21 de diciembre de 2019

Las salidas a la bolsa americana y el concepto de valor

En Estados Unidos son varias las empresas que han salido a bolsa recientemente y han visto sus valores cuestionados por el mercado.

El caso más flagrante es el de WeWork, que no llegó a salir a bolsa porque sus accionistas se dieron cuenta de que iba a ser un fiasco. De los 50.000 millones en que valoraban la empresa antes de la salida a bolsa, se ha quedado en unos 10.000 millones actualmente. ¿Qué justifica esa caída de valor? Pues que las expectativas (el valor son expectativas) que se habían creído los inversores en su momento (entre ellos la gestora japonesa de fondos SoftBank) variaron drásticamente cuando los potenciales inversores escudriñaron con más ahínco sus interioridades. No es el espacio para entrar en ellas. El lector seguro que puede informarse si tiene interés.

En definitiva, su creador vendió unas expectativas a unos inversores que otros no se creyeron.

Pero WeWork no es un casi único, ha pasado más veces. Por ejemplo:

  • Pinterest, que ha pasado de 12.000 a 10.800 millones de dólares
  • Slack, de 17.000 a 12.000
  • Lyft, de 20.500 a algo más de 15.000
  • y la última y muy significativa, Uber, de más de 100.000 a 51.000 millones de dólares, que sigue siendo una cifra enorme, pero un 50% por debajo del valor al que había llegado, y que sin duda ha hecho perder bastante dinero a alguno de sus inversores tanto pre como post salida a bolsa.

Todo esto nos hace pensar que a veces en el mundo del emprendimiento y las startups se olvida el principio básico del valor de una empresa: una empresa vale en función de las expectativas que tenga el comprador de rentabilizar la inversión realizada, comparadas con la rentabilidad que podría obtener en inversiones de riesgo y liquidez similar.

Y muchas de esas empresas, que registran pérdidas y venden expectativas de obtener beneficios en un futuro, exigen de sus compradores un ejercicio de fe que es muy difícil de justificar.

21 de diciembre de 2019

¿Nacionalizar la banca?

Algún partido propone en su programa electoral la creación de un banco público. En concreto la nacionalización de Bankia, creo.

¿Realmente alguien cree que tiene sentido la banca nacionalizada?

En España tuvimos una especie de banca pública que eran las cajas de ahorro, y su hundimiento y consiguiente rescate le va a costar al país del 5% del PIB, más de 58.000 millones de euros. ¿No es prueba suficiente?

Yo defiendo una banca privada bajo una correcta regulación y una estrecha supervisión. Es lo que tenemos ahora, aunque siempre es mejorable.

17 de diciembre de 2019

Chile: ¿qué ha pasado?

El país que era el ejemplo a seguir, el modelo en Sudamérica, está en crisis. Parece que el modelo ultraliberal que se implantó en el país y que cosechó éxitos inicialmente evidentes y coreados por los partidarios de la escuela de Chicago y el keynesianismo liberal, ha caído en desgracia porque ha provocado importantes desequilibrios que los ciudadanos chilenos se han encargado de exponer en manifestaciones serias en el país en los últimos meses.

Es una demostración más de lo cierto del proverbio de que “no es oro todo lo que reluce”, y de que el liberalismo a ultranza, como todo (o casi todo) lo ultra, no suele salir bien.

17 de diciembre de 2019

India: ¿cuánto tardará en explotar?

India es un país con 1.400 millones de habitantes, actualmente igualado a China, pero con un ratio de crecimiento demográfico mucho más alto, en el que se dan desigualdades profundas que más pronto o más tarde van a explotar. El gobierno actual, nacionalista hinduista, no hace nada para que eso no pase, sino al contrario. Un escenario de posible enfrentamiento a Pakistán (ambos potencias nucleares) no es descartable.

¿Qué consecuencias puede tener en la economía mundial un escenario de conflicto en India? ¿Qué flujos migratorios puede provocar?

Estamos hablando de un gigante al que todos queremos tener controlado…

17 de diciembre de 2019

Trump para rato

Desgraciadamente creo que vamos a tener Trump para cuatro años más si algo no lo remedia.

Hace 4 años me atreví a vaticinar que no acabaría su mandato, pero veo que me voy a equivocar, para desgracia de su país y del resto del mundo. Sin duda el mundo debe haber cometido algún pecado del que Dios nos está haciendo pagar la penitencia.

Yo me pregunto: ¿cómo es posible que en un país como los Estados Unidos no surja un candidato (demócrata, lógicamente) que saque a este personaje de la presidencia?

Aunque acabamos de ver un ejemplo similar en Gran Bretaña, donde un individuo como Boris Johnson ha ganado porque su rival (Jeremy Corbyn) realmente no ha dado la talla.

El mundo acabará pagando, más pronto o más tarde, las consecuencias de estos perniciosos políticos.

17 de diciembre de 2019

La generación de energía a partir de paneles fotovoltaicos resurge en España

Después de años de penuria tras el problema de los subsidios, la energía fotovoltaica resurge con fuerza en España. Los parques fotovoltaicos son ya competitivos y sostenibles económicamente sin ningún tipo de subvención y los proyectos crecen por doquier en todo el territorio español, pero sobre todo en el soleados Sur.

