Futuro

La tecnología es el mayor driver de la evolución mundial

Este es el link a un artículo que recomiendo de Tomás Pueyo, en el que explica como los factores que han influido en la evolución del plantea han evolucionado, y que actualmente todo gira en función de la tecnología:

https://unchartedterritories.tomaspueyo.com/p/history-network-effects?r=9fhp3&utm_campaign=post&utm_medium=email&utm_source=copy

Creo que merece la pena leerlo. Está en inglés, pero no requiere un nivel alto.

Recuperación en forma de V

Discutíamos mucho hace un año sobre qué perfil tendría la recuperación económica de la crisis de la Covid-19 y ahora parece que hay unanimidad en que será en forma de V.

Según el prestigioso equipo de analistas de Arcano Economic Research, las consecuencia de ello serán:

  • Un auge de los activos inmobiliarios en todo el mundo
  • Un crecimiento record de la recuperación de EEUU
  • Que también está llegando, un poco más tarde, a la Unión Europea
  • Que ya ha llegado a China, cuyas perspectivas no son tan buenas como parecería
  • Y una recuperación más débil en las economías emergentes

Eso siempre que la pandemia no nos sorprenda con alguna noticia negativa (variante india y demás).

Los bancos centrales contra las criptomonedas

Yo soy de los que opinan que las criptodivisas tienen poco futuro, y que lo que quedará de ellas es la tecnología que las ha hecho posible, que será adoptada por los bancos centrales para crear la versión digital de sus actuales divisas. No tardaremos en ver el dólar, euro, yuan, etc., digitales. Y posiblemente eso suponga la desaparición del bitcoin y compañía, porque ya está creciendo la regulación de las criptomonedas para ponerlas a la misma altura de transparencia y control que se aplica a las monedas no virtuales.

Acabo de leer unas declaraciones del gobernador del Banco de Israel (Andrew Abir) que creo que vienen al caso: «El bitcoin no es un sistema de pagos ni una divisa. Como máximo es un activo financiero, y en el peor de los casos una estafa piramidal».

La inflación, el monstruo a vigilar

En estos momentos el gran debate entre los economistas y los inversores es si la inflación ha llegado para quedarse o es pasajera. Los que defienden que se va a quedar apuntan a los bajos tipos de interés, el pronunciado crecimiento y el incremento del gasto público como el cóctel fatal que la hará resurgir.

Los que creen que es pasajero apuntan a la tendencia de los últimos años, a la moderación del crecimiento cuando acabe la reacción postpandemia y a las mejoras de productividad que van a seguir experimentando las economías como consecuencia, sobre todo, de la continuación de la ola de innovación tecnológica.

Veremos quien acierta.

Pongamos la deuda pública en perspectiva

Como consecuencia de la Covid-19 la deuda del Estado español ha alcanzado el 120% del PIB. Todos los españoles estamos preocupados por ello, y con razón, porque entendemos que es un porcentaje insostenible a largo plazo y porque sabemos el impacto que una posible subida de los tipos de interés podría tener sobre nuestras finanzas públicas y en consecuencia sobre toda nuestra economía.

No obstante, es importante que pongamos esa cifra en perspectiva. Primero debemos asumir que es una consecuencia coyuntural del esfuerzo que el Estado ha debido de hacer para hacer frente a una crisis sanitaria que ha derivado en económica y social, a las que sin duda alguna había que hacer frente, como lo han hecho todos los países del mundo. Y en segundo lugar hay que comparar las cifras con las de otros países para ver si somos un caso aislado o hay bastantes países que se acercan o incluso superan nuestro porcentaje. Es verdad que Alemania, el modelo a seguir en la Unión Europea, tiene una Deuda Pública que representa el 70% de su PIB, y Gran Bretaña el 85%, porque ambos eran países con unas finanzas saneadas antes de que llegase la Covid, pero Francia está en un 116% y hay grandes países que superan nuestra tasa de Deuda, como Portugal (133%) e Italia (155%). E incluso grandes potencias económicas como Estados Unidos (129%) o Japón (236%) están peor que nosotros en este aspecto.

En resumen, que no podemos limitarnos a juzgar un porcentaje sino que debemos compararlo con nuestra capacidad de hacer crecer el PIB en los próximos años y de rebajar el déficit. Eso sí que es importante.

El camino imprescindible a la eliminación de los gases de efecto invernadero

Estoy leyendo el reciente libro de Bill Gates sobre el tema. Ya os explicaré que reacciones me suscita. Lo que tengo claro, como cualquiera con sentido común y dotes de observación, es que o la humanidad avanza en serio hacia la eliminación de los gases de efecto invernadero o las consecuencias para la vida humana en la Tierra pueden ser catastróficas.

