16 de octubre de 2020

Otra reflexión sobre la disyuntiva entre inversión growth vs. value en bolsa

Yo creo que la inversión growth se ha impuesto a la value en los últimos tiempos porque se ha priorizado lo que ahora se da en llamar inversión temática o megatendencial. Las empresas que no encajan en esos parámetros parece que no valgan nada.

Pero la cuestión es si el mundo se divide entre empresas que están en la onda y que no lo están o se divide entre empresas bien gestionadas o mal gestionadas. Yo creo que es esto último. Y que no son temas excluyentes. Me explico.

No hay duda de que los directivos han de seguir las tendencias globales y tratar de adaptar sus negocios a las mismas, pero ¿es algo exclusivo de aquellos negocios nuevos (o relativamente nuevos) que encajan de forma digamos «nativa» en esos parámetros? Insisto, yo creo que no.

Es decir, la tecnología no es solo propiedad de los Facebook o Google o Amazon o Tesla, por citar algunos de los más destacados. ¿Es que las empresas establecidas («antiguas», en negocios de siempre); es decir, las empresas de alimentación, energía, petroleo incluso, telecomunicaciones, fabricación, movilidad global o retail, por ejemplo, ya no valen nada? ¿No son capaces de abordar cambios basados en el uso de las tecnologías o de adaptarse a las megatendencias? Yo creo que sí.

Un caso paradigmático es Tesla, que está viendo como las marcas de siempre (Audi, Mercedes, BMW, etc.) ya están poniendo en el mercado sus propios «teslas». O Walmart o Inditex, o el propio Corte Inglés, que están vendiendo online, compitiendo de tú a tú con Amazon. Los dinosaurios se están despertando, y lo están haciendo con toda la fuerza de su cultura (renovada), de sus redes comerciales y de sus marcas.

Yo no creo que las empresas de moda tengan asegurado el éxito a largo plazo por estar «en la onda», sino por estar bien gestionadas. Por ser innovadoras y liderar sus ámbitos de negocio. Apple es un ejemplo de ello. Esta semana nos ha demostrado una vez más que es quien marca la pauta, lanzando el iPhone 12 sin cargador ni auriculares.

Las empresas que tienen asegurado el éxito a largo plazo son aquellas que están bien gestionadas y que no se duermen en los laureles. Que mantienen el espíritu de startups y no se conforman con lo que tienen, sino que siempre aspiran a hacerlo mejor. A sorprender a sus clientes dándoles lo que necesitan incluso antes de que se hayan dado cuenta de que lo necesitan. De nuevo el ejemplo de Apple viene al caso. Son empresas que se adaptan a la realidad cambiante.

En los momentos en que surgen esas megatendencias los pioneros se benefician, y las empresas establecidas quedan retrasadas; es normal. Pero es una cuestión de ciclos. Hay quien habla de ciclos de 60 años (hay estudios sobre ello). Y que cada ciclo se divide en tres partes de 20 años cada una. Y ya hay quien dice que el ciclo actual está entrando en la fase 2, de estabilización, que permite que los rezagados pillen a los pioneros. ¿Estamos en esa fase? Yo creo que un poco sí.

En fin, parece obvio que hoy en día ninguna empresa, de ningún sector, puede permitirse prescindir de adaptarse a las megatendencias y convertirlas de amenazas en oportunidades; eso hacen los buenos empresarios.

Estoy hablando (ya lo podeis imaginar) de:

  • las tecnologías transformadoras (Internet, 5G, 3D…)
  • los cambios sociodemográficos (nuevas generaciones, envejecimiento, etc.)
  • la necesidad de preservar el planeta (infraestructuras, tendencias del consumo, energías limpias, movilidad…)

En poco tiempo (ya) los elementos que arrastran esas megatendencias dejarán (ya han dejado) de ser diferenciadores para las empresas y para los inversores. Y nadie podrá dejarlos de lado. Todo ha de hacerse ya contando con las nuevas tecnologías, los cambios socioeconómicos y la sostenibilidad del planeta. Nadie lo discute, creo.

El campo de batalla para ganar dinero volverá a ser, como siempre ha sido, satisfacer al cliente más y mejor que la competencia.

 

 

13 de octubre de 2020

UBS es optimista sobre la economía y los mercados

Acabo de asistir a una video presentación del banco suizo UBS sobre las perspectivas de la economía y los mercados que me ha sorprendido positivamente por lo optimista que ha sido.

Creen que en 2021 se recuperará la movilidad plena, que la recuperación económica ya se ha iniciado, al margen de que a corto plazo queden incógnitas políticas por resolver, como las elecciones norteamericanas o el Brexit. Aunque son optimistas también respecto a ambas, porque creen que le irá bien a la economía gane quien gane, y que el Brexit se resolverá en noviembre. Ambas cosas serán un impulso para las bolsas, según ellos.

