Economía global

Apuntarse a la economía circular por conciencia medioambiental y porque es rentable

Leo en Expansión una frase de un directivo de Danone: «el mejor envase es el que no existe», en un artículo en el que hablan de la estrategia de las principales marcas españolas que se apuntan a la economía circular.

Recomiendo a mis lectores el libro La Estrategia del Oceáno Esquilmado de Nadya Zhexembajeva, que tuve el placer de traducir, en el que la autora ya propugnaba que las empresas adoptaran una estrategia ligada a la economía circular, y que no lo hicieran solo por razones éticas sino que demostraba como se podía ganar incluso más dinero si se aprovechaban los recursos de forma circular y no se dilapidaban como hasta ahora. Además, insistía, creo que acertadamente, en que los consumidores van a estar cada vez más atentos a qué marcas adoptan esa estrategia y cuáles no.

Si tienes interés en el libro he puesto un link con la web de la editorial, donde lo puedes comprar en papel o en ebook.

Criptomonedas: ¿hasta cuando?

Cuando alguien me pregunta si debería invertir en criptomonedas mi consejo es siempre el mismo: NO. Y si lo ha hecho y gana dinero, que venda en cuanto pueda.

Yo creo que en algún momento explotará la burbuja de las criptomonedas, aunque estoy seguro que habrá quien las defienda a muerte.

La pregunta que yo me hago es: ¿quien será el primero en darse cuenta de que las criptomonedas (todas, porque hay cientos) no valen nada porque no están respaldadas por nadie? No hay un último garante, como si lo tienen el euro (BCE y la Eurozona/Unión Europea), el dólar (FED y Estados Unidos), el yen (BoJ y Japón) o incluso el yuan (BPoC y China).

Una moneda es el resultado de una convención: alguien poderoso responde de que mis 100 euros serán siempre 100 euros, y mientras ese alguien sea poderoso, nadie dudará de que valen 100€. Así ha sido desde la Antigüedad y el Imperio Romano.

Loa criptomonedas son una estafa piramidal, y algún día los afectados por esa estafa se darán cuenta.

Perspectivas de inversión para 2021

Ha llegado a mis manos un informe del banco suizo UBS sobre perspectivas para 2021, dirigido a sus clientes inversores. Es largo pero lo he leído con interés, ahora que estamos acabando con este maldito 2020 y se nos abren esperanzas de que 2021 nos devuelva a la normalidad.

Me he hecho un resumen de sus conclusiones y recomendaciones que quiero compartir con mis lectores, con permiso del banco.

En general UBS es optimista respecto a 2021, pero recomienda a los inversores pensar globalmente a la hora de invertir y seguir la máxima que aquí no nos hemos cansado de repetir: diversificar, en tipos de activos, en países, en divisas, en sectores… Solo diversificando se puede el inversor poner a salvo de la incertidumbre y por tanto la volatilidad de los mercados.

También sugieren primar las acciones, no los bonos (la renta fija).

Defienden que en 2021 las empresas recuperarán los niveles de beneficios previos a la pandemia, aunque algunos sectores estarán por encima un otros (los más afectados por la Covid19) probablemente estarán por debajo. Creen que la Eurozona más o menos los igualará, pero UK no los alcanzará hasta 2022 0 2023. Sin embargo creen que Asia, EEUU y Suiza los superarán.

A corto plazo, estiman que las empresas de mediana capitalización lo harán mejor que las grandes, y que también se recuperarán las empresas industriales, así como la energía.

Creen que el dólar se devaluará (en eso coinciden con casi todos los analistas) en 2021 y en los años siguientes.

