Contabilidad y fiscalidad

Un artículo en LinkedIn de un lector, sobre General Electric, que vale mucho la pena

Y completa perfectamente el post anterior sobre GE. Eso sí, está en inglés. Espero que la mayoría no tengais problemas en entenderlo.

https://www.linkedin.com/pulse/ma-other-corporate-finance-weapons-value-mass-miguel-a-ramón/

¡Gracias Miguel Ángel Ramón!

Pagar impuestos en base a donde resides o en base a donde obtienes tus rentas

Es algo que lleva años discutiéndose con pocos resultados, pero ahora parece que revive. La Administración Biden está más abierta a discutirlo y la Unión Europea lleva tiempo reclamándolo a las grandes tecnológicas.

No parece razonable que los países donde residen los consumidores que pagan los productos o servicios que venden esas empresas no reciban nada de los beneficios que obtienen. Pero tampoco es lógico que los países donde residen no puedan tasar sus beneficios. Y lo mismo es aplicable, si cabe a cualquier otra empresa, o incluso a las personas físicas.

Probablemente la solución ideal sea mixta, combinar una imposición para el país de residencia y otra para el país donde se hace negocio. Y no hay que olvidar que existen impuestos, como el IVA, que ya se están aplicando en las ventas en otros países. Por ejemplo, dentro de la UE.

Janet Yellen, la nueva secretaria del Tesoro norteamericana, aboga por el establecimiento de un tipo mínimo universal de Impuesto de Sociedades. Algo que podría extenderse al Impuesto de la Renta. Su equidad está fuera de toda duda, pero ¿será posible que lleguemos a verlo implantado?

¿Es racional el Gasto Público?

La pregunta que nos hacemos los ciudadanos es si el gasto público es racional y adecuado. Y la respuesta de la mayoría es que NO.

Aunque la eficiencia de la administración ha mejorado enormemente en España en los últimos 30 años, aún existe una percepción general de que es francamente mejorable.

Yo voy a exponer mis propias reflexiones, que la lectura de los PGE me han sacado a la luz.

La primera pregunta que me hago es si sigue siendo necesario que la Administración Pública esté sujeta a la enorme serie de formalismos a la que está sujeta, estando como estamos en el siglo XXI. Me parece que así será muy difícil mejorar la eficiencia y la productividad que pienso que siguen siendo (insisto, aún habiendo mejorado mucho) muy mejorables.

Por ejemplo, creo que es muy difícil poder premiar al empleado público que da un mejor servicio o que ahorra gastos superfluos, y castigar de alguna manera a quien no rinda, incluso con el despido (un proceso cuasi imposible en el mundo público y que no tiene ningún sentido). Los empleados públicos han de ser gestionados de un modo más parecido a los privados. Han de ser pagados con salarios de mercado y premiados cuando hagan un gran trabajo o despedidos cuando no cumplan con los mínimos de productividad exigibles. Los ciudadanos, que somos los accionistas, por decirlo así, de la Gran Empresa Pública que es el Estado, debemos exigir que se use adecuadamente nuestro dinero. Si no se avanza en ese sentido, seguiremos pensando que el dinero que pagamos con nuestros impuestos no está todo lo bien gastado que debería estar. E incluso algunos encontrarán justificación moral para no pagar impuestos, como yo mismo he oido autojustificarse a muchos.

¿Para cuando un verdadero Presupuesto Base Cero en todas las Administraciones Públicas? ¿Y una gestión por objetivos? ¡Son técnicas que hace años que se usan en la empresa privada!

¿No hay nadie que piense que si gestionásemos mejor podríamos hacer mucho más con los más de 450.000 millones de euros de gastos público? ¿O lo mismo pero gastando menos? Yo sí que lo pienso.

Los PGE ya dan algunas pistas de ese esquema estructural de ineficiencia del que hablo. Voy a poner algunos ejemplos tomados tal como surgían en mi proceso de lectura:

