2 de abril de 2018

China, India y Africa

Los próximos 10 años hablaremos más de China, India y África que nunca. Son, sin duda, las regiones ascendentes del mundo en estos momentos.

De China  ya está casi todo dicho. La segunda potencia mundial, y pronto la primera. Da miedo pensarlo. Y es imparable. No son una potencia simpática; ni tan siquiera en Asia, conde todos sus vecinos (que los conocen mejor que nosotros) los ven con recelo. Uno de sus objetivos a medio plazo supongo que será precisamente mejorar su imagen mundial. Si quieren ser el número uno, han de ganarse el puesto, no sólo desde el punto de vista material sino también desde el de la imagen. El liderazgo de verdad implica un liderazgo moral. Por ahora es algo de lo que China está muy lejos.

África está dando los primeros pasos para ponerse al día, aunque aún está muy lejos. Pero estamos en el siglo XXI, el siglo de la comunicación, de Internet y de los móviles. Y África ha de aprovecharse de ello. Además, la modernización de África es algo que le interesa al mundo. A Europa, que sufre ya a la vez se aprovecha de la migración africana, y que tiene ahí un mercado virgen para sus empresas y sus productos. Y China, que está volcada en África, como fuente de materias primas, de mano de obra sustitutiva de la china cuando ésta pase a ser cara, y como potenciales consumidores de productos e infraestructuras chinas. África (como Latinoamérica) es la palanca del salto al liderazgo mundial que pretende dar China.

Por último India, la gran promesa, el país más poblado del mundo. India es un país especial, que en muchos aspectos comparable a África, pero también a China. Aunque no es ni uno ni otro; es India. Punto y aparte. Actualmente parece que creciendo por encima de China. Aunque si los datos chinos son sospechosos, los indios lo son mucho más. En cualquier caso es evidente su potencial. Y ya es una realidad en muchos aspectos. Por ejemplo, India es el mayor productor de antibióticos del mundo. Pero India es un país de contrastes. Y a la vez es el país con más atas tasas de resistencia a los antibióticos del mundo. Porque los antibióticos son relativamente baratos, y de pueden comprar sin control alguno.

India es una democracia, pero una democracia muy imperfecta. En un territorio enorme y diverso, formado por muy diversos estados, de gran autonomía, como herencia del pasado colonial que no han abandonado del todo. Y es un país de enormes desigualdades, económicas y culturales, donde persiste el sistema de castas y altos índices de analfabetismo con el mayor número de ingenieros y millonarios. ¿Hasta dónde nos llevará el crecimiento de India?

Así como China es un país capitalista con estructura política comunista, India es un país aún agrícola en alto grado, con estructura política teóricamente democrática. La eficiencia administrativa de ambos deja aún que desear, pero India está claramente a la zaga. desde un punto de vista económico, India está aún muy orientada al consumo interior, al contrario de China, una economía claramente volcada al exterior. Sin duda alguna India no es ni será una nueva China. India será India. Así como China podemos adivinar adonde va, India todavía es un misterio.

Pero la gran asignatura del mundo en los próximos años (décadas) es que el concepto de economías emergentes desaparezca del diccionario, porque todos los países del mundo hayan emergido, y al frente de todos ellos, aparte de China, India y el continente africano tienen un papel esencial que jugar.

El futuro está ahí. Los empresarios no podemos olvidarlo. Y así como India y China están lejos de Europa y de España, África ha de ser nuestro terreno de juego. No podemos dejar que los chinos nos lo arrebaten. Francia creo que lo tiene claro. Todos los países de la Unión Europea hemos de compartir ese objetivo. Nos jugamos mucho.

¿Es una manera de empezar a resolver el problema de la inmigración africana?

 

 

29 de marzo de 2018

¿Quien comprará Tesla?

Hoy leo la noticia de que la cotización de Tesla ha caído con fuerza debido a un accidente mortal de un modelo X de la firma. Hace poco leía que Moody’s le había bajado a bono basura la calificación de la deuda de Tesla. Y de todos son conocidos los problemas de fabricación del modelo 3. El carismático Elon Musk está en el filo de la navaja.

En ese contexto no es extraño que haya quien empiece a preguntarse quien comprará Tesla. La compañía, que llegó a cotizar por en cima de 380$ por acción, lo hace ahora a 250$, lo que supone una capitalización de unos 43.000 millones de dólares, que equivale a menos de 35.000 millones de euros, lo que la hace alcanzable por parte de los verdaderos gigantes de la industria, y más en estos momentos en que la consolidación del sector, que es imparable, se está acelerando con la noticia de la fusión de Renault y Nissan.