En cuanto a la visión a largo plazo, apuntan a que el inversor debe apostar por los grandes temas de los próximos 5 años, que para ellos son 5:

  • El 5G, y su impacto en algunos sectores.
  • La tecnología financiera (fintech), que también puede extenderse a los seguros o el inmobiliario. La cuestión es si el impacto positivo lo monopolizarán las empresas que emergen o las entidades financieras actuales. En un próximo post me detendré un poco más en el futuro de la banca.
  • La tecnología sanitaria (biotech) a la que ve un largo recorrido en temas como la telemedicina, el desarrollo de órganos o la medicina personalizada. Y muchos más.
  • La tecnología verde. Empujada por los ambiciosos objetivos políticos respecto a sostenibilidad establecidos por la Unión Europea y otras regiones. Se concreta en muchas cosas, entre ellas los edificios inteligentes.
  • Y por último y muy destacable, menciona la importancia de diversificar entre un 10 y un 20% del patrimonio invirtiendo en fondos de private equity. De hecho afirma que estiman que el PE ofrecerá una rentabilidad a los inversores por encima del 10% anual en los próximos 15 años. Obviamente, a cambio de un esquema de liquidez que el inversor ha de saber gestionar. Yo soy un convencido de ello, e incluso me atrevo a elevar el porcentaje del patrimonio a invertir en PE hasta el 50%, si se sabe diversificar los riesgos con varias gestoras y temáticas y apostando por fondos de fondos.

En conclusión, un informe interesante, que puedo hacer llegar a cualquiera de mis lectores que me lo pida. Está en castellano. Es largo pero merece la pena leerlo, o al menos hojearlo.

 

A corto plazo recomienda, para 2021, primar

La COVID será una ayuda a China para convertirse en la mayor economía del mundo

Un informe del Center for Economics and Business Research afirma que la pandemia va a permitir que China acelere en su carrera hacia convertirse en la mayor economía del mundo, sobrepasando a Estados Unidos.

En la década de 2030 el ranking de las mayores economías acabará siendo:

  1. China
  2. Estados Unidos
  3. India
  4. Japón
  5. Alemania

Tomemos nota y actuemos en consecuencia.

¡Tenemos Brexit!

Acabamos el año con una gran noticia: el Reúno Unido y la Unión Europea han llegado a un acuerdo para la salida de GB de la UE.

La pesadilla de un Brexit salvaje sin acuerdo se ha disipado. Creo que es lo mejor para todos y una buena noticia en un año que ha estado muy huérfano de ellas.

Yo creo que la salida de GB se demostrará a largo plazo que es una buena noticia para la UE, que ayudará a avanzar en la Unión y a reforzarla.

Yo soy de los que cree que hacia mediados de siglo, cuando la UE avance en sus instituciones como una unión federal de estados y se fortalezca como entidad política y económica en un mundo cada vez más polarizado entre las grandes potencias (básicamente EEUU y China), GB volverá a pedir su incorporación al proyecto europeo. Aunque entonces lo hará con mayor convencimiento y con una UE más fuerte y más unida que nunca.

¡Salud y fuerza a la Unión Europea!

La industria de la reparación vs. la industria de la producción

Leo en la revista de la OCU (Organización de Consumidores y Usuarios) el editorial firmado por Ileana Izverniceanu en el que reivindica el derecho del consumidor a poder reparar los productos que haya comprado dentro de los 3 años siguientes a la compra. Es algo que ahora no pasa. Y, en consecuencia, los productos averiados acaban siendo basura y un derroche económico, de energía y lo contrario a la economía circular.

El Parlamento Europeo ha reivindicado ese derecho, planteando que los fabricantes o vendedores establezcan formas de reparación a precios aceptables durante al menos el período de obsolescencia programada de sus productos.

Me sorprende el dato que dan, de que el 66% de los productos se averían dentro de los 3 años desde su compra.

Ileana apunta no solo a los derechos de los consumidores, sino a la conveniencia para toda la sociedad europea, y en especial española, de que se desarrolle una “industria de la reparación” local, española, europea, en contraste con la “industria de la produccíón” que es mayoritariamente asiática, y en especial china.