  • Las tasas de reposición que prevé para los empleados públicos, en todos sus ámbitos, son, como mínimo, del 100%; es decir, ya da por supuesto que no habrá un recorte de empleos por aumento de la productividad en ningún departamento. En estos tiempos, ¿hay alguna empresa en que pase eso?
  • El sueldo anual del Presidente del Gobierno es de 84.845€, muy por debajo del de cualquier CEO de cualquier empresa, incluso muchas pymes. ¿Tiene eso sentido? Además, el sueldo de otros altos funcionarios (de carrera) está muy por encima del suyo. Por ejemplo, los presidentes del Tribunal Supremo, el Consejo general del Poder Judicial o el Tribunal Constitucional, se sitúan entre los 140.000 y 160.000€ de sueldo base. ¿Qué pasaría si usted fuera el CEO de una empresa y cobrara menos que los miembros de su consejo de administración? Pues así estamos. Quizás eso explica muchas cosas de nuestra política.
  • Los sueldos de los funcionarios tienen multitud de niveles y escalas, algo que hace complejísima cualquier gestión de los Recursos Humanos en esa «empresa» y que estoy seguro de que requiere de muchos recursos para llevar un mínimo control, y que focaliza la atención de los empleados públicos en sus problemas endogámicos con prioridad a las necesidades de sus clientes que son los ciudadanos. A veces los ciudadanos nos preguntamos si a los funcionarios les interesa que el sistema sea complejo para poder seguir viviendo en su propio mundo. Todo eso aleja a los funcionarios de la ciudadanía, que en cierto modo se siente rehén de un sistema que maneja el dinero público como si fuera suyo, confundiendo los derechos laborales con privilegios de casta.

Pido disculpas si este post me ha salido excesivamente politizado, pero vuelvo a insistir en que me guía el objetivo, quizás utópico, de hacer de nuestras AAPP más transparentes y eficientes, una Administración de la que todos lo  ciudadanos estemos orgullosos.

Y acabo explicándole a mis lectores que esta preocupación me viene de lejos, pues mi tesis de licenciatura en la Escuela Superior de Administración de Empresas (ESADE), allá en el año 1978 (si no me equivoco) se tituló «Aplicación de la técnicas de management a la gestión de municipios». Como ven, he sido siempre un soñador, pero somos los soñadores los que tiramos las primeras piedras que derriban los muros más gruesos.

 

Para profundizar más en los PGE

Un lector de este modesto blog y además amigo, Ferrán Pi, persona muy sabia, me hace saber que existe una web que permite entrar en más detalle sobre los PGE: www.dondevanmisimpuestos.es

En ella he encontrado, por ejemplo, cuál es el desglose de la enorme partida de «Servicios de carácter general» que asciende a 39,9 MM€. Y el concepto principal son 30,5 MM€ que se transfieren a Comunidades Autónomas (29,5) y Entidades Locales (1,0).

Y también he encontrado que 3,9 MM€ son una partida para posibles desviaciones, que se llama eufemísticamente «Fondo de contingencia de la ejecución presupuestaria». O que las aportaciones a las Mutualidades de Empleados Públicos ascienden a 2.100 millones de euros.

Sin duda es una web interesante que aconsejo a mis lectores visitar si tienen interés en profundizar en los números del Presupuesto.

Gracias Ferrán.

PGE (y 7): bloque 6

Por último, el bloque 6, que he llamado Estructura del Estado, y que asciende a 22,7 MM€, ¡mucho menos de lo que debemos gastar en Deuda Pública!, se desglosa así:

  1. Seguridad e instituciones penitenciarias: 9,7 MM€
  2. Defensa: 9,1
  3. Justicia: 2,0
  4. Política exterior: 1,9

No me atrevo a opinar sobre estas cifras, aunque constato que tenemos un gran problema por resolver en el ámbito de la administración judicial, que dista de ser lo eficiente que debería, con una modernización digital pendiente, entre otras cosas. No sé si este presupuesto incluye partidas en esa dirección, aunque confío en que así sea.

También tenemos el presupuesto de Defensa, muy debatido por los ciudadanos más a la izquierda, que no puedo juzgar. Solo me hago una pregunta por si alguno de mis lectores quiere responderla: ¿no sería mejor gastar más y mejor en Política Exterior y entonces podríamos gastar menos en Defensa y en Seguridad e Instituciones Penitenciarias?

Y una más: ¿podría reducirse el presupuesto de Seguridad e Instituciones Penitenciarias si se aumentase el de Educación, Servicios Sociales y Migración?

Ahí lo dejo.

PGE (5): análisis del bloque 4

El bloque 4 asciende a 42,2 MM€ e incluye:

  1. Servicios de carácter general (?): 39,9 MM€
  2. Administración financiera y tributaria: 1,6
  3. Organismos constitucionales, Gobierno y otros (?): 0,7

Debo reconocer que no sé qué incluye la partida 1 con ese título tan genérico de «servicios de carácter general». Pero la cifra es escalofriante y a mi me da que pensar. En las empresas, cuando hay un concepto «saco» suele ser mal asunto…

La 2 es la Agencia Estatal Tributaria entre otros conceptos. No tengo criterio para evaluarla.