Para que el lector haga sus apuestas, conviene repasar el tamaño de la capitalización de las grandes compañías del sector (en millones de euros, en cifras aproximadas):

  1. Toyota: 152.000
  2. Volkswagen: 81.000
  3. Daimler: 73.000
  4. Renault+Nissan: 60.000
  5. BMW: 55.000
  6. General Motors: 40.000

Si yo hubiera de poner un nombre a un primer candidato, éste sería Toyota. Aunque la actual corriente de nacionalismo norteamericano propugnado por Trump, no lo hará nada fácil.

29 de marzo de 2018

¿Burbuja de las tecnológicas?

Estos días se está hablando de si la compañías tecnológicas que han subido con fuerza en la bolsa en los últimos dos años están experimentando el síndrome de la burbuja.

Yo me anticipo a decir que no lo creo.

Pero empecemos por aclarar de qué compañías estamos hablando.

Las tecnológicas están capitaneadas por lo que yo llamo la tripla A: Apple, Amazon y Alphabet. Y les siguen muchas más, como Facebook, Twitter, Netflix, Alibaba, etc. etc.

En estos días son objeto de la especulación periodística algunas de ellas. Por ejemplo Facebook, como consecuencia del escándalo denunciado a partir del uso de información de los usuarios de Facebook por parte de la empresa Cambridge Analytica, lo que está obligando a Facebook a restringir las condiciones de uso por parte de terceros de la información que Facebook posee de sus usuarios, lo que redundará en una reducción de los ingresos por publicidad de la red social. Todo ello, en mi opinión, no acabará con Facebook (por mucho que Elon Musk haya dicho que se da de baja), pero sí que lanza una señal de que el crecimiento de la empresa se normalizará, y con ello su evolución bursátil. ¿Quiere eso decir que no bajará su cotización? No, seguro que bajará (de hecho ya está bajando), pero no se hundirá. Facebook pasará a tener un precio equivalente a un PER más normal.

Lo mismo, creo, le pasará a otras tecnológicas.

Si tomamos Amazon, ya veníamos avisando que su crecimiento desenfrenado sin respetar nada ni a nadie, algún día vería su fin, y estos días están llegando noticias que van un poco en ese sentido. Por ejemplo, la administración Trump ya ha lanzado un mensaje de que Amazon está acabando con el comercio local en el país. Es algo que está pasando y venimos denunciando hace tiempo en otros muchos países. También están notando la presión de los sindicatos, que le reclaman mejores condiciones salariales. En España los trabajadores de Amazon ya han hecho una huelga en ese sentido.

En conclusión: las tecnológicas son buenas empresas, que están en la cresta de la ola de la innovación y que están bien gestionadas; su valor es enorme, porque sus ingresos son enormes y sus beneficios también (Alphabet, Apple, Microsoft, Facebook; Amazon aún no tanto); pero les está llegando la hora de la normalización, de pasar de divinas a humanas, y de que sus crecimientos y el valor de sus acciones entre en los parámetros habituales de cualquier otra empresa.

¿Consejo a seguir? Pues por ahora abstenerse, porque hasta que aterricen en esa normalidad, habrá turbulencias.

22 de marzo de 2018

China está implantando factorías textiles en Etiopía

Leo en Bloomberg que China está prestando dinero al gobierno de Etiopía para que pague a constructoras chinas para que construyan (siempre en un tiempo record) factorías textiles en una serie de polígonos industriales que está promoviendo el gobierno etíope. Dichas factorías, como no, son gestionadas por empresas chinas.

La China está aprendiendo a externalizar la producción de todo aquello que ya no sale a cuenta hacerlo en China.

Son políticas inteligentes que apoyan la evolución de China hacia una potencia mundial tanto en términos económicos como políticos.

Por si aún alguien tenía duda de ellol

12 de marzo de 2018

¿Hasta cuando tendremos mercado alcista?

El pasado viernes 10 de marzo se cumplieron 9 años de mercado bursátil alcista: 108 meses sin que las bolsas registren una caída del 20% o superior.

Muchos inversores se preguntan: ¿hasta cuándo va a durar esto?

9 de marzo de 2018

Consejos para aquellos que ejerzan o quieran ejercer como consultores de empresa.

Manual del consultor de empresas

Consejos para aquellos que ejerzan o quieran ejercer como consultores de empresa.

No empieces ningún trabajo hasta que tu cliente tenga claro lo que quiere, lo que espera de ese trabajo y de ti, y tú lo hayas captado perfectamente y lo consideres pertinente y adecuado.