En 2022 ven sin duda que el PIB mundial se habrá recuperado, con Asia por delante, eso sí.

Y son muy optimistas respecto al futuro de las bolsas, que no consideran caras, porque creen que los bajos tipos de interés y las expectativas de crecimiento de los beneficios empresariales dan margen a la mejora de los actuales valores.

Toda una música celestial para los inversores. Dios los oiga.

4 de octubre de 2020

China consolida su liderazgo

Es así como titula el suplemento Dinero del diario La Vanguardia de este fin de semana.

El motor económico chino ya está funcionando mucho mejor que el de los restantes países del mundo. Su PIB va a crecer en 2020; no tanto aún como venía haciéndolo, pero es algo que no podemos decir en España ni en la mayoría de países del mundo.

Es decir, la pandemia que nos llegó de China, como ya vengo diciendo hace tiempo, va a servir para que la propia China consolide su posición de potencia mundial, y la acerque más al liderazgo norteamericano, al que ya amenaza.

3 de octubre de 2020

¿Conseguirá la COVID19 que por fin se racionalice el alquiler turístico?

El alquiler turístico, en mi opinión, ha hecho más mal que bien a las grandes ciudades. Ha contribuido al turismo de juerga y borrachera, para mal de los vecinos, y ha encarecido el precio de las viviendas y los alquileres residenciales. Incluso ha contribuido a gentrificar los centros históricos.

Ahora con la crisis del turismo que arrastra el coronavirus, el alquiler turístico está en crisis. Los ratios de ocupación son mínimos, y la rentabilidad que proporcionan a sus propietarios es inferior a la del alquiler residencial, por lo que muchos de ellos están pasando al alquiler residencial.

Leo en la revista OCU Inversiones (nº 82 de septiembre 2020) que en Barcelona se puede obtener una rentabilidad media del +3,9% con alquiler residencial y solo del 2,1% del turístico (con una ocupación del 25%). Y lo mismo ocurre en Madrid (2,5% y 1,6%, respectivamente).

¿Supondrá eso un paso positivo hacia la normalización futura del turismo urbano y contribuirá a la racionalización de los precios de las viviendas?

Ojalá. Quizás sea uno de los efectos positivos de este maldito virus.

2 de octubre de 2020

EL «pequeño» problema de la Covid y el GRAN problema del Cambio Climático

La Covid-19 no acabará con el mundo, pero el Cambio Climático sí que puede hacerlo. Es así de terrible. Y pasará irremisiblemente si no hacemos nada y seguimos viviendo y contaminando (aire, agua, tierra…) como ahora mismo lo estamos haciendo.

Un cambio radical de hábitos de vida es (nunca mejor dicho) vital.

La economía debe contribuir a que ese cambio sea posible. Y las empresas y los inversores pueden ayudar y a la vez incluso beneficiarse de ello, invirtiendo sus recursos a favor de ese cambio necesario.

Las consecuencias que todo ello va a tener en la mayoría de sectores (venimos diciéndolo hace mucho tiempo) son enormes. Y ya no hay excusas. La Covid-19 nos ha hecho pensar que efectivamente no somos todopoderosos, y que la naturaleza puede hartarse de nosotros. Y aunque aún existan insensatos que lo nieguen, estamos matando a la Tierra y en consecuencia nos estamos matando a nosotros mismos. Y sin los seres humanos no hay economía y no hay nada.

Todo y todos ha de orientarse a partir de ahora al respeto de la Tierra. Tomemos nota.

1 de octubre de 2020

Glovo, ¿será rentable algún día?

Hay startups que se lanzar a conquistar un nuevo mercado con la esperanza de que los beneficios lleguen algún día, pero algunas se enfrentan a la evidencia de que no llegan nunca.

Confían en que alcanzarán un tamaño que les aporte un margen que cubra sus costes de estructura y sus gastos de marketing y captación de clientes, de modo que puedan empezar a obtener beneficios. O al menos que su negocio empiece a generar excedentes que les permita repagar su deuda y algún día repartir dividendos a sus accionistas.

El problema es que, a veces, ese tamaño no se alcanza nunca, y por tanto no se llega a esa situación ideal que asegure su supervivencia. En tal caso, cuando se acaba el capital, mueren.

Incluso a veces pasa que, cuando van progresando y aumentan sus esperanzas de alcanzar esa cima de felicidad, ocurre algo que las alejan de su punto de equilibrio.

¿Es el caso de Glovo?

En su lucha por defender que sus raiders no son empleados sino autónomos (con lo que consiguen unos menores costes y una mayor flexibilidad que son esenciales para el negocio), han sufrido una importante derrota judicial en España. ¿Será ese el fin de la empresa?