En cuanto a la 3, incluye a las grandes entidades y poderes del Estado, y supongo que incorpora el tan debatido presupuesto de la Casa Real. No tengo criterio para juzgarlo. Solo constato que son 700 millones de euros.

PGE (4): análisis del bloque 3

El bloque 3 es el relativo al Fomento de la economía y las infraestructuras, y asciende a 49,3 MM€ (!).

Se desglosa así:

  1. I+D+i y digitalización: 12,3 MM€
  2. Infraestructuras: 11,5
  3. Industria y energía: 11,2
  4. Agricultura, pesca y alimentación: 8,4
  5. Subvenciones al transporte: 2,6
  6. Comercio, turismo y pymes: 2,2
  7. Otras actuaciones de carácter económico: 1,1

Mi impresión espontánea es que la cifra global de este bloque (49.300 millones) es baja. Quizás sea porque los dos bloques anteriores ya han sumado ¡310.000 millones! y la ministra de Hacienda ha empezado a recortar.  Pero me alegro de que la partida de I+D+i y digitalización sea la más importante. En esto entiendo que tiene mucho que ver el apoyo del programa de la Unión Europea.

La partida 6 también la veo muy pobre y más en las circunstancias en que ha dejado a las empresas de comercio, turismo y a las pymes la pandemia de la Covid.

PGE (3): análisis del bloque 2

Los 83,6 MM€ se desglosan en 4 partidas:

  1. Transferencia a otras Administraciones Públicas: 70,3 MM€
  2. Sanidad: 7,3
  3. Educación: 4,9
  4. Cultura (!): 1,1

Sanidad, Educación y Cultura están traspasados a las Comunidades Autónomas, que reciben esos 79,3 MM€ de la partida 1. El resto son gastos del Gobierno Central en esos conceptos. Aunque he destacado con (!) la escasa cifra de Cultura, siempre algo abandonada en España (como editor y como ciudadano consumidor de cultura soy un afectado por ello), también me pregunto a qué se dedican los presupuestos centrales de Sanidad y Educación (que suman más de 12.000 millones de euros) si las competencias están traspasadas. ¿Tanto dinero para la labor de coordinación que deben llevar a cabo? Incluso con la crisis de la Covid19 me cuesta entender en qué se gasta tanto dinero.

PGE (2) Análisis del bloque 1

Las partidas del bloque 1, que suman 226,4 MM€ se desglosan así, de mayor a menor:

  1. Pensiones: 163,3 MM€
  2. Desempleo: 25,0
  3. Otras prestaciones económicas (?): 20,6
  4. Fomento del empleo (!): 7,4
  5. Servicios sociales y promoción social (!): 5,2
  6. Gestión y administración de la inclusión en la SS y de la migración: 2,5
  7. Acceso a la vivienda y fomento a la edificación: 2,3
  8. Gestión y administración de trabajo y economía social: 0,1

Dejo al lector que saque sus propias conclusiones.

Yo, como un lector más, me he atrevido a poner alguna señal en alguna de las partidas, que expresa mi desconocimiento (?) de qué incluyen, como en «otras prestaciones económicas», nada menos que 20.600 millones; o a destacar cifras que me parecen muy altas y quizás no todo lo bien gestionadas que debieran, como los 12.600 millones de euros que suman el fomento del empleo (con los penosos resultados, al menos hasta ahora, que hemos obtenido) y los servicios sociales. Creo que cualquier ciudadano piensa que se puede hacer mucho con casi 13.000 millones de euros.

Pero, como digo, son solo reflexiones de un ciudadano cualquiera, quizás injustificadas.

Además, sé, o me imagino, que en este 2021 se hace un énfasis especial a algunas partidas, como las citadas en los puntos 4 y 5…

Por último aprovecho para decir que no escribo esto desde ninguna posición política concreta, sino desde la búsqueda de la eficiencia y la racionalidad en el gasto público, sabiendo que probablemente es un objetivo utópico. Pero no por eso he querido dejar de compartirlo con mis lectores.

Análisis somero de los Presupuestos Generales del Estado 2021 (1)

Cualquier ciudadano español debería leerse con detenimiento los Presupuestos Generales del Estado (PGE), aunque no es, ni mucho menos, una tarea fácil.