No aceptes el proyecto, si…

  • Si tu cliente no sabe lo que quiere, sino que pretende embarcarse en el proyecto “a ver que sale”, no caigas en la trampa.
  • Si no has conseguido que valore tus conocimientos y experiencia (sean los que sean) y que alinee sus expectativas con el nivel de los mismos, de manera que te conceda al menos un 51% de éxito en el proyecto.
  • Si el cliente no está motivado, tanto o más que tú a que tengas (tengáis) éxito en el proyecto.
  • Si el cliente no considera que tu éxito es su éxito. No puede plantearse un trabajo de consultoría como una competición entre cliente y consultor para ver quien de los dos es más listo. Los clientes que lo ven así, o los consultores que lo plantean así, acaban mal.
  • Si tu cliente no comunica internamente a todo el mundo cuál es el objetivo de tu trabajo, y no sabe venderlo como un proyecto común. Eso incluye proyectos de recorte de gastos o de recorte de plantillas por mejora de productividad o abandono de líneas de negocio no rentables o no estratégicas. No hacerlo así supone una enorme dificultad del trabajo del consultor, que suele llevarlo al fracaso.

En general, en mi experiencia, las causas de fracaso de un proyecto de consultoría pueden tener su origen en el cliente o en el consultor.

Obviamente el consultor puede ser incompetente y no ser capaz de hacer lo que prometió hacer, quedando su trabajo muy por debajo de las expectativas que tenía el cliente, y obviamente no cumplir los objetivos del proyecto. Quizás sea una de las causas principales.

Pero si se me pregunta cuál es, en mi experiencia, la causa principal del fracaso en los proyectos de consultoría, mi respuesta es clara: está del lado del cliente, y es que el cliente NO SUPO ABORDAR EL PROYECTO.

¿Qué quiere decir eso? Pues que el cliente no supo plantearlo, porque no sabía realmente que quería. No consideraba que era un proyecto suyo. No se mojó en el proyecto, y lo planteó como un proyecto “del consultor o de los consultores”. Y así fue percibido por su organización. Los proyectos “de los consultores” están condenados al fracaso. Y eso se ve porque el proyecto no acaba bien, o porque, aunque aparentemente acabe bien, sus resultados no acaban implantándose y en definitiva el esfuerzo llevado a cabo es en balde. En un alto porcentaje de casos, el fracaso de un proyecto es un fracaso compartido, por consultor y cliente. Obviamente, el consultor paga las consecuencias negativas de ello, pero es sobre todo el cliente el que más paga, en tiempo derrochado, en dinero, en desencanto laboral e incluso en desprestigio de los directivos que patrocinaron el proyecto frente a empleados y accionistas.

Detrás de los proyectos de consultoría exitosos de verdad, no sólo hay buenos consultores, sino, sobre todo, excelentes directivos.

Es decir, lo primero que necesita un proyecto de consultoría, es un buen cliente; es decir, UN DIRECTIVO QUE SEPA CONTRATARLO:

  1. Que no se deje llevar por el consultor que le planteó el proyecto, sino que recapacite antes de darle el encargo. Y mucho mejor si la iniciativa la lleva el directivo desde el principio: reconoce un área mejorable con ayuda de un consultor y entonces lo busca y lo selecciona. Es decir, sabe lo que quiere y con qué tipo de consultor quiere hacerlo.
  2. Que sepa y quiera comunicar internamente los objetivos del proyecto, entres ámbitos:
    1. Al consejo de administración.
    2. Al comité de dirección.
    3. A todos los directivos y empleados que van a estar implicados directa o indirectamente en el proyecto.
  3. Que sepa escoger el consultor o la firma de consultoría adecuados, y comunicarles lo que quiere. Y no sólo por su nombre y referencias, que son muy importantes, sino por los consultores senior concretos que van a estar trabajando en el proyecto. El cliente debe saber qué equipo senior va a estar en el proyecto, y qué dedicación tendrá, y no llevarse sorpresas. Y los consultores deben conocer al cliente y saber lo que quiere, lo que espera del proyecto.
  4. Que analice con el consultor el plan de trabajo y el timing, y compruebe si el equipo asignado es correcto y acorde con el plan.
  5. Que sepa trasladar a su propio equipo interno implicado en el proyecto lo que significa el plan de trabajo aprobado, comprobando que sea asumible por el equipo interno, en función de la magnitud de las tareas asignadas y del tiempo realmente disponible por el personal que esté asignado part-time.
  6. Que exija al consultor que designe una persona como principal responsable del proyecto e interlocutor de la persona que sea responsable interno del proyecto dentro de la empresa del cliente. Para que un proyecto vaya bien, ¡ambos deberían tener una dedicación full-time! No asignar full-time a uno o mucho menos a los dos responsables del proyecto es una premisa casi segura de fracaso del proyecto.
  7. En definitiva, que entienda que a los consultores, por su bien y por el bien de la empresa que los contrata, NO SE LES PUEDE DEJAR SOLOS. Dejar a un consultor aislado y solo es literalmente tirar el dinero.
7 de marzo de 2018

¿Es Trump un proteccionista o un indocumentado?