Espero que no, porque es un servicio que se ha demostrado que llena un hueco demandado por los clientes. Pero, en cualquier caso, obligará a sus gestores a repensarse las bases de su modelo de negocio, y sin duda afectará a sus expectativas de crecimiento.

28 de septiembre de 2020

Desconfíe de quien le asegure rentabilidades exorbitantes

Leo en La Vanguardia de hoy que un supuesto broker ha estafado millones a inversores incautos a los que prometía una rentabilidad trimestral del 5% y ha desaparecido del mapa. La noticia me deja apenado y estupefacto.

En realidad es una forma de timo. Se trata de timadores que buscan a personas incautas. Incautas que se dejan engañar y que se ofuscan con la supuesta rentabilidad milagrosa.

Espero que mis lectores tengan el sentido común de entender que nadie vende «duros a cuatro pesetas», y no se dejen obnubilar por supuestos genios de las finanzas. Insisto: no hay milagros.

Ante cualquier oferta que llegue a sus manos, infórmese y déjese aconsejar. Yo mismo me ofrezco para aconsejarles si no tienen nadie de confianza a mano. Basta con que me manden un email explicándome el caso.

24 de septiembre de 2020

Los agricultores pasan la crisis de la Covid19 cada dos por tres, y ya no se quejan

Hoy estaba hablando de la crisis que supone el coronavirus con un agricultor. Hablábamos de la crisis del sector hotelero, de cómo van a tener un año de vacas flacas. Cuál ha sido mi sorpresa cuando me ha hecho ver que la agricultura pasa años de vacas flacas cada dos por tres. Años en los que el negocio cae en picado y no da nada o prácticamente nada. Al contrario, hay que hacer frente a gastos ineludibles con las consiguientes pérdidas.

– Es algo habitual a lo que los agricultores estamos acostumbrados. El problema es que los hoteleros están acostumbrados a ganar siempre, y les viene de nuevo. Por eso no me dan ninguna pena -me decía.

Y sabe de qué habla. La próxima cosecha de almendras será catastrófica, debido a las bajas temperaturas que mataron el fruto. Y la de oliva será reducida y se venderá a precios de derribo. En definitiva, un año tan malo o peor que el de los hoteleros con la Covid. Y ya no se quejan, porque han agotado sus quejas. Y eso que tienen más razón, probablemente, que los hoteleros.

No digo que el sector hotelero no necesite ayuda, pero sin duda han ganado mucho más que los agricultores y tienen más recursos (acumulados de muchos años de beneficios). No tendría sentido que recibieran más quienes tienen más, si es que han de recibir algo.

¿Dónde está el dinero que han ganado los empresarios hoteleros durante tantos años de records turísticos? Los buenos empresarios (como hacen los buenos agricultores, en su modesta medida) han debido ahorrar un capital para hacer frente a tiempos difíciles, como estos.

¡Ah! Y si esta pandemia ha demostrado algo es que de la alimentación no podemos prescindir. Si los sanitarios, los policías y los militares son trabajadores esenciales, los agricultores y ganaderos, ¿qué son?

23 de septiembre de 2020

La banca en horas bajas

Estamos tocando fondo en la valoración del sector bancario en todo el mundo. Y yo creo que a partir de este suelo las cotizaciones bancarias tenderán a subir en los próximos años, sobre todo en aquellas entidades que sepan gestionar la morosidad.

Los tipos de interés cambiarán de ciclo en algún momento, no digo que pronto, pero lo acabarán haciendo, y las fusiones bancarias y la apuesta por la tecnología harán que se recupere poco a poco la rentabilidad de las entidades financieras. Sé que es un consejo arriesgado, pero yo empezaría a pensar en invertir en bancos.

23 de septiembre de 2020

Detrás de la COVID viene la Deuda

El impacto de la COVID19 en las cuentas públicas va a ser enorme, generando déficits desconocidos hasta ahora, y por tanto aumentando enormemente la Deuda Pública. Y detrás de la Deuda vendrá, más pronto o más tarde, la inflación.

Inflación a causa de la cantidad de dinero que están creando los Bancos Centrales y porque los gobiernos estarán muy incentivados a diluir el impacto de la Deuda y hacerla más digerible con un aumento de la inflación.

Puede tardar algo, pero llegará.

¡Y después de que llegue la inflación habrá una tendencia a que suban los tipos de interés! Que dependerá de que se haya recuperando la senda del crecimiento económico.

Es decir: déficit-deuda-crecimiento-inflación-subida de tipos. Puede que tardemos 5 años en verlo, pero creo que eso es lo que pasará.

Por si acaso, financiarse a tipos fijos (ahora muy bajos) a largo plazo, parece una política sensata en estos tiempos. Y en un año buscar activos que estén de algún modo indexados a la inflación, también parecerá aconsejable.

Las consecuencias de todo eso en las diferentes variables económicas y sectores habrá que preverlas.