Economía global

¿Qué va a implicar la llegada de las divisas digitales oficiales?

Yo creo que es inicio del fin de las criptomonedas tal como ahora las conocemos.

El BCE avanza en el desarrollo del euro digital. Los EEUU y la China también se mueven en esa dirección. Es decir, no tardaremos en disponer del biteuro, el bitdólar y el bityuan. Es posible que Japón también se suba al carro. Y luego otros.

Creo que la llegada de estas las grandes divisas en formato digital bajo tecnología blockchain supondrá una mayor agilidad y un menor coste en las transacciones financieras internacionales. Ese será su mayor logro. Pero además acabarán con las criptodivisas descentralizadas que ahora conocemos (bitcoin, ethereum, etc.)

No será de inmediato, pero las irá socavando poco a poco. Quedarán relegadas a los especuladores y los antisistema (en un sentido amplio: utópicos del antigobierno, delincuentes fiscales y delincuentes en general). Cuando ya se pueda usar el bitdólar o el biteuro la gente le preguntará a los que pretendan hacer transacciones con las actuales criptodivisas: ¿por qué lo haces? ¿eres un especulador, un antisistema o un delincuente? Será un proceso lento al principio, pero rápido al final. Yo creo que las criptodivisas están condenadas a desaparecer.

Si usted, querido lector, posee criptodivisas, téngalo en cuenta.

La tecnología es el mayor driver de la evolución mundial

Este es el link a un artículo que recomiendo de Tomás Pueyo, en el que explica como los factores que han influido en la evolución del plantea han evolucionado, y que actualmente todo gira en función de la tecnología:

https://unchartedterritories.tomaspueyo.com/p/history-network-effects?r=9fhp3&utm_campaign=post&utm_medium=email&utm_source=copy

Creo que merece la pena leerlo. Está en inglés, pero no requiere un nivel alto.

Recuperación en forma de V

Discutíamos mucho hace un año sobre qué perfil tendría la recuperación económica de la crisis de la Covid-19 y ahora parece que hay unanimidad en que será en forma de V.

Según el prestigioso equipo de analistas de Arcano Economic Research, las consecuencia de ello serán:

  • Un auge de los activos inmobiliarios en todo el mundo
  • Un crecimiento record de la recuperación de EEUU
  • Que también está llegando, un poco más tarde, a la Unión Europea
  • Que ya ha llegado a China, cuyas perspectivas no son tan buenas como parecería
  • Y una recuperación más débil en las economías emergentes

Eso siempre que la pandemia no nos sorprenda con alguna noticia negativa (variante india y demás).

Los bancos centrales contra las criptomonedas

Yo soy de los que opinan que las criptodivisas tienen poco futuro, y que lo que quedará de ellas es la tecnología que las ha hecho posible, que será adoptada por los bancos centrales para crear la versión digital de sus actuales divisas. No tardaremos en ver el dólar, euro, yuan, etc., digitales. Y posiblemente eso suponga la desaparición del bitcoin y compañía, porque ya está creciendo la regulación de las criptomonedas para ponerlas a la misma altura de transparencia y control que se aplica a las monedas no virtuales.

Acabo de leer unas declaraciones del gobernador del Banco de Israel (Andrew Abir) que creo que vienen al caso: «El bitcoin no es un sistema de pagos ni una divisa. Como máximo es un activo financiero, y en el peor de los casos una estafa piramidal».

La inflación, el monstruo a vigilar

En estos momentos el gran debate entre los economistas y los inversores es si la inflación ha llegado para quedarse o es pasajera. Los que defienden que se va a quedar apuntan a los bajos tipos de interés, el pronunciado crecimiento y el incremento del gasto público como el cóctel fatal que la hará resurgir.

Los que creen que es pasajero apuntan a la tendencia de los últimos años, a la moderación del crecimiento cuando acabe la reacción postpandemia y a las mejoras de productividad que van a seguir experimentando las economías como consecuencia, sobre todo, de la continuación de la ola de innovación tecnológica.

Veremos quien acierta.

¿Quien ha comprado la Deuda Pública estatal emitida en 2020?

El Banco Central Europeo.

Compró deuda por el 71% de lo que se incrementó la Deuda española en 2020.

Pero lo mismo hizo con todos los países de la Unión Europea. A Italia de compró el 94% ¡y a Francia el 117%! según recojo de un informe de Caixabank. Incluso a Alemania le compró el 53%

El paro es nuestra verdadera lacra

No descubro nada nuevo. Somos el peor país desarrollado en términos de tasa de paro. Y por mucho. Es una gran vergüenza para todos los españoles. No conseguimos normalizar nuestro mercado laboral.

Ahora estamos en el 15,3% y en Europa la media es el 8,1%. De nuevo Alemania es el ejemplo a seguir (4,5%), y todos los países están mejor que nosotros. Portugal en el 6,5% que nos parecería un milagro. Solo Italia está en dos dígitos (10,1%), pero lo firmaríamos mañana mismo.

En las grandes economías del mundo solo Brasil (14,4%) y Turquía (12,9%) se acercan, ¡pero están mejor que nosotros!