Deberíamos hacerlo porque en los PGE es donde se concreta la política del país. De cualquier país. Porque una cosa es que los políticos digan que quieren hacer una cosa o incluso que van a hacerla, y otra es que realmente la ejecuten, y lo demuestren con dinero asignado en las partidas presupuestarias. Lo que no está en los PGE es pura ideología utópica más o menos bienintencionada que se la lleva el aire. Los PGE son, de verdad, la concreción de las ideologías políticas y de las estructuras (más o menos eficientes) de un Estado. Para bien o para mal.

Reclamo un mayor debate social, ciudadano sobre los presupuestos; un debate que no realizan los medios de comunicación como debieran, para trasladar al público, de forma clara y transparente, el detalle de cómo se está repartiendo el dinero de sus impuestos.

Ante todo debo decir que mi lectura de los PGE contenidos en el BOE es la de un ciudadano, no la de un experto en el tema, y pido disculpas por adelantado si algún tema no lo he interpretado bien o no lo he entendido, y estaré encantado de que cualquiera con mayores conocimientos me corrija. Eso si, debo decir que tengo 66 años y después de dos licenciaturas universitarias (en materias económicas y jurídicas) y muchos años de ejercicio profesional, no me ha resultado nada fácil cuadrar los números que se muestras en nuestras cuentas públicas, que utilizan un lenguaje complejo que me retrotrae al mundo burocrático de las novelas de Larra.

La primera cifra que destaca es que el gasto público presupuestado asciende a 455.900.000.000 de euros (455,9 miles de millones de euros, MM€), una cifra gigantesca, cuya magnitud ya implica una opción política. A algunos les parecerá insuficiente y a otros excesiva. Pero es la que es, dejando al margen una parte de las administraciones públicas (empresas públicas y otros organismos) que no están sujetos a la pura contabilidad presupuestaria.

Yo me he permitido dividir esa enorme cifra en 6 bloques, que he ordenado de mayor a menor importe:

  1. Prestaciones a las personas, principalmente por pensiones y desempleo: 226,4 MM€
  2. Sanidad, educación y cultura: 83,6 MM€
  3. Fomento de la economía y las infraestructuras: 49,3 MM€
  4. Organización y funcionamiento del Estado: 42,2 MM€
  5. Deuda pública: 31,7 MM€
  6. Justicia, Defensa, Seguridad y Política Exterior: 22,7 MM€

Creo que, una vez desglosadas como acabo de hacer, las cifras merecen ser bien meditadas. Las pensiones y el desempleo, se llevan prácticamente tanto dinero como todos los demás capítulos juntos. Ya se puede ver qué sensibles son nuestras cuentas a cualquier modificación de la legislación relativa a esos rubros. Obviamente, nuestras enormes cifras de paro y el benévolo sistema de pensiones que tenemos son buenos contribuyentes al enorme déficit fiscal que arrastramos. En estos momentos temas como el sistema de cómputo de las pensiones o los ERTEs están en el centro del debate político y social.

Voy a a tratar de desglosar un poco más cada capítulo en sucesivos post, para que este no sea demasiado largo.

Pero no quiero acabar sin exponer dos pensamientos que me vienen a la mente cuando veo cifras tan grandes como las mencionadas:

  • A mucha gente le sale a cuenta dedicarse a estudiar y analizar esas cuentas para sacar el máximo provecho de ellas, aprovechando cualquier fisura por la que colarse. Son lo que podríamos llamar los «profesionales del presupuesto». Los hay en toda España, pero creo que están especialmente localizados en Madrid, donde muchas gente vive, honestamente o no tanto, del maná del Presupuesto. Así ha sido desde que se estableció allí la capital del Reino, y así seguirá siendo si no se hace algo para evitarlo. Estoy hablando básicamente de quienes reciben un salario público, una contrata pública, un subsidio o una pensión pública, que son muchos. A todos nos vienen ejemplos e incluso nombres de personas concretas, seguro, a la cabeza.
  • Cuánto dinero se puede derrochar cuando hablamos de cifras tan grandes. ¿Se podría hacer lo mismo gastando menos? Es una pregunta legítima, que nos haríamos cualquiera de nosotros en nuestras casas y desde luego nos la hacemos todos los días en nuestras empresas.

Los ciudadanos no nos olvidamos de que somos nosotros, con nuestros impuestos, quienes financiamos esta fiesta. Y no siempre pensamos que ese dinero se administre como debería. Pero este es un tema que dejaré para un último post en esta serie.