El capital ve rentabilidad en la inversión en esos proyectos y el dinero fluye con fuerza. Sin duda ayudará a que los objetivos de sostenibilidad sean más alcanzables.

2 de diciembre de 2019

La Bolsa ha dado hoy un aviso

Las bolsas mundiales han experimentado un importante caída hoy. El IBEX más de un 2%. Se ha debido a un nuevo tweet del insigne Trump insinuando aranceles al acero de Brasil y Argentina.

Hace tiempo que vengo diciendo que los ataques de Trump a los avances del libre comercio global pueden acabar afectándolo estructuralmente, y las consecuencias de ello pueden ser muy negativas. Quizás catastróficas para las bolsas mundiales. Ojalá me equivoque, pero que el mercado está nervioso lo demuestran días como hoy.

25 de noviembre de 2019

El sector de la automoción va directo a una crisis

Ya lo escribí en algún post anterior: la industria automovilística va directa a una crisis.

No descubro nada nuevo, porque la crisis ya está impactando en los fabricantes de automóviles como consecuencia del asunto del engaño en las emisiones de los motores diesel; pero esa crisis quedará en nada comparada con la que se avecina (si no está ya aquí).

¿Por qué una crisis estructural? Pues porque la convergencia de varios factores va a hacer que el modelo de negocio del automóvil cambie drásticamente y, sobre todo, que la producción mundial de vehículos caiga en picado.

¿Cuáles son esos factores? En mi opinión son 4, y todos apuntan a un menor uso del vehículo particular:

  1. La crisis climática, que aconseja usar menos una máquina que es contaminante, y en todo caso optar por una no contaminante.
  2. La congestión urbana, que está echando los vehículos privados de las ciudades. La imposibilidad de llegar la centro en coche, y la imposibilidad de aparcarlo, o al menos de hacerlo a un coste razonable, literalmente ahuyenta al vehículo privado de las urbes. Sobre todo de las grandes urbes.
  3. El auge de los servicios de taxi o similar (Uber, etc.) de pago por uso. Y en general de la movilidad urbana alternativa: bicicleta, patinete, etc. Todo ello alineado con los factores 1 y 2 anteriores.
  4. Y, último pero no menos importante: el rechazo de las nuevas generaciones a poseer un auto. Incluso a usar un auto.

Es obvio que el coche no está de moda entre las nuevas generaciones. Somos los más viejos quienes nos aferramos a esa cultura con la que hemos crecido y en la que hemos creído hasta ahora. Pero es algo que morirá con nosotros.

El automóvil no es el negocio en el que estar en estos momentos. No es el negocio del siglo XXI. Hay que reinventarlo. En ello están muchos. El premio es grande.

20 de noviembre de 2019

Las bolsas americanas valoran un futuro perfecto

Todos mis lectores saben de mi escepticismo en lo que se refiere al comportamiento de las bolsas en 2020 y siguientes, con crisis global o sin ella. Leo hoy en Bloomberg.com, literalmente que “las acciones norteamericanas descuentan un futuro económico perfecto que los datos distan de predecir”.

Yo coincido en ello. Creo que cualquier tropiezo que tengamos hará caer las bolsas. Y hay varios tropiezos a la vista. Aparte de los archiconocidos Brexit y pulso comercial-tecnológico de poder entre EEUU y China, hay algo dos más que quizás sean mucho más peligrosos: la subida, más pronto o más tarde, de los tipos de interés, y la ola de sostenibilidad que está barriendo a todos los sectores económicos.

Insisto: todo ello me inclina a ser muy muy cauto con las bolsas.

17 de noviembre de 2019

El valor de los activos depende de los tipos de interés

El valor de cualquier activo responde a una sencilla división: en el numerador, las expectativas de ingresos anuales medios a futuro que puede esperar el poseedor del activo; en el denominador, el interés que ese inversor tiene lógica que espere de esa inversión.

Es el denominador donde incide directamente el nivel de los tipos de interés. Cuando estos son muy bajos, el valor del activo es alto; cuando los intereses suben, el valor de los activos baja. Es algo automático, matemático. No admite discusión.

Aunque hay otros elementos que influyen en el valor de los activos, como el nivel de crecimiento de la economía o el nivel de incertidumbre, en estos momentos la influencia de los bajos tipos de interés, pilotados por los bancos centrales, es crucial. Hace que los activos estén, sin duda, sobrevalorados, y que exista un claro peligro de que caigan los valores si los tipos de interés, en algún momento en los próximos años, empiezan a subir.

Eso quiere decir que actualmente, cuando compramos acciones, o bonos a largo plazo, o invertimos en activos alternativos, dependemos muy mucho de que los tipos de interés no suban en los próximos años.

No se vislumbra que lo hagan, porque los niveles de inflación, tanto en la zona euro como en la zona dólar, son bajos y parecen controlados; pero eso puede que no sea así siempre.

El único consuelo que nos queda es que, si pasa, afectará a todos los activos. No se salvará ni uno. Mal de muchos… consuelo de tontos…