadie las quiera, sin atender a sus fundamentales, partiendo de la idea de que petroleo y carbón son pasado, son apuestas perdedoras. Sin más.

La gestora no lo cree así, sino que apuesta por que se revaloricen y mucho cuando el mercado se dé cuenta de lo que valen. ¿Quien tendrá razón? Ojalá ellos, porque me juego mis cuartos…

28 de febrero de 2020

La crisis bursátil ya está aquí

Era lógico que llegase, pero no me imaginaba que iba a ser por causa de una pandemia como es la del coronavirus de Wuhan.

Las bolsas se hunden irremisiblemente como consecuencia de la incertidumbre y de las previsiones de caída del PIB mundial y en consecuencia de los resultados de las empresas cotizadas.

Hasta que no se estabilice la evolución del virus, no podremos hacer una estimación de la magnitud del impacto.

Confiemos que sea una cuestión de meses. China ya se ha atrevido a afirmar que en abril tendrá controlada la pandemia. Y esperamos que los avances en el tratamiento se vayan materializando.

En ese contexto me imagino que las compañías de salud, farmacia y biotecnología serán de las menos afectadas, y las relacionadas con el turismo y la movilidad, las que más.

22 de febrero de 2020

¿Está la gestión pasiva de inversiones creando una burbuja bursátil?

Ayer escuché a Paco García Paramés decir en la jornada anual con inversores que organiza en su gestora Cobas, que la gestión pasiva, que en Estados Unidos alcanza al 50% de los inversores (desde el 10% que representaba en 2003) que eso representaba que el 50% de las decisiones de compra se ejecutaban sin pensar.

La verdad es que una afirmación que me ha hecho pensar.

Paramés lo decía para justificar que sus fondos (de los que yo soy inversor) estuvieran haciéndolo mal, y que el mercado no reconociera el valor de su cartera. Su argumento es que la gestión pasiva (basada en replicar índices) provoca que se invierta en aquellas empresas que más suben, porque su ponderación en el índice aumentaba, en un círculo vicioso. Dejando de lado a los que no suben. Aunque se esté invirtiendo a PER 30 y olvidando a las empresas de PER 10 o inferior.

No sé si Paramés tiene razón. A lo mejor sí, que es un señor muy listo; y si es así, me hace pensar que estamos creando una burbuja, parecida a la tecnológica del año 2000, y que más pronto que tarde la veremos explotar.

20 de febrero de 2020

¿Es el momento de comprar acciones de Telefónica?

La bolsa está castigando a la teleco española, pero leo en el boletín de la OCU una recomendación de compra basada en sus buenas perspectivas, que hacen que la acción resulte barata.

Ahí lo dejo por si alguien quiere planteárselo.

Además parece que seguirá pagando un jugoso dividendo, una razón más para comprarla.

20 de febrero de 2020

En China los alimentos están por las nubes

No solo es por el coronavirus, sino que antes se produjo una epidemia de oeste porcina (¿qué hacen los chinos con los animales?). En consecuencia los precios de los alimentos se han disparado. Con consecuencias en todo el mundo; buenas y malas. Incluida España.

20 de febrero de 2020

¿Qué harán las bolsas en 2020?

Es la pregunta del millón de dólares. Pero mi sensación es que las expectativas descontadas en las cotizaciones son tan altas, que cualquier dato o acontecimiento que rompa el consenso las hará caer, y bastante.

Me huelo que algunos ya están moviéndose lentamente hacia los refugios. Y lo hacen así para que no se note mucho y la prudencia se convierta en pánico.

Hay muchos factores que pueden hacer que eso pase:

– Un repunte inesperado de la inflación, como ya está empezando a pasar en China

– Una caída del PIB global más allá de lo previsto

– Un acontecimiento de impacto global inesperado, como una guerra, un atentado o una catástrofe

Cuando algo ha llegado a las nubes, solo le queda espacio por abajo.

Me puedo de equivocar en cuándo vaya a pasar, pero no en que pase, porque pasará seguro. Y no descubro nada nuevo; solo lo verbalizo.

20 de febrero de 2020

¿Por qué subió la bolsa en el último trimestre de 2019?

Cada vez entiendo menos la bolsa, y eso ha hecho que me vaya alejando de ella. Por ejemplo, ¿por qué subieron en vertical en al último trimestre de 2019 acciones como Ferrovial, Vidrala, Apple, Google o Grifols (por citar solo unas cuantas)? Sinceramente, yo no lo sé. Si alguien quiere iluminarme, lo agradecería.

En el mismo trimestre, por ejemplo, el PIB de la zona euro creció solo un 0,1% respecto al trimestre anterior. Y las perspectivas para 2020 son que crezca por debajo del 1%, a falta de ver el impacto de la crisis del coronavirus.

20 de febrero de 2020

¿Alguien duda de que Trump será reelegido?

Si alguien se preocupa de mirar mis post del momento en que Donal Trump resultó elegido presidente de los Estados Unidos, verá que vaticiné que no acabaría la legislatura, y mucho menos sería reelegido para un segundo mandato, porque confiaba que un país tan sensato e inteligente se diera cuenta del error cometido. Pero veo que me equivoqué, porque salvo sorpresa mayúscula, la reelección parece segura, porque el país no parece tan inteligente como creía. Y no solo por quienes votan a Trump, sino incluso por el espectáculo bochornoso que está dando la oposición demócrata, incapaz de presentar un candidato con cara y ojos.

Supongo que hay diversas razones para sustentar la reelección de Trump a pesar de su nefasto legado a nivel global, y una de ellas, e importante, es que está arrojando datos económicos excepcionalmente buenos, con una tasa de desempleo mínima y crecimiento sostenido el PIB.

Es un ejemplo de lo que puede suponer para una economía un gobierno “business friendly”. Y, hoy por hoy, en circunstancias normales, la economía pesa mucho en el voto de los ciudadanos.

Las bolsas estarán contentas. El medio ambiente y las relaciones internacionales, no tanto.