La vergüenza de los paraísos fiscales

Leo en elDiario.es que anualmente los países pierden casi 360.000 millones de euros en impuestos evadidos a través de paraísos fiscales. Es algo sin duda vergonzoso.

Es una vergüenza para los países que lo hacen posible: los llamados paraísos fiscales. Y, sorprendentemente, en la lista de los más importantes de esos «paraísos» no aparecen países exóticos, sino que, según un informe de Tax Justice (una ONG), los 5 paraísos más importantes son:

  1. Las Islas Caimán, que es un territorio de soberanía británica
  2. ¡El mismísimo Reino Unido de la Gran Bretaña! (Jersey, Islas del Canal…)
  3. ¡Los inocentes Países Bajos!
  4. ¡La angelical Luxemburgo!
  5. ¡Los propios Estados Unidos! (Delaware…)

También es una vergüenza para los países que lo sufren pero a la vez no son capaces de ponerse acuerdo para atajarlo de raíz. Que saben que el principal responsable de ese verdadero «eje del mal» es la propia admirada Gran Bretaña, ese país tan pulcro al que todos admiramos como uno de los (teóricamente) más serios del mundo.

La rueda económica del futuro será más lenta

Ya hace tiempo que se reivindica que la economía mundial no puede seguir basada en el consumo desenfrenado y en el crecimiento infinito. El planeta no va a resistir.

En definitiva se trata de rebajar la velocidad de crecimiento.

Pero hasta ahora ningún país de atreve a probarlo, por no quedar rezagado en la carrera económica mundial, que es lo mismo que decir la carrera política. La riqueza se basa en el PIB. Cuanto más riqueza tienes, más poderoso eres. Las grandes potencias mundiales lo saben muy bien, y lo aplican.

Sin embargo la crisis de la COVID19 nos ha llevado a un escenario de facto en el que el crecimiento económico desaforado se ha frenado en seco. El consumo ha caído en picado, con las perversas consecuencias que todos estamos experimentando, y en especial los sectores del comercio, el ocio, la cultura, el turismo y la hostelería.

En ese sentido estamos experimentando un escenario que nunca antes nos habíamos atrevido a probar. Y espero que los economistas saquen conclusiones del impacto que está suponiendo en los hábitos de los consumidores y en la economía en general.

La cuestión básica que hay que dilucidar es si una economía slow, una economía basada en un consumo atenuado, en un consumo más local, en la racionalización de los desplazamientos, es una economía sostenible.

Yo creo que no habrá más remedio, como decía al principio, que reinventar el modelo económico y adoptar unas pautas de vida más sostenibles, en las que no tengamos 3 coches, ni dos ni uno, en la que no construyamos viviendas para estar vacías, en las que no compremos productos alimentarios fabricados a mil kilómetros, en las que no tengamos nuestros armarios llenos de ropa que no usamos, en la que consumamos solo lo necesario y lo más cercano posible. En fin, que llevemos una vida no basada en el consumismo, sino en el respeto al planeta.

La adaptación de las empresas no será fácil. Todos los sectores van a verse afectados. Por ejemplo la automoción (ya he hablado de ello en este blog), la aviación civil, el textil, el inmobiliario, etc., pero, insisto, es inevitable.

Otra reflexión sobre la disyuntiva entre inversión growth vs. value en bolsa

Yo creo que la inversión growth se ha impuesto a la value en los últimos tiempos porque se ha priorizado lo que ahora se da en llamar inversión temática o megatendencial. Las empresas que no encajan en esos parámetros parece que no valgan nada.

Pero la cuestión es si el mundo se divide entre empresas que están en la onda y que no lo están o se divide entre empresas bien gestionadas o mal gestionadas. Yo creo que es esto último. Y que no son temas excluyentes. Me explico.

No hay duda de que los directivos han de seguir las tendencias globales y tratar de adaptar sus negocios a las mismas, pero ¿es algo exclusivo de aquellos negocios nuevos (o relativamente nuevos) que encajan de forma digamos «nativa» en esos parámetros? Insisto, yo creo que no.