En esa línea he de reconocer que estoy viendo en estos tiempos lo que me parece por primera vez una reacción serie de lo que conocemos como el establishment, es decir, los que de verdad mueven el mundo: la política y el dinero, que son dos elementos que siempre suelen ir juntos.

Por un lado, la política, como vemos en la portada de los diarios de hoy, liderada por Joe Biden, parece que vuelve a poner el tema en la agenda. Algo es algo, aunque ya sabemos que de los políticos solo podemos esperar promesas, y en especial de China, el gran contaminador mundial.

Y por otro lado, y aquí es donde quería llegar, el dinero. Y debo decir con alegría que estoy viendo que el dinero se está tomando muy en serio el objetivo, apuntado por Gates en su libro, de CERO emisiones de gases de efecto invernadero en 2030.

No sé si es por convencimiento o por interés, pero no me importa, si es así. Quizás es una mezcla de ambas cosas. Lo que está claro es que las empresas se dan cuenta que no solo los gobiernos ya apuntan en esa dirección, sino que sus clientes ya lo exigen, sobre todo los más jóvenes, e incluso sus inversores ya lo piden.

Ojalá este se el inicio de un camino irreversible hacia un mundo más verde y más sostenible. Es un esfuerzo de todos.

El portaviones chino navega a toda máquina

Y lo hace para tomar el liderazgo mundial en una década.

Después de acabar 2020 con un crecimiento del 2,5% del PIB, espera superar el 6% en 2021, inaugurando el primer año de su 14º Plan Quinquenal (2021-2025), en el que no se plantean un objetivo concreto de crecimiento, pero podemos esperar que se sitúe en una media del 5%, dejando atrás al resto de grandes potencias.

Su déficit fiscal ha sido del 3,6% en 2020 y esperan reducirlo al 3,2% en 2021.

En ese período 2021-2025, la segunda potencia mundial quiere hacer crecer el mercado interno en detrimento de la actual dependencia de las exportaciones, ser más autónoma en tecnología, ser un poco más urbana y reducir la dependencia de la industria en beneficio de los servicios. Además ha de resolver la burbuja inmobiliaria y la intrincada estructura bancaria. No son retos fáciles, pero el Partido que rige con mano de hierro el país no dejará margen al fracaso.

La gran incógnita es qué papel quiere jugar en la política internacional ese enorme, hermético y cada vez más temido país.

¿Es la inflación ya un problema?

Ahora mismo no lo es en la práctica, pero los inversores están ya tomando precauciones por si acaso.

Leo en Expansión que la gestora Pimco sugiere cuatro «refugios» ante la inflación:

  1. Bonos indexados a la inflación
  2. Oro
  3. Materias primas
  4. Inmuebles

La inflación será, sin duda, creo, paulatinamente más alta en los próximos años, la cuestión es a qué ritmo subirá y hasta qué niveles. Nadie lo sabe. Quizás ir tomando medidas, por si acaso, tenga sentido.

Que la crisis de la Covid19 está conduciendo a un entorno de ampliación de la masa monetaria por el volcado masivo de dinero que están haciendo los bancos centrales, y que eso, unido a una recuperación de la demanda mundial post Covid que todos queremos y esperamos, conllevará presiones inflacionistas, creo que nadie lo pone en duda.

Que cada inversor decida.

¿Hay que reducir el tamaño del sector de la restauración, la hostelería y los viajes en España?

Yo creo que la pandemia nos aboca a que sea así. No podemos esperar que todos los negocios que han cerrado vuelvan a abrir. Y no solo porque hayan tirado la toalla, sino porque la demanda no va a recuperarse de igual manera. Hay que reconvertir el sector, hacia un sector más pequeño pero mejor.

Eso implicará una reconversión del personal, de los activos, del tipo de servicios, del marketing, del posicionamiento de marcas. Un gran reto, pero una gran oportunidad. No solo para el sector, sino para el país. El objetivo final es aplicar el principio de MENOS ES MÁS (Y MEJOR).

Supondrá un gran impacto en las ciudades y las zonas turísticas. Y desde luego en las infraestructuras, como los aeropuertos o los puertos. Probablemente no serán necesarias más ampliaciones. Menos vuelos low cost y menos cruceros de masas. Las ciudades lo agradecerán. Los gobiernos (locales, autonómicos y estatal) deben estar alineados.

La fisonomía de las ciudades debe adaptarse.

Acabemos con la imagen de ser el país de los miles de bares y cientos de establecimientos hoteleros y apartamentos turísticos, que provocan ruidos, problemas de convivencia, polución y masificación. Muchos de ellos incumpliendo unos estándares mínimos.

Sustituyamos la cantidad por la calidad.

Cómo será esta década según UBS

Comparto con mis lectores lo que le oí a un analista de UBS ayer sobre cómo será la sociedad y la economía en la década de los 20, porque me pareció una buena síntesis:

+ Digital

+ Sostenible

+ Local

+ Desigual

+ Endeudada