Sin duda el paro es la vergüenza nacional. El resultado y la causa de muchos de nuestros males endémicos. Y entre ellos la razón de que sigamos teniendo una imagen de país tercermundista.

Pongamos la deuda pública en perspectiva

Como consecuencia de la Covid-19 la deuda del Estado español ha alcanzado el 120% del PIB. Todos los españoles estamos preocupados por ello, y con razón, porque entendemos que es un porcentaje insostenible a largo plazo y porque sabemos el impacto que una posible subida de los tipos de interés podría tener sobre nuestras finanzas públicas y en consecuencia sobre toda nuestra economía.

No obstante, es importante que pongamos esa cifra en perspectiva. Primero debemos asumir que es una consecuencia coyuntural del esfuerzo que el Estado ha debido de hacer para hacer frente a una crisis sanitaria que ha derivado en económica y social, a las que sin duda alguna había que hacer frente, como lo han hecho todos los países del mundo. Y en segundo lugar hay que comparar las cifras con las de otros países para ver si somos un caso aislado o hay bastantes países que se acercan o incluso superan nuestro porcentaje. Es verdad que Alemania, el modelo a seguir en la Unión Europea, tiene una Deuda Pública que representa el 70% de su PIB, y Gran Bretaña el 85%, porque ambos eran países con unas finanzas saneadas antes de que llegase la Covid, pero Francia está en un 116% y hay grandes países que superan nuestra tasa de Deuda, como Portugal (133%) e Italia (155%). E incluso grandes potencias económicas como Estados Unidos (129%) o Japón (236%) están peor que nosotros en este aspecto.

En resumen, que no podemos limitarnos a juzgar un porcentaje sino que debemos compararlo con nuestra capacidad de hacer crecer el PIB en los próximos años y de rebajar el déficit. Eso sí que es importante.

El camino imprescindible a la eliminación de los gases de efecto invernadero

Estoy leyendo el reciente libro de Bill Gates sobre el tema. Ya os explicaré que reacciones me suscita. Lo que tengo claro, como cualquiera con sentido común y dotes de observación, es que o la humanidad avanza en serio hacia la eliminación de los gases de efecto invernadero o las consecuencias para la vida humana en la Tierra pueden ser catastróficas.

En esa línea he de reconocer que estoy viendo en estos tiempos lo que me parece por primera vez una reacción serie de lo que conocemos como el establishment, es decir, los que de verdad mueven el mundo: la política y el dinero, que son dos elementos que siempre suelen ir juntos.

Por un lado, la política, como vemos en la portada de los diarios de hoy, liderada por Joe Biden, parece que vuelve a poner el tema en la agenda. Algo es algo, aunque ya sabemos que de los políticos solo podemos esperar promesas, y en especial de China, el gran contaminador mundial.

Y por otro lado, y aquí es donde quería llegar, el dinero. Y debo decir con alegría que estoy viendo que el dinero se está tomando muy en serio el objetivo, apuntado por Gates en su libro, de CERO emisiones de gases de efecto invernadero en 2030.

No sé si es por convencimiento o por interés, pero no me importa, si es así. Quizás es una mezcla de ambas cosas. Lo que está claro es que las empresas se dan cuenta que no solo los gobiernos ya apuntan en esa dirección, sino que sus clientes ya lo exigen, sobre todo los más jóvenes, e incluso sus inversores ya lo piden.

Ojalá este se el inicio de un camino irreversible hacia un mundo más verde y más sostenible. Es un esfuerzo de todos.

El dinero se aleja cada vez más de la renta fija

Las perspectivas de inflación preocupan a los mercados y los gestores están reubicando sus activos en busca de una rentabilidad que les permita superar la inflación.

La inflación va a estar, en el ámbito del dólar, que es la moneda central del sistema financiero, en una horquilla entre el 2 y el 3%. Así lo marca la poderosa FED.

Los bancos centrales van a mantener los tipos de interés negativos a la vez que vigilan que la inflación no se descontrole. A pesar que la recuperación económica postpandemia provocará un aumento destacado del consumo y del PIB, y presionará al alza los precios en todo el mundo. No será una tarea fácil, y el riesgo de que los bancos centrales no tengan éxito existe.

¿Por qué hacen eso? Porque si consiguen un fuerte crecimiento del PIB a la vez que una contención de los tipos de interés, el peso enorme de la Deuda Pública sobre PIB que está conllevando la superación de la Covid-19 se verá reducido paulatinamente en los próximos años, del entorno de 120% mundial al 80%, que es algo más aceptable.

Las consecuencias de todo ello para los inversores es que si quieren una rentabilidad positiva y sobre todo que esté por encima del 2 a 3% de inflación, han de abandonar la renta fija, y sobre todo los bonos soberanos, y acudir a activos de más riesgo (renta variable) y más ilíquidos (activos alternativos). ¡Y han de hacerlo ya!

Es por eso que los activos alternativos ya hay quien dice que han dejado de ser alternativos o marginales, y que en muchas carteras son activos centrales.

Estoy hablando, por ejemplo, de fondos de private equity, private debt, venture capital, real estate, renovables o infraestructuras. Es así donde debe ir el dinero en estos tiempos. Yo predico con el ejemplo.