Es decir, la tecnología no es solo propiedad de los Facebook o Google o Amazon o Tesla, por citar algunos de los más destacados. ¿Es que las empresas establecidas («antiguas», en negocios de siempre); es decir, las empresas de alimentación, energía, petroleo incluso, telecomunicaciones, fabricación, movilidad global o retail, por ejemplo, ya no valen nada? ¿No son capaces de abordar cambios basados en el uso de las tecnologías o de adaptarse a las megatendencias? Yo creo que sí.

Un caso paradigmático es Tesla, que está viendo como las marcas de siempre (Audi, Mercedes, BMW, etc.) ya están poniendo en el mercado sus propios «teslas». O Walmart o Inditex, o el propio Corte Inglés, que están vendiendo online, compitiendo de tú a tú con Amazon. Los dinosaurios se están despertando, y lo están haciendo con toda la fuerza de su cultura (renovada), de sus redes comerciales y de sus marcas.

Yo no creo que las empresas de moda tengan asegurado el éxito a largo plazo por estar «en la onda», sino por estar bien gestionadas. Por ser innovadoras y liderar sus ámbitos de negocio. Apple es un ejemplo de ello. Esta semana nos ha demostrado una vez más que es quien marca la pauta, lanzando el iPhone 12 sin cargador ni auriculares.

Las empresas que tienen asegurado el éxito a largo plazo son aquellas que están bien gestionadas y que no se duermen en los laureles. Que mantienen el espíritu de startups y no se conforman con lo que tienen, sino que siempre aspiran a hacerlo mejor. A sorprender a sus clientes dándoles lo que necesitan incluso antes de que se hayan dado cuenta de que lo necesitan. De nuevo el ejemplo de Apple viene al caso. Son empresas que se adaptan a la realidad cambiante.

En los momentos en que surgen esas megatendencias los pioneros se benefician, y las empresas establecidas quedan retrasadas; es normal. Pero es una cuestión de ciclos. Hay quien habla de ciclos de 60 años (hay estudios sobre ello). Y que cada ciclo se divide en tres partes de 20 años cada una. Y ya hay quien dice que el ciclo actual está entrando en la fase 2, de estabilización, que permite que los rezagados pillen a los pioneros. ¿Estamos en esa fase? Yo creo que un poco sí.

En fin, parece obvio que hoy en día ninguna empresa, de ningún sector, puede permitirse prescindir de adaptarse a las megatendencias y convertirlas de amenazas en oportunidades; eso hacen los buenos empresarios.

Estoy hablando (ya lo podeis imaginar) de:

  • las tecnologías transformadoras (Internet, 5G, 3D…)
  • los cambios sociodemográficos (nuevas generaciones, envejecimiento, etc.)
  • la necesidad de preservar el planeta (infraestructuras, tendencias del consumo, energías limpias, movilidad…)

En poco tiempo (ya) los elementos que arrastran esas megatendencias dejarán (ya han dejado) de ser diferenciadores para las empresas y para los inversores. Y nadie podrá dejarlos de lado. Todo ha de hacerse ya contando con las nuevas tecnologías, los cambios socioeconómicos y la sostenibilidad del planeta. Nadie lo discute, creo.

El campo de batalla para ganar dinero volverá a ser, como siempre ha sido, satisfacer al cliente más y mejor que la competencia.

 

 

China consolida su liderazgo

Es así como titula el suplemento Dinero del diario La Vanguardia de este fin de semana.

El motor económico chino ya está funcionando mucho mejor que el de los restantes países del mundo. Su PIB va a crecer en 2020; no tanto aún como venía haciéndolo, pero es algo que no podemos decir en España ni en la mayoría de países del mundo.

Es decir, la pandemia que nos llegó de China, como ya vengo diciendo hace tiempo, va a servir para que la propia China consolide su posición de potencia mundial, y la acerque más al liderazgo norteamericano, al que ya amenaza.