Creo que una guerra comercial es, a la larga, una guerra perdida en estos tiempos. A corto plazo puede parecer que sirve para lo que pretende (proteger la economía nacional), pero a la larga sus perjuicios son mayores que sus ventajas.

La iniciativa de Trump (contra la opinión incluso de su propio partido) es la consecuencia de una postura personal del presidente. La cuestión es: ¿mantiene esa postura por convencimiento razonado o es un mero postureo? Y más allá, ¿sabe qué significa y cuáles son sus consecuencias? Yo estoy convencido que no. Trump es un ejemplo claro de una persona que no profundiza ni reflexiona sus actos, sino que actua por impulsos, siguiendo tendencias o patrones que le “suenan” bien. Responde a lo que le dice el último que es capaz de trasladarle una idea que encaje en su deseo central de llevar la contraria a la opinión general sensata y reflexiva. Es una muestra más de su deseo de presentarse como el “antiestablishment”.

¿Dónde nos llevará con sus decisiones? ¿Lo sabe él mismo?

5 de marzo de 2018

Tecnología española

Estaba leyendo que Levi’s ha robotizado la confección de pantalones tejanos, cuando me ha sorprendido gratamente ver que el sistema es de la empresa española Jeanologia.

Noticias como esta ayudan a poner la tecnología española un poquito en el mundo y generan esperanzas para todos aquellos que tratan de sacar adelante proyectos desde este pequeño país.

¡Enhorabuena Jeanologia!

4 de marzo de 2018

La divertida y sabia charla de un emprendedor de Internet de un pueblo pequeño de Teruel

A todo aquel que le interese el comercio electrónico y que, sobre todo, quiera reirse un rato, le recomiendo la charla de Ricardo Lop que podrá ver en este enlace de Youtube.

 

27 de febrero de 2018

Marketing digital

Hoy en día el marketing es digital como tronco central. Lo analógico es lo complementario. Creo que todos estamos de acuerdo en ello.

Pero, ¿realmente nuestros directivos y empresarios conocen el alcance del marketing digital? Y no digamos nuestras pymes o autónomos.

Porque todo aquel que quiera vender algo, debe acudir (de hecho acude ya en un 99% de los casos) al marketing digital. Qué tipo de marketing digital, qué herramientas y con qué enfoque, es otra cosa; cada uno hace lo que puede. pero todos hacemos algo.

La cuestión es: ¿y realmente qué se puede y se debe hacer? Creo que la visión global de lo que aporta y cómo debe aplicarse el marketing digital, es algo que saben muy pocos.

Hoy hemos presentado un libro que hemos editado en Libros de Cabecera hace unos días: Vender más con marketing digital. Un libro que responde todas esas preguntas, que permite hacerse una idea global de qué es el marketing digital y cuales son sus componentes y cómo se puede desplegar y aplicar.

Cómo ejemplo gráfico de una de sus aportaciones del libro, me gustaría destacar la clarificación y explicación de una multitud de conceptos del nuevo marketing o su contexto (todos en inglés) que nos impactan a todos todos los días, y que reto al lector a que me responda si conoce todos los que cito a continuación a modo de ejemplo (en el libro están estos y muchos más):

  • Community managers
  • Influencers
  • Banners
  • Inblund marketing
  • Outbound marketing
  • Respondive design
  • SEO
  • SEM
  • Engagement rate
  • Social media marketing
  • Branded content
  • Publicidad above the line (ATL) o below the line (BTL)
  • Retargeting
  • Lead scoring
  • Landing page
  • Long tail
  • Microsites
  • Blog
  • Dispositivos beacon
  • CPC, CPM, CPA, CPL
  • TOFU, MOFU, BOFU
  • CRO, CRR
  • LTV (life time value)
  • Digest
  • Lead nurturing

Los lectores del libro no volverán a encontrarse en una reunión o en un informe que cite alguno de estos conceptos y los deje in albis.

Es, sin duda, un “libro de cabecera” en los tiempos que corren.